*** Noviembre 2018 ***

Nüremberg1

La magia del teatro consiste en hacernos creer que una ficción es la realidad. Muchas son las veces en que me conmuevo y siento vibrar mi corazón; pocas las que creo estar viviendo en esa realidad real, olvidándome por un momento que lo que sucede es pura actuación.

“Nüremberg” es un golpe duro y preciso no solo al nazismo sino a nuestra especie humana. En primer lugar, porque se parte de una Alemania aduladora de Hitler y, en segunda instancia, porque se pretende abrir los ojos de quienes aún en estos tiempos continúan cerrándolos.

Mateo Chiarino es quien se encarga, a través de su cuerpo, alma, espíritu y voz de ir enlazando estos retazos del pasado y presente que tanto lo agobian, hasta las peores pesadillas.

Estamos muy acostumbrados a juzgar el accionar ajeno, a señalar con el dedo inquisidor, a decir lo que el resto hace mal… pero, ¿cuándo es el momento de la auto-evaluación?

Un espacio escénico increíble, que nos sitúa en el lugar geográfico desde el que se desea narrar la historia. A través de proyecciones, en vivo, Pablo Finamore perpetúa en el tiempo dos hilos conductores fundamentales: la frialdad y la ternura. La primera se muestra a partir de lo que significó el nazismo para los jóvenes alemanes y, la segunda, se manifiesta a través de los sentires de este niño-adulto que desea -con fervor- seguir conservando un rayito de inocencia.

Mucho se ha hablado de los skinheads, del daño que le hicieron a cientos y miles de personas inocentes. Nunca, hasta el momento, he visto una obra de teatro que se atreva a develar qué siente uno de ellos. Qué les corre por las venas, qué piensan al respecto, a qué le temen, qué aman, qué hubieran querido ser y por qué terminaron convirtiéndose en sujetos temibles y (al mismo tiempo) aborrecidos.

Siempre observo que quien suele criticar negativamente algo o a alguien, se convierte en aquello por transferencia. Como si algún mortal tuviera la verdad sobre algo, el poder de evitar el dolor o la varita mágica para salvar a aquellos merecedores.

Nüremberg (escrita por Santiago Sanguinetti) es la mirada más aterradora hacia la raza humana. Y siento que el nazismo es simplemente un punto de partida para hablar de algo mucho más abarcativo y universal: hacia dónde vamos.

Un joven que se entrena como soldado, que suda sin piedad, que se deshidrata hasta que su boca se vislumbra blanca con esa baba espesa propia del último aliento. Este hombre es uno más de ellos, sin embargo, se atreve a narrar su infancia. Él simplemente ahorraba. Como todos lo hacemos. Quizás con monedas o billetes. ¿Quién no lo ha hecho? Pero no se le permite: eso es cosa de judíos le decía una y otra vez tu madre…

Desde niños les enseñan a no parecerse en nada a sus rivales. Esos seres tan parecidos y tan diferentes.

Humanos que necesitan encontrar las diferencias para aniquilarse sin piedad.

¡Hi Hitler! Repite sin cesar, golpeándose en el pecho y llevando el brazo bien derechito hacia adelante. El saludo nazi. Ese saludo que se temió y teme tanto. Que muchos habrán sentido valentía al hacerlo y, otros, miedo de morir en cualquier instante.

Nüremberg es una pieza artística de teatro con formato de cine. Su director Pablo Finamore tiene la perfección para lograr las tomas precisas y conseguir que el público admire su arte en todo momento.

El odio les sirve. No solo a un movimiento o ideología sino a quienes tienen un plan macabro. Quien odia no tiene espacio para el amor. Entonces todo lo que pudo haber sido sueño se convirtió en oscuridad, en témpano para no dar lugar a nada bonito. Las cursilerías no tienen cabida. No interesan, son para los débiles quizás.

Mientras tanto él continúa educándose para matar, sudando lágrimas y reprochando a los adultos del pasado por qué no pudo ser un chico común y corriente.

Nüremberg me partió el alma si es que el alma puede imaginarse como un vidrio. Los pedacitos quedaron como astillas imposibles de unir. A la vez que escribo esta nota recuerdo las escenas de la obra y sigo lagrimeando por la juventud entrenada para odiar. Y es que ya es moneda corriente en Occidente, una moneda bastante imposible de revertir.

¿Cómo decirle a los líderes opresores que el amor es lo más importante en la vida de todo ser vivo y que matar es un acto de cobardía?

Ser hombre pareciera ser el dejar de lado todo sentimiento noble y colocarse una armadura de hierro para que ningún gesto pueda traslucirse. Ser hombre y luchar por causas insensatas. Y seguir repitiendo lo que alguna vez se inició como verdad absoluta basado en la miseria más grande de la humanidad: el ego.

Su rostro se expresa duro, cual fiera. Luego se convierte en niño, después en adulto. Su corazón cambia de color según la época que nos narre. Permanece en movimiento una y otra vez. Quizás teme perder en esta guerra inútil. Se perfuma, se seca el sudor y continúa. Se tira al piso y ejercita. Se para y salta incesantemente. Es momento de frenar, de quitarse los tabúes, de echar a un lado los reproches y mostrarse tal cual es.

Es su vida. La que se le permitió, la única que tiene. Deberá entonces salir a la superficie y compartir sus orígenes. Habrá quienes se compadecerá y quienes no harán más que odiarlo por el odio que tuvo y que, probablemente, seguirá permaneciendo en sus venas por el simple hecho de haber nacido en un lugar determinado.

Funciones: Sábados 20 hs

Teatro El Ópalo

Mariela Verónica Gagliardi

 

Anuncios

Nina

Patricia Suárez tiene el don de escribir dramaturgias reales, de esas que se pueden tocar, oler y sentir. Cada vez que leo o presencio una de sus creaciones, me elevo en el aire como si consiguiera en sus textos nuevos paradigmas y nuevos modos de interpretar cuestiones ya conocidas pero poco exploradas.

En esta oportunidad, Ana Padilla, a quien admiro profundamente; recrea a un personaje encantador de Chéjov. Pero, lo interesante es que podría afirmarse una doble autoría ya que la autora le otorga otra mirada y recorrido.

“Nina” (escrita por Patricia Suárez y dirigida por Jorge Diez) nos invita a bordar historias pasadas y presentes del universo chejoviano. Podemos sentirnos en distintas épocas con solo abrir y cerrar los ojos. Con mirar el rodete perfecto que tiene la protagonista, junto a su vestuario antiguo y gastado (gran acierto el no darle una ropa nueva y brillante). Así, cada paso que Nina da en escena nos traslada a sus mejores momentos o a aquellos en que sufrió desgarradoramente pero así y todo siguió adelante por tal o cual motivo.

La dulzura de sus palabras nos permite viajar a su lado bien agarraditos. Ella es la encargada de un guardarropa pero, a su vez, tenemos el agrado de que interprete sus sentires. Hoy es la noche en que se interpreta Tres hermanas, pero ella decide hacer una versión autobiográfica.

Nosotros seríamos una suerte de público que se deslumbra con cada retazo de tela que cobra vida a cada instante.

El espacio escénico circular le otorga movimiento desde el momento en que ingresamos a la sala y, cada parte del mobiliario esta a disposición de ella para que juegue, mueva o desplace a su antojo.

Ella recuerda a quien pertenece cada saco o tapado. Quién está detrás de una suavidad o aspereza, de un color opaco o brillante.

Bolsillos gastados, telas deshilachadas, perchas que ya no soportan el peso y el relato de una mujer que está feliz y cansada a la vez. Esta es Nina, una mujer que fue madre, que fue compañera y pareja. Que no se animó, quizás, a cumplir su sueño de actriz, que permaneció en un detrás de escena pero que ahora devela sus misterios.

Imposible no lagrimear en determinados momentos del unipersonal. Imposible no aplaudirla cuando sube los peldaños para descolgar un vestuario, imposible no pedir que siga rodando por diferentes salas de teatro transmitiendo su pequeña y gran vida.

Cautivar no es sencillo y Nina lo logra, esta Gaviota lo consigue porque tiene alas que se despliegan por donde quiere, porque parece ya no temerle a nada. Porque cuando se toca fondo se puede morir o renacer y ella consiguió lo segundo.

Ana Padilla es arte, es lo que le hace falta al teatro siempre. No lo digo por cumplido sino por honestidad. Puede interpretar un personaje o varios de diferentes géneros. Tal es así que en esta puesta el espectador puede emocionarse, reír, sonrojarse, angustiarse y sentirse identificado con cada partecita de su monólogo.

Ya que me refiero a esto último, cabe resaltar que no parece una sola voz sino muchas: las de antes, las de ahora y las que, posiblemente, llegarán en el futuro. No es un monólogo, es un diálogo con ella misma, con su vestidor, con el público del teatro que fue a ver a Chéjov y con nosotros. Con la Nina que se enamoró y la que sufre en esos años. La que amó y la que guarda recuerdos como en cajitas de cristal.

Un paso, otro más y sus anécdotas compartidas. Sus más sinceros momentos que comparte con desconocidos, los mismos que aplauden, que aplaudimos. El fracaso de La gaviota de Anton Chéjov no le cae en peso, Nina, nuestra Nina, cae con ventaja. Patricia Suárez y Jorge Diez la hacen triunfar desde un comienzo. Le permiten planear por sobre nuestras cabezas, por sobre nuestros ideales y dejarla ser quien ella quiere, sin ataduras.

Teatro Hasta Trilce

Funciones: Lunes 19:45 hs

Mariela Verónica Gagliardi

Creo en un solo Dios6

Tradiciones, religiones, guerras desmedidas, tierras en puja, poder, poder y poder.

Hay cosas que se enseñan desde la cuna y otras que se maman, podría decir.

¿Cómo le podríamos decir a un israelí que su país no es suyo del todo o a un palestino que carece de todo?

¿Quién tiene la certeza o el derecho de pronunciar que un territorio es suyo o de su eterno enemigo?

¿Las guerras, probablemente, sean eternas porque la religión es su intermediaria. Entonces, cómo conciliar a dos países que se odian sin saber por qué o para qué?

¿Quién es culpable o inocente?

“Creo en un solo Dios” (con dramaturgia del italiano Stéfano Massini, traducción de Patricia Zángaro y dirección de Edgardo Millán) es una obra de teatro dramática, ¡excelente!

Resulta impecable cada uno de sus detalles, desde la puesta en escena, hasta las interpretaciones, el vestuario característico de cada actriz, la dramaturgia y su dirección. Sucede que cuando se ingresa a la sala, ya notamos una impronta escénica. Una decoración blanca que nos marca un espacio surrealista. Podría tratarse del cielo o de la tierra. No tiene por qué colorearse del  tono más conocido, ¿no?

Tuve la sensación de estar entre algodones, de que cuando cayeran esos cuerpos no se dañarían del todo.

Creo en un solo Dios es una manera de despertar a quienes se encuentran dormidos o pereciendo en el olvido.

Un Dios por religión o uno para todos. Qué difícil resulta.

En cuanto a la dinámica que ocurre a lo largo de la historia, cautiva, emociona y nos hace reflexionar con el paso del tiempo. Porque es un tiempo no lineal sino que toma diversas formas para contar qué sienten: una soldado norteamericana (Estela Garelli), una profesora de historia (Noemí Morelli) y una estudiante palestina (Antonia Bengoechea). Pareciera ser irreconciliable por lo antagónico, pero funciona como anzuelo perfecto para que ningún espectador pueda sentirse descalificado, burlado, ironizado o calumniado.

Estos exquisitos personajes son humanos. Trascienden la cuarta pared, la impregnan de sensibilidad y consiguen salirse de todo tipo de estereotipos que obstruyan su credibilidad.

Por momentos me olvidé que eran actrices. Era tan real lo que ocurría que disfruté y sufrí (al mismo tiempo) cada retazo de la obra.

Si se creyera en un solo Dios, quizás los enfrentamientos y las guerras ya no tendrían sentido de ser. Tal vez quienes comandan cada operativo no podrían seguir llevando sus caretas y no tendrían la oportunidad de hacer inmolar o explotar por los aires a jóvenes que “creen” en que eso es defender a su Patria y hacer justicia.

No existe aquello que corresponde, en una guerra.

No hay peor cosa para el ser humano que combatir y eliminar a un “otro”, matándolo. Quitándole su vida. ¡Su vida!

No concibo este mundo en paz.

Mientras la cronología parte de una fecha específica por el 2003, las vivencias, anécdotas y situaciones no paran dejan de continuarse. Temer por la muerte a cada instante porque una vez se zafó pero, luego, quizás, ya no. Pensar que se sigue viva de milagro porque Dios existe. Pero, entonces, ese superhéroe permite que unos vivan y otros mueran. No, no.

La decisión de la soldado de defender, ¿defender?, de intermediar entre esas dos naciones que no le dan libertad a sus habitantes, será lo que permita hacer un click al público. Es fuerte, muy fuerte lo que presenciamos, no el final, sino todo.

El monólogo de una se entrelaza con el de la otra, y el de la otra con el de la otra. Pero, en un momento se unen como un ovillo. ¿Son las tres una misma? ¿Qué hubiera ocurrido si la norteamericana era palestina o si la palestina era israelí o?

Todo tipo de especulación no hará más que angustiarnos. Sí, el corazón se me salió por la boca, pasé un momento de shock. Soy consciente, soy judía pero no israelí. Pienso como humana y no como guerrera. No creo que la vida de una valga más que la de la otra ni que una deba morir para que la valoren más. No estigmatizo, no juzgo, no creo más que en un Dios. Por eso esta dramaturgia es poesía que se escabulle en el corazón. Por eso es que no puedo más que recomendarle a todo ser humano que, obligatoriamente, asista mínimo a una función en el Teatro Payró.

Quizás podrán pensar qué habrá de nuevo para contar sobre esta guerra incesante. Les puedo asegurar que no es un juego de Teg sino la manera de narrar, de poner en movimiento un texto, de escuchar lo que a veces leemos, de abrazarnos sin importar cuál sea nuestro origen, religión, raza o condición.

Funciones: Jueves 20.30 hs.
Teatro Payró.

Mariela Verónica Gagliardi

 

Ver y no ver5

Empezando por el principio cabe resaltar que Oliver Sacks fue el neurofisiólogo que creó la verdadera historia, por tratarse de la suya en verdad. Sus problemas de salud lo hicieron estudiar incansablemente. No solo para salvarse sino para sanar a cuanta persona pasara por diversos problemas de salud.

Cuando pienso en el mundo de los ciegos me angustio de inmediato. Mi corazón late, precipitadamente, deseando nunca perder la vista. Ni siquiera por unos segundos. Ni siquiera para vivir una experiencia nueva. Nunca, jamás.

Creo que este miedo lo comparto con miles o millones de personas en el universo, pero es un miedo -como casi todos- infundado.

La vista a través de los ojos ve cosas que quienes están “privados” de la misma, no pueden.

Suena tan inverosímil este juego de palabras que cuando releo lo que escribo dejo de comprender absolutamente todo. Este papel debería estar escrito con palabras sin tinta, solo con imaginación.

De aquí en adelante solo analizaré lo que vi con el alma, con el corazón y con cada uno de mis sentidos. La vista la dejo para lo último porque no es indispensable para este magnífica obra de teatro que consigue trasladarnos a un campo colmado de incertidumbres, aquellas que al humano -por lo general- no le agradan.

“Ver y no ver” (cuyo título original es “Molly Sweeny”, escrita por Brian Friel y dirigida por Hugo Urquijo) es una invitación hacia lo desconocido por la mayoría de los mortales.

Si pudiéramos quitarnos los ojos, lo más probable es que no sabríamos qué hacer con nuestras vidas.

Sin embargo, Any Sweeny (Graciela Dufau) se desplaza por el escenario viviendo. Sintiendo. Aprehendiendo. Oliendo fragancias a flores exquisitas. Sabiendo qué hacer a cada instante, menos cuando su entorno está tan ansioso por una operación que podría devolverle lo que en un principio tuvo.

Ella no parece necesitar cirugías, ni cambios drásticos. Tiene lo que quiere. Lo que necesita. Lo que su corazón palpita.

Es encantador escuchar las diversas melodías que acompañan los relatos de los tres actores, que tienen su momento para expresarse en solitario, de manera privada, sin ser cuestionados o juzgados; a la vez que se fusionan espléndidamente. ¿Hace falta verlos con los ojos? Realmente no. Con la vista podemos aprecer ciertos detalles escénicos como la puesta minimalista con proyecciones cálidas y un mobiliario simple. Sin la vista se pueden sentir aquellas cuestiones inexplicables, sinceramente, con palabras. Con esto quiero decir que lo que pueda comentarles en esta nota es un mínimo porcentaje de lo que puede apreciarse a lo largo de toda la función que nos mantiene en vilo a los espectadores.

Emoción, escalofríos, llanto y cuántas cosas más logran cautivar a nuestros cuerpos. ¿Humor? Claro que sí, porque si bien es drama, el director consigue matizar y descontracturar llevándonos al inicio de la historia de amor de esta pareja encantadora: la de Any con su marido Martin (Arturo Bonín). Un dato particular y llamativo es que él la conoció al igual que en la actualidad, pero ahora, por algún motivo anhela que ella pueda verlo, quizás. Quienes vemos con los ojos estamos convencidos que quienes no se están perdiendo de mucho. ¡Qué egoístas y caprichosos que somos!

Sumergirse en la vida de esta gran mujer es sacarse muchos prejuicios, la venda llena de polvo y, realmente, empezar a vivir como seres vivos.

Tenemos un cuerpo que, tantas veces, no usamos por completo. Caminamos sin plantearnos que lo conseguimos gracias a las piernas. Besamos, sin pensar en que podemos gracias a nuestros labios. Y, así, podría enumerar muchos ejemplos que no harían más que aburrirlos.

“Ver y no ver” es una lógica racional versus una sentimental.

Queremos que la minoría sea como la mayoría sin evaluar, por un momento, que tal vez, que los más pueden ser menos.

Nelson Rueda, encarnando al Dr. Wasserman, el médico que experimentaría la “cura” de la “ceguera” de quien no parece tener demasiado entusiasmo en abandonar su universo paralelo.

A veces se puede elegir, y otras no.

Cuando sus ojos descubran, quizás sea demasiado tarde o, tal vez, la experiencia de su vida la haga entender qué le conviene.

Un devenir de situaciones harán que esta dramaturgia nos engalane desde el comienzo y no sufra ningún altibajo. Impecable, excepcional, perfecta e interpretada por tres grandes actores argentinos que no hacen más que convencernos de sus posturas.

Y vos, si tuvieras la oportunidad de escoger ¿qué harías?

Mariela Verónica Gagliardi

Elenco: Graciela Dufau, Arturo Bonín, Nelson Rueda.

Dramaturgia: Brian Friel.

Dirección: Hugo Urquijo.

Funciones: Miércoles 21 hs, Sábados y domingos 18 hs.

Teatro La Comedia.

 

mini musicales

::ESTRENO::

DOMINGO 7 de OCTUBRE

19.00 HORAS

PASEO LA PLAZA

Sala Cortázar

Av. Corrientes 1660

¡CUATRO ÚNICAS SEMANAS!

PRODUCCIÓN EJECUTIVA

MATÍAS TAVERNA

COORDINACIÓN GENERAL

FABRIZIO ORIGLIO

A partir del domingo 7 de Octubre Fabrizio Origlio presentará “Mini Musicales”, un ciclo de tres obras cortas de teatro musical para un público reducido, convirtiéndolo en una experiencia única, dinámica y original. Su debut se llevará a cabo en la sala Julio Cortázar del Paseo la Plaza uno de los complejos teatrales más importantes de la ciudad.

En esta primera entrega se verán 3 obras de 20 minutos: EL GUARDARROPAS  de María Rojí, CEPO de Diego Corán Oria y NOTAS DE MUJER de Fabrizio Origlio.

Se caracterizan por ser puestas minimalistas y exquisitas. Además de haber sido concebidas especialmente para el ciclo, cuentan con elencos de personalidades destacadas y multipremiadas del género como Ángel Hernández, Gabriela Bevacqua , Geraldine Farhat , Carlos Kaspar y Viviana Saez.

Siguiendo el concepto del minimalismo, la sala dispondrá de muy pocas localidades y las funciones serán a las 19 hs y 20 hs desde el Domingo 7 de Octubre, todos los Domingos. Las localidades se podrán adquirir en boleterías del teatro o por Plateanet.com a un precio, también minimalista.

EL GUARDAROPAS

De María Rojí

Con Vivi Saez, Rodrigo Esmella y Carlos Kaspar

Libro y dirección María Rojí

SINOPSIS

En un improvisado guardarropa,  en una fiesta para recaudar fondos, tres viejos ex compañeros se redescubren.

***

CEPO

De Diego Corán Oria

Con Ángel Hernández

Coreografía Seku Faillace

Música Original Jorge Soldera

Libro y dirección Diego Corán Oria

SINOPSIS

En el año 1955 en la ciudad de Resistencia, Chaco, existió un centro experimental que se dedicaba a tratar  personas que presentaban ciertas patologías traumáticas que atentaban contra el sentir cotidiano de lo que se consideraba en esos tiempos “lo normal”. Hoy en el año 2018 luego de varios estudios e investigaciones se confirmo que ese centro nunca cerró.

C.E.P.O, el caso de un Ángel, cuenta la historia de un hombre que voluntariamente se presta al servicio de esta experimentación. El centro experimental para oscuros (C.E.P.O) abre sus puertas invitándonos a la reflexión constante donde el común denominador de búsqueda juguetea entre el delirio, lo onírico y la cruda realidad.

***

NOTAS DE MUJER

De Fabrizio Origlio

Con Geraldine Farhat y Gabriela Bevaqua

Músico en vivo Agustín Fares

Arreglos musicales, libro y dirección Fabrizio  Origlio

SINOPSIS

Una cantante en crisis busca material para un nuevo espectáculo junto al músico que la acompaña. Una amiga la acompaña en esta búsqueda mientras comparten secretos e intimidades del mundo de las cantantes.

Una historia llena de emoción y humor que las llevará interpretar y redescubrir la génesis de canciones muy ligadas al mundo femenino.

FUNCIONES

Domingos de Octubre 19 hs y 20 hs.

LOCALIDADES  $250 PESOS.-

PASEO LA PLAZA

Av. Corrientes 1660

Ni con perros, ni con chicos

Ni con perros, ni con chicos… cuenta la vida del célebre actor y director de cine y teatro Charles Laughton -inglés nacionalizado estadounidense en 1950- que brilló en la época dorada de Hollywood (La vida privada de Enrique VIIIRembrandtEspartacoTestigo de cargo, entre otras) y de su mujer Elsa Lanchester, actriz también británica cuyo nombre cobró fama en 1935 por su papel en La novia de Frankenstein, y a partir de ahí desarrolló una interesante carrera en el cine (La escalera de caracolLa zapatilla de cristalTestigo de cargo), en varias películas junto a su marido. La obra recorre la vida privada y pública de ambos. La intimidad de la pareja va descubriéndose a la vez que entretelones de la historia del cine y el teatro de la época aparecen, y los personajes van y vienen en el tiempo y el espacio.

Ficha técnico artística

Autoría: Fernando Albinarrate
Actúan: Omar Calicchio, Federico Coates, Laura Oliva, Daniela Pantano
Músicos: Fernando Albinarrete, Uriel Kaufman
Vestuario: Mini Zuccheri
Escenografía: Alicia Leloutre
Iluminación: Matías Sendón
Música original: Fernando Albinarrate
Asistencia de vestuario: Josefina Veliz
Asistencia de dirección: Juan Zorraquín
Producción ejecutiva: Ana Riveros
Coreografía: Verónica Pecollo
Dirección musical: Fernando Albinarrate
Dirección: Javier Daulte
Duración: 120 minutos
Clasificaciones: Musical, Adultos
ESPACIO CALLEJÓN
Humahuaca 3759 – C.A.B.A.
Teléfonos: 4862-1167
Web: http://espaciocallejon.com/
Entrada: $ 300,00 / $ 260,00 – Lunes – 20:30 hs – Hasta el 17/09/2018

Llueve

Una parada de autobús, un colectivo que no frena, dos personajes y una tormenta.
Pedro y María no se conocen. Pero tienen un pasado en común y de ese encuentro van a salir transformados. Modificados. Redimidos.
“Llueve” invita al espectador a participar de este encuentro de dos, pero que en realidad es un encuentro entre todos para preguntarnos que es el destino y las casualidades, que, tal vez, no existen.

Ficha técnico artística

Autoría: Emmanuel Demartino
Actúan: Matías Durini, Nina Spinetta
Escenografía: Marcelo Valiente
Diseño de luces: Marco Pastorino
Música: Martin Mazzon
Stage Manager: Tomás Sabaté
Diseño gráfico: Lucila Gejtman
Asistencia de dirección: Lourdes De Martino
Producción ejecutiva: Ezequiel Paredes
Dirección: Emmanuel Demartino
Duración: 65 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
PATIO DE ACTORES
Lerma 568 – C.A.B.A.
Reservas: 1531814102
Web: http://www.patiodeactores.com
Entrada: $ 250,00 – Lunes – 20:30 hs – Hasta el 08/10/2018

Trigo

Hay recuerdos que dejamos enterrados para siempre. Una Historia. Un amor. Lo que fuimos hace tiempo atrás. ¿Pero podemos realmente ocultar aquello bajo tierra? Todos tenemos un pasado retumbando en nuestro interior y un día puede llamar a nuestra puerta.

Manuel no está pasando por un buen momento. La casa de su familia está a punto de ser rematada, su esposa se encuentra gravemente enferma y su hija atraviesa su propia revolución personal. Trigo nos sumerge en las entrañas más profundas de la historia de una familia en la que cada personaje se ve empujado a desafiar sus propios límites en búsqueda de la felicidad.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Roberto Cappella
Actúan: Fabian Caero, Juan Pablo Kexel, Alejandra Martínez, Martín Navarro, Ivana Sabatini, Mariano Ulanovsky
Vestuario: Inés Sceppacuercia
Escenografía: Inés Sceppacuercia
Diseño de luces: José Binetti
Video: Mora Kexel, Martina Mena
Música original: Martín Navarro
Fotografía: Laly Gattinoni
Diseño gráfico: Roberto Cappella, Maria Eugenia Gómez
Asistencia de dirección: Maria Eugenia Gómez
Dirección: Fabian Caero, Roberto Cappella
Duración: 80 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
CENTRO CULTURAL EL DESEO
Saavedra 569 – C.A.B.A.
Teléfonos: 4941-4954
Web: http://cceldeseo.wix.com/eldeseo
Entrada: $ 250,00 / $ 200,00 – Lunes – 20:00 hs

Teatro x la identidad

Con dirección general de Daniel Veronese y coordinación dramatúrgica de Mauricio Kartun.

Con grandes nombres de nuestra escena en las actuaciones y direcciones de los micromonólogos: Alberto Ajaka, Maruja Bustamante, Adrián Canale, Julieta Cardinali, Marina Castillo, Rita Cortese, Claudio Da Passano, Sergio D`Angelo, Javier Daulte, Mauricio Dayub, Daniel Fanego, Malena Figó, María José Gabin, Guillermo Ghio, Javier Lorenzo, Gonzalo Martínez, Claudio Martínez Bel, Alejandro Müller, Marcelo Subiotto, Susana Torres Molina, Tina Serrano y Gonzalo Urtizberea.

Y este año textos con las autorías de: Patricio Abadi, Roxana Aramburú, Carolina Barbosa, Jorge Diez, Pablo dos Reis, Emiliano Maitía, Nicolás Pota, Mariano Saba, Analía Sánchez, Susana Torres Molina, Julieta Magán y Facundo Zilberberg.

Con actores invitados como Georgina Barbarossa, Cristian Cimminelli, Pablo Echarri, Tomás Fonzi, Julieta Ortega, Cecilia Roth, Luis Ziembrowsky, entre otros.

Y la participación musical de Esteban Morgado, Bruno Arias, Los cuatro vientos (Leo Heras, Diego Maurizi, Julio Martínez, Jorge Polauner).

Entrada gratuita hasta completar la capacidad de la sala.

Las localidades se retirarán a partir de 2 horas antes del comienzo del espectáculo el día de la función.

Ficha técnico artística

Actores invitados: Georgina Barbarossa, Cristian Cimminelli, Pablo Echarri, Tomás Fonzi, Julieta Ortega, Cecilia Roth, Luis Ziembrowski
Músicos invitados: Bruno Arias, Leo Heras, Julio Martinez, Diego Maurizi, Esteban Morgado, Jorge Polanuer
Coordinación En Dramaturgia: Mauricio Kartun
Comisión De Dirección: Raquel Albeniz, Susana Cart, Amancay Espíndola, Cristina Fridman, PatrIcIa Ianigro, Eugenia Levin, Julieta Rivera López, Luis Rivera López, Mónica Scandizzo, Mauro Simone, Andrea Marina Villamayor
Dirección general: Daniel Veronese

Obras que forman parte de este espectáculo:

  • Acreditaciones
  • Algo así
  • Brangelina
  • Cristo Vence
  • Lo vi volver
  • Señales
  • Uritorco
  • Hecha la ley
  • Genéticamente Elvis
  • Escuela de Seducción
  • Papel higiénico
  • Dios me libre

Este espectáculo forma parte del evento: Teatro x la identidad 2018

Clasificaciones: Monólogos, Adultos
TEATRO EL NACIONAL
Av. Corrientes 968 – C.A.B.A.
Teléfonos: 4326-4218
Web: http://www.romayproducciones.com/teatroelnacional/
Lunes – 20:00 hs – Hasta el 25/09/2018

Goy

Dani Garber se fue de casa: abandonó su rutina, su familia, el club y a sus amigos para encerrarse en una pensión de Constitución donde convive con una cucaracha. Federico, su mejor amigo, lo ha encontrado e intentará convencerlo para que vuelva a casa.

GOY, es un musical que indaga sobre la identidad, la pregunta por el deseo y por cómo queremos vivir esta vida, que es una.

VISION ESTÉTICA
Una puesta musical. Una cucaracha gigante. Una pensión de Constitución. (La Pausa) Teatral -el espacio local del grupo- se constituye como elemento generador del lenguaje, la poética y singularidad de la obra. Así, este viejo PH transformado en teatro ahora se reforma para ser la recepción de un viejo hotel. Un grupo que ya lleva más de cuatro proyectos juntos, desarrolla un lenguaje en equipo. El registro de la actuación es realista, con elementos de ruptura: una cucaracha gigante que habla, canta y se angustia.

Un grupo estable y una sala teatral (La Pausa), proponen un marco poético, la libertad de los ensayos en casa y estrenar en este espacio, ahora devenido en una pensión de Constitución.

 

Ficha técnico artística

Libro: Sebastián Kirszner
Actúan: Sebastián Aldea, Julián Calarco, Luis De Almeida, Daniel Ibarra, Mariela Kantor, Sebastian Marino
Vestuario: Mariela Rey
Escenografía: Lola Gullo
Diseño de luces: Lucrecia Peralta
Música original: Sebastián Aldea
Letras de canciones: Sebastián Aldea, Sebastián Kirszner
Fotografía: Nacho Lunadei
Diseño gráfico: Daniela Potente
Asistencia De Piso: Jimena Morrone
Prensa: Duche&Zarate
Producción: (La Pausa) Teatral
Coreografía: Fabiana Maler
Dirección musical: Sebastián Aldea
Dirección: Sebastián Kirszner
Web: http://www.lapausateatral.com.ar
E-Mail contacto: hola@lapausateatral.com.ar
E-Mail reservas: hola@lapausateatral.com.ar
Teléfono reservas: 1551232030
Link venta online: Click para editar
Permitir opinar: True
Duración: 60 minutos

(LA PAUSA) TEATRAL
Av. Corrientes 4521 (C.A.B.A.)
Reservas: 1551232030
Web: http://www.lapausateatral.com.ar/
Entrada: $ 350,00 / $ 300,00 – Lunes y Jueves – 20:00 hs

El lugar perdido

Angelita se ha criado desde muy pequeña con su tía Pampa, lejos de su hermana melliza y sus padres en San Pedro. Muchos años después, instalada y estudiando en Buenos Aires, un intento de suicidio es un alerta hacia todos ellos.

Este hecho dramático da inicio a la obra, despabilando a todos en una nueva realidad.

 

“Una tarde apareció Federico con una pecera pequeñita y la apoyo sobre la mesada. Nadaba un pececito Violeta y uno Celeste. Las niñas corrieron y subieron a las sillas para mirarlos. Uno Celeste y el otro Violeta. Como los nombres de las hermanas de su cuento preferido. Ese cuento que pedían todas las noches antes de dormir. Una le daba de comer a la mañana. Y otra por la tarde. Pasaban horas mirándolos. Unas semanas después, mientras tomaban la leche, Violeta saltó de la pecera y cayó sobre el mármol de la mesada, sin sonido, sin pedir ayuda… A veces no se sabe cómo pedir ayuda… A veces no se puede. Y si hay amor se ayuda como se puede, como se puede…”
Ficha técnico artística

Autoría: Juan Ignacio Fernández
Actúan: Héctor Da Rosa, Patricia Gilmour, Greta Guthauser, Nora Kaleka, Miguel Young
Vestuario: Esteban Parola, Ricardo Racconto
Escenografía: Esteban Parola, Ricardo Racconto
Diseño de luces: Carlo Argento
Realización de escenografia: La Locomotora Taller
Música: Santiago Barceló
Fotografía: Leopoldo Minotti
Diseño gráfico: León Gramajo
Asistencia de dirección: Ayelen Garaventta
Dirección: Leopoldo Minotti
Duración: 75 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943 (C.A.B.A.)
Teléfonos: 4326-3606
Web: http://www.teatrodelpueblo.org.ar
Entrada: $ 250,00 / $ 220,00 – Lunes – 20:00 hs – Hasta el 17/09/2018

Rodrigo Soko ph sergio santillánEs flautista, compositor, docente e inició sus estudios desde una edad muy temprana.

En su haber tiene varios espectáculos dentro de los que se puede mencionar: Un enemigo del pueblo, Equipaje, Queimada y Abismarse.

Participó tanto como músico y como director musical en teatro y el sábado 25 de agosto estará estrenando Abismarse, una multi-propuesta de la mano de Virginia Innocenti y  Luis Scafati.

¿Cómo surge la iniciativa ?

Cuando le hice la propuesta a Luis Scafati, descubrimos nuestros intereses en común por la poeta y decidimos unir las experiencias en la fusión de historias, imágenes y música.

Una vez seleccionados los textos de Pizarnik, dividiéndolos en tres momentos de sus Diarios – el amor, la angustia y la elección de aceptar la vida o rechazarla – Luis realizó dibujos sobre los textos, utilizando técnicas mixtas como lápiz y acuarelas, escuchando la música que compuse previamente para los textos -interpretada por la agrupación que dirijo, El Silente Sur-.  A partir de ahí, fue un camino de búsqueda y resignificación hasta llegar al resultado final, donde, con la actuación de Virginia Innocenti, logramos darle el sentido final a este viaje.

¿Por qué Alejandra Pizarnik?

Yo compongo música para cine y mi idea con El Silente Sur fue siempre hacer música para imagen, ya sea para cine, teatro o una idea multidisciplinaria. Pizarnik nos permite ahondar en rincones límites y su lenguaje es extremadamente visual. Esto nos abrió infinidad de puertas a la hora de pensar los leitmotivs. Pero, fundamentalmente, fueron sus Diarios los que  dispararon los deseos de resignificar -a través de la multidisciplina- sus ideas y pensares. Todo es demasiado visceral para no abordarlo…

Una propuesta audiovisual. ¿Qué objetivo principalmente te planteaste como director ?

Principalmente, que ninguna disciplina pierda su identidad como elemento narrativo. Es muy común que en el cine la música incidental pase a ser más importante que la historia, o que deje de contar y entorpezca el desarrollo. Resolver esto es un desafío, teniendo en cuenta que, además, contábamos con los elementos aportados por Luis Scafati y la interpretación de Virginia Innocenti.

Los textos son la historia; todo lo demás, los leitmotivs.

Pizarnik para todos…

Sin dudas es para lectores de Alejandra, para poder acercarse desde otro lado y reinterpretar. Pero, también, es para aquellos que por primera vez escuchan su nombre o nunca la leyeron. Es un viaje apto para todo público, y la idea es poder difundir su obra, siempre.

A 45 años de la muerte de Pizarnik, ¿qué valores intenta reivindicar este espectáculo?

En esta oportunidad nos encontraremos con el 50° aniversario de la publicación de “Extracción de la piedra de locura”, una de las obras más emblemáticas de Alejandra Pizarnik. En definitiva, siempre buscamos la difusión y la reinterpretación de la poeta. No creo haber pensado en valores, sino en la oscuridad “Pizarnikeana” y en las múltiples formas de acercarse a ella. Hay una densidad que no todo el mundo quiere o puede enfrentar, y creo que la idea es viajar a través de la multidisciplina por esos caminos.

¿Una orquesta que pone en melodías el sentir de la artista?

La música y la pintura serán los leitmotivs de los textos, y potenciarán o no todos esos sentimientos e ideas de su cotidianidad.

El Silente Sur, es este grupo compuesto por violín, viola, cello, batería, guitarra eléctrica, piano, flauta y trompeta; donde conviven plenamente la música cinematográfica, el jazz y el rock.

¿Podremos vivenciar un recorrido por los momentos más cruciales de su vida?

Sí, principalmente sus distintos estados de introspección. Es un viaje a lo profundo de sus días,  al infierno de su lenguaje, y a la búsqueda de la luz dentro de tanta oscuridad, que, en definitiva, fue su biografía.

¿Cómo recordarla a partir de esta frase?

no quiero ir

nada más

que hasta el fondo

Creo que este pasaje resume perfectamente el concepto general del espectáculo, la constante belleza inesperada de su lenguaje y de sus palabras marcadas por lo abstracto. La oscuridad y el final inevitable de su existencia. Para ella escribir no sólo representaba el reconocimiento sino, también, la posibilidad de desahogarse. En Pizarnik la vida y la poesía es lo mismo. 

Dibujar y retratar sus poemas ayuda a que el público pueda asimilar más tibiamente el mundo pizarnikiano?

En este caso creo que es todo lo contrario. Luis Scafati es extremadamente oscuro, y constantemente maneja el concepto de “ruido” en su obra, en donde creo que podríamos hacer un paralelismo con el “ruido” en la cotidianidad de Alejandra. Esto va a potenciar sin dudas la oscuridad.

La idea no es pasar por lugares comunes, pero cuando toca ir hacia el fondo, no hay más remedio…

¿Cuánta falta le haría al feminismo y al mundo, no?

Sin lugar a dudas, cada vez que una Alejandra, una Janis, una Simone, se nos escapan de nuestro mundo, el planeta se hace un poco más chico… Por suerte sus ideas son demasiado potentes, y basta con traer al presente sus nombres para cambiarlo todo.

Insólita belleza

Mariela Verónica Gagliardi

 

Nube de etiquetas