*** Junio 2018 ***

 

Ver y no ver5

Empezando por el principio cabe resaltar que Oliver Sacks fue el neurofisiólogo que creó la verdadera historia, por tratarse de la suya en verdad. Sus problemas de salud lo hicieron estudiar incansablemente. No solo para salvarse sino para sanar a cuanta persona pasara por diversos problemas de salud.

Cuando pienso en el mundo de los ciegos me angustio de inmediato. Mi corazón late, precipitadamente, deseando nunca perder la vista. Ni siquiera por unos segundos. Ni siquiera para vivir una experiencia nueva. Nunca, jamás.

Creo que este miedo lo comparto con miles o millones de personas en el universo, pero es un miedo -como casi todos- infundado.

La vista a través de los ojos ve cosas que quienes están “privados” de la misma, no pueden.

Suena tan inverosímil este juego de palabras que cuando releo lo que escribo dejo de comprender absolutamente todo. Este papel debería estar escrito con palabras sin tinta, solo con imaginación.

De aquí en adelante solo analizaré lo que vi con el alma, con el corazón y con cada uno de mis sentidos. La vista la dejo para lo último porque no es indispensable para este magnífica obra de teatro que consigue trasladarnos a un campo colmado de incertidumbres, aquellas que al humano -por lo general- no le agradan.

“Ver y no ver” (cuyo título original es “Molly Sweeny”, escrita por Brian Friel y dirigida por Hugo Urquijo) es una invitación hacia lo desconocido por la mayoría de los mortales.

Si pudiéramos quitarnos los ojos, lo más probable es que no sabríamos qué hacer con nuestras vidas.

Sin embargo, Any Sweeny (Graciela Dufau) se desplaza por el escenario viviendo. Sintiendo. Aprehendiendo. Oliendo fragancias a flores exquisitas. Sabiendo qué hacer a cada instante, menos cuando su entorno está tan ansioso por una operación que podría devolverle lo que en un principio tuvo.

Ella no parece necesitar cirugías, ni cambios drásticos. Tiene lo que quiere. Lo que necesita. Lo que su corazón palpita.

Es encantador escuchar las diversas melodías que acompañan los relatos de los tres actores, que tienen su momento para expresarse en solitario, de manera privada, sin ser cuestionados o juzgados; a la vez que se fusionan espléndidamente. ¿Hace falta verlos con los ojos? Realmente no. Con la vista podemos aprecer ciertos detalles escénicos como la puesta minimalista con proyecciones cálidas y un mobiliario simple. Sin la vista se pueden sentir aquellas cuestiones inexplicables, sinceramente, con palabras. Con esto quiero decir que lo que pueda comentarles en esta nota es un mínimo porcentaje de lo que puede apreciarse a lo largo de toda la función que nos mantiene en vilo a los espectadores.

Emoción, escalofríos, llanto y cuántas cosas más logran cautivar a nuestros cuerpos. ¿Humor? Claro que sí, porque si bien es drama, el director consigue matizar y descontracturar llevándonos al inicio de la historia de amor de esta pareja encantadora: la de Any con su marido Martin (Arturo Bonín). Un dato particular y llamativo es que él la conoció al igual que en la actualidad, pero ahora, por algún motivo anhela que ella pueda verlo, quizás. Quienes vemos con los ojos estamos convencidos que quienes no se están perdiendo de mucho. ¡Qué egoístas y caprichosos que somos!

Sumergirse en la vida de esta gran mujer es sacarse muchos prejuicios, la venda llena de polvo y, realmente, empezar a vivir como seres vivos.

Tenemos un cuerpo que, tantas veces, no usamos por completo. Caminamos sin plantearnos que lo conseguimos gracias a las piernas. Besamos, sin pensar en que podemos gracias a nuestros labios. Y, así, podría enumerar muchos ejemplos que no harían más que aburrirlos.

“Ver y no ver” es una lógica racional versus una sentimental.

Queremos que la minoría sea como la mayoría sin evaluar, por un momento, que tal vez, que los más pueden ser menos.

Nelson Rueda, encarnando al Dr. Wasserman, el médico que experimentaría la “cura” de la “ceguera” de quien no parece tener demasiado entusiasmo en abandonar su universo paralelo.

A veces se puede elegir, y otras no.

Cuando sus ojos descubran, quizás sea demasiado tarde o, tal vez, la experiencia de su vida la haga entender qué le conviene.

Un devenir de situaciones harán que esta dramaturgia nos engalane desde el comienzo y no sufra ningún altibajo. Impecable, excepcional, perfecta e interpretada por tres grandes actores argentinos que no hacen más que convencernos de sus posturas.

Y vos, si tuvieras la oportunidad de escoger ¿qué harías?

Mariela Verónica Gagliardi

Elenco: Graciela Dufau, Arturo Bonín, Nelson Rueda.

Dramaturgia: Brian Friel.

Dirección: Hugo Urquijo.

Funciones: Miércoles 21 hs, Sábados y domingos 18 hs.

Teatro La Comedia.

 

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perfil bajo

Es una experiencia teatral interactiva diseñada para un único espectador que se desarrolla por Whatsapp en espacios públicos.

El único protagonista es el espectador, que potencia la realidad hasta su síntesis en la ficción.

Mediante instrucciones WhatsApp y SMS, es inducido a vivir nuevas sensaciones mientras todos a su alrededor ignoran que son partícipes de una obra hecha a medida.

El Teatro es un escenario que da lugar a infinitas fantasías, vocaciones y deseos de quien se anime a subirse a él. Sobre esa base diseñamos experiencias teatrales que se adapten a cualquier espacio y audiencia.

Duración: 70 minutos
Clasificaciones: Performance, Teatro, Adultos
CIRCUITO PEATONAL FLORIDA
– (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Entrada: $ 500,00 – Lunes y Miércoles – 13:00 hs

CIRCUITO ABASTO
– (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Entrada: $ 500,00 – Sábado – 16:30 hs

CIRCUITO PALERMO VIEJO
– (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Entrada: $ 500,00 – Domingo y Sábado – 14:00 hs

perfil bajo

Lo quiero ya1

Rutina:“Costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas

por mera práctica

y de manera más o menos automática” (Real Academia Española).

Canciones que narran el día a día, la manera de sobrellevarlos y los resultados que no tardarán en aparecer. Doparse pareciera ser una manera al alcance de la mano, imaginarse que lo que se vive no es tal sino una mera ilusión óptica.

¿Alguna vez se cuestionaron si sus vidas son las que siempre soñaron?

Es realmente una problemática social el filosofar sobre nuestros deseos más profundos. Porque no se trata de tener antojo de tomar un helado y acudir a comprarlo, sino de transformar -quizás- todo. Por completo. Como si se empezara de cero.

Muchas personas trabajan en una oficina o en un banco o en otra institución desde la adolescencia hasta que se jubilan.

¿Tan interesante es lo que aprenden? ¿De verdad pueden aprehender algo nuevo cada día durante treinta años o más en un mismo lugar?

Lo quiero ya (escrita y dirigida por Marcelo Caballero) es una muestra, real, de que cuando un grupo de personas tiene una rutina durante mucho tiempo, necesita -en alguna oportunidad- romperla. Si esto no ocurre, el cuerpo lo avisa, lo manifiesta y podría ser tarde.

Lo quiero ya es una comedia musical en la que es posible transitar por diversas emociones, desde la risa a carcajadas hasta la desesperación. El drama está presente como planteamiento de conflicto. Viene a proponer destruir y tirar lo que ya no sirve para reciclar seres humanos que necesitan un cambio verdadero.

Andrés Passeri es el encargado de enlazar cada retazo presentado. Lo interesante es la dinámica que se utiliza para que lo veamos como un seudo director en escena. Bien podría serlo. Su rol es fundamental ya que se corre del de un asistente o apuntador para convertirse en actor/director al mando de un director real fuera de la representación.

Cuando éramos chicos se nos solía preguntar: ¿qué querés ser cuando seas grande?

En general uno respondía un oficio o profesión, pero quiénes se animaron a decir: ¡felices!

Una profesión no hace a un humano, solo le da herramientas para trabajar. Nada más.

La vida debería ser descubrimiento constante, ansias de transformar, de querer compartir vivencias, de sonreír y estar contento de haber escogido un empleo (no que éste nos haya escogido).

A veces, como muestra la dramaturgia presente, no se está preparado para dar vuelta la página, por más que se tenga la oportunidad de hacerlo inmediatamente.

El maldito o bendito destino con el que se especula o se reposa esperando.

Debo admitir que la puesta en escena es magnífica, a puro color y con un equipo de artistas increíbles. A su vez, la música en vivo le otorga un plus inigualable. No quisiera ser tajante pero los musicales deberían siempre tener a sus músicos tocando en escena ya que los dota de un vuelo mágico.

¿Qué nos expone esta pieza artística?

La vida de varios jóvenes, muy diferentes entre sí, con un estilo de vida determinado y un sueño a alcanzar. Pero… lo más importante y trascendente es cómo consiguen animarse a perseguirlo.

La rutina, la que los coloca en un mecanismo social en el que son “útiles” para el “correcto” funcionamiento, pero que pueden ser reemplazados sin alterar absolutamente nada del entorno.

Son humanos-robots. Nada más.

Mientras la conciencia no se de cuenta, ¿quizás no convenga avisarle? Algo así se me ocurre plantear para la fórmula perfecta del capitalismo. Aunque estos jóvenes despiertan sabiendo que ya no podrán seguir con el rumbo cotidiano sin cambiarlo. Deberán aprender a darse el gusto de vivir plenamente sin “seguridades”, corriendo “riesgos”. Viviendo, al fin de cuentas.

Competencias insanas, amarguras posibles de modificar, rabietas costumbristas, nervios y nervios y nervios. ¿Cómo ser feliz en pareja con un contexto semejante? ¿Cómo triunfar en el mundo artístico cuando no se tiene en claro quién se es?

Mente y cuerpo no pueden separarse como un pollo trozado a punto de ser horneado. En esto fallaron nuestros ancestros, en tratarnos como partes autónomas. Como si un brazo pudiera moverse sin tener la orden del cerebro.

Lo quiero ya es una bocanada de aire fresco y la oportunidad de abrir sendas coloridas, porque lo absurdo de la realidad está presente, lo irónico de frases dichas y repetidas, también. La fragancia a aire quieto y brumoso, claro que recorre los cuerpos danzantes que representan coreografías muy vistosas con sellos finales a modo selfie.

¿Para todo habrá que sonreír?

Vestuarios que resignifican aún más el significante de la dramaturgia, de sus escenas ágiles y una iluminación que persigue los diálogos y monólogos a describir lo que se siente desde el alma. Breves historias que se unen para conmover al espectador y para pellizcarlo de una vez. Porque la vida es hoy. Ya. Y hay que hacer algo para que no se escape de nuestras manos.

Dramaturgia: Marcelo CaballeroMartín Goldber. Actúan: Sacha BercovichVictoria CaceresVictoria Condomí AlcortaMacarena ForresterCandela García RedínLucien GilabertAndrés PasseriNahuel Quimey VillarealJulieta RapettaCandela RedínSalvador RomanoLala RossiJuan Pablo SchapiraSofia Val. Vestuario: Marcelo CaballeroMarina Paiz. Escenografía: Vanessa GiraldoDiseño de escenografía: Vanessa GiraldoDiseño de luces: Marcelo Caballero. Música, letras de canciones y dirección musical: Juan Pablo Schapira. Coreografía: Marina Paiz. Dirección de actores: Martín Goldber. Dirección general: Marcelo Caballero.

Funciones: Sábados 20 hs

El Galpón de Guevara (Guevara 326 – C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

Amo odiarte1

Amo odiarte (escrita por Rodrigo Cárdenas y Verónica Díaz Benavente, dirigida por el primero) es una obra de teatro romántica que no deja de lado, en ningún momento, al humor. Porque, qué sería de la tragedia sin un poco de risa, ¿no?

Quienes aman tienen que saber que, en algún momento, todo se transformará. Y no siempre de la mejor manera. Porque lo opuesto a amar no es querer sino detestar y aborrecer. Quien no lo asuma, está vibrando en una sintonía diferente a la vida real.

Amo odiarte es una de esas comedias que hacen falta -a lo largo de todo el año- en la cartelera porteña, ya que no es superficial como suelen ser las de verano. Tiene esa frescura innata que nos permite, como espectadores, respirar agradablemente. Y es que ahí reside absolutamente todo: en los códigos utilizados desde el comienzo de la historia y en la manera que engancha. Amo odiarte nos da la posibilidad de recorrer la vida de una pareja que transita diferentes situaciones -desde que se conoce-. Cabe resaltar que cada escena es enérgica, precisa, detallada y haciendo foco en lo que realmente importa sin dar vueltas innecesarias. Por ello es que puede ser recomendada como obra para inquietos y para todo amante del teatro.

La presencia de Nancy Anka es más que agradable. Su figura encarnando a Patricia, junto a la de su compañero Gonzalo (Pablo Sórensen), nos otorgan una bocanada de aire fresco en medio de la angustia, y un modo de sentir todo a flor de piel. Porque si hay algo que no le falta a estos personajes es la pasión. Gritan con pasión, aman con pasión, se desesperan con pasión y bailan con pasos de nostalgia y esperanza.

Todo es práctico en la puesta en escena y funciona de manera eficiente. Un mobiliario que es fácil de manipular, junto a una iluminación precisa y que permite enfatizar en el drama propuesto en las tablas, junto a la selección musical exquisita con las voces de Bee Gees. ¿Algo más se le puede pedir a su director? Creo que no. O quizás sí: una segunda parte.

¿Quién no ha discutido? ¿Quién no ha mandado todo a la…? ¿Quién no se ha desesperado, llorado y pataleado alguna vez?

Amar es eso y es lo contrario.

Amar es tanto que no siempre se puede determinar con palabras sino más bien con sensaciones.

Y cuando uno quiere un futuro al norte y, el otro, uno al sur… no queda mucho por decir. Quizás más bien un adiós o un hasta luego o, tal vez, un algo que conforme tanto dolor.

Dos actores que se lucen, que se complementan muy bien y que se nutren en todo momento. La calidez de sus interpretaciones nos permiten sentir junto a ellos, padecer y sonreír. Esa es la magia del teatro.

Un escenario que pareciera ser su casa, aquella que observamos, aquella en la que quisiéramos entrar para aconsejarlos.

Ellos crecieron, enloquecieron juntos y quieren compartirlo con su público. Un público que aguarda cada desenlace. Sí, porque si hay algo que genera esta historia es adrenalina, como en la vida misma. Como quien dice una frase tajante y ya no se sabe qué repercusión tendrá en verdad. Porque hasta lo más conciso puede convertirse en incierto. Porque no existen seguridades ni acá ni allá. Porque la vida es lo más imprevisto que nos pudo haber tocado y Amo odiarte le hace honor. Vivir con proyectos, con metas, con sueños y con equivocaciones, claro está.

Ella con muchos cambios de vestuario que se podrían entender como una justificación a su personalidad, la cual se modifica de un extremo a otro en cuestión de segundos. Él, en cambio, permanece con la misma ropa casi todo el tiempo, lo cual se debate entre su rol en escena y su temperamento lineal.

Almas gemelas o, simplemente, romance. Como más les guste. Como lo elijan y como el destino lo prepare. Forzar de nada sirve. Todo lo que acontecerá lo demostrará una y otra vez. Así, lo natural será su receta perfecta para que el círculo vicioso deje de serlo y le de lugar al latido de corazones.

Funciones: lunes 19 hs

Teatro Buenos Aires

Mariela Verónica Gagliardi

Madre amadísima8

Con un título denso, en sentido estricto, nos adentramos en la vida de un hombre llamado Alfredito. Él será el encargado de aventurarse en un pasado atroz, en el que conseguirá -de manera excepcional- oscilar entre el llanto desgarrador, la angustia, el dolor, el sufrimiento, el amor, la tenacidad y la alegría. Porque si hay algo que aprendió es a brotar como flor en medio del desierto. Cada relato es narrado como un retazo artesanal y muy bien seleccionado. Parecieran, entonces, formar un vestuario fino y transparente como su ser. No podría decir que se trata de anécdotas porque le quitaría poder y fuerza. Son partecitas de su pasado tan profundo e íntimo que consigue tocar nuestros puntos débiles también.

Madre amadísima”, surge en el 2006 como obra de teatro en España, de la mano del escritor Santiago Escalante. Luego de llenar sus funciones con cientos de espectadores, tres años después es llevada a la pantalla grande y recién en el año 2009 Escalante decide convertir en novela su tesoro.

Con acento andaluz, nuestro actor Oscar Gimenez, se encarna en la piel de este niño-adulto. Y digo así porque Alfredito tiene mucho de su infancia en un cuerpo ya maduro. Se emociona al rememorar su primera vez, sus temores, su miedo a la tormenta y sus desilusiones. ¿Quién no las ha tenido? ¿Quién no las tiene?

Vivir, de eso se trata. Y eso lo hizo como pudo. No como hubiera querido en realidad, porque su gran amor se guardó en un placard de confort y se maquilló de hipocresía por el qué dirán.

El protagonista data de 1954, en una España dominada por Franco, con todo lo que eso implica.

Resulta atractivo el personaje, atrapante la puesta en escena (con el mobiliario justo y preciso, al igual que los objetos ornamentales), la fragancia del texto y su puntillosa dirección a cargo de Daniel Cinelli. Quizás la fragancia no puedan olerla pero sí sentirla porque cuando se cuenta con las palabras exactas y una interpretación grandiosa, resulta imposible no sentir con el olfato. Como si acaso les describiera un plato de comida sin imaginar su aroma.

Alfredito no es un niño pero allí se quedó detenido. Allí sintió todo y tanto. Amó. Amó con el alma y el corazón sin cuidarse, por si acaso. Todo lo dio. Con nada se quedó. Solo con esas sensaciones de antaño, con su descubrimiento sexual, con esas reminisencias que se contemplan en un momento, en ese instante en que se sabe qué deparará el futuro.

Un futuro impensado por un lado y conocido por otro.

Juega un papel muy importante la iluminación, que enfatiza cada hito del relato. Un relato que no se siente como monólogo sino como un diálogo con su público espectador. A modo de confesionario él se zambulle en el antes y ahora.

La relación cercana con su madre, sus cuidados, los miedos, la nobleza, la compasión y la fidelidad.

Mientras tanto una virgen negra es vestida con un atuendo por él confeccionado, con el más mínimo detalle y la Ley de vagos y maleantes prohíbe la homosexualidad. El Ejército, el paso firme y rígido versus la delicadeza y la amplitud mental. Una vida a puertas cerradas y otra explorada en sociedad, juzgada inescrupulosamente.

¿Cómo se pudo castigar el sentir?

El amor puesto en tela de juicio, servido como un plato que huele a podrido y aniquilado como mierda.

Porque, ¿el amor heterosexual es de otra categoría?

No hubo momento para planteárselo. Mejor eliminar lo diferente y seguir con el un, dos camuflado.

“A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán para que cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes: a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales, y en todo caso, con absoluta separación de los demás. b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio. c) Sumisión a la vigilancia de los delegados”.

Una historia como tantas hubo y habrá. Quizás en la actualidad no sean considerados delincuentes pero sí siguen siendo señalados como degenerados y enfermos por parte de un Estado que se quedó en la época prehistórica. Que jamás aprehendió que para vivir hay que dejar vivir y para usar el dedo índice hay que saber qué señalar y por qué. ¿Acaso alguien podría ser ejemplo de algo en este mundo?

Funciones: Miércoles 20.30 hs. Teatro Buenos Aires (Rodríguez Peña 411 – C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

Escribir desde afuera es una experiencia muy grata pero, hacerlo desde adentro, es realmente conmovedora.

La noche de hoy fui parte pero no por serlo del elenco sino porque considero que resulta imposible escribir de aquello que no se conoce. La identificación, entonces, es la única salida, el único arma posible de escritura.

“Como si pasara un tren” (escrita y dirigida por Lorena Romanín) es literalmente una fuerza que arrasa con todo. Es un cúmulo de experiencias concretas y compartidas. Es el sonido al ingresar al andén y permitirse percibir.

Entonces, podría recostarme en cualquier lado e imaginar mis sueños, sabiendo a ciencia cierta que, quizás, jamás los cumpla. ¿Cómo saberlo?

Esta comedia dramática nos traslada a una familia disfuncional que viene con problemas de antaño. El tradicional “lo hice por tu bien” realmente queda marcado, subrayado diría. Porque una madre sobreprotectora (Silvia Villazur) y con mucho miedo a quedarse sola, hará de todo para cuidar a su único hijo (Guido Botto) de lo que ella considera peligroso. Claro que no siempre será cuestión de que éste encienda sus alertas por incertidumbres ajenas. Paso a paso todo cobrará un rumbo inesperado con la llegada de una prima (Luciana Grasso) que irá marcando el compás de lo más sano y disfrutable.

Porque si de vivir se trata es mejor correr riesgos que permanecer quieto. Porque un juguete podrá ser simbólico pero no la realidad misma. Y porque las paredes, de a poquito, asfixiaran, incluso, a quien menos se sospechaba.

Salir solo, caminar, sortear obstáculos… eso es la vida. Peligros que existen y que por diversas circunstancias no son tomados en cuenta. Quizás, el mayor miedo, sea enfrentar lo real para construir hacia adelante y no sobre el lugar.

Una escenografía de los años 80′, una época que es recordada por íconos que marcaron la historia televisiva y que nos esbozarán una sonrisa sin igual; una música más memorable que irá quitando prejuicios y unos pelos al viento que determinarán hacia dónde conviene dirigirse.

Adoré cada detalle de la puesta, el ritmo lento en un comienzo y, luego, mas dinámico. Un compás que se detiene, mira y prosigue sin apuro. Vislumbré cada movimiento corporal de Guido Botto y cada uno de sus desplazamientos y caídas al suelo. Por eso es que resulta imposible no emocionarse de principio a fin, de no conmoverse con el dolor representado, con la angustia contenida y con las risas acotadas.

Como si pasara un tren es de aquellas obras de teatro que estarán por temporadas en cartelera. Lo afirmo, no porque haya comenzado su segundo año, sino porque se vibró en la sala de El camarín de las musas y porque los aplausos no finalizaban. Porque si hablamos de energías, se conjugó una simbiosis entre los actores y el público.

Andá si querés , le dice ella a su hijo, mientras su corazón opina lo contrario. O, prefiero que piense que soy yo la que no quiere que lo vea, esboza a su sobrina mientras oculta la verdadera razón a su hijo.

Así, cada diálogo no es de relleno sino importante y parte de un todo integral en el que conviene prestar atención para materializar los mensajes y sus metáforas.

Como si tal o cual cosa fuera una de las recetas en cuanto a suposición se refiera.

Subir a un tren, viajar, trasladarse de un sitio a otro puede ser algo rutinario para muchos. Un medio de transporte. Pero, para otros, podría configurar un universo desconocido y atrayente.

A veces hay que elegir quedar-se o trasladar-se. Bailar o acostarse mirando la vida pasar detrás de una ventana, imaginando que los sueños son para otros y no dándose cuenta que los sueños son de los que se atreven a hacer, a sacar un boleto sin destino y andar sudando sin desprecio.

Un trabajo actoral formidable, rítmico y muy bien logrado, bajo una dirección muy precisa y objetiva. Esto es lo que se consigue cuando se eligen las palabras con un motivo y fin específicos, sin perder de vista el sentimiento, el amor y la inspiración que cada frase significará en el universo imaginario de cada uno de sus protagonistas.

Dios aprieta pero no asfixia suele decirse y esta obra es su claro ejemplo. Una vez que el conflicto sea resuelto las vidas cobrarán o no sentido y proseguirán sus rumbos más concretos.

Funciones: Viernes 22 hs, Sábados 20 hs y 22 hs.

Teatro: El camarín de las musas.

Mariela Verónica Gagliardi

 

image002Desde el 10 de enero, todos los miércoles a las 21hs., en el Espacio Colette, Paseo la Plaza, Av. Corrientes 1660, C.A.B.A., Argentina.

Reservas: 011 6320-5300. Costo de entrada: $200 (Jubilados y estudiantes $150).

Sobre “Trasbordada”

Una historia de sapos, príncipes y otras yerbas. Una comedia basada en hechos reales, que muestra las peripecias más diversas y las situaciones más disparatadas que atraviesa una mujer de 30, del siglo XXI, a la hora de encontrar un amor para toda la vida. Cuando la realidad supera la ficción. Trasbordada es una comedia que hace reír de principio a fin.

FICHA TECNICA:

Autora: Sabrina Mateos.

Dirección y puesta en escena: Federico Mini.

Elenco: Sabrina Mateos, Federico Mini, Ada García, Ariel Cuño.

Asistencia de dirección y stage: Ariel Cuño, Joaquín Junco.

Fotografia: Jorge Tieghi.

Diseño grafico: Exequiel Abreu.

Luces y sonido: Mariano Alvarez.

Produccion ejecutiva: Sabrina Mateos.

Produccion general: Sabrina Mateos, Federico Mini.

transfrappe flyerUna nueva temporada de Transfrappé: 22 años consecutivos en Mar del Plata

Transfrappe el humor típico de verano, el grupo cómico cumple 32 años de vida.

Ya se vive la trasnoche del Teatro Victoria con 2 espectáculos diferentes “Los Elegidos” y “Victoriosos” con un gran elenco y una inversión en producción y vestuario, como siempre innovando en el género, Marcelo Mariani espera otra temporada exitosa en la ciudad feliz.

Con imitaciones a las grandes divas de la televisión y el teatro argentino, sketchs y 22 años en la clásica peatonal Rivadavia de Mar del Plata.

Recorrieron todo el país y fueron perfeccionando año a año sus actuaciones.

Marcelo Mariani como el imitador oficial de Moria Casán hace reir a grandes y chicos, es considerado el precursor del género del transformismo, ganador de 2 premios Estrella de Mar y nominado en 9 oportunidades.

De Miércoles a Lunes desde las 0:50hs en la sala ubicada en Rivadavia 2380. Localidades populares.

Forman parte del elenco de Transfrappe: Guillermo GH, Paul Bardot, Junior Asensos, Sebastian Fernandez, Matias Ramirez y artistas invitados. Producción y dirección del propio Mariani.

Elenco

EL TEST

ESTRENO 12 DE ENERO

MULTITEATRO

El próximo 12 de Enero de 2018 se estrenará en el Multiteatro la obra de Jordi Vallejo “EL TEST” en versión de Daniel Veronese y con producción de Sebastián Blutrach.

El elenco está integrado por Jorge Suárez, Carlos Belloso, Viviana Saccone y María Zubiri bajo la dirección de Daniel Veronese.

El TEST es una co­me­dia con per­so­na­jes muy iden­ti­fi­ca­bles en una so­cie­dad que tie­ne el di­ne­ro co­mo me­di­da de to­das las co­sas. ¿Qué es­co­ge­rías? ¿100 mil dó­la­res aho­ra mis­mo o 1 mi­llón de aquí a diez años? Una pre­gun­ta que le sir­ve co­mo me­ra ex­cu­sa al au­tor pa­ra des­en­ca­de­nar to­da una tra­ma de en­re­dos y des­ta­par ver­da­des es­con­di­das que sa­can lo peor del ser hu­mano. Una ruleta de dilemas y enredos de mucho humor que llevará
a los pro­ta­go­nis­tas a de­ba­tir so­bre sus prin­ci­pios y sa­car a la luz sus más os­cu­ros secretos.

Funciones: Miércoles a viernes 21 hs/Sábado 20 y 22 hs/Domingo 20 hs

Teatro: Multiteatro – Avda. Corrientes 1283

Localidades $ 600.- en la boletería del teatro o por plateanet.com

 

 

 

 

FICHA TECNICA

Autor: Jordi Vallejo

Versión Y dirección: Daniel Veronese

Elenco:

Carlos Belloso

Viviana Saccone

Jorge Suárez

María Zubiri 

Versión y Dirección: Daniel Veronese

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Asistente de dirección y Stage Manager: Gonzalo Martínez

Diseño de escenografía: Rodrigo Gonzalez Garillo

Diseño de iluminación: Eli Sirlin 

Asistente de iluminación: Sebastián Evangelista

Diseño de vestuario: Betiana Temkin 

Vestidora: Daniela Dearti

Operación de Luz y sonido: Marcos Ribas

Fotografía: Alejandra López

Comunicación visual: Diego Heras

Comunicación digital: Gustavo Passerino para SBP

Prensa: SMW

Producción ejecutiva: Bárbara Rapoport

Asistente de Producción: Ailin Ponce Campos

Coordinación de producción: Romina Chepe

Dirección de producción: Sebastián Blutrach

Producción general: Sebastián Blutrach

Productores asociados: Morris Gilbert, Verteatro y PTC 

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