*** Noviembre 2019 ***

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Cuando el amor trasciende al dolor

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Un ambiente tenue, con mobiliario a un lado y personas hacia otro es la puesta de esta obra que se centra en la guerra y en el amor.

Kien (escrita y dirigida por Martín Barreiro) desarrolla una historia real en épocas del nazismo. Pero, no es simplemente más de lo que se sabe sino lo que, posiblemente, no siempre se consiga plasmar en arte. Sabemos que la guerra es muerte, dinero, poder y miles de negocios que solo les sirven a los más ricos del mundo; pero, la guerra también esconde sentimientos nobles porque se trata de personas (víctimas) que tienen un corazón- el cual jamás se equivoca-.

Entonces, en el Teatro El Convento se puede vivenciar cómo dos enamorados se escriben y extrañan de tal modo que resulta desgarrador y, al mismo tiempo, esperanzador.

Con unas actuaciones más destacadas que otras, se puede valorar un espectáculo digno de recomendar para quienes deseen adentrarse en la vida de un joven que recuerda a sus padres, sus palabras, sus decires. A su novia, a su amada, a aquella mujer que tanto deseó y de la que se tuvo que despedir. A él mismo que se buscó interior y exteriormente, que intentó evadir lo oscuro y tenebroso de la vida hasta con bromas incesantes.

Campos de concentración, torturas, juzgamientos. ¿Por qué?

En 1941 Peter Kien fue deportado al gueto de Terezín donde pudo seguir desarrollándose a nivel artístico y no apagar la luz que tanto lo iluminaba. Se pueden encontrar dibujos que realizaba durante la prisión, diversas escrituras sobre lo que vivía allí dentro, textos sociales (como por ejemplo Marienettes) y obras de teatro y el libreto de una ópera en un acto titulada  Der Kaiser von Atlantis de Viktor Ullmann.

Cuatro años después de Terezín vino el atroz desenlace para Peter y su familia, lo cual puede sentirse tanto en los diálogos como en las interpretaciones. En cada movimiento de los artistas, en sus vestuarios lúgubres y desgastados, en sus cuerpos sin vida que seguían moviéndose por inercia.

Auschwitz sintetiza y simboliza una época difícil de pronunciar sin angustiarse hasta las lágrimas. Siento que el corazón se me frena por un instante, que la lámpara a kerosene ya no es parte del hogar de esta familia, una de millones, de una cantidad aún incierta y que, a la vez, se torna infinita como la angustia que provoca en todos. En judíos y no judíos.

Es difícil, muy difícil el desafío de Martín Barreiro quien además de escribir y dirigir viajó para investigar cada detalle de su artista principal y de toda la época en sí. Atravesar el dolor que, según comentan quienes fueron, es una experiencia muy pero muy desoladora. Fría.

Pero hay quienes no sentían, quienes tenían un proyecto “político” para aniquilar lo que les molestaba o aquello que les producía asco.

Kien se mueve independiente y en grupo, en soledad y acompañado. Es una dramaturgia que permite incluso sonreír sin burlarse, respetar el pasado y pensar en cómo ser mejor persona. Porque el amor, suena trillado, pero es lo que nos salva a absolutamente todos. No existe medicina que pueda beber un malvado y convertirse en ángel.

Quien tiene sentimientos horribles, difícilmente escriba un poema romántico.

Diversos cuadros escénicos surgen para ser representados dentro de la misma historia y esto hace que exista un relato central del que se desprenden otros, para luego aliarse al originario.

Jonathan Di Costanzo es el protagonista, ya se sabe, pero se gana ese lugar. Su interpretación resulta impecable, tal vez sobre actuada por momentos pero me interesa su composición del personaje y su parecido con el real artista. Este aspecto se torna escalofriante una vez que vemos la fotografía de uno y el rostro del otro. Junto a él se unen dos actores (Javier Altamiranda y Fiorella Lo Pinto) que consiguen funcionarse increíblemente bien por su suspicacia, destreza física y picardía. El elenco se completa con: Mimi Ferraro (Madre), Oscar Sandoval Martínez (Padre), Matea Molinatto (Sra. Fromm) y Lilia Cruz (Ilse).

Como un juego pensado para no matarnos de un disgusto, Barreiro encontró la manera de sorprender, equilibrar climas, ritmos y darle al espectador un cúmulo de sensaciones para sentir durante la función. Solo hay que dejarse llevar y no resistirse.

Mariela Verónica Gagliardi

Funciones: Viernes, 21 hs

Teatro El Convento (Reconquista 269 - C.A.B.A.)

 

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