*** Agosto 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘violencia de género’

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Una fiera escondida

La piel de manzana

Como fruto prohibido, como fruta bella y embalsamada, allí está cada una de ellas. Con diferentes tamaños, sabores y formas no exactamente idénticas. Como fruta utilizada en cuentos como Blancanieves en que se mordía y envenenaba la princesa, como origen de muchas ideas no desarrolladas completamente y como, también participada en cuadros de naturaleza muerta.

Flora (Cecilia Cósero) y Bruno (Federico Marrale) son las protagonistas de una obra de teatro en que se puede vivenciar todo lo natural e inminente de la conducta humana: “La piel de manzana” (escrita y dirigida por Gustavo Lista).

Son muchas las escenas que se suceden a lo largo de esta historia y es que, a lo largo de la misma, se verá a una Flora totalmente voraz, salvaje y sin miedo a nada. Así como a un Bruno amenazante, temeroso e inmaduro.

Existen varias lecturas para realizar sobre la puesta en escena y narrativa. Por un lado, se ve a flor de piel el feminismo encarnado por Flora que, a cualquier precio, muestra y demuestra su condición de hembra y mujer en su casa y en la sociedad. Ella vendría a ser como una heroína de los derechos de todas, flameando una bandera imaginaria que estaría simbolizada por los cajones de manzanas.

Por más desconectado que pueda sonar esta comparación, son estas frutas las que significan cuerpos de mujeres, con una piel suave, fina, brillante y que, sin embargo; se puede raspar, herir y romper en cuestión de segundos.

Una tras otra, son tiradas por Bruno al piso, como descartándolas, como quitándoselas de encima y sacándose del pensamiento todo lo que a ella le pueda dar felicidad absoluta.

Por otro lado, está presente la obsesión -más por parte de él que de ella- por amenazar a su ser querido y, desde ese lugar, conformarse con la piedad o lástima. Las acciones desarrolladas por Bruno no son sanas para ninguno de los dos y, viéndolas desde otro ángulo, son violentas.

Hay varios simbolismos incluidos en la dramaturgia. Uno de ellos es la función que cumple un aparador de madera, que va acumulando a los hombres que no actuaron correctamente. Uno tras otro, se ponen allí y, ella, solo le da la posibilidad a Bruno de ser diferente al resto de una manera bastante singular. Quien salga victorioso de tal acuerdo, podrá elegir lo que más quiera.

Flora es una muestra de lucha eterna, exagerada también, que no baja jamás los brazos y que defiende sus ideales. A su vez, lo corporal cumple una función primordial en ella y en su compañero, quienes recorren el escenario hasta encontrar el lugar ideal para disparar su voz. Mientras se observan y analizan, el realismo mágico consigue apoderarse de sus monólogos, de sus diálogos y de sus preocupaciones.

Como realizando un recorrido por un mundo irreal, crean una especie de fábula dentro de la que también son los protagonistas y consiguen jugar como niños. Así y solo así, Bruno puede manipular del todo a esta loba que lo cuida y acompaña cuando todo parece acabarse.

La canción de Joan Manuel Serrat, titulada Piel de manzana (1975), sintetiza parte del argumento de la obra diciendo: a esa muchacha que fue Piel de manzana se le quebró el corazón de porcelana, se le bebieron de un trago la sonrisa. La primavera con ella tuvo prisa.

ficha La piel de manzana

Mariela Verónica Gagliardi

Entrevista a Osvaldo Peluffo

Foto del director

Homenajearnos a las mujeres en nuestro día es muchísimo más que recibir regalos, flores, bombones y una cena.

¿Cómo crees que va modificándose, en el inconsciente colectivo, la manera conceptual de El día internacional de la mujer?

Creo que el concepto de “El dia internacional de la mujer” se va modificando en la medida que tomamos conciencia de que no es un día de festejo. Todo lo contrario. Creo que es un día de reflexión sobre nuestro comportamiento frente a la mujer.

El día 25 de marzo de 1911 murieron 146 mujeres (obreras textiles) por la falta de seguridad en el edificio donde se produjo el trágico incendio. Creo que a partir de ese hecho trágico deberíamos tomar conciencia, cada vez más, sobre la dignidad de la vida. Deberíamos dejar de lado los conceptos y comenzar por las acciones claras y concretas. Es hora de que los hombres dejemos de lado nuestro desprecio (considerando el desprecio al otro como demostración del mal) y nos comprometamos a vivir basados en un compromiso que es la esencia de la condición humana. El mes de marzo no es el único mes de la mujer. Todos los meses del año son El homenaje a la vida de las mujeres.

¿Considerás que existen dos grandes grupos: el de las mujeres que festejan, artificialmente, y el de las mujeres que luchamos por nuestros derechos?

Es posible. No lo sé. Pero creo que las mujeres que luchan por sus derechos, son las que se han tomado conciencia de la importancia que esa lucha tiene y, entonces, sería bueno que pudieran influenciar a las que aún no se han dado cuenta. Creo que de eso se trata la vida, de influenciar en forma positiva a los demás, creando valor sobre las circunstancias. Y me animaría a decir que no solo basta una toma de conciencia. Acaso, ¿ no tenemos conciencia de que el cigarrillo nos hace mal y seguimos fumando? Creo que hace falta una profunda reflexión sobre la vida. ¿Hacia donde vamos, en que nos basamos, para que estamos viviendo este tiempo? Vivenciar las artes, por ejemplo, sería más que auspicioso. Producir arte sobre el tema que nos desvela, es una forma de ver el mundo y eso ayudaría a la reflexión de nuestro diario vivir.

¿La compañía Farö milita en nombre de las víctimas de violencia de género?

La compañía Farö está comprometida con los valores de la paz, la cultura y la educación cuya esencia es el humanismo, y está en desacuerdo con cualquier tipo de violencia ya que ésta atenta contra la dignidad de la vida.

Creemos que el arte trasciende las barreras de nacionalidad, idioma y raza. Es un vehículo activo de paz y entendimiento entre las personas. Nuestro teatro abreva en los valores universales del budismo y en su idea de que solo un corazón despierto puede despertar a los corazones dormidos. Creemos que esa posibilidad está dentro de cualquier individuo que decida enfrentarse a sí mismo.

¿Cómo surge tu necesidad de expresar, artísticamente, lo que tantas mujeres sufren cotidianamente?

Mi necesidad surge desde la decisión de luchar contra la injusticia. En mi caso apelo al teatro. Es una herramienta fantástica. Es un ida y vuelta entre los que hacen y los que contemplan el devenir de las situaciones contadas. Es un aquí y ahora. Es la vida en sí misma. Además fui criado por una abuela campesina y frente al tema de las mujeres, siempre fue muy clara. Son mi espejo. Si frente al espejo hago una reverencia, la imagen me devolverá lo que soy, de lo contrario estallará en mil pedazos y producirá un daño irreparable.

¿Por qué una Fábrica de chicas y conducida por un hombre ausente?

El título “Fábrica de chicas” esconde una forma de pensar el mundo habitado por esos personajes. Lo que me propuse decir es: ¿Qué chicas se están fabricando en este mundo de hoy? ¿Cómo serán en el mañana? Y en cuanto a ser conducido por un hombre ausente, es mi idea central de la obra. Los hombres muchas veces estamos ausentes. Como dice el nano Serrat:.. “siempre llegamos tarde, donde nunca pasa nada…” Benítez, el personal de seguridad que vigila y controla a través de una cámara , el ex marido y el padre de Esther, la pareja de Alma y su padre que murió en un accidente, son todos hombres ausentes pero que tienen una presencia fundamental en la vida de las protagonistas. Son los fantasmas que rigen ese espiral de sufrimiento que es la violencia de género.

Muchas veces escucho a mujeres justificando maltratos ejercidos sobre ellas y justifican aduciendo que lo merecen. El sentimiento de culpa o el miedo a la soledad, ¿qué lugar ocupa en la vida de una víctima?

Es tan triste escuchar de una mujer ese tipo de sentimientos. La culpa, el miedo, la soledad pueden ocupar un lugar preponderante en la vida de la mujer que padece este flagelo. Creo que estamos frente a un ser debilitado. No tiene la energía vital suficiente como para enfrentar las situaciones de riesgo que se le presentan si no es con la ayuda de otra persona o de un profesional que la vaya guiando para superar el trance.

¿Se puede conocer la felicidad sin haber sufrido?

Depende del concepto que tengamos de la palabra felicidad. La mayoría la ven como la ausencia de problemas. En mi caso creo que la felicidad es no ceder ante ningún obstáculo. Sea cual fuere, los problemas que se nos presentan son el combustible ideal para construir una fortaleza tan grande que se transforman en felicidad absoluta. La otra felicidad es relativa. Depende de lo que viene de afuera. Va y viene. Me va bien, estoy contento, me va mal, estoy triste… En la historia de la humanidad hay ejemplos de mujeres formidables: Rosa Parks, Florence Nightingale, Rosa Luxemburgo y siguen las firmas.

¿Hay más Estheres o más Almas?

No lo sé. Creo que nuestra lucha tiene que concentrarse en que cada vez haya menos Estheres y menos Almas. ¡¿Cómo?! Esa es la pregunta del millón.

¿Considerás que la violencia de género es siempre impartida por hombres?

En la mayoría de los casos. Recuerdo casos como el de Tejerina de Jujuy, María Soledad Morales de Catamarca. Otros tantos en la Capital. Pero, también recuerdo el caso Barreda (en ese caso la violencia venía por parte de las mujeres que lo rodeaban, claro que eso no justifica de ninguna manera la solución que el hombre encontró.) Lo lamentable de ese caso es que escucho a muchos decir: Uy, a este le vamos a dar el Barreda de Oro… Lamentable.

¿Cuál es tu deseo para el universo femenino?

El siglo XXI será el siglo de la mujer – así lo afirma un filósofo japonés llamado Daisaku Ikeda (mi maestro de la vida). Y estoy convencido de que así será.

Si las mujeres no ganan esta batalla, la humanidad estará perdida. Lo creo firmemente. Nosotros, los hombres, colaboramos en ese triunfo, no siendo cobardes y enfrentando nuestras propias debilidades. Es hora de terminar con un siglo asignado por la violencia y comenzar con una nueva era de paz Es un proceso muy personal llamado La Revolución humana. Depende de cada uno de nosotros, y esto es lo que hace que la vida sea apasionante.

Empaquetando dolores

Fábrica de chicas21

Esta nueva propuesta de Osvaldo Peluffo reivindica los derechos de las mujeres a ser felices y valoradas, dejando de lado al machismo -ese monstruo tras el que se oculta la violencia de género-.

“Fábrica de chicas” (protagonizada por Anabel Ferreyra y Verónica Ayanz Peluffo) nos sumerge en la intimidad de dos empleadas durante sus jornadas laborales en el sector de embalaje. Solamente ellas están en escena y, los hombres citados o con los cuales se dialogo por diferentes medios, no aparecen. Y este punto es sorprendente ya que contamos solamente con las versiones de Alma y Esther.

Cada una tiene una historia en la cual predomina el sufrimiento, el fracaso y la tortura -de algún tipo-.

Esther es la encargada de Alma y, las personalidades de ambas, son contrapuestas. La primera, de alguna manera, pretende aconsejar a la segunda creyendo que tiene las herramientas necesarias como para lograrlo. Sin embargo, no asume que su descreimiento hacia el amor no la ayuda demasiado ni a ella ni a su amiga.

Una es seria, la otra alegre. A su modo, cada una intentará ocultar lo que padece -hace tiempo- para que la angustia no desborde.

Teatro El Damero, con su sala íntima, nos permite vivenciar los momentos más importantes para que , estas amigas, reconstruyan sus identidades.

La rutina las mantiene viva, aunque sus charlas cotidianas hacen relucir los conflictos no abordados. Justamente, las desgracias en sus vidas no son evitadas o prevenidas sino que cuando llegan, se estrellan con éstas hasta que las lágrimas las contornean por completo, como si ese fuera el proceso a seguir.

Causalmente, en la década del 70´ (más exactamente 1975), comienza a hablarse de violencia contra la mujer. Esto se debe a la Conferencia Internacional sobre las Mujeres de la ONU, que se lleva a cabo ese año y, a partir de la cual, muchas comienzan a animarse a decir lo que sufren a diario.

Si bien existen normas, convenciones, leyes, agrupaciones y varios movimientos que defienden a las víctimas de violencia; aún queda un largo camino por recorrer ya que la misma está muy naturalizada e institucionalizada siendo tantas veces los politicos quienes no dan el ejemplo ni se conducen como hombres de verdad, con un trato de respeto hacia quienes les dieron la vida.

Las mujeres como objeto y como mercancía no solo pueden notarse en la prostitución y trata de blanca sino en los programas televisivos y radiales que fomentan -para obtener más audiencia y, por ende, rating- este estereotipo que nos denigra hasta lo más profundo del corazón.

Ser mujer es un conjunto de cosas que solo entre nosotras podemos comprender. Podrán inventar todo tipo de tecnología como para que prescindamos de ellos, pero jamás existirá a la inversa. Y no se trata de que hagamos apologia del feminismo pero, a ciencia cierta, somos más débiles corporalmente aunque no emocionalmente. Gracias a la historia podemos conocer datos específicos de mujeres que han construido este país y el mundo entero, el universe. Deberíamos, siempre, valorarnos, amarnos y cuidarnos entre todas para que, de esa manera, nadie pueda derrotarnos.

Esther y Alma, Alma y Esther; trabajan en una fábrica y, sin conocer el argumento, podríamos creer en un ambiente desagradable, con golpes, violencia física. Sin embargo, muy de a poco, sabemos y entendemos que las agresiones pueden existir de varias maneras y que jamás tenemos que permitirla.

Pueden vivir sin hombres, al menos sin hombres golpeadores que las denigren. Pueden y deben quererse, saber que nunca van a estar sola, porque estar sin un marido no significa llegar al borde del abismo. No queda un Adán en la Tierra, sino muchos que se conocerán en el momento preciso.

Mientras envuelven cajas con la mercadería correspondiente, los llamados se suceden, las historias van y vienen, la vida surge y se termina; hasta que lo necesario se vuelve prescindible.

Escondidas en un depósito -con unos pañuelos y uniformes bien sobrios, marcando la rigidez de su trabajo-, a la vez que la recepcionista es humillada por su cuerpo exuberante y los engaños amorosos, temidos y no justificados, por quienes ejecutan aquellos daños irreversibles.

Fábrica de chicas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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LUCHAR POR LA FELICIDAD

El escenario, compuesto por varios ambientes bien identificados, nos van trasladando, junto con el paso de la historia. Las luces y música van marcando cada escena, cada pausa, cada silencio, cada monólogo y cada arrepentimiento personal.

En Ella se va, Juliana Yaconis, interpreta a una ama de casa triste, que tiene melancolía por bellos recuerdos del pasado pero, angustia, impotencia y bronca, por su presente. Así, los sinsabores se van apoderando de ella por completo. La actuación de Juliana, va tomando fuerza con el transcurso de sus relatos y de la obra misma. Sorprende cómo el estado anímico de su personaje, logra conmover al público.

¿Por qué ve todo tan oscuro en su vida?

Su matrimonio de 10 años, está deteriorado por completo. No hay amor, no tienen hijos, ella no puede ver a su familia ni trabajar de su profesión de Historiadora. Hasta que en un momento toda su vida gira 360°.

¿Pero quién le impide que su vida sea diferente? Su esposo (Fernando Álvarez), un médico, que está ausente casi todo el día.

Ellos se conocieron en una charla sobre Don Juan, en la cual el pretendía adquirir conocimientos para conquistar a las mujeres. Efectivamente, lo logró y pudieron vivir un romance color de rosa. Aunque solo fueron felices al principio ya que su caracter tenebroso fue in crescendo.

Por otro lado, la actitud de burlón y soberbio que personifica, produce odio, lo cual significa que realmente logra el papel que encarna.

¿Y ella no puede separarse? Aún no tiene la valentía para hacerlo, no sabe en quién apoyarse ni cómo salir de esa espantosa casa donde no hace más que sufrir y llorar.

Ella, no recibe golpes físicos de su marido sino daños psicológicos. Él, la invalida como persona, obligándola a no juntarse con sus parientes, impidiéndole que se desarrolle laboralmente en su campo, criticándole la ropa que usa y tratándola de prostituta.

¿Cómo es esta mujer tan indefensa? Es suave, delicada, refinada, correcta, educada, ubicada y solo pretende que la respeten como ser humano.

Una vez que ella logra conseguir un empleo en una editorial, su ego va fortaleciéndose y el camino se va despejando lentamente.

A partir de un hecho trascendental, la pobre mujer, decide acercarse a la oficina que se dedica a la defensa contra la violencia de género, para presentar cargos contra su marido. La asistente social (Soledad Andrian) que la recibe, no tiene templanza ni buenos modos hacia ella. Sabe que la mujer está firme en su decisión y que no tiene deseo alguno de seguir al lado de ese hombre violento.

Pero, ¿le importa a alguien que haya recibido insultos, desprecios y gritos durante una década? ¿Le importa a alguien que ella tenga secuelas en su corazón?

Cabe resaltar, que en la función éramos 99% mujeres y si nos hubieran dejado intervenir, sin duda, le hubiéramos pedido nosotras mismas que la ayude, sin ponerle trabas en el camino.

Pero, ¿cómo hace la víctima en este caso para sentirse apoyada y apuntalada por algún organismo competente? ¿No es acaso violencia lo que recibe nuestra protagonista?

¿Logrará irse de su casa, abandonar a su esposo y recomponer su vida?

¿Qué rol cumplen las Instituciones a la hora de ayudar a las víctimas?

La protagonista de esta vida tan triste, asume internamente, que deberá tener mucho coraje para enfrentarse a estos organismos, tan ancestrales y, también, al hombre que tuvo al lado durante tanto tiempo.

Todo cambia, cuando una noche ella llega unos minutos “tarde” a su casa, decide no hacerle más la comida ni servirle como mucama. Estos cambios tan abruptos, ¿qué repercusión tendrán en él?

¿Cómo logrará escapar de ese martirio?

¿Cómo conseguirá los golpes físicos que necesita para que su causa empiece su curso en la Justicia?

Ella se va, no sabemos a dónde, no sabemos cómo, solo sabemos que se necesita a ella misma.

Actores:

Juliana Yaconis (esposa).

Soledad Andrian (asistente social).

Fernando Álvarez (esposo).

Prensa: AGW Prensa + Difusión

Adaptación: Fernando Álvarez y Claudio Garofalo
Música original: Claudio Garófalo
Dirección: Claudio Garófalo.

Sábados a las 22.30 hs.
En Corrientes Azul – Corrientes 5965.

Mariela Verónica Gagliardi

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