*** Septiembre 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Circo’

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Un domingo, dirigida por Florent Bergal

Un domingoEs un domingo en familia, ahí donde se tratan las viejas cuestiones o donde se afrontan situaciones nuevas.

El espacio se ve atemporal. Una nobleza particular que cubre estos miserables héroes .Esta familia se propaga en un dudoso lujo.

Una mentalidad medieval, impulsos de sueños americanos, romances torcidos, van de delirios imperiales a comportamientos de animales primitivos. Una tensión reina en este mundo donde todo parece posible.

Hay un salvajismo en los códigos que parecen perfectamente aceitados, lanzamientos poéticos irrevocables. Una pasión anima esta tribu donde “amarse” y “matarse” unos a los otros se entrecruzan.

Los objetos con vida quizás desviados en todo momento, cuerpos acrobáticos y contorsionados que proyectan emociones potentes. Un mundo con reglas sociales y psíquicas inquietante, ridículas que nos trasladan de la risa a la consternación.

Alternando entre los límites del sarcasmo teatral y toda la capacidad del sentimiento cinematográfico, la gama del juego actoral se encuentra donde es necesaria. Es un teatro donde los actores a veces quieren escaparse.

La estética apoya nuestros ojos en los frescos, en los retratos familiares para bien y para mal.

Un circo-teatro que contiene a la vez toda la vulgaridad y la gracia del ser .

Cuerpos comprometidos al extremo, sentimientos crudos y la mas refinadas atenciones.

Es un lado sociológico y performático, inmersión a una familia felineana donde todo desborda, el amor y el odio.

Hay un invitado. ¿Es él la causa de este desastre? ¿O simplemente se ve involucrado en esta vida de familia deplorable?

¡Los domingos a veces son un día de fiesta y qué fiesta!

Intérpretes: Juan Carlos Fernández, Sofía Galliano, Gabriela Parigi, Tomás Soko, Florencia Valeri, Gabriel Tato Villanueva
Vestuario: Celina Santana
Diseño de luces: Florent Bergal
Asistencia de dirección: Leticia Vetrano
Producción: Proyecto Migra, El Galpón de Guevara
Dirección: Florent Bergal
Este espectáculo formó parte del evento: FICI IV – Festival Internacional de Circo Independiente 2018
Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Adultos, Circo, Artes Escénicas, Infantiles
EL GALPÓN DE GUEVARA
Guevara 326 (CABA)
Teléfonos: 11-3908-9888
Entrada: $ 350,00 – Viernes – 23:00 hs
Entrada: $ 350,00 – Sábado – 20:00 hs
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Cuando el amor trasciende al dolor

Kien12

Un ambiente tenue, con mobiliario a un lado y personas hacia otro es la puesta de esta obra que se centra en la guerra y en el amor.

Kien (escrita y dirigida por Martín Barreiro) desarrolla una historia real en épocas del nazismo. Pero, no es simplemente más de lo que se sabe sino lo que, posiblemente, no siempre se consiga plasmar en arte. Sabemos que la guerra es muerte, dinero, poder y miles de negocios que solo les sirven a los más ricos del mundo; pero, la guerra también esconde sentimientos nobles porque se trata de personas (víctimas) que tienen un corazón- el cual jamás se equivoca-.

Entonces, en el Teatro El Convento se puede vivenciar cómo dos enamorados se escriben y extrañan de tal modo que resulta desgarrador y, al mismo tiempo, esperanzador.

Con unas actuaciones más destacadas que otras, se puede valorar un espectáculo digno de recomendar para quienes deseen adentrarse en la vida de un joven que recuerda a sus padres, sus palabras, sus decires. A su novia, a su amada, a aquella mujer que tanto deseó y de la que se tuvo que despedir. A él mismo que se buscó interior y exteriormente, que intentó evadir lo oscuro y tenebroso de la vida hasta con bromas incesantes.

Campos de concentración, torturas, juzgamientos. ¿Por qué?

En 1941 Peter Kien fue deportado al gueto de Terezín donde pudo seguir desarrollándose a nivel artístico y no apagar la luz que tanto lo iluminaba. Se pueden encontrar dibujos que realizaba durante la prisión, diversas escrituras sobre lo que vivía allí dentro, textos sociales (como por ejemplo Marienettes) y obras de teatro y el libreto de una ópera en un acto titulada  Der Kaiser von Atlantis de Viktor Ullmann.

Cuatro años después de Terezín vino el atroz desenlace para Peter y su familia, lo cual puede sentirse tanto en los diálogos como en las interpretaciones. En cada movimiento de los artistas, en sus vestuarios lúgubres y desgastados, en sus cuerpos sin vida que seguían moviéndose por inercia.

Auschwitz sintetiza y simboliza una época difícil de pronunciar sin angustiarse hasta las lágrimas. Siento que el corazón se me frena por un instante, que la lámpara a kerosene ya no es parte del hogar de esta familia, una de millones, de una cantidad aún incierta y que, a la vez, se torna infinita como la angustia que provoca en todos. En judíos y no judíos.

Es difícil, muy difícil el desafío de Martín Barreiro quien además de escribir y dirigir viajó para investigar cada detalle de su artista principal y de toda la época en sí. Atravesar el dolor que, según comentan quienes fueron, es una experiencia muy pero muy desoladora. Fría.

Pero hay quienes no sentían, quienes tenían un proyecto “político” para aniquilar lo que les molestaba o aquello que les producía asco.

Kien se mueve independiente y en grupo, en soledad y acompañado. Es una dramaturgia que permite incluso sonreír sin burlarse, respetar el pasado y pensar en cómo ser mejor persona. Porque el amor, suena trillado, pero es lo que nos salva a absolutamente todos. No existe medicina que pueda beber un malvado y convertirse en ángel.

Quien tiene sentimientos horribles, difícilmente escriba un poema romántico.

Diversos cuadros escénicos surgen para ser representados dentro de la misma historia y esto hace que exista un relato central del que se desprenden otros, para luego aliarse al originario.

Jonathan Di Costanzo es el protagonista, ya se sabe, pero se gana ese lugar. Su interpretación resulta impecable, tal vez sobre actuada por momentos pero me interesa su composición del personaje y su parecido con el real artista. Este aspecto se torna escalofriante una vez que vemos la fotografía de uno y el rostro del otro. Junto a él se unen dos actores (Javier Altamiranda y Fiorella Lo Pinto) que consiguen funcionarse increíblemente bien por su suspicacia, destreza física y picardía. El elenco se completa con: Mimi Ferraro (Madre), Oscar Sandoval Martínez (Padre), Matea Molinatto (Sra. Fromm) y Lilia Cruz (Ilse).

Como un juego pensado para no matarnos de un disgusto, Barreiro encontró la manera de sorprender, equilibrar climas, ritmos y darle al espectador un cúmulo de sensaciones para sentir durante la función. Solo hay que dejarse llevar y no resistirse.

Mariela Verónica Gagliardi

Funciones: Viernes, 21 hs

Teatro El Convento (Reconquista 269 - C.A.B.A.)

 

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Grandiosos circenses

Circo Alboroto 28 de julio Hoy funcion

Ficha Circo AlborotoSon una minoría (si es que ésta exista) quienes acuden a un espectáculo sin expectativas y neutrales. Ir desprovistos de adrenalina, posiblemente nos haga empaparnos en una aventura sin igual; mientras que llevar la carga de lo que “debería ser”, puede provocar la ingrata desilusión. Claro que no siempre es posible decirle a nuestras mentes qué máscara portar y en qué momento.

Conocí al Circo Alboroto en el Festival de Rafaela, años atrás y me encantó. Y es que no existen demasiadas cosas que se puedan decir cuando algo encanta de entrada. Un cuarteto de artistas-acróbatas que la tienen súper clara con sus rutinas físicas, con sus trucos, que saben mantener un feedback -constante- con su público y que, por más fallas técnicas que pudieran ocurrir si es que éstas tienen lugar, no distraen en absoluto a sus espectadores.

Hoy función es lo nuevo de Circo Alboroto que vendría a ser la secuencia del anterior 4 X 4. Una rutina excelente que tiene lugar como previa a lo que sería el gran show. Sin embargo, resulta ser tan entretenida dicha introducción que es posible olvidarse del pos.

Así es como podremos ser testigos de todas las peripecias que pueden ocurrir y desatarse en el armado de un espectáculo de circo. La plasticidad de los cuatro acróbatas llama la atención, sumada a la suspicacia y picardía en sus rostros, en sus sonrisas eternas y en el modo que tienen -tan peculiar- de armar una historia.

El género absurdo tiene un gran protagonismo durante la función y es posible, incluso, construir una performance de ballet circense, mientras una meditación, eterna, tendrá lugar en escena. Al mismo tiempo que unos amigos pretenderán convertirse en magos sin tener muy en claro la resolución de sus trucos, y poniendo en “peligro” a quienes se prestaron a intervenir en dichos cuadros de ilusionismo.

Y es que este circo demuestra, a cada momento, que la vida es una ilusión óptica, que es posible construir con mucho y también con poco. Que el juego es la pieza fundamental de creación, capaz de adoctrinar a quienes más lo añoren.

El alboroto de estos personajes les permite inventarse y reinventarse a cada rato, dejándonos atónitos, deseando que la función no comience para que nunca jamás termine.

Este es el efecto que produce la alegría en cada uno de sus sketchs, en los conflictos típicos cuando el tiempo agobia y debe encontrarse una solución casi inmediata, cuando la pasión rompe con las estructuras tradicionales y es posible disfrutar un circo en el teatro y del teatro en un circo. Ambas propuestas se combinan, se nutren, se fusionan y dan como resultado que después de cada finalizado el espectáculo se pueda respirar ese aroma a verano, relajado, con la oportunidad de convertirnos en fans o seguidores, que queramos saber sus próximas fechas, sus giras por el país y cuándo tendremos la oportunidad de divertirnos, consumiendo un producto artístico de calidad.

Respecto de la parte técnica que incluye todo el dispositivo escénico, de iluminación y sonido; realmente el Teatro El Cubo cumple con sus funciones al pie de la letra; permitiendo que el elenco pueda vivenciar su show sin nervios innecesarios.

El dinamismo de este grupo hace que cada situación cómica, cada “dramatismo” y cada ironía puedan ser entendidas y sentidas como las propone Circo Alboroto. Por eso es que tanto niños como adultos pueden (puedo) y podemos repetir la ida al teatro, observando cada vez más detalles y repetir aquellos momentos en que fuimos felices.

Mariela Verónica Gagliardi

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La ternura de crear

Cinco pal peso

Se dice que el que busca encuentra, y si hay algo que me caracteriza es la investigación e indagación acerca de un tema en particular.

A lo largo del 11° Festival de Teatro de Rafaela, acudí a todas las funciones en la carpa de circo que tuvieron lugar a las 15 horas. Realmente, todas las tardes fueron soleadas, los niños comían pochoclos, estaban felices y, los adultos, también.

Siempre, cuando asisto a espectáculos para pequeños voy abierta a conocer un nuevo mundo, creado especialmente para ellos. Como una puerta mágica, aparecen personajes que pueden ser payasos, malabaristas, trapecistas y acróbatas, entre otros. Pero, lo que muchas veces no existe es un lenguaje acorde a los niños, invadiendo su espacio con malas palabras, términos chabacanes y violencia verbal; quizás para congraciar con el público adulto.

De todas formas, mi búsqueda finalizó en el día de hoy y Cinco pal peso (de Circo El Conventillo) es la propuesta infantil más representativa de todo el festival siendo, además, la única que narra una historia -con principio, nudo y desenlace-, con personajes que viven en un conventillo de La Boca, que interactúan entre sí y que se lucen esplendidamente.

Este elenco tiene lo necesario como para brillar, sin encender antorchas que puedan peligrar a los espectadores, ni insultos o términos despectivos. Solo demostrando sus habilidades, su calidad como artistas y la ternura que les permitió pintar sonrisas durante la función que más espectadores tuvo en la carpa.

Cinco pal peso narra las vicisitudes entre varios inquilinos que apenas ganan dinero y que nunca llegan a pagar su alquiler. La dueña del conventillo es una anciana no demasiado antipática que intenta cobrarles en todo momento. Pero, ¿qué hacer cuando no se tiene con qué?

Esta historia es para grandes y chicos, una puesta en escena muy colorida en que los tangos desfilarán sonoramente, hasta que una pareja de bailarinas rompa con el esquema tradicional y alcancen la cima -trepando por unas telas que las exhibirán con muchísima gracia y técnica-.

También tendrá lugar un boxeador yanqui -que hará su performance en una hamaca-, y la participación que nos dejo boquiabiertos a todos de una bailarina que fusionará sus movimientos gitanos con la tela. Lo asombroso es que ella no solo trepa y cae, sino que se desplaza. Como si consiguiera -y de hecho lo hace- bailar sobre la altura y contagiando ese profesionalismo sobre todo en las niñas que no dejaban de admirarse con su presencia y de comentarles a sus mamás sobre este número.

Mirando a mi alrededor, pude notar que había más mujeres que hombres casualmente. Y no es de extrañarse ya que tuvo lugar el partido entre Atlético de Rafaela y River, dejando las calles totalmente desiertas.

La elegancia, suavidad y unión de este grupo de circo consigue transmitir un encanto diferente, la esperanza de que aún existen propuestas de calidad en este género y que puedan educar a los más pequeños sin tener que hacer alusiones a cosas grotescas o a menospreciar la sexualidad de una mujer para erigirse como hombres.

En un barrio bien arrabalero está Palmito, que vendría a ser el más carismático de todos, quien utiliza su sonrisa para salirse con la suya y hacer reír a cada rato. Un plomero que en realidad no lo es pero que debe convertirse en tal porque así lo quiso quien lo confundió, y una serie de enredos totalmente ocurrentes y divertidos como para pasar una tarde genial. Y una ama de casa que desfilará con sus tacos rojos, una y otra vez, hasta alcanzar la altura y hablar desde allí.

Como anecdótico, no pude dejar de mirar a un perro que se adueñó del escenario y precisaba compañía, moviendo la cola de alegría. Los perros en esta Ciudad tienen muchísima personalidad y considero que no se sienten para nada mascotas. Así lo demostró este can que se compró al público y que, tal vez, podría ser invitado a participar espontáneamente, sin caer en la humillación de algunos circos que aún los siguen viendo como seres inferiores.

Mariela Verónica Gagliardi

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Rodando talento

“4 x 4, circo todo terreno”, es una propuesta que desborda alegría. Este espectáculo -que forma parte de la Compañía Circo Alboroto- produce exactamente eso: descontrol, esa energía salvada y recuperada de la infancia, trasladada a un espacio que les calza a la perfección.

Estos artistas e intérpretes utilizan diferentes estilos de música como jazz, rap, rumba y cumbia; para fusionar pruebas de acrobacia, las tradicionales de circo, malabares y, por supuesto, el humor en varias de sus vertientes.

Denominarse “todo terreno” suena un poco fanfarrón pero, al conocerlos, podemos confirmar que están en lo cierto. Ellos son verdaderos artistas que se involucran con el público y que, además, lo hacen participar en el escenario. Eso, muchas veces se extraña. Todos queremos ser protagonistas y no meros espectadores pasivos.

Si lo que vemos es de nuestro agrado, necesitamos decir una palabra, hacer alguna expresión o movimiento y, por qué no, pedir pasar a las tablas para darles un abrazo.

Considero que las obras o puestas con demasiado texto -y rígido-, no permiten esa fluidez con el público y se pierden de la devolución y afecto del momento.

En general, es como cuando una persona va al terapeuta y el famoso escritorio la separa del profesional. Dicho corte, fragmenta. Hay que evaluar el dejar de lado al elitismo y protagonismo para, a veces, cederlo.

Las dos actrices y los dos actores entienden su propósito, se nutren de él y su guión se convierte en goma. Lo estiran como una masa y fabrican lo que sienten en el momento. Justamente, esa frescura que tienen los convierte en grandes y los aplausos que reciben son de un total agradecimiento.

Entre ellos, surge en determinado momento, la competencia, pero desde una arista inocente y sin maldad. También, están presentes los juegos de roles, los antagonismos entre el bueno y el malo, entre el exitoso y el fracasado; pero, todo se diluye cuando se van conociendo bien entre sí y descubren que pueden ser grandes amigos, luciéndose cada uno en el momento indicado.

Como una pirámide humana, se van montando hasta llegar a la cúspide -ese lugar desde el que se puede observar la inmensidad-. Un cuerpo sobre otro, no pesa, se sostiene. Cada uno es pilar del otro y, entre todos, se mantienen estables y felices.

Ellos quieren quilombo, ruido, palmas, gritos… nos quieren enloquecer con su energía desbordante.

Lo logran en absoluto y, desde luego que, el momento más gracioso es el de la participación de una mujer del público. Ella, sonriente, se presta a disfrazarse, bailar y convertirse en diva por unos minutos.

A la vez que los cantos rapeados son entonados en vivo, las representaciones se lucen y la música sigue su curso.

Como si se tratara de una rueda, giran y giran sin parar. Sus cuerpos parecen adecuarse, estilísticamente, a cada prueba y destreza física convirtiéndose en la figura que deseen representar.

Celebro que existan espectáculos familiares de este estilo y que convoquen tanto público. Sus sonrisas, indefectiblemente, nos pintan una en el rostro y los más agradecidos son los pequeños que hacen lo posible para estar cada vez más cerca sin que sus padres se den cuenta.

Una niña, de aproximadamente un año, se acerca a mí, observa mi cámara y se detiene al darse cuenta que la secuencia puede mirarla por la pantalla de la misma. Se queda quieta y me habla en su idioma. La entiendo perfectamente.

Luego, se acerca otro niño que parece ser su hermano y repite lo mismo que ella…

Esto es Circo, desborde de alegría y pasión. Cada uno continúa con su destreza, sorprendiendo y, cuando creemos que finaliza el show, retoman más pruebas acrobáticas. Las palmas los alientan a seguir pero, en algún momento, el alboroto debe esfumarse.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Compañía Circo Alboroto
Ciudad: Buenos Aires
Idea y Dirección: Compañía Circo Alboroto
Intérpretes: Florencia Schrott, Ismael Agüero Sandillu, Federico Fernández y Alejandra Ceciaga
Vestuario: Avatar
Escenografía: Compañía Circo Alboroto, El artesano de la Magia
Fotos: Paula Schrott
Género: Circo
Duración: 50 minutos
Dirigida: Toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

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