*** Agosto 2018 ***

Entradas etiquetadas como ‘Teatro Buenos Aires’

Minientrada

La enfermedad de la pasión

Amo odiarte1

Amo odiarte (escrita por Rodrigo Cárdenas y Verónica Díaz Benavente, dirigida por el primero) es una obra de teatro romántica que no deja de lado, en ningún momento, al humor. Porque, qué sería de la tragedia sin un poco de risa, ¿no?

Quienes aman tienen que saber que, en algún momento, todo se transformará. Y no siempre de la mejor manera. Porque lo opuesto a amar no es querer sino detestar y aborrecer. Quien no lo asuma, está vibrando en una sintonía diferente a la vida real.

Amo odiarte es una de esas comedias que hacen falta -a lo largo de todo el año- en la cartelera porteña, ya que no es superficial como suelen ser las de verano. Tiene esa frescura innata que nos permite, como espectadores, respirar agradablemente. Y es que ahí reside absolutamente todo: en los códigos utilizados desde el comienzo de la historia y en la manera que engancha. Amo odiarte nos da la posibilidad de recorrer la vida de una pareja que transita diferentes situaciones -desde que se conoce-. Cabe resaltar que cada escena es enérgica, precisa, detallada y haciendo foco en lo que realmente importa sin dar vueltas innecesarias. Por ello es que puede ser recomendada como obra para inquietos y para todo amante del teatro.

La presencia de Nancy Anka es más que agradable. Su figura encarnando a Patricia, junto a la de su compañero Gonzalo (Pablo Sórensen), nos otorgan una bocanada de aire fresco en medio de la angustia, y un modo de sentir todo a flor de piel. Porque si hay algo que no le falta a estos personajes es la pasión. Gritan con pasión, aman con pasión, se desesperan con pasión y bailan con pasos de nostalgia y esperanza.

Todo es práctico en la puesta en escena y funciona de manera eficiente. Un mobiliario que es fácil de manipular, junto a una iluminación precisa y que permite enfatizar en el drama propuesto en las tablas, junto a la selección musical exquisita con las voces de Bee Gees. ¿Algo más se le puede pedir a su director? Creo que no. O quizás sí: una segunda parte.

¿Quién no ha discutido? ¿Quién no ha mandado todo a la…? ¿Quién no se ha desesperado, llorado y pataleado alguna vez?

Amar es eso y es lo contrario.

Amar es tanto que no siempre se puede determinar con palabras sino más bien con sensaciones.

Y cuando uno quiere un futuro al norte y, el otro, uno al sur… no queda mucho por decir. Quizás más bien un adiós o un hasta luego o, tal vez, un algo que conforme tanto dolor.

Dos actores que se lucen, que se complementan muy bien y que se nutren en todo momento. La calidez de sus interpretaciones nos permiten sentir junto a ellos, padecer y sonreír. Esa es la magia del teatro.

Un escenario que pareciera ser su casa, aquella que observamos, aquella en la que quisiéramos entrar para aconsejarlos.

Ellos crecieron, enloquecieron juntos y quieren compartirlo con su público. Un público que aguarda cada desenlace. Sí, porque si hay algo que genera esta historia es adrenalina, como en la vida misma. Como quien dice una frase tajante y ya no se sabe qué repercusión tendrá en verdad. Porque hasta lo más conciso puede convertirse en incierto. Porque no existen seguridades ni acá ni allá. Porque la vida es lo más imprevisto que nos pudo haber tocado y Amo odiarte le hace honor. Vivir con proyectos, con metas, con sueños y con equivocaciones, claro está.

Ella con muchos cambios de vestuario que se podrían entender como una justificación a su personalidad, la cual se modifica de un extremo a otro en cuestión de segundos. Él, en cambio, permanece con la misma ropa casi todo el tiempo, lo cual se debate entre su rol en escena y su temperamento lineal.

Almas gemelas o, simplemente, romance. Como más les guste. Como lo elijan y como el destino lo prepare. Forzar de nada sirve. Todo lo que acontecerá lo demostrará una y otra vez. Así, lo natural será su receta perfecta para que el círculo vicioso deje de serlo y le de lugar al latido de corazones.

Funciones: lunes 19 hs

Teatro Buenos Aires

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios
Minientrada

Melancólica juventud

Madre amadísima8

Con un título denso, en sentido estricto, nos adentramos en la vida de un hombre llamado Alfredito. Él será el encargado de aventurarse en un pasado atroz, en el que conseguirá -de manera excepcional- oscilar entre el llanto desgarrador, la angustia, el dolor, el sufrimiento, el amor, la tenacidad y la alegría. Porque si hay algo que aprendió es a brotar como flor en medio del desierto. Cada relato es narrado como un retazo artesanal y muy bien seleccionado. Parecieran, entonces, formar un vestuario fino y transparente como su ser. No podría decir que se trata de anécdotas porque le quitaría poder y fuerza. Son partecitas de su pasado tan profundo e íntimo que consigue tocar nuestros puntos débiles también.

Madre amadísima”, surge en el 2006 como obra de teatro en España, de la mano del escritor Santiago Escalante. Luego de llenar sus funciones con cientos de espectadores, tres años después es llevada a la pantalla grande y recién en el año 2009 Escalante decide convertir en novela su tesoro.

Con acento andaluz, nuestro actor Oscar Gimenez, se encarna en la piel de este niño-adulto. Y digo así porque Alfredito tiene mucho de su infancia en un cuerpo ya maduro. Se emociona al rememorar su primera vez, sus temores, su miedo a la tormenta y sus desilusiones. ¿Quién no las ha tenido? ¿Quién no las tiene?

Vivir, de eso se trata. Y eso lo hizo como pudo. No como hubiera querido en realidad, porque su gran amor se guardó en un placard de confort y se maquilló de hipocresía por el qué dirán.

El protagonista data de 1954, en una España dominada por Franco, con todo lo que eso implica.

Resulta atractivo el personaje, atrapante la puesta en escena (con el mobiliario justo y preciso, al igual que los objetos ornamentales), la fragancia del texto y su puntillosa dirección a cargo de Daniel Cinelli. Quizás la fragancia no puedan olerla pero sí sentirla porque cuando se cuenta con las palabras exactas y una interpretación grandiosa, resulta imposible no sentir con el olfato. Como si acaso les describiera un plato de comida sin imaginar su aroma.

Alfredito no es un niño pero allí se quedó detenido. Allí sintió todo y tanto. Amó. Amó con el alma y el corazón sin cuidarse, por si acaso. Todo lo dio. Con nada se quedó. Solo con esas sensaciones de antaño, con su descubrimiento sexual, con esas reminisencias que se contemplan en un momento, en ese instante en que se sabe qué deparará el futuro.

Un futuro impensado por un lado y conocido por otro.

Juega un papel muy importante la iluminación, que enfatiza cada hito del relato. Un relato que no se siente como monólogo sino como un diálogo con su público espectador. A modo de confesionario él se zambulle en el antes y ahora.

La relación cercana con su madre, sus cuidados, los miedos, la nobleza, la compasión y la fidelidad.

Mientras tanto una virgen negra es vestida con un atuendo por él confeccionado, con el más mínimo detalle y la Ley de vagos y maleantes prohíbe la homosexualidad. El Ejército, el paso firme y rígido versus la delicadeza y la amplitud mental. Una vida a puertas cerradas y otra explorada en sociedad, juzgada inescrupulosamente.

¿Cómo se pudo castigar el sentir?

El amor puesto en tela de juicio, servido como un plato que huele a podrido y aniquilado como mierda.

Porque, ¿el amor heterosexual es de otra categoría?

No hubo momento para planteárselo. Mejor eliminar lo diferente y seguir con el un, dos camuflado.

“A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán para que cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes: a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales, y en todo caso, con absoluta separación de los demás. b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio. c) Sumisión a la vigilancia de los delegados”.

Una historia como tantas hubo y habrá. Quizás en la actualidad no sean considerados delincuentes pero sí siguen siendo señalados como degenerados y enfermos por parte de un Estado que se quedó en la época prehistórica. Que jamás aprehendió que para vivir hay que dejar vivir y para usar el dedo índice hay que saber qué señalar y por qué. ¿Acaso alguien podría ser ejemplo de algo en este mundo?

Funciones: Miércoles 20.30 hs. Teatro Buenos Aires (Rodríguez Peña 411 – C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

“Madre amadísima”, de Santiago Escalante

1Madre amadisima - Prensa 2

Llega a la Argentina la exitosa obra de Santiago Escalante

Madre amadísima

“Todos tenemos derecho
a nuestra parcela de felicidad”

Sinopsis
Alfredito viste a la figura de la virgen en la capilla de su pueblo, al sur de España.
Por primera vez, a solas con ella, se anima a desnudar su vida, con tal gracejo andaluz
que convierte en emoción profunda los recuerdos tristes y los penosos en jocosa alegría.

En un ir y venir, entre alfileres y costuras, pasan por su memoria
los descubrimientos de su infancia en el pueblo, la adolescencia con el despertar
de los sentidos, la hipocresía de su sociedad, sus desventuras en el servicio militar,
los afectos perdidos y encontrados, y esa búsqueda constante del amor.

Madre Amadísima pone en el centro de la escena a una “mariquita de pueblo”
que lucha por ser feliz, que vive, sufre y ríe con las mismas emociones
que cualquier otro ser humano, en cualquier tiempo y geografía.

Elenco:
OSCAR GIMENEZ

Equipo
Autor: Santiago Escalante
Voz femenina: Pepa Luna
Voz Girasol: Santiago Escalante
Vestuario Virgen: Paula Molina
Fotografía: David Rosso
Operación de luces: Matias Canony – Mario Gómez
Operación de sonido: Alejandro Piar
Diseño gráfico: conamor.org
Prensa: Alfredo Monserrat

Puesta en escena y dirección:
Daniel Cinelli

Funciones:
Todos los lunes 21hs

en

Teatro Buenos Aires.
Rodriguez Peña 411
(esquina Corrientes)
Tel. (011) 5218-5214

Entradas por Plateanet, Atrápalo y en el teatro.

Nube de etiquetas