*** Noviembre 2019 ***

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Apertura del V Festival Internacional de Circo Independiente (FICI)

The crazy Mozarts

Por quinto año consecutivo, hoy, a las 18 hs, tuvo lugar la Apertura del Festival Internacional de Circo Independiente, con la curaduría de la artista Leticia Vetrano.

La terraza del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930 – CABA) fue testigo de una tarde en la que no faltó absolutamente nada para pasarla bien. Con risas, caras de sorpresa, juegos, constante interacción con el público, música clásica y demás; la fiesta llegó para quedarse hasta el domingo 17 de noviembre. 

The crazy Mozarts (integrado por Santiago Blomberg, Sebastián Marcelo Guz; con dirección de este último) fue el espectáculo que tuvo la oportunidad de vibrar junto a los espectadores (que oscilaron entre los 2 años y más de 70). Realmente increíble cómo cuando un espectáculo es de calidad y pensado en conjunto, puede pintar sonrisas en grandes y chicos. 

Pero como el circo no es solo chispazos, antorchas de fuego y malabares; este dúo (muy bien sincronizado) suma cultura, educación y, de paso, mezclar todos los ingredientes, batir fuerte y beber algo increíblemente suspicaz, integrador, y con la astucia necesaria para demostrar que con poco se puede hacer mucho. 

Se puede reutilizar para crear, utilizar la inteligencia a nuestro favor, imaginar que el The crazy Mozarts1mundo es, grandiosamente, lo que se está viviendo en ese preciso instante de alegría y disfrutar de una creación colectiva. Eso es lo más meritorio que, sin lugar a dudas, sería imposible sin todo el pre calentamiento sucedido desde el primer minuto de show.

No todo lo que tiene una determinada forma es para la misma utilidad. Si bien la percusión tiene su finalidad, no tiene por qué ser tocada de la manera tradicional, así como tampoco una voz debe ser siempre afinada ni los actos de una partitura de música clásica separarse del modo originario. 

The crazy Mozarts resulta una invitación a lo lúdico con un planteo descontracturado, brillante y cuidando cada uno de los detalles. Porque ni el sol ni el viento ni las nubes pudieron opacar tremenda celebración.

¿Que pueden estar locos estos artistas? 

Vendría a ser parte de su inspiración, parte de su trama, así como la caspa que vuela sobre los aires, los pelos danzantes, sus smokings y la inventiva por crear y recrear en todo instante.

Cuando estaba finalizando el espectáculo sentí la adrenalina en mi cuerpo. Miré a mi entorno y todos corrimos tras ellos ¡para tener una foto! 

The crazy Mozarts SAT

¿Los niños?

 

Ellos son más civilizados…

Esto es solo el comienzo así que mañana domingo 10 de noviembre pueden acercarse al Galpón de Guevara, ya que de 14 a 17 hs habrá una serie de charlas para degustar.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Hasta que la sombra se proyecte

Aceite de mariposa1

Hay obras que pasan al lado nuestro mostrándonos determinadas realidades y, otras, que nos atraviesan transversalmente para generar un cambio de pensar y ver las cosas (al menos desde la óptica de la dramaturgia).

Aceite de mariposa (escrita por Thelma Demarchi y Ricardo Lago Oliveira, dirigida por este último y protagonizada por Thelma Demarchi) es una de esas historias del segundo tipo, porque de manera íntima y cercana nos narra algo tan real como certero, algo que cobra vuelo y nos moviliza tanto que conseguimos sentir lo que el personaje siente, pensar lo que dice, callar lo que su boca silencia y terminar soñando con un futuro en el que no se imponga una verdad sino muchas. Permitiendo la existencia no de una voz sino todas.

¿Quién es esta mujer que permanece sentada hablando de su pasado?

Esta respuesta podría obtener múltiples respuestas ya que todas las espectadoras somos diferentes, tenemos vivencias distintas y, por ende, nuestros recuerdos no son idénticos. Hablo en femenino no porque el unipersonal no pueda ser visto por hombres, todo lo contrario. Sino porque una de las temáticas de la pieza artística tiene que ver con nosotras, con la maternidad, con el hacerse cargo, con el no poder siempre, con el desbordar-se. 

Un hombre que se retrata como el abandono mismo, una madre que acapara, absorbe, condena y, quizás, a su manera ayude o perjudique. Una joven que busca el amor por donde sea y como sea. Que aguanta con tal de sentir cariño. Que se conforma con instantes, los cuales, posiblemente, la hundan más. 

Esta mujer que está rígidamente sentada, habla, cuenta… nos busca como testigos de su gran padecimiento que se centra, básicamente, en soportar estar viva. 

¿Cómo tolerar la existencia cuando no se hace un recorrido de auto conocimiento?

A veces los humanos pretendemos sacudir a alguien con nuestro dolor, pero este no es el caso. Ella no quiere llamar la atención, sino relatar una gran cantidad de años que la hicieron atravesar una montaña rusa tan digna como escalofriante. A quienes no sobreviven, pero ella sí. Y acá me detengo para comentarles que siempre que estemos ante la disyuntiva de tomar un camino fácil o difícil, tenemos la mayor herramienta llamada valor para hacerlo. Porque es simple tirar todo por el aire y hacer que explota, pero ella no pretende eso sino renacer como el famoso Ave Fénix, y no desde sus cenizas sino desde el dolor, el abandono, la tristeza, la creación y utilizar la razón para pegar cada partecita de su pasado… como un collage en el que todas las piezas son importantes. 

Algo muy estético y que suma es el tema de la iluminación, la cual va cambiando sus tonalidades de acuerdo a la escena que se desarrolle. Este detalle integra a la obra, uniendo la suma de las partes y manteniendo al público absorto.

Mientras tanto, la mariposa vive al máximo sus horas porque su permanencia en este mundo es breve. O, tal vez, la necesaria para exprimirla al máximo. 

Porque hay quien respira sin saber por qué ni para qué. Como si los días tuvieran que transcurrir delante suyo, como espectador de su propia vida. Pero, hay quien toma las riendas de su vida y cabalga junto a ella, sumergiéndose tanto como sus fuerzas se lo permitan.

¿Quién tiene la verdad? ¿Existe acaso?

Cuando el aceite se consuma, la oscuridad será plena y absoluta. Para ese entonces, la mujer deberá decidir si lamentarse o seguir adelante con un propósito. Por suerte, ella aprehende, se manifiesta, cobra valor y esperanza de un futuro en el que las cosas no sucederán simplemente por azar sino por un fin determinado.

Con un llanto desgarrador, seria, sonriente y tan cambiante como quien se busca; todo llega a su fin. Su recorrido también. Por suerte, el aceite de mariposa no se apaga como una vela. Permanece hasta que todo está dicho. Solo así víctimas o victimarios surgen. Cada quien juzgará u observará. Señalará con el dedo índice o guardará respecto porque aquel que no pudo y ahora puede; por quien siempre puede pero ahora decide correrse a un lado, por quien jamás se desplazará a menos que se lo ordenemos.

Aceite de mariposa es un drama que se vive a flor de piel, maravilloso, muy bien interpretado y con todo lo que una puesta en escena tiene que tener para atravesar la cuarta pared.

Mariela Verónica Gagliardi

Dramaturgia: Thelma Demarchi y Ricardo Lago Oliveira
Actúa: Thelma Demarchi
Dirección: Ricardo Lago Oliveira
Funciones: Domingos, 17 hs. Hasta el 24/11
Espacio Tole Tole (Pasteur 683 - CABA)
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Distintas formas de extinguirse

En pie de Esperanza

En pie de Esperanza (escrita y dirigida por Leonel Dolara) es un poema a la vida. Una enseñanza amorosa que empieza desde algo tan simple como un vínculo inesperado y culmina con lo más increíble de la vida como lo es el compartir -desde el corazón-.

Lorena Szekely es quien lleva adelante el personaje protagónico de Esperanza, luciéndose como es habitual cada vez que sube a escena. Su experiencia y pasión por la actuación le permiten interpretar a una mujer anciana sin necesidad de caer en determinados artilugios ridículos. Hago hincapié en esto último porque resulta interesante cómo dolara elige a una actriz joven teniendo por delante el desafío de adquirir todo lo necesario para que desde las butacas sintamos que una señora de tercera edad está frente a nosotros.

Admirable su trabajo que se confabula exitosamente con el de su nueva pedicura, haciendo volar sus diálogos por esta casa en la que tanto se contiene y retiene.

Siempre el hogar de una persona grande aloja muchos sentimientos, aromas, fragancias y pasados sin resolver. Esta historia no escapa de eso sino que lo hace relucir como oro brillante. 

Una molestia en un dedito del pie abre el portón (porque puerta quedaría muy diminuto) a un universo en el que estas dos mujeres se sienten reflejadas. Sí, como el famoso espejo en el que pueden mirarse, juzgarse y, en definitiva, terminar hablando de ellas mismas.

Hasta acá podrán creer que es una obra un tanto espiritual, profunda, sensible y no se equivocan. Esto y más. Mucho más. Porque En pie de Esperanza consigue indagar sobre esos amores ultrajados, soñados, perdidos, tapados con la alfombra; sobre la soledad y su padecimiento, sobre lo que se desea y no se tiene. Sobre la muerte y sus propósitos y un bagaje que llega directo al corazón como la flecha de Cupido. Esa flecha que lastima y agrada a la vez. Que nos sacude y permite llevar a la reflexión.

Otro de los grandes temas que se tocan en la obra es el del vínculo de madre e hija, aquél que parece ser en ellas y en la mayoría como conflictivo, insano, tóxico y recurrente. Una parece saber lo que necesita la otra pero, la otra, no permite que se le otorgue. Quizás por capricho u orgullo. 

Y, como otro de los puntos importantes de la historia, surge un personaje imaginario que podría ser Esperanza misma reencarnada en otro ser, trasladándonos al presente y, por qué no, al futuro.

Un pie que sin salud no puede sostener la totalidad del cuerpo, con todo lo que eso implica. Que no logra tolerar la infinidad de sentires de esta mujer que transita la vida a su manera pero que encuentra constantes trabas de parte de su hija. Porque no siempre se piensa, en esta sociedad, qué es lo que necesita la persona adulta mayor sino que se pretende hacer lo que “corresponde”. Pero, ¿si Esperanza desea sumergirse en su enfermedad y perderse en la calle y esfumarse como vemos en las películas? ¿O acaso existe un modo de hacer las cosas? ¿Se respeta lo que desea el otro? ¿Qué lugar ocupa la culpa en este comedia dramática? ¿Cuándo va a ser el día en que se respete la decisión ajena por más que estemos en contra por miedo?

Esperanza lucha contra sus propios fantasmas, aquellos que su mente crea por diferentes motivos. Ella, necesita ser y no permanecer. 

Cuando las energías estén en la misma sintonía, lo inesperado ocurrirá y todo pesar ya no tendrá sentido de ser llevado a la mesa. Esa mesa con mantel que aguantó tanto o más que el pie en cuestión. 

La hermosa señora pudo andar a pesar del dolor (externo e interno), del cansancio, del qué dirán y de su total convencimiento sobre los personajes televisivos. La compañía no da igual y su ausencia tampoco. Por eso, el mensaje de esta pieza artística es enorme y cada quien podrá llevarse una parte consigo o la totalidad (aquella que su apertura de alma le permita abrazar).

Dramaturgia y Dirección: Leonel Dolara
Actúan: Rosella Bosco, Gabriela Del Mar, Stella Minardi y Lorena Szekely
Funciones: Viernes, 20 hs
Teatro Andamio 90 (Paraná 660 - CABA)

Mariela Verónica Gagliardi

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Una muerte en silencio

En esta casa no pasa nada1

Excelente propuesta para ver en familia sin distinción de edad ni de género, porque de eso se trata: de ser libre, lo más que se pueda, yendo a favor de nuestra propia corriente y no de un timón manipulado por mandatos añejos sin importar nada y en contra de todo.

Con un vestuario de época que se transforma con el correr de los días, canciones que expresan junto a los cuerpos en movimiento todo lo que no se les permite en palabras; así es que podemos conocer a: Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela; cuatro hermanas que en la presente puesta consiguen hacerse oír. Unidas a otros personajes muy bien representados. 

En esta casa no pasa nada es una obra de teatro performática basada en relatos del libro “La casa de Bernarda Alba” (de Federico García Lorca).

Lo grandioso del título es que resume, perfectamente, la ideología de la historia, a dónde apunta y cuáles son sus consecuencias.

Por un lado, el personaje principal interpretado por un hombre (Tomás Almandos) que refleja un quiebre de la época de antes y de ahora. Una sociedad conservadora, que aún sigue vigente, pero menos que antes; una madre que no tiene por qué ser mujer (con todo lo que eso conlleva).

Esta pieza artística es una ventana al mundo occidental, una búsqueda de identidad personal y colectiva, un progreso de la juventud versus el témpano de quien lleva adelante un hogar. Las cadenas invisibles que sujetan aquello que ya no tiene peso real sino simbólico.

El amor en todas sus formas y maneras, que oscila de un paso a otro, de un estiramiento corporal a otro, de la quietud de un cuerpo hasta que ensambla con otro.

En esta casa no pasa nada es el pedido absoluto de silencio por parte de una sociedad, replicada en cada familia. El pedido de que los sentires se oculten bajo llave y se viva con la angustia y temor constantes.

¿Recuerdan al galán Pepe el romano?

Aquí podrá conocerse más de una versión del mismo ser. No se trata de un Sherlock Holmes sino de varias personalidades que conviven dentro de un mismo ser, para justificar (de alguna manera) el no engaño de eso hombre a su prometida, Angustias (Shushu)

Es un acierto la selección de canciones que ayudan a darle un vuelo aún más alto a la obra. Las mismas, en idioma inglés nos permiten no distraernos de lo que ocurre en escena, de no mezclar el decir de un tema con lo que un cuerpo evoca y plasma.

Vestidas de negro, con las ventanas completamente cerradas, de luto eterno. Sí, porque una de ellas solamente contraería matrimonio y lo que la motiva es salir, respirar aire puro… pero sus hermanas desean lo mismo. Abandonar ese sentimiento de culpa que no debería existir hacia un difunto. Hacia un padre que ya no existe físicamente.

Mientras el tiempo transcurre, los cuerpos se contraen y expanden, lucha contra su madre, la aborrecen.

Una juventud que no parece tal, Desprovista de fragancias silvestres, de aroma a campo, de besos y abrazos. Hasta que un buen día, todo vuela por los aires, como un volcán en erupción. Ahí, recién ahí, se impone el corazón de cada una, sus deseos más profundos, el auto descubrimiento, la bondad, lo simple y el tesoro de estar respirando con un fin muy parecido a un tesoro que brilla cada vez que se mueve.

Dicen que la vida es movimiento. Así que en esta casa pasa todo lo que tiene pasar sin desear dañar a nadie. Una víctima siempre habrá y eso es irremediable, al menos en esta historia que tiene mucho de todo. De ternuras y silencios. De tragedias y sinsabores, de entendimientos y revolución.

Con el arma más poderosa llamada amor y su opuesto llamado represión es que se oscila de un extremo a otro. Como un péndulo muy a flor de piel. 

Autoría: Federico García Lorca. 
Versión: Florencia Laval y Julieta Varela
Funciones: Martes, 20.30 hs
Patio de Actores (Lerma 568 - CABA)

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Maquillando al patriarcado

Cuentos de hades

En estos tiempos es necesario (mejor dicho, imprescindible) que existan obras de teatro como Cuentos de hades (basada en relatos de Luisa Valenzuela, dramaturgia, dirección e interpretación de María Emilia Franchignoni, junto a la composición y dirección musical de Jorge Chikiar).

Resulta entonces muy simple escribir sobre temáticas tan interesantes.

Estamos cansadas (sobre todo las mujeres) de las narraciones de princesas, de los finales felices y del comieron perdices. ¿Quién lo hace, acaso?

Cuentos de hades es una invocación a las épocas pasadas en que se contaban historias de boca en boca, en que la libertad se poseía con el solo hecho de respirar. Pero, dichos cuentos sufrieron transformaciones por parte del patriarcado. Sí, hace mucho tiempo al igual que ahora. El famoso miedo fue oscureciendo aquellas historias realmente encantadoras. O al menos, más encantadoras que su resultado final.

Algunos de los cuentos interpretados en escena son: Caperucita roja, La bella durmiente y Cenicienta. Se trata de una puesta completamente original, en la que se recrea un bosque encantado, con proyecciones audiovisuales, sonidos y efectos en vivo. Todas estas cuestiones artísticas, sumadas a la dramaturgia y actuación; nos ofrecen un realismo real y palpable con los cinco sentidos.

Es posible respirar un aire nuevo, sonreír con los interrogantes planteados por la actriz, darnos cuenta que siempre la mentira estuvo del lado de enfrente y que por más que se nos pretendió someter… ya es imposible sostener dichos patrones ancestrales.

Son tiempos difíciles y abruptos.

No olvidaré más un momento de la historia en que Caperucita es advertida (como ya es conocido públicamente, por su madre). ¿Cuántas veces hemos oído y leído este cuento?

Alguna vez, acaso, se han preguntado por qué es enviada una niña de corta edad, al medio del bosque para llevarle a su abuelita unos mandados? ¿Nunca pensaron por qué su madre no la acompañó o por qué no fue ella en lugar de su hija?

Tal como sabemos, estos principios de adoctrinamiento se utilizaban mucho en tiempos pasados y, quiérase o no, se siguen usando en la actualidad. ¿Para qué? Nada más ni nada menos que como se menciona: para hacer una bajada de línea sobre el adoctrinamiento. En vez de buscar una teoría lógica se recurre a lo perverso, a engendrar miedo en lo más débiles de manera inconsciente.

Por suerte, y no es casual, Cuentos de hades tiene este hilo conductor que nos permite atravesar en formato atractivo y lúdico, los árboles altos y toda la vegetación abundante de dichas escenas. Estas heroínas no son pasivas. Hablan, despiertan, interrogan, plasman sus dudas al cielo, al éter. No hay respuestas pero no se desaniman. Continúan. Atraviesan lo obscuro, preguntan -y sus voces se superponen con las de otros personajes-. Siguen, siempre para adelante. Sin temor. Estos personajes femeninos están latentes, vibran en la sala del Centro Cultural de la Cooperación. Nos acarician y trascienden la cuarta pared. Se aventuran a ser más fuertes que cualquier discurso apolillado y obtuso.

Luisa Valenzuela, en su libro Simetrías (1993) se explaya, se y nos nutre. Persigue ideas, no personas. Deconstruye los mitos y los deja a nuestro alcance para que también interpretemos, para que cuestionemos el brebaje que nos dan sin preguntar siquiera si es de nuestro agrado o para qué.

Somos mujeres, no presas. No le tenemos miedo a ningún lobo por más feroz que sea. ¿Por qué lobo y no loba Charles Perrault?

Con el énfasis en un lindo atuendo color rojo, dejamos pasar los puntos más importantes (léase, la psicología de estos personajes).

En el libro de Valenzuela, puede leerse la siguiente cita:“El mundo no le ha pasado por encima porque el mundo, con todo su horror y destemplanza, no concierne a las damas”; en referencia a la Bella Durmiente. Ese universo no incluye mujeres, podría decir de manera genérica. El mundo es de los hombres, quienes solamente deciden con qué mujer contraer matrimonio, qué vestimenta cambiarle y qué ideas conservadoras aplicarles por siempre.

Hay cosas que vencen, medicamentos, comida y pensamientos. Así como ya no se acepta una vacuna sin averiguar su contenido químico, las ideologías y pensamientos, también, están en crisis. En constante movimiento. Por suerte. Causalmente, nos empoderamos, salimos a la calle (no bosque) y pedimos por nosotras. No necesitamos historias represivas sino nuevos cantares. Para el hoy y para el futuro prometedor.

Basada en cuentos de Luisa Valenzuela
Dramaturgia, dirección e interpretación: Emilia Franchignoni
Composición y dirección musical: Jorge Chikiar
Funciones: Viernes, 20 hs
Centro Cultural de la Cooperación

 

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Nunca te olvidaré

Venir Tan Lejos_03

Una abuela es mucho más que eso. Para quienes hemos tenido la oportunidad, resulta una experiencia inolvidable.

Venir tan lejos (escrita por Guadalupe Lombardozzi y dirigida por Laila Duschatzky) es un viaje a través del tiempo y del amor. De la melancolía y la nostalgia, sobre todo si ya no se tiene a esa gran persona en la familia.

Este unipersonal no es un monólogo sino una obra de teatro en la que la actriz se aventura a reconstruir la historia de amor de sus abuelos a través de cartas que se enviaron durante los años 40´. Y recalco que no se trata de un monólogo porque Guadalupe tiene una dinámica que no siempre es fácil de ver en escena. Tiene el don de interpretar y no actuar, de transmitir con tanta sutileza que podemos sentir, en cuestión de minutos, todo lo que narra. El lugar físico genera intimidad por su arquitectura y, también, por todos los objetos elegidos para representar la presente obra de teatro.

Me cuesta escribir sobre su trabajo porque siento que es tan pero tan artesanal lo que plasma y construye que considero falta de respeto interrumpir con mis interpretaciones.

Venir tan lejos es magia sin magos sino con la vida misma. Es la historia de su familia y también la de otras familias. Es empatía conseguida a través de la dramaturgia y desde el cuerpo de la actriz; de cada uno de los detalles que le permiten ejemplificar recuerdos, tristezas, anécdotas y demás sensaciones. Para ello utiliza no solamente las cartas verídicas sino sus propios sentires representados con títeres, con un juego de té, con el vestido de novia y un acontecer de ornamentaciones funcionales.

Considero que hubo un antes y un después de esta pieza teatral: ingresó una Mariela melancólica y salió una Mariela sanada. Sé que puede parecer exagerado pero les aseguro que no. Es una obra de teatro para cicatrizar, para poner en palabras la pérdida, para elevar el dolor tan alto hasta que lo veamos brillar y ya sintamos felicidad. Suena absurdo, lo sé.

Y es que todo lo que en un momento nos causó alegría, cuando ya no está se torna desgarrador. Pero, es posible, imaginar a nuestras abuelas en un lugar hermoso, en el que no sufren, en el que siguen contando sus placeres, en el que discuten (¿por qué no?) y en el que hacen todo lo que queramos. Tenemos la oportunidad de construir desde el dolor y vuelvo a subrayar esto.

Hay quienes sufren cuando ya nada se puede hacer y hay quienes tejen historias para darle vuelo a la imaginación. Transitar un duelo es de lo más difícil en esta vida, pero necesario. Es más, creo que al escribir estas palabras vuelvo a sanar. A reparar el vacío y llenarlo de amor, aquel que recibí. Aquel que recibieron. Recuerden, apelen a sus memorias y verán cómo siempre se puede sonreír aún en los peores momentos.

Guadalupe Lombardozzi es como un hada que cautiva, que camina y exhibe uno u otro personaje. Ella encuentra el momento para disparar una historia, luego para cambiar a otra, más tarde para regresar a otra situación y no tener que correr en ninguna circunstancia.

Venir tan lejos emociona placenteramente, angustia, provoca amor, mucho amor y el deseo de tener una cicatriz llamada memoria, eternamente.

Iluminación, vestuario, dirección, sonido y todo el equipo que conforma esta puesta en escena es formidable ya que el producto final lo resume. Es imposible lograr algo semejante sin la unión de las partes.

En esos algodones que idealizamos, aquellos que pensamos como suaves. Ese cielo asemejado con éstos, el despropósito de no poder vivir cuando se quiere y de morir cuando aún no se anhele. Así es este gran viaje que merece ser disfrutado.

¿Viste cuando vas a un cumpleaños o casamiento y te regalan un souvenir?

Después de la función me llevé el más grande: el amor sana al dolor. Porque no es necesario sufrir para recordar. Es posible interpretar a quien ya no puede y compartir genialidades con extraños. Desde la actuación, desde el deseo de cambiar la cultura del padecimiento y aferrarse a la luz que da cada momento de felicidad.

Funciones: Jueves 21 hs. A partir de Junio, Viernes 21 hs.

La Gloria Espacio Teatral

Mariela Verónica Gagliardi

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Una muerte dulce

Las inolvidables1

Son muchas las cosas que se dicen cuando una persona se va de este mundo y, también, muchas las palabras que se callan.

De una u otra manera, es difícil saber a dónde van los muertos, qué sucede con su cuerpo y alma, si los volveremos a ver o ya todo se termina en algún momento.

Las inolvidables (escrita y dirigida por Irene Sexer, Silvina Sznajder y Demián Candal) rompe con la doctrina cultural de nuestra sociedad occidental y trae consigo una mirada que pocas veces se tiene en cuenta: la de sentir que una etapa culmina.

No sabemos, en general, seguir adelante sin traumas. No sabemos sonreír cuando sufrimos. No sabemos ¡tantas cosas! Nos creemos superiores a los animales, pero no comprendemos cosas básicas.

Pensamos en el dolor egoísta que tenemos en el corazón cuando alguien ya no forma parte de nuestra pero jamás nos recostamos a evaluar cómo se sentía la otra persona ni todo lo que tuvo que haber atravesado.

La presente obra de teatro es un joyita de oro. Eso y mucho más. Tiene todo lo que tiene que tener una dramaturgia: desde un texto eficaz que nos hace transitar por situaciones nostálgicas, alegres, tristes, sabrosas, de ensueño, picarescas; y todo con pasión. De esa pasión que tienen los artistas que se dedican a una profesión con el alma. Y es así como ambas actrices lo logran, realizando un canto a la vida y no a la muerte. Quienes aman con todo el cuerpo. Quienes danzan aún cuando no sea la coreografía más perfecta del mundo.

Las inolvidables marcan un antes y un después, hacen llorar, emocionar, aplaudir durante la obra y permitirnos soñar despiertos. Con un equipo técnico y artístico que permiten la perfección en escena, luces que se conjugan de un color u otro para que las artistas interpreten y unas canciones que están en completa sintonía con el decir y hacer.

Otro punto importante a destacar es la sutileza con la que nos hacen recorrer temas profundos, con mucha sintonía clownesca, vestuarios maravillosos e idénticos, sonrisas que desprenden amor y un compromiso por lo que hacen digno de quedar sellado en cada una de las butacas del teatro.

Adentrándonos en el argumento de la pieza artística, se trata de una historia en la que dos amigas rememoran sus shows, pero no solamente los más notorios sino aquellos en los que fallaron. Y esto lo hacen con el objetivo de ser auténticas con sus pasados.

La mentira, entonces, parece no formar parte de sus vidas y eso les da la oportunidad de aventurarse en diversas peripecias que, como público, observaremos y reiremos a la par. Pareciera ser una especie de mamushka de la que se desprende una historia, de otra historia, de otra historia y cada vez que parece acabar nos sorprende algo nuevo.

Todo tiene sentido y coherencia, de principio a fin, como la vida misma -si le prestamos atención-.

¿Morir juntas?

Parece ser la fórmula perfecta y elegida por las dos para ir de la mano hacia el pasado y presente que les dará la posibilidad de hacer un show inolvidable y en el que terminarán de alcanzar la fama; aquella que muchas veces se consigue al no estar más de pie.

“Ya ha pasado y ha dejado huellas en el olvido”, evocan en cierto momento de la obra, sonriendo a lo que fue y nunca más será. Ellas mismas aceptan, dejan fluir, y avanzan hacia un nuevo rumbo. ¿Miedo al destino? Parecen no tener.

No todo es llanto y pena, y ellas lo demuestran instante tras instante.

Desde un music hall, hasta el canto lírico y otros géneros musicales que desfilan por Las inolvidables haciendo lucir a  Irene Sexer y Silvina Sznajder, quienes confían en sí mismas, en lo que hacen, en lo que transmiten; y sin lo cual sería imposible que rompan con la cuarta pared.

Estamos todos juntos, nos abrazamos sin tocarnos, nos reímos a carcajadas y lloramos a la par… como en la vida y quizás también, como en la muerte.

Esta obra de teatro merece ser vista muchas veces para comprender el verdadero sentido de la vida, de la pasión y de todo lo que no estamos haciendo hoy. Quien sabe cuando llegue el momento de la despedida.

Funciones: Domingos, 18 hs
Teatro La Carpintería (Jean Jaures 858 - C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

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Hijas del silencio

La trastornada

Sí. Soy yo, sos vos, somos todas. Todas las que amamos sin fronteras, sin escrúpulos, sin dimensión, sin pensar. Porque, ¿qué es el amor? ¿Qué está bien o mal? Lo naif es bien visto y aceptado, pero lo otro siempre parece estar al borde del abismo.

La trastornada (escrita y dirigida por Ariel Gurevich) es un claro ejemplo de esto. Dentro de esta gran puesta escénica, dramatúrgica y musical podemos notar cómo una mujer atraviesa la peor crisis eterna de su vida. Pero no es la única. Y esto es lo más interesante de propuesta.

Para analizar esta obra tuve que guardar mi sentimentalismo y amor profundo por la vida de Ada Falcón y pensar de modo objetivo. Entonces vislumbro una atmósfera que genera nostalgia, humor y una mirada en tono de melodrama. Aquí es donde me centro.

La trastornada plantea un universo femenino exageradamente brutal, con personajes antagónicos pero idénticos entre sí. Se puede ver a Laura Esses (protagonista de la historia) deambular por el lugar en que está internada hace tiempo. Una mujer que no habla con palabras sino con silencios, que está muerta en vida, que camina y cae a la vez, que recupera fuerzas en cuanto aparece el incentivo más grande -a nivel artístico- que es la música.

En cuanto ella vuelve a entonar las estrofas de los tangos que más siente, sus ojos se agrandan, sus pestañas toman forma de danza y su cuerpo se convierte en puro talento.

La pasión ha vuelto a su vida y lo genial de la trama es cómo va contagiándola a ambas empleadas del lugar -quienes también parecen estar en un estado de no vida, cumpliendo tareas por inercia-.

Esta pieza artística está narrada como novela, entonces los capítulos van ordenando cada escena a lo largo de la función. La decisión de organizar la obra de esta manera le otorga dinamismo pero no aceleramiento, motivo por el cual se puede disfrutar cada momento representado por las actrices, quienes son acompañadas por el propio Ariel Gurevich -en piano e interviniendo en algunas de las situaciones-.

Existen muchos matices de parodia que, junto al melodrama. se conjugan para volar hacia otras dimensiones.

Dejando a un lado a la protagonista, nos encontramos con las empleadas que son nada más ni nada menos que hermanas (Marcela Ferradás y María Inés Aldaburu). Y, las clásicas, las que pelean, se reprochan, traen el pasado para continuar discutiendo y ventilando todas sus intimidades de antaño.

Las tres actrices hacen un trabajo excelente, se fusionan creativamente y lo tienen ahí a su “salvador”. No por hombre solamente, sino por lo que representa.

Resulta increíble cómo el silencio se corrompe con la palabra verbal y nuestra Ada de la obra cobra vida a partir de cantar La desgracia. Luego continúa “Miseria, que es odio y es llanto porque sé quién eres”.

La música les permite reencontrarse con ellas mismas, descubrirse nuevamente (o por primera vez), soltar sus sentires, dejar los miedos por ahí y danzar la vida. ¡La vida! Que no es solo romance sino valentía y perseverancia.

Intentan interpretar todo, uniendo fragmentos de poemas y canciones de distintos ritmos. Así se suceden aquellas auto adjetivaciones que parecen interminables y que, sin embargo, tienen un desenlace.

(…) “Envidia que grita y llora (…). La exageración magníficamente expresada, retratrada, mezclada con frases de, incluso, San Agustín: “El rencor es como tomar veneno y esperar que el otro se muera”.

En lo que respecta a la escenografía, realmente es acogedora, con paredes empapeladas, la foto de Canaro en un lateral, y algunos pocos adornos para no cargar por demás.

Se puede observar cómo las luces tintinean en ciertas ocasiones para darle mayor tensión a la trama.

Mientras el clan femenino va de aquí para allá en busca de diversas cosas, el pianista evoca su sentimiento, su invisibilidad. Pero, su función es más que notoria (no solamente por su destreza con este instrumento de percusión) porque acompaña el “dolor ajeno”. Acompañar sin dar consejos, sin juzgar… Acompañar. Hasta ir transformando la realidad que parecía tan quieta y que fue y es posible modificar.

¿Para qué?

Para poder tener esa adrenalina en el cuerpo que nos hace sentir que tenemos la misión más importante del mundo: ser feliz.

¿Y la locura?

¿Quién dice que amar desmedidamente es perder la razón?

Mariela Verónica Gagliardi

Dramaturgia y dirección: Ariel Gurevich.
Actúan: Marcela Ferradás, María Inés Aldaburu, Laura Esses y Ariel Gurevich.
Dirección musical: Diego Vila.
Funciones: Domingos, 16 hs.
Centro Cultural 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444 - Villa Urquiza).
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Llega Camarera, la historia que vas a querer probar

Camarera

JOSEFINA SCAGLIONE

EN

CAMARERA

DIRECCIÓN NATALIA DEL CASTILLO 

Desde Broadway una nueva producción musical, desambarcó en la Avenida Corrientes: “Camarera” en el Metropolitan Sura. Con música y letras de Sara Bareilles y libro de Jessie Nelson, el musical está basado en la película del mismo nombre, escrita por Adrienne Shelly.

La versión argentina es protagonizada por Josefina Scaglione y la acompañarán Felipe ColomboMaida AndrenacciNatalia Cociuffo,Guido BalzarettiRoberto PeloniChristian AlladioFlorencia D`Elia,Magalí Sanchéz AllenoFlavia PeredaDiego Bros, Federico Llambí y la participación especial de Mario Pasik. 

Cuenta la historia de Gina, una camarera en una relación abusiva con su esposo Edu. Cuando Gina queda embarazada inesperadamente, comienza un romance con su ginecólogo. Buscando salidas, ella ve un concurso de pastelería y su gran premio, como su oportunidad.

Con dirección de Natalia del Castillo y producción de Julieta Kalik y Pablo Del Campo ésta nueva apuesta musical se sumó a la cartelera porteña y se presenta de miércoles a domingos. El staff creativo se completa con Tato Fernández, en escenografía; Vanesa Abramovich, en vestuario; Mariana Zayas, en la dirección musical; Sebastián Mazzoni, en la dirección vocal, y Nina Iraolagoitia, en la coreografía.

El espectáculo se presenta de miércoles a domingos en el teatro Metropolitan Sura.

· ELENCO ·
Josefina Scaglione – Gina
Maida Andrenacci – Dany
Natalia Cociuffo – Betty
Felipe Colombo – Edu
Guido Balzaretti – Doctor
Roberto Peloni – Oski
Mario Pasik – Guillermo
Christian Alladio – Charly
Flavia Pereda – Madre
Flor D’Elia – Norma
Magali Sanchez Alleno  – Francis
Diego Bros –  Padre
Federico Llambi –  Hombre ideal

· FICHA TÉCNICA ·
Director general  Natalia del Castillo 
Dirección Musical  Mariana Zayas
Director Vocal Sebastián Mazzoni
Traducción y Adaptación Lily Ann Martin y Pablo del Campo
Coreografía Nina Iraolagoitia
Diseño de Escenografía Santiago Fernandez 
Diseño Vestuario Vanesa Abramovich
Diseño de Peinado Daniel Laurito
Diseño de Maquillaje Carolina Pesce
Fotografía Machadito1
Prensa y Difusión WE Prensa
Comunicación Digital @Bushicontenidos
Contenidos e Ideas  DEL CAMPO GLOBAL
Dirección de Arte y Diseño Gráfico Mery Pastore Camino
Colaboracion creativa Guido Balzaretti 
Director Residente Christian Alladio 
Coordinadora Escenotécnica Micaela Monti
Producción Ejecutiva  Roro Pellegrini

Produccion General
JULIETA KALIK 

FUNCIONES 
Miércoles a Domingo

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Perder lo que más se ama

La espera20

El FITLA (Festival Itinerante de Teatro Latinoamericano Âmbar) pisó fuerte en Buenos Aires, con propuestas muy controversiales y un abanico enorme de géneros para todo tipo de gustos.

Una de las obras elegidas para presenciar fue La espera (con dramaturgia y dirección de Conchi León), una propuesta triste, conmovedora, fuerte, pero -por sobre todas las cosas- valiente.

Cien funciones, con la de hoy, transmitiendo sus delitos. Pero, ojo, no solamente incriminando y culpándose, sino abriendo sus corazones. Demostrando que, detrás de un homicidio o de un robo también existen hombres capaces de amar.

La espera (es una obra de teatro creada por La compañía de teatro penitenciario de de Santa Martha Acatitla – México) es algo desgarrador. No existen demasiadas palabras para transmitir lo que se siente estando ahí, como público-espectador.

Me sentí mal, muy mal. Tuve ganas de irme, de abandonar la sala, de decirles a cada uno de ellos que no se victimicen, que está bien que hayan pagado por lo que hicieron. Y creo que esta es la gran contradicción que puede vislumbrarse en nosotros los humanos: saber que alguien cometió un error (a veces irreparable) pero que como ser imperfecto hay que perdonarlo.

No salí corriendo, me y les permití escucharlos. Saber de ellos, qué era lo que tenían que comunicar a través de la ficción y realidad. Porque se trataba de sus vidas antes, durante y después de la prisión, no de mariposas de colores.

Tres hombres, entonces, narrando los momentos más trágicos y maravillosos de sus días. Y suena también contradictorio porque se presupone que el drama no puede contener sueños, lo cual es mentira.

Vestidos de negro, representando situaciones violentas -tan reales que producen escalofríos-, utilizando diferentes objetos para que podamos contextualizar lo ocurrido entre las paredes más frías y desoladas del mundo. De un momento a otro, la vida cambia.

¿Por elección?

No todo es decisión nuestra. A veces es el entorno, la sociedad, la vulnerabilidad, la poca confianza, la falta de amor, de dinero, de oportunidades. La desintegración de una persona como si se tratara de papel picado; pero no. Es su interior que ya no interesa, que a nadie le interesa y por eso delinque. Quizás si supiera, de verdad, las consecuencias, no lo haría.

¿Existe, acaso, manera de imaginar a ciencia cierta cómo podría ocurrir algo?

La imaginación traiciona a la realidad. Es como un juego de buscaminas en el que puede estallar todo por el aire en cuestión de milésimas de segundos. Eso es la vida. Todo está “bien” hasta que ya no lo está.

“Quise correr antes de caminar”, dice uno de los actores, refiriéndose a cómo la inexperiencia lo hundió por completo. A cómo su deseo de ser militar lo llevó a la peor desgracia.

Escenas que transcurren a lo largo de la dramaturgia, que se encargan de conmovernos, de acercarnos diferentes momentos en que cada uno puede hablar en primera persona o como personaje secundario.

“Esas son las consecuencias de delinquir: perder lo que quieres y perder lo que tienes”, esboza otro de los actores. Y su rostro rememora la pérdida de su hijo.

“Nadie deja de pecar, todos quieren tener dinero, nadie quiere trabajar. Todo tiene una razón, todo tiene un por qué”; canta el tercero (el tema Todo tiene una razón, de Alex Lora, cantautor mexicano) mientras es torturado.

Así desfilan las diversas canciones del género del rock and roll a lo largo de estas historias que consiguen llegar a lo más profundo de quien esté abierto a recibir lo duro y romántico que puede convivir en el cuerpo de un mortal. Acompañan las secuencias, las luces en diversas tonalidades que logran crear clímax muy íntimos.

El amor existió y existe en sus vidas, como en la de cada uno de nosotros. Sus miradas son miradas de dolor, de mucho sufrimiento y, por más que ríen, lo hacen desde un lugar diferente.

Al terminar la función tuve la necesidad de abrazarlos y así lo hice. De felicitarlos pero no por lo artístico sino por sus valentías.

Nadie honra a un delincuente pero sí a un humano que cambia de tal manera que sabe lo que hizo y que jamás lo repetirá. Que el ahora es una oportunidad para trazar un nuevo rumbo.

Mariela Verónica Gagliardi

Sábado 20/4: 19 hs y 21 hs.
Centro Cultural 25 de Mayo (Av Triunvirato 4444 - Villa Urquiza).

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