*** Agosto 2019 ***

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Maquillando al patriarcado

Cuentos de hades

En estos tiempos es necesario (mejor dicho, imprescindible) que existan obras de teatro como Cuentos de hades (basada en relatos de Luisa Valenzuela, dramaturgia, dirección e interpretación de María Emilia Franchignoni, junto a la composición y dirección musical de Jorge Chikiar).

Resulta entonces muy simple escribir sobre temáticas tan interesantes.

Estamos cansadas (sobre todo las mujeres) de las narraciones de princesas, de los finales felices y del comieron perdices. ¿Quién lo hace, acaso?

Cuentos de hades es una invocación a las épocas pasadas en que se contaban historias de boca en boca, en que la libertad se poseía con el solo hecho de respirar. Pero, dichos cuentos sufrieron transformaciones por parte del patriarcado. Sí, hace mucho tiempo al igual que ahora. El famoso miedo fue oscureciendo aquellas historias realmente encantadoras. O al menos, más encantadoras que su resultado final.

Algunos de los cuentos interpretados en escena son: Caperucita roja, La bella durmiente y Cenicienta. Se trata de una puesta completamente original, en la que se recrea un bosque encantado, con proyecciones audiovisuales, sonidos y efectos en vivo. Todas estas cuestiones artísticas, sumadas a la dramaturgia y actuación; nos ofrecen un realismo real y palpable con los cinco sentidos.

Es posible respirar un aire nuevo, sonreír con los interrogantes planteados por la actriz, darnos cuenta que siempre la mentira estuvo del lado de enfrente y que por más que se nos pretendió someter… ya es imposible sostener dichos patrones ancestrales.

Son tiempos difíciles y abruptos.

No olvidaré más un momento de la historia en que Caperucita es advertida (como ya es conocido públicamente, por su madre). ¿Cuántas veces hemos oído y leído este cuento?

Alguna vez, acaso, se han preguntado por qué es enviada una niña de corta edad, al medio del bosque para llevarle a su abuelita unos mandados? ¿Nunca pensaron por qué su madre no la acompañó o por qué no fue ella en lugar de su hija?

Tal como sabemos, estos principios de adoctrinamiento se utilizaban mucho en tiempos pasados y, quiérase o no, se siguen usando en la actualidad. ¿Para qué? Nada más ni nada menos que como se menciona: para hacer una bajada de línea sobre el adoctrinamiento. En vez de buscar una teoría lógica se recurre a lo perverso, a engendrar miedo en lo más débiles de manera inconsciente.

Por suerte, y no es casual, Cuentos de hades tiene este hilo conductor que nos permite atravesar en formato atractivo y lúdico, los árboles altos y toda la vegetación abundante de dichas escenas. Estas heroínas no son pasivas. Hablan, despiertan, interrogan, plasman sus dudas al cielo, al éter. No hay respuestas pero no se desaniman. Continúan. Atraviesan lo obscuro, preguntan -y sus voces se superponen con las de otros personajes-. Siguen, siempre para adelante. Sin temor. Estos personajes femeninos están latentes, vibran en la sala del Centro Cultural de la Cooperación. Nos acarician y trascienden la cuarta pared. Se aventuran a ser más fuertes que cualquier discurso apolillado y obtuso.

Luisa Valenzuela, en su libro Simetrías (1993) se explaya, se y nos nutre. Persigue ideas, no personas. Deconstruye los mitos y los deja a nuestro alcance para que también interpretemos, para que cuestionemos el brebaje que nos dan sin preguntar siquiera si es de nuestro agrado o para qué.

Somos mujeres, no presas. No le tenemos miedo a ningún lobo por más feroz que sea. ¿Por qué lobo y no loba Charles Perrault?

Con el énfasis en un lindo atuendo color rojo, dejamos pasar los puntos más importantes (léase, la psicología de estos personajes).

En el libro de Valenzuela, puede leerse la siguiente cita:“El mundo no le ha pasado por encima porque el mundo, con todo su horror y destemplanza, no concierne a las damas”; en referencia a la Bella Durmiente. Ese universo no incluye mujeres, podría decir de manera genérica. El mundo es de los hombres, quienes solamente deciden con qué mujer contraer matrimonio, qué vestimenta cambiarle y qué ideas conservadoras aplicarles por siempre.

Hay cosas que vencen, medicamentos, comida y pensamientos. Así como ya no se acepta una vacuna sin averiguar su contenido químico, las ideologías y pensamientos, también, están en crisis. En constante movimiento. Por suerte. Causalmente, nos empoderamos, salimos a la calle (no bosque) y pedimos por nosotras. No necesitamos historias represivas sino nuevos cantares. Para el hoy y para el futuro prometedor.

Basada en cuentos de Luisa Valenzuela
Dramaturgia, dirección e interpretación: Emilia Franchignoni
Composición y dirección musical: Jorge Chikiar
Funciones: Viernes, 20 hs
Centro Cultural de la Cooperación

 

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Nunca te olvidaré

Venir Tan Lejos_03

Una abuela es mucho más que eso. Para quienes hemos tenido la oportunidad, resulta una experiencia inolvidable.

Venir tan lejos (escrita por Guadalupe Lombardozzi y dirigida por Laila Duschatzky) es un viaje a través del tiempo y del amor. De la melancolía y la nostalgia, sobre todo si ya no se tiene a esa gran persona en la familia.

Este unipersonal no es un monólogo sino una obra de teatro en la que la actriz se aventura a reconstruir la historia de amor de sus abuelos a través de cartas que se enviaron durante los años 40´. Y recalco que no se trata de un monólogo porque Guadalupe tiene una dinámica que no siempre es fácil de ver en escena. Tiene el don de interpretar y no actuar, de transmitir con tanta sutileza que podemos sentir, en cuestión de minutos, todo lo que narra. El lugar físico genera intimidad por su arquitectura y, también, por todos los objetos elegidos para representar la presente obra de teatro.

Me cuesta escribir sobre su trabajo porque siento que es tan pero tan artesanal lo que plasma y construye que considero falta de respeto interrumpir con mis interpretaciones.

Venir tan lejos es magia sin magos sino con la vida misma. Es la historia de su familia y también la de otras familias. Es empatía conseguida a través de la dramaturgia y desde el cuerpo de la actriz; de cada uno de los detalles que le permiten ejemplificar recuerdos, tristezas, anécdotas y demás sensaciones. Para ello utiliza no solamente las cartas verídicas sino sus propios sentires representados con títeres, con un juego de té, con el vestido de novia y un acontecer de ornamentaciones funcionales.

Considero que hubo un antes y un después de esta pieza teatral: ingresó una Mariela melancólica y salió una Mariela sanada. Sé que puede parecer exagerado pero les aseguro que no. Es una obra de teatro para cicatrizar, para poner en palabras la pérdida, para elevar el dolor tan alto hasta que lo veamos brillar y ya sintamos felicidad. Suena absurdo, lo sé.

Y es que todo lo que en un momento nos causó alegría, cuando ya no está se torna desgarrador. Pero, es posible, imaginar a nuestras abuelas en un lugar hermoso, en el que no sufren, en el que siguen contando sus placeres, en el que discuten (¿por qué no?) y en el que hacen todo lo que queramos. Tenemos la oportunidad de construir desde el dolor y vuelvo a subrayar esto.

Hay quienes sufren cuando ya nada se puede hacer y hay quienes tejen historias para darle vuelo a la imaginación. Transitar un duelo es de lo más difícil en esta vida, pero necesario. Es más, creo que al escribir estas palabras vuelvo a sanar. A reparar el vacío y llenarlo de amor, aquel que recibí. Aquel que recibieron. Recuerden, apelen a sus memorias y verán cómo siempre se puede sonreír aún en los peores momentos.

Guadalupe Lombardozzi es como un hada que cautiva, que camina y exhibe uno u otro personaje. Ella encuentra el momento para disparar una historia, luego para cambiar a otra, más tarde para regresar a otra situación y no tener que correr en ninguna circunstancia.

Venir tan lejos emociona placenteramente, angustia, provoca amor, mucho amor y el deseo de tener una cicatriz llamada memoria, eternamente.

Iluminación, vestuario, dirección, sonido y todo el equipo que conforma esta puesta en escena es formidable ya que el producto final lo resume. Es imposible lograr algo semejante sin la unión de las partes.

En esos algodones que idealizamos, aquellos que pensamos como suaves. Ese cielo asemejado con éstos, el despropósito de no poder vivir cuando se quiere y de morir cuando aún no se anhele. Así es este gran viaje que merece ser disfrutado.

¿Viste cuando vas a un cumpleaños o casamiento y te regalan un souvenir?

Después de la función me llevé el más grande: el amor sana al dolor. Porque no es necesario sufrir para recordar. Es posible interpretar a quien ya no puede y compartir genialidades con extraños. Desde la actuación, desde el deseo de cambiar la cultura del padecimiento y aferrarse a la luz que da cada momento de felicidad.

Funciones: Jueves 21 hs. A partir de Junio, Viernes 21 hs.

La Gloria Espacio Teatral

Mariela Verónica Gagliardi

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Una muerte dulce

Las inolvidables1

Son muchas las cosas que se dicen cuando una persona se va de este mundo y, también, muchas las palabras que se callan.

De una u otra manera, es difícil saber a dónde van los muertos, qué sucede con su cuerpo y alma, si los volveremos a ver o ya todo se termina en algún momento.

Las inolvidables (escrita y dirigida por Irene Sexer, Silvina Sznajder y Demián Candal) rompe con la doctrina cultural de nuestra sociedad occidental y trae consigo una mirada que pocas veces se tiene en cuenta: la de sentir que una etapa culmina.

No sabemos, en general, seguir adelante sin traumas. No sabemos sonreír cuando sufrimos. No sabemos ¡tantas cosas! Nos creemos superiores a los animales, pero no comprendemos cosas básicas.

Pensamos en el dolor egoísta que tenemos en el corazón cuando alguien ya no forma parte de nuestra pero jamás nos recostamos a evaluar cómo se sentía la otra persona ni todo lo que tuvo que haber atravesado.

La presente obra de teatro es un joyita de oro. Eso y mucho más. Tiene todo lo que tiene que tener una dramaturgia: desde un texto eficaz que nos hace transitar por situaciones nostálgicas, alegres, tristes, sabrosas, de ensueño, picarescas; y todo con pasión. De esa pasión que tienen los artistas que se dedican a una profesión con el alma. Y es así como ambas actrices lo logran, realizando un canto a la vida y no a la muerte. Quienes aman con todo el cuerpo. Quienes danzan aún cuando no sea la coreografía más perfecta del mundo.

Las inolvidables marcan un antes y un después, hacen llorar, emocionar, aplaudir durante la obra y permitirnos soñar despiertos. Con un equipo técnico y artístico que permiten la perfección en escena, luces que se conjugan de un color u otro para que las artistas interpreten y unas canciones que están en completa sintonía con el decir y hacer.

Otro punto importante a destacar es la sutileza con la que nos hacen recorrer temas profundos, con mucha sintonía clownesca, vestuarios maravillosos e idénticos, sonrisas que desprenden amor y un compromiso por lo que hacen digno de quedar sellado en cada una de las butacas del teatro.

Adentrándonos en el argumento de la pieza artística, se trata de una historia en la que dos amigas rememoran sus shows, pero no solamente los más notorios sino aquellos en los que fallaron. Y esto lo hacen con el objetivo de ser auténticas con sus pasados.

La mentira, entonces, parece no formar parte de sus vidas y eso les da la oportunidad de aventurarse en diversas peripecias que, como público, observaremos y reiremos a la par. Pareciera ser una especie de mamushka de la que se desprende una historia, de otra historia, de otra historia y cada vez que parece acabar nos sorprende algo nuevo.

Todo tiene sentido y coherencia, de principio a fin, como la vida misma -si le prestamos atención-.

¿Morir juntas?

Parece ser la fórmula perfecta y elegida por las dos para ir de la mano hacia el pasado y presente que les dará la posibilidad de hacer un show inolvidable y en el que terminarán de alcanzar la fama; aquella que muchas veces se consigue al no estar más de pie.

“Ya ha pasado y ha dejado huellas en el olvido”, evocan en cierto momento de la obra, sonriendo a lo que fue y nunca más será. Ellas mismas aceptan, dejan fluir, y avanzan hacia un nuevo rumbo. ¿Miedo al destino? Parecen no tener.

No todo es llanto y pena, y ellas lo demuestran instante tras instante.

Desde un music hall, hasta el canto lírico y otros géneros musicales que desfilan por Las inolvidables haciendo lucir a  Irene Sexer y Silvina Sznajder, quienes confían en sí mismas, en lo que hacen, en lo que transmiten; y sin lo cual sería imposible que rompan con la cuarta pared.

Estamos todos juntos, nos abrazamos sin tocarnos, nos reímos a carcajadas y lloramos a la par… como en la vida y quizás también, como en la muerte.

Esta obra de teatro merece ser vista muchas veces para comprender el verdadero sentido de la vida, de la pasión y de todo lo que no estamos haciendo hoy. Quien sabe cuando llegue el momento de la despedida.

Funciones: Domingos, 18 hs
Teatro La Carpintería (Jean Jaures 858 - C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

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Hijas del silencio

La trastornada

Sí. Soy yo, sos vos, somos todas. Todas las que amamos sin fronteras, sin escrúpulos, sin dimensión, sin pensar. Porque, ¿qué es el amor? ¿Qué está bien o mal? Lo naif es bien visto y aceptado, pero lo otro siempre parece estar al borde del abismo.

La trastornada (escrita y dirigida por Ariel Gurevich) es un claro ejemplo de esto. Dentro de esta gran puesta escénica, dramatúrgica y musical podemos notar cómo una mujer atraviesa la peor crisis eterna de su vida. Pero no es la única. Y esto es lo más interesante de propuesta.

Para analizar esta obra tuve que guardar mi sentimentalismo y amor profundo por la vida de Ada Falcón y pensar de modo objetivo. Entonces vislumbro una atmósfera que genera nostalgia, humor y una mirada en tono de melodrama. Aquí es donde me centro.

La trastornada plantea un universo femenino exageradamente brutal, con personajes antagónicos pero idénticos entre sí. Se puede ver a Laura Esses (protagonista de la historia) deambular por el lugar en que está internada hace tiempo. Una mujer que no habla con palabras sino con silencios, que está muerta en vida, que camina y cae a la vez, que recupera fuerzas en cuanto aparece el incentivo más grande -a nivel artístico- que es la música.

En cuanto ella vuelve a entonar las estrofas de los tangos que más siente, sus ojos se agrandan, sus pestañas toman forma de danza y su cuerpo se convierte en puro talento.

La pasión ha vuelto a su vida y lo genial de la trama es cómo va contagiándola a ambas empleadas del lugar -quienes también parecen estar en un estado de no vida, cumpliendo tareas por inercia-.

Esta pieza artística está narrada como novela, entonces los capítulos van ordenando cada escena a lo largo de la función. La decisión de organizar la obra de esta manera le otorga dinamismo pero no aceleramiento, motivo por el cual se puede disfrutar cada momento representado por las actrices, quienes son acompañadas por el propio Ariel Gurevich -en piano e interviniendo en algunas de las situaciones-.

Existen muchos matices de parodia que, junto al melodrama. se conjugan para volar hacia otras dimensiones.

Dejando a un lado a la protagonista, nos encontramos con las empleadas que son nada más ni nada menos que hermanas (Marcela Ferradás y María Inés Aldaburu). Y, las clásicas, las que pelean, se reprochan, traen el pasado para continuar discutiendo y ventilando todas sus intimidades de antaño.

Las tres actrices hacen un trabajo excelente, se fusionan creativamente y lo tienen ahí a su “salvador”. No por hombre solamente, sino por lo que representa.

Resulta increíble cómo el silencio se corrompe con la palabra verbal y nuestra Ada de la obra cobra vida a partir de cantar La desgracia. Luego continúa “Miseria, que es odio y es llanto porque sé quién eres”.

La música les permite reencontrarse con ellas mismas, descubrirse nuevamente (o por primera vez), soltar sus sentires, dejar los miedos por ahí y danzar la vida. ¡La vida! Que no es solo romance sino valentía y perseverancia.

Intentan interpretar todo, uniendo fragmentos de poemas y canciones de distintos ritmos. Así se suceden aquellas auto adjetivaciones que parecen interminables y que, sin embargo, tienen un desenlace.

(…) “Envidia que grita y llora (…). La exageración magníficamente expresada, retratrada, mezclada con frases de, incluso, San Agustín: “El rencor es como tomar veneno y esperar que el otro se muera”.

En lo que respecta a la escenografía, realmente es acogedora, con paredes empapeladas, la foto de Canaro en un lateral, y algunos pocos adornos para no cargar por demás.

Se puede observar cómo las luces tintinean en ciertas ocasiones para darle mayor tensión a la trama.

Mientras el clan femenino va de aquí para allá en busca de diversas cosas, el pianista evoca su sentimiento, su invisibilidad. Pero, su función es más que notoria (no solamente por su destreza con este instrumento de percusión) porque acompaña el “dolor ajeno”. Acompañar sin dar consejos, sin juzgar… Acompañar. Hasta ir transformando la realidad que parecía tan quieta y que fue y es posible modificar.

¿Para qué?

Para poder tener esa adrenalina en el cuerpo que nos hace sentir que tenemos la misión más importante del mundo: ser feliz.

¿Y la locura?

¿Quién dice que amar desmedidamente es perder la razón?

Mariela Verónica Gagliardi

Dramaturgia y dirección: Ariel Gurevich.
Actúan: Marcela Ferradás, María Inés Aldaburu, Laura Esses y Ariel Gurevich.
Dirección musical: Diego Vila.
Funciones: Domingos, 16 hs.
Centro Cultural 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444 - Villa Urquiza).
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Llega Camarera, la historia que vas a querer probar

Camarera

JOSEFINA SCAGLIONE

EN

CAMARERA

DIRECCIÓN NATALIA DEL CASTILLO 

Desde Broadway una nueva producción musical, desambarcó en la Avenida Corrientes: “Camarera” en el Metropolitan Sura. Con música y letras de Sara Bareilles y libro de Jessie Nelson, el musical está basado en la película del mismo nombre, escrita por Adrienne Shelly.

La versión argentina es protagonizada por Josefina Scaglione y la acompañarán Felipe ColomboMaida AndrenacciNatalia Cociuffo,Guido BalzarettiRoberto PeloniChristian AlladioFlorencia D`Elia,Magalí Sanchéz AllenoFlavia PeredaDiego Bros, Federico Llambí y la participación especial de Mario Pasik. 

Cuenta la historia de Gina, una camarera en una relación abusiva con su esposo Edu. Cuando Gina queda embarazada inesperadamente, comienza un romance con su ginecólogo. Buscando salidas, ella ve un concurso de pastelería y su gran premio, como su oportunidad.

Con dirección de Natalia del Castillo y producción de Julieta Kalik y Pablo Del Campo ésta nueva apuesta musical se sumó a la cartelera porteña y se presenta de miércoles a domingos. El staff creativo se completa con Tato Fernández, en escenografía; Vanesa Abramovich, en vestuario; Mariana Zayas, en la dirección musical; Sebastián Mazzoni, en la dirección vocal, y Nina Iraolagoitia, en la coreografía.

El espectáculo se presenta de miércoles a domingos en el teatro Metropolitan Sura.

· ELENCO ·
Josefina Scaglione – Gina
Maida Andrenacci – Dany
Natalia Cociuffo – Betty
Felipe Colombo – Edu
Guido Balzaretti – Doctor
Roberto Peloni – Oski
Mario Pasik – Guillermo
Christian Alladio – Charly
Flavia Pereda – Madre
Flor D’Elia – Norma
Magali Sanchez Alleno  – Francis
Diego Bros –  Padre
Federico Llambi –  Hombre ideal

· FICHA TÉCNICA ·
Director general  Natalia del Castillo 
Dirección Musical  Mariana Zayas
Director Vocal Sebastián Mazzoni
Traducción y Adaptación Lily Ann Martin y Pablo del Campo
Coreografía Nina Iraolagoitia
Diseño de Escenografía Santiago Fernandez 
Diseño Vestuario Vanesa Abramovich
Diseño de Peinado Daniel Laurito
Diseño de Maquillaje Carolina Pesce
Fotografía Machadito1
Prensa y Difusión WE Prensa
Comunicación Digital @Bushicontenidos
Contenidos e Ideas  DEL CAMPO GLOBAL
Dirección de Arte y Diseño Gráfico Mery Pastore Camino
Colaboracion creativa Guido Balzaretti 
Director Residente Christian Alladio 
Coordinadora Escenotécnica Micaela Monti
Producción Ejecutiva  Roro Pellegrini

Produccion General
JULIETA KALIK 

FUNCIONES 
Miércoles a Domingo

ENTRADAS A LA VENTA POR PLATEANET

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Perder lo que más se ama

La espera20

El FITLA (Festival Itinerante de Teatro Latinoamericano Âmbar) pisó fuerte en Buenos Aires, con propuestas muy controversiales y un abanico enorme de géneros para todo tipo de gustos.

Una de las obras elegidas para presenciar fue La espera (con dramaturgia y dirección de Conchi León), una propuesta triste, conmovedora, fuerte, pero -por sobre todas las cosas- valiente.

Cien funciones, con la de hoy, transmitiendo sus delitos. Pero, ojo, no solamente incriminando y culpándose, sino abriendo sus corazones. Demostrando que, detrás de un homicidio o de un robo también existen hombres capaces de amar.

La espera (es una obra de teatro creada por La compañía de teatro penitenciario de de Santa Martha Acatitla – México) es algo desgarrador. No existen demasiadas palabras para transmitir lo que se siente estando ahí, como público-espectador.

Me sentí mal, muy mal. Tuve ganas de irme, de abandonar la sala, de decirles a cada uno de ellos que no se victimicen, que está bien que hayan pagado por lo que hicieron. Y creo que esta es la gran contradicción que puede vislumbrarse en nosotros los humanos: saber que alguien cometió un error (a veces irreparable) pero que como ser imperfecto hay que perdonarlo.

No salí corriendo, me y les permití escucharlos. Saber de ellos, qué era lo que tenían que comunicar a través de la ficción y realidad. Porque se trataba de sus vidas antes, durante y después de la prisión, no de mariposas de colores.

Tres hombres, entonces, narrando los momentos más trágicos y maravillosos de sus días. Y suena también contradictorio porque se presupone que el drama no puede contener sueños, lo cual es mentira.

Vestidos de negro, representando situaciones violentas -tan reales que producen escalofríos-, utilizando diferentes objetos para que podamos contextualizar lo ocurrido entre las paredes más frías y desoladas del mundo. De un momento a otro, la vida cambia.

¿Por elección?

No todo es decisión nuestra. A veces es el entorno, la sociedad, la vulnerabilidad, la poca confianza, la falta de amor, de dinero, de oportunidades. La desintegración de una persona como si se tratara de papel picado; pero no. Es su interior que ya no interesa, que a nadie le interesa y por eso delinque. Quizás si supiera, de verdad, las consecuencias, no lo haría.

¿Existe, acaso, manera de imaginar a ciencia cierta cómo podría ocurrir algo?

La imaginación traiciona a la realidad. Es como un juego de buscaminas en el que puede estallar todo por el aire en cuestión de milésimas de segundos. Eso es la vida. Todo está “bien” hasta que ya no lo está.

“Quise correr antes de caminar”, dice uno de los actores, refiriéndose a cómo la inexperiencia lo hundió por completo. A cómo su deseo de ser militar lo llevó a la peor desgracia.

Escenas que transcurren a lo largo de la dramaturgia, que se encargan de conmovernos, de acercarnos diferentes momentos en que cada uno puede hablar en primera persona o como personaje secundario.

“Esas son las consecuencias de delinquir: perder lo que quieres y perder lo que tienes”, esboza otro de los actores. Y su rostro rememora la pérdida de su hijo.

“Nadie deja de pecar, todos quieren tener dinero, nadie quiere trabajar. Todo tiene una razón, todo tiene un por qué”; canta el tercero (el tema Todo tiene una razón, de Alex Lora, cantautor mexicano) mientras es torturado.

Así desfilan las diversas canciones del género del rock and roll a lo largo de estas historias que consiguen llegar a lo más profundo de quien esté abierto a recibir lo duro y romántico que puede convivir en el cuerpo de un mortal. Acompañan las secuencias, las luces en diversas tonalidades que logran crear clímax muy íntimos.

El amor existió y existe en sus vidas, como en la de cada uno de nosotros. Sus miradas son miradas de dolor, de mucho sufrimiento y, por más que ríen, lo hacen desde un lugar diferente.

Al terminar la función tuve la necesidad de abrazarlos y así lo hice. De felicitarlos pero no por lo artístico sino por sus valentías.

Nadie honra a un delincuente pero sí a un humano que cambia de tal manera que sabe lo que hizo y que jamás lo repetirá. Que el ahora es una oportunidad para trazar un nuevo rumbo.

Mariela Verónica Gagliardi

Sábado 20/4: 19 hs y 21 hs.
Centro Cultural 25 de Mayo (Av Triunvirato 4444 - Villa Urquiza).
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Los 3 chanchitos, de Héctor Presa

Los 3 chanchitos¿De qué se trata?
Nuestra versión del clásico cuento comienza con los tres chanchitos viviendo juntos hasta que un día el más trabajador cansado de la haraganería y desidia de sus hermanos decide irse a vivir solo. Esta situación hace que cada uno tome su rumbo y construya una casa donde vivir. Las casas reflejarán la personalidad de cada uno y Beto el mayor, y más responsable de los tres, deberá socorrer a sus hermanos cuando el Lobo Feroz aparezca.

¿Como autor: qué quiero transmitir? 
Es importante resaltar que las acciones que cada uno realiza siempre traen consecuencias. A veces buenas, a veces malas. Hay que ser responsable de lo que cada uno decide y hacerse cargo de lo que puede pasar después. También la obra hace hincapié en el valor del perdón y de la reflexión a tiempo.

Versión libre de Héctor Presa

Música: Diego Lozano

Coreografía: Mecha Fernández

Vestuario: Lali Lastra

Muñecos y utilería: Lelia Bamondi

Escenografía: Héctor Presa, Claudio Provenzano

Asistentes de Dirección: Ramiro Bianchi

Puesta en escena y dirección: Héctor Presa

Funciones:

Sábado 13/4, Domingo 14/4, Jueves 18/4, Viernes 19/4, Sábado 20/4, Domingo 21/4, Sábado 27/4, Domingo 28/4 a las 16 hs. Miércoles 1/5, Sábado 4/5, Domingo 5/5, Sábado 11/5, Domingo 12/5, Sábado 18/5, Sábado 25/5 a las 15 hs.

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Cuando el amor trasciende al dolor

Kien12

Un ambiente tenue, con mobiliario a un lado y personas hacia otro es la puesta de esta obra que se centra en la guerra y en el amor.

Kien (escrita y dirigida por Martín Barreiro) desarrolla una historia real en épocas del nazismo. Pero, no es simplemente más de lo que se sabe sino lo que, posiblemente, no siempre se consiga plasmar en arte. Sabemos que la guerra es muerte, dinero, poder y miles de negocios que solo les sirven a los más ricos del mundo; pero, la guerra también esconde sentimientos nobles porque se trata de personas (víctimas) que tienen un corazón- el cual jamás se equivoca-.

Entonces, en el Teatro El Convento se puede vivenciar cómo dos enamorados se escriben y extrañan de tal modo que resulta desgarrador y, al mismo tiempo, esperanzador.

Con unas actuaciones más destacadas que otras, se puede valorar un espectáculo digno de recomendar para quienes deseen adentrarse en la vida de un joven que recuerda a sus padres, sus palabras, sus decires. A su novia, a su amada, a aquella mujer que tanto deseó y de la que se tuvo que despedir. A él mismo que se buscó interior y exteriormente, que intentó evadir lo oscuro y tenebroso de la vida hasta con bromas incesantes.

Campos de concentración, torturas, juzgamientos. ¿Por qué?

En 1941 Peter Kien fue deportado al gueto de Terezín donde pudo seguir desarrollándose a nivel artístico y no apagar la luz que tanto lo iluminaba. Se pueden encontrar dibujos que realizaba durante la prisión, diversas escrituras sobre lo que vivía allí dentro, textos sociales (como por ejemplo Marienettes) y obras de teatro y el libreto de una ópera en un acto titulada  Der Kaiser von Atlantis de Viktor Ullmann.

Cuatro años después de Terezín vino el atroz desenlace para Peter y su familia, lo cual puede sentirse tanto en los diálogos como en las interpretaciones. En cada movimiento de los artistas, en sus vestuarios lúgubres y desgastados, en sus cuerpos sin vida que seguían moviéndose por inercia.

Auschwitz sintetiza y simboliza una época difícil de pronunciar sin angustiarse hasta las lágrimas. Siento que el corazón se me frena por un instante, que la lámpara a kerosene ya no es parte del hogar de esta familia, una de millones, de una cantidad aún incierta y que, a la vez, se torna infinita como la angustia que provoca en todos. En judíos y no judíos.

Es difícil, muy difícil el desafío de Martín Barreiro quien además de escribir y dirigir viajó para investigar cada detalle de su artista principal y de toda la época en sí. Atravesar el dolor que, según comentan quienes fueron, es una experiencia muy pero muy desoladora. Fría.

Pero hay quienes no sentían, quienes tenían un proyecto “político” para aniquilar lo que les molestaba o aquello que les producía asco.

Kien se mueve independiente y en grupo, en soledad y acompañado. Es una dramaturgia que permite incluso sonreír sin burlarse, respetar el pasado y pensar en cómo ser mejor persona. Porque el amor, suena trillado, pero es lo que nos salva a absolutamente todos. No existe medicina que pueda beber un malvado y convertirse en ángel.

Quien tiene sentimientos horribles, difícilmente escriba un poema romántico.

Diversos cuadros escénicos surgen para ser representados dentro de la misma historia y esto hace que exista un relato central del que se desprenden otros, para luego aliarse al originario.

Jonathan Di Costanzo es el protagonista, ya se sabe, pero se gana ese lugar. Su interpretación resulta impecable, tal vez sobre actuada por momentos pero me interesa su composición del personaje y su parecido con el real artista. Este aspecto se torna escalofriante una vez que vemos la fotografía de uno y el rostro del otro. Junto a él se unen dos actores (Javier Altamiranda y Fiorella Lo Pinto) que consiguen funcionarse increíblemente bien por su suspicacia, destreza física y picardía. El elenco se completa con: Mimi Ferraro (Madre), Oscar Sandoval Martínez (Padre), Matea Molinatto (Sra. Fromm) y Lilia Cruz (Ilse).

Como un juego pensado para no matarnos de un disgusto, Barreiro encontró la manera de sorprender, equilibrar climas, ritmos y darle al espectador un cúmulo de sensaciones para sentir durante la función. Solo hay que dejarse llevar y no resistirse.

Mariela Verónica Gagliardi

Funciones: Viernes, 21 hs

Teatro El Convento (Reconquista 269 - C.A.B.A.)

 

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Una vez en la vida, el musical más premiado de los últimos tiempos

Una vez en la vida

¡LLEGA A LA ARGENTINA EL MUSICAL MAS PREMIADO DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS!

¡LA HISTORIA GANADORA DEL TONY, EL OSCAR Y EL GRAMMY!

¡14 ARTISTAS EN ESCENA!

ELISEO BARRIONUEVO     PAULA RECA 

EN

UNA VEZ EN LA VIDA…

LIBRO DE ENDA WALSH / MÚSICA Y LETRAS DE GLEN HANSARD & MARKÉTA IRGLOVÁ 

DIRECCIÓN JULIO PANNO 

Hace algunos años, una película de cine independiente llamada “Once” sorprendió al mundo tanto por su temática como por su música. A tal punto, que uno de sus hits llamado “Falling Slowly”, se transformó en la canción ganadora de los Premios Oscars.

El éxito de esta película hizo que tiempo mas tarde se hiciera una versión teatral de ésta historia. Continuó la racha y la versión teatral de “Once” en Broadway y en Londres, atrapó a las audiciencias y los jurados de los Grammy y Premios Tony cosechándolos absolutamente a todos.

En abril de 2019 llega a la Argentina “Una vez en la vida”, Once, una historia de amor con final abierto entre un músico callejero irlandés de folk, al borde permanente de abandonar la guitarra y los sueños, y una inmigrante checa, pianista, y sin piano, que a pesar de todos los obstáculos no se hunde ni deja que los que están a su alrededor lo hagan.

Con 12 personajes interpretados por guitarristas, violinistas, pianistas, acordeonistas, bateristas y bajistas “Una vez en la vida” viene a romper parámetros del teatro en la Argentina.

El Metropolitan Sura se prepara para recibir uno de los musicales de Broadway más aclamados por la crítica, que llega a Buenos Aires de la mano de Julieta Kalik y Pablo Del Campo. Los productores se unieron para sumar una nueva apuesta musical a la cartelera porteña que sube a escena a partir del viernes 12 de abril.

El espectáculo estará protagonizado por Eliseo Barrionuevo y Paula Reca acompañados por: Roberto Catarineu, Santiago Otero Ramos, Mariela Passeri, Federico Yernazian, María Armellín, Federico Coates, Máximo Meyer, Violeta Videla, Nicolás Muñoz, Mariano Cantarini y Mariana Carnovali.

El equipo creativo contará con la dirección de Julio Panno, dirección musical de Tomás Mayer-Wolf, coreografía de Verónica Pecollo y dirección vocal de Sebastian Mazzoni.

El espectáculo se presentará con funciones de viernes a domingo en el teatro Metropolitan Sura.

· ELENCO ·
Eliseo Barrionuevo – Él
Paula Reca – Ella
Roberto Catarineu – Padre
Santiago Otero Ramos – Banquero
Mariela Passeri   – Barushka
Federico Yernazian – Billy
María Armellín – Reza
Federico Coates – Svec
Máximo Meyer – Andrej
Violeta Videla – Ex-novia
Nicolás Muñoz – Eamon
Mariano Cantarini – Emcce
Mariana Carnovali – Maja

· FICHA TECNICA ·
Director general  Julio Panno 
Dirección Musical  Tomas Mayer-Wolf
Director Vocal Sebastián Mazzoni
Traducción y Adaptación Lily Ann Martin y Pablo del Campo
Coreografía Verónica Pecollo
Diseño de Escenografía Santiago Fernandez 
Diseño Vestuario Ana Florencia Blejer
Diseño Luces Leonardo Muñoz y Julio Panno
Diseño de Peinado Daniel Laurito
Diseño de Maquillaje Carolina Pesce
Fotografía Nacho Lunadei
Prensa y Difusión WE Prensa
Comunicación Digital @Bushicontenidos
Contenido e Ideas DEL CAMPO GLOBAL
Dirección de Arte y Diseño Gráfico Mery Pastore Camino
Colaboración creativa Guido Balzaretti 
oordinadora Escenotécnica Micaela Monti
Producción Ejecutiva  Roro Pellegrini

Produccion General
JULIETA KALIK 

FUNCIONES 
Viernes a Domingos

LOCALIDADES $950, $800 y $600 PESOS.- 

ENTRADAS A LA VENTA POR PLATEANET

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TEATRO METROPOLITAN SURA
Avenida Corrientes 1343 – C.A.B.A.
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El deseo de ser libre

Por Miserere

Estuve ahí, viendo, sintiendo, escuchando, vibrando junto a cada diálogo de encuentro y rechazo.

Una remisería es el ambiente en que se desarrollan casi todas las acciones de la presente dramaturgia titulada “Por Miserere” (escrita y dirigida por Verónica Schneck).

Olí a cigarrillo, a pollo recién horneado, a ensalada rusa, a discusiones de Noche buena y a velorio incipiente. Pude abrazar en el aire esas sensaciones de antaño, esas frases dichas y nunca obsoletas, aquellos amores que no pueden ser y que, quizás, hoy ya sí.

Uno de los puntos a resaltar en esta obra de teatro es la lentitud, factor poco visto en la actualidad en nuestro país. Esa lentitud que nos permite ver gestos, disfrutarlos, inmiscuirnos en charlas cotidianas, en besos pasionales y en una familia compuesta por personas de diversos ámbitos y lugares.

Nuestra sociedad está acostumbrada a la rapidez que se escurre en segundos. Lo rápido y fugaz como escenario impuesto y que no siempre se consigue admirar ni disfrutar. Por eso, esta representación y puesta en escena, bajo la dirección de Verónica Schneck rompe con el orden establecido, para permitirnos deleitar cada escena y sentirla propia.

Otro de los aspectos muy interesantes de la historia tiene que ver con la búsqueda de cada personaje. Esto, que en un principio parece superfluo, luego se torna profundo e intrincado. Se podría analizar no solamente el interior de cada sujeto sino su frustración y deseo presente. Por ello es que al correr el reloj de modo natural es que puede percibirse cada parpadeo como real. No es necesario mirar el programa y recordar que estamos ante una ficción, esto es una verdadera joya del teatro. Es la manera ideal de dirigir a un grupo de actores para que representen emociones verídicas y puedan plasmarlas arriba sí de un escenario.

Fuimos testigos de la intimidad de un negocio familiar que abrió sus puertas para que podamos conocerlo. De una lucha constante por mantener el equilibrio a la vez que todo se desmorona.

El paso irrumpe sin pedir siquiera permiso o sin dar un aviso por más diminuto que sea. Como quien abre una puerta de golpe… así parecen aparecer las historias grandiosas de estos personajes que están muy vinculados por desgracia o a pesar de. La realidad real frente a nuestros rostros. Esto es posible gracias a un elenco de artistas que dejan todo en escena, que consiguen trascender la frontera y comunicarse desde el alma con su sentir.

Los códigos de duelo judaicos, el amante que pasa de un cuerpo a otro, los bailes que disfrazan la angustia en depresión y que juegan hasta caer la velada. Las risas capaces de hacernos creer que disfrutan de una vida miserable pero elegida en un punto. Asumida o no por momentos, tan visceral y delirante como abandonar una reunión íntima por el impulso de ir a hablar con linyeras en una plaza. Tan increíble como compartir una mesa navideña con quien no es creyente o comparable a las desgracias que pudieron ser digeridas en su momento y se tiran como platos contra la pared. Todo llega a sus máximos niveles de ira, no se disimula, no se esconde, no se colocan caretas para.

En cuanto a la escenografía, es increíblemente funcional ya que nos permite poder palpar dos espacios que conviven entre sí, entre los que ocurren escenas simultáneamente, además de otros lugares de la vivienda que son útiles para narrar otros episodios de la presente dramaturgia. Es posible prestar atención a todos los diálogos que ocurren en distintos planos, con unas voces más altas que otras, con el sonido del ventilador que se apaga para resaltar alguna frase importante y luego hacer callar lo poco trascendente.

Por Miserere está en cada detalle y eso es fascinante. El sonido del agua de un baño tan real como la vida misma, como una respiración alterada y el amor que no consigue explayarse por quienes sufren de manera exhausta.

Por Miserere, en referencia a una plaza, a una zona, a un barrio y a una vida que se va desmoronando a medida que transcurre la noche, las horas y el cúmulo de sensaciones se comprimen y descomprimen de un instante a otro. Todo sucede en menos de 24 horas. Como le puede ocurrir a cada uno de nosotros y por eso merece la pena asistir mínimamente a una función de esta obra. Para reencontrarnos con nosotros, para sentirnos identificados y para poder entender que no estamos solos en esta búsqueda.

Cada mortal necesita un cable a tierra y lo persigue como le sale, como puede y como lo dejan.

Solo la libertad es para los pájaros, el resto es un poco de ella.

Dramaturgia:Verónica Schneck
Actúan: Roberta Blázquez Calo, Daniel Di Cocco, Juan Manuel Maciel, 
Pablo Peverelli, Amelia Pugliese, Viviana Resnik
Escenografía: Laura Echegoyen 
Iluminación: Ricardo Sica
Asistencia de dirección: María Pastur
Dirección: Verónica Schneck
Teatro La Carpintería
Funciones: Viernes 22.30 hs

Mariela Verónica Gagliardi

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