*** Octubre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘títeres’

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“Fausto criollo”, con música y títeres

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Estreno domingo 2 de julio 20 hs

FAUSTO CRIOLLO

Una ópera satánica, fatídica y telúrica

Teatro Pan y Arte: Boedo 876 – C.A.B.A. – Tel. 4957-6922

Funciones: Domingos a las 20 hs  (hasta el 27 de agosto)

Entradas: $ 200.  Jubilados: $ 180

Reservas en Alternativa Teatral.

En el viejo Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, el gaucho Anastasio, el “Pollo”, tuvo la fortuna de asistir a una representación de la célebre ópera francesa “Fausto”. Maravillado por la experiencia, le cuenta a su amigo Laguna lo que vio –o cree que vio – aquella noche. Tal es la vividez y el poder del relato, que frente a sus ojos se materializan el teatro mismo, cantantes, músicos y personajes, representando la increíble historia que el Pollo presenció: una historia sobre el bien y el mal, el amor, la ambición y el destino. Inspirada por el amplio conjunto de ritmos folclóricos argentinos, compuesta para coro (SATB), seis solistas, piano, guitarra y bombo legüero.

En esta versión, mediante el lenguaje musical y la gráfica, se crea una nueva traducción tomada directamente de la obra de Estanislao Del Campo, pero vista ahora desde la mirada de Laguna, es decir, desde el espectador que escucha la narración de Anastasio.

Ficha artístico-técnica:

Música original, dirección musical y adaptación del texto: Mario Esteban.

Dirección general: Mariano Cossa.

Titiriteros: Sandra Antman, Ema Fernández Peyla, Mariano Cossa, Miguel Rur.

Músicos en vivo: Melina Salem (Soprano), Carolina Fernández (Soprano), Analía Castro (Contralto), Lorena Rojas (Contralto), Mario Esteban (Tenor), Jonathan Tótoro (Tenor), Lautaro Nolli (Barítono), Walter Uranga (Bajo), Lucho Sellan (Guitarrista), Damián Tepman (Pianista), Nicolás Tindiglia(Tenor, Percusionista)

Diseño de personajes y escenarios: Rodrigo Milanesio.

Diseño de puesta y dispositivo escénico: Sandra Antman, Ema Fernández Peyla, Mariano Cossa, Gerardo Porión.

Diseño y realización de títeres y escenarios: Gerardo Porión.

Realización de utilería: Ema Fernández Peyla, Sandra Antman, Miguel Rur, Gerardo Porión.

Asistente de realización: Graciela Valdez.

Realización de escenografía: Facundo Guerreschi, Clara Hecker

Diseño de iluminación: Leandra Rodríguez.

Fotografía y diseño gráfico: Luz Fiumara.

Asistente de dirección: Leandro Fernández

Asistencia de producción: Lorena Rojas

Prensa: TEHAGOLAPRENSA

Producción ejecutiva: Mariano Cossa, Mario Esteban, Gerardo Porión, Sandra Antman, Ema Fernandez Peyla.

Con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes – Becas del bicentenario.

Agradecimientos: Eduardo Rubinschik, Ulises Rubinschik, Familia Rur, Carolina Erlich (Sala “Las manos”).

El proyecto, “Fausto Criollo, Opereta Folclórica” consiste en llevar a escena el CD libro “Fausto Criollo”, sello discográfico “Viajero”, año 2014.

La puesta en escena consiste en la interpretación de la partitura original a cargo de músicos y cantantes en vivo, representando a los personajes que allí aparecen mediante títeres de técnica mixta (de mesa o bunraku con titiriteros a la vista).

En cierta forma nos proponemos continuar una línea iniciada por Goethe al concebir su “Faust” (1806) y que ha encontrado puntos de prolongación en la famosa ópera de Charles Gounod (1859), en el satírico poema gauchesco de Estanislao Del Campo (1866), en la versión folclórica de Mario Esteban (2011) y en el aporte pictórico de Rodrigo Milanesio (2013).

SOBRE LA MÚSICA

Ritmos folclóricos utilizados: chacarera, milonga, gato, bailecito, milonga corralera, huella, escondido, cielo, zamba, gato cuyano, coplas, cueca cuyana, vidalita, chamamé/canción, chacarera doble, triunfo, baguala, aire de payada, chamarrita y huayno.

Los cinco episodios que componen la opereta, se corresponden a los cinco actos de la ópera homónima de Charles Gounod. De esta manera se intenta respetar la idea de Estanislao Del Campo, quien relata en su poema las vivencias de un gaucho (Anastasio, “el Pollo”) cuando visita el teatro Colón durante la representación de aquella ópera.

SOBRE EL TEXTO

Estanislao del Campo hace una traducción, no del original de Goethe, sino de la versión de Gounod. Cuenta la misma historia pero vista a través de los ojos de Anastasio, El Pollo, un gaucho que asistió a la representación de la ópera en el viejo teatro Colón de Buenos Aires y que narra sus impresiones a su viejo amigo Laguna en un encuentro en medio del campo.

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Única función de Tropos, a cargo de la Compañía de títeres Coriolis (Uruguay)

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El próximo domingo 28 de agosto a las 16.30 hs., en una única función, se presenta en el Galpón de Catalinas (Benito Pérez Galdós 93, La Boca), Tropo, el premiado espectáculo de títeres para toda la familia del grupo uruguayo Coriolis.

Julián y Ramiro toman el camino equivocado y se pierden. Mientras, una gran tormenta azota a los habitantes de su pueblo llevándose consigo alguna parte importante de cada uno. Al volver se encuentran con un pueblo cambiado, donde todos han perdido una parte y están desesperados por volver a ser los que eran. Estos dos amigos se sienten culpables ya que al perderse no llegaron a tiempo para ayudar a sus amigos y son los únicos que cuentan con todas sus partes.
Por ello, en un acto quijotesco, Ramiro decide ir en busca de la tormenta, enfrentarla y hacer que les devuelva todo lo que se llevó; mientras Julián se queda en el pueblo haciendo inventos que solucionan algunos de los problemas de los habitantes a los que le faltan partes.

Una propuesta original, moderna y arriesgada donde dos titiriteros, mediante técnicas mixtas que van del tradicional títere de guante, pasando por las sombras y manipulación a la vista, cuentan una historia de aventura que llevará a los espectadores por el humor, la emoción, el miedo y la reflexión.

www.catalinasur.com.ar

Desde uruguay – Coriolis presenta
Tropo
ÚNICA FUNCIÓN: DOMINGO 28 DE AGOSTO, 16.30 HS. 
GALPÓN DE CATALINAS SUR -Benito Pérez Galdós 93- La Boca
Entrada general: $70
Informes y reservas: 4300-5707 / www.alternativateatral.com


Sobre la Compañía
Compañía de Titiriteros Coriolis se crea en 2012 (aunque sus integrantes trabajan juntos desde 2004 en La Ovidio Titers Band) con la finalidad de investigar, experimentar y producir espectáculos de títeres con perfil teatral. Su primer producción fue “El traje Invisible”, versión de “El nuevo traje del emperador” de Christian Anderssen; espectáculo de manipulación directa en mesa de títeres de boca.
En el 2014 se monta su segundo espectáculo “Tropo”, texto original, montaje de teatro de títeres de técnicas mixtas (guante, mesa, sombras, luz negra), sumado a una experimentación en proyección mapping e iluminación inalámbrica de los títeres (ganador del Premio Florencio Mejor Espectáculo de títeres)
En el 2015 se crea y produce el Primer Ciclo Internacional de Títeres de Montevideo presentando espectáculos de Brasil, Argentina y Uruguay.Facebook: Coriolis Titeres Montevideo
Instagram: titerescoriolis
Twiter: @titerescoriolis

Ficha artístico-técnica
Dirección: Gerardo Martínez Gnazzo
Texto original: Cecilia Bruzzone, Gerardo Martínez y Maru Fernández.
Titiriteros: Maru Fernández y Gerardo Martínez.
Técnica: Cecilia Bruzzone/ Trilce Yapor.
Diseño de vestuario: Mariana Dosil.
Selección Musical: Sebastián Pereira y Gerardo Martínez.

Prensa: Luciana Zylberberg.

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El frío arco iris: pinceladas de arte

Vacaciones Timbre 4

Las vacaciones tanto de invierno como de verano permiten que las carteleras de teatro vibren de una manera diferente, dándole la oportunidad a grandes y chicos para que disfruten de sus amplias variedades.

En invierno, con el frío recalcitrante y esas lluvias que menguan por momentos y vuelven a pintar la ciudad de paragüitas; resulta ser el escenario perfecto para no quedarse en casa. Resulta verdaderamente imposible poder asistir a todas las obras que deseaba por eso es que tuve que escoger algunos lugares donde situarme algunas tardes. Timbre 4, sin lugar a dudas, fue mi refugio, en el que conocí algunos artistas, vibré con propuestas diferentes y pude observar la conducta de los más pequeños cuando son llevados (o lo piden) a disfrutar de un espectáculo de nivel. Porque eso es Timbre 4, un espacio en el que se puede ir sin titubear ni sentir que el dinero se malgastó o que el tiempo se perdió.

El primer hallazgo fue un concierto de música, titulado como ¿Por qué no te mandé al turno tarde?, a cargo del grupo Los Raviolis. Este ensamble hizo saltar, jugar, correr, bailar, cantar y reír a todas las familias presentes. Recorriendo un amplio espectro musical, el paseo que llevó casi una hora dejó sin energías a los pequeños que no se rendían ante ninguna propuesta.

Sin lugar a dudas que la canción Soy pelotita de ping pong fue una de las puestas más divertidas para observar desde lo más alto de la platea, viendo como los cuerpitos rebotaban sin cesar. Juegos para relacionarse con sus padres, para invitarlos a participar de una aventura audaz -demostrando cómo se puede compartir la risa con distintas generaciones-.

Pero, ¿cuál es el eje central de este infantil? Justamente, que los adultos puedan replantearse las decisiones que toman o tomaron como padres, y todas las peripecias que irán viviendo durante todo el periodo escolar.

Canciones acerca de los bomberos voluntarios -que invitan a jugar-, otras para saltar, aquellas que fusionan estilos más callejeros y otros ritmos como el rock, pop, cumbia y heavy metal, entre otros; para hacer mover a cuanto humano esté en la sala. La intención de Los Raviolis es que los adultos se desahoguen un poco, se tranquilicen y ¡sepan que no están solos! Padres que instruyen a otros padres, la ternura de hacer crecer una semillita, de cuidarla y protegerla; la diversión que puede tener escoger frases que rimen y aprender de absolutamente todo… como si no existiera un techo.

Bombero voluntario, Chapotear, ¿Por qué no te mandé al turno tarde?, Celular en la mano, Semillita, No me sale la tarea, Se explotó, Diente diente, Nelly the elephant; son algunas de las canciones que integraron este fantástico concierto que podría esbozarse como de adultos para adultos, mientras los niños disfrutan de su ¿destrucción?

Claro que continuando con la problemática entre padres e hijos, le tocó el turno después a La familia de la soga que, de una manera bastante peculiar, puede digitar el movimiento de cada uno de sus miembros. Porque si bien puede parecer simpática la unión que tienen y esos lazos tan pero tan estrechos; existen clanes que (metafóricamente) se retroalimentan de este modo enfermizo.

Esta familia no precisa de celulares ni de tecnología para estar al tanto de dónde está cada niño o adulto porque su “libertad” es bastante limitada. Unos pocos metros que pueden extenderse o estrecharse de acuerdo a la actividad que estén llevando adelante en ese instante. Nutriéndose en el lenguaje clownesco, los De la soga realmente fueron un encanto para la diversión de todos los espectadores y dejarán una gran enseñanza al respecto cuando ocurra el desenlace.

A la luna en un barquito, es un deleitoso espectáculo de títeres que fusiona este arte con el teatro, permitiendo que su protagonista nos invite a conocer un poquito más acerca del mundo marino, de sus paseos en busca de su compañera ideal, de sus aventuras y del encanto más valorado: el poder sorprenderse con la naturaleza.

Su intérprete (Matías López Barrios), de un modo especial y preciso consiguió nuestra atención y participación, a la vez que pudo sentirse más acompañado que al comienzo de su triste historia. Porque un verdadero marinero tiene que ser valiente y no temerle a ¿nada? Bueno, eso es lo que intentará demostrar desde lo más profundo de su ser. Cuando consiga llegar a su objetivo, un universo en miniatura le dará un tinte asombroso a las profundidades oceánicas, a su luna, a los peces y al brillo mágico de la vida.

Para completar cada una de las disciplinas escénicas, la obra de danza Soñar no cuesta nada, dejó en evidencia el talento de Claudio Hochman que con los artistas presentes consiguió convertir un mundo paralelo con el real. Así fue como los sueños, de distinta índole, jugaron, se unieron y distanciaron, se complementaron y/o fragmentaron, hasta hacernos entender que la imaginación es la principal protagonista en la vida de todo niño o adulto. Este espectáculo es increíble y consigue despertar todos los sentidos, aunque no considero que sea para un público muy pequeño por la cantidad de recursos que utiliza.

Valiéndose del color blanco para los vestuarios y la sencilla escenografía, es posible que un personaje se entrometa en el sueño de otro, juegue y despierte hasta hacernos confundir deleitosamente. Un juego dentro de otro, un paso de baile que es secundado por otro y la música -en vivo- que sonará a cada momento que se precise.

Como un círculo perfecto, esta aventura invernal culminó de la misma manera que empezó: con otro recital de música y esta vez de la mano de Lalá y el Toque toque con su nueva performance Muevequetemueve.

Esta agrupación que conocí hace unos cinco años atrás y que cada vez está más consolidada, con nuevas ocurrencias y un gran director musical: Osvaldo Belmonte (quien, además, es el tecladista de la orquesta).

Desde ya que la solidez que tiene cada uno de sus integrantes, junto a la originalidad y talento; permiten despertar, cada vez más, el interés de sus seguidores -entre los que hay muchísimos grandes-.

¡Qué importante se vuelve el darle a los niños productos de calidad, sin subestimar sus edades!

Y Lalá (Karina Antonelli) es el claro ejemplo de cómo conseguirlo.

Con una impronta fundamentalmente basada en la reflexión, en la enseñanza, en la diversión, en el arte, y en colocar cada sabiduría sobre notas musicales que harán aún más llevadera la cuestión.

Desde la primera vez que vi a esta fenómena agrupación en la sala de NoAvestruz, el recorrido se volvió más interesante, más sólido, emblemático, nutriéndose de instrumentos que no abundan en orquestas para jóvenes y que son tan placenteras para los oídos humanos.

El barco y el barquito, Canción marinera, No se vaya a confundir, Horizonte, Tómelo como lo tómelo, Exagerado José, Peces en el aire, Reggae de Chaplín, Tarantela de corazón, Cara de amore, Vals de cuando, Mal ô mains, O laláque lelé, Sanará, Candombe, y, Esmeralda ráscame la espalda; son las canciones que componen el nuevo disco y que vale la pena adquirir.

Oscilando entre vals, chacarera, tango, melódico, y otros ritmos; es posible colorear no solo las proyecciones visuales que puede observarse durante cada tema, sino el alma, la suspicacia y el amor por lo que se hace.

Haciendo trencitos, permitiendo participar a su público, interactuando como corresponde a los espectáculos para niños y soltando la imaginación. Integrando a la amiga tana que llegará para darle frescura a su performance y permitiendo que la tarde se tiña de arco iris.

Una inmensa felicidad que exista tanto arte en la Ciudad de Buenos Aires y que pueda rodar por diferentes territorios en busca de esperanzas.

Los Raviolis y Lalá, sin lugar a dudas, que existen como cable a tierra, como lenguajes comunes y de reflexión en un punto, de hallazgos, de maneras de ver y sentir la vida al igual que de un universo sensible compuesto por las criaturas que lo habitan.

Ficha Vacaciones Timbre 4

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Un enfrentamiento de amor

Andrócles y el león

El último espectáculo cubierto por Sabor a teatro para el Festival Cervantino es uno de la Ciudad de Buenos Aires llamado: Andrócles y el león (Androcles and the lion). Esta mágica historia no solo es una fábula sino, además, una enseñanza con moraleja como toda narrativa de antaño, de esos libros infantiles que uno esperaba el final para saber lo más importante.

Títeres marionetas, títeres de máscaras, títeres de varilla y títeres bunraku; todos ejecutados de manera excelente, permitiendo que ingresemos en los códigos establecidos por este mundo que interpreta a humanos, a animales y a todo aquello que le quiera dar vida, movimiento y voz.

Allá por el año I, los romanos estaban en plena guerra y deseaban exterminar a todo aquel considerado enemigo. Andrócles, entonces, fue esclavizado y maltratado; pero su suerte cambió al conocer a un león. Este animal salvaje tan temido por tantos que despertó la alegría del hombre cuando asumió que no estaba en peligro. El león precisaba de la ayuda de alguien que le quitara una espina gigante que le estaba impidiendo pisar y lo mantenía dolorido.

Una escenografía que recrea los primeros comienzos después de Cristo, con un relator que guía los pasos de estos mortales en busca de diferentes intereses que los conducirán de escena en escena hasta el Coliseo Romano. También se suma a esta aventura una selección de canciones que otorgan mayor dinamismo a la obra y un modo de recordar más fácilmente aquellos sucesos que podrían olvidarse solo apoyados en diálogos.

Andrócles, este particular sastre que fue relegado por los humanos, tuvo la compasión de su nuevo amigo el león. Así, pasaron un tiempo sin volver a verse hasta que los romanos quisieron que él se enfrentara al animal -estando seguros del miedo que sentiría al exponerse y la desdicha que sentiría-.

Un tono burlesco e irónico permite transitar situaciones tragicómicas que despiertan el interés de todos los espectadores, convirtiendo una mañana primaveral en alegría plena.

Claro que la vida demuestra que siempre se cosecha lo que se siembra y al mirarse ambos seres vivos a la cara no hacen más que estallar de felicidad. Qué enfrentamiento de honestidad tuvieron y qué lección más armoniosa supieron darle a los sanguinarios romanos y al presente público de niños.

Así resulta ser una magnífica función en que colegios públicos y privados pudieron disfrutar, reír, aplaudir, intervenir y emocionarse junto a adultos del público que también aprovechamos para mimetizarnos con las criaturas. Es que la historia escrita por George Bernard Shaw, adaptada para títeres por Galo Ontivero y dirigida por Ariadna Bufano; demuestra la pasión del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín. Un semillero de talentosos artistas que, año tras año, crece y se expande.

“Les ordeno a todos que se marchen en paz” – dice César, el emperador.

ficha Andrócles y el león

Mariela Verónica Gagliardi

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La sangre no se compra

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Sabemos que donar sangre es imprescindible y, sin embargo, no hay demasiada conciencia al respecto.

A veces con la palabra convencional no se puede lograr que las personas entiendan y asuman la importancia de ciertos temas. Quien no está enfermo o quien no tiene a familiares o amigos con necesidades, no siempre comprenden lo importante que es donar sangre. Si bien es cierto que la ciencia cada vez consigue más avances, hasta el momento la sangre es un recurso que no se puede conseguir más que del cuerpo de un humano.

Por eso, el 9° Festival Cervantino tuvo la suerte de contar con una obra de títeres (de varilla) a cargo del grupo “No me olvides” de PAMI (desarrollada en el Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad de Derecho UNICEN), montó una puesta en escena para empezar a educar a los niños que son, sin lugar a dudas, el futuro.

Así, entre atractivos personajes de cuentos como el famoso lobo feroz, se consigue desmitificar a quien es considerado el malo la historia como para que se revierta el concepto y demuestre que puede ayudar cuando se precisa de él.

Pero la obrita no fue solo una dramaturgia sino que la función tuvo una segunda parte en que las preguntas requirieron la participación de los entusiastas pequeños de colegios. Regalando libros referidos al tema de donaciones, los ganadores del juego sonrieron felices.

No faltaron las acotaciones singulares de los niños que despertaron en nosotros, los adultos, una alegría y satisfacción al respecto. “¿Y si no tengo sangre”, preguntó una niña. Es que, claro, no todo lo que no se ve puede asumirse tan a la ligera.

Desprovistos de intereses y de maldad, estos estudiantes podrán instruir a los mayores que no siempre asumen la relevancia de donar sangre y, posiblemente, al llegar a sus hogares en el día de hoy podrán hacerles sentir cierta incomodidad en caso de que no participen en esta causa tan noble e importante.

Nadie quiere enfermar pero está al alcance de la mayoría el poder ayudar y colaborar con un poco de sangre, sin mortificar a quien la brinde.

La sangre no se compra, la salud tampoco pero la sanación es una luz que todo padeciente quiere alcanzar lo más pronto posible.

Mariela Verónica Gagliardi

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El espanto de estar vivo

Cumple zombi1

La Sala Casacuberta del Teatro San Martín en este caso no se ilumina sino que se oscurece para adentrarnos en una historia muy peculiar: la de un zombi que busca ser querido y aceptado por sus semejantes. Con una música que recrea la atmósfera pretendida, lo negro y colorido se unen y separan cuantas veces sea necesario para dar lugar al conflicto, al amor, al deseo, a la bronca y a todo tipo de sentimiento surgido.

Ivo Siffredi adapta el cuento Cumple zombi (de Alberto Pez y Roberto Cubillas) al mundo de los títeres en que todo es posible. Ese universo de hilos, de marionetas y de voces cambiantes que irán construyendo al pueblo de Jacumel -un espacio habitado por seres un tanto peculiares que, como todo lugar, tiene buenos y malos-. Con su impecable dirección y confección de marionetas y títeres, este espectáculo se torna maravilloso.

Como en la película de los ochenta, Beetlejuice que fusionaba el suspenso con humor negro y la comedia, Cumple zombi transita por un mundo con códigos como el de los vivos pero muchísimo más entretenido y no convencional.

Cuando las luces se atenúan, el humo invade y ellos aparecen, de a poco, uno tras otro para celebrar un nuevo aniversario en la vida de Benito. Si hasta suena tierno este nombre al igual que sus ojitos que pestañean cuando se enamoran, que teme no tener torta ni regalos y el olvido de sus amigos.

Más allá del festejo, ocurren algunas peripecias antes de llegar al mismo. Y es que una mujer, en este caso una zombi, se disputa el corazón de dos y uno de ellos jugará demasiado sucio pretendiendo envenenarlo.

Un primer beso que se hace esperar, que quizás nunca llegará. La tensión es sopesada gracias a los diferentes animalitos que se mueven espontáneamente dentro de la escena, recobrando su libertad. Los vivos no mucho más vivos que los muertos y éstos teniendo los mismos sueños de cualquier mortal que se enciende cuando ve luz y se entristece al apagarse.

Realmente es atrapante el modo en que se desarrolla la dramaturgia, la habilidad en que los titiriteros se desempeñan y la parte visual súper atractiva que cautiva en todo momento, consiguiendo sonrisas y sustos en las caras de sus pequeños y adultos espectadores.

Existen varias enseñanzas en esta historia referidas a los buenos valores, a la felicidad y a las pequeñas cosas que sirven para construir un mundo mucho mejor. Si la trampa no existiera, no habría corrupción. Claro que la magia de esta aventura no apunta a asuntos políticos pero sí puedo afirmar que la política está presente como mecanismo para llevar adelante un festejo con toda la ingenuidad que eso implica, la misma que tiene una mirada ante la presencia de un ser amado o las maripositas en la panza cuando se está acercando o hay incertidumbre.

Para que nadie del público se pierda en el relato, una pantalla gigante subtitula extractos de cada escena y, a su vez, el personaje de Bikor (interpretado por un humano que también es movido con hilos) se encarga de hilvanar cada uno de los diálogos, conceptos y escenas existentes para que ningún niño quede afuera de lo que acontece.

Una aventura en la oscuridad en que los colores fluorescentes nos dejan atónitos y permiten que disfrutemos durante una hora de un espectáculo excelente, bien realizado y con todo lo que tiene que tener una obra para ser de alta calidad.

Colores por todos lados, formas distintas, voces de diferentes tonalidades, personalidades que se unen o disienten, dos universos de lenguajes paralelos (escénico y visual), un cumpleaños quizás no como el ansiado pero cumpleaños al fin que logra vencer todo tipo de obstáculo para traer lo más lindo de la vida -o de la muerte- que es poder compartir a pesar de las diferencias.

Los hermanos Desgracia quisieron hacer valer su nombre pero entre tanta alegría su cometido llegará a exterminarse por completo.

Como en la película de los ochenta, Beetlejuice que fusionaba el suspenso con humor negro y la comedia, Cumple zombi transita por un mundo con códigos como el de los vivos pero muchísimo más entretenido y no convencional.

Elenco: Daniel Spinelli, Silvia Galván, Bruno Gianatelli, Florencia Svavrychevsky, Valeria Galíndez, Julia Ibarra, Victoriano Alonso, Pablo Del Valle, Celeste López, Leticia Yebra, Lorena Azconovieta, Cristóbal Varela, Ariadna Bufano, Esteban Quintana. Diseño de escenografía, títeres y animaciones de pantalla: Roberto Cubillas. Realización de títeres, diseño y mecanismo de marionetas: Victoriano Alonso, Pablo Del Valle, Cristóbal Varela, Katy Raggi, Florencia Svavrychevsky, Ivo Siffredi. Música incidental original y dirección musical: Santiago Chotsourian. Diseño y puesta de sonido: Mariano Fernández. Dirección: Ivo Siffredi. Funciones: sábados y domingos, 16 hs. Teatro San Martín.

Mariela Verónica Gagliardi

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Función de desconocimiento a Silvina Reinaudi

Los Chikuchis6

Así fue presentada la velada por parte de los revoltosos títeres que no entendieron correctamente la palabra reconocimiento y la desdibujaron según su propia fonética.

Seguramente, para muchos, este último día sea el más esperado. Por un lado, se junta la emoción de haber atravesado junto a organizadores y elencos unas funciones maravillosas y, también, la sensación -mezcla adrenalina y mezcla melancolía- de que todo llega a su desenlace.

Como un gran libro de aventuras, esta edición del Festival de títeres para adultos nos ofreció una amplia y diversa programación, dentro de la cual fue posible que aparecieran niños, como en esta última. Es que los Chikuchis, para quienes los siguen a diario por la tele o internet, son unos chicos encantadores. Y me atrevo a hacer esta afirmación porque si bien tienen notables diferencias estéticas con los humanos infantes, todas sus actitudes, conductas y dichos son propias de los más pequeños.

Hace años que llegaron a Paka-Paka para quedarse, para transmitir sus genialidad y para que su creadora -o madre como la llaman ellos mismos- Silvina Reinaudi tenga la posibilidad de envejecer en edad pero no en personalidad ni actitud frente a la vida. Esta gran autora, dramaturga, docente y tantas otras cosas más; merece tener un reconocimiento por parte de este festival, del cual está orgullosa y eso se nota en sus ojos y sonrisa constante.

Claro que todos los adultos presentes nos sentimos pequeños y disfrutamos de una función -adaptada especialmente para nosotros-. Un capítulo relacionado con un ensayo general, dentro del que ocurren algunas peripecias como la de no encontrar el guión sobre el cual basarse. Es que “los Chikuchis somos así” (reafirman momento tras momento para justificar sus olvidos, malos comportamientos y chistes).

Si bien las escenas, conformadas como sketchs tuvieron su contenido infantil, los titiriteros se dieron el gusto de agregar algunos modismos y palabras del mundo de los grandes, dentro del que estuvo ausente el maltrato y violencia de estos tiempos. Estos encantadores títeres son fenomenales y podrían recordarnos a tantos de nuestra infancia -por su ingenuidad- como Carozo y Narizota, y, por que no a 31 minutos (procedente de Chile).

Recuerdo que durante la primera función del festival, estaba en la fila y adelante la tenía a Silvina. Me sorprendió, al instante, su rostro que expresaba alegría, festividad. Creyó conocerme pero le dije mi nombre y resultó que no. Allí le comenté que era fanática de sus personajes y me respondió que es un camino de ida.

Es tan noble esta frase aplicada a unos títeres que expresan energía, vitalidad y simpleza en cada acción.

Los Chikuchis4

Pasaron rápido los días y cada uno de ellos se convirtió en una experiencia diferente. No siempre se puede decir esto de un evento de esta magnitud ni de su elenco. En este caso se conjugan buenas personas con bellos espectáculos. ¿Qué más pedir?

Para la décima edición habrá que esperar al próximo año aunque, seguramente, Carolina Erlich y su equipo en breve pongan manos a la obra.

En lo que respecta a los Chikuchis, fue una función interesante y ágil, dentro de la que pudimos apreciar la actuación de los titiriteros -en escena-, además del detrás de retablo. Vestidos de negro, para dejar lucir a estos muñecos de diferentes colores y nombres; en pocos minutos se ganaron los corazones de todos los presentes. De quienes los vemos a menudo y de quienes apenas conocían algunas cualidades.

Las canciones se hicieron presentes durante las distintas secuencias y, cada número, se llevó sus respectivos aplausos. Este espectáculo tiene fines educativos y es un fiel ejemplo de cómo entretener enseñando. La educación formal está siendo cuestionada, por suerte, por muchas familias que deciden emprender otro camino, en el que sus hijos sean considerados. Existiendo programas, obras, canales y, sobre todo, personas que se unan con propósitos similares, tendremos un futuro muy luminoso en el que los niños serán creadores de intereses y no repetidores de lecciones.

¿Bañarse? Uno de los Chikuchis no tiene ganas y, sin embargo, sus amigos le hablan para convencerlo de que tiene que hacerlo. Pero, este rebelde no quiere ingresar en la ducha hasta que se da cuenta de lo linda que es el agua calentita en su cuerpo, acompañado por un patito amarillo.

Esas son las lecciones que los niños, a su ritmo, van comprendiendo y asimilando según sus gustos y preferencias. No se trata de ser tildado de hippie ni de utilizar adjetivos descalificativos por parte de quienes no comprenden otro modo de vida diferente al suyo. Los Chikuchis11Estos geniales Chikuchis son portadores de mensajes, de estilos, de frases y de canciones que incluyen bajadas de línea. Cada quien se quedará con una filosofía u otra. Lo más importante es ser coherente y dar el ejemplo como tal.

Un brindis cerró esta preciosa noche en que la vida de Reinaudi fue recreada por un video basado en los momentos más importantes de su carrera. Entre emoción y una copa, la foto no se hizo esperar. Hasta el 2015 prometieron sus organizadoras. Así será entonces. ¡Salud!

Los Chikuchis ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Un mundo de sensaciones

Varieté1

Al ir a una varieté, sabemos que será imposible pasarla mal y aburrirnos. El abanico de estilos artísticos estará frente a nosotros y la decepción, en general, no tendrá lugar.

El 9no Festival de títeres para adultos, continúa con su programación y, después de haber visto todas las propuestas de días anteriores, mi corazón late ante esta Varieté titiritera -la cual será a la gorra y permitirá el ingreso de todos los fanáticos, seguidores y personas que no tienen la posibilidad de pagar una entrada con precio fijo-.

A las 21 horas, la cola comenzaba a formarse, los artistas a llegar, los vecinos a preguntar por el espectáculo y, las puertas de Pan y Arte a abrirse de a poco. Una noche maravillosa y fresquita, nos tocó esta vez como contexto. Quisiera decirles, para los que no pudieron venir, que la sala estuvo invadida de sonrisas tanto de adultos -en su mayoría- como de niños. Nuevamente parecía ser la apertura de aquel miércoles 19 de noviembre en que no cabía ni un alfiler más como espectador.

Con breves presentaciones pero más extensas que las de la presentación (además de contar con sketchs protagonizados por la carismática Carolina Erlich, donde la carcajada fue incesante por su desquiciado personaje), pudimos disfrutar de cuatro elencos muy diferentes. En primera instancia pudimos ver “Así es Mimí” (escrita, interpretada y dirigida por Vanina Gomez Zequeira), un performance en que la artista lució a su estética dama -la cual se debatía entre un sombrero u otro, escogiendo el adecuado ante una cita con su amado-. La voz depositada en el títere le dio una impronta súper femenina, estereotipando las típicas acciones que tenemos casi todas las mujeres ante el llamado de quien nos gusta y, todo lo sucesivo hasta la hora en que se producirá el acontecimiento. El vestido antiguo, con mucha cola, le permitió danzar diferentes canciones de acuerdo al sombrero que se iba probando -el cual estaba relacionado con la melodía reproducida-. Desde ya que la dulzura se impregnó en esa pequeña casa de muñeca con tocador, baúl e inclusive espejo.

Después de esta muestra continuó la noche con “Historia de amor en Humahuaca” (de Pandilla Varilla, interpretada por: Alfonso Álvarez y Magdalena Gamboa, dirigida por ésta última), una dramaturgia que combinó títeres con sombras. Diferentes filminas que daban cuenta de la ubicación geográfica e información de la obra, nos fueron contando detalles de un romance en el norte argentino. Como objetos se utilizaron globos, demostrando que no siempre hay que contar con demasiados recursos para poner manos a la obra. Los simpáticos personajes se fueron desarrollando, utilizando lenguaje adulto, ciertos códigos íntimos y, las sombras, para llevar adelante cada acontecimiento surgido.

Pero, cuando llegó el tercer número, las palmas parecieron sonar más y el ánimo festivo, contagiare por completo. Era el turno de Aquinomas (Uruguay), una puesta novedosa que tuvo como intérpretes a Tamara Couto y Rodrigo Abelenda (dirigidos por Rodrigo Abelenda y Adrián Giovinatti). Este dúo sorprendió y deleitó a todos. Se trató de dos objetos naranja fluorescentes (brillando en la oscuridad) que se fueron amalgamando, separando, uniendo y combinando -sincronizadamente- al compás de la música que sonaba. De repente se pudo notar la semejanza con el tradicional videojuego   , un niño recreado a la perfección que bailaba YMCA, un cuerpo amorfo montado sobre otro y todo tipo de transformación mostrada por estos titiriteros que nos dejó boquiabiertos y repletos de felicidad.

Por último, Guillermo Aguilar presentó su teatro de sombras llamado “Nada más asombroso”, utilizando sus manos y una cámara para reflejar diferentes formas, cantantes, animales y aves que se fueron desplazando por una tela blanca convertida en escenario. La unión de canciones le permitió al intérprete poder tener el timing de cada secuencia e hilar cada fragmento con el siguiente.

En cuanto a historias podría decirse que las dos primeras cumplieron con un hilo conductor, sin por esto desmerecer a las otras. Como sucedió en la apertura del festival, en este caso la conducción del espectáculo estuvo a cargo de Eli Valdez y, la programación a cargo de Carmen Kohan -quien días atrás nos impresionó con Secuencias de un anonimato-.

Fue una velada en que todos celebramos, aplaudimos y repetimos canciones infantiles como niños adultos.

Quién dijo que los grandes no tenemos lugar en el mundo de los títeres?

Por suerte, en esta edición del festival se está demostrando cómo se revierte la teoría y cómo, de a poco, quienes nunca incursionaron en este ambiente, ahora se están animando a hacerlo.

Sensaciones y más sensaciones nos invaden el corazón y cada día es una nueva aventura para vivenciar.

Varieté titiritera fichaMariela Verónica Gagliardi

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Si no puedes con tu enemigo

Manifonías

Mariano Cossa interpreta a un músico concertista que intentará tocar unas piezas clásicas, las cuales serán, recurrentemente, interrumpidas por unos simpáticos títeres de varilla.

Este espectáculo infantil se presentó dentro del Festival de títeres para adultos y, el público, se apasionó con las melodías en tempo di allegro.

Mientras los pelos revoltosos del músico se despeinaban, más de la cuenta, por el momento tenso que atravesaba, sus nuevos amiguitos lo invitaban a formar parte de una entretenida misión.

Realmente, es interesante “Manifonías” (de la Compañía Buenos Aires Títeres, dirigida por Néstor Caniglia) para melómanos y para personas que no tienen demasiado vínculo con la música clásica, convirtiéndose durante una hora en fieles conocedores de la temática.

Si bien ya había visto la obra en el verano, noté algunas diferencias entre ambas funciones. Notablemente, la primera vez los niños eran mayoría y, en esta ocasión, los adultos invadieron -lógicamente- la sala del Celcit.

Con respecto al intérprete humano, es muy gracioso, motivador y empático su personaje; logrando interesar a los espectadores y elaborando diferentes expresiones en su rostro y cuerpo que provocaban risas constantes.

Por el lado de los títeres, tanto Sandra Antman como Mario Luis Marino, desarrollaron una estupenda performance con dichos objetos que se paseaban por delante y detrás del pobre músico.

Una vez que lograron enloquecerlo y sacarlo de las casillas, se unieron y lanzaron a la aventura. De ahí en más, ambas partes se necesitaron para resolver la misión que no tendría sentido develar.

Manifonías1

El escenario -recreado bien al estilo de teatro tradicional con telones- tendrá al artista que, entre partitura y partitura, le irán ocurriendo diferentes peripecias -como ver convertidas éstas en un barco de papel-. Todos las secuencias tendrán su encanto e intervención por parte de los adorables títeres, los que simbolizarán a las almas infantes.

Un muñequito amarillo se desplazará, en primera instancia, por lo bajo, intentando pasar algo desapercibido, para luego irrumpir durante el concierto.

Llevará consigo una pequeña escalera. Aparecerá y desaparecerá tantas veces que nos descostillará de la risa por cada movimiento.

Algo a tener en cuenta y resaltar es que la obra no se vale de la palabra, utilizando gestos, sonidos y la música en vivo tocada con una guitarra acústica.

Nunca fue tan divertido pescar ya que no se trataba de peces sino de objetos impensados por el público, un público que por una noche se dio el gusto de reír como criatura y disfrutar.

Esta obra demuestra cómo es mucho más lindo nutrirse del “otro” antes que dejarlo de lado o pelear por destruirlo.

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Mariela Verónica Gagliardi

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La mirada del espectador

Calabazín32

El espíritu de esta obra es que no tenga diálogos para que pueda ser compartida por personas que no estén al alcance de la palabra.

Calabazín (escrita y protagonizada por Ivo Siffredi) es una obra de teatro de objetos encantadora. No solo por la ternura con que el artista manipula a sus más de 42 títeres, sino por las historias encadenadas a lo largo de la puesta en escena.

Además de ser una pieza artística para toda la familia, permite que los bebés, niños, jóvenes y adultos puedan absorber y analizar la dramaturgia desde una óptica diferente -llegando a conclusiones similares, diferentes o inclusive opuestas-. Así, la magia se apodera de los espectadores, brindándole al público la varita para convertir cada calabaza en el personaje que más le guste.

En esta oportunidad, Calabazín, se presentó en la sala de La Usina Cultura Chascomús y si bien la tarde fue muy calurosa, ese motivo no impidió que las sonrisas se unieran al unísono.

No son muchas las obras de este género que permiten situarse como espectadores al estilo de escenario a la romana o detrás de bambalinas. Esta es una de ellas en que uno puede optar por ver lo que el titiritero muestra o aquello que está por detrás, esos trucos y todo lo oculto que tanto intriga a los más curiosos.

Durante esta función se dio una situación bastante frecuente: los niños se pasearon de un lugar a otro, mientras que los adultos fueron los que menos se animaron a trasladarse por miedo a perderse cosas -según dijeron al terminar la obra-.

Es increíble cómo la sociedad está acostumbrada a obedecer los mandatos más rígidos, perdiendo de a poco esa libertad tan linda de la niñez.

En cuanto al guión, Ivo mencionó que éste fue variando con el correr de los años hasta convertirse en el actual. Lo mismo ocurrió con los títeres. El espectáculo se trabajó durante más de seis años, buscando las acciones más contundentes, para buscar las escenas de cada acto (nos cuenta Ivo Siffredi). En un comienzo eran los tradicionales de manga con vestuarios determinados, hasta llegar a la elección de estas calabazas, como símbolo natural, terrestre y simple.

Resulta muy interesante el poder ser partícipe de las escenas creadas especialmente para plasmar etapas de la vida tan diferentes como son: los bebés dejando el chupete, los animales jugando entre ellos, los adultos magnificando hasta lo más irrelevante, entre algunas de las más representativas.

Cabe aclarar que cada escena está acompañada por música salida de consola, además de ser el propio artista quien expresa los propios sonidos para cada personaje de las narraciones.

La poesía visual -tal como la denomina el actor- se apodera de todo, haciéndose valer de la expresión y el drama, para demostrar que la palabra no es fundamental. Cada cual puede recortar, construir, armar el relato que le gusta.

Decido involucrarme como niña y como adulta, intentando conseguir dos resultados posibles al análisis.

Como niña, sin lugar a dudas, me hubieran llamado mucho la atención los perros calabaza, tan juguetones, traviesos y simpáticos. Aunque, como adulta, supera cualquier rito imaginativo, el matar moscas. Esa secuencia que se repite y remata al final, es una metáfora al daño, constante y progresivo, por el que la humanidad transita.

Todo lo molesto es quitado del camino, sin evaluar su importancia sino tan solo el egoísmo personal.

El poder en esta obra lo tiene cada espectador que se hace responsable de la lectura e interpretación que realice, lo que dará la pauta sobre quién es.

 Mariela Verónica Gagliardi

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