*** Septiembre 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘amor’

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Así de simple (no alcanza solo con quererse)

Así de simpleAsí de Simple expone los clásicos conflictos de las parejas a la hora de llevar una relación adelante y nos invita a pensar qué es lo que sucede cuando el amor no alcanza.

Clara y Joaquín se conocen, se gustan, se seducen, se enamoran y comienzan a convivir. Clara y Joaquín son dos, pero son muchos a la vez: son todas las voces que los habitan. Son dos personajes con seis actores. Son los protagonistas de una historia que dispara la pregunta: ¿qué pasaría si todas nuestras voces hablaran igual de fuerte?

¡Nominada a 5 premios Estrella de Mar 2018!

TODOS LOS MIÉRCOLES 21 HS

TEATRO PICADERO – PASAJE SANTOS DISCÉPOLO 1857

Entradas a la venta en boletería del teatro o por Plateanet.

Autoría: Ignacio Bresso, Sofía González Gil

Actúan: Ignacio Bresso, Julieta Gonçalves, Francisco González Gil, Magdalena Pardo, Andrés Passeri, Ailín Zaninovich

Diseño de escenografía: Lula Rojo, Gastón Segalini

Diseño de luces: Manuel González Gil

Realización de escenografia: Lula Rojo, Gastón Segalini

Música original: Francisco Ruiz Barlett

Fotografía: Guido Wainstein

Diseño gráfico: Malena Papanicolau

Asistencia de dirección: Manuela González Gil, Juan Gabriel Yacar

Prensa: Varas & Otero

Producción: Loli Crivocapich

Coreografía: Carolina Pujal

Dirección: Sofía González Gil

Web: http://www.facebook.com/asidesimpleteatro

Clasificaciones: Comedia, Adultos

TEATRO EL PICADERO

Pasaje Santos Discépolo 1857 – CABA

Teléfonos: (+54 11) 5199 5793

Web: http://www.teatropicadero.com.ar/

Miércoles – 21 hs – Hasta el 27/11/2019

 

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Supongo que las palabras que digo tienen algún efecto

Soy Sonia

Eso dice y espera una afirmación, una respuesta. Algo…

Un unipersonal que ofrece todos los ingredientes para cocinar, a fuego lento, una receta perfecta y artesanal.

Desde el momento en que entré a la sala de Espacio Sísmico pude respirar un aire tenso, con iluminación tenue y la marca de un equipo que trabaja en conjunto (lo cual se nota y mucho). Con respecto a la escenografía, la misma es minimalista, colocando a la protagonista siempre en primer plano. 

Soy Sonia es el nombre de esta propuesta que toca un tema tan profundo, controversial y trillado como el de la muerte. 

Muchas veces me pregunto si existen argumentos nuevos y siempre llego a la respuesta negativa. Entonces, la innovación está a cargo de la pluma del dramaturgo Gastón Díaz (quien también dirige la pieza teatral). Y, Virginia Pezzutti, es quien le da vida a las palabras de una manera tan delicada y empática que es posible llorar sin vergüenza.

Sonia es una mujer joven que recibe una noticia muy fuerte: su padre, a quien no conoce prácticamente, está muriendo. Ella tiene la posibilidad de seguir su vida como si nada o, hacerse cargo de él, de sus últimos momentos en esta tierra y dejar que la transición la envuelva en un mar de lágrimas, de planteos y replanteos, de situación asfixiantes, de toma de decisiones y demás.

Como si se tratara de una película que transcurre en varios lugares pero con foco en un mismo personaje, Sonia entra y sale de los espacios narrados a lo largo de la historia. Resulta enigmático el segundo personaje, quien es lo que ella cuenta. No lo vemos más que en nuestra imaginación. Lo conocemos a partir de sus ojos y podemos sentir acercamiento o lejanía de acuerdo a su corazón.

Ella va y viene, lo acompaña y le habla. Le cuenta dónde vive, qué hace. No intenta recuperar el famoso “tiempo perdido”. Vive, resurge, es consciente de que lo está perdiendo una vez más. Y en esta ocasión para siempre. Su cuerpo ya no pertenecerá más. Se esfumará.

Lo conmovedor es cómo se sucede el tiempo, en qué lugar queda Sonia, hablando metafóricamente, qué siente, qué la conmueve. La poesía está en sus venas y ella se expresa desde ahí y, también, con un lenguaje común. Piensa y resuelve al instante. Y, en cuanto parece no dar más, reaparece de otro modo, evocando todo lo que su piel, alma y corazón sienten. Es tanto que desborda como el agua que recorre su cuerpo, que le devuelve lo que perdió, que reconecta con su tiempo y espacio, que le permiten ser ella sin necesidad de simular a otra.

¿Qué se hace cuando ya no hay nada por hacer?

Esta es una de las cuestiones que logré captar como esencia del unipersonal. 

Alguien en coma, ¿siente? ¿Escucha? ¿Vive?

Es tan difícil poder imaginar si un movimiento inconsciente es tal o voluntario…

Cómo se atraviesa la muerte es algo llamativo e inesperado en esta puesta. En primer lugar, porque no se recurre al humor. Y, en segundo lugar, porque no es redundante la óptica del autor. 

Soy Sonia es a modo de presentación y de cordialidad. De entablar un vínculo y diálogo desequilibrado. De interpretar un sentir según el momento. De acompañar la inexistencia desde la locura.

Soy Sonia es una obra de teatro impecable en la que todo funciona, sirve y coloca al espectador en un lugar activo. Resulta imposible no sentirse atravesado por la narrativa y el palpitar de la actriz, quien se arma y desarma tantas veces como requiera su personaje. Es brillante, como su ductilidad y carisma.

Junto a las proyecciones de diapositivas, el trabajo presentado es único, cautivante y motivador. 

Nacemos sabiendo que algún día vamos a morir. Creo y siento que después de esta función, todos los presentes sabremos que no todo es blanco o negro.

Soy Sonia me permitió conocer una nueva mirada sobre la muerte que no es más que la vida desde la vereda de enfrente.

Dramaturgia y Dirección: Gastón Díaz
Actriz: Virginia Pezzutti
Funciones: Sábados, 21 hs
Espacio Sísmico (Lavalleja 960 - CABA)

Mariela Verónica Gagliardi

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Nunca te olvidaré

Venir Tan Lejos_03

Una abuela es mucho más que eso. Para quienes hemos tenido la oportunidad, resulta una experiencia inolvidable.

Venir tan lejos (escrita por Guadalupe Lombardozzi y dirigida por Laila Duschatzky) es un viaje a través del tiempo y del amor. De la melancolía y la nostalgia, sobre todo si ya no se tiene a esa gran persona en la familia.

Este unipersonal no es un monólogo sino una obra de teatro en la que la actriz se aventura a reconstruir la historia de amor de sus abuelos a través de cartas que se enviaron durante los años 40´. Y recalco que no se trata de un monólogo porque Guadalupe tiene una dinámica que no siempre es fácil de ver en escena. Tiene el don de interpretar y no actuar, de transmitir con tanta sutileza que podemos sentir, en cuestión de minutos, todo lo que narra. El lugar físico genera intimidad por su arquitectura y, también, por todos los objetos elegidos para representar la presente obra de teatro.

Me cuesta escribir sobre su trabajo porque siento que es tan pero tan artesanal lo que plasma y construye que considero falta de respeto interrumpir con mis interpretaciones.

Venir tan lejos es magia sin magos sino con la vida misma. Es la historia de su familia y también la de otras familias. Es empatía conseguida a través de la dramaturgia y desde el cuerpo de la actriz; de cada uno de los detalles que le permiten ejemplificar recuerdos, tristezas, anécdotas y demás sensaciones. Para ello utiliza no solamente las cartas verídicas sino sus propios sentires representados con títeres, con un juego de té, con el vestido de novia y un acontecer de ornamentaciones funcionales.

Considero que hubo un antes y un después de esta pieza teatral: ingresó una Mariela melancólica y salió una Mariela sanada. Sé que puede parecer exagerado pero les aseguro que no. Es una obra de teatro para cicatrizar, para poner en palabras la pérdida, para elevar el dolor tan alto hasta que lo veamos brillar y ya sintamos felicidad. Suena absurdo, lo sé.

Y es que todo lo que en un momento nos causó alegría, cuando ya no está se torna desgarrador. Pero, es posible, imaginar a nuestras abuelas en un lugar hermoso, en el que no sufren, en el que siguen contando sus placeres, en el que discuten (¿por qué no?) y en el que hacen todo lo que queramos. Tenemos la oportunidad de construir desde el dolor y vuelvo a subrayar esto.

Hay quienes sufren cuando ya nada se puede hacer y hay quienes tejen historias para darle vuelo a la imaginación. Transitar un duelo es de lo más difícil en esta vida, pero necesario. Es más, creo que al escribir estas palabras vuelvo a sanar. A reparar el vacío y llenarlo de amor, aquel que recibí. Aquel que recibieron. Recuerden, apelen a sus memorias y verán cómo siempre se puede sonreír aún en los peores momentos.

Guadalupe Lombardozzi es como un hada que cautiva, que camina y exhibe uno u otro personaje. Ella encuentra el momento para disparar una historia, luego para cambiar a otra, más tarde para regresar a otra situación y no tener que correr en ninguna circunstancia.

Venir tan lejos emociona placenteramente, angustia, provoca amor, mucho amor y el deseo de tener una cicatriz llamada memoria, eternamente.

Iluminación, vestuario, dirección, sonido y todo el equipo que conforma esta puesta en escena es formidable ya que el producto final lo resume. Es imposible lograr algo semejante sin la unión de las partes.

En esos algodones que idealizamos, aquellos que pensamos como suaves. Ese cielo asemejado con éstos, el despropósito de no poder vivir cuando se quiere y de morir cuando aún no se anhele. Así es este gran viaje que merece ser disfrutado.

¿Viste cuando vas a un cumpleaños o casamiento y te regalan un souvenir?

Después de la función me llevé el más grande: el amor sana al dolor. Porque no es necesario sufrir para recordar. Es posible interpretar a quien ya no puede y compartir genialidades con extraños. Desde la actuación, desde el deseo de cambiar la cultura del padecimiento y aferrarse a la luz que da cada momento de felicidad.

Funciones: Jueves 21 hs. A partir de Junio, Viernes 21 hs.

La Gloria Espacio Teatral

Mariela Verónica Gagliardi

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Una muerte dulce

Las inolvidables1

Son muchas las cosas que se dicen cuando una persona se va de este mundo y, también, muchas las palabras que se callan.

De una u otra manera, es difícil saber a dónde van los muertos, qué sucede con su cuerpo y alma, si los volveremos a ver o ya todo se termina en algún momento.

Las inolvidables (escrita y dirigida por Irene Sexer, Silvina Sznajder y Demián Candal) rompe con la doctrina cultural de nuestra sociedad occidental y trae consigo una mirada que pocas veces se tiene en cuenta: la de sentir que una etapa culmina.

No sabemos, en general, seguir adelante sin traumas. No sabemos sonreír cuando sufrimos. No sabemos ¡tantas cosas! Nos creemos superiores a los animales, pero no comprendemos cosas básicas.

Pensamos en el dolor egoísta que tenemos en el corazón cuando alguien ya no forma parte de nuestra pero jamás nos recostamos a evaluar cómo se sentía la otra persona ni todo lo que tuvo que haber atravesado.

La presente obra de teatro es un joyita de oro. Eso y mucho más. Tiene todo lo que tiene que tener una dramaturgia: desde un texto eficaz que nos hace transitar por situaciones nostálgicas, alegres, tristes, sabrosas, de ensueño, picarescas; y todo con pasión. De esa pasión que tienen los artistas que se dedican a una profesión con el alma. Y es así como ambas actrices lo logran, realizando un canto a la vida y no a la muerte. Quienes aman con todo el cuerpo. Quienes danzan aún cuando no sea la coreografía más perfecta del mundo.

Las inolvidables marcan un antes y un después, hacen llorar, emocionar, aplaudir durante la obra y permitirnos soñar despiertos. Con un equipo técnico y artístico que permiten la perfección en escena, luces que se conjugan de un color u otro para que las artistas interpreten y unas canciones que están en completa sintonía con el decir y hacer.

Otro punto importante a destacar es la sutileza con la que nos hacen recorrer temas profundos, con mucha sintonía clownesca, vestuarios maravillosos e idénticos, sonrisas que desprenden amor y un compromiso por lo que hacen digno de quedar sellado en cada una de las butacas del teatro.

Adentrándonos en el argumento de la pieza artística, se trata de una historia en la que dos amigas rememoran sus shows, pero no solamente los más notorios sino aquellos en los que fallaron. Y esto lo hacen con el objetivo de ser auténticas con sus pasados.

La mentira, entonces, parece no formar parte de sus vidas y eso les da la oportunidad de aventurarse en diversas peripecias que, como público, observaremos y reiremos a la par. Pareciera ser una especie de mamushka de la que se desprende una historia, de otra historia, de otra historia y cada vez que parece acabar nos sorprende algo nuevo.

Todo tiene sentido y coherencia, de principio a fin, como la vida misma -si le prestamos atención-.

¿Morir juntas?

Parece ser la fórmula perfecta y elegida por las dos para ir de la mano hacia el pasado y presente que les dará la posibilidad de hacer un show inolvidable y en el que terminarán de alcanzar la fama; aquella que muchas veces se consigue al no estar más de pie.

“Ya ha pasado y ha dejado huellas en el olvido”, evocan en cierto momento de la obra, sonriendo a lo que fue y nunca más será. Ellas mismas aceptan, dejan fluir, y avanzan hacia un nuevo rumbo. ¿Miedo al destino? Parecen no tener.

No todo es llanto y pena, y ellas lo demuestran instante tras instante.

Desde un music hall, hasta el canto lírico y otros géneros musicales que desfilan por Las inolvidables haciendo lucir a  Irene Sexer y Silvina Sznajder, quienes confían en sí mismas, en lo que hacen, en lo que transmiten; y sin lo cual sería imposible que rompan con la cuarta pared.

Estamos todos juntos, nos abrazamos sin tocarnos, nos reímos a carcajadas y lloramos a la par… como en la vida y quizás también, como en la muerte.

Esta obra de teatro merece ser vista muchas veces para comprender el verdadero sentido de la vida, de la pasión y de todo lo que no estamos haciendo hoy. Quien sabe cuando llegue el momento de la despedida.

Funciones: Domingos, 18 hs
Teatro La Carpintería (Jean Jaures 858 - C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

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Hijas del silencio

La trastornada

Sí. Soy yo, sos vos, somos todas. Todas las que amamos sin fronteras, sin escrúpulos, sin dimensión, sin pensar. Porque, ¿qué es el amor? ¿Qué está bien o mal? Lo naif es bien visto y aceptado, pero lo otro siempre parece estar al borde del abismo.

La trastornada (escrita y dirigida por Ariel Gurevich) es un claro ejemplo de esto. Dentro de esta gran puesta escénica, dramatúrgica y musical podemos notar cómo una mujer atraviesa la peor crisis eterna de su vida. Pero no es la única. Y esto es lo más interesante de propuesta.

Para analizar esta obra tuve que guardar mi sentimentalismo y amor profundo por la vida de Ada Falcón y pensar de modo objetivo. Entonces vislumbro una atmósfera que genera nostalgia, humor y una mirada en tono de melodrama. Aquí es donde me centro.

La trastornada plantea un universo femenino exageradamente brutal, con personajes antagónicos pero idénticos entre sí. Se puede ver a Laura Esses (protagonista de la historia) deambular por el lugar en que está internada hace tiempo. Una mujer que no habla con palabras sino con silencios, que está muerta en vida, que camina y cae a la vez, que recupera fuerzas en cuanto aparece el incentivo más grande -a nivel artístico- que es la música.

En cuanto ella vuelve a entonar las estrofas de los tangos que más siente, sus ojos se agrandan, sus pestañas toman forma de danza y su cuerpo se convierte en puro talento.

La pasión ha vuelto a su vida y lo genial de la trama es cómo va contagiándola a ambas empleadas del lugar -quienes también parecen estar en un estado de no vida, cumpliendo tareas por inercia-.

Esta pieza artística está narrada como novela, entonces los capítulos van ordenando cada escena a lo largo de la función. La decisión de organizar la obra de esta manera le otorga dinamismo pero no aceleramiento, motivo por el cual se puede disfrutar cada momento representado por las actrices, quienes son acompañadas por el propio Ariel Gurevich -en piano e interviniendo en algunas de las situaciones-.

Existen muchos matices de parodia que, junto al melodrama. se conjugan para volar hacia otras dimensiones.

Dejando a un lado a la protagonista, nos encontramos con las empleadas que son nada más ni nada menos que hermanas (Marcela Ferradás y María Inés Aldaburu). Y, las clásicas, las que pelean, se reprochan, traen el pasado para continuar discutiendo y ventilando todas sus intimidades de antaño.

Las tres actrices hacen un trabajo excelente, se fusionan creativamente y lo tienen ahí a su “salvador”. No por hombre solamente, sino por lo que representa.

Resulta increíble cómo el silencio se corrompe con la palabra verbal y nuestra Ada de la obra cobra vida a partir de cantar La desgracia. Luego continúa “Miseria, que es odio y es llanto porque sé quién eres”.

La música les permite reencontrarse con ellas mismas, descubrirse nuevamente (o por primera vez), soltar sus sentires, dejar los miedos por ahí y danzar la vida. ¡La vida! Que no es solo romance sino valentía y perseverancia.

Intentan interpretar todo, uniendo fragmentos de poemas y canciones de distintos ritmos. Así se suceden aquellas auto adjetivaciones que parecen interminables y que, sin embargo, tienen un desenlace.

(…) “Envidia que grita y llora (…). La exageración magníficamente expresada, retratrada, mezclada con frases de, incluso, San Agustín: “El rencor es como tomar veneno y esperar que el otro se muera”.

En lo que respecta a la escenografía, realmente es acogedora, con paredes empapeladas, la foto de Canaro en un lateral, y algunos pocos adornos para no cargar por demás.

Se puede observar cómo las luces tintinean en ciertas ocasiones para darle mayor tensión a la trama.

Mientras el clan femenino va de aquí para allá en busca de diversas cosas, el pianista evoca su sentimiento, su invisibilidad. Pero, su función es más que notoria (no solamente por su destreza con este instrumento de percusión) porque acompaña el “dolor ajeno”. Acompañar sin dar consejos, sin juzgar… Acompañar. Hasta ir transformando la realidad que parecía tan quieta y que fue y es posible modificar.

¿Para qué?

Para poder tener esa adrenalina en el cuerpo que nos hace sentir que tenemos la misión más importante del mundo: ser feliz.

¿Y la locura?

¿Quién dice que amar desmedidamente es perder la razón?

Mariela Verónica Gagliardi

Dramaturgia y dirección: Ariel Gurevich.
Actúan: Marcela Ferradás, María Inés Aldaburu, Laura Esses y Ariel Gurevich.
Dirección musical: Diego Vila.
Funciones: Domingos, 16 hs.
Centro Cultural 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444 - Villa Urquiza).
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Cuando el amor trasciende al dolor

Kien12

Un ambiente tenue, con mobiliario a un lado y personas hacia otro es la puesta de esta obra que se centra en la guerra y en el amor.

Kien (escrita y dirigida por Martín Barreiro) desarrolla una historia real en épocas del nazismo. Pero, no es simplemente más de lo que se sabe sino lo que, posiblemente, no siempre se consiga plasmar en arte. Sabemos que la guerra es muerte, dinero, poder y miles de negocios que solo les sirven a los más ricos del mundo; pero, la guerra también esconde sentimientos nobles porque se trata de personas (víctimas) que tienen un corazón- el cual jamás se equivoca-.

Entonces, en el Teatro El Convento se puede vivenciar cómo dos enamorados se escriben y extrañan de tal modo que resulta desgarrador y, al mismo tiempo, esperanzador.

Con unas actuaciones más destacadas que otras, se puede valorar un espectáculo digno de recomendar para quienes deseen adentrarse en la vida de un joven que recuerda a sus padres, sus palabras, sus decires. A su novia, a su amada, a aquella mujer que tanto deseó y de la que se tuvo que despedir. A él mismo que se buscó interior y exteriormente, que intentó evadir lo oscuro y tenebroso de la vida hasta con bromas incesantes.

Campos de concentración, torturas, juzgamientos. ¿Por qué?

En 1941 Peter Kien fue deportado al gueto de Terezín donde pudo seguir desarrollándose a nivel artístico y no apagar la luz que tanto lo iluminaba. Se pueden encontrar dibujos que realizaba durante la prisión, diversas escrituras sobre lo que vivía allí dentro, textos sociales (como por ejemplo Marienettes) y obras de teatro y el libreto de una ópera en un acto titulada  Der Kaiser von Atlantis de Viktor Ullmann.

Cuatro años después de Terezín vino el atroz desenlace para Peter y su familia, lo cual puede sentirse tanto en los diálogos como en las interpretaciones. En cada movimiento de los artistas, en sus vestuarios lúgubres y desgastados, en sus cuerpos sin vida que seguían moviéndose por inercia.

Auschwitz sintetiza y simboliza una época difícil de pronunciar sin angustiarse hasta las lágrimas. Siento que el corazón se me frena por un instante, que la lámpara a kerosene ya no es parte del hogar de esta familia, una de millones, de una cantidad aún incierta y que, a la vez, se torna infinita como la angustia que provoca en todos. En judíos y no judíos.

Es difícil, muy difícil el desafío de Martín Barreiro quien además de escribir y dirigir viajó para investigar cada detalle de su artista principal y de toda la época en sí. Atravesar el dolor que, según comentan quienes fueron, es una experiencia muy pero muy desoladora. Fría.

Pero hay quienes no sentían, quienes tenían un proyecto “político” para aniquilar lo que les molestaba o aquello que les producía asco.

Kien se mueve independiente y en grupo, en soledad y acompañado. Es una dramaturgia que permite incluso sonreír sin burlarse, respetar el pasado y pensar en cómo ser mejor persona. Porque el amor, suena trillado, pero es lo que nos salva a absolutamente todos. No existe medicina que pueda beber un malvado y convertirse en ángel.

Quien tiene sentimientos horribles, difícilmente escriba un poema romántico.

Diversos cuadros escénicos surgen para ser representados dentro de la misma historia y esto hace que exista un relato central del que se desprenden otros, para luego aliarse al originario.

Jonathan Di Costanzo es el protagonista, ya se sabe, pero se gana ese lugar. Su interpretación resulta impecable, tal vez sobre actuada por momentos pero me interesa su composición del personaje y su parecido con el real artista. Este aspecto se torna escalofriante una vez que vemos la fotografía de uno y el rostro del otro. Junto a él se unen dos actores (Javier Altamiranda y Fiorella Lo Pinto) que consiguen funcionarse increíblemente bien por su suspicacia, destreza física y picardía. El elenco se completa con: Mimi Ferraro (Madre), Oscar Sandoval Martínez (Padre), Matea Molinatto (Sra. Fromm) y Lilia Cruz (Ilse).

Como un juego pensado para no matarnos de un disgusto, Barreiro encontró la manera de sorprender, equilibrar climas, ritmos y darle al espectador un cúmulo de sensaciones para sentir durante la función. Solo hay que dejarse llevar y no resistirse.

Mariela Verónica Gagliardi

Funciones: Viernes, 21 hs

Teatro El Convento (Reconquista 269 - C.A.B.A.)

 

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La penúltima oportunidad, de Rafael Bruza

La penúltima oportunidad.Un pueblo de provincias; dos mujeres, Marta y Juana, enamoradas del mismo hombre, se suicidan al saber que él ha muerto. Ambas se encuentran finalmente en “el más allá” para seguir con su eterna rivalidad y la búsqueda del hombre amado, esta vez, entre lápidas.

La obra de Rafael Bruza viaja desde lo ridículo a lo filosófico. La penúltima oportunidad recorre esa perfecta parábola con toques de humor negro; más allá de lo anecdótico, la obra nos presenta el comportamiento humano, nos habla sobre el amor en sus diversas formas, sobre el tiempo y el sentido del destino. Al verla, nos preguntamos: “¿Hay otra vida después de la vida?” “¿Existe Dios? ¿Puede darnos una penúltima oportunidad de redimirnos de un modo pragmático, concreto, podría decirse ‘nuevamente humano’?” “¿Cómo será el largo camino hacia la eternidad?”

Este proyecto cuenta con el apoyo de PROTEATRO

Página web: https://www.facebook.com/lapenultimaoportunidadok/

Y en IG: @lapenultimaoportunidadok

AutoríaRafael Bruza

ActúanThelma Demarchi, Marcela Grasso

VestuarioBelén Rubio

Diseño de lucesErnesto Giannone

Realización de escenografia: Fabián Orfano

FotografíaHugo Mouján

Diseño gráficoLaura Maribel Sosa

Asistencia de direcciónCristina Sisca

PrensaMutuverría Pr + Media + CM

Producción ejecutivaCristina Sisca

DirecciónCristina Miravet

Este espectáculo formó parte del evento: 8º Festival del Amor

Este espectáculo forma parte del evento: Festival Abierto Teatral de Buenos Aires

Duración: 60 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

EL ARENAL

Juan Ramírez de Velasco 444 – C.A.B.A.

Reservas: 1126051812

Web: http://www.elarenal.com.ar

Entrada: $ 250,00 – Domingo – 19:00 hs – Hasta el 30/06/2019

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Trigo, de Roberto Capella

Trigo

Hay recuerdos que dejamos enterrados para siempre. Una Historia. Un amor. Lo que fuimos hace tiempo atrás. ¿Pero podemos realmente ocultar aquello bajo tierra? Todos tenemos un pasado retumbando en nuestro interior y un día puede llamar a nuestra puerta.

Manuel no está pasando por un buen momento. La casa de su familia está a punto de ser rematada, su esposa se encuentra gravemente enferma y su hija atraviesa su propia revolución personal. Trigo nos sumerge en las entrañas más profundas de la historia de una familia en la que cada personaje se ve empujado a desafiar sus propios límites en búsqueda de la felicidad.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Roberto Cappella
Actúan: Fabian Caero, Juan Pablo Kexel, Alejandra Martínez, Martín Navarro, Ivana Sabatini, Mariano Ulanovsky
Vestuario: Inés Sceppacuercia
Escenografía: Inés Sceppacuercia
Diseño de luces: José Binetti
Video: Mora Kexel, Martina Mena
Música original: Martín Navarro
Fotografía: Laly Gattinoni
Diseño gráfico: Roberto Cappella, Maria Eugenia Gómez
Asistencia de dirección: Maria Eugenia Gómez
Dirección: Fabian Caero, Roberto Cappella
Duración: 80 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
CENTRO CULTURAL EL DESEO
Saavedra 569 – C.A.B.A.
Teléfonos: 4941-4954
Web: http://cceldeseo.wix.com/eldeseo
Entrada: $ 250,00 / $ 200,00 – Lunes – 20:00 hs
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La enfermedad de la pasión

Amo odiarte1

Amo odiarte (escrita por Rodrigo Cárdenas y Verónica Díaz Benavente, dirigida por el primero) es una obra de teatro romántica que no deja de lado, en ningún momento, al humor. Porque, qué sería de la tragedia sin un poco de risa, ¿no?

Quienes aman tienen que saber que, en algún momento, todo se transformará. Y no siempre de la mejor manera. Porque lo opuesto a amar no es querer sino detestar y aborrecer. Quien no lo asuma, está vibrando en una sintonía diferente a la vida real.

Amo odiarte es una de esas comedias que hacen falta -a lo largo de todo el año- en la cartelera porteña, ya que no es superficial como suelen ser las de verano. Tiene esa frescura innata que nos permite, como espectadores, respirar agradablemente. Y es que ahí reside absolutamente todo: en los códigos utilizados desde el comienzo de la historia y en la manera que engancha. Amo odiarte nos da la posibilidad de recorrer la vida de una pareja que transita diferentes situaciones -desde que se conoce-. Cabe resaltar que cada escena es enérgica, precisa, detallada y haciendo foco en lo que realmente importa sin dar vueltas innecesarias. Por ello es que puede ser recomendada como obra para inquietos y para todo amante del teatro.

La presencia de Nancy Anka es más que agradable. Su figura encarnando a Patricia, junto a la de su compañero Gonzalo (Pablo Sórensen), nos otorgan una bocanada de aire fresco en medio de la angustia, y un modo de sentir todo a flor de piel. Porque si hay algo que no le falta a estos personajes es la pasión. Gritan con pasión, aman con pasión, se desesperan con pasión y bailan con pasos de nostalgia y esperanza.

Todo es práctico en la puesta en escena y funciona de manera eficiente. Un mobiliario que es fácil de manipular, junto a una iluminación precisa y que permite enfatizar en el drama propuesto en las tablas, junto a la selección musical exquisita con las voces de Bee Gees. ¿Algo más se le puede pedir a su director? Creo que no. O quizás sí: una segunda parte.

¿Quién no ha discutido? ¿Quién no ha mandado todo a la…? ¿Quién no se ha desesperado, llorado y pataleado alguna vez?

Amar es eso y es lo contrario.

Amar es tanto que no siempre se puede determinar con palabras sino más bien con sensaciones.

Y cuando uno quiere un futuro al norte y, el otro, uno al sur… no queda mucho por decir. Quizás más bien un adiós o un hasta luego o, tal vez, un algo que conforme tanto dolor.

Dos actores que se lucen, que se complementan muy bien y que se nutren en todo momento. La calidez de sus interpretaciones nos permiten sentir junto a ellos, padecer y sonreír. Esa es la magia del teatro.

Un escenario que pareciera ser su casa, aquella que observamos, aquella en la que quisiéramos entrar para aconsejarlos.

Ellos crecieron, enloquecieron juntos y quieren compartirlo con su público. Un público que aguarda cada desenlace. Sí, porque si hay algo que genera esta historia es adrenalina, como en la vida misma. Como quien dice una frase tajante y ya no se sabe qué repercusión tendrá en verdad. Porque hasta lo más conciso puede convertirse en incierto. Porque no existen seguridades ni acá ni allá. Porque la vida es lo más imprevisto que nos pudo haber tocado y Amo odiarte le hace honor. Vivir con proyectos, con metas, con sueños y con equivocaciones, claro está.

Ella con muchos cambios de vestuario que se podrían entender como una justificación a su personalidad, la cual se modifica de un extremo a otro en cuestión de segundos. Él, en cambio, permanece con la misma ropa casi todo el tiempo, lo cual se debate entre su rol en escena y su temperamento lineal.

Almas gemelas o, simplemente, romance. Como más les guste. Como lo elijan y como el destino lo prepare. Forzar de nada sirve. Todo lo que acontecerá lo demostrará una y otra vez. Así, lo natural será su receta perfecta para que el círculo vicioso deje de serlo y le de lugar al latido de corazones.

Funciones: lunes 19 hs

Teatro Buenos Aires

Mariela Verónica Gagliardi

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Pruebas de amor

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“As you like it” (Como les guste), de William Shakespeare (con versión y dirección de Jorge Azurmendi) es sorprendente, conjugando melodías y canciones con una excelente puesta en escena.

Un clásico puede representar una época antigua o adecuarse al presente y, en esta oportunidad,  autor y director optan por jugarse, convirtiendo el vestuario y diálogos de antaño con la frescura contemporánea. De esta manera, los diálogos son más que amenos y cada uno de los personajes -muy bien estereotipados- logran una puesta increíble digna de destaque.

As you like it33Este texto no es uno de los más famosos de Shakespeare pero, no por ello se encuentra en un segundo lugar.

La cantidad de personajes, el romanticismo, la traición y la lucha de poder y clases están presentes como siempre, aunque desde otro ángulo.

Un Duque que fue desterrado por su propio hermano, escogiendo su egoísmo y sed de poder, ignorando la sangre, para esconder su fragilidad. A esto se suma la elección de su hija y sobrina -esta última también desterrada- de fugarse para estar lejos de la maldad, sumergiéndose en un bosque donde la aventura y el amor reinarán. 

Rosalina: Entonces, ¿cuál será nuestro juego?

Celia: Sentarnos y reírnos de doña fortuna hasta echarla de su rueda, para que en adelante reparta sus dones con más equidad.

Las primas tienen el don de la justicia y de ciertos valores que no abundaban ni abundan en nuestros tiempos. Ellas As you like it6filosofan, se sientan a recitar poemas y a entablar diálogos profundos que las mantendrán unidas y a salvo de cualquier mal.

Por otro lado, el amor como fruto puro se deleita en sus bocas en presencia de sus amados y, también, con tan sólo recordarlos.

Rosalina, desesperada por lo que pudiera pasarle a su amado, Orlando, le da una cadenita, para que lo proteja.

Señor, lleva esto por mí, esta huérfana de la fortuna, qué más daría si en la mano más tuviera.

Estos enamorados, seguramente, nunca han tenido la intimidad que otras parejas sí han experimentado y es esto lo que les hace brillar tanto los ojos como para jurarse amor eterno.

Claro que antes de llevarse a cabo dicha unión, Orlando tendrá que pasar algunas pruebas de rigor, ideadas por Rosalina, quien decide disfrazarse de hombre haciéndose llamar Ganímedes cuando su propio tío -quien anteriormente desterró a su propio hermano- la echa de su lado por entablar relación con un hombre que considera despreciable al igual que a su progenitor Don Roldán de Boys.

As you like it23

Celia: Extended a mí también vuestra sentencia, señor, pues no sé vivir sin su compañía.

El Bosque de Arden será testigo de todas las promesas de amor y celebrará cuatro casamientos, convirtiendo el paisaje en una revolución de danza y festejos.

Para que queden realmente claros los fundamentos de poder y dinero, existe una frase que lo resume todo “más mueve al ladrón la belleza que el oro” (Rosalina). Pero, como decía anteriormente, la traición existe aunque por parte de quienes tienen el poder económico, que no es el caso de estas jóvenes que luchan por sus ideales -tema que existió en todas las épocas-.

Ganímedes (Rosalina) y Aliena (Celia) harán un trabajo increíble, adoptando posturas, dichos y expresiones masculinas para demostrarle al mundo qué fácil es engañar cuando se posee inteligencia, rapidez y un objetivo bien claro.

Los versos de amor escritos por Orlando y colgados en los árboles no serán suficientes como declaración y el As you like it21muchacho sudará, luchará e intentará convencer a su mujer de que todo lo que siente por ella no son sólo frases bonitas.

Considero que le faltarían cuadros de baile para convertirse en comedia musical y marco este punto no como crítica sino como deseo a considerar. Tiene todo lo que una comedia Shakespeariana debe tener en escena. Por eso no es casual ver una sala llena, feliz y convirtiendo los aplausos en verdadero reconocimiento.

Los personajes son indeseables, entretenidos, amorosos… son personas. No existen los buenos y los malos como grupos antagónicos sino como suplementarios de verdades y rivalidades incoherentes.

Tampoco falta el humor, el cual permite entrelazar las angustias más grandes con las penas sepultadas. Se trata de Parragón, el bufón, quien no se hace problema por nada y aprovecha a realzar más aún su sonrisa cuando lo valoran y enaltecen. Más vale que me case este (refiriéndose a un Cura rural) que otro, pues es fácil que no me case bien y, no estando bien casado, tendré una buena excusa para después separarme.

Este emblemático ser, escurridizo por cierto, le dará un tinte mágico a la obra, provocando hasta alegría en el oscuro Duque: la bufonería es el caballo que le oculta mientras dispara su ingenio.

“Como les guste” es una exclamación a la vida, una posibilidad de mirar, aunque sea por un instante, con los ojos de otro.

“Como les guste”, como le guste a cada uno, como elección, como camino, como rumbo a seguir. 

“No es costumbre que la dama haga el epílogo, pero no es más inapropiado que ver al hombre en el prólogo. Si es verdad que al buen vino le sobra el reclamo, también es verdad que a la buena comedia le sobra epílogo. Y, sin embargo, el buen vino se anuncia y la buena comedia mejora con un buen epílogo” (Rosalina). 

Mariela Verónica Gagliardi

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