*** Noviembre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘vida’

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Todos nos volveremos a ver

La vida y la muerte, dos momentos, dos etapas. Dos algo que bien se desconoce. A veces, podríamos pensar que estamos soñando o en otra dimensión. Que ya vivimos otras vidas o que esta es, simplemente, la primera.

Existen muchas teorías al respecto. Pero, de lo que podemos estar seguros es que para vivir y para morir hace falta valor.

En el musical “El dedo. ¿Podrá un vivo casarse con un muerto?” (con Libro y dirección de Diego Badaracco) se puede ser feliz durante más de una hora, acercarnos a la parca sin miedo, hacernos amiga, disfrutar y ver un universo de colores que no parece ser para nada malo.

Porque, en verdad, uno suele sentir miedo hacia lo desconocido y esto no es ningún descubrimiento de mi parte. A lo conocido lo podemos manipular, conversar, guardar, quitar y hacer lo que nos plazca. Pero, con aquello que tenemos más incertidumbres que certezas, ¿qué hacemos?

¿Cómo nos enfrentamos ante lo temido, lo inaccesible?

Muchas tonalidades e historias nos invitan a compartir una comedia musical llena de esperanza, de talento y de magia en el éter. Con coreografías súper atractivas, canciones e interpretaciones es que podremos sumergirnos en un matrimonio en vida y otro en muerte. Suena raro, ¿cierto?

Porque al dejar de existir de este lado, no implica que dejemos de existir del otro lado. Parece ficción y en este caso lo es. Aunque hay quienes prometen un Paraíso o un Cielo o un algo que puede ser que sea más deseo que justificación racional. Pero, ¿para qué adelantarnos?

Un joven, protagonista de esta historia, es quien andará de un lado a otro sin pedir permiso. Aventurándose a descubrir todo aquello que le intriga. Paseando como en busca de algo que quizás ni siquiera se imagina. Gracias a su deleite es que podremos sonreír y tener la esperanza de que en algún momento veremos a nuestros seres queridos que ya no nos acompañan físicamente.

Es un cúmulo de sensaciones encontradas que nos recorrerán por dentro y por fuera. Acariciándonos y dándonos un suspiro en medio de la angustia.

Pero, El dedo, no es un musical para llorar sino para conmovernos, para vivir a pleno, para bailar en las butacas e imaginar lo intangible como más allegado.

Como cuando éramos niños que inventábamos cuentos incoherentes porque tan solo se nos ocurrían. La imaginación está a flor de piel y vale la pena despojarnos de prejuicios para escuchar a quienes aman, a quienes tienen la oportunidad de cambiar sus vidas, a quienes se descubren solidarios y se corren a un costado, a quienes se disculpan por decidir por otro, a quienes se dan la posibilidad de querer cambiar el mundo impregnándolo de cosas bonitas y de reencuentros maravillosos.

Como si el tiempo se detuviera, un rostro es reconocido, un vestido se convierte en decorado y el capricho más absurdo en realidad.

Porque siempre se dirá que las cosas se valoran cuando se pierden. Y muchas veces es cierta la frase, aunque no siempre.

Por eso es que la ciencia ficción nos hará palpitar una escenografía que acercará el más allá al más acá. Que nos traerá lo más simple para que, de una vez por todas, sintamos que lo que no se hace ya mañana podría no ser igual.

Un vivo y una muerta pero no que imaginamos. Una muerta que enseña, que construye, que da y se retracta ante sus errores. Porque, evidentemente, en el cielo también se paga por ellos.

Ya habrá tiempo para uniones eternas, quizás.

Lo que hoy vale es el caminar por aquellas sendas añoradas y no impuestas. Por esos paraísos en vida y no los prometidos según la Biblia.

Un elenco maravilloso en el que cada artista tiene su momento para lucirse, para desplegar su talento, su caudal de voz, su delicadeza, su humor y picardía. Un boom que explota y se expande por toda la sala del teatro La Mueca. Adrenalina que recorre los pasillos, que nos contagia e impulsa a aplaudir sin parar. El libro y la dirección son óptimas y se trasluce el trabajo en equipo de modo integral.

La oscuridad aquí es arte, es color, es celebración. Y es una manera de aceptar que así como existe la muerte también existe lo negativo adentro de cada uno de nosotros. Aceptarlo es la única posibilidad que tenemos de construir y no destruir. Quien niegue esa parte estará negándose a sí mismo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Fotogramas27

La vida es como una película donde cada día muestra una fotografía diferente. Fotogramas (de Sofia Schverdfinger y Judith Cabral) muestra cómo la popularidad y la fama se pueden convertir en los peores enemigos de una persona.

Dos mejores amigas (las autoras de la obra) se ven enfrentadas por el camino que eligen y, durante toda la dramaturgia, podremos disfrutar de las canciones que representarán las artistas, las cuales irán conformado un interesante entramado.

Siguiendo la trama de la historia, impacta el modo de utilizar diferentes recursos para narrar. Imágenes filmadas se entrelazaran con la teatralizacion y, un grupo de música, irá intervienendo, también con Fotogramas.

La fortaleza de la obra se encuentra en el video y en la voz de Judith Cabral, como potencial. Ella cumplirá su sueño de actuar y ganar fama, olvidándose de su amiga -a quien desvalorizará en reiteradas oportunidades-.

De esta manera, los valores, la amistad y el amor; alcanzan la cima -dejando en el camino lo más banal y frío-. Cuando se prioriza el olvido, todo se disuelve, se segrega dentro de un abrigo de piel con joyas y pendientes de oro.

En cuanto a la escenografía, está compuesta por diferentes decoraciones que se modifican y cambian de acuerdo al momento de la historia y al cuadro desarrollado.

“Fotogramas”, es una comedia musical con momentos muy buenos, conseguidos gracias a la combinación de diferentes recursos narrativos. El elenco es heterogéneo, permitiendo observar en un extremo, un nivel excelente -como el de Judith- y, por otro lado, a artistas que comienzan a mostrar su sueño escénico. Considero que la obra decidió conformarse de esta forma para darle la posibilidad a diferentes artistas de subir al escenario y que evoquen un mensaje, el cual quedará impreso entre los espectadores.

Podría lograrse un producto superior, escogiendo a artistas más a la par de Judith pero, evidentemente, para que la historia sea coherente, han seleccionado a un grupo heterogéneo -montándole coreografías simples y pasos sencillos- demostrando que no es imprescindible actuar y bailar de forma excelente para integrar escenas de la vida. El contraste obtenido permite que se le preste atención, también, al contenido como eje central, que predomina a lo largo de la dramaturgia.

Así se logran dos caminos: uno estético y fugaz y, el otro, común y permanente. El guión hace hincapié, constantemente, en diferenciar ambos rumbos, sin dejar que interactúen entre sí. ¿Por qué una actriz famosa de cine no puede ser sana, tener un círculo íntimo de amigos y familia y ganar dinero con lo que ama?

Aún veo en mi cabeza esas imágenes del film, tan bien interpretadas y editadas, durante las cuales disfrutamos del cine y teatro al mismo tiempo. Cada personaje podrá decir su parecer en cuanto a la vida, rodeándonos de fe y calidez en cuanto a la toma de decisiones.

Los encuentros y desencuentros estarán presentes así como la nostalgia y tristeza. También, las situaciones límite se esbozarán sin llegar a su extremo, demostrando que siempre es posible arrepentirse y tomar otro rumbo.

Dibujar cada momento como se quiera y de la forma adecuada, intentando no perjudicar a los momentos y, tomando conciencia de lo fundamental que resulta el trazo en el papel.

De repente me vi invadida de distintas situaciones que me mostraron dos mundos posibles: el soñado y el real. Centrándome en el primero, este se ve reflejado durante la primera parte de la historia mientras, el segundo, se plasma casi llegado el desenlace -demostrando que los personajes no tienen la convicción como para lograr sus metas-. Son débiles y podrían no serlo, intentando equilibrar sus elecciones.

Ellos determinan que lo básico los reconforte, los reúna y estabilice. Como una gran foto panorámica, cada secuencia y gesto quedarán impresos.

fotogramas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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