*** Junio 2017 ***

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La Señorita Julia, dirigida por Cristina Banegas

La señorita Julia

Adaptación de Alberto Ure y José Tcherkaski
sobre el original de August Strindberg

Dirección: Cristina Banegas

Con Belén Blanco, Gustavo Suárez y Susana Brussa

Producción General: Fernando Madedo & Nacho Fumero
Co-producción argentino-uruguaya con el apoyo de Iberescena

Sociedad, sexo y poder a través de salvajes actuaciones de Belén Blanco, Gustavo Suárez y Susana Brussa bajo la dirección de Cristina Banegas en una co-producción sin precedentes entre Argentina y Uruguay.

Estreno en el Río de la Plata de la adaptación de Alberto Ure y José Tcherkaski de la célebre obra de August Strindberg. La señorita Julia reflexiona sobre las relaciones de poder, las políticas sobre la sexualidad, los vínculos sociales, como así también sobre las condiciones y las posiciones de clase.

La prestigiosa actriz y directora  Cristina Banegas vuelve a poner en escena un texto de Ure luego del gran éxito de La familia argentina y que reencuentra en los escenarios rioplatenses a Strindberg y al trío Banegas – Ure – Belén Blanco a más de 20 años de las recordadas El Padre (1989) y Los invertidos (1995).

Alberto Ure y José Tcherkaski realizan esta adaptación al Río de la Plata de una de las obras más emblemáticas del teatro moderno en el año 1978 mientras en Argentina y Uruguay gobiernan de facto Videla y Aparicio Méndez. En este contexto dictatorial Ure y Tcherkaski se apoyan en la ruina del drama strindberiano profundizando el desgarrado y destructivo universo del autor.

Esta obra, coproducción argentino-uruguaya que cuenta con el apoyo de Iberescena, fue estrenada en Uruguay, en el Teatro Solís de Montevideo, desde el 5 al 21 de febrero de este año. Once funciones con localidades agotadas y elogiosas críticas de la prensa uruguaya y argentina.

Asimismo,  formará parte del Festival Santiago a Mil de Chile, y realizará giras al interior de Argentina y Uruguay.

Belén Blanco (Julia)
Gustavo Suárez (Juan)
Susana Brussa (Cristina)

Dirección: Cristina Banegas
Producción general: Fernando Madedo & Nacho Fumero

Iluminación: Sebastián Marrero
Escenografía y vestuario: Magda Banach
Diseño y composición musical: Carmen Baliero

Producción ejecutiva: Ivana Nebuloni

Asistencia de dirección: Betty Couceiro

Asistencia de producción: Agustina Márquez Merlin

Asesoramiento coreográfico: Virginia Leanza

Realización de vestuario: Camila Orsi

Diseño gráfico: Ivanna Locmanidis

Fotografías de escena: Juan Pablo Viera

Prensa: Valeria Piana (Uruguay) Carolina Alfonso (Argentina)

 

Funciones: sábados y domingos 20 hs.

Duración:   70  minutos.

Centro Cultural de la Cooperación

Sala Solidaridad, Corrientes 1543.

Informes: (011) 5077-8000 – Boletería: (011) 5077-8077

Compra telefónica: http://www.centrocultural.coop/boleteria.html

Entradas: $ 200 y $ 160 (descuentos a estudiantes y jubilados).

http://www.centrocultural.coop/

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La esperanza de ser libre

La casa canta1

Ficha La casa cantaPuede suceder que nos crucemos en la vida con personas que dialogan con todo. Y cuando digo todo, me refiero absolutamente a todo. Como podría ser otra persona, un animal, una planta y todo aquello sin vida aparente. Porque se supone que una roca no tiene voz y, sin embargo, expresan demasiado por sus colores, brillos u opacidades. ¿Y qué se podría pensar (al instante) de una persona que hable con una casa? ¿Las paredes tendrían participación durante una reunión, será cierto que oyen que podrían meter en problemas?

Para quienes no gustan, por lo general, de la poesía y poemas convencionales que solo se dignan en adornar relatos con infinidad de palabras; Luis Luchi resulta óptimo. Un poeta que se vale de lo cotidiano, de lo concreto, de lo básico y elemental para un ser humano. Para que sea ser y humano.

Y al escogerlo, al exponer sus versos indefectiblemente se lo admira y entreteje con el acontecer de la historia presente. Una historia que en verdad es la historia de la humanidad (no en cuanto a evolución) que nos conecta el suelo, con la tierra, con el aroma a naturaleza, con el verde más verde de una hoja con rocío, con lo elemental y el juego de la danza que se oscila de un lado a otro -demostrando no solo excelencia sino el arte de las formas, de lo que las extremidades pueden lograr-.

El espacio escénico se compone de diferentes lugares que se comparten o disocian, según el momento. Música que esboza lo que las palabras no alcanzan a dilucidar, a proyectar. Porque a veces es tan complejo el mundo que no es posible encontrar un oasis. Pero, La casa canta (de y La casa canta2dirigida por Isabelle Paez) es un sitio confeccionado para evadirse, al menos por un rato, del afuera.

No es teatro-danza, no es teatro, no es danza, es una pieza artística que se vale de los recursos necesarios para comunicar lo que desean. Un elenco que, evidentemente, no quiere estructurarse con un formato determinado sino dejar que las alas se desplieguen para alcanzar un vuelo sin fronteras.

Observando todo el espacio es posible ver acciones aisladas, otras fragmentadas y pretender unir todo con un simple parpadeo. Pero esta obra, atrevida, puede tener múltiples miradas. Se puede entornar los ojos y solo oír, o abrirlos y girar hacia la izquierda, o hacia la derecha, o hacia arriba. Se trata de una casa en la que pasan muchas cosas: principalmente energía, mucha energía. Entonces no es preciso querer recorrer la sensación de un personaje y otro y todos a la vez. Se puede escoger, caprichosa o espontáneamente, hacia dónde posicionar la mirada y los sentidos.

Poemas de otros autores se van sucediendo con el correr del tiempo y la sencillez se convierte en abundancia, al igual que una ratita en compañía eterna. Una caricia en lo más preciado y el amor en el universo, sentenciado.

Mientras, el verde, se ve por doquier, se siente. Como los pasos de baile perfectos, sombríos, luminosos, firmes y suaves, con un recorrido hacia lo más noble y creativo, hacia la admiración propia y ajena. Como un folklore unido, separado, con un crecimiento hacia diversos horizontes, sin fronteras, mágico.

La casa canta es una búsqueda inagotable, en compañía, en grupo, en continuo crecimiento como las ramas de un árbol.

Así es como la autora plantea la propuesta, la ofrece, la brinda y cada espectador deberá hacer su propio recorrido. Sin esto, nada tendrá sentido.

(…) “tengo un poema

completo preparado

sobre lo que somos nosotros

en esta época

del capitalismo

agonizante

decrépito

agonizante” (…)

Luis Luchi

Mariela Verónica Gagliardi

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Teatro y Dictadura: hoy a las 19 hs en el CCC

Teatro y Dictadura

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Festival del Amor en el CCC

festival del amor

DEL 9 AL 14 DE FEBRERO EN EL CCC

FESTIVAL DEL AMOR

Desde el martes 9 al  domingo 14 de febrero se realizará en el CCC la quinta edición de este Festival que aborda la universal temática del amor.

Seis obras de teatro y un musical formarán parte de la programación que contará con una charla de inauguración el Martes 9 a las 18.30 hs. en el CCC.

CHARLA DE INAUGURACIÓN:  MARTES 9 DE FEBRERO  18.30HS.

Única actividad con entrada libre y gratuita

CONFIRMAR ASISTENCIA A ESTE MISMO MAIL O A info@varasotero.com.ar

Un encuentro donde los autores y directores de las seis obras nos contarán cómo los inspiro el amor en la creación de cada uno de los hechos artísticos. El evento contará con la participación de artistas como: Gabriela Izcovich, Fabián Arenillas, Christian Forteza, Ana María Cores, Pablo Mascareño, Gustavo Pardi, Patricia Suarez, Marcelo Moncarz, Georgina Rey, Raúl Mereñuk. Con introducción de Pablo Silva (Productor Gral del Festival)  y cierre a cargo de Juano Villafañe (Director Artístico del Centro Cultural de la Cooperación).

Coordinación l: Tony Chavez, Eliana Sanchez, Alan Cabral.

Programación día por día

Martes 9 de febrero, 18.30 hs. (Sala Pugliese).

Inauguración del Festival

Un encuentro donde los autores y directores de las seis obras nos contarán cómo los inspiro el amor en la creación de cada uno de los hechos artísticos. El evento contará con la participación de artistas como: Gabriela Izcovich, Fabián Arenillas, Christian Forteza, Gustavo Pardi, Patricia Suarez, Marcelo Moncarz, Georgina Rey, Raúl Mereñuk, Ana María Cores, Pablo Mascareño. Con introducción de Pablo Silva (Productor Gral del Festival)  y cierre a cargo de Juano Villafañe (Director Artístico del Centro Cultural de la Cooperación).

Coordinación l: Tony Chavez, Eliana Sanchez, Alan Cabral.

Martes 9 de 20.30 hs. (Sala Pugliese)

ESTAS IGUAL

Dramaturgia: Gabriela Izcovich / con  Fabián Arenillas y Gabriela Itcovich

Dirección: Gabriela Izcovich

Síntesis Argumental: “Estas igual” es una comedia dramática que plantea una reflexión acerca del vínculo amoroso. El reencuentro casual de una ex pareja, luego de diez años de no verse, genera una serie de episodios desopilantes donde el presente, en apariencia estable y armonioso, se desestabiliza.

Miercoles 10 de febrero  20.30 hs. (Sala Pugliese)

LA MUERTE DE MARGUERITE DURAS

Dramaturgia: Eduardo “Tato” Pavlovsky  / con Gabriel Kogan

Dirección: Christian Forteza

Síntesis Argumental: En este monólogo de Eduardo “Tato” Pavlovsky, un hombre recuerda y revive en forma fragmentada, momentos de su vida. Sus amores, sus pasiones, sus miedos. Una obra que sin dejar de lado el humor, tiene un intenso contenido existencialista.

Jueves 11 febrero, 20.30 hs. (Sala Pugliese)

MI QUERIDA

De Griselda Gambaro. Con Georgina Rey

Dirección Marcelo Moncarz

Síntesis Argumental: La gran escritora argentina, de reconocimiento mundial se inspiró en el cuento “Almita” de Antón Chéjov para escribir esta obra.

Por eso Mi querida transcurre en un pueblo ruso de 1900. En su casa Olga, rememora y relata directamente al público su historia, como a sus vecinos, lo acontecido hasta el presente, que la encuentra llena de felicidad para el cual debió atravesar un largo camino de dolor y tristeza.

Viernes 12 de febrero 20.30 hs. (Sala Tuñon)

ANA MARÍA CORES EN CONCIERTO

Ana María Cores, referente del teatro musical argentino, aborda la intensidad del amor desde el tango, el bolero y la canción española en un homenaje a los grandes poetas. Catulo Castillo, Eladia Blazquez, Mario Clavell, Sebastián Piana, Homero Manzi, Anibal Troilo, Armando Manzanero, y Manuel Alejandro, entre otros, desfilan con clásicos insoslayables para hablar de lo más profundo del sentimiento amoroso. Un recital que no elude el humor y el homenaje a figuras como Miguel de Molina y Tita Merello.

Sábado 13 de febrero 20.30 hs (sala TUÑON)

FOSCA

Dramaturgia: Raúl Mereñuk, basado en la novela de Ugo Tarchetti. Con Myriam Azerrad, María Rastelli, Pablo Samaja, Mario Werfel/

Dirección Raúl Mereñuk,

Síntesis Argumental: Versión de Raúl Mereñuk de la famosa novela del italiano Ugo Tarchetti que aborda el tema de la fealdad femenina. Fosca nos muestra el mundo de una mujer fea que desea ser amada frente a los atributos de belleza que poseen otras mujeres. Fealdad, Belleza, Amor y Pasión en el universo del imaginario femenino. Llevada al cine por Ettore Scola (Pasión de amor).

Domingo 14 de febrero, 20.30 hs. (Sala Pugliese)

LA DIFICULTAD

De Patricia Suarez con Guillermo Tassara, Josefina Vitón y Hernán Vázquez dirección Gustavo Pardi.

Síntesis Argumental: Corren los años 50 en el infinito horizonte campestre. Tres hermanos en torno a la madre enferma y al padre anciano, recorren el pasado en el marco de un presente habitado por el humor negro y la intimidad misteriosa de las emociones. Un momento clave de esta familia; una traba oscura en el modo de hablarse: tartamudez y ataques de risa descontrolados. Un búsqueda, experimental y creativa, sobre las dificultades propias de estos seres.

 

En el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Av. Corrientes 1543. Tels. / Informes 5077-8000, 5077-8080

Entrada $120 .- (Venta por anticipado en Alternativa Teatral)

 

De paseo por el séptimo arte

Clac

“Clac!, una obra de película” (escrita por Martín Palladino, Virginia Kaufmann y Cecilia Miserere; dirigida por ésta última) es una propuesta infantil excelente que realiza un recorrido por los hitos más trascendentes del cine.

Apoyándose en el género absurdo y el mundo clown, esta dramaturgia tiene la particularidad de repetir una misma escena -a la cual se le van sumando situaciones y herramientas- a lo largo de la historia que compone deleitosamente.

Es así como se puede observar un rodaje, en vivo, durante el cual una pareja compuesta por Bette Davis (Anita Gutiérrez) y Fetiche (Giancarlo Scrocco) tiene su primera cita en una confitería parisina, a la vez que es apuntada por un dibujo de Animé (Martín Palladino) y dirigida por un singular hombre que responde al nombre de Oscar (Sebastián Códega). Éste se hace llamar óscar ya que suena más elitista, como el cine en sus inicios y como Europa desde antaño.

Lo interesante de esta pieza teatral es que en poco tiempo logra resumir aquellos acontecimientos más importantes del séptimo arte, demostrando cómo con ideales claras y concisas, se pueden ver grandiosos resultados.

Con una estética bien de época, con dos camarines decorados con lo necesario para que sus artistas estén cómodos, con un escenario móvil que se desplaza, fácilmente, a la vez que la ambientación que cambia de acuerdo a lo que acontece en el momento; se disfruta al máximo de una recreación cinematográfica.

Respecto del argumento, la cronología es la encargada de narrar los hechos que se desencadenan desde el cine mudo hasta el universo tridimensional -pasando por los doblajes, las escenas pintadas de colores y las canciones en vivo-.

Acompañan estos avances, los cambios de vestuarios y peinados que están íntimamente ligados a la dramaturgia, haciendo que ambas se fusionen como diálogos fortuitos.

Humorísticamente se puede notar la sorpresa de Fetiche al descubrir la tremenda voz de Bette Davis, a la que le gustaría taparle la boca, volviendo el tiempo atrás.

Clac es cine en el teatro, es una suma de talentos artísticos que, artesanalmente, crean esta maravilla para niños -y adultos que se suman en el público con pretextos de acompañar a los pequeños-, que no titubean en demostrar que el arte y la cultura son importantísimos para todos pero, sobre todo, para los infantes.

Sin lugar a dudas, lo que consumen los niños es por iniciativa de los adultos o por publicidades en todas sus formas. Jamás un niño podría tener la curiosidad por conocer algo que no sabe lo que es.

Este público que viene a ver Clac, es diferente. No viene a reírse o a llorar ni a comprar merchandising ni a ver a sus ídolos luego en la tele. Este público es un público en formación que absorbe contenidos y que, por suerte, tiene un entorno que le da el derecho a nutrirse de productos de calidad.

Coordinar doblajes nunca fue tan entretenido y repetir secuencias, en cámara lenta, tampoco.

Claquetista, sonidista, doblista y todo lo que surja para que pueda adquirir conocimientos.

Todos reímos con Animé, lo adoramos, lo apoyamos con todas sus iniciativas y, a través de él, soñamos y deseamos que consiga filmar su propia película en la que sea el protagonista. Mientras tanto tendrá que aprender, como un niño que, incansablemente, juega en el oficio de su vida.

ficha Clac

Mariela Verónica Gagliardi

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Taquito militar

Cámara lenta14

Aún veo esos pies descalzos, cansados de tanta lucha, de tanto golpe, de tanto dolor. Aún veo esos pies deformados por el deporte y las ganas de ese boxeador por llevarse a cualquier oponente puesto para frenar su ira. Aún siento que un boxeador es el excelente reflejo de un cuerpo que se desgasta paulatinamente, dejando vestigios imposibles de subsanar con el tiempo.

Corría el año 1979 y aún la democracia no estaba en los planes concretos de la Argentina. La dictadura militar -ese regimiento estructurado, que pretendía silenciar las opiniones y voces diversas-, estaba, y faltaría un tiempo más para que Alfonsín recuperara los escombros esparcidos en el suelo.

“Cámara lenta” (escrita por Eduardo Tato Pavlovsky) es un drama que simboliza a esos cuerpos agotados de tanto entrenamiento. En esta oportunidad, Dagomar (Jorge Lorenzo), es el boxeador que se enfrenta a los puñetazos de un rival, de la misma manera que quienes tenían una ideología diferente a la vigente eran callados con disparos o represión -en el mejor de los casos-.

Asustar, atemorizar, desvalorizar a quien siente que con su cuerpo no puede enfrentar todo el mal surgido. Golpear hasta el hartazgo, hasta que la sangre se convierta en un líquido difícil de distinguir. Hasta que su sequedad sea como la saliva que se evapora en este luchador empedernido.

Christian Forteza, el director de la presente dramaturgia, eligió narrar los hechos sin escenografía. Simplemente con una silla. Fiel al teatro clásico, todo el mérito se encuentra en el texto y en las interpretaciones que surgen desgarradoramente.

Como si durante un tiempo nosotros hubiéramos ralentizado todo nuestro intelecto, nuestra capacidad de discernir, la interiorización de la violencia se hizo obvia, la represión no era afuera sino que ya se transformaba en adentro. Hemos tenido que disimular o crear personajes para sobrevivir, y después nos hemos convertido a veces en los personajes, como si un actor se convirtiera después en un personaje que representó en teatro. Pienso que esto nos ha ralentizado en algún nivel y todavía no sabemos bien cuáles han sido los efectos”.

Esas palabras, extraídas del libreto original de Cámara lenta, sintetizan la idea principal de la obra. Una obra que puede tener múltiples lecturas, como suele ocurrir con los escritores que se abocan a temáticas socio-políticas.

Aún siento las pisadas firmes en el asfalto, a pesar de que no existieron durante la presente dramaturgia.

Sin mencionar el contexto histórico, mi mente se posó, repentinamente, en la descripta anteriormente. Imaginé los uniformes camuflados, la furia por no poder dominar con inteligencia los deseos de una sociedad que tenía otros sueños. Que, en verdad, tenía sueños y pretendía vivir según sus ideales.

Por otro lado, está presente la mirada autoritaria que se posa en Amílcar (Raúl Mereñuk), el entrenador de Dagomar. Si bien fue quien lo hizo famoso, quien le hizo ganar dinero y gracias a quien está “vivo”; aquel se benefició de todo. No existe bondad de uno sobre el otro sino total interés y, quizás, algo de pena por abandonarlo.

Las extremidades de este ex boxeador están entumecidas, no le permiten moverse por sus propios medios. Está exhausto, acabado. Aún respira, pero no logra que nada lo cautive. Él ha muerto como todos los idealistas de la época, una época que pintó de negro el cielo azul de la patria.

Esta obra, escrita durante los años que estuvo exiliado Pavlovsky en Madrid, goza de una riqueza extrema. Por un lado, de palabras que retrataban una realidad real. Y, por el otro lado, de la incertidumbre que se tenía aquella época.

Cuando me vinieron a buscar y tuve que abandonar todo, el manuscrito de Cámara lenta fue una de las primeras cosas en las que pensé. (…) El tiempo que se perdía en Buenos Aires durante la dictadura era terrible: los llamados, el miedo, los acontecimientos que te dislocaban, las inseguridades de la incertidumbre futura, uno nunca sabía lo que podía pasar al día siguiente”.

Los flashbacks permiten que los espectadores comprendan el pasado y presente de la pieza artística, así como la posibilidad de que los tres personajes destaquen unas temáticas por sobre otras.

Es ella, Rosa (Lorena Penón), quien con su suavidad y delicadeza le da una impronta sensible a la obra. Es ella la encargada de abrazar a estos hombres tan rígidos sin haberlo elegido siquiera.

La Rosa de antes, la amiga de ambos, la que acariciaba a uno, siendo observado por el otro. La mujer que no tendría que desnudarse sino solo mostrar sus pies, esas extremidades tan imprescindibles como para que un cuerpo esté en posición vertical, para que se sostenga, para que no dependa de nada ni de nadie. Ella, con pies perfectos como su aroma, como puede ser la fragancia de una de las flores más lindas, aquella que perfume tantas escenas sumergidas en olores nauseabundos.

Como la caída propia, vista y sentida lentamente. Como la muerte no repentina sino dolorosa, que se mimetiza con el exterior.

Como personajes y personas que pierden el sentido de la orientación. Que no encuentran su rumbo ni estabilidad. ¿Quiénes eran, quiénes son?

Si pudieran acelerar el paso del tiempo, seguramente, lo harían para solo seguir rememorando las peleas en el ring, los aplausos y cada billete que volaba por los aires recordando que nada es gratuito en la vida.

ficha Cámara lentaMariela Verónica Gagliardi

Un poema griego

La oscuridad de la razón1

En una tierra donde todo está permitido o no prohibido, vive una familia que -para nuestra sociedad actual- es disfuncional. Amores desenfrenados, deseos cautivos, una memoria cautelosa y la necesidad de sentir, de que el cuerpo se exprese; son algunas de las acciones que pueden verse durante “La oscuridad de la razon” (escrita por Ricardo Monti y dirigida por Virginia Innocenti).

Esta pieza teatral tuvo su origen en 1993, una década infame en que el uso de la razón pareció someterse a intereses de poder, a la venta de un país tan rico como el nuestro y a la necesidad de los gobernantes por pretender cultivar la ignorancia para manejar, a los más débiles, como rebaño. Sumada a dicha realidad, cobra protagonismo el mito de Electra, a través del cual se explica la relación entre víctima y victimario.

Ingeniosamente, es dicho mito el encargado de conseguir que tanto la tortura, la opresión y la censura; se difundan de un modo más artístico y menos ácido.

Si bien las escenas transcurren en Argentina, con la vuelta de Mariano (Juan Luppi) de su viaje por Europa, se produce una interesante fusión entre estereotipos, vestuarios y conceptos de la antiguedad.

Alma (Daniela Salerno) es, simbólicamente, Electra. Un personaje emblemático que se enfrenta con el de su madre Clitemnestra (Ana Yovino); aunando sus fuerzas y consiguiendo dos excelentes interpretaciones que hacen relucir aún más la adaptación de Virginia y la puesta en escena.

Al comenzar la historia presente, es inevitable sentir el aroma shakesperiano –vinculando algunas de sus obras como Hamlet y Macbeth- de tragedias griegas como el Mito de Electra y la crisis del liberalismo vigente en nuestro país –durante la divulgación de dicha obra de Monti-.

Resulta extraña esta amplia combinación de géneros, estilos y escrituras de antes y ahora. Pero, el dramaturgo logró hallar esa esencia para cautivarnos.

Se puede trasladar el mito a muchos casos policiales de la actualidad, esos casos en que personas toman la decisión de matar a sus padres o miembros directos de la familia. Estas situaciones que provocan escalofríos en mentes y corazones sanos, incentivan en otros seres una serie sentimientos que, supuestamente, podríamos deducir lo harían para culminar con sufrimientos tan agobiantes. Eliminar al que produce dolor, en vez de cambiar la actitud ante la vida sería el modo en que accionan esas personas. Esto se plasma en “La oscuridad de la razón”, una obra que tiene de protagonistas a todos los actores en escena, ya que cada uno de ellos consigue representar un simbolismo o persona trascendente, que sirven para explicar conceptos a veces olvidados.

Nunca es tarde para ser feliz, escuchamos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, al llegar a la adultez, no siempre se consigue. Es así como observamos a Clitemnestra, a Lady Macbeth y a Gertrudis convivir en una misma mujer, aquella mujer que arde en deseos carnales y que no logra pensar con la mente. Esta mujer que simboliza a tantas otras que transitan su camino, egoístamente, e hiriendo a quienes les impidan ser felices o lograr su cometido.

Por otro lado, se encuentra Electra, una joven que ama a su padre (Pablo Mariuzzi), el rey Hamlet, el rey Agamenón y el rey Duncan. Un padre que es reemplazado por “otro” (Luciano Suardi). Asombrosamente, el espectador -según sus conocimientos- podrá contemplar una escena u otra, podrá recrear estos clásicos o disfrutar de una historia que trata sobre los valores de la vida, sobre lo mas inspirador -acompañado por la música, en vivo, de Maia Mónaco- quien crea una atmosfera mágica que puede contemplarse con los ojos cerrados.

Y esto es lo que tiene el teatro bien concebido, en que todo el elenco despliega sus alas para volar por ese espacio enorme que existe entre la vida y la muerte. Un espacio sobre el que no podremos reflexionar cuando no estemos en este mundo.

La oscuridad existe en la razón y en el corazón del humano. Sin ésta, nadie podría saber lo que es la luz ni cómo alcanzarla. Sería como hablar de alegría cuando no conocimos la tristeza. O de aprovechar el tiempo en que nuestros ojos están abiertos para hacer que cada ilusión se transforme en realidad.

¿Por qué no mostrarse sin tapujos, sin máscaras, sin pretensiones?

Esta gran pieza artística demuestra que cada hora que transcurre, sin modificarnos, es una pérdida irrecuperable, un lapsus que no tendrá sentido.

La sociedad es de los poetas, de los que sueñan, de los que anhelan un mundo diferente. Mariano, recorrerá su camino hasta descubrir, de la mano de la Mujer (Lorena Szekely), cómo alcanzar su senda. Aquella que le dará la calma necesaria para su alma.

ficha La oscuridad de la razón

Mariela Verónica Gagliardi

Lo no perdonado

Tamorto1

“Tamorto” (está basada en la obra Arlequín de pies ligeros, Quito – Ecuador) originada en el teatro de comedia del arte italiano del siglo XVIII, con tintes tradicionales y otros vanguardistas, los cuales consiguen romper con lo estéticamente correcto y darle al público un tirón de orejas.

Detrás de las máscaras se ocultan rostros humanos incapaces de expresarse sin éstas. Los humanos estamos acostumbrados a omitir por diferentes cuestiones. Esta historia demuestra que es posible hablar y cantar todo aquello que nuestra alma precisa.

Arlequín (Jorge Costa) es el personaje principal y el eje central de esta historia que consigue llevarnos a un universo musical en que se conjugan canciones originales con mensajes ideológicos, sin anestesia.

Este personaje tan querido por el mundo artístico, está enfermo y solamente puede ser salvado por su amigo y, a la vez, contrincante Pierrot (Emiliano Larea). La fidelidad es uno de los aspectos que más resaltan a lo largo de la obra, demostrando que los sinsabores amorosos pueden ser dejados a un lado en ciertos momentos de la vida.

“Tamorto”, suena antes de la función para impregnar sus melodías y versos en nuestros seres. Tamorto, continúa una y otra vez hasta que las luces se atenúan para dar paso a lo que está por acontecer sobre las tablas.

Está muerto, como tantas personas, como tantas ideologías y placeres. Arlequín es un niño que disfruta al máximo cada instante, deseando no perecer. Así es como goza al máximo de su desfachatez consiguiendo el corazón de Colombina (Romina Mónaco). Aunque no sucede todo de manera tan libre. Una doctora (Julia Muzio) es la encargada de revisar al enfermo, de diagnosticarlo y de decirle cuánto tiempo le queda. No hay lugar para el llanto así que lo que podría ser un mar de lágrimas, es desplazado para que lo verdaderamente importante sea comunicado: la política vigente.

Esta dramaturgia entrelaza discursos y mensajes de casi todos los que pasaron por el poder, jugándose de lleno a tomar partido por la coherencia.

Mientras Colombina sonríe tras su máscara, Arlequín se debate entre la vida y la muerte y Pierrot descubre todo el amorío detrás de sus espaldas. A la vez que Zanne Músico (Fernando Pérez) consigue desplegar melodías diferentes durante todas las escenas y deleitarnos con cada sonido; llega ella.

El destino no puede cambiarse en esta historia que oscila entre la comedia, el drama y la aventura desenfrenada. En cuanto las piruetas de Arlequín consiguen conmover a sus pares, las agujas del reloj son atrasadas, para luego adelantarse y darle la despedida.

Nadie se “salva” en esta obra, que vendría a ser una suerte de murga argentina. Una murga que no quiere callar y que no le teme a la verdad.

Burlarse de la muerte (Julia Muzio) y no temerle es la propuesta de la trama y, posiblemente, el deseo que todos tenemos al pensar en ella. Hacerle pito catalán a esa parca negra que, en esta ocasión, no es tan así.

Cómo no desperdiciar la vida durmiendo, sobre todo cuando los minutos están contados y no podrán recuperarse al día siguiente. Una forma de hallar y hallarse, de efectivizar aquello que se merece nuestro tiempo y aquello que tiene que deshecharse por completo.

¿Un amorío, quién no lo ha tenido o, al menos, pensado?

Tamorto refleja las conductas humanas, haciéndose cargo de todas las elecciones. Estos personajes tan adorables, permiten que la crudeza de sus palabras resuenen en el ambiente hasta aceptar que lo espontáneo es más aceptable que las frases armadas.

Arlequín tiene pies ligeros, es ágil y sagaz. No le teme a nada ni a nadie, solo que desearía quedarse con su amada y continuar con sus andanzas.

Tamorto ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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“Hay que esconder al elefante”, de Nelly Scarpitto

Con idea y producción general de El Nudo – Compañía Teatral Creadores de “Un tigre en el Gallinero”, “Un Hipo Desafinado” y “Un ovillo con pelusa”

Funciones: Sábados y domingos a las 16hs.

En vacaciones de invierno: De martes a domingo a las 16hs.

Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”, sala R. G. Tuñón

Corrientes 1543 – CABA – Informes: 5077-8077

Localidades 80$ (menores de 2 años sin cargo)

Títeres para niños de 0 a 7 años

Duración del espectáculo: 40 minutos.

Dramaturgia: Laura Monti

Dirección y puesta en escena: Nelly Scarpitto

Idea y producción general: El Nudo Compañía Teatral

Intérpretes: Mariana Trajtenberg, Daniel Scarpitto, Claudia Villalba, Telma Skocznadek

“La vida cotidiana de Felipe, el elefante, se ve sorpresivamente interrumpida por la llegada de dos inexpertos cazadores. Los animales buscan una solución hasta que descubren, después de pasar por una infinidad de situaciones disparatadas, que la mejor salida al problema es enfrentarlo todos juntos”.

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Vuelve “Greek”

Luego de un exitoso año en público y premios

Nueva temporada en 2013

Solo durante febrero y marzo

Desde el viernes 8 de febrero

Viernes y sábados a las 22:45 hs

Última función 30 de marzo

Greek

Multipremiada y nominada

Premios ACE

Analía Fedra García, ganadora como Directora de Teatro Alternativo

Ingrid Pelicori, ganadora como Actriz de Teatro Alternativo

Martín Urbaneja, nominado como Actor de Teatro Alternativo

Roxana Berco, nominada por ACE como Actriz de Teatro Alternativo

“Greek” nominada por ACE como Espectáculo de Teatro Alternativo

Premios Teatro del Mundo

Martín Urbaneja, nominado como Mejor Actor

Analía Fedra García, nominada como Mejor Directora

A. Fedra García e Ingrid Pelicori, nominadas en Adaptación

Premios María Guerrero

Analía F. García, nominada como Mejor Dirección

Martín Urbaneja, nominado como Actor de Reparto

Horacio Roca, nominado como Actor de Reparto

Ingrid Pelicori, nominada como Actriz de Reparto

En el Centro Cultural de la Cooperación

Greek

de Steven Berkoff
Traducción: Rafael Spregelburd
Con

Ingrid Pelicori
Roxana Berco
Horacio Roca
Martín Urbaneja

Sobre la obra

Steven Berkoff reescribe “Edipo Rey” de Sófocles y sitúa el mito en Londres, en la década del 80. La violencia en el fútbol, los odios raciales, la especulación económica, la pérdida de contacto de unos con otros y la explotación laboral, son algunos elementos que describen a la peste contemporánea. Eddy, un guerrero incansable, pelea para destruir a la peste. Su fuerza vital nace del amor que siente por su esposa. La obra es una historia de amor que nos interroga una y otra vez sobre la esencia del amor, su manifestación y su potencia.

 Diseño de luces Marco Pastorino

Entrenamiento corporal: Florencia Rapan
Escenografía y vestuario: Pía Drugueri
Diseño coral de voces: Miguel Ángel Pesce

Prensa: Duche&Zárate

Fotografía: Néstor Barbitta

Asistente de dirección: Marcio Barceló

Dirección: Analia Fedra Garcia

Los derechos han sido gestionados a traves de la agencia Marion Reizes Weiss.

Este espectaculo cuenta con subsidio del Instituto Nacional del Teatro.

Funciones: Viernes y Sábados a las 22:45 horas – Localidades: $ 80.-

Centro Cultural de la Cooperacion – Sala González Tuñón (Av. Corrientes 1543 – C.A.B.A).

 

 

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