*** ENERO 2023 ***

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Aprovechemos el aire que nos queda

«Les jeunes amants» (Los jóvenes amantes) es un film francés (dirigido por Carine Tardieu) que tiene todo lo que una historia de amor y de romance tienen que tener para hacernos pasar por un sinfín de emociones.
Shauna (Fanny Ardant) y Pierre (Melvyl Poupaud) se conocen hace 15 años en un hospital en el que Pierre trabaja como médico y Shauna cuida a Mathilde (madre de Georges) a punto de morir.
Los tonos en cyan predominan a lo largo de la película y aparecen durante el día. Mientras que los más vívidos a lo largo de la noche. Sin embargo, oscilan, para matizar los sentires. Al mismo tiempo que los planos americanos, los primeros planos y los primerísimos primeros planos nos permiten sumergir en la nostalgia del amor que creemos nunca más llegaría a sus vidas.
Este melodrama permite valorar los vínculos familiares, darles el sentido que merecen, ver a tres generaciones que se entrelazan y comprenden a pesar de las diferencias etárias, cómo madres e hijas pueden intercambiar diálogos intensos cargados de melancolía, de humor y de enseñanzas para ambas; así como el amor entre un hombre y una mujer, cuando todo se cree perdido.
La banda sonora (a cargo de Eric Slabiak) con instrumentos de cuerdas, ilustran el desamor, lo que ya debe dejarse a un lado; lo que se asoma de a poco y el verdadero significado del amor; desde su nobleza, encanto, ilusión y esperanza. También el piano, surge para intencionar los puntos más fuertes de la historia.
La unión de dos manos al caminar que ya no sienten lo mismo, los besos de dos bocas que por primera vez se tocan; la sinceridad y la mentira. Diagnósticos médicos, enfermedades y palabras técnicas, rodean el incipiente conocimiento entre estas dos personas que se miran a los ojos y ya saben lo que sienten, sin necesidad de hablar verborrágicamente sobre el tema.
Por otro lado, Jeanne (Cécile de France), esposa de Pierre (con quien dos tiene hijos) debe atravesar un camino colmado de tristeza y angustia en el que el dolor se apodera de ella.
¿Qué es el amor? ¿Un sentimiento que construye y destruye? ¿Aquel capaz de armar en medio de ruinas? ¿Aquel que logra señalar la rutina y acostumbramiento como lo que no tiene sentido en el reino del corazón?
Georges (Sharif Andoura), amigo de toda la vida de Pierre y de Shauna, funciona como puente entre el pasado y presente de Pierre; quien le presenta al amor de familia y al amor de su vida.
Los planos detalle captan aquellos objetos ornamentales que están ahí para observarlos y hacer una pausa.
El sonido del tren, la lluvia que no cesa, el humo de un cigarrillo encendido para relajarse, lágrimas incesantes y síntomas que se apoderan de un cuerpo que intenta darse la oportunidad de ser feliz. La junta médica que se reúne a cada instante para hablar de lo que no se ve pero se padece.
Cuando el sol se respira y los niños juegan, un piano enmarca lo más preciado del amor: la inocencia. Esa inocencia de los niños que viven para ser felices, de los que se marcharon por cuestiones del destino y la innegable sensación de por qué unos quedan y otros se van.

Mariela Verónica Gagliardi

F I C H A   T É C N I C A

Director: Carine Tardieu
Guionista: Sólveig Anspach, Agnès de Sacy, Carine Tardieu
Productor: Patrick Sobelman, Antoine Rein, Fabrice Goldstein
Música: Éric Slabiak
Fotografía: Elin Kirschfink
Montaje: Christel Dewynter

D A T O S   T É C N I C O S

Título original: Les jeunes amants
Año: 2021
Duración: 113 min.
País: Francia

CALIFICACIÓN:
SAM 13

SALAS: 11

Cinepolis Recoleta
Cinepolis Hussey
Cinemark Palermo
Showcase Belgrano
Showcase Norte
Atlas Patio Bullrich
Multiplex Belgrano
Cine Lorca
Cinema Paradiso –  La Plata
América de Santa Fe
Cines del Centro – Rosario 



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Un espejo que muestra oscuridad

Intrusión1.jpg

Ficha IntrusiónSomos humanos y, por lo general, pretendemos tener todo bajo control, organizado, planificado, estructurado… Cuando eso no ocurre, nos desesperamos por saber qué pasará, por qué las cosas se escapan a nuestra mente y quedamos en un desconcierto profundo.

La obra de teatro Intrusión (adaptación de Intrusión, escrita por Frédéric Sonntag y dirigida por Leonardo Saggese), es una propuesta interesantísima para conocer, porque se puede observar cómo con el correr de los días dos parejas (compuestas por: Johanna Aravena, Leandro Lombardi, Matías Rossomando y Gabriela Seminara) comienzan a transformarse por completo. Como si el encierro en que se encuentran les hiciera descubrir un mundo ignorado hasta entonces: el de la introspección.

¿Quiénes son, qué buscan, qué pretenden al irse de viaje por tiempo indefinido a una casa perdida por ahí, en el medio de la nada?

No será un Gran Hermano pero sí un primer paso a darse cuenta que juzgar no es una herramienta para crecer y evolucionar sino todo lo contrario.

Intrusión es un drama y es terror a la vez. Una conjugación exquisita para quedar absorto y en suspenso durante cada escena que se sucede. Por eso es que no habrá momentos para reír sino situaciones para sentirse reflejados, intrigas que quizás no se resuelvan o, tal vez, un desenlace que abra más interrogantes que certezas.

Intrusión es una historia para devorar de principio a fin, con un compromiso actoral por parte de la protagonista (Clara Pino) que conmueve muchísimo. En la destreza de esta actriz se puede observar una composición del personaje en la que se pone en juego tanto la parte corporal como artística. Ella, tiene la gran responsabilidad de transmitir sin hablar. De atravesar el espacio escénico, atrozmente. Sus ojos, su desconcierto, su imagen, su dulzura y cada uno de sus dotes podrán convertirse en todo lo opuesto de un instante a otro. No puedo más que remarcar y enaltecer su interpretación ya que la esencia de esta obra se centra en los sentimientos y para ello es preciso tener un nivel muy alto de actuación.

En lo que respecta a la escenografía, la misma está compuesta por todo lo necesario para ubicarnos en tiempo y espacio, al igual que la iluminación que marca el paso de las horas. Y, en lo que se refiere a la dramaturgia, está presente la pluma francesa para detenerse en el gesto más singular y avanzar desde allí.

Permanecer en el silencio no es para cualquiera y por ello el contraste con el resto de los personajes verborrágicos que precisan de la palabra para comunicarse, para discutir y para aislarse inclusive.

Imagino esta puesta en blanco y negro, sin música, sin luces que cambien, solo con una blanca y tenue. Imagino a este ser humano que va transformándose -como lo muestra la obra- en, quizás, lo más temido para los inquilinos.

El ser humano necesita sentirse reflejado en otro. Aquí, entonces, ocurre lo contrario. No se sabe de dónde viene esta criatura “celestial”, ni qué pretende, ni por qué los eligió a ellos. Ni siquiera se sabe si existe o es parte de la imaginación de todos. De la necesidad, imperiosa, por crear a alguien distinto y utilizarlo para superarse día tras día.

Mientras tanto, el horror surgirá y todas las miserias del hombre saldrán a la luz. Esa luz que no siempre se tiene ni se pretende tener. En medio de la nada, entonces, aparecerá alguien que los hará reflexionar como nunca antes pensaron. La brutalidad, el exceso y el extremismo los convertirá en quienes son.

Mariela Verónica Gagliardi

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