*** Junio 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘obra de teatro’

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Bretón envuelto en la tormenta de Santa Rosa

traslasierra3

ficha-traslasierraEn un pueblo perdido, en la provincia de Córdoba, es que se encuentran dos hermanas a la espera, mientras su madre viene y va, deambulando por doquier. Ellas aguardan que el viento tome otra dirección más conveniente para sus vidas, se toman el tiempo para imaginar qué pudo haber sido de la vida de su padre y, mientras tanto, quisieran casarse y huir de la casa que habitan en pos de algo mejor y progresar.

No solo que el progreso que buscan no llegará sino que se irán sucediendo una serie de atrocidades que (acompañadas por efectos sonoros en vivo) nos irán llevando por un recorrido poco visto en el teatro contemporáneo.

Y, de repente, podemos observar una excelente escenografía que nos da cuenta del lugar que el autor/director pretende recrear: una cómoda que sostiene el portarretrato de un hombre, posiblemente del padre que ha dejado todo. Un rostro que bien podría ser -por el carácter de la dramaturgia- André Bretón. Sumado a este detalle, se une una cama con sábanas añejas y diferentes vestuarios que lucen las actrices y otros colgados en el patio de la casa, intentando secarse antes de que ocurra lo peor.

Entonces, retomando el hilo conductor de la historia, Bretón podría ser el progenitor de estas dos jóvenes ya que sus historias coinciden a la perfección: la ubicación geográfica (Francia) y la tinte surrealista que lo caracterizó. Es así como Traslasierra (escrita y dirigida por Gabriel Cosoy) se abre a dos lecturas: la tradicional que nos invita a seguir, cronológicamente, el relato; y la surrealista que nos lleva de la mano por un universo colmado de historia, de guerras, de literatura, de simbolismos y de, al parecer, un discurso que podría (incluso al terminar) volver a reciclarse.

Esta obra es una maravilla y así nos deja a los espectadores. No hay quien no salga de Silencio de Negras con una sonrisa de satisfacción porque se trata de un producto artístico muy bien logrado, con eximias sobre actuaciones, con un espacio escénico que parece ser el ideal y todo el aspecto sonoro que acompaña, deleitosamente, a la narración. No nos tenemos que imaginar que se desata la tormenta de Santa Rosa porque la sentimos, la escuchamos, la tememos y añoramos que no se cobre víctimas.

Por momentos las hermanas, con su aspecto campestre, se animan a contar sus desgracias, sus penas, sus esperanzas y a creer que lo que vendrá será mejor. Es tanto el delirio que se vive a lo largo de esta historia, pero tan bien interpretado, que no podríamos cuestionar absolutamente nada de lo que ocurre. Todo lo improbable se vuelve real y no existe momento para negar que una novia de su padre pudiera aparecer de la nada, pretendiendo y orando por su vida.

En lo personal considero que tener en cuenta sabores, aromas, fragancias, sonidos y silencios ayudan a que tanto los artistas como el público puedan/podamos meternos de lleno en la obra, ser parte, trasladarnos a un espacio en que bebíamos esta infusión o recordar tal o cual cosa por el cesar de una ráfaga de viento. La memoria emotiva es fundamental para que sellemos en nuestro cuerpo un momento determinado. Este es el caso y quizás por ello pueda ser tan complejo escribir sin que una frase quede redundante o demasiado pegajosa.

Cada partecita de Traslasierra es un recorte de los escritos de Bretón. Por esto y mucho más, se puede disfrutar y rememorar “En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo”. Pareciera ser que la imaginación cumple con todos los requisitos para que el surrealismo llegue al objetivo de plagarnos de herramientas y deseos, sin límite, soñando despiertos: “Amada imaginación, lo que más amo en vos es que jamás perdonás”.

La razón se hace a un lado para que lo más puro e innato del ser humano cobre protagonismo. Es momento de dejar relucir aquello que asombra, que sorprende. Es el instante en que podremos tomar con las manos a nuestra niñez y abrigarla de tal modo que no se escurra jamás.

Cada una de las ocurrencias de esta magnífica dramaturgia sorprende, llena y otorga una luz que solo será interrumpida por esos rayos que anuncian la tormenta del año o, por qué no, del siglo. Toda preocupación podrá ser soslayada y las plegarias reunidas para que tengan su momento de lucidez.

Mariela Verónica Gagliardi

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El juego como opción de cambio

Entre2

Cuatro artistas (Cecilia Blanco, Javier Drolas, Agustín Repetto y Fernando Tur ) que escriben, interpretan y dirigen su propia pieza teatral podría ser un caos total o un verdadero hallazgo.

En el año 2009, este grupo presentó “12 4” y ganó muchos premios y destaques. Después de su gran repercusión, llega la segunda temporada de “Entre”, una obra con sello propio que indaga sobre el tiempo, sobre lo sensorial y sobre la diversión del ser humano -valiéndose de una puesta en escena que dinamiza la historia-. La compañía eligió al teatro El Extranjero para vivenciar su pieza teatral.

Al mejor estilo de una performance -con estética del lejano oeste-, los actores y músicos se desempeñan con destreza en todo sentido. Un sonido producido, de forma espontánea, por uno de ellos, repercute de tal manera en los demás que se logra conformar una melodía tan natural como divertida.

Este es el juego que propone “Entre”, el de utilizar al cuerpo para convertir el silencio en dinamismo, para demostrar que los grupos -que simbolizan en este caso a una sociedad determinada- son importantísimos a la hora de crear.

Son varios los aspectos a resaltar durante la dramaturgia. Por un lado, los instrumentos no convencionales que utilizan estos artistas, consiguiendo sonidos similares a los ya conocidos pero con propias singularidades. Por otro lado, la convergencia que, espontáneamente, logran llevar a cabo mediante cortinas de enrrollar. Y acá me detengo ya que es lo que más me atrapó a lo largo de la función.

Podría tratarse de una empresa capitalista que se especializa en dicho producto -fabricado en serie-, de distintos tamaños y para un mismo uso. El desafío de los operarios vendría a ser buscarle la vuelta a su actividad rutinaria como para que no aborrezcan al mundo. Sus cuerpos cansados, hostiles y desesperanzados; encuentran la manera de crear un submundo en el que reina la fantasía, el deseo, la sensualidad y las notas musicales. Sus cuerpos que no solo sirven para agrupar objetos sino para vincularse entre ellos, rítmica y coreográficamente, pensando en cómo llegar a no aburrirse jamás.

Movimiento identificado, soslayado, integrado y amalgamado. No existe un baile que sea correcto o incorreto. Cada danza les permite accionar de una forma, como si se tratara de un pensamiento o teoría o enunciado. No hay algo definido. La búsqueda es lo que los une y aquello que les permite convivir armoniosamente.

No existe un conflicto que los distancie o desuna. Cada uno de estos seres es mágico, ya que aporta su conocimiento, su sentimiento y esa alegría tan inocente como la infancia.

Jugar a ser quienes pretenden, arrastrarse por un piso, dejarse arrastrar por un espacio físico sin que por ello se sientan usados o enajenados. Jugar como mecanismo de superación y de trazar un camino paralelo al que les toca vivir.

Podrían no tener cortinas y las lecturas serían otras, aunque no opuestas a las que realizo en este momento.

Carlos Matus escribió sobre la teoría del juego social, y de ella se desprende que los individuos son en realidad actores que interactúan de manera creativa y conflictiva. No me detendré a analizar a este interesante autor pero sí a relacionar este punto específico.

Muchas veces se estigmatizan palabras como política y gobierno, endureciéndolas y expulsándolas de nuestras vidas por considerárlas contaminantes. Una institución o persona conforma al actor social y, lo más interesante, es que para que exista un juego social, los integrantes tienen que ser independientes. Esta independencia puede observarse en “Entre”, mientras que el título integra a los participantes, invita a la reflexión y a armar un propio tablero de ajedrez en que no solo los desplazamientos son importantes sino la coordinación.

La audioperceptiva integra y revitaliza a quienes parecían extinguirse. Es la música el motor disparador, aquel que une las piezas que engranan perfectamente. Y no me refiero a la perfección determinada socialmente sino a la que cada uno considere como tal. Así como podría esbozarse la belleza según ciertos parámetros, “Entre” es una inteligente propuesta que, libre de todo prejuicio, se anima a recorrer espacios -sin tener que explicar demasiado con palabras lo que sí pretenden con las distintas expresiones-.

Entre ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando muera del todo, moriré con ella

La deriva1

Un hostel en la Isla de Tigre será el lugar predilecto y escogido por una pareja, en crisis, para despejarse y pasar tiempo al aire libre. Claro que ese aire no será muy puro ni tan libre ya que conocerán a los dueños del sitio -una joven y su padrastro-, los cuales tendrán que ocultar, cada vez más, un secreto que los compromete absolutamente.

Al avecinarse un fuerte temporal, los planes de acampar al aire libre serán dejados de lado y solo podrán hospedarse en dicho lugar inóspito, que los atormentará mucho.

“La deriva” (Andrea Marrazzi) es un thriller psicológico que indaga en dos temas fuertes como lo son: el amor y la muerte. Quizás suene más bonita la primera palabra que la segunda, aunque sabemos que el desamor es un veneno que va matando de a poco.

¿Qué es estar a la deriva?

Una tormenta que, simbólicamente, desata discusiones entre estas personas, que les permiten conocerse, interactuar y debatir -sin siquiera proponérselo- sobre el fin de las cosas, sobre los recuerdos y esa melancolía que los está extinguiendo.

Como si matar ratas fuera la única actividad para una mujer en la isla y como si este animal provocara no solo asco sino repelencia del resto de los humanos.

Inmersos en el suspenso, desde que comienza la obra de teatro y hasta que finaliza, se puede disfrutar de una excelente propuesta, la cual es posible gracias a la dramaturgia, a las interpretaciones y a la impecable dirección. Todos los detalles decorativos, de iluminación y vestuarios existen aquí, al igual que los aromas -gracias a los cuales podemos, como público, recrear imaginariamente cada escena-.

Como un barco que está a punto de naufragar y, sin embargo, no tiene demasiadas esperanzas. Como la vida de cuatro personas que son muy diferentes entre sí y que anhelan aferrarse a algo o a alguien para sobrevivir.

Presos de sus propias rutinas, las cuales no se animan a modificar por miedo, presos tras sus propias rejas y tras ese olvido que nunca llegará.

Los temas de conversación, derivan unos en otros. Sus análisis derivan unos en otros. El hilo conductor nos lleva hacia un lugar, para luego confundirnos y que no prejuzguemos ni a estos seres ni a sus conductas.

Somos animales racionales que acusamos antes de tiempo, con o sin pruebas. Que por temor, corremos desesperados sin rumbo fijo. Esto mismo se ve reflejado en la puesta en escena, en las tonalidades de sus colores, en las luces que se encienden o apagan para mantenernos en vilo.

Y, la muerte, no tiene un abordaje simplista ni obvio, sino una vuelta de tuerca tan profunda que emociona hasta las lágrimas. Violencia y muerte vemos y presenciamos diariamente. Por eso son temas que forman parte de la sociedad y, justamente, nos tocan de cerca ya que reviven a partir de la palabra, de un hecho, de un gesto y de la memoria selectiva.

“La deriva”, el terror de dejarse llevar sin evaluar las consecuencias -en contraposición a la deriva inevitable.

Son muchas las lecturas que se pueden hacer de esta pieza teatral que te hace pasar por diferentes situaciones, en tan solo una hora, y utilizando los cinco sentidos para oler la desgracia o intuir que algo malo se está por avecinar.

Colores y texturas transformando un espacio empobrecido en calidez, hasta que las tenues luces marquen lo contrario. El espacio del Teatro El Extranjero que oficia de oyente y testigo de las teorías que se empobrecen con dosis de realidades.

Una isla que absorbe a aquellas criaturas estancadas y sin motivación para construir hacia adelante, permitiéndoles conocer el mundo en lugar de encerrarse en un pequeño segmento en que prima la soledad real y la personal.

Donde apenas puede llegar alguna señal de radio, donde de casualidad los huéspedes ingresan buscando amparo, donde el día y la noche pasan a ser un conjunto de horas intransitables y desgraciadas… allí están ellos, terminando con sus vidas sin, quizás, darse cuenta.

“La deriva” sonoriza y ambienta las desgracias, atenúa los momentos de reflexión e invade de deseos íntimos que incomodan al espectador. Removiendo y escarbando en esos rincones en que solemos acumular sin sentido, solo para no desprendernos de esa suciedad que asquea hasta al menos consciente.

La deriva ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Maestra de primera línea

La suplente25

Ser titular otorga una firmeza y poder que de otra manera no sería posible sentir ni palpitar en el cuerpo.

Tener la certeza de que un puesto es propio y no ajeno, saber que no podrá ser desplazado porque se cuenta con la autoridad para ocuparlo sin tener esa amenaza o incertidumbre.

“La suplente” (escrita y dirigida por Mariano Moro) es una obra de teatro tragicómica que viene a mencionar esos temores, esas sensaciones que se tiene al no tener el puesto de titular y luchar por un espacio de segunda categoría.

María Rosa Frega, interpreta Azucena Marchitte -una maestra que dará una clase muy especial- de la cual formaremos parte pero no como público sino como alumnos; motivo por el cual ocurrirán situaciones cómicas, dramáticas, inimaginables y súper creativas.

Esta docente, ahí, sola, ocupando un espacio escénico que tiene los detalles ornamentales necesarios como para recrear un aula tradicional de antes, con varios accesorios que le servirán a la actriz para montar diferentes cuadros.

La obra se viene llevando a cabo desde el 2001 y siempre fue un éxito, lo cual no es sencillo que ocurra dentro del teatro independiente porque llega un momento en que el público se agota y la cartelera artística de Buenos Aires, agobia y avasalla con sus propuestas.

Cantidad no es calidad y este es uno de los casos. No solamente la dramaturgia es excelente sino que la actuación de María Rosa nos deleita y conmueve durante toda la función. Si bien existen detalles que datan del año de su creación, casi la totalidad de la obra es atemporal.

Mariano Moro logra que redactar un texto bellísimo, inteligente, suspicaz y con el gran desafío de que solamente pueda resultar grandioso al hallar a la actriz indicada para llevarlo a cabo.

Considero que al leer la sinopsis de La suplente, no podrán entender la magnificencia de la dramaturgia. ¿Cuántas señoritas maestras vienen a reemplazar a otras y son burladas por la clase, por los niños?

Azucena tiene la certeza de que ella es mejor que la docente a la cual reemplaza, sin embargo, no puede decirle nada a la cara ni desenmascararla ya que se encuentra de luna de miel, disfrutando de unas regias vacaciones junto a su marido.

Azucena está despechada, envidiosa, se viste como mujer grande, con el pelo recogido, tirante y diciendo las palabras supuestamente correctas. Aunque al no estar presente su competencia, llega un momento de la ficción en que se anima a decirnos todo lo que sufre y, evidentemente, cómo le gustaría mostrarse frente a la sociedad. Para esto se disfraza e interpreta a: Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, Fedra, Tosca, Quevedo y Cervantes, citando a algunos de los personajes más representativos de la historia.

Toda la trama es una pieza artesanal en que frases, versos y acontecimientos son conjugados de tal modo que se puede disfrutar de la literatura en todo su esplendor, de la ópera y de una docente que se descubre como persona y mujer.

Cada expresión que esboza la convierte en esa persona que desearía ser. Pero no deseando ser otro ser, sino ella misma. Transformando su mentalidad, dejándola a la misma en reposo, para sentir abiertamente su esencia. Claro que la energía contenida se expresa de una manera no tan equilibrada pero, al menos, somos su sostén, sus alumnos -aquellos que desea tener para siempre-, sus confidentes y quienes seguramente desearía que ataquemos a la titular.

Con respecto a la titular, no significa que pretenda ser como ella sino lograr ciertas cosas que ésta sí pudo.

Todo su odio es desmedido, atroz, exagerado y poco redituable para su equilibrio mental, un desequilibrio que es mostrado a través de la palabra, la actuación y la danza -en que se satirizan determinadas canciones relacionadas con el hilo conductor principal-.

Sin embargo, gracias a esta primera clase (probablemente la última), logre hacer un click en su vida y cambie ciertos parámetros y rutinas para siempre.

Mientras la interacción con el público se establece como un lenguaje más, la unión de distintos autores se presenta para justificar un estilo de pensamiento y la experiencia de utilizar al teatro como herramienta de comunicación ideológica, suspicazmente -demostrando que una dramaturgia es capaz de contener diferentes lenguajes expresivos para abordar temáticas sociales interesantes, en crisis y ejemplificar a través de esta flor que, marchitándose, envejecía minutos tras minuto.

La suplente fichaMariela Verónica Gagliardi

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Vulgarmente rica

Lady Dómina13

Leo Veterale, “La Barby” interpreta a una marquesa del siglo XVIII que se encuentra en la ruina -sin siquiera saberlo o sospecharlo-. Su mayordomo, Sigfrido (Juan Palacios) intentará fingir que el pasado millonario sigue existiendo en la mansión épica.

Lo entretenido y cautivante de Lady Dómina (de y dirigida por Paul Caballero) es la manera de entrelazar relatos antiguos con contemporáneos. De utilizar recursos televisivos y códigos conocidos por todos para contar una historia tradicional de familia adinerada, mezclada con tintes de humor y sátira que logran divertir a los espectadores durante toda la obra.

Podrán preguntarse qué distingue a esta dramaturgia de otras y es que no existe un factor dominante sino el poder conjugar estilos que permiten burlarse de una sociedad estancada en el tiempo, cegada y ausente de los problemas cotidianos externos.

Es tanto lo que Dómina pretende que ni siquiera se da cuenta de la mala alimentación que tiene a diario. Ella, simplemente, luce esos vestidos de raso y puntillas, llegando a ser el ejemplo de esplendor de lo que fue y nunca más será.

Los cuatro personajes en escena son muy diferentes entre sí lo que permite que cada quien logre una identificación o empatía con alguno de ellos. Para cortar cada uno de los relatos que se suponen profundos y trágicos, se le pedirá al violinista (Hernán Felipe) que toque unas breves melodías. Esto logrará crear un clímax muy agradable, rompiendo con los diálogos existentes.

Quizás, al ser Leo Veterale el famoso, la mayoría del público acuda a verlo a él pero -al llegar al Teatro Porteño- se dará cuenta de un talentoso actor e intérprete: Juan Palacios. A veces los personajes secundarios se recuestan sobre los protagonistas y, otras tantas, ocurre al revés. Sigfrido, tan bien caracterizado y lookeado produce una enorme cantidad de sensaciones: desde asco hasta ternura y compasión. Él tuvo que permanecer al lado de esta tirana mujer, en las buenas y en las malas; siendo objeto de burla, rechazo y descalificación.

Llama la atención el nombre Lady Dómina, el cual es una paradoja: Señorita señora. Ella es las dos cosas, dos personalidades que chocan en su interior. Una mujer con deseos carnales y una perversa que usa la riqueza para corromper almas inocentes.

Tener un nombre que refleje lo que es, su modo de proceder, de mostrarse ante los más pobres y conseguir ser el centro de atención a cambio de dinero. Aunque, una vez que el secreto de su pobreza sale a la luz, su vida toma otro camino. Tiene que rebajarse, volver a recordar un amor pasado y convencer al hijo de éste, Francis III (José María Bourdillón), de llevar a cabo un entrenamiento que dará que hablar. Una vez que se plantea un nuevo escenario, el fracaso no se aproxima y el desenlace llena de alegría cada retazo de esta pieza teatral (que se está llevando a cabo en el Teatro Porteño).

Paul Caballero juega un juego difícil que solo es posible llevar adelante contando con artistas que dejen todo en el escenario. Lo grandioso de la historia es que no solo existe un guión al que están sujetos, sino la improvisación que brota de sus venas, dotando a Lady Dómina de realismo, de sensaciones y de una adrenalina arrasadora.

El grotesco une lo vulgar, lo delicado y refinado, lo bruto y desaliñado; con un eje central que está vinculado a la irrealidad de la alta sociedad. Al egoísmo de ésta y a lo escalofriante que puede resultar el manipular a alguien que, realmente, necesita ayuda económica.

Reír y tomar conciencia se unen como fórmula química, como un proceso sensible y posible, entrelazando esta vez a seres diferentes, opuestos y semejantes ya por su sola condición de humanos.

Lady Dómina ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando se pierde la esperanza

Despojos3

En el Teatro Español de Azul, dentro del marco del Festival Cervantino, se presentó una obra de creación colectiva llamada Despojos (dirigida por Juan Etcheverry). La misma cuenta varios temas interesantes, ubicados en cierta época que nos marcó a todos los argentinos: la pos dictadura militar y principios de la democracia.

Si bien no es la intención del argumento, hablar de los gobiernos de facto, resulta imposible no citar algunos de sus aspectos como ser el contexto, que permita entender y reflexionar sobre la historia que se plantea en el escenario.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), despojar significa: Privar a alguien de lo que goza y tiene, desposeerle de ello con violencia.

Puede afirmarse que a lo largo de la obra que tiene dos horas de duración, aproximadamente, se confirma que la violencia (psicológica sobre todo) es utilizada como herramienta para quitarle a unos pobres seres humanos, lo poco que tienen, haciéndolos sentir menos que la miseria. Algo tan desolador como el sentirse nada y que, encima, los que manejan el poder, les saquen el alma.

Todas las escenas tienen lugar en un pisquiátrico, dentro del cual conviven personas de diferentes sexos, edades y estratos sociales. Entre ellos, cabe resaltar, que no existen inconvenientes sino que prevalece la solidaridad. Aunque, la dueña del lugar y el médico, son quienes manejan toda la medicación de los internos y sus tratamientos. Como si fuera poco, utilizan la esperanza de estos enfermos para aprovecharse y robarles. Claro que estos robos no se manejan como hurtos sino quitándoles, previamente, la vida.

Nada más tenebroso que recordar la masacre provocada por la dictadura de Videla y verla plasmada en el aire de la dramaturgia, en ciertos diálogos y en la manipulación que hacen los que tienen el poder. Éstos no debieran considerarse poseedores de tal, sin embargo, en vez de cuidar a los enfermos, los van empeorando día a día.

Un lugar donde la calidez humana se esfumó para hacer prevalecer la rigidez, el formar fila, el obedecer y no tener derecho a que opinen nada. Absolutamente nada. Por suerte, entre los propios internos, sí van conversando sobre sus preocupaciones y uno se convierte en sostén del otro.

Al ser una creación colectiva, existen muchas escenas donde todos los actores logran lucirse y demostrar su amor por el teatro, un arte que permite expresar hasta lo más “prohibido”, usando diferentes lenguajes para transmitir.

Despojados de su fe, caminan como zombies, hablando pero sin saber qué decir. No tienen escapatoria ya que sueñan con que algún familiar los venga a buscar, cosa que nunca ocurrirá. Es totalmente triste el panorama y la relación con un centro clandestino se pone de manifiesto sin siquiera mencionarlo. Ellos, ahí presos, involucionando, quedándose despojados de todo y sintiendo que sus vidas no valen nada.

En cuanto a la historia, puntualmente, se puede conocer una antigua historia de amor, una actual historia de amor, lucha de intereses constantes, egoísmo, manipulación y la vida que transita entre todos muy rutinariamente. Resulta ser que el más subestimado y considerado un objeto sexual, termina siendo el portavoz de la verdad y, el único, que se anima a revelarle a la policía sobre el último asesinato llevado a cabo en la institución.

¿Por qué estas personas deben ser vigiladas y castigadas?

¿Qué hicieron como para que sus vidas tomen ese rumbo?

Como si estuvieran presos de su libertad y de todo lo demás, cada uno respirará porque es algo inconciente de hacer. El resto lo harán para no ser castigados. Lo más humillante de todo es que se trata de un lugar privado por el que pagan mucho dinero para estar allí. Pagan para ser sancionados o alguien lo hace por ellos. No tienen ya la certeza de por qué están en este lugar. Solo desfilan por las diferentes habitaciones, consumen lo que les dan e inclusive sienten que los tratan bien.

El dinero no es lo único que buscan estos manipuladores del poder, sino, justamente, la sensación de hacer con los demás lo que quieren. Ellos deberían estar en tratamiento pisquiátrico o presos. Tanta maldad junta resulta angustiante, pero, los tintes de humor están presentes en Despojos, lo cual pone la historia en un lugar un poco más relajado. Las situaciones graciosas se vinculan a un humor ácido que intenta rozar el humor negro.

Solo la risa surge y se torna agradable cuando la tensión está a punto de llegar a su máxima expresión. De esta manera, Despojos se convierte en una tragicomedia que se puede disfrutar en familia, aunque no la considero apta para niños.

Mariela Verónica Gagliardi

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La oportunidad de vivir con la esperanza de morir

Tiernas criaturas16

“Tiernas criaturas” (de Gonzalo Senestrari, dirigida por Sebastián Sánchez Amunátegui y Gonzalo Senestrari), es una obra de teatro del género comedia dramática, dentro de la que se pueden vivenciar distintas sensaciones y momentos para reflexionar. Un ex matrimonio convive en la misma casa, en determinado momento los hijos de ambos también y la pareja hombre del padre, también. Lo que parece complicado en estos términos, no lo es.

Ya forma parte de la vida contemporánea, la diversidad en los géneros, en las elecciones y en los gustos. Sucede que los conflictos no se centran en esto sino en el autoconocimiento, en la búsqueda interior y en el camino elegido para recorrer y transitar.

Todos los artistas brindan su potencial característico en escena y logran conmovernos. Por otro lado, el lugar en que se desarrolla toda la historia es una casa como cualquier otra y la única habitación que vemos es un dormitorio. Allí ocurrirá cada momento destacado de la dramaturgia, cada encuentro y desencuentro, cada alegría y tristeza.

Lo más interesante es el modo de narrar, el cual se va construyendo de a poco, sin atosigarnos con emociones. Por un lado, existen las sustancias “prohibidas”, mostradas -no para cancherear sino- para expresarse, alucinar, encontrar un cable a tierra, huir de momentos que no logran atravesar, sea por dolor o cobardía. De esta manera, cada vez que aparezca una escena de esta índole, los cuerpos comenzarán a desplegarse, a sentir, a reconocerse -como flotando en el aire, sin tenerle temor a nada ni nadie-. Un punto a resaltar es el de la música, al compás de los movimientos y viceversa, resultando muy agradable a la vista y audición, tal representación.

Por otro lado, existirán momentos súper agradables, amenos y cómicos; descontracturantes de la tensión que reinará en la morada. Cinco criaturas, adultas y jóvenes, en busca de algo especial que ni siquiera conocen. Ellos se observarán con un dejo de melancolía, sin dejar de lado los problemas familiares que no son, al fin y al cabo, tan graves.

Un abrazo a tiempo, una sonrisa como apoyo y las palabras precisas en el momento justo; conseguirán el milagro de darle una caricia a aquel que lo necesita.

¿Quién dijo que mentir, siempre está mal?

Si es para hacer feliz a alguien que está demasiado golpeado por su pasado, ¿es incorrecto?

No te mates de nuevo, no te mates otra vez – se escuchará durante la obra. Ese mecanismo que utiliza uno de los personajes para desaparecer cuando está en aprietos, llegará a su fin cuando otro muera. Sus dedos se juntarán para conformar un revólver y quedar tirado en la cama. Luego, alguien lo despertará o resucitará. Aunque, cuando se cansen de verlo reproducir siempre la misma secuencia, intervendrán para ayudarlo a sanar.

Claro que al encontrar lo que vino a buscar a la casa de su padre, se encontrará con que eso era una excusa. Al llegar al desenlace se podrá comprender que el amor es lo único importante y lo que los salva de cualquier tragedia, desazón y depresión a lo largo de los días.

Siempre, antes y después, cada uno elegirá su camino que podrá ser solo o acompañado -de acuerdo a la progresión que alcancen-.

Tiernas criaturas te enfrenta con el dolor de la muerte, pero también de la vida. Quien muere, quizás pretendía seguir vivo y quien vive, tal vez, pretendía fallecer. Las contradicciones del ser humano estarán presentes así como la oportunidad, única, de encontrar un motivo para existir.

Tarde o temprano, estos sensibles personajes, se irán; dejándonos solos, con nuestras almas y desprovistos de fórmulas para hallar lo que anhelamos.

Tiernas criaturas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El valor de ser

Chinitos2

“Chinitos” (de y dirigida por Juan Pablo Galimberti) no es una historia China ni con chinos sino acerca de ellos, de sus estilos de vida y de la mirada -sobre todo- que se suele tener sobre los mismos.

Muchas veces ignoramos a qué nacionalidad pertenece cada oriental, suponiendo que son todos iguales. A partir de esta falencia se suele discriminar de tal forma que las conductas de nuestra sociedad se vuelven violentas y agresivas.

Creer o suponer que un grupo de personas, procedentes de otro país, pueden robarnos el trabajo local o tener prácticas extrañas o, aún peor, tildarlos de sectarios por hablar un idioma diferente; es una cuestión totalmente errada.

China tiene una cultura milenaria y, en Argentina, se puede apreciar en un lugar puntual Chinitos6que es el barrio de Belgrano.
Allí viven y tienen actividades comerciales estos mal difamados orientales.

Lo irónico es que nosotros consumimos productos provenientes de su país, practicamos artes marciales chinas y comemos su comida, entre otras cosas.

Hay quienes consideran que son una invasión cual plaga, olvidando que no predominan aquí sino que se unieron a nosotros para enriquecernos.

En esta obra de teatro se puede observar cómo dos amigos que sufren por amor, se unen y conviven intercambiando sus pareceres sobre las relaciones, la manera de asimilar una ruptura sentimental y la oportunidad de construir desde el dolor.

Los dos son tan opuestos entre sí que cada espectador podrá sentirse identificado con uno u otro. Con algo o con todo.

Un departamento-sótano hospedará a estos jóvenes que, en cierto punto, viven por inercia.Chinitos7

En esa vivencia seremos partícipes de las angustias, depresiones y problemas que transitarán a diario; apoyándose como verdaderos hermanos.

Uno (Felipe Llach) demostrará dónde se encuentra la delgada línea entre el padecimiento y el dolor. Mientras el otro (Juan Pablo Galimberti) creerá llevarse el mundo por delante dándole lecciones de vida que terminarán siendo una incoherencia total.

Quién decide cuál es el camino a seguir, la decisión por tomar o la visión que se tiene que tener sobre una determinada cuestión?

Quizás sea hora de respetarnos y aceptar tanto las diferencias como los modos de pensar y sentir.

Mientras el ronroneo de un gato se va ausentado, los días pasan sin mostrar asombro alguno, hasta que un hecho particular enfrenta a los amigos y los hace justificar y replantearse todo.

A partir de ese momento, los sentimentalismos son dejados a un lado para interpretar al diferente que por no conocerlo se lo suele considerar enemigo.

Chinitos1

Esta propuesta teatral está tan bien desarrollada en interpretada que quisiera ver más. Como si se tratara de un fragmento escogido, las situaciones cotidianas no los sorprenden y cada minuto agobia al más deprimido.

La locura los obnubila y de ahí en más los disparates aparecen y desaparecen sin pedir permiso. Por otro lado, la sugestión y obsesión de cada personaje los presenta tan particulares como lo es una masa heterogénea.

Quien parezca igual, aquí tendrá la posibilidad de hacerse notar, con el uso privilegiado de la palabra y la espontaneidad que lo caracterice.

Chinitos5Cuando una etapa termina, empieza otra, supuestamente, mejor. Pero, ¿cómo saber qué es ficción o realidad?

Dos relatos se irán entremezclando hasta confundirnos, realmente, por completo. Solo cuando llegue el desenlace podremos sacar conclusiones.

¿Se avecinará una invasión china o será puro cuento?

Los libros, enciclopedias, noticieros y hasta dibujos animados tienen a esta colectividad como protagonista. ¿Será sugestión o los medios de comunicación estarán en lo cierto?

Para seguir el hilo de la historia, las empanaditas tradicionales y los mates harán lo posible para distraernos, pero la verdad no tardará en golpear a la puerta.

ficha artístico-técnica Chinitos

Mariela Verónica Gagliardi

                                                                                        

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Mi propia vida es una tragedia

Educando a Rita

“Educando a Rita” es una obra de teatro -basada en el libro de Willy Russell, que data de los años 80-. La misma está dirigida por los propios actores y el concepto y diseño está a cargo de Yoska Lázaro, quien en un comienzo sí estuvo en la dirección de la pieza teatral.

Al leer estos nombres, inmediatamente, me puse a investigar. El título me recordó a los clásicos de Niní Marshall y el estilo de actuación de Lizzy Mansilla, también tenía un tinte a la artista. Daba la sensación de trasladarnos a épocas pasadas en que el lenguaje cobraba otro sentido junto con cada una de las expresiones del cuerpo. Pero el guión de la pieza teatral pertenece a un inglés y el director de la misma es español. Se reunieron tres países, que si bien en cierto momento de la historia se han entrelazado, ahora estaban y están más unidos que nunca a nivel artístico.

La historia comienza contando cómo una muchacha con un vocabulario bastante acotado -de oficio peluquera y muy simpática-, decide ingresar a la universidad. Para llevar a cabo su cometido, le pide a un profesor llamado Fran (Javier Lombardo) que la adoctrine. Si bien el relato es lineal y sencillo en su proceder, lo rico de la narrativa está en los modos en que ambos se van enamorando, qué recursos utilizan para relacionarse y cómo ocurre el desenlace.

“Educando a Rita”, nos enseña cómo es posible encontrar el amor, cumplir un sueño, dejar de lado esas ataduras y prejuzgamientos; para alcanzar la meta que deseemos.

En cuanto a la escenografía, la misma cuenta con una calidez y detalles que facilitan introducirse en el lugar donde dictan las clases de literatura a diario. Una biblioteca con los autores más sofisticados de Inglaterra, los escritorios antiguos y con madera oscura, las sillas haciendo juego y los vestuarios de ambos actores; permiten inmiscuirse durante cada uno de los sketchs de la obra -los cuales están estrechamente entrelazados-.

Rita es pura en su sentir, a pesar de estar casada es una mujer libre, es como una niña que juega mientras aprende. Cada escritor para ella es un hallazgo, un descubrimiento. Él la acompaña en su crecimiento, se acerca, le habla, le resume quién es quién, mientras ella cree hallar su camino. Oscar Wilde, Shakespeare, entre otros; son mencionados a lo largo de sus clases. Ella mezcla todo pero tiene ansias de progresar y es lo que la mantiene sobre la cuerda, hasta aprobar su ensayo con menciones.

“La tragedia es inevitable”, le dice en un momento Fran a Rita. A lo que agrega que no es el mismo tipo de tragedia, la denominada por el Educando a Rita1género literario, que la ocurrida en la vida de una persona. Él siente que su propio proceder lo está llevando a la oscuridad, a un terreno movedizo, sin escapatoria alguna. Su matrimonio ya no tiene razón de ser, su amor por la joven tampoco, sus escritos no florecen por la poca fe que se tiene y así, todo tiende a derrumbarse como los estantes de la biblioteca. Sus vasos de alcohol bebidos ante la imposibilidad de salir a la luz y la profundidad con que se sumerge en las páginas de los clásicos, sin siquiera intentar firmemente en escribir las suyas.

Esta obra contiene muchos momentos de risas sanas que contagian al público, pero también una enorme enseñanza sobre la vida, la cual nos hace entristecer al ver el propio hundimiento del protagonista. Su vida se destruye en mil pedazos, mientras la de su compañera se construye paso a paso hacia donde ella desea.

Al igual que un subibaja, se retroalimentan hasta que el destino elegido por ellos, los encauza a diferentes sitios. Al igual que la misma historia que tejen de distintas maneras, hasta encontrar la que mejor les calce.

A simple vista se podría decir que Rita elige, en cambio, a Fran lo eligen. Pero sería irresponsable acotar este dato, ya que no decidir es parte de la propia elección.

Esta comedia nos hace divertir, trasladarnos imaginariamente a distintos escenarios -ya que físicamente existe uno solo- y saber que cada avance o retroceso depende de la actitud que decidamos aportar.

“Educando a Rita” es un modo de ver la vida, la enseñanza y aquellos lazos que en la actualidad se suelen perder por la aparición de las redes sociales, las cuales aportan pero también entran en conflicto con la comunicación si logran avanzar demasiado hasta suplantar la palabra, la ternura y el propio consuelo que puede darle un humano a otro.

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Yo soy la mejor!

Síndrome de Eureka2

La palabra síndrome me transporta a un significado, indefectiblemente, relacionado con alguna patología o algo que se quiere denominar fuera de los parámetros “normales”.

Pero en esta obra de teatro clownesco, quién es Eureka? Hay muchas Eurekas o existe una sola con distintas personalidades que para nosotros el público, parecieran múltiples? Será que quiere mostrarse que una persona no tiene una faceta sino varias?

Al comenzar la función, se pudo ver una escenografía que solamente tenía como decorado a los propios artistas. Por momentos una música rusa nos deleitaba, pero al instante se modificaba por otro ritmo circense, entre algunos de los utilizados en esta pieza teatral.

Cinco mujeres diferentes -personificadas como niñas- se divierten y compiten entre sí por el único nene habitante en ese mundo de fantasía infantil.Síndrome de Eureka4

En un principio, podemos observar que cada actor tiene en sus manos una caja -cada una con un diseño distinto-, que se esmera por darnos a conocer. Tal cual intentan convencernos -y muchas veces logran- los pequeños, éste sería un caso similar.

Cada sketch contiene una pequeña historia, durante la cual lucharán estas mujeres por conquistar al héroe. Como sucede con el complejo de Edipo, ese enamoramiento tan utópico de la hija hacia su padre; aquí ocurre un amor irreal, también, y no recíproco.

Ellos son amigos y enemigos, se encariñan entre sí pero luego se detestan. El objeto de deseo es lo que está en juego, justamente como algo material y, a la vez, sensorial; ya que usan todos sus encantos para lograr aunque sea una mirada de aprobación.

En cierto momento dos de las chicas juegan con patas de ranas, dándoles usos diversos como: teléfono, abanico, gorro, pistola. La Síndrome de Eureka3imaginación que se lleva a cabo y transmite, es igual a la de las criaturas. Sin límites.

Otra de las cuestiones a destacar es la coordinación dada entre los movimientos de los artistas y la música. Este aspecto es interesante, llamativo y permite más dinamismo durante los distintos actos en que se va resolviendo la obra.

Pero la competencia vuelve a escena en cuanto van apareciendo las payasas con paraguas -de distintos tamaños-, ante una eventual lluvia. El objeto deseado es sorprendido y cada una de sus musas intentará protegerlo, aunque él elegirá estar bajo el paraguas más grande, mejor dicho gigante. Y siguiendo esta línea, el niño aparece jugando con una pelota pero la histeria de sus compañeras estalla en cuanto no consiguen su objetivo y es entonces cuando se desquitan con él, Síndrome de Eurekagolpéandolo con pelotas grandes y buscando la complicidad de los espectadores.

Después de hacerlo pasar por distintas pruebas, el niño queda abatido y toma represalias contra ellas, arruinándoles sus festejos y distracciones. En ese momento demuestra que es él quien seleccionará a la que más le guste y con ella compartirá miradas y un breve enamoramiento.

Por algunas escenas que aparecen en la obra -a mi entender un poco fuertes-, no me parece recomendable para los más pequeños.

“Síndrome de Eureka” es un reflejo a lo que puede sentir una mujer ante la impotencia de conseguir caprichosamente su deseo. A través de la risa, lo lúdico y la interacción continua con el público, demostrarán cuán errado es el mundo de Venus.

Síndrome de Eureka1

“Síndrome de Eureka” es un hallazgo, una revelación, un camino que no tiene un fin determinado sino la continua búsqueda -a veces cronológica y otras zigzagueantes-.

Ficha artístico-técnica Síndrome de Eureka

Mariela Verónica Gagliardi

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