*** Agosto 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘teatro cervantes’

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La belleza de un poema y la esencia del amor

Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac, nació en París el 6 de marzo de 1619. En la actualidad es recordado, entre otras cosas, por la obra del dramaturgo Edmond Rostand, que se basa en la vida de este ilustre poeta y soldado. La obra siempre fue exitosa y fue llevada, incluso, al cine (por ejemplo, en los años noventa, teniendo como protagonista a Gerdad Depardieu).

Qué buscaba este revolucionario, qué persiguen los enamorados, hacia dónde van cuando sienten que todo está perdido para sus corazones.

El amor. Qué tema más heroico, controversial e inevitable en la vida de todos los humanos.

La Compañía Criolla vuelve a deleitarnos con otra de sus propuestas escénicas, de la que toma el clásico de Cyrano de Bergerac para convertirlo en una versión más nativa para niños (y adultos, como siempre).

Así es como Cyrano de más acá (escrita y dirigida por Emiliano Dionisi) se traslada de Francia a Buenos Aires, con un estreno a sala llena en el Teatro Cervantes. La nueva comedia musical dará mucho de qué hablar y cautivará a todas las familias que pongan un pie en la calle Libertad.

Estoy convencida de que hacer un espectáculo para niños es muchísimo más intrincado que uno para adultos, sin desmerecer a nadie. Permitir que un infante se interese por el arte, que escuche y vea una historia (que, tal vez, anteriormente leyó o le leyeron) es algo increíble. Único. Por eso es que la cultura no es un plato sobrante sino principal, junto con la educación.

¿Por qué es importante la historia de este poeta sii hubo tantos hombres inteligentes, que enamoraron y cautivaron?

Cyrano tuvo el don de ser leal a sus valores, poniendo en primer lugar su amistad con Cristian y evitando romperle el corazón.

Para quienes no conocen la trama, les cuento que durante el periodo Barroco, en Francia, existió este ser tan particular que logró mezclar sus ideas libertinas con la escritura y su espontaneidad. Él estuvo durante toda su vida enamorado de su prima Roxane, la cual jamás se habría fijado en su persona. En primer lugar por su parentesco y, en segundo lugar, porque estaba obnubilada por el atractivo físico de Cristian. Claro que esa visión cambia, a lo largo del tiempo, cuando deja de ser superficial y conoce lo que es el romanticismo.

Cyrano de más acá tiene esa impronta fresca que con frases modernas, de nuestra época y lugar, captan incluso al menos leído. Cyrano es feo, tiene una nariz muy grande pero, sin embargo, es el hombre más deseado por todas las mujeres. Incluso por Roxane, sin ella saberlo aún.

La dramaturgia se sostiene a lo largo del tiempo y de cada una de las cartas que Cyrano le redacta a su prima, con la firma de Cristian. De esta manera, los dos logran enamorarla, aunque ella tarda toda su vida en saberlo. Recién cuando su primo está por morir, recita una de sus cartas (de memoria) y, así, ella descubre la verdad. Para ese entonces, Cristian (el que creía su gran amor) ya había fallecido, décadas atrás, en la Guerra de los 30 años.

Entonces, cabe preguntarnos, qué habría sido de estos mortales si se hubieran amado libremente, a pesar de todo y más allá de todo.

Quisiera hacer mención a la puesta en escena que es realmente grandiosa, que consigue situarnos en los dos lugares en que se desarrolla la acción, en la iluminación que persigue cada uno de los cuadros de cada situación (porque verlos interpretar a estos actores se torna visible, palpable, real e imposible de olvidar), en la música en vivo que, como siempre, suma un plus y en la perfecta dirección de Dionisi.

Considero que Roberto Peloni es el Cyrano más bello que pudiéramos tener y que consigue tomar la esencia del francés, persiguiendo su misión (al menos la única que se atreve a explorar). Julia Garris es la muestra de femenidad absoluta que pretende ser fiel a su sentir durante toda la vida. Talo Silveyra enaltece, como siempre, ese don para expresar ternura y es así como este trío conmueve desde que aparece en escena hasta que se cierra el telón. Estos talentosos son acompañados por Horacio San Yar, otro excelente actor que lleva adelante la complejidad de interpretar a varios personajes y de hilvanar los hitos de esta gran historia, también uniéndose a la tribu maravillosa.

Me emocioné, lloré, reí, vibré, me conmoví y recordé cada una de las obras que vi de esta compañía. Por eso es que resulta imposible no recomendar una y otra vez.

Mientras sigan existiendo elencos de esta magnitud es que el teatro será infinito, el arte podrá seguir desplegando sus alas y la inocencia de los niños ser conservada como tal.

Mariela Verónica Gagliardi

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Llantos de amor y esperanza

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ficha-el-hombre-de-la-nariz-rotaEl dramaturgo y actor Rolo Sosiuk decide llevar al teatro la vida de Auguste Rodin pero desde la mirada de su amante Camille Claudel. Es entonces cuando tendremos la oportunidad de ingresar en la intimidad de este escultor que no siempre fue reconocido por sus creaciones. El hombre de la nariz rota (dirigida por )es uno de dichos ejemplos en que el arte (y no su perfección) son dejados a un lado por parte de la sociedad.

Rolo Sosiuk será esa máscara que revivirá para recordar su existencia, para estar sin que nadie se de cuenta y pulular por cada rinconcito en busca de justicia.

Existe una fusión entre la danza y el teatro que da cuenta del mundo de la escultura. A su vez, así como el baile pretenderá un renacer, Camille será despojada de su lugar, de su profesión y encerrada en un manicomio para que se atormente cada uno de sus días.

Sufriendo de desamor, de tristeza, de promesas incumplidas y de una vida que no podrá llegar a este mundo; así es como esta pobre mujer es despojada de todo. Absolutamente todo.

No habrá caricias para ella que la cuiden, ni besos que la devuelvan a su cordura. ¿Existe quien no enloquezca en el encierro? ¿Existe quien no padezca cuando se lo desnuda por completo hasta de su interior?

Una actriz excelente interpreta a esta amante (Zuleika Esnal) y será lo que más relucirá a lo largo de la historia. El hombre de la nariz rota parece ser por momentos una dramaturgia bufa, luego un drama, más tarde una lectura sobre la danza clásica y después una forma de cambiar los errores.

Con una mirada aguda y punzante acerca de la elección de Rodin, -un hombre que parece no haber elegido lo que le dictaba su corazón sino lo que se le sirvió como plato en la mesa- y la fuerza que cobra lo afectivo tanto al momento de crear, como de amor y de morir lentamente.

Los segmentos de danza vendrían a ser la perfección, una perfección que no existió en la vida del escultor cuando hizo esta pieza artística, ni en la de su esposa ni en la de su amante, ni en la del hermano de ésta. Al fin de cuentas: ¿qué es lo perfecto? Pareciera ser que atrae lo “imperfecto”, lo distinto, lo que no siempre se puede describir con palabras y, sin embargo, apasiona.

Un amor que no pudo concretarse como los dos hubieran querido y que tuvieron que regalar por los aires, desplomándose por completo.

Cuando todo parezca deslumbrar, aparecerá una nube negra que detendrá tal satisfacción. Así fue la vida de esta mujer y el tormento que eligió atravesar. Quizás pueda sonar ridículo que una persona escoja el dolor antes que la felicidad y es que esta artista creería que su Rodin dejaría a su esposa por ella, como tantas veces se cree. Este conformismo e ilusión la hundieron, tanto pero tanto, que ya sus palabras solo resonaron en cuatro paredes, al mismo tiempo que sus lágrimas se expandieron y secaron todo corazón enamorado.

Su camino de discípula la enriqueció como escultora aunque su gran tormento fue el haberse fijado en un hombre como Auguste y no haber logrado la entereza para finalizar una relación en vez de sentir luego el agobio del abandono.

El retrato de Camille debe permanecer más vivo que nunca para que la violencia de género pase a la historia de una vez por todas, para que cada mujer golpeada, insultada, menospreciada y tratada como un pedazo de mierda se sienta identificada y no justifique la mano dura del hombre que la ejecuta.

Esta obra de teatro plantea a El hombre de la nariz rota como un abanico que se va abriendo, de a poco, y que pretende concientizar. Considero que hay que ver esta propuesta en que la mujer objeto-sujeto aparece y desaparece según la intención de los masculinos que se atreven a hacer “magia” con los cuerpos ajenos.

Una estética que nos lleva a al Siglo XIX y que nos pega un cachetazo al presente, recordándonos que el amor puede ser lo que permitamos que sea.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un regreso inesperado

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El Ciclo Cervantes en el Cervantes, presentó este lunes un unipersonal en el que se recrea la esencia de la gran humorista y comediante: Niní Marshall. La interpretración estuvo a cargo de la actriz Magalí Meliá y debo confesar que lo que más me atrajo fue que no se trató de una copia sino, justamente, de una recreación en la que Magalí rescató los modismos, códigos y cadencias con que Niní nos deleitaba con cada uno de sus personajes.

Y… se nos fue redepente es la invitación al velorio del difunto Don Pascual y a esa atmósfera y sensación que se percibe al ingresar a la sala en que se despide a un ser querido. Claro que Niní aprovecha para jugar, como era su costumbre, con el humor negro e inmiscuirse con lo que podrían hacer los más pequeños en ese entorno.
Son los juegos de pelota y corridas (que podemos escuchar a lo lejos) quienes separan cada uno de los sketchs en que podemos deleitarnos con: Catita, Doña Pola, Niña Jovita, Mónica, Doña Caterina y Cándida.

Con un vestuario bien específico para cada situación y rol, es que Electra? (la viuda) será contenida, acompañada, y quién sabe si podrá salir del caos imperante que llega al final de la despedida de su marido. Una despedida, como tenía que ser, muy original y que trascenderá por doquier.

De eso se trata el universo de esta artista que fue prohibida durante varios años de dictadura y que, sin embargo, consiguió llegar con su léxico a muchísimos hogares que se fueron encariñando con su manera incorrecta de hablar, con su simpatía, con la impronta de cada situación y el timing en que conseguía pasar de un acto a otro irrisoriamente.

Cabe mencionar que al ingresar a la sala Orestes Caviglia y notar que la única escenografía es una corona de muertos, realmente impacta. Por más que se trate de un espectáculo cómico, la muerte es siempre angustiante en nuestra cultura. Pero, al transcurrir unos minutos pareciera ser que nos vamos acostumbrando a compartir dichas flores y aguardar la actuación de la actriz. Vale la pena conocer a Magalí Melía para quien no conozca de su trabajo, vale la pena saber que no precisa copiar para hallar lo más relevante de Niní y quienes percibimos ello pudimos aplaudirla muchísimo.

Su respeto se transforma en admiración, la misma que tenemos quienes amamos a Marshall, la misma que puede contagiarse al repetir frases, dichos, o, simplemente, palabras sueltas. Porque dialogar hablando incorrectamente es como un nuevo lenguaje que tarda en asimilarse y, en este caso, hablar bien podría ser un error y la pérdida de gracia total de cada una de las performance.

La presente actriz no se confunde, logra plantarse en el escenario y transmitir monólogos sin igual, provocándonos la carcajada inmediatamente, sin reparo.

Componiendo un personaje tras otro y luciendo diferente en cuestión de segundos, ella sorprende. Siendo joven, mucama, chusma, cogotuda, anciana y teniendo mucho para decir -como menciona sobre el final de la obra-.

Actriz: Magalí Meliá
Dirección: Ariel Leyra
Función: 19 de septiembre 2016
Teatro Nacional Cervantes

Mariela Verónica Gagliardi

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Los martes son de Radioteatro

img_20160919_145027_487CICLO DE RADIOTEATRO
El corso de Manuel Cruz
Dirección Santiago Doria


Martes a las 19 horas con entrada gratuita


Con las interpretaciones de Nora Cárpena, Antonio Grimau, Mirta Wons, Claudia Cárpena, Sebastián Pozzi, Luciana Ulrich y Gastón Ares, los relatos de Julio Viera y la dirección de Santiago Doria, el próximo martes 13 se estrena El corso de Manuel Cruz, adaptada por Victor Agú y Sebastián Pozzi para el Ciclo de Radioteatro. Se ofrecerá en la sala Luisa Vehil también los martes 20 y 27 de septiembre y 4 de octubre, siempre a las 19 horas, con entrada gratuita. Como se sabe, este año el Ciclo de Radioteatro está dedicado a homenajear a Teatro Abierto.

“En 1982, sin resignar la resistencia político-artística a la dictadura, Teatro Abierto presentó su segundo ciclo en el que ensayó nuevas estrategias de producción, difusión y experimentación -explica el investigador Alberto Wainer-. El nuevo repertorio -continúa- surgió de un concurso de obras en un acto elegidas por un jurado compuesto por directores, actores y técnicos (con expresa exclusión de los dramaturgos). El criterio se discutió: el relato de la gesta de sus 21 autores fundacionales perdía algo de épica, los protagonismos, al democratizarse, se tornaban más difusos, pero, cualitativamente, las 34 obras y 17 proyectos experimentales seleccionados (entre casi 500, enviados desde todas las provincias argentinas) no desmerecieron cualitativamente en relación a los de la edición inaugural. El corso del autor sanjuanino Manuel Cruz, lo prueba irrefutablemente. El grotesco criollo, nuestro género teatral por excelencia, reafirma su eficacia metafórica, y la obra -y esta buena noticia artística, no lo es respecto a nuestra actual realidad social- conserva intacta su eficacia crítica.”

El Ciclo de Radioteatro continuará hasta fin de año con la dirección general de Víctor Agú, los efectos en sala de Sebastián Pozzi, la asistencia de dirección de Rodrigo Colo Pi Garau y Federico Gómez Bac y producción del TNC de Alicia Briel del área de Extensión Cultural.

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1938. Un asunto criminal, se estrenará en el Cervantes

img_20160919_144427_1071938. Un asunto criminal
Augusto Fernandes actúa
junto a Beatriz Spelzini y Hugo Arana
en la obra de su autoría que también dirige.


Después de su gira nacional, en el marco de la cual se estrenó en mayo pasado, 1938. Un asunto criminal de Augusto Fernandes sube a escena en la sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes. Desde el sábado 24 de septiembre (jueves 22y viernes 23 funciones para prensa e invitados), el público de Buenos Aires podrá ver esta obra en la que Hugo Arana, Augusto Fernandes y Beatriz Spelzini interpretan a los personajes de un triángulo amoroso cuya historia se juega en Bariloche, el año que preludiaba la primera Guerra Mundial, y con un clima de gran suspenso.

“Era un momento en el que la figura de Hitler crecía ante los ojos del mundo -enfatiza Augusto Fernandes que también es el director escénico del espectáculo-. El sueño del nacional socialismo y todo lo que representó, hoy me sigue fascinando -dice-. Siempre me obsesioné mucho por la Guerra. La del ’14 fue la gran guerra, todo lo que vino después, la rebelión de la India, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra, todo, fue consecuencia de la Primera. Estuve en Berlín en la época de la Guerra Fría -recuerda-. Se la veía tan cuidadita, pero yo estaba convencido de que estaba edificada sobre cadáveres, sobre NN. Mis compañeros de compañía teatral me miraban como diciendo que estaba loco.”

Después de 10 años en España adonde había llegado escapando de la Argentina porque había hecho “algo muy feo”, Julián vuelve a Bariloche para confesárselo a su amigo Giacomo, con quien en todo ese tiempo no se había comunicado. Giacomo lo espera en el living de su casa y en un momento del encuentro le dice que su esposa Greta ha muerto. El living se convierte en un espacio que da lugar al suspenso, al misterio. La complejidad de los vínculos se patentiza. Los tres personajes parecen relacionarse desde el lugar de la locura.

Inspirada en un hecho real, un crimen sucedido en Italia un poco después del año en que se ubica la obra, 1938. Un asunto criminalle permite a Fernandes, como él mismo dice, hablar de muchas cosas que le interesan: el sentido de la vida y el de la memoria, la sinestesia. “Aquel crimen ocurrió en Italia, pero a mí me impresionan mucho los crímenes que están ocurriendo. Por qué razón hay tantos, por qué razón hay tanto maltrato con mujeres, tanta muerte.”

1938. Un asunto criminal tiene diseño de vestuario de Marta Albertinazzi, escenografía de Albertinazzi y Fernandes, colaboración artística de Lisandro Fiks, iluminación de Gonzalo Berdes y Fernandes. La producción del TNC es de Silvia Oleksikiwy la asistencia de dirección de Vanesa Campanini.

Se ofrecerá en la sala Orestes Caviglia de jueves a sábados a las 21.30 horas y los domingos a las 21 horas, para el público a partir del sábado 24 de septiembre. Localidades 75 pesos.

 

Vacaciones en el Cervantes

Espectáculos para niños y toda la familia en el Cervantes
dos propuestas de miércoles a domingos
en VACACIONES DE INVIERNO


Leonardo, trabajo práctico N°1

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de Gerardo Hochman

Con Pablo CensiDarío DiacoAnahí DratmanRomina FaríasGermán FonzalidaFlorencia Montaldo y Rodrigo Oses

Dirección Gerardo Hochman

Acrobacia, teatro, danza, proyecciones y música en vivo se conjugan en este espectáculo que hace viajar a los espectadores por los vericuetos de la mente de Leonardo Da Vinci, personaje único que unió para siempre el arte y la ciencia. El espectáculo con idea, guión y dirección de Gerardo Hochman apunta a la emoción del espectador y renueva la curiosidad sobre este hombre del Renacimiento y su entorno creativo. Lo hace a través de una dramaturgia del movimiento y de la acción, construida sobre una música especialmente compuesta y con ejecución en vivo.
Leonardo, trabajo práctico N°1 se estrenó en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires (2011), al obtener el premio a los Proyectos Teatrales que otorga el FIBA. Realizó una temporada en C. C. Konex, participó en el Festival Iberoamericano de Bogotá, donde fue vista por 10.000 espectadores. Realizó una gira por el interior del país, se presentó en el Festival Polo Circo y en el Teatro Timbre 4. Realizó funciones en el C. C. Haroldo Conti, en el Auditorio Amijai y en la Sala AB del C. C. San Martín.

Diseño audiovisual: Daniel Calvo
Música original: Sebastian Verea
Coreografía: Lucas Condró y Gerardo Hochman
Iluminación: Gerardo Hochman
Vestuario: Laura Molina
Escenografía: Duilio Della Pittima y Ernesto Sotera

SALA MARÍA GUERRERO
Vacaciones de invierno: miércoles a domingos a las 15 horas
Plateas: $60 

Con esta lluvia
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de Silvina Reinaudi Carlos Adrián Martínez 

Con Alfredo Rizo Carlos Adrián Martínez

Dirección Carlos Adrián Martínez

Espectáculo de títeres y actores con una dramaturgia pensada desde el juego, el de los niños y el de los adultos. Los actores titiriteros en escena proponen este juego: “…juego con sus asociaciones divertidas, absurdas, mágicas y tragicómicas -cuenta Martínez– que llevan el conflicto a un extremo donde a veces ‘portarse mal’ es claramente una búsqueda de límites. Límites a menudo complicados en las relaciones entre hermanos, entre padres e hijos, entre amigos, entre enamorados, en cada espacio de la vida. En una cultura tecnológica que en tantas ocasiones tiende a comunicaciones demasiado mediatizadas -expresa este creador de tan extensa trayectoria- encontrar juegos cara a cara siempre es bueno y necesario.”

Sonidos y arpegios incidentales en vivo: Martínez / Rizo
Diseño y realización escenográfica, muñecos y objetos: Taller de Títeres Triángulo

SALA ORESTES CAVIGLIA 
Vacaciones de invierno: miércoles a domingos a las 16 horas
Localidades: $60 

 

 

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Un bosquejo de lo que podría llamarse identidad perdida

Gris de ausencia - Radioteatro

Ficha radioteatro ElencoEn 1981 Roberto “Tito” Cossa estrena la obra de teatro titulada Gris de ausencia, situada en una época pos peronista, alrededor de la década del 60´ y con una carga emotiva muy relevante. Es así como Víctor Agú decide adaptarla al formato de radioteatro para revivir la esencia fundamental del desarraigo.

Como la canzonetta que se escucha en varios momentos de la historia que va hilvanando los retazos del pasado, de un continente y otro, de las tierras natales y las convertidas en propias aunque siempre desoladas. Así es como transcurre el relato de cada uno de los personajes de esta historia que consigue expresarse como un conjunto de evocaciones atemporales, sin años, sin presente ni futuro, solo con un pasado que conmueve al más añejo y permite desplegar las alas al más joven.

Un gris que empaña lo que podrían ser colores vivos pero que conmueve hasta al más inquieto.

Los recuerdos, esa caja fuerte o ese baúl que cuesta vislumbrar desde lejos pero que está integrado por anécdotas, por sueños tan fuertes que son imposibles de notar despiertos. Como esa fragancia al puerto de La Boca, de las reuniones familiares, de una partida de tute y las melodías de un acordeón desafinado que se oyen más representativas que lo que podría ser perfecto.

Sebastián Pozzi es el encargado de darle vida sonora a cada escena del radioteatro y que como espectadores podamos sentir los pasos, el correr de una página del diario que llega tarde al barrio, las voces gastadas de tanto sufrir, el idioma que confunde personalidades y sentires, dolores del alma imposibles de subsanar.

Mientras Nora Cárpena ý Víctor Agú nos introducen a esta melancólica escucha, cada interpretación se irá encargando de decir algo picaresco, inolvidable y tan profundo como lo no sucedido como se deseaba.

Un abuelo interpretado por el talentoso actor Roly Serrano, al cual podemos observar con toda la gestualidad al pie de un hombre anciano y, a su vez, darnos el lujo de cerrar los ojos y sentir la fascinación de su gran composición interpretativa.

Gris, como lo intermedio entre una tonalidad y otra, como lo que no se puede definir exactamente, como lo desteñido del negro u opacado del blanco. Como un pie dejando huella en Italia y Argentina, como la confusión de un Coliseo y la cancha boquense. Como el mareo que no permite saber a ciencia cierta para qué permanecer donde se permanece ni por qué.

Ficha Gris de ausencia - radioteatro

Mariela Verónica Gagliardi

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La sabiduría del arte

Camarines1

Ficha CamarinesMuchas cosas le puede enseñar un padre a un hijo y también son varias las cosas que puede aprender un hijo de un padre. Pero, cuando no se está presente, suele quedar un vacío tan profundo, tan difícil de volcar con las palabras justas como de comprender certeramente. Las sensaciones no siempre pueden verbalizarse.

Es así como Víctor Laplace y Sergio Surraco, interpretan a dos seres que creen ser quienes quieren hasta que se dan cuenta de lo mucho que se están perdiendo por la terquedad de sus personalidades.

Uno actor y el otro ingeniero, realmente dos carreraras completamente opuestas que no conseguirían unirse de ningún modo. Sin embargo, estos hombres tan desconocidos entre sí y con genes tan similares encuentran la manera, espontánea, de retroalimentarse.

Si bien existen muchísimos momentos en que el humor hace estallar varias carcajadas en ellos y el público, es la nostalgia la encargada de lograr quitarle tanto polvillo a dicha relación.

Dos actores que se lucen de principio a fin, que convocan y llena la sala del teatro Tornavía (en San Martín), que tienen muchísimos cambios de vestuario (los cuales consiguen hacer lucir aún más a estas estrellas del teatro) y un sin fin escenografías que alcanzan la fluidez necesaria para que cada una de las escenas consiga la hilación con la siguiente.

Así, Camarines (escrita y dirigida por Rafael Bruza) se convierte en el espacio ideal para que los personajes se desnuden por completo y decidan su futuro sin culpas o morales innecesarias. Entonces, la vida misma les va mostrando cuán interesante resulta el desafío de imaginarse estar en otro lugar, cambiar rotundamente, maquillarse con los colores que desean para encarnar a quienes sueñan y entenderse, mutuamente, sin la necesidad imperiosa de pretender convencerse para modificar algo.

Como quien quisiera ser feliz y no conformarse con lo conseguido hasta el momento, ellos buscan, indagan, se sorprenden sin imaginarlo, sueñan con los ojos abiertos y se ayudan como nunca lo hicieron antes. Por eso, Camarines, es un búsqueda hacia lo más profundo y sensible de un ser humano, sobre todo sobre aquellos que no tuvieron un padre presente, sobre la oportunidad de cambiar y no estancarse en un pasado doloroso, dejando a un lado el rencor, asumiendo que toda persona se equivoca y que la única condena que debería existir es la de ser preso de las propias palabras.

Al observar a los espectadores pude notar como todos teníamos la misma sensación: la de estar dentro de un verdadero camarín, escuchando las conversaciones privadas detrás de una puerta, intentando capturar la esencia de cada charla y asombrándonos por cada uno de los sucesos de la presente trama.

Como la frase: nunca digas de ese agua no he de beber, así se manifiesta esta entretenida y sensible historia que nos lleva de la mano por un camino conmovedor y lleno de esperanza en el que siempre se está a tiempo.

¡Qué lindo resulta saber que una persona puede arrepentirse y que no tiene que seguir un modelo para no evitar decepcionar a alguien!

Una comedia dramática que sutilmente consigue enaltecer al amor y demostrar cómo lo esencial es la ternura que le imparte uno a otro, el cuidado y la enseñanza de transmitir lo que más se sabe.

Mariela Verónica Gagliardi

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Vuelve “Ni con perros ni con chicos”

ni con perros ni con chicosEl exitoso musical de Fernando Albinarrate
que dirige Javier Daulte regresa al Cervantes.


Omar Calicchio y Laura Oliva serán nuevamente Charles Laughton y su esposa Elsa Lanchester en la sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes. Desde el viernes 26 de febrero vuelve a escena Ni con perros ni con chicos…, el exitoso espectáculo que ambos protagonizan. El musical de Fernando Albinarrate que dirige Javier Daulte se estrenó en octubre pasado con gran repercusión en el público y la crítica.

Dennis Smith y Daniela Pantano en los papeles de Andy Jenkings y Andrea -y otros personajes masculinos y femeninos- junto a los músicos en escena Marcos Vives(cello), Pablo Citarella (piano), Alejandro Bidegain  (saxo tenor) y Roberto Gutiérrez (clarinete) componen el elenco de este espectáculo que cuenta la vida del célebre actor y director de cine y teatro Charles Laughton -inglés nacionalizado estadounidense en 1950- que brilló en la época dorada de Hollywood (La vida privada de Enrique VIII, Rembrant, Espartaco, Testigo de cargo, entre otras) y de su mujer Elsa Lanchester, actriz también británica cuyo nombre cobró fama en 1935 por su papel enLa novia de Frankenstein, y a partir de ahí desarrolló una interesante carrera en el cine (La escalera de caracol, La zapatilla de cristal, Testigo de cargo), en varias películas junto a su marido.

Ni con perros ni con chicos… recorre la vida privada y pública de ambos. La intimidad de la pareja va descubriéndose a la vez que entretelones de la historia del cine y del teatro de la época aparecen, y los personajes van y vienen en el tiempo y el espacio.

El espectáculo tiene Iluminación de Matías Sendón, coreografía de Verónica Pecollo, vestuario de Mini Zuccheri y escenografía de Alicia Leloutre. La asistencia de vestuario es de Josefina Veliz, la de dirección de Ana Calvo y la producción ejecutiva de Ana Riveros.

Se ofrecerá al público a partir del sábado 27 de febrero,de jueves a sábados a las 21.30 horas y los domingos a las 21 horas. Localidades 75 pesos. Jueves 60.

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Idénticos III en Teatro x la Identidad

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Teatro x la identidad cumple 15 años y lo celebra con una nueva edición, como cada ciclo anual, con muchísimas propuestas y sedes que se suman (como el Centro Cultural Kirchner). Actores, autores y directores con el apoyo de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Desde el 16 de noviembre que el teatro comenzó a rodar para que, de manera gratuita, todos puedan disfrutar y apoyar a esta causa tan noble como es la búsqueda de los nietos desaparecidos.

La obra escogida de la programación fue Idénticos III, dentro de la que se pudieron ver doce monólogos escritos por doce autores y dirigidos también por doce directores.

Mariano Mazzei abrió la noche con F5 (autor: Lucas Lagré y dirección Emiliano Dionisi), un monólogo en el que un hombre acaba de separarse y sufre muchísimo. Aprovechando que le entró un virus a la computadora, se comunica con su ex y le pide asesoramiento. Si bien existen algunos gags humorísticos, predomina la angustia y profundidad de un relato excelentemente bien interpretado, como es característico en Mazzei.

El cabello por el suelo (autora: Andrea Garrote, director: Mariana Chaud), interpretado por Andrea Garrote, parte de un corte de pelo que la define y le configura una nueva identidad en su adolescencia. Hay cosas que no existen en el mundo de las palabras – menciona. Otro de los factores que la definen es un encuentro casual que tiene en un bar con un hombre, el cual le muestra una fotografía con una amiga de él muy parecida a ella. Esta situación le aclara cuestiones que nunca había podido entender y que por ello veía presencias en su cuarto a menudo.

Mi China (autor: Juan Carrasco, director: Becky Garello) fue una simpática puesta como intérprete a Marcelo Mellingo. Consiguiendo una inmediata identificación con el público, logró contar su relación utópica con una empleada de supermercado chino a quien confundió con japonesa. Él relata cómo se enamoró de Li mientras la veía cortar fiambres, hasta que un día fue con sus “tropas de élite”para conquistarla pero, por confundir su nacionalidad, no logró su cometido.

Despedida (autor: Mariano Saba, director: Ignacio Apolo) me atrevo a afirmar, fehacientemente, que fue el mejor monólogo de toda la velada, con un texto increíble, dinámico, entusiasta y una actriz como lo es María José Gabin impecable. Un verdadero equipo que supo elegir a la artista indicada para desarrollar a una directora de colegio muy bien personificada, con el estereotipo más común que se puede conocer en las escuelas.

Sus palabras como directora, en un acto de fin de año, súper tradicional pero en el que ocurren algunas vicisitudes como retos en público, apretones a los señores padres, resentimiento transformado en sonrisas irónicas. De repente, su discurso se mezcla con una introspección hacia su vida, hacia el camino tan distinto que tenía soñado para ella y que, bueno, le “tocó” otro. Los he parido – menciona. Y realiza un recorrido por los años, con su voz chillona, diciendo que las criaturas son delincuentes de un año y pico. La particularidad de esta escena fue que mágicamente parecían aparecer cada uno de los personajes citado por la dramaturgia. Un verdadero monólogo con todos los condimentos que debería tener cada pieza para brillar.

Continuó un monólogo de humor, interpretado por la actriz Alejandra Flechner, titulado El amor en tiempos de whatsapp (autora: Macarena Trigo, directora: Mónica Cabrera). Este discurso comienza con unas palabras tajantes sobre qué es estar enamorado. Así, le habla a un hombre al que le dice que no es muy enamoradizo sino que es un idiota. Con un sable muestra formas de artes marciales comparadas con las búsquedas de su vida.

Sin dudas que uno de los monólogos que más emocionó fue El hombre de mediana edad (autora: Jimena Aguilar, director: Claudio Martínez Bel) interpretado por Marcelo Mazzarello nos pasea por un interesante texto vinculado a lo que siente un hombre a lo largo de los días con su nombre, apellido y demás factores. Se podría cuestionar si es imprescindible llevar un nombre o saber quién se es en verdad. Entonces, como un juego impactante él cambia su nombre según el día, el apellido también y cada vez que despierta habla un idioma distinto. Astuguider es el apellido que más le gusta, aunque lo que más lo conmueve es el significado poético que le encontró a la vida, al modo en que recita versos sobre paisajes en los que logra identificarse por completo.

Cuando le tocó el turno al gran Osqui Guzmán con Tambor (autora: Lucía Laragione, directora: Leticia González de Lellis), el espacio escénico se transformó energéticamente. Y es que se trataba de los pueblos originarios, de los africanos que piden por la libertad. Mientras, Osqui, utiliza la percusión para decir que “Después retumbaron otros tambores”. Como si los pedidos de esta comunidad tuvieran el eco necesario para hacerse oír.

“Nosotros, los negros, estamos resonando” – dice en otro momento del discurso. También se encarga de mencionar a distintas personas desaparecidas que nunca serán buscadas. Un relato que utilizó muchas metáforas y sonidos de percusión para ejemplificar lo que sienten aquellos olvidados.

El piano seguía interpretando melodías clásicas de la mano de Martín Pavlovsky, quien homenajeó con su música a una etapa oscura que todos desearíamos borrar de la historia pero que, sin embargo, no es ni será posible ya que está de por medio la vida de miles de jóvenes reprimidos por los armados.

En cuanto llega El origen (autora: Carol Inturias, director: Mauricio Kartún) con la presencia de Lorena Vega, nuevamente los pueblos originarios son citados desde varias aristas. Lo cómico, lo irónico y lo vulgar se fusionan como varios mosaicos que pretenden formar un gran paisaje. Lorena le habla, sentada en un banco alto, a un pibe. No podría mencionarse como hombre ya que sus vocablos demuestran lo molesta que está con él. “Para saber a dónde vas, tenés que saber de dónde venís”. Y aquí ocurre otra cuestión: nuevamente los años más tenebrosos de la Argentina.

Ella se tilda de negra y justifica que existieron grandes personalidades a las que se mencionó con dicho apodo: Mercedes Sosa y Alberto Olmedo son algunos de los citados por su grandeza.

Continúa hablando y refiriéndose a ella misma como negra pero también resentida. Cuestiona el día de la raza al que se modificó con un título muchísimo más largo: Día de la diversidad…

Las resistentes (autor: Nelson Mallach, director: Raúl Mereñuk) trae a Marta Bianchi, una mujer pobre que vive junto a su gran amiga Elsa. Ambas le deben poner el pecho a la vida, cazar gatos para sobrevivir y hacer determinadas cosas que las herirán en lo más profundo.

Con un palo de amasar como arma de defensa, ella no perecerá nunca y cuidará a su amiga -quien cayó en manos de la prostitución y que, igualmente, dejará a un lado sus prejuicios para ayudarla-.

El debut (autor: Gabriel Graves, director: Mauricio Kartún) interpretado por Manuel Vicente, compara un ring de boxeo con la guerra.

Con un monólogo cargado de ironía, este hombre entrena a un boxeador a quien le da consejos, diciéndole, que es un artista, que cuando le pegan un golpe cae como artista.

“Hay que saber perder con arte” – le dice en un momento al joven, a quien compara con Firpo, y pretende transmitirle toda la confianza necesaria como para que no se rinda. Luego menciona que siempre hay que estar de un lado o del otro: del que gane o del que pierda, pero siempre tomar partido.

La violencia de género, los maltratos, las violaciones y todo el terror que sufrieron y sufren muchísimas mujeres es representado por María Fiorentino en Se los dejo pasar (autora: érica Carrasco, director: Manuel Vicente).

Una enfermera que cumple su turno como empleada, que hace lo que le ordenan y, sin embargo, no puede dejar de tener angustia por la sangre que ve derramarse. Como si se tratara de una indagatoria, ella deberá responder todo lo que se le pregunte. Ella no se siente parte del sistema para el cual colaboró, ya que menciona que la contrataron por su discreción.

Pero su calidad de mujer la hace involucrarse, emocionalmente, con el caso de una joven embarazada a punto de morir: “Tenía un sufrimiento que no le llegaba la voz”.

Y, llegando a su fin, el último monólogo llamado Vuelta (autor: Mariano Saba, director: Uriel Guastavino) estuvo a cargo de Osvaldo Santoro. Un hombre que recuerda a su abuelo, haciendo sonar una cajita de música.

Los relatos de su infancia cobran vida en su memoria, en su rostro, en su sonrisa. Rememora la primera vez que sacó la sortija andando en calesita y la personalidad vibrante de su abuelo cuando cantaba (…) “Viva la Internacional!”.

Músico: Martín Pavlovsky

Selección de textos: Mauricio Kartún

Dirección: Daniel Veronese

Mariela Verónica Gagliardi

 

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