*** Julio 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Gilda Arteta’

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Todas amamos a Bettie Page

Desvestida16

“Quiero que me deje, deje de joder,

quiero que me deje, deje de joder.

Que se aleje que se aleje y deje de joder.

que se aleje que se aleje y deje de joder”.

Hay títulos que invitan a pasarla bien, y nada más. Otros que invitan a la reflexión. Algunos y sólo algunos, permiten una llamada a la acción, una transformación completa.

Desvestida podría ser uno de aquellos adjetivos superficiales y, sin embargo, sorprende desde el momento en que comienza la historia.

Me encontré con una propuesta auténtica, diferente, llevada a cabo por artistas del género musical, con un elenco que no fallaba en ningún momento, con una dramaturgia sólida, increíble y muchísima adrenalina.

Ingresar a este espectáculo fue soltar-me y permitir-me volar junto a ellos. Asumo que toda la sala habrá sentido algo similar.

Vieron cuando se amalgama el escenario con el público y se derrumba la cuarta pared?

Cuántas veces presencian un fenómeno real de esta magnitud?

Desvestidas se centra en la vida de una mujer que tiene algunos problemas. No graves pero sí esenciales. Inconvenientes que la traban para poder tener una vida placentera y a su gusto. Pareciera ser que el entorno la define, que su contexto elige por ella. Pero, con ayuda de terapia consigue salir, no solo adelante, sino airosa y radiante.

Betiana es joven, llena de luz, con un estilo pin up que marca su tendencia pero no su destino final. Ella pasa los días fluidamente, pretenden encontrar a su príncipe azul, tener amigas ideales y un sinfín de estereotipos que (por suerte) logra desmitificar.

Desvestida le pasa la brocha por la cara y cuerpo, desnudándola por completo. Así, puede hallarse a sí misma, quitándose el maquillaje y los vestuarios de colores que no hacían más que obnubilar su belleza interior.

Sergio Trevisonno y José Tramontini le dan forma a una problemática femenina muy frecuente. A partir de clichés (que se hacen presentes de forma irónica), es que se consiguen relatar momentos tensionantes en la vida de Betiana.

No es fácil llegar a determinada edad sin “cumplir” con los requisitos culturales de nuestra sociedad. No es fácil tener más de 30 años, estar soltera, no tener el trabajo que se desea, ni hijos, ni marido, ni nada de lo que se “supone” hay que tener.

Betiana lucha hasta el cansancio por satisfacer esos estándares sociales. Durante esa búsqueda intensa es que se desarrolla la historia y cada una de las performances que narran Desvestida.

De un momento a otro Betiana es quien siempre quiso, se acepta, se quiere, se gusta y ya no debe dar más explicaciones a quien no esté de acuerdo con sus elecciones.

¿Se preguntaron alguna vez por qué satisfacer y no satisfacerse?

Lo interesante de la trama es la construcción de cada una de las escenas en que la protagonista combate contra sus propios demonios, contra esas voces internas que no siempre aceptan lo que ella expresa. Una pelea constante entre las distintas Betianas que se confabulan de una u otra manera hasta que el equilibrio la acompaña para no abandonarla como aquellos hombres mundanos.

Gilda Arteta es excelente para el rol que encarna y su talento crece a pasos agigantados. La acompaña un elenco de actores y actrices de muy buen nivel y se produce algo que no siempre ocurre: las tres disciplinas que integran a una comedia musical están en un mismo nivel. Ya esto es un logro para aplaudir de pie. No solo perfección sino vocación, pasión, amor por el teatro y ganas de pintar un escenario con lunares vintage, de trasladar una época a la actualidad y de innovar en los relatos.

Se puede disfrutar de principio a fin y  dan ganas de subir a las tablas para bailar reggaetón, de secarle las lágrimas cuando no consigue lo que busca y de aplaudir hasta el cansancio como símbolo de aceptación.

El canto está presente junto a la actuación. Interpretan lo que sus voces esbozan y el disfrute de los espectadores es constante. Existen algunos momentos que debo resaltar, como la dupla entre la protagonista y su psicóloga donde se instauran varios gags y situaciones cómicas en que la profesional debe salir a flote sin que su paciente se de cuenta. Como producto artístico se nota una unidad y unión grupal que hace posible tan buen resultado.

Burlas constantes durante la infancia, machismo naturalizado, fetiches y más fetiches trasladados de una época a otra y violencia de género son algunos de los subtemas que desfilan a lo largo de la trama.

Desvestida es como ir a ver un partido de fútbol en el que se llevan bien ambos equipos y en el que trabajo se resignifica gracias al amor y pasión compartidos.

Texto, música y letras: José Tramontini y Sergio Trevisonno
Dirección general: Romina Groppo
Funciones: Lunes 20.30 hs
Teatro Border (Godoy Cruz 1838 - CABA)

Mariela Verónica Gagliardi

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Alguien en el mundo piensa en mí

Todagentenueva9

Ficha Toda gente nuevaDe vez en cuando la vida nos premia con obras e interpretaciones como esta. Y nos permite agradecer al arte que exista.

Toda gente nueva (All new people), del dramaturgo Zach Braff, nos permite reír reflexionando a la vez. No existe ni una sola línea de diálogo en que la carcajada quede congelada como tal. De esta manera, los cuatro actores irán atravesando diversas temáticas actuales como: la discriminación, el suicidio, la felicidad, la soledad, el amor, las diferentes formas de sentir placer, la pasión y más sentires que podremos identificar, de inmediato, con nuestro ser.

All new people se estrenó por primera vez en 2011 en Londres y, seis años después, Alejandro Germaná la lleva a escena, encarnando el rol principal de Charlie.

Y no es fácil hacer la traducción, componer un personaje semejante y, encima, llenar una sala donde no cabía siquiera un alfiler. Lleno completamente, con un público súper cálido que celebraba cada uno de los aciertos del elenco.

A Alejandro Germaná, Marina Lamarca, Gilda Arteta y Germán Polonsky se suma la perfecta dirección de Emiliano Delucchi que logra explotar al máximo el talento de los cuatro actores, a lo largo de la historia que nos acontece.

Pero, quizás, se pregunten qué es lo que diferencia a esta comedia de otras. En primer lugar, los estereotipos están logrados de manera excelente. Entonces, desde allí, cada personaje consigue dar un mensaje determinado para invitarnos a pensar. Y, realmente, no tenemos demasiadas semejanzas con Londres, por eso es que Alejandro se encargó de adaptar la versión a una un tanto más cercana.

Nada de ciudades que probablemente no conozcamos ni de gags que solo entenderían quienes consumen productos ingleses. Lo único en inglés son los nombres de los personajes que bien podrían ser otros sin ningún problema.

La acción se sitúa en Cariló, durante un invierno muy crudo y la sucesión de hechos conseguirá demostrar que las casualidades no existen. Cada uno está en el lugar y momento que debe. Porque, creamos o no en el destino, Charlie está a punto de suicidarse y gracias a la aparición de una mujer, esto no consigue llevarlo a cabo. De ahí en más, los desconocidos se irán sumando hasta celebrar la vida y lo que hay como sea.

Cada personaje tiene un instante en que va componiendo hasta llegar a ese lugar en que exprime su potencia. Como cuando se está corriendo una carrera sobre la que faltan metros para alcanzar la llegada. Estos artistas comienzan naturalmente a actuar hasta que pasados segundos, están allí para disparar verdades y certezas.

Con respecto a la escenografía, es en tonalidades claras lo cual permite no resaltar por encima de los actores sino serle útil a ellos para las acciones que deban llevar a cabo.

De un momento para otro, lo que es banal se termina, dando paso a la cruda realidad. O mejor dicho, a la oscuridad que cada uno lleva dentro y que no suele contarle al mundo. Esa realidad que avergüenza o que da miedo narrar por el qué dirán.

El temor a ser juzgado considero que es uno de los motivos por los cuales Charlie sufre. Pero él tiene un motivo poderoso, algo que jamás ha revelado y que siente es el momento de hacerlo. ¿Total? ¿Qué podría perder?

Marina Lamarca (Kim) exponiéndose como una bomba sexy, llena de glamour y con una personalidad que dejará en evidencia cómo conviene encarar los días. Ella es el símbolo de una mujer que no se cosifica sino que se cree útil para un fin y nada más. No es objeto de otro sino un propósito para desplegar sus alas y volar hacia su verdadera pasión.

Ella junto a Germaná representarán exactamente lo opuesto, al igual que los otros dos personajes. Y esto también resulta interesante: el descubrir que de alguien diferente se puede aprender y sanar aquellas heridas tan profundas de antaño.

Amigos nuevos, humanos que no tienen un pasado en común con él y la posibilidad de construir un mañana ya mismo.

El sentirse solo es algo bastante común en algunos humanos. El sentir que, por más acompañado que se esté, hay un “algo” que falta. Pero, en esta oportunidad, un hombre está completamente solo por decisión propia, por no haber podido asumir que es imperfecto como todos y que por más condena que se ponga sobre su espalda, nada borrará lo ocurrido.

Mientras tanto, Emma (la mujer verborrágica) se encargará de llenar todo aquel espacio suelto con palabras y palabras y más palabras. Como si quisiera apoderarse del tiempo y espacio a su antojo y manejar con hilos a la gente. También habrá un bombero (Myron) que, en esta oportunidad, no se hará presente para apagar un incendio aunque sí una catástrofe de personalidades que chocan y explotan en cualquier momento.

Uno contiene al otro, y el otro al siguiente. Y, así, sucesivamente. Por más que no sirva para nada. Porque lo que más los aqueja es no aceptarse. Para esto, Kim, tendrá mucho que enseñarles y, de ahí en más, tal vez aprendan que el disfrute es hoy y que la culpa es la enemiga más íntima que se pueda tener.

Mariela Verónica Gagliardi

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