*** SEPTIEMBRE 2025 ***

El Instituto Nacional del Teatro (INT), está llevando a cabo desde el 20 de febrero “Escenarios de verano” -una propuesta interesante- y que se propone unir a centros turísticos importantes de la Argentina.

Lo relevante de este programa es que se exhibirán 56 obras, en total, paseando por diferentes géneros, para conformar a todo tipo de espectador.

La primera estación fue Salta, luego Córdoba y ahora le toca el turno a Mar del Sud (ciudad balnearia ubicada 17 km al sur de Miramar) que desde hoy y hasta el domingo 16 del corriente mes, albergará a 15 obras. En esta localidad se da otro punto a resaltar que es la pre-inauguración de la sala de teatro, perteneciente a la Fundación Teatro del Sur -con Alberto Félix Alberto a la cabeza-.

En esta emocionante apertura del espacio, se dio lugar a una Conferencia de Prensa -integrada por representantes del INT, Secretaría de Turismo y Cultura, de la mano del creador del teatro-, colmada de medios de comunicación locales y, también, de sitios un poco más alejados como es el caso de Sabor A Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

La prueba de lo contrario2

Un pueblito escondido, en las afueras de la ciudad, es el foco a través del cual girará la historia dramática, que durará poco más de una hora.

Como en todo lugar pequeño, cada vecino se conoce con el de al lado, aunque no siempre se tenga la certeza de lo que se sabe sobre el mismo. En base a esto, también, se hará referencia en «La preuve du contraire» -traducida al castellano como «La prueba de lo contrario» (escrita por Olivier Chiacchiari y dirigida por Melina Marcow)-, con una puesta en escena muy atrapante y el timming que la hará posible.

En cuanto a las casas, las mismas estarán representadas por unas prácticas e interesantes estructuras de madera, que se irán rotando según lo que se quiera contar. Ese avance y retroceso, también estará conectado con los diálogos de los actores, quienes demostrarán lo verosímil que puede resultar una historia. Indefectiblemente, el vestuario, complementará y realzará la dramaturgia, haciendo lucir a los actores una ropa y calzado muy característicos de la zona rural que se hace referencia, al igual que a la estación del año escogida.

Pero, vayamos analizando por partes. Por un lado, lo principal, es el nombre, el título. Sin conocer la trama, es imposible sacar conjeturas. Sí es cierto que a los pocos minutos de conocerla, sabemos que se refiere a lo legal, a juntar pruebas para algo determinado.

De repente notamos cómo el protagonista (Marcos Ferrante) está tranquilo en su casa hasta que le tocan a la puerta. Son cinco La prueba de lo contrario3vecinos, armados, (Javier Pedersoli, Fernanda Pérez Bodria, Eduardo Iácono, Natalia Olabe y Martín Speroni) que buscan algo muy específico de él: su complicidad. Aunque él no entiende qué es lo que pasa, ni en qué puede ayudar, termina aceptando -ya que no le dejan otra alternativa-. Desde un primer momento le comentan que están buscando a Teo y necesitan hallarlo urgentemente. Diez hipótesis serán las encargadas de ir mareando y sacando de las casillas al protagonista.

Lo irónico es que este buen hombre es una víctima y a quien se desea unir a todo el sistema orgánico, implacable y -por lo visto- efectivo, que fueron armando sin siquiera proponérselo. Se dice que la unión hace la fuerza y en esta dramaturgia se ve reflejado como uno de los puntos más destacados por el guión.

En segundo lugar: ¿quién es Teo? Cada vecino dará su declaración según el punto que más lo favorezca pero dicha declaración no será en un tribunal sino en la casa donde se irán sucediendo las escenas -pruebas- una y otra vez.

Justamente, el modo de narrar, no permite que el espectador se pierda -ya que se trata de tener cuenta mucha información en poco tiempo- y que aproveche al máximo la historia. Me sentí una detective, intentando juntar pistas para dilucidar el conflicto. Y es que no es tan sencillo saber cuál es.

Teo es el joven buscado por estas personas pero le adjudican una violación. Este hecho no se logra demostrar que sea cierto, pero cada uno intentará -desde su lugar- desdecir la versión del otro para que no salga a la luz el íntimo secreto de cada uno. Y acá llegamos a la resolución del caso: la vergüenza que sienten todos por lo que fueron haciendo en sus vidas y cómo intentaron tapar con un dedo la sombra más oscura.

La narración es perfecta e intrigante, de principio a fin. Pueden existir varias lecturas por parte del público. En lo que a mí respecta, encontré dos desenlaces. El más visible sería la muerte de un inocente que se intentó usar para tapar las calumnias e injurias adjudicadas a su persona. El otro final, más espiritual y filosófico, sería: la posibilidad de combatir, extinguiendo las palabras que perjudiquen y suplantándolas por aquellas que cierren correctamente, como para no dejar expuesta a la versión oficial.

La prueba de lo contrario1

Es que «La prueba de lo contrario» se apoya en la lengua, en la palabra, en el cómo, en la reiteración, en la repetición y en la.posibilidad de encontar la manera de sustituir lo que estorbe.

Teniendo en cuenta todo esto, claramente Teo, no era un joven distinguido sino alguien a quien se le arrebató la vida en un abrir y cerrar de ojos.

Este vecino, irá recibiendo la visita de estos victimarios que lo intimarán hasta inculcarle sus valores, sus modos de pensar y sus razonamientos. Está en él decidir y elegir a quién creerle y está en él desenredar las versiones para armar su propio rompecabezas… deberá hacerlo rápido como para no perder la razón y su cordura.

Una noche a las 20 horas, irá narrando Teo, -el mismo que momentos después pedirá ayuda-. Quizás nadie lo escuche o, tal vez, a nadie le importe.

Esa noche marcará un antes y un después en la vida de los integrantes del pueblito. Ellos tendrán la posibilidad de arrepentirse, aunque parece prevalecer en sus interiores el egoísmo. Ese sentimiento tan impuro e ingrato que los sellará como lo que son: seres incapaces de amar al prójimo.

Cabe aclarar que en un momento de la obra, la empresa que brinda la electricidad decidió cortarla. Este corte dejó a la sala en una oscuridad absoluta, quedando como un efecto a drede, y, al retomar con unas luces pequeñas de emergencia, la historia se sintió más íntima, permitiendo que disfrutemos, aún más, de La prueba.

Mariela Verónica Gagliardi

El ojo detrás de la aguja2

Desde pequeños nos van y vamos acostumbrando a escuchar y leer historias. Cuentos clásicos, fábulas, poemas, poesías y, de esa manera, de grandes extrañamos esos momentos mágicos.

Cada tarde o noche necesitábamos adormecernos con esas narraciones que, como buenos oyentes, memorizaríamos hasta el más mínimo detalle.

Ana Padovani, recrea esa intimidad entre el orador y, en este caso, su público, para transportarnos a diferentes épocas y estilos de historias. Nos lleva por un recorrido único, pintándonos sonrisas de infantes y, permitiéndonos, sentir cada diálogo.

Con una voz cautivadora y el acento e idioma requerido por cada historia, nos empapamos de amor y ternura, al igual que de risas virtuosas, durante la función.

En ocasiones, decidí cerrar los ojos y la concentración fue más profunda. Logré sentir esa fragancia a niñez, ese abrigo de una cálida caricia y la brisa al apenas estar corrida una ventana.

Intenté no prestar atención a la desconcentración de quienes no estaban respirando mi mismo aire y el placer fue aumentando. De repente, no me sentía en una sala de teatro sino en un espacio más chico en el que, solo yo era la que vivenciaba cada cuento.

«Detrás del ojo de la aguja» dirigida por (Christian Fortezza), nos dio la posibilidad de escuchar historias tradicionales entre una madre y su hija, los consejos que ella intentaba darle de alguna manera -pero sin decírselos-; breves relatos; cuentos con una lengua inventada, introducciones muy bien logradas que permitieron interpretar mejor las historias; Hansel y Gretel con dos finales El ojo detrás de la aguja1distintos y una creatividad que transmitió Ana muy cautivadoramente.

Ella es psicóloga y cuentista. Puede utilizar su profesión para saber cómo llegarle a cada público, qué cosas modificar y cuáles conservar.

La oratoria no consiste en pararse y hablar. Ni en hacer mil movimientos para demostrar algo. La oratoria se basa en ganar la confianza del público, un grupo de personas que puede ser muy similar o diverso entre sí en muchos sentidos.

En cuanto al material utilizado durante el unipersonal, la artista incluyó textos de: Horacio Quiroga, Laura Devetach, Luis Pescetti, Ana María Shua y propios.

Un aspecto que me llamó la atención fue el modo en que transcurrían los cuentos, intercalando los de mayor con los de menor duración y, también, el hecho de que no existió un hilo conductor entre cada uno. Solamente se concluyó la obra con el final de la primera dramaturgia.

Esta decisión nos permitió tener la libertad de prestar atención a la narración que nos interesaba sin tener que recorrer, obligatoriamente, un camino con una única dirección.

Ana Padovani nos explica que las historias son contadas a partir de una mujer que cose, que observa a través de ese diminuto agujerito y que, a su vez, aprovecha el tiempo para armar diálogos entretenidos.

En esta ocasión, la palabra se vuelve fundamental y determinante. Hay que cuidar el valor de la palabra, dice la actriz al terminar los relatos.

Será cuestión de pensar y repensar el lenguaje, lo que queremos transmitir, el cómo lograrlo y, sobre todo, cuando no sepamos qué decir citar al silencio. El mismo que acompañó a esta puesta en escena para servir de separador entre uno y otro relato.

Ficha artístico-técnica Detrás del ojo de la aguja

Mariela Verónica Gagliardi

Sistema garage2

Las luces se apagan y, luego, hacen foco en un hombre sentado el cual realiza un movimiento tras otro. Sus manos, brazos, piernas y pies -al igual que su rostro-; comienzan a desenvolverse de una manera peculiar.

Damián Dreizik  (dirigido por Alfredo Allende) es Raúl Ricoletti, el portavoz de una idea súper original y divertida. Se llama «Sistema garage» a este invento que, no necesariamente, lo tiene como creador.

Vale aclarar que no conocemos cuál es el propósito de la obra hasta bien adentrada la misma. Este profesor está presentando su libro y en las butacas estarán sus alumnos -aquellos que lo marcaron en algo- y las anécdotas se irán sucediendo. Como una película, él recorrerá todo el escenario y nos incluirá como espectadores. A nosotros nos hablará y narrará dónde y cómo originó este proyecto tan interesante.

Beatriz será una de las personas que asistirá al evento, al igual que otros amigos y algunos profesores que, no lo hicieron, por un motivo en especial.

Pero, ¿qué es el sistema garage? Ricoletti, indispensablemente, debe contarle al público cierta información a tener en cuenta para que lo comprendan. Él deseaba dedicarse a la actuación y, a su vez, ser mecánico. Claro que mecánico de autos y no dental -como, lamentablemente, tuvo estudiar por mandato familiar-.

Aunque, nunca pudo abandonar el sueño de unir ambas disciplinas para sentirse pleno.

Este unipersonal, realmente, fue increíble y digno de destacar. Desde la idea, interpretación, iluminación,vestuario, hasta la puesta Sistema garage1en escena; convierten a la obra en un producto artesanal y bien construido.

Teniendo en cuenta, entonces, las dos disciplinas que este hombre quiso combinar; el resultado fue una oportunidad de asimilar las partes de un auto con las del cuerpo humano, al igual que los movimientos del combustible y demás mecanismos con el sistema corporal.

¿Qué otro fetiche podría representarse en la vida de un hombre que ama los coches y el arte?

Qué mejor unión podría producirse y representar la carcajada que, sonoramente, acompaña toda la historia. Una narración impecable, bien actuada, sentida y con mucho humor.

A medida que el monólogo avanza, sus palabras parecen entrar en diálogo con esos otros seres que nunca conocemos en persona pero que sí lo hacemos a partir de los recuerdos del profesor y de todas sus ocurrencias.

El unipersonal termina de la misma manera que empezó pero, esta vez, tenemos detalles que nos permiten comprender la personalidad de este profesor de teatro, el cual intentó no caer en la tentación de tomar prestado un proceso que ya tenía otro autor.

Raúl Ricoletti movió todos sus contactos para saber en qué lugar se hallaba ese señor que tanto le había enseñado. Lo encontró, pero las palabras que el anciano tuvo para decirle, no fueron las ansiadas por el plagiador.

Él quería reconocimiento, pleitesías y un premio por el hallazgo. Quizás, fue un capricho para retomar lo que quiso -con el alma- desde niño. Un niño que seguía existiendo tanto interior como exteriormente, el cual le sirvió para sentirse seguro de lo practicado a diario.

Arrancar un motor-discurso, frenar, cargar combustible-memorizar textos… de esto se trata. Las asociaciones siempre existen en el cerebro humano. En esta ocasión, la diferencia esta en la creación de un modelo de aprendizaje para todos y compartido globalmente.

No me atrevería a decir que puede no funcionar en algún momento, aunque un chasis, una palanca de cambios o un pedal pueden romperse por completo. Será cuestión de averiguar e ir implementando este modelo, apostando nuestros sentires emocionales que podrían sustituirse por mecánicos.

Manos a la obras y a experimentar el Sistema garage. 

Ficha artístico-técnica Sistema garage

Mariela Verónica Gagliardi

Potestad2

Un hombre (Jorge Lorenzo) presenta un día en su vida inolvidable. Un día que marcará, lamentablemente, su destino y el de su familia.

Durante sesenta minutos, seremos testigos de la desaparición de su joven hija llamada Adriana y del dolor que siente como padre.

“Potestad” de Eduardo Pavlovsky (dirigida por Christian Forteza) es un reflejo de cómo, de un instante a otro, puede -todo-, tomar un giro rotundo sin anestesia. Potestad, terminológicamente hablando, se refiere al poder, al derecho y al deber. A la necesidad, imperiosa, de determinar quién es el titiritero y de qué manera debe manejar los hilos para su provecho.

Desde un comienzo lo vemos al actor inquieto, haciendo una serie de movimientos repetitivos y coherentes con los que, luego, nos narrará. Él nos muestra cuál es su silla, qué lugar ocupa en su casa y en la vida. Qué rol, en definitiva, cumple en su familia. Después, nos da a conocer las características de su esposa y la fría relación que tienen hace tiempo. Lo mal y desolado que se siente, sobre todo, un día domingo como el que transcurre en la obra. Por último, le toca el turno a su hija. La única mujer de la casa que logra pintarle una sonrisa y la única que le da afecto.

En ese contexto se desarrolla la pieza teatral hasta que, lo reiterativo desaparece y se hace presente el monstruo camuflado, que roba lo que cree que necesita solo por deshacer lo que no sabe construir.

Potestad se divide en dos partes, de este modo: primero, en la que conocemos los detalles de cada personaje y, luego, en la que estamos frente al conflicto. Esta división Potestad1me pareció impactante en cuanto al efecto que provoca dicho modo de contar la historia.

Al hacer hincapié en lo corporal -propio y ajeno-, indefectiblemente, los espectadores nos enfocamos en eso. Pero la liviandad del comienzo termina en una angustia que nos va cerrando de a poquito la garganta. No sabemos a dónde conducirá su puesta en escena, su descripción ni su problema matrimonial. Pero la inflexión en su voz nos permite, de a poco, entrar en el mundo de la dictadura. Ese espacio en que todo es oscuro y rojo. Incoherente y triste. Opaco  y doloroso.

Jorge Lorenzo representa a un padre que perdió a su hija para siempre. Un padre, como tantos otros, que nunca más pudo abrazar a su pequeña. Un ser que nunca pudo comprender el por qué. Que nunca tuvo la posibilidad de conocer a los autores del hecho y que jamás pudo decirles algo.

Su hija se convirtió en un fantasma sin nombre. En una estudiante que, seguramente, por pensar diferente, fue preferible eliminar.

¿Cómo es la potestad de un padre a quien se le quita este poder, a quien se le impide ser quien es?

El delirio y la paranoia se hacen presentes en su mente y la de su mujer, quienes no podrán deshacerse de ambas patologías sin caer en una tragedia.

Ese delirio que le hace realizar -en su propio cerebro- el mismo tipo de crimen que cometieron los militares. De esta manera, la obra tiene un doble mensaje: la impotencia que siente una persona al perder al amor de su vida y, por otro lado, las consecuencias que se desencadenan de ese infortunio.

Ficha artístico-técnica Potestad

Mariela Verónica Gagliardi

Poeta en Nueva York2

Federico García Lorca es el autor de Poeta en Nueva York -uno de sus importantes y reveladores trabajos-. Este libro incluye poemas, los cuales escribió durante su estadía en dicha ciudad y que recién se publicó una vez muerto el escritor.

Durante su residencia, de casi un año, en Estados Unidos, pudo expresar diferentes sensaciones en cuanto a lo que le producía y provocaba la sociedad neoyorkina. Además, le tocó permanecer allí entre 1929 y 1930, siendo que se sucedieron conflictos económicos críticos que afectaron no solo a este país sino a los que dominaba.

Mariano Dossena decidió dirigir el unipersonal -que lleva el mismo nombre que la obra de Lorca-, protagonizada por Gustavo Pardi e impresionarnos con problemáticas del amor, de la sociedad estadounidense -de lo superflua y efímera que resulta-.

El actor interpreta, deliciosamente, cada sensación en su rostro y cuerpo. Su voz acompaña al relato y cada inflexión en la misma connota sufrimiento, bronca, aversión, amor, sutileza, entre otros.

Pardi se mete en la piel del poeta y se siente él. Desde allí, desde ese lugarcito, explota al máximo su creatividad y don para el teatro. Logra captar la esencia de lo más relevante durante la sucesión de metáforas.

El gran Lorca paso casi un año en la ciudad de Nueva York y, durante ese tiempo, escribió el libro que lleva el nombre de esta obra. Poeta en Nueva York2En sus poemas destacó todo lo referido a la sociedad estadounidense, a la miseria económica y espiritual, al egoísmo y a la división del trabajo.

Gustavo Pardi se moverá en una escenografía de color negra, con cadenas y un banquito. Ese será su lugar y, a través de ella, nos dará a conocer la literatura comprendida durante uno de los declives más importantes de la historia norteamericana.

(…) “No es extraño este sitio para la danza, yo lo digo. El mascarón bailará entre columnas de sangre y de números, entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados que aullarán, noche oscura, por su tiempo sin luces, ¡oh salvaje Norteamérica! ¡oh impúdica! ¡oh salvaje, tendida en la frontera de la nieve!” (…)

Como si se tratara de una historia sencilla de asimilar, el poeta -reencarnado en nuestro actor-, emitirá sus sentimientos, representara su historia, las penurias de dicha década y los modos de intentar resolver las crisis económico-políticas.

(…) “El olvido esta expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo, el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra. Medulas y corolas componían sobre las nubes un desierto de tallos sin una sola rosa”. (…)

Uno de los puntos a destacar de esta dramaturgia es la transición escogida para relatar los poemas y la ilación entre uno y otro. Quien no conociera al autor podría, igualmente, sumergirse en un texto muy rico y perfectamente interpretado; con vaivenes y una mirada profunda sobre lo esencial en la vida del hombre: su don de humildad.

Hay que tener en cuenta que muchos de los escritos de Lorca están dedicados a diferentes personas, con lo cual, si nos basamos estrictamente en ellos, no es posible la unión entre los diversos relatos como para narrar una historia con principio y fin. Pero, si utilizamos los poemas del libro Poeta en Nueva York, como material adjunto de la pieza teatral, surte un efecto diferente.

Cada verso cobra un valor distinto, un gesto acorde y un sentimiento desde lo más sincero de su corazón.

Lo notorio de la escenografía es que las cadenas enormes que lo abrigan, son las encargadas de mostrarlo como vulnerable ante la muerte:

(…) “Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. Poeta en Nueva York3Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, abrieron los toneles y los armarios, destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. Ya no me encontraron.” (…)

La sangre derramada no es en vano, no fue en vano. Sus palabras plasmaron y predijeron lo que vendría y que, jamás, podría revertirse en la mentalidad capitalista. Su propia sangre tampoco pudo olvidarse ni ocultarse. Transcurrieron 78 años desde la aniquilación del cuerpo de Federico García Lorca pero los autores del hecho jamás podrán matar las ideas y recursos intelectuales de un pueblo que tenga memoria.

Ni tampoco dejar de lado el daño moral y físico que le provocó el nazismo y fascismo a la religión -netamente católica- que fue vinculada con los poderosos, con los que tienen la vocación de destruir en vez de construir, con los que deciden por ellos y por una sociedad entera.

(…) “Yo tenía un hijo que era un gigante, pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo. Si mi niño hubiera sido un oso, yo no temería el siglo de los caimanes, ni hubiese visto el mar amarrado a los árboles para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos.” (…)

Los tiempos, hoy en día son otros, pero lo esencial sigue en pie. El poder sigue en manos de las mismas instituciones. Lo primordial renace con fuerzas, hasta que el amor -con una caricia-, intenta apagar los escombros del dolor. Hasta que el amor, con una caricia, intenta dar fe de una práctica que -desde el corazón- es benévola para la salud.

Ficha artístico-técnica Poeta en Nueva York

Mariela Verónica Gagliardi

Mireya2

En los suburbios de Barracas, junto al tango de arrabal, se encuentra una joven (Gabriela Bevacqua) en busca de su felicidad. Ella sueña con ser artista y deleitar al público con su canto. Su nombre es Mirella (pronunciado Mirel) pero es bautizada por el ambiente como Mireya.

Su hermosa cabellera rubia y su paupérrima condición social, al igual que la tediosa convivencia con la familia, la hacen estallar en llanto hasta abandonar su lugar de residencia.

A pesar de que es adulta, conserva intacta su ingenuidad, la cual le impide darse cuenta quien pretende abusarse de la misma y quien la amara de verdad.

Es interesante el recorrido que decidieron hacer Cibrián y Mahler, en el cual predomina la sencillez frente al glamour, en el que se enfrentan la pobreza con la aristocracia y, sobre todo, la dosis de realidad plasmada en los diálogos que nos permiten dar fe de esto.

Los ricos tendrán el poder y siempre fue así. Siempre y cuando poder sea sinónimo de dinero. Pero, el amor, no se compra ni se ruega, surge y muere si se lo maltrata.

Existen varias escenas violentas que supieron definir de un modo original: bailando, danzando cachetadas con efectos sonoros y permitiendo que disfrutemos de una historia trágica pero bien resuelta.

La comedia musical es estrictamente tanguera y con un repertorio creado especialmente para esta obra. Prevalece el amor, la amistad y el deseo; dejando a la violencia como lo que es: una práctica irracional, hiriente y que no conduce a ningún camino positivo.

Como una cenicienta, humilde y vulnerable, deberá superar varios obstáculos que serán imprescindibles para que forje su personalidad y se convierta en artista.

Ella dirá en todo momento que una estrella no es imposible de alcanzar. Con esta frase hace alusión a su carrera como cantante, claro que en un principio no tenía la fortaleza para sentirlo en su corazón.

La rubia Mireya se llevará los aplausos y ovación del público, quien será testigo de su vida, sufrimiento, padecimiento y felicidad.

Ella terminara viviendo un sueño de princesa, sin serlo en realidad. Un sueño en el que oscilará entre Manuel (Martín Repetto) y Alfredo (Damián Iglesias).

Mireya1

Como un cuento clásico, la blonda será la protagonista y luchará hasta conseguir una cierta armonía. El sentimiento de culpa no la invadirá y vivirá según la corriente del viento. Un viento que a veces la hará feliz y otras, una desdichada.

La suerte está echada y su gran amigo Miguel (Leandro Gazzia), la ayudará y acompañará en todo momento.

Mientras tanto, los adoquines de Buenos Aires serán testigos de las peores miserias que tendrá que vivir Mireya, hasta quedarse sin nada. Solo con los recuerdos de los mejores momentos transitados y la melancolía de lo que no pudo ser.

Las parejas de tango amenizarán durante la función y los brillos y glamour se desplegarán por el Alvear.

Las canciones harán mención a todos los temas tratados durante la obra y vivenciaremos situaciones alegres, tristes y conmovedoras.

Mireya es aquel ser tímido que todos llevamos dentro y, a partir del cual, podremos superarnos. Mireya es mujer, pero no viene al caso el género sino la enseñanza que se trae entre manos llamada identidad. El nombre, que por más que se nos modifique, no será condición necesaria para cambiarnos la esencia.

Mireya tiene aroma a tango, a sensibilidad y a melodrama. Como la danza, como sus melodías, como el amor.

Mariela Verónica Gagliardi

Los arcanos del desierto

La orquesta de guaracha santiagueña, que propone llevar el ritmo popular de la guaracha a nuevos horizontes, presenta su primer trabajo discográfico Le Temple Mishki, el jueves 27 de febrero a las 21 en el Teatro del Viejo Mercado (Lavalle 3177). Los Arcanos del Desierto despliegan un espectáculo cargado de energía, alegría y mucho ritmo. 

Los Arcanos del Desierto es una orquesta que renueva la guaracha, un ritmo oriundo de Santiago del Estero que fusiona la música tropical con una base rítmica similar a la chacarera. El género deviene de una mezcla de ritmos afros desembocados en el norte de nuestro país a principios de los ochenta. La agrupación presenta su primer trabajo discográfico Le Temple Mishki (Epsa Music – 2014), un material que aborda elementos sonoros de percusión cubana; ritmos latinoamericanos; improvisación desde el jazz; y exceso de ritmo guarachero santiagueño. El álbum contiene versiones de temas de Kalama Tropical y El Vislumbre del Esteko, grupos de música popular santiagueña.   Los Arcanos del Desierto está conformado por Mariano “Conejo” Sarquiz en contrabajo y dirección musical, Gónzalo Velazquez en guitarra, Jerónimo Iasarrualde en batería, Carlos Salas en congas y bata, Marcos Barrio en timbaletas, Martín Tata Coronel en bongo, Agustín Raubian en congas, Juan Olivera y Jeanette Nenezian en trompetas, Lautaro Schachmann en trombón, Mauro Bianchinelli en saxo barítono, Sebastián Álvarez en saxo tenor y Hernan Weinsetel en saxo alto.    El nuevo álbum -grabado, mezclado y masterizado en MCL Records por Juan Armani y Mario Breuer- cuenta con la participación de Santiago Suárez en voz, Demi Carabajal en batería, Mauricio Deambrosi en saxo tenor, Carlos River en trompreta, Nelson Flacon en voces y otros grandes músicos invitados. El Arte de tapa fue realizado por Flores Aguirre.

Prensa y Comunicación

Belén Ruiz

Amor sin barreras3

Una línea de tren será la encargada de unir cuatro historias de amor apasionadas. Claudio Pazos representará distintos perfiles masculinos con estilos totalmente diferentes uno del otro.

Las mujeres, también, opuestas entre sí -física y mentalmente- empezarán a ser felices durante un simple y cotidiano viaje.

Las canciones (a cargo de Rony Keselman) y coreografías (realizadas por Mecha Fernández) -originales, pegadizas y divertidas-, ayudarán a narrar la dramaturgia. Los diálogos son muy dinámicos y permiten seguir el hilo de las historias, las cuales confluirán en un momento de la obra.

Para quienes asocien el libro «Amor sin barreras» o «Romeo y Julieta», con esta pieza teatral (dirigida por Héctor Presa), les confirmo que dista mucho de su contenido. No se trata de una remake ni de la utilización de fragmentos literarios. Esta obra se apopia solo del nombre y realiza un juego de palabras -entre el amor y el ferrocarril-, interesante y atractivo. Así son ellos, sus enredos, sus pareceres y cambios de rumbo.Amor sin barreras4

¿Qué otra cosa puede ser más importante que el amor, que encontrar a aquella persona ideal? ¿Cómo será esa barrera u obstáculo que nos impida conocerla?

Si no tuviéramos preconceptos, frases armadas y estructuras rígidas en nuestra cabeza, ¿estaríamos en condicones de vivir según nuestro corazón?

Su corazón es enorme y podrá dar amor por doquier, encantando cada rinconcito femenino -descuidado por otros-.

Ana Padilla encarna el papel de una bibliotecaria muy religiosa, Guillermina Calicchio el de estudiante de psicología bastante inocente, Sol Ajuria el de una abogada de personalidad distinguida y extrovertida y Andrea Mango representa a una modelo muy avasallante. Las cuatro mujeres viven en Gran Bs.As y tienen que tomar la línea Roca para llegar a sus trabajos. Entre ellas no se conocen, pero las circunstancias de la vida harán que un día, como cualquier otro, sus caminos se crucen.

La comedia musical, de este modo, transita por los momentos amorosos más significativos de cada pareja; destacando los estereotipos de cada dama y el rol de su novio. Por cuestiones de clima, esta función se realizó en la sala cerrada del Larreta y fue el debut del elenco en ese espacio. A pesar de ello, se adaptaron sin inconvenientes y nadie podría haber notado el cambio de escenario a uno más pequeño.

Amor sin barreras2

Cuando se trata de coreografías, es difícil la cuestión, pero al existir tanto talento, podrían escoger el lugar al azar que se sentirían igual de cómodos y habituados.

Algo llamativo pero no sorprendente -por tratarse de quien se trata- fue la rapidez, delicadeza y estilo con que Claudio Pazos cambiaba su vestuario. Con giros y pasos de danza, aparecía con su nuevo personaje -al mismo tiempo que su léxico y modismos-.

Existen tantos artistas ocultos o no descubiertos, así como otros no valorizados, que no tienen la posobilidad de aparecer en una portada de revista por no pertenecer al circuito comercial, que sería grandioso que el público resalte y elija -mínimamente- a quienes se presenten en teatros locales.

Tener un nombre famoso puede ayudar pero hacerse de ese nombre es más importante, como crecimiento.

Cada ademán y frase esboza por estos intérpretes, hacía notar el profesionalismo con que se manejan y el entusiasmo con que fueron construyendo a su personaje. El cariño es uno de los ingredientes más importantes a la hora de mostrarse. Puede ser un rol pequeño o gigante, pero de nada sirve si se deja de lado el amor con que se va trabajando.

Amor sin barreras1

La historia es muy divertida y ocurrente. Los actores impecables y su unión en escena extraordinaria. Así da gusto estar en primera fila y aplaudirlos de principio a fin, acompañarlos y sumergirnos en la propuesta de Amor sin barreras.

Cuando los trenes pasan a horario, toda planificación es posible; pero en cuanto exista algún desperfecto todo se puede revertir.

 Mariela Verónica Gagliardi

Cuando las olas se avecinan hay que estar preparado… para enfrentarlas o para dejar atrás el pasado. Lo vivido es una parte importante, pero para crecer hay que superar.

Silvia Aguado personifica a Ruda (una mujer aniñada, muy dulce y simpática), la cual llega con una mochila enorme -llena de recuerdos-. Le pesa tanto el bolso que apenas puede caminar sin tambalearse.

«Rompiente» (creada por: la protagonista, Lila Monti y Agustín Flores Muñoz; y dirigida por este último), es la interpretación de una faceta sobre una persona y el cómo avanza o retrocede.

Sus objetos materiales no la dejan evolucionar. Ella está de viaje, pero no a nivel turístico, sino espiritual.

Ruda, que ningún matiz tiene de ese adjetivo, crea un lazo muy fuerte con el público, empatiza y crea chistes -en el momento- según las circunstancias que se van desatando.

Por otro lado, habrá una luz que iluminará cada acto de desapego: desde el abandono de su muñeca hasta un grabador para niños. Cada situación emocionará y logrará crear una atmósfera realmente conmovedora.

Pero no piensen que todo el unipersonal gira en torno a desprenderse de lo antiguo, sino que existirán muchos momentos de risas -logrados espontáneamente por la gran payasa-. Uno fue cuando no encontraba una cinta de cassette para reproducir. Luego de varios vaivenes la encontró en el lugar más insólito. A partir de allí, la rutina clownesca toma otro rumbo. Uno mucho más improvisado sin demasiado sentimentalismo. La niña estaba siendo dejada atrás y la conexión con los espectadores comenzaba a tomar forma.

De este modo, su parte más picaresca logró mostrarse por completo, burlándose de ciertos ruidos -asociándolos con otros escatológicos-, grabando sonidos de personas elegidas al azhar y divirtiéndose con nuestra compañía. Como quien dice: riendo con ellos y no de ellos.
Silvia Aguado es una artista que puede plasmar con cuerpo y mente una historia tan real como ficticia, que sumando o restando determinados elementos y detalles se puede conseguir una u otra.

Una de las lecturas que realizo en cuanto a la interacción entre Ruda y quienes la observamos es que decide llenar los espacios vacíos de su mochila con vivencias actuales, con muestras de afecto, con sonrisas y con amor; intentando suplir el materialismo.
«Rompiente» se refiere a cortar algo para dar lugar a algo nuevo. Si ella siguiera aferrada a su pasado, posiblememte, no encontraría la manera de conocernos. Posiblemente seguiría siendo una nena, quien está al cuidado de sus juguetes.

Pero, nada es un punto y aparte, terminantemente hablando. Nosotros somos los únicos que podemos dictaminar nuestra vida, en el momento que consideremos como oportuno. Entonces, ¿cómo identificar la etapa justa? Solo nuestra intuición nos avisará. Esa voz interior que tantas veces, por miedo y/o nostalgia, acallamos.¿ Acallamos?

Causalmente, su nombre, se refiere a la dificultad para percibir algo. Ese algo es lo que vendrá, es el famoso golpe a la puerta. Es la posibilidad de conocer cosas nuevas, abriéndonos a ellas.

Mientras tanto, ella reposará -hasta quedarse dormida- en la playa y un faro le dirá que ya es tiempo de cambios. Para esto, encenderá o apagará su luz hasta que la joven entienda el mensaje.

Cada uno podrá hacer su propia lectura y justificarla de acuerdo a su manera de ser -ese rasgo que nos distingue a unos de otros-.
Para unos será una simpática puesta en escena y, para otros, una introspectiva.
Su ágil rutina permite entretenernos a lo largo de los sesenta minutos, llevándonos de paseo por cuadros imaginarios, pintados por su voz y vocación.

Ella recrea anécdotas, a partir de los objetos que nos da a conocer y, asume, que nada es para siempre. Que el mar deberá refrescarla con nuevas aventuras y aprendizajes.

Mariela Verónica Gagliardi