*** Octubre 2017 ***

La prueba de lo contrario2

Un pueblito escondido, en las afueras de la ciudad, es el foco a través del cual girará la historia dramática, que durará poco más de una hora.

Como en todo lugar pequeño, cada vecino se conoce con el de al lado, aunque no siempre se tenga la certeza de lo que se sabe sobre el mismo. En base a esto, también, se hará referencia en “La preuve du contraire” -traducida al castellano como “La prueba de lo contrario” (escrita por Olivier Chiacchiari y dirigida por Melina Marcow)-, con una puesta en escena muy atrapante y el timming que la hará posible.

En cuanto a las casas, las mismas estarán representadas por unas prácticas e interesantes estructuras de madera, que se irán rotando según lo que se quiera contar. Ese avance y retroceso, también estará conectado con los diálogos de los actores, quienes demostrarán lo verosímil que puede resultar una historia. Indefectiblemente, el vestuario, complementará y realzará la dramaturgia, haciendo lucir a los actores una ropa y calzado muy característicos de la zona rural que se hace referencia, al igual que a la estación del año escogida.

Pero, vayamos analizando por partes. Por un lado, lo principal, es el nombre, el título. Sin conocer la trama, es imposible sacar conjeturas. Sí es cierto que a los pocos minutos de conocerla, sabemos que se refiere a lo legal, a juntar pruebas para algo determinado.

De repente notamos cómo el protagonista (Marcos Ferrante) está tranquilo en su casa hasta que le tocan a la puerta. Son cinco La prueba de lo contrario3vecinos, armados, (Javier Pedersoli, Fernanda Pérez Bodria, Eduardo Iácono, Natalia Olabe y Martín Speroni) que buscan algo muy específico de él: su complicidad. Aunque él no entiende qué es lo que pasa, ni en qué puede ayudar, termina aceptando -ya que no le dejan otra alternativa-. Desde un primer momento le comentan que están buscando a Teo y necesitan hallarlo urgentemente. Diez hipótesis serán las encargadas de ir mareando y sacando de las casillas al protagonista.

Lo irónico es que este buen hombre es una víctima y a quien se desea unir a todo el sistema orgánico, implacable y -por lo visto- efectivo, que fueron armando sin siquiera proponérselo. Se dice que la unión hace la fuerza y en esta dramaturgia se ve reflejado como uno de los puntos más destacados por el guión.

En segundo lugar: ¿quién es Teo? Cada vecino dará su declaración según el punto que más lo favorezca pero dicha declaración no será en un tribunal sino en la casa donde se irán sucediendo las escenas -pruebas- una y otra vez.

Justamente, el modo de narrar, no permite que el espectador se pierda -ya que se trata de tener cuenta mucha información en poco tiempo- y que aproveche al máximo la historia. Me sentí una detective, intentando juntar pistas para dilucidar el conflicto. Y es que no es tan sencillo saber cuál es.

Teo es el joven buscado por estas personas pero le adjudican una violación. Este hecho no se logra demostrar que sea cierto, pero cada uno intentará -desde su lugar- desdecir la versión del otro para que no salga a la luz el íntimo secreto de cada uno. Y acá llegamos a la resolución del caso: la vergüenza que sienten todos por lo que fueron haciendo en sus vidas y cómo intentaron tapar con un dedo la sombra más oscura.

La narración es perfecta e intrigante, de principio a fin. Pueden existir varias lecturas por parte del público. En lo que a mí respecta, encontré dos desenlaces. El más visible sería la muerte de un inocente que se intentó usar para tapar las calumnias e injurias adjudicadas a su persona. El otro final, más espiritual y filosófico, sería: la posibilidad de combatir, extinguiendo las palabras que perjudiquen y suplantándolas por aquellas que cierren correctamente, como para no dejar expuesta a la versión oficial.

La prueba de lo contrario1

Es que “La prueba de lo contrario” se apoya en la lengua, en la palabra, en el cómo, en la reiteración, en la repetición y en la.posibilidad de encontar la manera de sustituir lo que estorbe.

Teniendo en cuenta todo esto, claramente Teo, no era un joven distinguido sino alguien a quien se le arrebató la vida en un abrir y cerrar de ojos.

Este vecino, irá recibiendo la visita de estos victimarios que lo intimarán hasta inculcarle sus valores, sus modos de pensar y sus razonamientos. Está en él decidir y elegir a quién creerle y está en él desenredar las versiones para armar su propio rompecabezas… deberá hacerlo rápido como para no perder la razón y su cordura.

Una noche a las 20 horas, irá narrando Teo, -el mismo que momentos después pedirá ayuda-. Quizás nadie lo escuche o, tal vez, a nadie le importe.

Esa noche marcará un antes y un después en la vida de los integrantes del pueblito. Ellos tendrán la posibilidad de arrepentirse, aunque parece prevalecer en sus interiores el egoísmo. Ese sentimiento tan impuro e ingrato que los sellará como lo que son: seres incapaces de amar al prójimo.

Cabe aclarar que en un momento de la obra, la empresa que brinda la electricidad decidió cortarla. Este corte dejó a la sala en una oscuridad absoluta, quedando como un efecto a drede, y, al retomar con unas luces pequeñas de emergencia, la historia se sintió más íntima, permitiendo que disfrutemos, aún más, de La prueba.

Mariela Verónica Gagliardi

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