*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Emilia1

En medio de una familia totalmente destrozada y agotada de tanto intento frustrado, resurge una de las mujeres más déspota e hiriente metiendo el dedo en la llaga donde más duele. Su nombre es “Emilia” (de y dirigida por Claudio Tolcachir).

Ella (Elena Boggan), una anciana mujer pero con garras de joven violenta, narra su pasado donde dice haber disfrutado de vuestra compañía. Entrometida al máximo, con un estilo de suegra -sin serlo-, de madre, de amante y de mucama; se va encargando de recuperar un lugar que tuvo antaño.

Walter (Carlos Portalupi), su hijo adoptado de la vida, la encuentra en la calle e invita a conocer su nueva casa. Claro que jamás imaginó que de esa simple charla se dirían las atrocidades más grandes y cada miembro de la familia mostraría su verdadero rostro.

Esta obra dramática no es una historia inventada sino una narración que nos recorre de principio a fin. Quizás, alguno Emilia3pueda identificarse con la situación reinante o, tal vez, conozca a alguien que pasa o pasó por algo similar. Estremece, da escalofríos -claro está- ya que el elenco de actores es excelente y logra hacernos sentir cada sensación relatada por Tolcachir. Pero, la angustia es inevitable. No hay nada por hacer y nosotros seremos meros espectadores de un desenlace terrible, el cual no puede imaginarse al comenzar “Emilia”.

Me parece interesantísima la manera de colocar un paralelismo entre el pasado y presente, donde el foco está puesto en esta humilde viejita, desorientándonos por completo y logrando que atravesemos -junto a ella- su visión de la historia. Su relato pasa a ser el predominante, olvidándonos que existe un argumento más amplio que apunta a un lado que aún no conocemos. Más tarde, sabremos por parte de los demás personajes, otras verdades que nos permitirán conformar una historia completa de la cual podremos: juzgar, acusar con el dedo o simplemente callar para reflexionar.

“Emilia” no queda abierta, sino cerrada, como muestra estar entre las rejas. Dicho encierro le otorga la culpa, una culpa tenaz que la va humillando en silencio, de a poco, sin que logre tener el valor de asumirlo. Esa es ella. Esa mujer que luchó por educar a un hombre que no había salido de su vientre pero que, sin embargo, sintió como tal. Se puede Foto prensa 1odiarla aunque ella con esa mirada y ojos cansados logrará conmover a cualquier puritano de su maldad. Como dicen muchos: a veces no importa lo que se diga sino cómo se diga. Este es el caso de la situación: Emilia vocifera lo peor, pero dicho con un tono realmente convincente. Ella, manipula, todo. Va sorteando obstáculos, dando lástima. Todos logran amarla y detestarla a la vez. Es que son almas perdidas en busca de un sentido y ella es esa brújula “con experiencia” que consideran logre orientarlos. Pero la vejez no siempre es sinónimo de sabiduría.

El pobre chico (Francisco Lumerman) es la única víctima que oscila entre la idiotez y la inmadurez para no caer al precipicio que tanto teme. Es el único inteligente de la familia -compuesta por su madre (Adriana Ferrer) y su pareja, si se quiere decir Walter, que intenta convencer de lo conveniente. Pero nadie lo escucha. Lo relegan y tratan de la peor manera como si fuera una lacra. El pobre hace lo imposible por salir de la realidad que lo invade -en plena adolescencia-, mientras toca su xilofón sin saber siquiera las notas. Cada sonido será un paso más que avance Emilia y cada silencio un suspenso de lo terrorífico que esté por ocurrir.

La casa nueva, conformada por un cuadrado -repleto de mantas cuadras y de diversos colores- incluirán a estos seres desposeídos de bondades. En un costado estará sentado durante casi toda la obra, un hombre (Gabo Correa), tildado de querer destruir lo que no existe. En algún momento ingresará para compartir con ellos su panorama y será echado a la fuerza. Él es diferente, como su hijo. Ambos son indefensos.

Emilia educó a un monstruo, el mismo que destruirá sin piedad.

Emilia2

 

ficha artístico-técnica Emilia

Mariela Verónica Gagliardi

Alizia3

– Alicia: ¿Cuánto dura para siempre?

– Conejo: A veces, solo un instante.

“Alizia” (versión adaptada y dirección de Melisa Hermida) nos lleva a un mundo precioso, lleno de colores, magia e ilusiones. Ella se queda dormida y, su sueño, pasa a ser el nuestro también. Alicia (Isabel Ferrari) aparece en un lugar increíble, totalmente diferente al suyo, intentando comprender códigos y situaciones que jamás comprenderá. Justamente, la clave está en dejarse llevar sin pensar para nada.

Dejando a un lado lo racional, un universo colorido, con todos los personajes del clásico original de Lewis Carroll -y más- le dan la oportunidad -a esta niña- de jugar, bailar y cantar unas originales y pegadizas melodías, al mismo tiempo que permitiendo relacionarse con lo infantil desde otro lado. Esta Alicia es de pelo castaño, motivo por el cual no es aceptada, e inclusive, se le cuestiona su nombre, denominándola como Mabel.

Alizia2La vuelta de tuerca y análisis que se plantea, hacen pensar a los más grandes, entreteniendo a los más pequeños. Esto es un acierto en el guión y puesta en escena que convierten a la obra en interesante para toda la familia.

¿Cómo se hace para no llenar y explotar la sala de Timbre 4 con una propuesta de tal magnitud?

El vestuario, el léxico moderno y las letras de las canciones suenan, se sienten, se complementan y retroalimentan. Se enriquecen y deleitan. La trama sigue su orden cronológico pero, incluyendo, un valor agregado que le permite actualizarse con nuestra época.

En cuanto a la Reina de corazones y su marido no son tan malos, sino que se posicionan desde una arista irónica, ridiculizando lo malvado y, entre todos, logran burlarse de los personajes estereotipados de este cuento infantil.

Alizia9Un solo punto me hizo ruido y se trata de la palabra guacho, tan naturalizada en nuestra sociedad que ya ni siquiera molesta a la mayoría de las personas su uso vulgar.  Utilizarla es violento, por más que se lo quiera disimular con una sonrisa. Seguramente el propósito de la directora no sea agredir, pero no está demás planteárselo.

Centrándonos en la banda de música ésta es en vivo y lo más valorable es que interactúan en la historia, no solo como músicos sino como personajes de dicha trama.

Cada contradicción es marcada y utilizada para trazar un camino diferente. Las ostras que conforman un coro, una oruga que tiene su lugar para expresarse y también hacerse notar, un gato que no quiere ser considerado mascota, y el súper dúo de gemelos Miki-Piki, entre algunos de los más aplaudidos y celebrados.

Alizia8

El Sombrerero, el Conejo y Alicia; siempre serán los más queridos, aunque me atrevo a decir que aquí cada uno de los personajes logra despertar ternura y concientización en el público.

Alicia estará con más interrogantes que certezas, dándole -dichas preguntas- la oportunidad de crecer y ser mejor persona al abrir los ojos en su mundo terrestre.

ficha artístico-técnica Alizia

Mariela Verónica Gagliardi

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Clerk13

¿Llevamos la vida que queremos?

¿Adónde fueron nuestros sueños?

¿Por qué si quisimos ser: actriz, cantante, azafata, mago; terminamos encerrados en un trabajo rutinario, alienante -que nos quita la sonrisa, la alegría-?

¿Por qué condenarnos a vivir una vida que no deseamos ni nos hace sentir plenos y felices?

Dentro del marco del Festival de la Luz, el fotógrafo y artista plástico, Timur Alexandrovich Kuznetcov; presentó la muestra titulada “Clerk” (Oficinista). Dentro de la misma podemos observar una serie de fotografías sacadas con máquinas fotocopiadoras, a personas que trabajan en oficinas.

En cada fotografía figura su puesto de trabajo y una serie de preguntas respecto a sus cargos, sueños, su cuento o dibujo animado favorito y qué pensaban de ellos mismos. Las respuestas, salvo la de una persona que de niño quería ser programador y lo es actualmente, no responden a lo que deseaban de pequeños.

Sus caras, gestos y miradas, reflejan el descontento, la tristeza, la desilusión. Algunos, hasta borraron de sus mentes los cuentos que los hacían felices durante sus infancias.

Teniendo alma de niños y recuerdos de esa etapa, podremos vivir mejor y relacionarnos con nuestros semejantes.

Clerk11

Cuando se los interroga sobre qué piensan acerca de sí mismos, las respuestas son diversas: “soy bueno”, “alcohólico”, “estoy en la búsqueda eterna de objetivos sin encontrarlos”, “no me gusta pensar en mí mismo”. Esta última respuesta es inquietante al igual que el rostro que lo expresa.

Al ingresar a la sala de exposición, Rolf Art, se puede observar una determinada distribución en cuanto a los retratos. En primer lugar, el ambiente central posiciona a los protagonistas más alienados, entre los cuales se encuentra causalmente el del autor: Timur. Su cara, sus ojos y las agotadas ojeras revelan un padecimiento extenuante, provocando miedo al estar frente a él.

Así se puede determinar cómo la muestra es una ejemplificación de su propia frustración ya que él deseaba ser médico cirujano y terminó dedicándose a otra cosa. En el cuadro podemos vislumbrar que sus características profesionales se vinculan a la gerencia de capacitación en una empresa.

No me gusta pensar en mí mismo – dice, lo cual llama poderosamente la atención del público. Una galería de arte expuesta para crear conciencia y revertir la vida suya, de ellos e inclusive nuestra.

“Clerk” es una exposición digna de visitar. No solo hay arte, sino que las curadoras de Rolf Art son extremadamente capaces de transmitir una obra en instantes, en captar su esencia con tan solo observar el propósito del autor.

Pudimos deleitar exquisiteces a la vez que seguir reflexionando sobre las cuestiones emblemáticas del mundo laboral, sus vicisitudes internas y políticas capitalistas externas.

ficha Clerk

Mabel Susana Man

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Salvemos le puse cuca31

En los noventa era muy habitual hablar de ecología, de las ballenas y demás animales del sur de nuestro país, como si estuvieran estas especies en el fin de sus días. Algunas personas se sintieron más comprometidas al aportar dinero a ciertas organizaciones, mientras otras rezaron para que nada malo pase.

Hablando de un tema y filosofando, no se crea conciencia. Este es el puntapié para hacer algo. Y hacer significa acción, dejando de lado la palabra por sí sola.

Las murgas, son acción en movimiento ya que, además de entretener a la gente, les crean verdadera conciencia y se animan a decir sus ideologías, argumentando y resignificando un mensaje social.

“Salvemos Le puse Cuca” es el claro ejemplo de que se puede repensar el mundo. Con colores, voces diversas, alegría y pasión; este grupo de artistas crea una impronta de la que nos sentimos parte. Ellos no precisan un escenario para bailar como estamos acostumbrados, sino que pueden narrar situaciones, momentos, contextos y dotarlos de música.

Salvemos a las ballenas, mientras la humanidad pierde valores y se extingue a sí misma. ¿Por qué el hombre suele sentir que hace algo cuando ayuda a una persona, animal o causa lejano? ¿Por qué cuando se habla de ayudar a gente humilde, lo que primero que se le cruza por la cabeza es asistir a África? ¿Nuestro norte, nuestro barrio, nuestra zona? Todos necesitan y no se es más por caminar muchos kilómetros.

El egoísmo hizo que nos olvidemos de lo importante que es mirar al más cercano, a tenderle una mano de verdad y sonreírle cuando esté apenado.

Entre chistes, bromas y celebraciones, Le puse Cuca defiende a los más vulnerables y se pone del lado del más golpeado, como puede ser una mujer embarazada. Sal de ahí, bebito bebito, sal de ahí de ese lugar – es el fragmento de una de las canciones que más aprecié durante el espectáculo. No por ser la mejor, ya que todas tienen su argumento inteligente y voraz, sino porque logra desmenuzar una problemática que está en crisis: la llegada de un bebé.

Apurar un nacimiento, colocar inyecciones para no sentir dolor, sufrir lo menos posible, pasar rápido ese momento -tan esperado y evitado a la vez-, intentar no desesperar sin encontrar contención alrededor. Quizás, crean que exagero con mi postura pero, a diario, leo y escucho opiniones de mujeres que se han sentido abandonadas en esa ocasión, que no han podido disfrutar del dar a luz. Que han tenido miedo por lo que vendrá.

Si se trata de salvar, hay que empezar por casa. Evitar discusiones innecesarias, ser feliz con lo más pequeño, soñar con los ojos abiertos y disfrutar de la música. Justamente, esta murga tiene melodías muy pegadizas que dan ganas de seguir con el cuerpo en movimiento, a la vez que sus rostros pintados nos contagian solamente esperanzas por un mundo mejor.

Esta función fue a la gorra y, los espectadores, colmamos la sala del teatro La Carpintería. Una noche a puros colores, intercalados entre sí, recordándonos que no hay que esperar al verano para que sea carnaval. Es una actitud de vida, de seguir adelante, de proponerse metas y, con amor, lograrlas.

Coros generales, voces principales, dúos, tríos… se conjugan para hacernos atravesar diferentes escenas, situaciones, contextos y dejarnos pensando. Ese es el factor más interesante de un grupo de artistas: el valor agregado que dejan en el escenario.

Cuando todo termina, las puertas se abren y la fiesta continúa. Preguntamos próxima fecha, felicitamos y hablamos con la primera persona que cruzamos.

¿Es carnaval?

Las bombitas de agua no están, la espuma tampoco, las caretas menos.

Entonces, ¿por qué los bombos suenan y los acordes acompañan voces que aclaman sin parar?

¿Es carnaval?

No. Es la vibración de esta murga que contagia un modelo para armar y desarmar, una forma de sentir, protegiendo a quien más queremos e intentando no dañar a casi nadie.

Salvemos al mundo que está herido y necesita de manos unidas formando un corazón.

Salvemos Le puse Cuca ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Juanito25

«Juanito» es un niño que, junto a su madre, llegan a Buenos Aires desde Rosario,  buscando un mejor progreso. Lo que nunca imaginaron fue que una ciudad tan grande le intentaría quitar a Juanito su inocencia que es una de las cosas más bonitas de la infancia.

Entrelazando relatos, diálogos y canciones, surgirá una historia armoniosa, equilibrada y muy aplaudida por los espectadores.

Y cantando canciones y buscando una manera de sonreír -se repetirá en varios momentos de la obra, metiéndose en la sonrisa de cada persona-, pintando una realidad dura y trágica, con una dosis más feliz y apropiada para sus pequeños.

Mientras suena una canción con estilo de rap-pop (mezcla extraña si será), un chancho que rima todo intentará invadirnos de la crueldad hacia los más pobres, transformándose en un anti-héroe.

Un dia de clases en el que Juanito deberá relacionarse con nuevos compañeros y estilos de vida. Él no viene de otro país sino que es rosarino, sin embargo notará que los chicos son muy diferentes.

Entre cantos y bailes, esas distancias que los separaban comenzarán a unirlos cada vez más, demostrando que durante la infancia -aquí o allá- solo importa divertirse.

Asi sera como Juanito se convertirá en una persona muy amigable y sensible, a la que querrá poner de protagonista en una obra de teatro que inventarán. Aunque, este deseo se verá interrumpido por una tristeza enorme llamada trabajo infantil.

El tratamiento de esta problemática social se trata de una forma entretenida y punzante a la vez. Los niños comprenderán que no corresponde a su edad trabajar y los adultos deberán hacerse cargo de lo que les toque.

¿Fabricar cohetes? No cualquiera sabe hacer uno, pero, Juanito llevará a sus nuevos amigos por un viaje espacial inolvidable, siempre acompañados por la música.

Cuatro amigos en busca de juegos, solidaridad e ilusiones. Son jóvenes y solo tienen la obligación de ser felices, despreocupándose de cualquier mal momento a los que los quieran someter los adultos.

El encanto de esta obra va acompañado de todo el grupo de artistas que vuelcan sus conocimientos y amor hacia los infantes. Siempre pienso si es más difícil montar una obra para niños o para mayores y estoy convencida de que la primera opción es la que trae más dificultades aparejadas. En primera instancia, un espectáculo para adultos tiene como espectadores solamente a adultos en su generalidad. En cambio, el mundo de los infantes convoca a las familias -ya que es poco frecuente que acudan solo los menores-. En muchas ocasiones, los padres o familiares los acompañan porque quieren ver también. Entonces, ¿cómo no va a ser mas complicado satisfacer a grupos etarios tan diversos?

«Juanito, una aventura en cohete»; cumple con todo como para tener éxito. Saben lo que hacen y es imposible no sentir ese contagio en el cuerpo, de asociar a los actores con otras obras donde ya los vimos, de querer a Juanito -incluso sin conocerlo- y de agradecerles a todos por no subestimar a los pequeños.

En medio de tanto analfabetismo cultural promovido por los medios masivos de comunicación, esta obra es una caricia al alma, una luz llena de esperanza y una indagación profunda a lo realmente importante en una sociedad.

Los niños juegan y copian, pero, para eso, tienen que existir modelos. Ahora, ¿qué sucede cuando éstos se desfiguran o extinguen?

Todavía es posible proyectar un futuro precioso, lleno de colores -como la escenografía de la obra-, colmado de alegría y felicidad. Solo hace falta compromiso social. Desde lo más insignificante. La esperanza jamás hay que perderla y, a través, de Juanito, muchos chicos podrán despertar su imaginación, hacer amigos nuevos y compartir.

El arte es un recurso inagotable, con millones de vertientes posibles. Lo único que hay que hacer es tener ganas de jugar, independientemente de la edad que se tenga. No hay edad para crear, pero sí una fuerte postura de endurecimiento hacia la diversión.

Juanito ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Amahl1

Un gran abanico de propuestas, nuevamente, surge en vacaciones de invierno en Buenos Aires y, evidentemente, son pocos los adultos que emprenden el desafío de llevar a sus niños a ver y escuchar ópera.

“La noche mágica de Amahl” (de Gian-Carlo Menotti) fue la primera en su género que se solicitó para televisión en la Navidad de 1951. En ella, una niña y su madre, viven en una casa muy humilde y -la pobreza- les impide ser felices.

Amahl (nombre árabe que significa esperanza) pasa sus días utilizando una colorida muleta y jamás imaginaría que su pierna tendría posibilidad de ser curada.

Las voces -en esta función- de Luciana Larocca (Amahl) y Elisa Calvo (Madre), conmueven enormemente a los presentes. Después de haberlas visto en Hansel y Gretel, mi emoción y agradecimientos continúan.

Ópera en castellano, sin necesidad de leer subtítulos ni de esforzarse por comprender una lengua diferente a la nuestra, sumado a la escenografía que ejemplifica, perfectamente, toda la historia.

No hace falta ser creyente para disfrutar aunque, si lo sos, seguro se te derrama una lágrima.

Ella, como toda niña, tiene la fantasía y sensibilidad de pintar un mundo ideal. Amahl4Ni la falta de alimentos consigue
deprimirla. Amahl juega con su amigo imaginario, ya que no tiene otros reales. No es feliz, pero en cuanto ve la estrella de Belén, su suerte o destino cambia. De ahí en más, intentará hacer pasar a los Reyes Magos pero, la madre, cree que su hija está delirando.

Melchor, Gaspar y Baltasar; consiguen ingresar a la cabaña para bendecir a la pequeña. Aquí, una breve historia religiosa se narra pero, reitero, que no incomoda al no creyente sino que maravilla.

Los niños presentes no quitaron sus miradas de la escena. Ni parpadearon siquiera. Estaban presenciando una obra musical, compuesta por la Orquesta de Cuerdas de Monte Grande (la cual también incluye vientos y percusión) y, estas oportunidades, no se dan a diario.

Con la idea, producción y dirección de la talentosa Silvana D´Onofrio, se logra una unión interesantísima entre el elenco y los músicos -permitiendo disfrutar ambas disciplinas-.

Un punto a destacar es la claridad en las voces de los intérpretes lo cual no siempre existe en la ópera. Las inflexiones y movimientos que van desarrollando les permiten hacerse entender. Tanto las protagonistas como los Reyes, el Paje, los Pastores y hasta los niños; le dan un brillo a la dramaturgia que permite que el Amahl7sol reinante en el exterior continúe a nuestra salida.

Muchas veces se escucha decir que la ópera y la música clásica son para una élite pero considero que es en gran parte un mito caduco. Existen propuestas, inclusive gratuitas, por si ese es el condicionamiento. No lo creo.

Las personas se exluyen cuando no entienden y prefieren apartarse del camino.

El arte lírico se siente en el cuerpo. Cada vibración recorre las venas y los ojos, de a poco, consiguen el placer. Ese placer tan preciado que pinta una gran sonrisa melancólica.

La tragedia, siempre presente, nos recuerda que, en algún momento, el desenlace se avecina.

Amahl convierte sus sueños en la realidad más preciosa, aprendiendo a dar aquello que aún no sabe que dejará de necesitar.

ficha artístico-técnica Amahl

Mariela Verónica Gagliardi

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Un jardín en el desierto15

Hace un año vi la obra “Un jardín en el desierto” (escrita por Lucía Lloydi y Victoria Baldomir, dirigida por Gabriel Páez). Hoy, nuevamente, quise estar presente para observar las reformas hechas para este infantil tan encantador.

Durante las vacaciones, todas las propuestas tratan de captar a los niños y provocarles entusiasmo. Lamentablemente, es tan amplio el abanico que no es posible que los pequeños presencien todo.

¿Qué decir de estas dos actrices que no haya mencionado en la nota anterior?

Ellas saben actuar, interpretar, tienen talento y esa magia en sus cuerpos que les permiten conocer las intrigas infantiles.

Lucía Lloydi y Victoria Baldomir conforman un dúo picaresco y sagaz. Juntas, emprenden un viaje al desierto pero olvidan llevar algo muy importante: agua. Sin ésta creen morir de sed, pero, aún no tienen necesidad de tomar líquido porque su gran aventura las distraerá hasta lograr su objetivo.

Juntas, estas hermanas, conocerán paisajes diferentes, intentarán sembrar y ver crecer un magnífico jardín. Para ello Un jardín en el desierto12deberán pasar frío, acampar y soñar despiertas.

De repente una niña de alrededor de cinco años le dijo a su mamá: en el desierto no hace frío.

La inocencia de la edad, las preguntas sin maldad y las acotaciones; conforman un mágico universo.

Eran las 15 hs y la sala llena convirtió el jardín deseado en una realidad imperante.

La nueva versión incluye proyecciones audiovisuales, efectos sonoros en vivo y cambios más coloridos en la escenografía. El conjunto de estos cambios produce un mayor dinamismo del relato y que los niños presten más atención. El año pasado también me gustó mucho pero quizás no estaba dirigida a los más pequeños.

Vale aclarar que, anteriormente, trabajaban sin director y actualmente incorporaron a uno, motivo por el cual pueden focalizarse en sus roles relajadamente.

Qué importante es poder delegar tareas en otro artista. Ahora ellas caminan holgadas, concentrándose en lo suyo sin por eso desvalorizar el trabajo anterior que a mí me encantó. Fueron dos ópticas prácticamente iguales en cuanto al guión e idea original, en dos espacios completamente diferentes. El público también fue diverso ya que, en esta ocasión, los infantes fueron mucho más pequeños.

Un jardín en el desierto1

Cada tanto miraba hacia atrás, sin distraer, para mirar a la chica (Stella Birchmeyer) que, sutilmente, tomaba un objeto u otro para sonorizar. No se le escapó ninguna escena y su cara de entusiasmo le permitió sentirse un personaje más en el desierto. Ella es como la acompañante que no debe fallar pero lejos está de tensionarse. Las tres componen una historia preciosa, reflexionando sobre diversas situaciones y personas. Cumpliendo uno de los trabajos más felices y placenteros en la vida del hombre: sembrar y ver, luego, el resultado.

Este dúo dinámico pedirá al cielo que llueva cuanto antes para que todo florezca. Tanto rogar, no será en vano.

Los adultos fuimos al desierto con ellos y me encantaría ver la segunda parte de esta obra que considero un clásico infantil.

Y para toda la familia. Para soñar, para saber que es posible narrar sin insultos, logrando empatía y difundiendo el mensaje de amor para crecer sanamente.

Mariela Verónica Gagliardi

ficha artístico-técnica Un jardín en el desierto

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Te lo cuento al revés15

En un jardín de infantes, unos niños revoltosos deberán ser entretenidos -cosa difícil si la habrá-. Un mundo a los cuentos infantiles más famosos que se irán intercalando a lo largo de «Te lo cuento al revés».

El título ya de por sí es poco frecuente ya que por un lado sabemos que existirán narraciones pero, por el otro, la historia no lineal atrapa a los pequeños hasta el desenlace. Es difícil el camino escogido ya que una historia principal incluye a los clásicos infantiles, con lo cual no existe solamente un final para cada cuento sino también uno general para toda la obra.

Este aspecto positivo llega a los corazones y no sólo de los más chiquitos, sino de sus acompañantes. Pero, al contener como punto fuerte la música (de Carlos Gianni y Hugo Midón), es menester contar con intérpretes talentosos al igual que con un despliegue vocal importante. Acá es donde falla la puesta en escena, no en su totalidad pero sí en gran parte.

Gabriel Rossini (pianista y director musical) deleita enormemente con sus melodías, en la introducción y en cada instante de la historia -teniendo que acompañar, en vivo, a la pieza teatral-, permitiéndonos gozar de canciones infantiles muy bien interpretadas.

La cuestión es montar una obra donde el canto ocupa un lugar muy importante, escogiendo a artistas que no están preparados para ello. Cantar en una comedia musical es una tarea complicada, ya que hay que conjugar la actuación con la voz y esto requiere de un entrenamiento muy específico.

No pretendo herir susceptibilidades pero el hecho de que sea un espectáculo para niños no significa que se los pueda conformar con nimiedades.

Con esto no quiero decir que no haya talentos en la obra pero están en proceso de formación y exponerlos de este modo considero que no los favorece.

Respecto de las actuaciones y vestuarios, se caracterizan bien con cada cuento y noté que al momento de tener más protagonismo -cada uno de los chicos- se podía lucir mejor que en su conjunto. Como si fueran capullos que de a poco se abren con el sol, eso es lo que vivencié en cada oportunidad, por el acento que pongo en el tiempo de evolución como crítica constructiva y no destructiva.

Campanita, Cenicienta, Pepa Luciérnaga -la novia de Pepe Grillo-, Caperucita (convertida en fan Lobo Feroz) y la abuelita de ésta, merecen un aplauso destacado ya que sus performances en estos personajes y todos los que tuvieron que desarrollar, pudieron brillar en interpretaciones y cantos. Sin micrófonos sonaron dulces, y al unísono se complementaron con los coros que iban rotando de un momento a otro.

Pero el gran acierto es tomar la esencia de cada personaje para recrearlo de otra manera. Así que la aventura, llena de adrenalina, nos sorprende y permite jugar con todos los sentidos.

El gran misterio es el mensaje profundo que encarna el musical, un mensaje para los adultos que sería como ajustar ciertos valores, sentimientos y solidaridad.

De repente una bandera argentina enorme flamea por sobre nosotros, demostrándonos que la unidad e integración son inmediatas. Que el mismo suelo nos hace parte de un símbolo llamado amor.

Carolina Mazzaccaro, una artista completa con un caudal de voz impresionante que logra desenvolver un rol bien marcado y, al rato, otro completamente diferente. Desplazándose por el espacio escénico con total soltura, adueñándose de cada espectador y llevándoselo en el bolsillo, por su humildad, seguro sin proponérselo.

Arte, música y clásicos, para niños y grandes pequeños.

Te lo cuento al revés ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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La bella durmiente7

Sebastián Zaus (Directo de Maquetas compañía de teatro), nos trae dos cuentos clásicos para estas vacaciones de invierno que, función tras función, agotan localidades. Incluso, al llegar me informaron: no hay más lugar! Suerte que tenía mis reservas porque la pequeña sala del Teatro Polonia, cito en Palermo, no dio a basto con la gran cantidad de niños, adultos y bebés que se hospedaron durante «La bella durmiente» y, luego, «El mago de Oz».

«La bella durmiente» es una historia que escuchamos desde que tenemos uso de razón. Desde que nacemos -princesas, La bella durmiente17brujas y hadas- invaden nuestra niñez; aunque, más adelante, sabremos que solo existen en los cuentos y en Disney.

En esta oportunidad, Zaus, recrea este clásico, sumándole cuadros coreográficos y canciones (en play black). Es sumamente difícil montar una comedia musical, incluyendo las tres disciplinas de manera profesional. Pero, el director de esta puesta en escena  me dice, luego de la función, que él utiliza lo que tiene. Esta cualidad habla bien de él ya que se vale de la realidad y no, como suele ocurrir, de presentar una obra donde no se tiene en cuenta a los artistas presentes.

Pero, centrándonos, en la historia, la bella durmiente: feliz, alegre, sensible y humilde (a nivel sentimental); aparece con su rostro que se sorprende de cada acontecimiento en la vida. Ella nace en una cuna de oro pero, su personalidad, se va La bella durmiente20forjando a medida que crece, conmoviendo y despertando esa magia que -minuto a minuto- le transmitió su tía (el hada madrina que la crió).

Mientras, Maléfica (la bruja malvada y desplazada de toda celebración), será una talentosa actriz que mostrará sus dotes manipuladores pero, finalmente, de buena persona con un tierno corazón.

En cuanto al príncipe, es un simpático joven muy escurridizo, ágil y comprador; que sorprenderá a todos durante la obra. Es que debuta, justamente, hoy en este rol y, sinceramente, no lo parece.

La sala colmada de felicidad, con niños y adultos -usándolos como pretexto para volver La bella durmiente11a la infancia por un momento-
aplaudieron a personajes buenos y malos. Una de las cosas más lindas de la función fue cada una de las acotaciones de los niños, participando en la reconstrucción del relato oído por todos, con amor y placer.

Al finalizar esta preciosa obra, tuve una hora para prepararme para lo que vendría que, sabría, sería otra linda función.

El mago de oz2

Sin corazón no se puede sentir y, con él, se puede sentir demasiado.

¿Recuerdan el tornado que trasladó a Dorita hasta el camino Esmeralda?

La niña aventurera, recorrió ese sendero sin saber, realmente, a dónde la conduciría. Confió en un hada que le contó sobre El Mago de Oz y supo que no tendría otra oportunidad para poder regresar a su hogar.

Esa travesía le permitió conocer a dos futuros amigos: Espantapájaros y Hojalata. Ellos, también, pensaron sus deseos y, entre los tres, vivieron momentos inolvidables.

El mago de oz11Esta hermosa historia tuvo como espectadores a niño aún más pequeños que los de La bella durmiente, claro que, también, a grandulones felices de viajar a Oz.

Otra comedia musical, súper entretenida y llena de melancolía, con baile y mucha armonía.

Cecilia Dellatorre, interpreta a Hojalata, adoptando movimientos robóticos, duros e inclusive incluyéndolos en sus coreografías. Este personaje pide un corazón para saber qué es sentir. Hasta ese momento su única preocupación había sido aceitar sus partes y no oxidarse.

Claro que no amar puede oxidar hasta las venas, pero él no tiene…

Toda la dramaturgia se desenvolverá en un espacio escénico que permitirá, tanto en esta obra como en la anterior, cambiar de un sitio a otro mediante prácticas y vistosas decoraciones. En breves segundos, se pasará de la casa de Dorita al bosque y viceversa.

El mago de oz1

La alegría será transmitida y en cuanto los personajes cumplan sus sueños, nosotros los acompañaremos con nuestros
latidos y aplausos.

Sus vidas ya no serán las mismas y la amistad florecerá como la mayor virtud en cada uno de ellos. Ésta será la recompensa a cada acto bondadoso, aportado durante ese gran día.

ficha artístico-técnica bella durmiente y mago de oz

Mariela Verónica Gagliardi

Fotos La bella durmiente

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Fotos El mago de Oz

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Nosotros, el musical14

“Estamos nosotros, estamos nosotros”

Con un estilo a lo Cris Morena de los años 90´, Sol Madrigal y Martín Della Nina; escriben una historia referida a un grupo de jóvenes en busca de aventuras estivales.

Como siempre ocurre, resaltando rivalidades entre dos bandos, amistades nuevas y todo tipo de conflictos comunes en la adolescencia.

Ami (Sol Madrigal) es una chica muy desenvuelta, pero de perfil bajo, que se enamora del joven más misterioso del colegio. Ella cautivará con su voz a cada uno de nosotros y su frescura en cada movimiento coreográfico, también lo harán.

Pero no todo será color de rosas, sino que una casa abandonada podrá alojar a los chicos y permitirles conocerse bien, a la vez que entender hasta a las personas más odiosas. Los personajes está muy bien caracterizados, lo cual permite que cada uno pueda empatizar con un espectador determinado u otro.

La televisión, como semillero de artistas nuevos y otros ya conocidos, hizo que la garúa y frío de la noche fueran dejados de lado.

Cada secreto guardado en lo más recóndito, surgió para expresarse, y cada impresión sobre el otro demostró que las Nosotros, el musical3apariencias engañan.

“Nosotros, el musical”, te lleva de la mano por un asombroso mundo de melodías. Nosotros y ustedes. Ustedes y nosotros. Siempre habrá contención entre amigos, que ante una lágrima pinten una sonrisa en nuestros rostros.

Una comedia musical fresca, llena de colores, un vestuario muy cool y moderno, al igual que las canciones pegadizas, convierten a la obra en un éxito. No porque lo afirme con estas palabras sino porque los aplausos del público lo aprobaron y demostraron que así es y será.

No existe una historia diferente a las vistas en una tira diaria de la televisión, sino que nos sentimos dentro de ésta. Eso es lo acertado. El armar un producto artístico con un estilo determinado y no un mero capricho que conduce a los actores a mostrar sus gracias.

Estos actores pisaron fuerte. Crearon ilusiones y nos pintaron aquella sonrisa. Yo, me sentí una adolescente más, como Nosotros, el musical10cuando iba al teatro siguiendo a los artistas de la tele. Esto mismo vivencié durante los minutos previos a que comience “Nosotros”. Es imposible no sentirse parte de lo que está ocurriendo en la trama, sea porque nos pasó o nos pasa. Quizás no sea exactamente la misma situación, pero una similar seguro.

Qué importante debe ser para Sol, escribir pero no querer figurar siendo la protagonista. Ella lo es, pero las otras chicas

también lo son. Cada una tiene su momento para lucirse, no giran en torno a la autora y, de esa manera, se convierten en un engranaje perfecto que produce felicidad y amor.

Brillar, cantar, bailar… todas acciones que en conjunto conforman este musical, atravesando sentimentalmente a los personajes. Gracias a la banda en vivo se puede disfrutar toda la obra con mucho power.

Nosotros, el musical21

Finalmente, la sensatez y la calidez humana es lo que prima. Ese aroma a alegría que permite entender hasta lo más incomprensible.

Como si fuera poco, Sol le da un espacio al refugio de perros -«Pichichos al rescate»-, para quien desee adoptar un animalito sin importar su raza, color de ojos o de pelaje. Estas acciones de bien no son tan habituales y merece ser reconocida por su sensibilidad.

ficha artístico-técnica Nosotros, el musical

Mariela Verónica Gagliardi

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