*** Noviembre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘ópera’

Minientrada

Prueba de honor

Ernani2

Ficha ErnaniSi bien cada función de ópera y cada obra son muy especiales, con sus atributos, partituras y voces; Ernani se erige como algo diferente. Así fue como sus personajes entendieron el desafío y encarnaron a seres cautivantes que iban a ayudar o impedir el amor de Elvira -la mujer más tierna que se pudo haber visto en el universo lírico-.

Desde la platea, su aparición significó un hallazgo, una voz tocada por la varita mágica, un sufrimiento que podía ser paliado desde otro lugar. Su modo de cantar, de otorgarle a la historia un vuelo distinto y de amar como toda mujer desearía se ame, la convirtieron en la heroína de Víctor Hugo y Giuseppe Verdi sin que pudieran tal vez imaginarlo.

Con más de una década en su haber, el compositor Verdi estrena en 1844 esta ópera titulada Ernani -la cual está basada en el drama homónimo de Víctor Hugo, Hernani- en el Teatro La Fenice de Venezia (Italia). Lo peculiar de su nombre pareciera ser una ironía. ¿Cómo podría un hombre llamarse Honor cuando la mujer de la que se enamoró también es deseada por otros dos? Claro que la joven lo elige y ahí podría estar destinado su reto heroico, aunque no vivirá para contarlo. En esa época de romanticismo (primer periodo), luchas políticas por la Corona, antagonismos y sangre derramada; la figura de Elvira (Doña Sol en el libreto original de Hugo) vendría a ser una bandera de tregua aunque terminará ocurriendo lo mismo que en el mundo político con cada uno de sus intereses debatidos.

Víctor Hugo se inspiró, al escribir esta historia, en la figura del Rey Carlos X de Francia quien era considerado un mal gobernante. A su vez, resulta controversial el momento en que se estrena esta obra (1830), porque unos meses después estallaría la Revolución que sacó del poder a Carlos X y colocó en su lugar a Felipe de Orleans (un Rey más liberal y Constitucional).

Cual desenlace shakesperiano, los amantes se unirán recién en la eternidad sin que ningún Rey o vagabundo se entromezca.
Si hay algo sobre lo que podemos estar seguros es acerca de la temática real (de reyes) que pretendía escribir Verdi. Así fue como osciló entre Rey Lear (Shakesperare), Enrique VIII y su esposa y algunos otros deseos no cumplidos por el autor. Pero, su objetivo pudo cumplirlo al hallar las páginas del gran Víctor Hugo y ponerle su música desde ese momento. Por ello, probablemente, puede vibrarse el presente drama con matices bien tanos y otros al estilo inglés. El contraste logrado entre lo pasional y lo estructurado se fusionan y estallan como un volcan en erupción.

En cuanto al aspecto teatral, considero que la elección de quienes encarnan a los personajes principales (Elvira, Ernani, Don Carlos, Silva, Giovanna, Don Riccardo y Iago) fue esencial para que la historia dramática tenga el vigor que tiene, comprometiendo a sus artistas también en actores que deben comprometerse más que en otras óperas en las que solo contar con su excelentes matices vocales puede hacerlos brillar en escena. Seguramente por esto, entre otros puntos a destacar, es que la ópera Ernani fue aplaudida de pie, felicitada tanto y provocando en nuestras manos un dolor en las palmas de las manos hasta el final.

Silva (un hombre de avanzada edad) está a punto de contraer matrimonio con una mujer que es deseada por otro (Ernani) y a su vez también disputada por el Rey, es lo que conforma este cuarteto no amoroso y convertido en vendetta a lo largo de toda la obra musical. Un Siglo rígido en que la opinión femenina no cuenta y menos aún sus sentimientos.

Mientras Ernani pretende derrocar al Rey cual Macbeth, establece junto a Silva un pacto sobre el que irá avanzando la historia de amor y desamor intrincada. Lo que Silva quizás jamás imaginó es que el propio Rey le quitaría a su prometida para darle la bendición a Ernani. Podríamos juzgar si valía la pena que Ernani cumpla a rajatabla con su palabra, si debía darle el cuerno o si era mejor que hiciera realidad su amor junto a Elvira y se olvide del sonido del cuerno para siempre. Otros tiempos corrían y otros tiempos corren. Deberemos respetar su decisión y llorar el angustioso desenlace en el lecho de amor.

Como siempre, la orquesta de músicos y el coro de Buenos Aires Lírica (dirigidos por Juan Casasbellas), la escenografía (Noelia González Svoboda), el vestuario (María Noelia Tambutti), la iluminación que marca los tiempos y estilos narrativos (Rubén Conde) y la puesta (a cargo de Crystal Manich) hacen de cada pieza artística escogida un universo de placer para disfrutar y sentir.

Para abrir un poquito más este universo romántico, Monserrat Maldonado nos dedicó su tiempo y experiencia. La protagonista femenina de Ernani que tiene una gran trayectoria artística. Nacida en Paraguay, actualmente es integrante del Coro Estable del Teatro Colón, fue solista de coro en Suor Angelica (Puccini), en el estreno mundial de Requiem (Oscar Strasnoy). También llevó adelante varios concierto junto a la Orquesta Académica del Teatro Colón, destacándose en Fünf Gedichte von Mathilde Wesendonck (Wagner), así como el rol de Maddalenna di Coigny el pasado año a cargo de la Juventus Lyrica.

Ernani1

Irradiás un ángel en escena y gracias a eso es posible adentrarse desde el comienzo en el drama. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de este personaje?

Cuando empezamos a hablar acerca de los personajes de esta historia partimos de que las pasiones son las mismas más allá de la época en que pueda estar situado el drama. La impotencia de poder decidir su destino, desata en Elvira lo que puede desatar en cualquier mujer de este tiempo: rabia, desprecio y la más grande repugnancia hacia el hombre que la intenta desposar, y que es encima su familiar, cuando menos un tío lejano y mucho mayor que ella. Ernani representa la oportunidad de cambiar esta suerte y ante su propuesta de huir juntos ella encuentra su motivo, su razón para desatar de una vez sus cadenas. Sin duda, esta temeridad nos pareció con Crystal Manich, un razgo masculino interesante de explorar, por ello Elvira es una dama atribulada y temeraria. Una chica en un mundo de hombres que no dará paso al costado.

Ernani fue la ópera que le dio la fama a Verdi. ¿Considerás que existe un antes y un después en la carrera del compositor?

Es un Verdi joven que en Ernani va empezar a trazar, de a poco, el lenguaje que más tarde nos convertirá en adictos totales de su genio. No van a escuchar una Traviata, van a escuchar la génesis de esta música tan única y universal de Verdi. Y tal invitación, por lo menos a mí, me seduce totalmente.

¿Qué sentís como protagonista? ¿Elvira tiene características tuyas?

Soy muy fiel a mis instintos y una vez que me decido me juego por la mía, en eso creo que nos parecemos. Pero sin dudas, su candor juvenil y su éxito con los hombres no sería mi target… El co-protagonizar este drama es una felicidad total ya que es un rol trabajado como alumna del ISA del Teatro Colón y está estudiado con total convicción y conocimiento de la música. Es una fiesta desde que arranca la obertura.

Hacia el desenlace: ¿Elvira se convierte en una Julieta?

Para mí el desenlace propuesto por la Reggie es un acto de piedad hacia Elvira, quien al ver a su convaleciente Ernani le confirma su decisión primera: sólo seguirte deseo… (como bien se lo canta en el Aria) por tierras inhóspitas te seguiré. Siendo así, la muerte le da la chance de buscar en el más allá la concreción de su amor.

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios
Minientrada

Jorgelina Manauta y Fabián Frías en Bella Vista

manauta frias

Minientrada

Luna, dime dónde está mi amor

Rusalka1

Músico y compositor checo de una importante trayectoria artística.Nacido en 1841, después de más de tres décadas estrena Cantata Hymnus (Los herederos de la Montaña Blanca), entre 1892 y 1895 fue el Director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York, en 1901 Director del Conservatorio de Praga

Sus obras están integradas por sinfonías, partituras para piano y las óperas. Entre estas últimas se pueden mencionar: Vanda (1875), Dimitri (1882), El jacobino (1887), El diablo y Catalina (1888), Rusalka (1901) y Armida (1902). Además de una lista larga de composiciones, poemas, música de cámara, entre otras.

Recibió la mención de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Praga.

Antonín Dvořák es el culpable de que los espectadores nos fascinemos con cada una de sus creaciones y su estilo musical tan particular.

Surgido de la orquesta del Teatro Provisional de Praga, a cargo de Richard Wagner, su viola se distinguió por sobre las demás. Transcurrido el tiempo, logró encontrar su propio sello, despegándose de las figuras de Wagner, Shubert, Brahms y Beethoven.

Rusalka se estrenó en 1901 (pocos años antes de su muerte) en Praga y fue el resultado de un maravilloso encuentro entre Jaroslav Kvapil (1868-1950) y Antonín Dvořák (1841-1904), quienes estaban buscando llevar a cabo una ópera y aún no se conocían ni se imaginarían el éxito que tendrían. Así, surgió Rusalka, inspirándose en cuatro poemas de Kvapil, de fines del Siglo XIX: El duende de las aguas Op. 107, La bruja del mediodía Op. 108, La rueca de oro Op. 109 y La Paloma del bosque Op. 110.

Durante el Primer Acto se puede presenciar al Duende del Agua -encarnado por el Barítono Bajo Homero Pérez Miranda- que deleita realmente de principio a fin; y a su hija Rusalka (ninfa de las aguas) -quien quisiera abandonar las profundidades-. Esta tierna criatura es interpretada por la soprano Daniela Tabernig quien durante más de tres horas mantiene su caudal de voz intacta, proyectando un romanticismo aventurero inigualable.

Ella se enamoró de un humano y desea tener una vida en la tierra: Luna, detente un momento y dime dónde está mi amor (…) Búscalo por el vasto mundo y dile que lo espero aquí.

Pero, para llevar a cabo su meta tendrá que reunirse con Ježibaba (Elisabeth Canis) que es una hechicera quien le dice en qué consistirá el conjuro: para amar y ser amada, para besar y ser besada. La poción que le da Jezibaba entonces le quita todo lo que la joven ninfa tiene, incluso hasta su voz, a cambio de que ella viva junto a un hombre y sienta lo que todo mortal siente. Cabe resaltar también a dicha Mezzosoprano que cautiva con su canto al igual que el resto de los protagonistas.

Después de unas palabras mágicas, la hermosa criatura hace su sueño realidad, aunque hay cosas que se van aconteciendo que no son tal cuales imaginó.

El hechizo está hecho y a ella se acerca él: un humano que, además, es príncipe (Eric Herrero Vodník). Él tuvo que atravesar rocas y espinas, atraído por Rusalka: ¡Oh ninfa, ven conmigo!

Mientras tanto, las hermanas de ella se dan cuenta de que desapareció y, desesperadas, la llaman y buscan. Dicho Tenor, recorre las aguas, las tierras, el mundo de las hadas y de los humanos de un momento a otro preteniendo hallar a su amada.

Al comenzar el Segundo Acto, todo se transforma. Los sirviente del príncipe están en el palacio y hablan de él y éste sigue en una nube, enamorado: ¿Por qué cuando estoy en tus brazos estremezco de angustia?

Pero el príncipe no es soltero del todo, tiene una amante (la soprano Marina Silva) que lo pretende y quiere quedarse con él. Esta situación será bastante tensa ya que Rusalka está sin voz como causa de la magia, motivo por el cual no tiene oportunidad de hablar ni defenderse ni demostrar quién es en verdad.

El padre de Rusalka dice que se trata de una desgracia: aunque fueses cien veces humana seguirás atada por ancestrales cadenas (…) Embrujada por el resplandor del mundo.

Un casamiento también será uno de los tantos conflictos de la presente historia y la ninfa le cantará unos versos desesperados: él ya no recuerda a su Rusalka de cabellos largos.

Pero el factor suerte también se hace presente y cuando la joven siente que todo es en vano, el curso del agua cambia su rumbo.

Uno de los planteos que Rusalka se hace es realmente sentido y profundo, marcando un antes y un después en la dramaturgia: no me está permitido vivir ni morir. Y con esto apunta al mundo de las aguas y al mundo humano. Ella prefiere sufrir y que no sea todo color de rosa como cada uno de sus días en las profundidades del mar.

Aunque el verdadero desenlace se produce al llegar el Tercer y último acto de la ópera. Aquí, todos sus deseos de estar dispuesta a pasar mal además de bien, se los replantéa, dándose cuenta que su vida de antes en un punto era más sana y feliz. Se siente condenada por el amor y está muy angustiada -sin saber qué tiene sentido que haga-.

Se vuelve a reunir con la hechicera y ésta le promete que volverá a ser la ninfa de siempre, sin explicarle qué consecuencias traerá aparejada esta modificación.

El príncipe, aquel que la amó, que la rechazó, que no la reconoció y el que dudó de su amor; está enfermo. Muy enfermo como consecuencia del hechizo. Así, en esa condición, reconoce estar buscándola hace tiempo. Pero Rusalka no se conforma y le pregunta por qué su boca le mintió y por qué la engañó con otra mujer.

Ella se ha convertido en una terrestre común y corriente y para recuperar su anterior vida, su familia y ser libre deberá cometer un crimen.

Una majestuosa puesta en escena, con el lujo de los músicos que conforman la orquesta, el coro y el despliegue que significa preparar una ópera. Rusalka cumplió con cada uno de los detalles, tanto en el vestuario como en escenográfico para que cada ambientación sea identificada por el espectador, consiguiendo que el cuento de hadas atraviese la línea delgada entre tablas y espectador. Una historia para comparar con otras, para diferenciar, para recordar y transmitir.

Música: Antonín Dvořák. Libreto: Jaroslav Kvapil. Dirección musical: Carlos Vieu. Puesta en escena: Mercedes Marmorek. Diseño de escenografía: Luciana Fornasari. Diseño de vestuario: Lucía Marmorek. Diseño de iluminación: Alejandro Le Roux. Coreografía: Ignacio González Cano. Dirección del coro: Juan Casasbellas. Reparto: Rusalka (Daniela Tabernig), Príncipe (Eric Herrero Vodník), Duende del Agua (Homero Pérez Miranda), Ježibaba y Bruja (Elisabeth Canis), Princesa Extranjera (Marina Silva), Guardabosques (Mirko Tomas), Mozo de cocina (Cecilia Pastawski), Primera Ninfa del Bosque (Oriana Favaro), Segunda Ninfa del Bosque (Rocío Giordano), Tercera Ninfa del Bosque (Vanina Guilledo), Cazador (Sergio Vittadini), Ninfa del Bosque (Andrea Grassi), Ninfas del Agua, Invitados (Juan Manuel Firmani, Arturo Gutierrez, Romina Miguel, Jimena Hoeffner, Nuria Hortiguera, Érica Flores, Florencia Segura).

Coro Buenos Aires Lírica: Sopranos María Ximena Farías, Constanza Panozzo, Elisa Calvo, Jorgelina Manauta, Gabriela Fernández Bisso, Natalia Albero, Diana Gómez, María Fernanda Doldán Paula Do Souto. Mezzosopranos Patricia Salanueva, Marta Pereyra, Guadalupe Maiorino, Cristina Wasylyk, Marcela Marina, Elsa Aliboni, Maisa Videla. Tenores Martín Benítez, Javier Suárez, Leonardo Bosco, Sergio Vittadini, Christian Taleb, Juan José Ávalos, Pablo Daverio. Bajos y barítonos Jorge Blanco, Cristian Duggan, Carlos Trujillo, Ladislao Hanczyk, Pablo Paccazochi, Emiliano Rodríguez, Luis Loaiza, Juan Feico.

Orquesta: Violines I Oleg Pishenin (concertino, 2, 4, 8/10), Cristina Tartza (concertino, 10/10), Amarilis Rutkauskas, Gemma Scaglia, Leonardo Descalzo, Mabel Serrano, Florencia Argañaraz, María Elena Aguirre, Rafael Cabella. Violines II Sandra Valdovinos, Aida Simonian, Mariano Calut, Gabriel Pinette, Teresa Castillo, Federico Lennon Violas Ricardo Lanfiuti, Mario Fiocca, Jorge Sandrini, Cristina Tonelli, Julia Grimoldi. Violoncellos Carlos Nozzi, Marisa Pucci, Lidia Martin, Hermann Schreiner. Contrabajos Mariano Slaby, Pastor Mora, Matías Cadoni. Flauta I Damián Romagnolli. Flauta II / Flautín Joaquín Belluca. Oboe I Gerardo Bondi. Oboe II / Corno Inglés Raquel Dottori. Clarinetes Amalia Del Giudice, Edvjord Ngieliu Fagotes Gabriel La Rocca, Daniel Piazza Cornos Martcho Mavrov, Carlos Hussaín, Enrique Faure, Margarette Mengel. Trompetas Dante Vargas, Leandro Melluso. Trombones Hugo Gervini, Manuel Campos, Guillermo Mengel. Timbal Arturo Vergara. Percusión Francisco Vergara, Cristian Ibáñez. Arpa Sarah Stern.

Funciones Viernes 2, jueves 8 y sábado 10 de octubre a las 20 hs. Domingo 4 de octubre a las 18 hs. Teatro Avenida.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Entrevista a Antonio Leiva

Antonio Leiva

Es actor, autor, intérprete, director, productor y uno de los íconos visibles del Teatro Empire. Su ternura, profesionalismo y vocación permiten que todo lo imposible se vuelva posible.

El ambiente de la música clásica sigue siendo muy selecto, no solo por los precios de sus localidades sino por sus melómanos. ¿Cómo lograste armar este año una temporada de ópera en el Teatro Empire?

El teatro desde el 1999 incluye dentro de su programación espectáculos de ópera. A lo largo de los años hemos ido desarrollando distintas estrategias con el fin de seguir recibiendo propuestas de compañías de ópera independientes. Con este fin recuperamos el foso de la orquesta y hemos ido desde la sala acompañando a las compañías.

Dentro de nuestra temporada hay compañías como Lyric Soul, Sol Lírica y Ópera Joven, que vienen trabajando con nosotros hace varios años.

Desde hace tres años le damos formato de temporada, ofreciendo espectáculos de calidad de abril a noviembre.

Es verdad que a la música clásica se la asocia con un público muy selecto, pero lo cierto es que hay un montón de amantes de la ópera que pertenecen a una clase media que disfruta de distintas propuestas en la Ciudad, a precios accesibles e incluso busca las oportunidades de poder ver obras en el Teatro Colón o el Avenida.

Nuestra política ha sido siempre sostener precios accesibles y ofrecer distintas promociones con el fin de poder permitir el acceso a todos.

Compositores europeos, con propuestas totalmente diferentes unas de otras. ¿Cómo fue la selección de las piezas? Qué cuestiones tuviste en cuenta al momento de seleccionar a los elencos?

La selección de la pieza es responsabilidad de las compañías, nosotros armamos la temporada en función de las propuestas que recibimos de estas. En esta primer etapa, nos esforzamos en consolidar al Teatro Empire como espacio donde la ópera es parte importe de nuestra programación. Nuestro objetivo es que el público operístico recuerde que todos los años tiene propuestas de calidad en el Empire.

Las compañías por lo general eligen títulos que saben que el público gusta ver, pero también hacen propuestas de obras poco conocidas y eso nos llena de orgullo.

A la hora de seleccionar las compañías tenemos en cuenta su trayectoria, todas la compañías que están trabajando tienen un amplio recorrió en la producción de espectáculos.

Lyric Soul, Estudio de Opera Bs. As., Sol Lírica, Clásica del Sur, Ópera Festival Bs As. tienen en común de contar entre sus integrantes excelentes profesionales, gente muy talentosa, que ha logrado a lo largo del tiempo sostener la producción de uno o más espectáculos en el año, con criterios de producción racionales, responsables, y eficientes.

Vi la Bohéme en mayo y me sorprendieron varias cuestiones: una de ellas es la referida a las orquestas que se simplifican en un músico. ¿Qué repercusión está teniendo esta decisión por parte del público?

Varios títulos han sido representados al piano. El público que asiste a ver producciones de ópera independiente sabe que seguramente la música será ejecutada al piano y no con orquesta debido al costo que a veces la orquesta representa.

En estos últimos años vemos que varias compañías están articulando con orquestas jóvenes que se encuentran en la misma situación y en conjunto logran resultados muy buenos, este año El Murciélago, La Flauta Mágica, Il Signor Bruschino, Cosi Fan Tute van con orquesta y, posiblemente, Cármen y La Traviata también lo sean.

¿Considerás que los espectadores que se están acercando a esta programación pueden llegar a ser en un punto algunos de los que acuden al Colón o al Avenida?

Sí, claro. El espectador de ópera circula por la ciudad, y sabe de las distintas propuestas, si bien el Colón y el Avenida tienen su público cautivo que solo asiste a ese lugar, hay muchos espectadores que disfrutan viendo distintas propuestas.

La ciudad cuenta con varios grupos de ópera independiente que, lamentablemente, no tienen acceso a realizar sus producciones en teatros como el Avenida y que no cuentan con apoyo oficial -ya sea con fondos u espacios oficiales para la representación-.

Estas compañías han logrado que el público pueda contextualizar los distintos formatos de producción, ofreciendo espectáculos de calidad.

Creo que estás dándole una oportunidad única a los elencos independientes. ¿Sos conciente de esto?

Sí, claro. Somos conscientes de eso y es nuestro principal objetivo. El éxito de programación se basa , justamente, en haber reconocido que los elencos independientes necesitaban un espacio, acompañarlos, aconsejarlos, motivarlos, incluirlos.

Nos pone muy contentos cuando vemos que una compañía logra crecer, cuando de pronto incorpora una orquesta, cuando con pocos recursos logra, de manera creativa, hacer puestas dignas, estéticamente impecables, con altísima calidad vocal y musical.

A lo largo de estos años hemos invertido mucho dinero para poder sostener el espacio de programación destinado a la ópera. Estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos.

Este es uno de los teatros más importantes, del Siglo pasado y que continúa de forma no comercial. ¿Qué sentimientos te produce esto?

Nos produce una enorme satisfacción. Si bien tenemos un amplio recorrido como gestores de salas independientes (nuestra primera sala fue Theatron en Santa Fe y Pueyrredón), haber logrado recuperar el Empire como teatro barrial y no comercial nos llena de orgullo.

Hemos invertido muchas horas de trabajo para lograr la recuperación edilicia y artística. Nos faltan muchas cosas por hacer, pero lo importante es que hemos logrado una estructura de trabajo sólida y perdurable en el tiempo.

Actuás, dirigís el Empire, sos talentoso y tenés varias obras en cartel. ¿Cuáles son tus próximos sueños?

Ya con poder sostener lo que tengo considero el sueño cumplido.

Por otro lado, me gustaría incluir más música clásica en la programación, ya sean conciertos de solistas, orquestas, cuartetos…

Es claro que la programación teatral o musical es el resultado de cómo está la sociedad a nivel cultural y social. Quizás sea tiempo de subir la vara, de apostar a la música clásica como un género viable para cualquier espectador, independientemente de la clase social a la que se pertenezca o el nivel cultural que se tenga.

La Ciudad de Buenos Aires tiene un abanico gigante en cuanto a espectáculos. ¿Cuál es la visión y misión de esta temporada de ópera?

La visión es a largo plazo y está encuadrada dentro de nuestro objetivo de consolidar al teatro Empire como referente de ópera.

Este año hemos aparecido en agenda junto al Teatro Colón, al Argentino de La Plata y al Teatro Avenida. Nuestra misión es posicionarnos y aumentar la cantidad de espectadores en relación al año pasado.

La temporada 2014 fue muy buena: presentamos 11 títulos con 26 funciones. Este año nos propusimos crecer en cantidad de espectadores. Hasta el momento lo vamos logrando, para ello hemos reforzado nuestras estrategias de comunicación y difusión.

Este año presentaremos La Bohème, de Puccini (Lyric Soul), Orfeo en los Infiernos de Offenbach (Estudio de Ópera de Bs.As.), El Murciélago de Strauss (Ópera Joven), La Flauta Mágica de Mozart (Ópera Festival Bs.As), Il Signor Bruschino de Rossini (Sol Lírica), Cármen de Bizet (Clásica del Sur), Cosi Fan Tutte de Mozart (Lyric Soul) y La Traviata de Verdi (Clásica del Sur).

¿Cuál es tu compositor favorito, tu ópera preferida y por qué?

Mi compositor favorito es Giaccomo Puccini, y mi ópera preferida “Turandot”.

Considero que Puccini es creador de una propuesta totalmente lúdica en lo que respecta a la música,  y los momentos de tensión, los momentos de drama o de ternura, los frasea de una forma excepcional, que me conmueve profundamente.

También me gustan mucho óperas como “Elektra” y “Salomé” de Richard Strauss, piezas también muy “teatrales”.

¿Es posible lograr una resistencia cultural haciéndole frente a la violencia social?

Es posible siempre y cuando esa resistencia se proponga como propuesta hacia el afuera de manera inclusiva, sino se transforma en resistencia cultural para sobrevivir.

La resistencia cultural es una herramienta para hacerle frente a la violencia social, pero si esta no va acompañada de otras acciones es difícil de lograr cambios masivos y realmente efectivos.

La música clásica es una muy buena herramienta y está más que probado que sirve para atenuar la violencia social y genera inclusión, pero eso solo no basta. Si el Estado no posee políticas amplias que aseguren la inclusión educativa, social, territorial, laboral, etc; las acciones artísticas terminan siendo solo paliativos temporales.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Un dolor liberado

Mariposa de pies descalzos

Ingrid Pelicori interpreta a Inés, una acomodadora del Teatro Colón que tiene pasión y devoción por la ópera. Ella no es una empleada cualquiera, es una soñadora que, cada estreno, lo siente como propio. Esta historia, que forma parte de un ciclo de tres obras dirigidas por Laura Yusem, se titula “Mariposa de pies descalzos” y ganó el concurso de dramaturgia de Nuestro Teatro 2014.

Inés, con su trabajo se inmiscuye en la música clásica, en los escenarios, entre las butacas -de las que conoce, perfectamente, su distribución-; añorando ser cantante lírica. Ella no lo dice con palabras exactas, pero en su monólogo se presiente, se deja relucir.

Inés no tuvo una vida fácil, sino un pasado muy doloroso que aún no pudo superar. A partir, entonces, de un conflicto ocurrido hace mucho tiempo, ella transita intentando sobrevivir.

Pasado y presente se fusionan y su profundo padecimiento la convierte en una mariposa. Una mariposa sin alas que pretende volar sin fronteras, alcanzando la libertad absoluta, no sin antes cumplir su ansiado objetivo.

Ingrid desempeña un personaje totalmente expresivo en el que se visualiza su talento y profesionalismo. Su interpretación es realmente conmovedora y no existe posibilidad de no emocionarse durante la media hora que dura esta dramaturgia. Una historia breve que no tiene necesidad de ocupar más tiempo, porque todo lo transita.

Mientras Inés recorre las dos escaleras de Patio de Actores y todo el escenario, se produce un sinfín de sensaciones. Las mujeres, por el tema a tratar, nos conectaremos más con su dolor que los hombres, y mi expresión no es feminista sino real.

Con una luz que abarca la totalidad de la sala y se convierte en su propio lugar, el recreado por su recuerdo e imaginación; otorgándole detalles que no vemos pero sí vibramos junto a ella.

Vestida de negro, de pies a cabeza, su rostro solamente esboza otro color, aunque su corazón está tan herido como la oscuridad. Su mente confusa, le da a veces tregua, para recordar los estrenos en el teatro donde pudo encontrar un lugarcito para no ser tan infeliz. Sabiendo a la perfección cada acto, escena, diálogo y voz; podría ser mínimamente una figurante de la ópera.

Sin embargo, su destino fue otro.

Se dice que quien muere, no muere del todo. Así es como ella deambula, certeramente, por cada espacio escogido, sin zapatos, con aires de grandeza, liberándose de su decisión adolescente que la traumó para siempre.

ficha Mariposa de pies descalzos

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Bohemios de todos los tiempos

La Bohème

Una ópera es un universo musical y actoral con un gran despliegue -tanto a nivel artístico como instrumental y vocal-. Cuando no se cuenta con esto, en su conjunto, es practicamente imposible de imaginar.

Sin embargo, el joven director musical, Patricio Màtteri; consigue montar “La Bohème” (de Giacomo Puccini) con las herramientas que tiene a su alcance. No hace una puesta en escena ostentosa ni pretensiosa, sino independiente, soñadora y contando solo con un piano vertical.

Así, se puede disfrutar de una historia, mejor dicho de la historia de Puccini mientras estudiaba en París en 1830 y, también, del romance entre Mimí y el poeta Rodolfo.

Puccini se basó en la novela “Scènes de la vie de bohème” (Escenas de la vida bohemia, de Henry Murger) para componer su famosa ópera. Los libretistas fueron: Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, con quienes ya había estado anteriormente en Manon Lescaut.

Como suele ocurrir cuando algo tiene éxito, el compositor Ruggero Leoncavallo pretendía hacerle competencia con I Pagliacci (ópera basada en el mismo argumento que Giacomo). Si bien hubieron asperezas entre ambos, La Bohème logró un status mucho mayor que la otra, además que consiguió estrenarse primero que la de Leoncavallo.

De esta manera, el drama se hace presente, en todo momento, y se disfruta de cuatro escenas muy bien logradas -en que los protagonistas demuestran los matices de sus voces, guiados por el director musical-.

Un detalle que debo mencionar (y que solo se ve muy de cerca) es la dependencia de miradas y aprobación que existen entre algunos artistas y Patricio. Esto, a lo lejos, pasa totalmente desapercibido.

El amor, el remordimiento, la culpa, el arte y la pasión; logran estallar en esta ópera fundamental del género lírico.

Los bohemios se juntan, toman alguna bebida alcohólica, se ríen y descubren el amor y la preocupación, de a poco.

Conforman el núcleo bohemio: la costurera Mimí (Victoria Roldán), el poeta Rodolfo (Cristian Carrero), el pintor Marcello (Esteban Miotto), la amante de Marcello, Musetta, (Constanza Díaz Falú), el filósofo Colline (Gustavo Vita) y el músico Schaunard (Miguel Ángel Pérez). Estos siete artistas, sin desmerecer a los personajes secundarios: se lucen, desfilan sus grandes vestuarios de época totalmente bellos, caminan y se desplazan con soltura, interpretan a sus seres y desenvuelven con mucha pasión en escena.

Se destaca, por sobre todos notablemente, Musetta. Engalana la historia, le da su toque femenino, distinguido y su voz de soprano cautiva, como sin pedir permiso.

Dos romances diferentes, cuatro vidas distintas y que, sin embargo, se unen para compartir.

Aunque el desenlace de esta historia no es el más feliz, el humor y comicidad se encargan de componer un excelente melodrama -permitiendo no desatar demasiados sollozos por parte del público-.

Este clásico, adaptado, permite que imaginemos estar en cualquier lugar del mundo, que sintamos un amor incondicional por el autor y que las melodías -de por sí solas- ambienten cada escena.

Por más entendimiento que se tenga de una lengua, no es muy común que se pueda comprender una pieza artística completa, sin leer en algún momento.

Sin proponérmelo, hice el ejercicio de escuchar y observar, sin intentar comprender. Fue increíble la cantidad de sensaciones que impregnaron mi ser y lo mucho que comprendí sin esfuerzo. Solo así tuve la certeza de cuan profesionales son estos artistas.

Para más adelante, leí, y la experiencia fue completamente diferente, ya que la mirada hacia arriba no permitía que siguiera el desarrollo en escena.

Perderse un texto, unas palabras y algún diálogo, permiten que el gozo sea distinto.

Habrá quien elija uno u otro mecanismo para disfrutar de la ópera.

Las melodías originadas por la percusión del piano, continúan, se despiden y la enfermedad hace desatar una verdadera tragedia en el corazón de Rodolfo -un hombre que había conocido el amor en Mimí, a quien cuidó y no pudo salvar-.

ficha La Bohème

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Pintando una realidad soñada

Tosca1

17 de junio de 1800, Roma (Italia).

Napoleón Bonaparte está luchando contra el Austria y su triunfo es tergiversado (erróneamente), motivo por el cual los romanos creen que ha sido derrotado en vez de haber vencido. Tiempo después se conoce la verdadera historia.

En 1800, invade Italia, a pesar del patrullaje austríaco, el Gran San Bernardo y ocupa Milán. Gana la batalla de Marengo y expulsa a los austríacos de Italia.

Dentro de este contexto político en el que primaba el poder del más poderoso por encima de cualquier acto humanitario y de una religión católica que, si bien predominaba, iba perdiendo peso por culpa de Napoleón (quien invadía incansablemente el imperio romano), Giacomo Puccini junto a Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (basados en la novela original de Victorien Sardou) delinean una de las óperas más importantes y trascendentes tanto de dicho país, como del teatro musical y del mundo: “Tosca” (dirigida musicalmente por Javier Logioia Orbe).

La estructura de la ópera está dividida en tres actos que, excelentemente, ambientados, caracterizados e interpretados; nos sumergen tanto en el Siglo XIX como en la intimidad de una pareja que, pretende ser, el puntapié inicial para desarrollar simbolismos relevantes de aquel entonces. Tan reales como insospechados, tan justificados como irascibles.

Dentro de la Iglesia Sant´ Andrea della Valle, se refugia César Angelotti -ex cónsul de la República Romana-, quien desea escapar con la ayuda de su hermana la Marquesa Attavanti, la cual le facilita una llave para lograr su cometido. Ya desde el comienzo, la acción se apodera de la historia, otorgando una adrenalina difícil de frenar.

Angelotti, tiene la suerte de contar con su amigo Mario Cavaradossi (interpretado por el tenor Enrique Folger), un gran pintor en ascenso, que lo ayuda y alimenta, arriesgando su propia vida.

A partir de aquí, todas las desgracias, malos entendidos, ocultamientos, hipocresías, celosos, egoísmos y maldades se desatan como piezas de dominó sin importar quién precisa ayuda, quien está en peligro ni quien es el causante de tanto horror.

Floria Tosca, cantante lírica, (interpretada por la soprano Mónica Ferracani) es la amante del artista y en ella se pueden ver reflejados tantos sentimientos antagónicos, difíciles de convivir en un solo cuerpo. Si bien lo ama, se debate entre sus propios deseos y el peligro que conlleva tomar determinadas decisiones que no podrá volver hacia atrás. Es ella quien toma la determinación del destino de Mario, a quien llama con sus cantos y de quien pretende total atención y admiración. Sus celos no solo son enfermizos sino imposibles de cambiar. Ya es así su personalidad, tal cual lo indica su nombre el cual es atriubuido a la grosería y poca sabiduría.

Dios y la Iglesia no merecen el respeto de estos hombres que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

La mismísima María Magdalena, pincelada por esos trazos de pasión que siente el pintor por una mujer tan distinta a su amada, debatiéndose entre el deseo y el amor. Sin poder explicar una sensación tan bonita a su celosa mujer que intenta conquistar y convencer a todo momento: “Quale occhio al mondo può star di paro all’ardente occhio tuo nero? È qui che l’esser mio s’affissa intero. Occhio all’amor soave, all’ira fiero! Qual altro al mondo può star di paro all’occhio tuo nero!… (¿Qué ojos pueden compararse a tus ardientes ojos negros? Es en ellos donde mi ser se mira. ¡Ojos de tierno amor, de ira fieros…! ¿Qué ojos pueden compararse a tus ojos negros…?)”.

En un segundo acto, es el Palazzo Farnese aquel lugar que será testigo de las atrocidades llevadas a cabo por los protagonistas reales y ficticios de la dramaturgia.

El Barón Scarpia, jefe de la policía, está enamorado de Tosca, aunque sabe que su amor no es correspondido ni mucho menos. Este temerario hombre pretende convencerla, utilizando a Mario como anzuelo -haciéndole pensar que lo liberará a cambio de tenerla en sus brazos-. Ilusa y soñadora, cae en su trampa más mortal que ninguna y antes de acceder a su propuesta le hace firmar el salvoconducto en el que, supuestamente, debe figurar su promesa de liberarlo.

Este segundo acto se ve plagado no solamente de torturas físicas sino psicológicas, además de traiciones innegables. Pensar en el otro o por el otro podría ser un lema a seguir durante las escenas de esta intrincada historia. Mario siente la traición de Floria y, posiblemente, ésta reciba lo que se merece -si bien él no es culpable de la elección de su amada “heroína”-.

El nivel de esta versión es sumamente alto, permitiendo que tanto la Orquesta de Buenos Aires Lírica, su coro como los protagonistas de la puesta en escena se vean tan reales como la tragedia desplegada a lo largo de casi tres horas.

Esas tonalidades vocales que suenan al unísono, que tienen sus espacios de solos y que precisan de las melodías para conformarse como una pieza artística tan elevada como el Ángel y el Cristo que pueden disfrutarse en las composiciones escénicas, como los colores que van marcando el paso del tiempo y que exaltan -junto a la iluminación- aquello que merece la atención de los espectadores.

Cabe resaltar que la figura de Tosca, a pesar de ser la protagonista de la ópera, no se erige como tal. Lo más relevante es lo que ocurre a nivel territorial en aquel 17 de junio , una jornada plagada de tantas atrocidades, engaños y mala fe; difíciles de pasar por alto. Tosca es una figura femenina que existe para disimular la guerra entre religión y usurpación, entre el poder de la policía y el de Dios, entre las pinceladas que pretenden dibujar bellezas estáticas y cambiar la realidad triste y tirante que les toca vivir.

Como desenlace, el Castel Sant´Angelo abre sus puertas para, en tonos rojizos y de anochecer, dar pie al tercer y último acto. Un acto en que toda la angustia de Tosca por lo acontecido se disuelve cuando se quita la vida antes que entregarse a los brazos de aquel tirano: O Mario… morto… tu.. così… Finire così!! Così?… povera Floria tua! (¡Oh Mario!¿Muerto? ¿Tú…? ¿Así? ¿Terminar así…? ¿Tu pobre Floria!)”.

ficha Tosca

 

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Love of my life

El telefono6

Una ópera en inglés, con diálogos sencillos, fáciles de comprender -y sin necesidad de leer- nos permite disfrutar, completamente, de la puesta en escena.

La invención del teléfono dio la posibilidad de sentir cerca al lugar más lejano. Claro que, con el pasar del tiempo, empezó a provocar adicción, fanatismo, obsesión y dependencia.

En esta ópera cómica de Giancarlo Menotti, llamada “El teléfono o el amor a tres”, puede notarse la influencia y desazón que siente una mujer al no recibir aquel llamado de su enamorado.

La palabra, en vivo, es reemplazada por sonidos que viajan a través de un cable, a la vez que una ambientación -cálida y detallista-, decoran una casa que hospedará unas exquisitas conversaciones con y sin frivolidad.

Actualmente, el celular se convirtió en un arma de doble filo que, por suerte, no se desarrolla durante la historia. Son otros tiempos, distintas realidades y necesidades -ficticias- creadas por otra arma llamada publicidad.

Casi 100 años después de inventado el primer teléfono, por Antonio Meucci (como medio hogareño, para comunicarse dentro de su casa), se estrena esta pieza artística en 1947, en la ciudad de Nueva York. Los cantantes-protagonistas fueron: Anja Silja y Eberhard Wächter.

Mientras el único acto de la obra, de aproximadamente media hora, se desarrolla; puede entreverse cómo Lucy siente que le falta algo en su vida. Parece tener al amor de su vida, pero no es motivo suficiente para que sonría plenamente. La ironía se apodera del libreto y realza la ridiculez y dependencia femenina hacia este aparato -que a medida que pasan los años es más diminuto-.

La historia pretende llevar al punto máximo el ideal de la época, dándole la oportunidad al espectador de darse cuenta que, hoy en día, la sobre-comunicación es perjudicial y que, lejos del dominio que el humano tiene sobre la tecnología, sucede lo contrario.

Como un monstruo, la alienación se apodera, absorbiendo a los más débiles, nutriendo, solamente, a quienes tienen la inteligencia suficiente como para tomar aquello que les sirve.

Respecto a las interpretaciones, Noraly Plaza (soprano), demuestra su gran caudal de voz, proyectando e invadiendo la sala de diferentes matices. Pareciera abrazarnos con su canto, transmitiendo lo afligida que está por no sentirse comprendida, hasta que su amor la entiende. Vale aclarar que no es necesario tener un dominio del idioma inglés ya que las actuaciones son tan buenas que con solo mirarlos, dan a entender el conflicto. En cuanto al barítono, Leonardo Menna, está tan bien caracterizado su personaje que los años 50´ parecen haberlo comprado y lookeado. Qué decir de su voz que no pueda contemplarse durante la ópera en la que personifica a Ben, un hombre tímido que intenta complacer a su mujer.

Conforman un dúo excelente, junto al acompañamiento en piano de Guillermo Salgado, quien está incluido -con miradas- dentro de la obra.

La duración de la puesta en escena, es tan corta -comparada con una ópera tradicional- que nos quedamos con ganas de más. Para saciar nuestro entusiasmo, el coro del Espacio Victorium, representó algunos temas -junto a los artistas- y, otros, en los que pudo lucirse solo.

Un acto, en este caso, es suficiente para mostrar una idea, desarrollarla y poner un sello original para casi principios de los cincuenta.

Mariela Verónica Gagliardi

 Soprano: Noraly Plaza. Barítono: Leonardo Menna. Piano: Guillermo Salgado.

Los artistas pertenecen al Espacio Victorium.

Sábado 18 de octubre, 19.30 hs, Centro Cultural Espacios (Villa Ballester).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Minientrada

Mesa redonda sobre la ópera de Charles Gounod

Romeo et Juliette

Miércoles 8 de octubre a las 19 en el Auditorio de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), Corrientes 1723 (C.P 1042 AAD), Ciudad de Buenos Aires. Entrada libre y gratuita.

En la búsqueda de acercar EL ARTE DE LA ÓPERA a todo el público interesado en experiencias culturales, Buenos Aires Lírica los invita al último encuentro del año del ciclo de mesas redondas dedicadas a las producciones de su temporada lírica.

En esta oportunidad se abordará Roméo et Juliette, de Charles Gounod. Esta gran producción será estrenada en el Teatro Avenida el 17 de octubre.

ANTECEDENTES

La ópera es una manifestación artística nacida de la especulación de un grupo de intelectuales renacentistas italianos, que se impuso popularmente a mediados del siglo XVII y que creció hasta abarcar todas las artes. Hoy se puede asegurar que se trata del primer entretenimiento multimediático de la historia.

Las mejores óperas tienen un enorme trasfondo cultural dada la diversidad de fuentes que la alimentan y es por eso que pueden ser comprendidas desde una variedad de disciplinas: no solamente desde la música y el teatro, sino -por ejemplo- también desde las costumbres, la historia, la filosofía, la psicología, las letras y las artes plásticas.

www.balirica.org.ar

EL AUTOR Y SU OBRA

A mediados del siglo XIX, en París -que siempre fue uno de los grandes centros musicales de Europa- predominaban figuras extranjeras. Pero con el éxito de Faust y de Roméo et Juliette, Charles Gounod (1818-1893) se convirtió en el compositor de ópera más popular de la historia de Francia.

Luego de Faust, el autor escribió cuatro óperas, pero todavía no logró repetir aquel éxito. Hasta que en 1867, acompañado de sus libretistas Jules Barbier y Michel Carré, volvió su mirada hacia Shakespeare: el Théatre-Lyrique le dio todo su apoyo y el milagro se produjo con Roméo y Juliette.

La ópera, de cinco actos, en francés, trata sobre la conocida y trágica historia de estos dos amantes. Y, como en Faust, los autores enfocaron la historia en el romance de los protagonistas y la mayor parte del trasfondo social a través de la acción de los personajes secundarios quedó descartada.

Para incrementar el impacto teatral introdujeron algunas modificaciones, como la de despertar a Juliette a tiempo como para permitir a los amantes despedirse.

El resultado: una obra melodiosa y memorable que musicalmente nos ofrece cuatro grandes dúos para los protagonistas, enmarcados en una cantidad de arias y coros de un lirismo fluido y delicado típico de Gounod. Como corresponde a una obra de maestra del arte francés.

LA MESA

La mesa del 8 de octubre se integra con: Javier Logioia Orbe, director musical, Mercedes Marmorek, directora escénica, Nora Sforza profesora de historia y literatura, especialista en cultura italiana y Claudia de Rossi, psicoanalista.

Actuará de moderador el Ing. Frank Marmorek, presidente de la asociación Buenos Aires Lírica.

Buenos Aires Lírica es una asociación sin fines de lucro que desde 2003 contribuye a nuestra cultura produciendo ópera clásica de nivel internacional y la presenta como una experiencia viva: en BAL la ópera se mira, se escucha, se descubre y se disfruta. Las actividades de difusión que propone se dirigen a todas las personas que quieran interesarse por la ópera a través de un conocimiento multidisciplinario.

La duración de la Mesa Redonda dedicada a Roméo et Juliette de Gounod será de 90 minutos aproximadamente y estará dirigida al público general interesado en las artes, la historia y las costumbres. Se responderán preguntas del público.

Entrada libre y gratuita. Como la capacidad es limitada, es necesario pre-acreditarse para poder asistir (alicia@octaviacultura.com.ar).

Minientrada

Un milagro para Navidad

Amahl1

Un gran abanico de propuestas, nuevamente, surge en vacaciones de invierno en Buenos Aires y, evidentemente, son pocos los adultos que emprenden el desafío de llevar a sus niños a ver y escuchar ópera.

“La noche mágica de Amahl” (de Gian-Carlo Menotti) fue la primera en su género que se solicitó para televisión en la Navidad de 1951. En ella, una niña y su madre, viven en una casa muy humilde y -la pobreza- les impide ser felices.

Amahl (nombre árabe que significa esperanza) pasa sus días utilizando una colorida muleta y jamás imaginaría que su pierna tendría posibilidad de ser curada.

Las voces -en esta función- de Luciana Larocca (Amahl) y Elisa Calvo (Madre), conmueven enormemente a los presentes. Después de haberlas visto en Hansel y Gretel, mi emoción y agradecimientos continúan.

Ópera en castellano, sin necesidad de leer subtítulos ni de esforzarse por comprender una lengua diferente a la nuestra, sumado a la escenografía que ejemplifica, perfectamente, toda la historia.

No hace falta ser creyente para disfrutar aunque, si lo sos, seguro se te derrama una lágrima.

Ella, como toda niña, tiene la fantasía y sensibilidad de pintar un mundo ideal. Amahl4Ni la falta de alimentos consigue
deprimirla. Amahl juega con su amigo imaginario, ya que no tiene otros reales. No es feliz, pero en cuanto ve la estrella de Belén, su suerte o destino cambia. De ahí en más, intentará hacer pasar a los Reyes Magos pero, la madre, cree que su hija está delirando.

Melchor, Gaspar y Baltasar; consiguen ingresar a la cabaña para bendecir a la pequeña. Aquí, una breve historia religiosa se narra pero, reitero, que no incomoda al no creyente sino que maravilla.

Los niños presentes no quitaron sus miradas de la escena. Ni parpadearon siquiera. Estaban presenciando una obra musical, compuesta por la Orquesta de Cuerdas de Monte Grande (la cual también incluye vientos y percusión) y, estas oportunidades, no se dan a diario.

Con la idea, producción y dirección de la talentosa Silvana D´Onofrio, se logra una unión interesantísima entre el elenco y los músicos -permitiendo disfrutar ambas disciplinas-.

Un punto a destacar es la claridad en las voces de los intérpretes lo cual no siempre existe en la ópera. Las inflexiones y movimientos que van desarrollando les permiten hacerse entender. Tanto las protagonistas como los Reyes, el Paje, los Pastores y hasta los niños; le dan un brillo a la dramaturgia que permite que el Amahl7sol reinante en el exterior continúe a nuestra salida.

Muchas veces se escucha decir que la ópera y la música clásica son para una élite pero considero que es en gran parte un mito caduco. Existen propuestas, inclusive gratuitas, por si ese es el condicionamiento. No lo creo.

Las personas se exluyen cuando no entienden y prefieren apartarse del camino.

El arte lírico se siente en el cuerpo. Cada vibración recorre las venas y los ojos, de a poco, consiguen el placer. Ese placer tan preciado que pinta una gran sonrisa melancólica.

La tragedia, siempre presente, nos recuerda que, en algún momento, el desenlace se avecina.

Amahl convierte sus sueños en la realidad más preciosa, aprendiendo a dar aquello que aún no sabe que dejará de necesitar.

ficha artístico-técnica Amahl

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Nube de etiquetas