*** Septiembre 2017 ***

Amahl1

Un gran abanico de propuestas, nuevamente, surge en vacaciones de invierno en Buenos Aires y, evidentemente, son pocos los adultos que emprenden el desafío de llevar a sus niños a ver y escuchar ópera.

“La noche mágica de Amahl” (de Gian-Carlo Menotti) fue la primera en su género que se solicitó para televisión en la Navidad de 1951. En ella, una niña y su madre, viven en una casa muy humilde y -la pobreza- les impide ser felices.

Amahl (nombre árabe que significa esperanza) pasa sus días utilizando una colorida muleta y jamás imaginaría que su pierna tendría posibilidad de ser curada.

Las voces -en esta función- de Luciana Larocca (Amahl) y Elisa Calvo (Madre), conmueven enormemente a los presentes. Después de haberlas visto en Hansel y Gretel, mi emoción y agradecimientos continúan.

Ópera en castellano, sin necesidad de leer subtítulos ni de esforzarse por comprender una lengua diferente a la nuestra, sumado a la escenografía que ejemplifica, perfectamente, toda la historia.

No hace falta ser creyente para disfrutar aunque, si lo sos, seguro se te derrama una lágrima.

Ella, como toda niña, tiene la fantasía y sensibilidad de pintar un mundo ideal. Amahl4Ni la falta de alimentos consigue
deprimirla. Amahl juega con su amigo imaginario, ya que no tiene otros reales. No es feliz, pero en cuanto ve la estrella de Belén, su suerte o destino cambia. De ahí en más, intentará hacer pasar a los Reyes Magos pero, la madre, cree que su hija está delirando.

Melchor, Gaspar y Baltasar; consiguen ingresar a la cabaña para bendecir a la pequeña. Aquí, una breve historia religiosa se narra pero, reitero, que no incomoda al no creyente sino que maravilla.

Los niños presentes no quitaron sus miradas de la escena. Ni parpadearon siquiera. Estaban presenciando una obra musical, compuesta por la Orquesta de Cuerdas de Monte Grande (la cual también incluye vientos y percusión) y, estas oportunidades, no se dan a diario.

Con la idea, producción y dirección de la talentosa Silvana D´Onofrio, se logra una unión interesantísima entre el elenco y los músicos -permitiendo disfrutar ambas disciplinas-.

Un punto a destacar es la claridad en las voces de los intérpretes lo cual no siempre existe en la ópera. Las inflexiones y movimientos que van desarrollando les permiten hacerse entender. Tanto las protagonistas como los Reyes, el Paje, los Pastores y hasta los niños; le dan un brillo a la dramaturgia que permite que el Amahl7sol reinante en el exterior continúe a nuestra salida.

Muchas veces se escucha decir que la ópera y la música clásica son para una élite pero considero que es en gran parte un mito caduco. Existen propuestas, inclusive gratuitas, por si ese es el condicionamiento. No lo creo.

Las personas se exluyen cuando no entienden y prefieren apartarse del camino.

El arte lírico se siente en el cuerpo. Cada vibración recorre las venas y los ojos, de a poco, consiguen el placer. Ese placer tan preciado que pinta una gran sonrisa melancólica.

La tragedia, siempre presente, nos recuerda que, en algún momento, el desenlace se avecina.

Amahl convierte sus sueños en la realidad más preciosa, aprendiendo a dar aquello que aún no sabe que dejará de necesitar.

ficha artístico-técnica Amahl

Mariela Verónica Gagliardi

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