*** SEPTIEMBRE 2025 ***

La realidad3

¿Cómo se puede hacer para sentir y pensar como otra persona, simulando ser ella pero continuando siendo, al mismo tiempo, quien se es?

¿Existe manera de parar el tiempo o de retroceder o de considerar que la oscuridad es luz detenida?

De repente se escucha una música -que se repite durante unos minutos- de la India, la cual le permite a Andrómeda meditar. En una escalera caracol, ella espera el comienzo de la función de “La realidad” (escrita y dirigida por Denise Despeyroux), una obra muy profunda que llega hasta el alma.

Cuando se habla de realidad, se toma contacto con la tierra, con lo verdadero, con lo que es, y no con lo que debería ser.

Dos hermanas gemelas (Andrómeda y Luz) son totalmente opuestas en sus formas de ser, en sus estilos de vida y en la concepción de la misma. La primera en la Argentina y la segunda en la India, se comunican por internet, se ven por cámara y llegan a lo más inverosímil como puede ser que una suplante a la otra para siempre. Un día Luz le cuenta a su hermana que esta por morir y esa declaración produce que el tiempo deje de correr, que se detenga y todo se vuelva triste y tenebroso. Sin embargo, Andrómeda no puede entender como morirá si se ve y escucha tan bien.

Este tema se vuelve central para ambas y es realmente conmovedor y noble como una le muestra a la otra su parecer, su manera de pensar y analizan, juntas, cada frase, autor y singularidad que se les ocurra por sus mentes inteligentes.

Sucede que Luz siempre fue la más mimada por sus padres y se supone la preferida de ellos, entonces no quisiera provocarle un sufrimiento a su mama cuando ya no esté presente. Este planteo y proposición a su hermana se convierten en una propuesta difícil de desarrollar ya que Andrómeda no quiere ni puede concebir la muerte de su otra parte.

La mentalidad occidental se opone y enfrenta a la oriental y, juntas, convierten lo imposible en real.

A través de una pantalla gigante vemos a Luz, con una templanza pocas veces vista, serena, conforme y relatando su camino cotidiano, de ayuda al prójimo y el rito en el que tuvo que participar para descubrir su enfermedad. Aquí es donde nosotros, como espectadores, nos paralizamos al igual que Andrómeda, sin poder hallar una respuesta científica al tema.

Resultan muy interesantes los intercambios entre una psicóloga y su hermana, desafiándose, intentando encontrar respuestas en el planteo de la otra; hasta que logran comprender que cada persona tiene su manera de ser, de vivir y de sentirse plena.

Una le escribe cartas a los muertos mientras la otra se va despidiendo, de a poco, de la vida. Un pasado infantil es recordado a la vez que el presente les recuerda que es momento de decir adiós y respetar la decisión tomada.

Andrómeda es el nombre de una constelación, entonces, ¿cómo no pudo sentirse amada por su familia?

Luz es el todo, lo brillante, la palabra justa y precisa.

Ellas no compiten, solo rememoran, se enseñan e intentan ver con los ojos de la otra, sintiendo con el corazón de la otra. Como un juego, se conectan por el ciberespacio y toda la nostalgia junta las invadirá por completo, convirtiéndolas en personas firmes, decididas e idealistas.

¿Se está preparado para decir adiós? ¿No existe alguna oportunidad para revertir el presente y cambiarlo por lo que se quiera?

La más conformista seguirá en este mundo mientras la otra partirá, abandonando la tierra que tanto le enseñó. Quizás, por eso, ya sea momento de volar hacia otra realidad paralela.

Andrómeda querrá escapar y encontrar la salida a una situación que la angustia; pero la distancia geográfica e ideológica se lo impedirá.

Fernanda Orazi se desenvuelve tan plenamente en el escenario que logra convencernos de cada uno de sus relatos y diálogos. Es ella misma quien interpreta a dos personajes y sincroniza los tiempos entre uno y otro. Sabemos que es una, pero desdoblada en dos, con vestimenta distinta, con voz diferente y hasta un modo de hablar particular.

Salgo invadida de muchas sensaciones, de enseñanzas pocas veces vistas en el teatro y con un nudo en la garganta que me impide respirar bien. Estoy constelando quizás. ¿Quién dijo que la realidad ficcionada no sea realidad al fin?

La realidad ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El ave1

Según el diccionario, la definición de ave es: Animal vertebrado, ovíparo, de respiración pulmonar y sangre de temperatura constante, pico córneo, cuerpo cubierto de plumas, con dos patas y dos alas aptas por lo común para el vuelo. Mientras que humano significa: Ser animado racional, varón o mujer.

¡Qué estructurados que somos los terrestres! Un animal con alas siente cosas y un humano es un ser racional. Piensa nada más. Pensar sin que el corazón medie. Acá está el verdadero problema del hombre.

Linda Peretz es la creadora de «El ave», un espectáculo musical protagonizado por Joaquín Soffredini, donde puede también dirigir al artista.

El ave no es una obra de teatro, a pesar de que se erige como tal. Joaquín despliega sus alas, transitando por muchísimas sensaciones y situaciones, a través de distintos géneros musicales. Como valor agregado, sonorizan el show una flauta traversa (Julián Vat), un piano (Demián Sielecki) y un cello (María Eugenia Castro); los cuales logran representar a los grandes clásicos como: Handel, Bizet, Mozart, Verdi, entre otros.

Acostumbrada a las propuestas del Maipo Kabaret, me sorprendió esta puesta en escena, totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados como espectadores. Con vestuarios confeccionados por Verónica De Lacanal, que le otorgan al cantante un esplendor divino. Él es un ángel que nace, transita la vida y celebra cada momento. No precisa de texto ni guiones ya que las propias canciones se encargan de narrar una historia mágica, donde prevalece el amor y el romanticismo.

Todas las melodías son famosas, lo cual permite que relajemos nuestra mente sin precisar comprender o traducir sus poesías. Podría existir un subtitulado para todo el espectáculo –como ocurre en una ópera- pero nos estaríamos perdiendo de la esencia de “El ave”, de sus movimientos de manos, de sus dedos que se conforman como alas, combinando el color blanco de la vestimenta con la pureza de su alma.

Este joven nos invita a un espacio tranquilo, lleno de paz, donde reina la alegría y donde existe solución para todo. No es habitual sentirse inmerso de tranquilidad durante un espectáculo, pero Linda Peretz encontró la fórmula precisa como para que sintamos. Es como un placer de los Dioses no tener que prestar atención a un guión, no escuchar micrófonos desafinados ni intentos de lograr algo que no se puede. Un lunes, un comienzo de semana y un hombre versátil, que sabe cantar, interpretar y colocar su voz más aguda o grave, según lo requiera la canción y elección escogida.

De repente, empecé a observar al público presente. Un público mayor, que disfrutaba de la música clásica y cerraba sus ojos. Ninguno de nosotros estaba sentado en una silla, sino que logramos viajar al paraíso, abrazados por él. Su pelo, su rostro, su modo de caminar y de moverse transmiten calma, serenidad y amor.

En cuanto al repertorio, interpretó: Nacimiento (Julián Vat), Il dolce suono (Gaetano Donizzetti), Una furtiva lágrima (Gaetano Donizzetti), Lascia ch’io pianga (Georg Friedrich Handel), Entreacte (Georges Bizet), Pur ti miro (Claudio Monteverdi), La reina de la noche (Wolfgang Amadeus Mozart), Renacimiento (Julián Vat), Alabama song (Kurt Weill / Bertolt Bretch), Habanera (Georges Bizet), Duo lakme (Leo Delibes), Voi che sapete (Wolfgang Amadeus Mozart), Concierto nº 3 en re menor (Wolfgang Amadeus Mozart), Mon coeur s’ouvre a ta voix (Camille Saint Saens), El oboe de Gabriel (Ennio Morricone), Va pensiero (Giuseppe Verdi) y Brindis de la alegría (Giuseppe Verdi). Durante, aproximadamente, una hora, los músicos recorrieron estilos y autores diversos, siendo dirigidos por el flautista Julián Vat -quien estaba en trance durante la función, vibrando cada palpitar-.

Carolina Bejar, como invitada, interpretó algunas de las canciones junto al artista y, también, se lució como solista.

El renacimiento abrió sus puertas para impresionarnos como una película de época.

Es bonito, a veces, estar en un show distinguido, donde prevalece la perfección, la sutileza, el esplendor, la educación, los buenos modales y saber que todos disfrutamos de eso.

Reiteradamente se escuchan comentarios de lo segmentaria que es la música clásica y la ópera. No creo que el estilo segmente o discrimine sino que salvo determinados medios, estamos invadidos por combinaciones de melodías groseras, chabacanas y que repiten lo ya descubierto miles de años atrás.

Quien no disfrute de lo clásico está en todo su derecho pero adoro poder estar, compartir, vivenciar un momento tan único e íntimo.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Soledad para cuatro11

Corría el año 1971 y los gobiernos de facto se sucedían unos a otros. Lanusse, en esta ocasión, con su uniforme, intentaba representar poder y abolición de ideales y sueños. Los movimientos sociales querían salir a la luz, mientras la economía se hundía cada vez más. Dentro de este panorama, Ricardo Halac, escribe su primera obra de teatro llamada “Soledad para cuatro”.

En esta oportunidad el dramaturgo eligió a Patricio López para que dirija esta nueva puesta en escena.

Pasaron cuarenta y tres años desde aquel entonces en que la pluma de Halac narraba circunstancias y vicisitudes de la adolescencia, teniendo en cuenta la política existente y la destrucción de valores humanos.

Pero, ¿por qué soledad y no vacío?

Cuatro jóvenes -dos chicas y dos chicos- se encuentran en la casa de uno de ellos para hacer la típica cita de parejas. Ellos no se conocen entre sí y es una especie de cita a ciegas que les permite sacar a la luz sus heridas y descontentos.

Durante el encuentro ocurrirán diferentes situaciones que demostrarán la tristeza de cada personaje, tanto de los adolescentes como de la pareja de adultos. Ninguno de ellos es feliz ni lleva la vida que quiere. Solo existen, sobreviven simulando vivir. Por eso, en cuanto se reúnen, el dolor es mostrado agresivamente, el amor fugazmente y el poco compromiso tenazmente. No es casual que la situación vigente del país los hiciera actuar y ser así. En pleno crecimiento, reciben censura, no conocen lo que es la democracia y, de ese modo, suponen sin decirlo, que la manera es imponer.

Imponer sexo, imponer ideologías, imponer una forma de vida, juzgar el comportamiento de otro y creerse iluminado por actuar a lo “macho”.

Casualmente, aunque no creo en las casualidades, hoy que se estrena esta pieza teatral, la situación de Argentina no es la óptima. En los setenta se impedía el retorno del peronismo y, ahora, se intenta por todos los medios de obstaculizar el buen funcionamiento del gobierno nacional. Hoy, que se estrena la puesta llevada a cabo por Patricio López, diferentes gremios, están de paro -entre ellos varios medios de transporte, por más que no lo aclaren eficazmente-. Pero, el paro contra este Estado no nos impidió llegar al Teatro, apoyar al elenco y demostrar que el arte es el único cable a tierra que en momentos de desesperanzas, nos une como pueblo.

En cuanto a la escenografía, no pude parar de observar la radio capilla ubicada a la izquierda y, en el otro extremo, un tocadiscos que reproducía la música de fines de los sesenta -con variantes lentas y otras más movidas-. Decoraban el living de la casa unas sillas grandes negras y un mueble que sostenía un teléfono y diferentes bebidas alcohólicas.

Me llamó la atención el estilo de sillas ya que en esa época se usaban de otro estilo, por ejemplo de madera, generalmente. Adentrada la historia comprendí que la violencia les permitiría descargarse con ellas y cada objeto rodar por doquier.

La soledad no es física solamente sino interna. Esa desazón, penuria, sabor amargo y preocupación por todo los invade a cada uno de estos jóvenes, a la vez que la madre del protagonista se refugia en el alcohol para, también, seguir rodando por inercia en este mundo.

Todos los sentimientos desatados durante la obra son extremistas y en cuestión de minutos pasan de uno a otro sin piedad. El egoísmo, el recrudecimiento de la realidad, las penas, la desvalorización personal y el desencanto por la vida; los muestran como reflejo de la sociedad de aquel entonces.

¿La soledad no permite que se sumen más integrantes?

Es la bebida que puede compartirse con cualquier partenaire de baile, uniéndolos en una ronda desprovista de piedad, lágrimas y fuga de razonamiento.

Resulta curioso cómo las mujeres de esta historia son más fuertes que los hombres, a pesar de las descripciones que las muestran frágiles. A la vez que los segundos necesitarían una brújula para reencontrarse consigo mismos. Éstos actúan de la manera opuesta a como son, buscando amor en los brazos equivocados, mientras las mujeres hacen su camino, llano pero camino al fin.

Una invitación a la reflexión, a quiénes son en verdad, qué buscan, qué pretenden y cómo conseguirlo. El maltrato reina, supervisa, se lleva a cabo, destroza corazones y todo continúa. Cada estereotipo refleja un propósito que avanza sin culpas, sin remordimientos.

¿Cómo apartarse y pensar libremente si su entorno social solo quiere sangre?

¿Existe modo de combatir la violencia física y verbal?

Actualmente, sufrimos una invasión de información que desborda y confunde hasta al más erudito. Entonces, ¿cuántos años más tendrán que pasar hasta que nos demos cuenta que sobre la queja no es posible construir sino destruir, que la violencia genera más violencia y que, ahora, que estamos en democracia no tenemos que permitir que nadie nos silencie?

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Mariela Verónica Gagliardi

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Conquistadoras

Las obras escritas por Susana Hornos son deliciosamente inteligentes, colmadas de diversos sentimientos y totalmente desgarradoras. Esta nueva propuesta, llamada “Conquistadoras” (dirigida por Julia Calvo), le permite a Susana indagar en un género que, hasta el momento, no había tenido posibilidad de traer a un escenario pero sí explorar para su profesión: el humor.

En “Conquistadoras” puede verse a dos mujeres enfrentadas, a dos países tan parecidos pero opuestos a la vez, a una argentina viviendo en España y a una española residiendo en Argentina. A la guionista y su amiga Carolina Calema, una gran actriz e intérprete.

Dos mujeres fuertes pero sensibles a la vez, con ganas de luchar por un país mejor pero dándose cuenta -de a poco- que lo único importante es la causa y no el lugar que se habita, que las diferencias históricas no tienen por qué ser el paramente de construcción vigente y que repetir tradiciones no siempre conduce a buen puerto.

Desde la llegada de Cristóbal Colón a América, descubriendo lo ya descubierto por los Vikingos, hasta las políticas migratorias de Europa fueron provocando un gran descontento y discriminación en Argentina, antes y ahora. El boca en boca ha sido fuente de desconocimiento o información errónea. Respecto a España, seguramente sus habitantes se sintieron del mismo modo al intentar vivir aquí, sin quizás tener un trabajo asegurado. Las políticas son diferentes pero a veces otros factores anímicos son iguales sin importar la raza, la religión o el color de piel. La desolación, la angustia y la incertidumbre son sentimientos que debe atravesar cualquier inmigrante.

Al ver a las dos actrices en escena, se trasluce eso, justamente. Dos amigas enfrentadas por el pasado geográfico, sin darse una tregua. Un ring las pone a prueba y, juntas, deberán ir encontrando la manera de perdonar o de derribar a la otra. Si eligen lo primero, estarían escogiendo el camino de la evolución y aprendizaje. Si, en cambio, optan por lo segundo, repetirían la historia escrita por Colón y sucesivos hombres que solo buscaban ganar poder y tierras.

Mucho no ha cambiado el panorama en cuanto a los conflictos mundiales. Están los que ante una crisis abandonan su país de procedencia para probar suerte en otro o los que se aferran a su tierra natal y pelean día tras día. Es tan personal la decisión que nadie podría criticarla.

Lo que ahora importa es que España y Argentina están más cerca que nunca. Sus experiencias se van cruzando como si se tratara de una embarcación que navega en busca de propósitos. Argentina sufrió una desgarradora crisis en el 2001 y cuando todo parecía estar perdido, años más tarde se superó. España, parecía ser intocable y ejemplo de colonia, cuando hace rato que está atravesando una dura batalla que seguramente supere en algún momento.

Como dos espejos, cada una se mira en el suyo y se los intercambian para mirarse en el de la otra. La dura pelea que debe tener a diario cada inmigrante para habitar un suelo que no le pertenece. El propio tampoco le pertenece pero lleva un tiempo descubrirlo y asimilarlo. Todos nacemos en un sitio que no escogimos jamás. Solo con el correr de la vida podemos elegir el nuestro, aquel que nuestro corazón mira, observa y ama.

Existen muchos momentos interesantes y desafiantes durante la obra. Como si fueran pequeños sketchs, ambas actrices representan momentos importantes y trascendentes de la historia de los dos países que luego se entrelazan con las escenas sobre el ring. En cuestión de segundos, logran interpretar a dos amigas para luego mostrar sus lados oscuros.

Vestidas como luchadoras, con zapatillas de boxeadoras y unas chalinas hermosas; demuestran que se puede tener estilo para enfrentarse. Sus ojos estarán vendados hasta que tengan que verse las caras y recordar sus pasados.

La dirección de Julia Calvo es impecable y las tres artistas logran lucirse. Se trata de su primera función, lo que las dota de adrenalina y esas sensaciones inexplicables para ellas y nosotros como público. Y sí, somos fervientes televidentes frente a un programa en que se debatirá sobre el bien y el mal, sobre lo que corresponde y lo que no, sobre el deber ser y sobre el amor.

La voz en off masculina, da la posibilidad de transitar esos fragmentos del programa y la votación se definirá en momentos.

¿España o Argentina?

¿Conquistar un país o tus propios sueños?

Miércoles y sábados 20 hs. Auditorio Losada (Av. Corrientes 1551 – C.A.B.A.). Hasta el 11 de octubre.

Mariela Verónica Gagliardi

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Víctor (Celso Franco) es un adolescente que intenta soñar. Por el año 2005, una feria -con distintos stands y rubros- será el principal escenario para que se desarrolle una historia dramática y policial a la vez. En ella ocurrirán diferentes situaciones y desgracias, llevando dos sentimientos a su máximo punto: la codicia y el egoísmo.

Cuando Víctor ve un celular con cámara, anhela tenerlo. Él es pobre como toda su familia y entorno pero siente que podrá cumplir su sueño de alguna manera.

Su trabajo, arduo, de carretillero le permite relacionarse con muchas personas, que ni siquiera conoce a qué se dedican. Él es joven, entusiasta, desvergonzado, inocente y sin miedo a vivir cualquier experiencia que se le presente.

Los planos americanos lo enfocan a Víctor en la feria, junto a su amiga Liz (Lali González). Este plano es utilizado bastante durante la película al igual que la cámara fija y los paneos (que muestran las peleas desatadas en la vía pública). También, aparece en pocas oportunidades el travelling, describiendo las persecuciones ocurridas durante la dramaturgia.

El detalle de cada toma es tan sutil que se puede disfrutar muchísimo el film, sin existir esos sobresaltos de cámara que ocurren en otras películas. Así es como la prolijidad nos permite prestarle atención a la historia que contiene sub-historias, las cuales -a medida que avanza la trama- se van relacionando entre sí.

Con respecto al argumento, Víctor, es contratado por un Gus -un carnicero que conoce a su hermana- para transportar una mercadería en su carretilla. Este es el puntapié inicial, del que partirán todas las tragedias y conflictos sucesivos. Siete cajas serán ambicionadas por distintas personas, que creerán que contienen dinero o algo de valor específico. Pero, este joven, solo sueña con comprarse un celular. Nada más.

Mientras tanto, Luis y Don Darío, quienes comandan la misión, irán tramando cuándo repartirse entre ellos tres y su cabecilla, el dinero. La ambición los supera y no les importa más que llevarse su parte.

A medida que los acontecimientos suceden, nos enteramos del contenido de las cajas, de una madre que está por dar a luz y que no tiene cómo costearse el hospital, de un bebé enfermo que precisa medicación y sus padres no encuentran el dinero para comprársela y diferentes conflictos angustiantes y severos.

De un mal entendido como fue el código establecido por estos socios para llevar a cabo la operación, es que ocurrirán muchas desgracias innecesarias. La lechuga era la señora y el tomate la plata. Pero, Luis entendió todo al revés y ya es tarde para volver atrás.

Otro de los escenarios en que transcurren las acciones es una carnicería en la que trabaja Luis y Gus -el hombre que hace el trato con Víctor-. Cabe aclarar que todo transcurre en una zona suburbana, pobre, llena de maleantes y delincuentes.

La música conmueve muchísimo y narra cada escena de la película, describiéndola y dando la posibilidad de comprender lo que ocurre sin necesidad de escuchar los diálogos.

En un momento, Víctor, ingresa a un negocio de electrónica y observa cada uno de los televisores expuestos. Esta situación es emocionante ya que se siente su pobreza, su desolación y la necesidad de ser niño. Así, cree haber encontrado una oportunidad de obtener dinero para comprarse el producto elegido.

Él siente que su suerte está echada y por más que los incidentes parecen cruzarle piedras en su camino, la fe que tiene es mayor. Hasta explota una garrafa en la feria y parece haber perdido la mercadería, pero logra recuperarla y continuar con su operación.

Por otro lado, la desesperación de Nelson, un hombre al que se le iba a encomendar la misión pero llegó tarde, lo hará conseguir una coartada para hallar las cajas con el supuesto dinero y, así, comprarle los remedios a su bebé enfermo.

Son muy ricos los diálogos de la historia y crean una atmósfera de suspenso de principio a fin. Uno de los momentos en que se demuestra la miseria humana es el que se establece en una conversación entre Luis y Darío, ambos desesperados:

Por tu culpa ya estoy arriesgando mi pellejo.

¿Por mi culpa o porque los dos somos angurrientos con la plata?

Este pequeño diálogo, también, pone en evidencia el poco valor que le otorgan a las vidas ajenas; sobre todo a la de Víctor, a quien en ningún momento informan sobre la procedencia, contenido y peligro de las cajas.

Todas las personas inocentes se ven envueltas en problemas graves y relacionadas con gente muy peligrosa. La corrupción surge y reina en todos los ámbitos, a la vez que los violines y piano provocan lágrimas. Estas melodías -muy al estilo francés de Yann Tiersen- nos sumergen en un suspenso realmente angustiante, sin escapatoria posible.

La salud de un pequeño, la sed de ganar dinero suciamente y el sueño de un adolescente parecen ser las tres situaciones que se conjugan y entrelazan a lo largo de la película.

¿Qué vale más?

¿Quién decide eso?

Víctor, por fin, es protagonista de su propia historia, apareciendo en aquellos televisores que tanto anheló. Su sonrisa lo demuestra, su ímpetu de ganador. No es consciente de la feroz batalla que tuvo que enfrentar sino de su objetivo.

Al finalizar «7 cajas», la letra de un reggaeton sintetiza el sueño americano de este adolescente paraguayo:

«Él quiere estar en la tv y ver cómo se ve».

7Cajas

 Mariela Verónica Gagliardi

flyer VioletteLos colores fríos trazan el comiendo de una historia que se basa en la vida de la escritora francesa Violette Leduc (Sandrine Kiberlain). Es sumamente interesante la poética, profundidad y desenvolvimiento llevados a cabo a lo largo de la película que lleva su nombre Violette.

Esta gran escritora del siglo XX no fue tan famosa como lo merecía pero, su entorno sí lo era. Tal vez por ese motivo, desde el principio que puede asociarse un libro con su autor, recordar frases de otro y evidenciar la importancia que han tenido los escritores franceses citados por Martin Provost.

Uno de los puntos fundamentales que le dan ritmo a la historia es el modo en que se narra la misma. Como si se tratara de una obra literaria, Provost separa los actos en capítulos, haciéndonos sentir que leemos en vez de observar.

A su vez, cada capítulo lleva como título lo que será luego el desarrollo de éste. Toda la trama es lineal como si fuera un documental. En primera instancia, ingresamos a la vida de la escritora y puede conocerse con quién vive y cómo es su rutina. El capítulo I se llama Maurice. Ya desde el inicio se nota el temperamento de Leduc y la falta de dinero producen la separación de estos grandes amigos. En cuanto a las tomas, a modo de fotografías, se resaltan los distintos espacios de la pieza que habitan. Gracias a Maurice, Violette logra desplegar sus alas y darle rienda suelta a la escritura. Con su timidez y baja autoestima, jamás habría creído que la literatura se convertiría en su oficio y profesión. En ella podía descargar sus penas, angustias y traumas. A modo de diario íntimo, su vida se vio embarcada en páginas que conformaban libros.

En cuanto Maurice la abandona con un pretexto pobre, las escenas grises continúan y la tristeza se agudiza para ella cada vez más. Las calles de barro son atravesadas por sus precarias botas que más tarde encontrarían su camino más liso.

II Simone: esta etapa es muy importante para Violette ya que conoce a la escritora Simone de Beauvoir (Emmanuelle Devos), con quien entabla una amistad y lazo laboral. Beauvoir le da la oportunidad de pasarle los escritos a Albert Camus para ver si se podían publicar. Esto sucede a principios de los años 20, durante la posguerra, en Saint Germain des Pres.

Mientras la escritora intenta progresar cultural, emocional y económicamente; su madre la invade con problemas íntimos como el maltrato que sufre por parte de su pareja. Por suerte, escucha a su hija y logra dejarlo antes de que las cosas empeoren. También se produce otra situación importante que es el asesinato en Alemania de su amigo Maurice. Aquí existen varios primeros planos para mostrar la agudeza y melancolía existente.

III Jean: unos muy lindos paneos se destacan en una biblioteca en que se encuentra Violette. Después se da una conversación interesante entre ella y Simone sobre el matrimonio, el lesbianismo, temas que para esa época se consideraban tabúes.

En una ocasión Simone afirma: El matrimonio es un fraude.

Pero, también, se produce un momento crucial para la vida de Violette y se trata de conocer a Jean Génet y Sartre. Ambos se vuelven fundamentales para toda su carrera, tanto en el plano de la escritura como sentimental.

En cuanto Violette se dirige a un bar, la cámara la toma de abajo hacia arriba, produciendo misterio y sutileza.

Los planos generales tomados de la parte edilicia de la ciudad, las escaleras internas y ventanas, muestran la frialdad en que ella vive, la desolación en medio de París. Las tomas de afuera hacia adentro nos muestran a los actores que personifican a estos grandes escritores, espiándolos como vecinos.

IV Jacques: este capítulo se refiere justamente a Jacques Guérin, quien lee su primer obra y le da el visto bueno. Además, le pide que adquiera Las criadas de Jean Génet.

Beauvoir, le plantea a su amiga lo que cree que es desigual entre el hombre y la mujer. Claro que, como decía antes, no son épocas en que la revolución femenina tenga demasiado espacio para llevarse a cabo.

Las situaciones tirantes y conflictivas se siguen sucediendo para Violette, tocándole hacer un rol de madre para un film. Dicho acontecimiento le trae su pasado como valde de agua fría y recuerda cuando quedó embarazada y quiso abortar. Ese episodio se convierte en el fantasma de toda su vida ya que estaba bastante avanzada para perderlo. Ella no se arrepiente de la decisión que tomó ya que jamás sintió el cariño de su madre, única persona que se encargó de su vida.

Violette es una transgresora e intenta imprimir su vida en unas páginas que darán que hablar. Ella no se lo propone, sino que lo siente, sus días son así, sus preferencias sexuales son así.

Guérin, está presente siempre en su vida, inclusive ofreciéndole pagarle una edición especial de su libro.

V Berthe: Este es el capítulo dedicado a su madre, quien no logra respetarla en su intimidad y elecciones, proyectando en todo momento su depresión. Por otro lado, el futuro libro de la escritora peligra ya que sus nuevos escritos los tiene Simone, quien se va de viaje sin dar demasiados detalles. Dicho ejemplar será la obra más difundida de Violette, titulada La hambrienta.

VI Faucon: es el nombre de un lugar que conoce al emprender viaje, por primera vez en su vida, como mochilera. Por primera vez en toda la película, las escenas retoman colores cálidos, dejando atrás esos tenebrosos grises.

El ruido de la tormenta, junto a unos violines, en tonos medios, marcan suspenso luego de tanta desesperanza. Por otro lado, gana protagonismo su relato sexual, tomado por determinados autores como obsceno. Esto produce que su editor le recorte esos temas a sus relatos, quitándole el alma pura a la artista. Una artista que está extenuada y que sigue culpando a su progenitora de su existencia: Me tuviste pero no me querías, le dice en una oportunidad.

Luego de estar un tiempo internada en un psiquiátrico, su vida empieza a lucir de otra manera y los paisajes acompañan el cambio. Unos violoncelos describen la progresión del camino que se le abre, después de tanta lucha.

VII La Batârde: qué duro que es el término bastarda y cuántos sentimientos engloba el mismo. Aquí, se produce un episodio muy triste en la vida de Simone de Beauvoir que la muestra más sensible y humana. Justamente, el tema de la existencia le preocupa a Violette, quien esboza: Tengo miedo de morir y lástima de estar en este mundo.

Por fin, encuentra su lugar, aquel que le permite sentirse libre y poder exprimir al máximo su escritura, realizando el libro La Bastarda que llega a una gran cantidad de lectores como merecía.

Como una postal, ella se sienta en una pequeña silla, rodeada de verde, y escribe.

Violette

 Mariela Verónica Gagliardi

Fotogramas27

La vida es como una película donde cada día muestra una fotografía diferente. Fotogramas (de Sofia Schverdfinger y Judith Cabral) muestra cómo la popularidad y la fama se pueden convertir en los peores enemigos de una persona.

Dos mejores amigas (las autoras de la obra) se ven enfrentadas por el camino que eligen y, durante toda la dramaturgia, podremos disfrutar de las canciones que representarán las artistas, las cuales irán conformado un interesante entramado.

Siguiendo la trama de la historia, impacta el modo de utilizar diferentes recursos para narrar. Imágenes filmadas se entrelazaran con la teatralizacion y, un grupo de música, irá intervienendo, también con Fotogramas.

La fortaleza de la obra se encuentra en el video y en la voz de Judith Cabral, como potencial. Ella cumplirá su sueño de actuar y ganar fama, olvidándose de su amiga -a quien desvalorizará en reiteradas oportunidades-.

De esta manera, los valores, la amistad y el amor; alcanzan la cima -dejando en el camino lo más banal y frío-. Cuando se prioriza el olvido, todo se disuelve, se segrega dentro de un abrigo de piel con joyas y pendientes de oro.

En cuanto a la escenografía, está compuesta por diferentes decoraciones que se modifican y cambian de acuerdo al momento de la historia y al cuadro desarrollado.

«Fotogramas», es una comedia musical con momentos muy buenos, conseguidos gracias a la combinación de diferentes recursos narrativos. El elenco es heterogéneo, permitiendo observar en un extremo, un nivel excelente -como el de Judith- y, por otro lado, a artistas que comienzan a mostrar su sueño escénico. Considero que la obra decidió conformarse de esta forma para darle la posibilidad a diferentes artistas de subir al escenario y que evoquen un mensaje, el cual quedará impreso entre los espectadores.

Podría lograrse un producto superior, escogiendo a artistas más a la par de Judith pero, evidentemente, para que la historia sea coherente, han seleccionado a un grupo heterogéneo -montándole coreografías simples y pasos sencillos- demostrando que no es imprescindible actuar y bailar de forma excelente para integrar escenas de la vida. El contraste obtenido permite que se le preste atención, también, al contenido como eje central, que predomina a lo largo de la dramaturgia.

Así se logran dos caminos: uno estético y fugaz y, el otro, común y permanente. El guión hace hincapié, constantemente, en diferenciar ambos rumbos, sin dejar que interactúen entre sí. ¿Por qué una actriz famosa de cine no puede ser sana, tener un círculo íntimo de amigos y familia y ganar dinero con lo que ama?

Aún veo en mi cabeza esas imágenes del film, tan bien interpretadas y editadas, durante las cuales disfrutamos del cine y teatro al mismo tiempo. Cada personaje podrá decir su parecer en cuanto a la vida, rodeándonos de fe y calidez en cuanto a la toma de decisiones.

Los encuentros y desencuentros estarán presentes así como la nostalgia y tristeza. También, las situaciones límite se esbozarán sin llegar a su extremo, demostrando que siempre es posible arrepentirse y tomar otro rumbo.

Dibujar cada momento como se quiera y de la forma adecuada, intentando no perjudicar a los momentos y, tomando conciencia de lo fundamental que resulta el trazo en el papel.

De repente me vi invadida de distintas situaciones que me mostraron dos mundos posibles: el soñado y el real. Centrándome en el primero, este se ve reflejado durante la primera parte de la historia mientras, el segundo, se plasma casi llegado el desenlace -demostrando que los personajes no tienen la convicción como para lograr sus metas-. Son débiles y podrían no serlo, intentando equilibrar sus elecciones.

Ellos determinan que lo básico los reconforte, los reúna y estabilice. Como una gran foto panorámica, cada secuencia y gesto quedarán impresos.

fotogramas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Los fabulosos singer11

“Los fabulosos Singer” es un espectáculo que puede catalogarse como del género clownesco así como de comedia. Una familia compuesta por un padre, su hija casi adolescente y el tío de esta; forman parte de un circo sin animales. Cada uno de los integrantes disfruta y vive a su manera, narrando cada sensación presente e intercalándola con segmentos del show que se supone en vivo.

Me llamó la atención el apellido de esta familia y no pude dejar de vincularlo con las máquinas de coser. Esas máquinas presentes en tantas casas de abuelas, que muchas veces se usan para otra cosa que no sea zurcir una tela. También, lo asocié al canto, aunque no pude de antemano sacar una conclusión. Más adentrada la obra supe que no se trataba de rotular ni definir algo concisamente sino de presenciar.

Dentro de la escenografía pude ver el camarín súper original de cada artista que se conformaba por un cochecito de bebé, convertido y reciclado -en el caso de la niña- y de unas mesas de madera. Los tres con espejos y sus pertenencias personales. Si bien parecían muy estrambóticos y difíciles de transportar, pudimos notar que les era súper fácil cerrar cada camarín e ir en busca de otro rumbo.

Los fabulosos no son fabulosos por desarrollar pruebas vertiginosas, al borde del límite, ni por hacer trucos de magia: ellos tienen la particularidad de crear números sutiles. Ese detalle provoca nostalgia. Claro que la música tocada en vivo por los propios artistas le da un status más alto a la puesta en escena. De repente, me encontré mirando y esperando que me sorprendan y, al cabo de un rato, supe que se tomarían el tiempo necesario para demostrar que con objetos comunes pueden esbozarnos una sonrisa mágica.

Taparse la cara con un diario y, al mismo tiempo, ir creando mascaras graciosas, utilizar un ventilador para que un rollo de papel tome vuelo y figuras asombrosas, ingresar y salir por una puerta que solo tiene picaporte y otros tipos de genialidades simples que logran entretener y formar un buen espectáculo.

Durante este show, no podrá verse una función clásica de circo sino el detrás de bambalinas. Todos somos chusmas -en mayor o menor medida- pero, esta obra musical no ofrece información de pasillo vulgar sino la vida íntima de la familia presente, con todo lo que eso implica. Cuando cada número finalice, tendrán el espacio para desahogarse entre ellos, hablarán de aquello que más les duele y, también, estarán presentes las típicas discusiones cotidianas entre todo padre e hija.

Entre las luces tenues, se podrá sentir el sufrimiento que tienen en sus corazones, demostrando que actúan y hacen música para encontrarle un sentido a la vida. Ese estilo itinerante que adoptaron como rutina, de a poco, los envejece y tortura. Todo nómade precisa afincarse en algún lugar, aunque sea por un tiempo, echar raíces, crear lazos.

Mientras la escenografía parece cobrar movimiento, los instrumentos suenan de una forma encantadora y con su sello particular, como el de la niña dentro del piano. Si pudieran mimetizarse al punto de cobrar forma de piano, guitarra o cualquier otro, lo harían. La fusión de música no es la única protagonista sino que los tres artistas necesitan conectarse del todo con lo que hacen. Otra cosa que llama la atención es la cantidad de gesticulaciones que adoptan, permitiendo que cada fotografía parezca una pose especial del elenco.

En cuanto a las luces se centren en los camarines, podrán verse sus verdaderas caras y, ellos mismos, pueden observarse naturalmente sin artificios de un show. Ese es el instante en que el tiempo se detiene y cada alma le habla a su ser, pidiéndole paz y amor.

Los Fabulosos Singer es una pieza artística que logra estallar en el aire para que cada espectador agarre una enseñanza y la utilice como prefiera.

Los fabulosos singer ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Que parezca fiesta10

Increíble pero real. Luego de presenciar la obra Para mí sos hermosa (escrita y protagonizada por Paula Ransenberg), ingresé a “Que parezca fiesta” (dirigida también por Ransenberg) y las copas de champagne abrieron la primera escena.

Cuántas veces escuchamos la frase: Hagamos de cuenta que no pasó nada. Este dicho sintetiza lo principal de la presente dramaturgia. Una fiesta, luces de colores, música fuerte y personas que sufren detrás de una pantalla transparente.

Por qué no está permitido sufrir y llorar, además de sonreír incansablemente? Cuál es el motivo que impide que cada persona se muestre como es?

Paula Ransenberg logra estructurar diversos momentos que todos hemos transitado, en algún momento, para describir sensaciones típicas y conseguir, de ese modo, una identificación en el público.

Un casamiento es una de las descriptas. En ella podemos notar la alegría pero también la tristeza. Siempre, en todo momento, se enfrentarán ambos sentimientos porque no existe manera de transitar un camino sin recordar con melancolía el pasado. Cada cual a su modo lo internalizará pero, lo impactante, es que tanto novios como invitados sentirán.

Estamos programados para reír en un contexto que se supone hay que hacerlo, para llorar en un contexto que se supone hay que hacerlo. ¡Hay que parar y decir basta!, cuando aprendemos que no hay que, sino que somos diferentes unos a otros.

Un baile judío abre espacio en la pista y todas las tradiciones de la colectividad se desatan armoniosamente. Ser judío es buscar, constantemente, a otros judíos, enlazarnos, conocerse y vincularse.

Dentro de cada familia existen secretos que deben ser ocultados, penas que no pueden ser expresadas y remordimientos que impiden avanzar. Qué livianos podrían sentirse al despojarse de cada valor impuesto, adquiriendo los propios.

¿Por qué vivir una vida de otro en vez de la propia aventura?

Los acontecimientos transcurren y nos hacen sentir ahí. Quizás menos exageradamente o más.

Una escena no empieza y termina sino que da lugar a otra, abruptamente, para luego regresar y continuar el relato. Todos los personajes cobran vida en uno u otro cuadro dramático, demostrando que la oportunidad de ser es de cada uno.

“Que parezca fiesta”, algo que no es, demostrar. Me quedo con esta última palabra tan importante para nuestra sociedad de plástico. Y una de las actrices, vestida de Mary Kay, simula ser una cuasi Barbie, imponiendo sus productos de cosmética para convertir a las mujeres en objetos atractivos. Pero, para que esto exista, tiene que haber hombres que desvaloricen a las reales…

Anorexia, bulimia, cirugías estéticas, botox, lipoaspiraciones, dietas para adelgazar, y podría seguir enumerando. Casi todas hemos padecido del síndrome de idiotas precoces pero el consumismo no tiene por qué apabullarnos sino que debería permitirnos alertar a aquellas mujeres -jóvenes sobre todo- que se ven seducidas por ser como alguna modelo que casi roza con un esqueleto ambulante.

“Para mí sos hermosa”, permite descubrirse y “Que parezca fiesta”, valorarse. Si bien las dos obras son diferentes, están llenas de mensajes preciosos y profundos que nos permiten, sobre todo a las mujeres, colmarnos de valor para enfrentar una situación difícil.

Somos grandes simuladores con necesidad de encajar en un mundo capitalista destructivo. No existe razón para demostrarle a otra persona algo determinado. Cada quien se llevará el mensaje que quiera.

Cuando sean las doce tendrán que secar sus lágrimas y brindar por un nuevo año, como si ese evento cambiara las cosas. Quizás se trate de “no defraudar” a la familia. Qué trágico que suena y cómo se escucha repetir incansablemente.

Ellos son capaces de hacer lo que sea para demostrar que son felices, por más que la tristeza los invada. Mientras un travesti se enamora, la felicidad se cuestiona.

“Que parezca fiesta”, mientras pueda. Por ser superficial, una hija perdió a su padre sin darse cuenta. Hay que mirar todo por arriba, eludiéndolo, no asumirlo y correr a bailar, hasta que las horas los enfrenten a ellos mismos.

Que parezca fiesta ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Para mí sos hermosa9

Es difícil no poner expectativas en una obra y no sentirnos “defraudados”, así como es complicado ir neutros a un teatro y dejarnos sorprender por la propuesta.

Paula Ransenberg es la actriz que escribe “Para mí sos hermosa”, un unipersonal actuado por ella misma, donde puede lucirse a la perfección. Cautiva con su sensibilidad, con su mirada y profundidad. El talento la abraza como una estrella fugaz, en su totalidad.

Aquí debería terminar la nota ya que es tanto lo que hace y deja en el escenario que me dejó atónita. Solo mis sentidos pueden expresarse, mis ojos llorar, mi corazón latir, mis manos aplaudir. Esta obra es uno de esos tesoros que hay que envolver y resguardar para siempre.

Repito que es difícil no poner expectativas en una pieza teatral que queremos ver hace mucho. Como una sonrisa que se pinta en mi rostro, ingreso a la sala y me siento en primera fila. No quiero tener cabezas que me tapen ni siquiera un zapato de la actriz.

De chica adoraba todo lo relacionado con los circos, el ilusionismo, los trucos pero, sobre todo, a Tusam y aquella adrenalina que provocaba al sumergirse atado de tal forma que arriesgaba su vida por un sueño.

La escenografía y vestuarios -diseñados por Alejandro Mateo- conforman gran parte de la historia, ya que sin ellos no sería lo mismo narrar cada momento tan bien contextualizado. Harry Varsky dice en la estructura principal. Pero, quién es este hombre? Mejor dicho, quien fue? Un judío, de origen húngaro, que se dedicaba al ilusionismo. Cuando muere, muchas mujeres aparecen para rememorarlo de una forma tan atractiva como original, que nos hacen sentir bien y no en un velorio.

Paula es tan dúctil y versátil que logra interpretar a diferentes personajes, con distintos estilos, durante toda la dramaturgia. Perdería interés la obra si me detuviera a detallar a cada uno de ellos, que desde ya, son excelentes, opuestos entre sí y con una magia increíble.

¿De qué se trata «Para mí sos hermosa»? Difícil es la respuesta ya que no es algo conciso ni tajante.

¿Dónde radica la belleza de una mujer más allá de los parámetros visuales, implantados por una sociedad? ¿Una figura estética es la única posible y permitida para contemplar?

La autora e intérprete demuestra que no. Que para ser linda hay que tener un ángel adentro y poder plasmarlo con bonitas palabras y actos. Desde su personaje más feo hasta el más lindo -según podría opinar el común de la gente-, nos permiten ingresar en un lenguaje donde priman los códigos sensibles, inteligentes e íntimos.

Mientras el gran despliegue continúa, como un acordeón, sus ojos se iluminan de pasión. Y sí, sería imposible montar un espectáculo de estas características sin su amor que se proyecta en cada uno de sus pasos, palabras y melodías.

Estamos muy acostumbrados a titular, describir, valorizar y depreciar, según lo que aprendimos durante la vida. Es momento de poner un freno y dejarnos conmover por algo. Aunque sea por una hora, de abrirnos y dejar que cada acontecimiento de la historia nos invada como un abrazo gigante.

La discriminación es uno de los puntos destacados en esta dramaturgia. Se puede visualizar durante los sketchs de dos siamesas, o una, según pueda interpretarse. Ellas formaban parte de un número en el circo y como si se tratara de dos personas, cada mitad expresará su parecer sobre Harry, así como por la vida misma. Estos polos opuestos, discutirán como enemigos, poniendo en evidencia que un mismo ser siempre tiene luchas internas.

Este personaje es el que considero más completo -sin menospreciar a los demás- que provoca risas, diversos sentimientos y pareceres muy agradables durante la función.

Todas las viudas o amantes o vinculadas sentimentalmente con el difunto, son hermosas y muestran sensualidad. Ellas aprovechan sus minutos de fama para actuarle a alguien inexistente. Se descargan, lloran, recuerdan y caen en el punto de que la parca no se llevó a un ser tan divino como creían. A partir de su despedida, cambian para siempre, animándose a ser mujeres con poderes.

“Para mí sos hermosa”, para otro será fea u espantosa. Lo que para uno será sensual, para el otro no lo será. Lo divino de cada humano sería que pueda expresarse sin contaminar con palabras hirientes a una mujer. En definitiva, uno le da valor a las palabras y nadie puede elegir tener un determinado color de ojos, pelo, color de piel, estatura… claro que algunas cambian para gustar y agradar, ¿pero a quién? ¿A quiénes? ¿A seres que estereotipan, destrozan e intentan modificar lo natural?

La belleza no tiene precio sino sabiduría.

Para mi sos hermosa ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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