*** Octubre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Teatro SHA’

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El vacío pos soledad

Soledad para cuatro11

Corría el año 1971 y los gobiernos de facto se sucedían unos a otros. Lanusse, en esta ocasión, con su uniforme, intentaba representar poder y abolición de ideales y sueños. Los movimientos sociales querían salir a la luz, mientras la economía se hundía cada vez más. Dentro de este panorama, Ricardo Halac, escribe su primera obra de teatro llamada “Soledad para cuatro”.

En esta oportunidad el dramaturgo eligió a Patricio López para que dirija esta nueva puesta en escena.

Pasaron cuarenta y tres años desde aquel entonces en que la pluma de Halac narraba circunstancias y vicisitudes de la adolescencia, teniendo en cuenta la política existente y la destrucción de valores humanos.

Pero, ¿por qué soledad y no vacío?

Cuatro jóvenes -dos chicas y dos chicos- se encuentran en la casa de uno de ellos para hacer la típica cita de parejas. Ellos no se conocen entre sí y es una especie de cita a ciegas que les permite sacar a la luz sus heridas y descontentos.

Durante el encuentro ocurrirán diferentes situaciones que demostrarán la tristeza de cada personaje, tanto de los adolescentes como de la pareja de adultos. Ninguno de ellos es feliz ni lleva la vida que quiere. Solo existen, sobreviven simulando vivir. Por eso, en cuanto se reúnen, el dolor es mostrado agresivamente, el amor fugazmente y el poco compromiso tenazmente. No es casual que la situación vigente del país los hiciera actuar y ser así. En pleno crecimiento, reciben censura, no conocen lo que es la democracia y, de ese modo, suponen sin decirlo, que la manera es imponer.

Imponer sexo, imponer ideologías, imponer una forma de vida, juzgar el comportamiento de otro y creerse iluminado por actuar a lo “macho”.

Casualmente, aunque no creo en las casualidades, hoy que se estrena esta pieza teatral, la situación de Argentina no es la óptima. En los setenta se impedía el retorno del peronismo y, ahora, se intenta por todos los medios de obstaculizar el buen funcionamiento del gobierno nacional. Hoy, que se estrena la puesta llevada a cabo por Patricio López, diferentes gremios, están de paro -entre ellos varios medios de transporte, por más que no lo aclaren eficazmente-. Pero, el paro contra este Estado no nos impidió llegar al Teatro, apoyar al elenco y demostrar que el arte es el único cable a tierra que en momentos de desesperanzas, nos une como pueblo.

En cuanto a la escenografía, no pude parar de observar la radio capilla ubicada a la izquierda y, en el otro extremo, un tocadiscos que reproducía la música de fines de los sesenta -con variantes lentas y otras más movidas-. Decoraban el living de la casa unas sillas grandes negras y un mueble que sostenía un teléfono y diferentes bebidas alcohólicas.

Me llamó la atención el estilo de sillas ya que en esa época se usaban de otro estilo, por ejemplo de madera, generalmente. Adentrada la historia comprendí que la violencia les permitiría descargarse con ellas y cada objeto rodar por doquier.

La soledad no es física solamente sino interna. Esa desazón, penuria, sabor amargo y preocupación por todo los invade a cada uno de estos jóvenes, a la vez que la madre del protagonista se refugia en el alcohol para, también, seguir rodando por inercia en este mundo.

Todos los sentimientos desatados durante la obra son extremistas y en cuestión de minutos pasan de uno a otro sin piedad. El egoísmo, el recrudecimiento de la realidad, las penas, la desvalorización personal y el desencanto por la vida; los muestran como reflejo de la sociedad de aquel entonces.

¿La soledad no permite que se sumen más integrantes?

Es la bebida que puede compartirse con cualquier partenaire de baile, uniéndolos en una ronda desprovista de piedad, lágrimas y fuga de razonamiento.

Resulta curioso cómo las mujeres de esta historia son más fuertes que los hombres, a pesar de las descripciones que las muestran frágiles. A la vez que los segundos necesitarían una brújula para reencontrarse consigo mismos. Éstos actúan de la manera opuesta a como son, buscando amor en los brazos equivocados, mientras las mujeres hacen su camino, llano pero camino al fin.

Una invitación a la reflexión, a quiénes son en verdad, qué buscan, qué pretenden y cómo conseguirlo. El maltrato reina, supervisa, se lleva a cabo, destroza corazones y todo continúa. Cada estereotipo refleja un propósito que avanza sin culpas, sin remordimientos.

¿Cómo apartarse y pensar libremente si su entorno social solo quiere sangre?

¿Existe modo de combatir la violencia física y verbal?

Actualmente, sufrimos una invasión de información que desborda y confunde hasta al más erudito. Entonces, ¿cuántos años más tendrán que pasar hasta que nos demos cuenta que sobre la queja no es posible construir sino destruir, que la violencia genera más violencia y que, ahora, que estamos en democracia no tenemos que permitir que nadie nos silencie?

Soledad para cuatro ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Amando a Lorca

“Que el sol de la escena queme tu pálido rostro” (escrita por Alberto Wainer y dirigida por Jorge Azurmendi) es una obra poética en prosa, en la cual se recopilan fragmentos de las obras más reconocidas de Federico García Lorca -intercalando las diferentes escenas con poemas y canciones del autor -.

Francisco Pesqueira, pone en su voz  las letras de Lorca, convirtiendo su rostro en la máxima expresión de amor.

Entre ellas estarán presentes Yerma, Doña Rosita, Bernarda Alba y Anda Jaleo.

Una joven y una anciana interpretarán una escena llena de angustia, dolor y tristeza.

YERMA. Entonces, que Dios me ampare.

VIEJA. Dios, no. A mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar.

Acá se pone en evidencia el lugar que ocupaba el hombre en aquella época y la debilidad que era depositada en la mayoría de las mujeres de aquel entonces.

Las cinco actrices, vestidas de negro, con ropas holgadas, continúan narrando sus vicisitudes.

Ese niño no tiene cuna… Se escucha de boca de una de ellas y la canción Nana de Sevilla hace su aparición, con toda la dulzura que la caracteriza.

Este galagaguito no tiene mare. Lo parió una serrana, lo echó a la calle. No tiene mare, sí; no tiene mare, no; no tiene mare, lo echó a la calle. Este niño chiquito no tiene cuna. Su padre es carpintero y le hará una.

Los acordes de la guitarra marcan el rumbo de la obra, una obra cubierta de melancolía que suena al compás de la música.

Y en cierto momento, se escucha hablar sobre la esperanza, esa sensación plagada de vacío y un poquito de fe.

Rosita: Ya soy vieja. Ayer le oí decir al ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. No lo pienses. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y… con quien quiero. Todo está acabado… y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacia…, ¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad.? Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez.

No podía faltar una teatralización sobre Bernada alba, enfrentando a dos de las hermanas por el amor de Pepe El romano.

Y tampoco era posible dejar afuera una canción gitana que es para que las palmas suenen de principio a fin: Anda jaleo, jaleo, ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo. En la calle de los Muros mataron a un paloma. Yo cortaré con mis manos las flores de su corona. No salgas paloma al campo mira que soy cazador y si te tiro y te mato para mí será el dolor,para mí será el quebranto.

“Que el sol de la escena queme tu pálido rostro” el rostro de cualquier muchacha afligida, con sueños, enamoramientos y flaquezas.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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La nueva era extraordinaria

La nueva era extraordinaria27

El circo existe hace más de dos mil años y, según el país de que se trate se desarrolló de una manera distinta. Lo que sí puede confirmarse es que las prácticas de acrobacias, entre otras, son anteriores al mismo y que los guerreros las llevaban a cabo. De hecho, los romanos denominaban con esta palabra a los espectáculos públicos, sin quedarse atrás los griegos quienes también realizaban disciplinas de malabares.

Recién en 1768, Philip Astley, fundó en Inglaterra el primer circo tradicional, con animales, dentro de la típica carpa de colores. Actualmente, este tipo de espectáculo se modificó para dar lugar a otras representaciones donde no exista maltrato y pueda transmitirse puramente arte.

Cuando una puerta se cierra, se dice que, otra está por abrirse…

“La nueva era extraordinaria” es un espectáculo que muestra esplendor, simpatía y amor por el prójimo. No tiene que ver con el new age, sino con rescatar valores perdidos, esenciales y profundos de un grupo o sociedad -más ampliamente-.

Esta obra musical rescata a quienes son discriminados, abandonados o relegados a un segundo lugar. La nueva era comprende la historia de un circo que tuvo que cerrar sus puertas y, a partir de allí, recrea una función solicitada por un hombre que confía en el proyecto de estos artistas.

Para ello, la Compañía Codanz, a cargo de Juan Cruz Argento, demuestra cómo es posible hacer lo que cada uno ama de un modo diferente: siendo profesionales, pero cariñosos.

En un mundo que avanza cada vez más hacia el egoísmo personal, La nueva era se planta firmemente para dar a conocer que el amor es lo único que cura, sana y permite avanzar hacia un objetivo.

Así es como podrán verse diversas performances de acrobacia, danza, canto y actuación, haciendo sentir al público partícipe de tan hermoso show. Un show emblemático, con letras compuestas especialmente para la función y entrelazadas con el argumento de la obra de teatro.

Un punto a destacar es la oportunidad que se le brinda al elenco, el cual es totalmente heterogéneo -estrictamente hablando-. Se puede apreciar la inclusión como eje principal que permite la armonía entre niños y adultos, altos y bajos, delgados y no tanto, lindos y feos (según lo que se entiende como tal socialmente), logrando emocionar y sentirnos identificados con un personaje o fragmento de la historia.

La gracia y sutileza de los cuadros en el escenario nos remiten a momentos pasados, a situaciones en las que era simple comunicarse con otra persona, ponerse de acuerdo y tener un proyecto afín. El hombre evoluciono y la palabra comenzó a desvalorizarse, a no comprometerse. La nueva era también hace hincapié en los códigos y valores perdidos en gran parte.

¿Estamos a tiempo de construir un mundo mejor?

Si tomáramos como base las similitudes y diferencias como parte de la vida, seguramente si seria aun posible. Si dejáramos de lado los caprichos y maldades, seguramente el mundo seria extraordinario.

¿Por qué no tomar en serio esta palabra, incluirla en nuestra mente y hacer hasta lo imposible para que cada acción sea responsable y bella?

¿Por qué no vernos en un espejo diferente pero similar?

Cada artista, desde su lugar, construye y se desenvuelve con mucha destreza física. El que no estaba de acuerdo con algo, lo evalúa e intenta ser flexible. El amor resurge, los abrazos y besos también. El sueño de formar una familia no tradicional es otro agregado que permite romper con esquemas estáticos del presente.

De esta manera, la puesta en escena logra su objetivo y la dramaturgia conmueve a su público, un público también diferente pero con ánimos de celebrar la vida.

Si el teatro puede transmitir enseñanzas, ¿cómo el hombre no aprende más del arte y se inmiscuye hasta en el más mínimo rinconcito para aprender a ser, sin querer modificar lo diferente?

Quisiera afirmar sin que suene a prepotencia que “La nueva era extraordinaria” es el reflejo de una mínima parte de esta nación que se erige en otra estratósfera, observando lo negativo y repudiando, constantemente, en vez de lograr cambios interiores y profundos que servirían, realmente, a cada ser inquieto, pensante y sensible.

Estos personajes vienen a salvar el mundo, desde su postura. Quizás quede exagerada esta frase pero es el camino que transitan en las tablas, en sus canciones, pasos de baile y actuaciones. Dicho y sea de paso, no actúan sino que interpretan a personas con ganas de crecer y aportar su granito de arena.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Cada quien elige cómo morir

12- El buen canario

Las luces se apagaron y el foco fue puesto sobre una mesa de bar. Allí, un matrimonio discutiendo sobre literatura. Luego la luz se atenuó y apareció otra escena -compuesta por un escritorio, un jefe y el marido de la mujer anterior-.

El tema entonces se basó en la pornografía, en la sodomía, en esa práctica sexual que aún en nuestros tiempos sigue siendo tabú.

El tema entonces se basó en un libro escrito, recientemente, en unas hojas que fueron y son demasiado, que podrían llevar a la locura a cualquier cuerdo.

Merceditas Elordi, decide dirigir esta obra (escrita por Zach Helm), la cual se presentó por primera vez en teatro en el año 2007 (París) de la mano del célebre John Malcovich. Esta innovación la dota de incentivo y placer al escoger un área emblemática y, a la vez, muy consumida por el público argentino.

9- El buen canarioLa protagonista que representa a Annie (Lucía Di Carlo), mágicamente deslumbra, demuestra cómo se puede avasallar en las tablas siendo profesional y talentosa. Logra unir varias disciplinas como la dramaturgia y la danza contemporánea, utiliza recursos de diferentes áreas y consigue el desafío más interesante de una puesta en escena que es llevarnos en su bolsillo.

Cuando su nerviosismo se hace presente, es preciso entenderla, saber quién es y a dónde va. En los momentos en que su irracionalidad la desborda, la garganta se hace un nudo y cuando la verdad se hace presente no existe obstáculo que la detenga.

¿Qué se puede opinar sobre esta historia plagada de anfetaminas para adelgazar, para mantener una estética “perfecta” y un corazón roto?

Los cambios no son de afuera hacia dentro sino a la inversa. Pero, ¿cómo puede comprender esto una persona con tanta inteligencia para la escritura y tanto despropósito para su vida?

Es cierto que no queda demasiado bien observar, en plena función, los rostros de los espectadores. Pero se me tornó inevitable y las expresiones de las mujeres que logré observar con un 8- El buen canariofugaz paneo, me demostraron que estaba en lo cierto. Una estática, cual quietud, sin poder llorar, quebrarse ni gritar. Impotencia ante la vida y ante una realidad tan poco ideal como drástica.

Continué fotografiando aquellas imágenes tan bien logradas e intentando que mis lágrimas no hicieran ruido en la sala. Lo conseguí pero, perteneciendo al mundo femenino cómo no romper en llanto desgarrador. Cómo no poder ayudarla ni tenderle una mano a la actriz protagonista que momento a momento seguía hundiéndose como en arenas movedizas.

Su marido, Jack, (Ulises Pafundi) apoya -a su manera- las decisiones de su amada. Aunque no siempre apoyar lo que el otro quiere es sinónimo de brindar sostén. De cualquier manera, quién sabría a ciencia cierta qué es lo mejor para uno y para el otro.

“El buen canario” no habla, está ausente figuradamente pero presente en la vida de este matrimonio. El canario simboliza la prisión que siente esta pareja al no poder avanzar y ser plenamente feliz. La jaula es su propia casa y el muro que construyeron para impedir que penetre el mal exterior. De lo que no fueron capaces de darse cuenta es que sus días no serían infinitos sino tortuosos. Cada vez peores.

Existen varios momentos a destacar durante la dramaturgia que aportaron a que la historia tenga no solo tragedia sino momentos de risas. Si tuviera que elegir un género para caratular a la pieza teatral diría que es una tragicomedia. Durante más de la mitad de la obra el público estalló en risas y complicidad en cuanto a los diálogos humorísticos presentes. Éstos lograr crear un clímax determinado para luego transportarnos a lo más oscuro de la narración.

1- El buen canario

En cierto momento de la obra se puede observar cómo, simultáneamente, todos los personajes mantienen conversaciones por teléfono entre ellos. Es el único momento de la obra en que todos se relacionan, utilizando frases iguales, dialogando con uno a la vez pero sin verse los rostros. A modo coreográfico se logró una escena preciosa. También fueron interesantes las maneras en que se desarrollaron cada uno de los ambientes ya que, por momentos, la iluminación sirvió para marcar el foco y, en otras, podíamos ver, al mismo tiempo, una escena antececida pero, en segunda plano, por lo que sucederá momentos después -decidiendo a qué prestarle más atención-.

A su vez, la música con diferentes estilos logró recrear cada situación permitiendo hacer hincapié en lo más trascendente. Acompañaron a la estética una escenografía de vidrio, la cual iba siendo graficada, en el momento, por uno de los artistas.

Un pájaro que canta hasta morir, que alegra, que disfruta pero que necesita, que depende de unotro, que no encuentra en su alma cómo trascender armoniosamente.

6- El buen canarioUn elenco fantástico integra la obra y si bien este matrimonio es el que se destaca -por su interpretación pero, también, por el guión-, los personajes secundarios desempeñan correctamente sus roles, permitiendo que “Un buen canario” consiga cumplir su mérito.

¿Se han acostado alguna vez con los ojos cerrados para sentir el cantar de un pájaro? Cada especie tiene su propia melodía y, por más que no sepamos su nombre, la reconocemos. Pero cómo se puede encerrar a un ave con alas? Annie las tenía enormes y desplegaba historias por doquier. Sus propios traumas y cada una de sus secuelas fueron volcadas en páginas blancas que llevaron como autor a otra persona. 4- El buen canarioEste acuerdo que un comienzo fue lo mejor para ellos, desembocó en un triste final.

Tal vez la muerte no sea una mala palabra sino una elección certera. Quizás una amenaza sea un pedido de ayuda a despedirse en paz.

Quizás un canario pueda escoger cómo morir y cuándo, sin entender el dolor de los demás mortales.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Nosotros, los héroes

El autor contemporáneo francés más representado en la actualidad en su país

Una obra de Jean-Luc Lagarce estreno en Buenos Aires

Desde el domingo 23 de septiembre

En el Teatro SHA

Nosotros, los héroes

 (versión sin el padre)

de Jean-Luc Lagarce

Traducción: Laura Campodónico

Última función el 31 de marzo de 2013

 

Un sitio cualquiera de provincia donde se acaba de representar una vez más, el gastado repertorio de la compañía. Entre trastos y bastidores, estos seres desamparados, agotarán estrategias tanto para marcharse como para continuar juntos.

 

Ellos salen de escena. Son artistas, actúan, es lo que saben hacer…

Vagan erráticamente en medio de una Europa amenazada por la guerra. Están cansados, decepcionados de la vida que llevan, piensan cada noche que deberían renunciar, huir, abandonarlo todo…

Sin embargo, esta noche no es una noche más, hoy se celebra un acontecimiento importante: la hija mayor de la propietaria de la compañía se comprometerá en la trastienda con uno de los actores. Una vez casados, él será el nuevo director, juntos tomarán las riendas de esta empresa y habrá continuidad…

Al fin de cuentas, yendo a otras ciudades aún pueden pensar en algo, porque agotadas todas las posibilidades, no pueden quedarse aquí, sin querer nada.

Actúan

Emma Rivera es La Madre

Paloma Santos es Josefina, la hija mayor

Lucía Lerendegui es Eduardowa, la hija menor

Galo Ontivero es Karl, el hijo

Leonardo Odierna es el Abuelo

Walter Rosenzwit es Raban

Rafael Lavin es Max, su mejor amigo

Sylvia Tavcar es la Señora Tschissik

José Márquez es el Señor Tschissik

María Laura Rojas es La Señorita, administradora

Dirección Mónica Benavidez

Ficha técnica

Autor Jean-Luc Lagarce (autor original “Nous, les Héros”  ©Editions Les Solitaires Intempestifs)

Traducción del francés Laura Campodónico

Diseño y realización de escenografía Eduardo Spíndola

Diseño y producción de vestuario Pía Drugueri

Diseño de iluminación Eduardo Spindola

Dirección musical Sergio Klanfer

Dirección de movimientos y coreografías Dalilah Spritz

Asesoramiento María Mensi – Luciano Suardi

Diseño gráfico estudio papier

Fotografía Javier Mollo

Prensa Duche&Zárate

Producción ejecutiva Mónica Benavidez

Co-producción Querida Elena sencillas artes

Asistencia de dirección Rodrigo Ochonga

Funciones: domingos 20 hs.

TEATRO SHA – Sarmiento 2255 – C.A.B.A.

Tel.: (54 11) 4953 2914

Entradas: $60.-

Las entradas pueden adquirirse en la boletería del teatro en efectivo o con tarjetas de crédito.

Horario de atención: Lu a Sa 11 a 21 hs. / Dom 14 a 20 hs.

También llamando a PLATEANET 5236-3000 / www.plateanet.com

Este espectáculo fue realizado con el apoyo y auspicio de PROTEATRO y la Embajada de Francia en Argentina

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