*** Agosto 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Paula Ransenberg’

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El magnetismo de la vida

Dínamo

Dínamo (escrita y por Claudio Tolcachir, Melisa Hermida y Lautaro Perotti) es una obra de teatro en la que lo relevante no es el discurso sino la intencionalidad y actitud. Donde la acción vale más que la palabra y el pesado pesa más que el presente pero no que el futuro.

Sin haber leído absolutamente ninguna reseña sobre la dramaturgia y teniendo solo el conocimiento de la foto promocional que grafica una casa rodante; dejé que el factor sorpresa realmente cumpla con su magia. Así fue, así quise que sea y lo cierto es que tres mujeres que describen generaciones distintas y mundos opuestos, pueden plasmar cuan importante se vuelve la vida en materia de solidaridad.

Dínamo evoca sensaciones, nostalgias, olvidos, penas, corazones rotos y un aire pesado que consigue tomar un rumbo más fresco.

Al comenzar la historia se vino a mi mente la película Little Miss Sunshine (de Jonathan Dayton y Valerie Faris) en que una familia atraviesa momentos y situaciones lindas, conflictivas, angustiantes y cotidianas viajando en un motorhome. Si bien existen muchas diferencias entre la obra y el film, el lugar en que transcurren las acciones permite que los personajes deban afrontar todo de una u otra manera. La convivencia hace que los roces afloren aún más, que el conocimiento sea más real y que la vida sea vista de otro modo. Una casa rodante que sigue un recorrido y, en este caso, una casa rodante que está anclada en un sitio del que no se conocen sus alrededores.

La muerte está presente en ambas historias pero de distinta manera, para que los presentes puedan tomar conciencia de quiénes son, qué pretenden y a dónde van en verdad.

Comunicarse hablando el mismo idioma aunque sin entenderse por no querer esforzarse en lo más mínimo por ponerse en el lugar del otro. Cuántos vínculos se rompen por no hablar a tiempo o por no comunicar realmente lo que se siente y pretende.

En la presente pieza artística lo más conmovedor es que existe una convergencia de lenguas en que el sentido cobra un valor imprescindible y la gesticulización resulta ser el hilo conductor entre estas tres mujeres que tan poco tienen en común y, sin embargo, pueden comprender que pueden identificarse a través de la soledad y la falta de propósitos.

Marta Lubos, Daniela Pal y Paula Ransenberg -junto al músico guitarrista Joaquín Segade-; transitan unos días inolvidables. Podrían ser meses o años pero, al menos nosotros como espectadores, vemos que las jornadas empiezan y terminan como un cuento real y palpable.

Lo que una necesita a la otra le sobra, lo que una no comprende a la otra se le hace sencillo, lo que una no acepta la otra lo asimila a la perfección. Una le sirve de inspiración a la otra y este engranaje podría poner en marcha el vehículo a través de una canción rockera o una transmisión por internet.

Según el diccionario de la Real Academia Española, el término dínamo se refiere a una máquina destinada a transformar la energía mecánica en energía eléctrica, por inducción electromagnética, debida a la rotación de cuerpos conductores en un cuerpo magnético.

Una tía muy particular, que fue una pop star y pretende no olvidar su esencia, recibe a una sobrina también atípica que tiene unos cuantos problemas pasados por resolver. A su vez, una mujer de otro continente y que habla otro idioma incomprensible para ellas, se integra a su modo. Como si se tratara de una hoguera en la que deben ser quemados los conflictos no resueltos, ellas los encienden cada vez más, los reviven y en un momento deben decidir si avanzar hacia un futuro diferente y más agradable o regocijarse en el dolor y la pérdida.

El guitarrista toca melodías sinsentido hasta hallar aquella que contextualizará la trama de Dínamo. De un ruido, consigue componer la banda sonora para estas mujeres sufridas aunque no entregadas al abismo. Realmente la fusión entre música e historia le da un plus a la obra al igual que la adrenalina representada en los cuerpos que se mueven al compás de los sonidos. No existe coreografía en sentido de baile pero sí una performance como la interpretada por Ransenberg en el vehículo, a través del mobiliario y mientras juega a aparecer por donde se le antoje para no ser percibida.

La alucinación se torna realidad y lo no tenido en cuenta, propósito. ¿Ver vivos a los muertos o confundir la vida con la muerte?

Una de ellas precisa saber la verdad de lo ocurrido cuando era niña. La no certeza de un hecho no le permite ser ni respirar su propio aire. Su nueva familia encontrada, le dirá algo determinado y -sin importar su veracidad- ella se siente plena. Otra de ellas añorará lo que no pudo tener y la otra vivirá como adolescente en medio del caos y la incertidumbre.

La tía se pregunta: “¿Y ahora qué? ¿Estoy, no estoy? Parece no ser tan trascendente su cuestionamiento. Al fin de cuentas importa más qué quieren que sus cuestionamientos filosóficos.

Nutrirse del grupo que formar de casualidad o tal vez con la causa de sentirse parte de un mundo que las dejó al margen.

Dramaturgia y dirección: Claudio Tolcachir, Melisa Hermida y Lautaro Perotti. Elenco: Marta Lubos, Daniela Pal y Paula Ransenberg. Guitarrista: Joaquín Segade. Teatro Timbre 4. Funciones: viernes y sábados 21 y 23 hs.Fotografía crédito: Sebastián Arpesella.

Mariela Verónica Gagliardi

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No todo está perdido

Que parezca fiesta10

Increíble pero real. Luego de presenciar la obra Para mí sos hermosa (escrita y protagonizada por Paula Ransenberg), ingresé a “Que parezca fiesta” (dirigida también por Ransenberg) y las copas de champagne abrieron la primera escena.

Cuántas veces escuchamos la frase: Hagamos de cuenta que no pasó nada. Este dicho sintetiza lo principal de la presente dramaturgia. Una fiesta, luces de colores, música fuerte y personas que sufren detrás de una pantalla transparente.

Por qué no está permitido sufrir y llorar, además de sonreír incansablemente? Cuál es el motivo que impide que cada persona se muestre como es?

Paula Ransenberg logra estructurar diversos momentos que todos hemos transitado, en algún momento, para describir sensaciones típicas y conseguir, de ese modo, una identificación en el público.

Un casamiento es una de las descriptas. En ella podemos notar la alegría pero también la tristeza. Siempre, en todo momento, se enfrentarán ambos sentimientos porque no existe manera de transitar un camino sin recordar con melancolía el pasado. Cada cual a su modo lo internalizará pero, lo impactante, es que tanto novios como invitados sentirán.

Estamos programados para reír en un contexto que se supone hay que hacerlo, para llorar en un contexto que se supone hay que hacerlo. ¡Hay que parar y decir basta!, cuando aprendemos que no hay que, sino que somos diferentes unos a otros.

Un baile judío abre espacio en la pista y todas las tradiciones de la colectividad se desatan armoniosamente. Ser judío es buscar, constantemente, a otros judíos, enlazarnos, conocerse y vincularse.

Dentro de cada familia existen secretos que deben ser ocultados, penas que no pueden ser expresadas y remordimientos que impiden avanzar. Qué livianos podrían sentirse al despojarse de cada valor impuesto, adquiriendo los propios.

¿Por qué vivir una vida de otro en vez de la propia aventura?

Los acontecimientos transcurren y nos hacen sentir ahí. Quizás menos exageradamente o más.

Una escena no empieza y termina sino que da lugar a otra, abruptamente, para luego regresar y continuar el relato. Todos los personajes cobran vida en uno u otro cuadro dramático, demostrando que la oportunidad de ser es de cada uno.

“Que parezca fiesta”, algo que no es, demostrar. Me quedo con esta última palabra tan importante para nuestra sociedad de plástico. Y una de las actrices, vestida de Mary Kay, simula ser una cuasi Barbie, imponiendo sus productos de cosmética para convertir a las mujeres en objetos atractivos. Pero, para que esto exista, tiene que haber hombres que desvaloricen a las reales…

Anorexia, bulimia, cirugías estéticas, botox, lipoaspiraciones, dietas para adelgazar, y podría seguir enumerando. Casi todas hemos padecido del síndrome de idiotas precoces pero el consumismo no tiene por qué apabullarnos sino que debería permitirnos alertar a aquellas mujeres -jóvenes sobre todo- que se ven seducidas por ser como alguna modelo que casi roza con un esqueleto ambulante.

“Para mí sos hermosa”, permite descubrirse y “Que parezca fiesta”, valorarse. Si bien las dos obras son diferentes, están llenas de mensajes preciosos y profundos que nos permiten, sobre todo a las mujeres, colmarnos de valor para enfrentar una situación difícil.

Somos grandes simuladores con necesidad de encajar en un mundo capitalista destructivo. No existe razón para demostrarle a otra persona algo determinado. Cada quien se llevará el mensaje que quiera.

Cuando sean las doce tendrán que secar sus lágrimas y brindar por un nuevo año, como si ese evento cambiara las cosas. Quizás se trate de “no defraudar” a la familia. Qué trágico que suena y cómo se escucha repetir incansablemente.

Ellos son capaces de hacer lo que sea para demostrar que son felices, por más que la tristeza los invada. Mientras un travesti se enamora, la felicidad se cuestiona.

“Que parezca fiesta”, mientras pueda. Por ser superficial, una hija perdió a su padre sin darse cuenta. Hay que mirar todo por arriba, eludiéndolo, no asumirlo y correr a bailar, hasta que las horas los enfrenten a ellos mismos.

Que parezca fiesta ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Lo cortés no quita lo valiente

Para mí sos hermosa9

Es difícil no poner expectativas en una obra y no sentirnos “defraudados”, así como es complicado ir neutros a un teatro y dejarnos sorprender por la propuesta.

Paula Ransenberg es la actriz que escribe “Para mí sos hermosa”, un unipersonal actuado por ella misma, donde puede lucirse a la perfección. Cautiva con su sensibilidad, con su mirada y profundidad. El talento la abraza como una estrella fugaz, en su totalidad.

Aquí debería terminar la nota ya que es tanto lo que hace y deja en el escenario que me dejó atónita. Solo mis sentidos pueden expresarse, mis ojos llorar, mi corazón latir, mis manos aplaudir. Esta obra es uno de esos tesoros que hay que envolver y resguardar para siempre.

Repito que es difícil no poner expectativas en una pieza teatral que queremos ver hace mucho. Como una sonrisa que se pinta en mi rostro, ingreso a la sala y me siento en primera fila. No quiero tener cabezas que me tapen ni siquiera un zapato de la actriz.

De chica adoraba todo lo relacionado con los circos, el ilusionismo, los trucos pero, sobre todo, a Tusam y aquella adrenalina que provocaba al sumergirse atado de tal forma que arriesgaba su vida por un sueño.

La escenografía y vestuarios -diseñados por Alejandro Mateo- conforman gran parte de la historia, ya que sin ellos no sería lo mismo narrar cada momento tan bien contextualizado. Harry Varsky dice en la estructura principal. Pero, quién es este hombre? Mejor dicho, quien fue? Un judío, de origen húngaro, que se dedicaba al ilusionismo. Cuando muere, muchas mujeres aparecen para rememorarlo de una forma tan atractiva como original, que nos hacen sentir bien y no en un velorio.

Paula es tan dúctil y versátil que logra interpretar a diferentes personajes, con distintos estilos, durante toda la dramaturgia. Perdería interés la obra si me detuviera a detallar a cada uno de ellos, que desde ya, son excelentes, opuestos entre sí y con una magia increíble.

¿De qué se trata “Para mí sos hermosa”? Difícil es la respuesta ya que no es algo conciso ni tajante.

¿Dónde radica la belleza de una mujer más allá de los parámetros visuales, implantados por una sociedad? ¿Una figura estética es la única posible y permitida para contemplar?

La autora e intérprete demuestra que no. Que para ser linda hay que tener un ángel adentro y poder plasmarlo con bonitas palabras y actos. Desde su personaje más feo hasta el más lindo -según podría opinar el común de la gente-, nos permiten ingresar en un lenguaje donde priman los códigos sensibles, inteligentes e íntimos.

Mientras el gran despliegue continúa, como un acordeón, sus ojos se iluminan de pasión. Y sí, sería imposible montar un espectáculo de estas características sin su amor que se proyecta en cada uno de sus pasos, palabras y melodías.

Estamos muy acostumbrados a titular, describir, valorizar y depreciar, según lo que aprendimos durante la vida. Es momento de poner un freno y dejarnos conmover por algo. Aunque sea por una hora, de abrirnos y dejar que cada acontecimiento de la historia nos invada como un abrazo gigante.

La discriminación es uno de los puntos destacados en esta dramaturgia. Se puede visualizar durante los sketchs de dos siamesas, o una, según pueda interpretarse. Ellas formaban parte de un número en el circo y como si se tratara de dos personas, cada mitad expresará su parecer sobre Harry, así como por la vida misma. Estos polos opuestos, discutirán como enemigos, poniendo en evidencia que un mismo ser siempre tiene luchas internas.

Este personaje es el que considero más completo -sin menospreciar a los demás- que provoca risas, diversos sentimientos y pareceres muy agradables durante la función.

Todas las viudas o amantes o vinculadas sentimentalmente con el difunto, son hermosas y muestran sensualidad. Ellas aprovechan sus minutos de fama para actuarle a alguien inexistente. Se descargan, lloran, recuerdan y caen en el punto de que la parca no se llevó a un ser tan divino como creían. A partir de su despedida, cambian para siempre, animándose a ser mujeres con poderes.

“Para mí sos hermosa”, para otro será fea u espantosa. Lo que para uno será sensual, para el otro no lo será. Lo divino de cada humano sería que pueda expresarse sin contaminar con palabras hirientes a una mujer. En definitiva, uno le da valor a las palabras y nadie puede elegir tener un determinado color de ojos, pelo, color de piel, estatura… claro que algunas cambian para gustar y agradar, ¿pero a quién? ¿A quiénes? ¿A seres que estereotipan, destrozan e intentan modificar lo natural?

La belleza no tiene precio sino sabiduría.

Para mi sos hermosa ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Promo para “El viento en un violín”

Ficha técnico artística

Autoría: Claudio Tolcachir / Actúan: Araceli Dvoskin, Tamara Kiper, Inda Lavalle, Miriam Odorico, Lautaro Perotti, Paula Ransenberg, Gonzalo Ruiz / Escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez / Iluminación: Omar Possemato / Fotografía: Giampaolo Samá / Asistencia de dirección: Melisa Hermida / Producción general: Maxime Seugé, Jonathan Zak / Dirección: Claudio Tolcachir / Timbre 4 (México 3354 – C.A.B.A) / Las funciones son los viernes y sábados a las 21.00 y 23.15 hs. Domingos 20 hs $90. Última función el 25 de noviembre / Localidades $45, $60 y $90 / Duración: 90 minutos.

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