*** Agosto 2018 ***

flyer VioletteLos colores fríos trazan el comiendo de una historia que se basa en la vida de la escritora francesa Violette Leduc (Sandrine Kiberlain). Es sumamente interesante la poética, profundidad y desenvolvimiento llevados a cabo a lo largo de la película que lleva su nombre Violette.

Esta gran escritora del siglo XX no fue tan famosa como lo merecía pero, su entorno sí lo era. Tal vez por ese motivo, desde el principio que puede asociarse un libro con su autor, recordar frases de otro y evidenciar la importancia que han tenido los escritores franceses citados por Martin Provost.

Uno de los puntos fundamentales que le dan ritmo a la historia es el modo en que se narra la misma. Como si se tratara de una obra literaria, Provost separa los actos en capítulos, haciéndonos sentir que leemos en vez de observar.

A su vez, cada capítulo lleva como título lo que será luego el desarrollo de éste. Toda la trama es lineal como si fuera un documental. En primera instancia, ingresamos a la vida de la escritora y puede conocerse con quién vive y cómo es su rutina. El capítulo I se llama Maurice. Ya desde el inicio se nota el temperamento de Leduc y la falta de dinero producen la separación de estos grandes amigos. En cuanto a las tomas, a modo de fotografías, se resaltan los distintos espacios de la pieza que habitan. Gracias a Maurice, Violette logra desplegar sus alas y darle rienda suelta a la escritura. Con su timidez y baja autoestima, jamás habría creído que la literatura se convertiría en su oficio y profesión. En ella podía descargar sus penas, angustias y traumas. A modo de diario íntimo, su vida se vio embarcada en páginas que conformaban libros.

En cuanto Maurice la abandona con un pretexto pobre, las escenas grises continúan y la tristeza se agudiza para ella cada vez más. Las calles de barro son atravesadas por sus precarias botas que más tarde encontrarían su camino más liso.

II Simone: esta etapa es muy importante para Violette ya que conoce a la escritora Simone de Beauvoir (Emmanuelle Devos), con quien entabla una amistad y lazo laboral. Beauvoir le da la oportunidad de pasarle los escritos a Albert Camus para ver si se podían publicar. Esto sucede a principios de los años 20, durante la posguerra, en Saint Germain des Pres.

Mientras la escritora intenta progresar cultural, emocional y económicamente; su madre la invade con problemas íntimos como el maltrato que sufre por parte de su pareja. Por suerte, escucha a su hija y logra dejarlo antes de que las cosas empeoren. También se produce otra situación importante que es el asesinato en Alemania de su amigo Maurice. Aquí existen varios primeros planos para mostrar la agudeza y melancolía existente.

III Jean: unos muy lindos paneos se destacan en una biblioteca en que se encuentra Violette. Después se da una conversación interesante entre ella y Simone sobre el matrimonio, el lesbianismo, temas que para esa época se consideraban tabúes.

En una ocasión Simone afirma: El matrimonio es un fraude.

Pero, también, se produce un momento crucial para la vida de Violette y se trata de conocer a Jean Génet y Sartre. Ambos se vuelven fundamentales para toda su carrera, tanto en el plano de la escritura como sentimental.

En cuanto Violette se dirige a un bar, la cámara la toma de abajo hacia arriba, produciendo misterio y sutileza.

Los planos generales tomados de la parte edilicia de la ciudad, las escaleras internas y ventanas, muestran la frialdad en que ella vive, la desolación en medio de París. Las tomas de afuera hacia adentro nos muestran a los actores que personifican a estos grandes escritores, espiándolos como vecinos.

IV Jacques: este capítulo se refiere justamente a Jacques Guérin, quien lee su primer obra y le da el visto bueno. Además, le pide que adquiera Las criadas de Jean Génet.

Beauvoir, le plantea a su amiga lo que cree que es desigual entre el hombre y la mujer. Claro que, como decía antes, no son épocas en que la revolución femenina tenga demasiado espacio para llevarse a cabo.

Las situaciones tirantes y conflictivas se siguen sucediendo para Violette, tocándole hacer un rol de madre para un film. Dicho acontecimiento le trae su pasado como valde de agua fría y recuerda cuando quedó embarazada y quiso abortar. Ese episodio se convierte en el fantasma de toda su vida ya que estaba bastante avanzada para perderlo. Ella no se arrepiente de la decisión que tomó ya que jamás sintió el cariño de su madre, única persona que se encargó de su vida.

Violette es una transgresora e intenta imprimir su vida en unas páginas que darán que hablar. Ella no se lo propone, sino que lo siente, sus días son así, sus preferencias sexuales son así.

Guérin, está presente siempre en su vida, inclusive ofreciéndole pagarle una edición especial de su libro.

V Berthe: Este es el capítulo dedicado a su madre, quien no logra respetarla en su intimidad y elecciones, proyectando en todo momento su depresión. Por otro lado, el futuro libro de la escritora peligra ya que sus nuevos escritos los tiene Simone, quien se va de viaje sin dar demasiados detalles. Dicho ejemplar será la obra más difundida de Violette, titulada La hambrienta.

VI Faucon: es el nombre de un lugar que conoce al emprender viaje, por primera vez en su vida, como mochilera. Por primera vez en toda la película, las escenas retoman colores cálidos, dejando atrás esos tenebrosos grises.

El ruido de la tormenta, junto a unos violines, en tonos medios, marcan suspenso luego de tanta desesperanza. Por otro lado, gana protagonismo su relato sexual, tomado por determinados autores como obsceno. Esto produce que su editor le recorte esos temas a sus relatos, quitándole el alma pura a la artista. Una artista que está extenuada y que sigue culpando a su progenitora de su existencia: Me tuviste pero no me querías, le dice en una oportunidad.

Luego de estar un tiempo internada en un psiquiátrico, su vida empieza a lucir de otra manera y los paisajes acompañan el cambio. Unos violoncelos describen la progresión del camino que se le abre, después de tanta lucha.

VII La Batârde: qué duro que es el término bastarda y cuántos sentimientos engloba el mismo. Aquí, se produce un episodio muy triste en la vida de Simone de Beauvoir que la muestra más sensible y humana. Justamente, el tema de la existencia le preocupa a Violette, quien esboza: Tengo miedo de morir y lástima de estar en este mundo.

Por fin, encuentra su lugar, aquel que le permite sentirse libre y poder exprimir al máximo su escritura, realizando el libro La Bastarda que llega a una gran cantidad de lectores como merecía.

Como una postal, ella se sienta en una pequeña silla, rodeada de verde, y escribe.

Violette

 Mariela Verónica Gagliardi

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