*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Entrevista a José Garófalo

Con el correr de los años, el tango fue captando nuevo público aunque conservando el tradicional. ¿Qué repercusión fue teniendo el festival cambalache a lo largo de una década? 

El FC, por ser una propuesta original en el formato de festival de tango y, además, por incorporar la fusión con otras artes absorbió público deseoso de novedades no solo del ámbito tanguero. Por ese motivo también tuvimos mucha prensa desde el comienzo, con críticas muy favorables. Podemos decir que el FC hacia afuera no dejo de crecer pero como todo festival autogestivo fuimos teniendo nuestro desgaste interno y dificultades para conseguir fondos para el crecimiento que se estaba desarrollando y el tipo de propuestas que iban creciendo en complejidad y calidad por lo tanto requerían mayor exigencia de producción.

¿Cómo se fue gestando el Festival?

Éramos un grupo de artistas vinculados al tango que nos interesaba investigar y realizar otro tipo de espectáculos, en otros ámbitos que no fueran la milonga o las casas de tango, al menos no exclusivamente, y mejorar las condiciones técnicas y de producción de los mismos. Con el tiempo y el crecimiento del FC creamos la asociación civil cambalache para la promoción del tango danza teatro, la comisión directiva fue cambiando y oxigenando el festival, los únicos q estamos desde el principio somos Alberto Goldberg y yo.

Siglo XX Cambalache. ¿ Y siglo XXI? 

Y en el 2000 también… ¡¡¡ Más que nunca!!!

¿Qué consideras que significa el tango en nuestra sociedad?

Es una forma de vida que representa parte de nuestra idiosincrasia, es una columna de nuestra cultura popular, eso se nota más cuando se viaja al exterior. Bailar tango es un pasaporte mundial. Lamentablemente las instituciones recién ahora lo empiezan a entender así y hay un apoyo incipiente.

¿Quién no siente el abrazo podría considerarse que aún no comenzó el verdadero viaje por este ritmo?

¡¡¡Qué dirán los músicos q no bailan!!! (risas). Hay muchas maneras de sentir un abrazo, lo fundamental es sentir al otro para que no sea un viaje personal, creo q el verdadero héroe del tango no es la pareja, es un viaje colectivo de todos los q participan, sean dos con el espacio, toda la milonga o los integrantes de una compañía que baila en un escenario.

Desde los suburbios hasta la élite. ¿El tango es uno de los estilos musicales que une a las antagónicas clases sociales?

Y a las razas, religiones, culturas, idiomas, países…no hables con extraños: baila con ellos. Al menos por una tanda…

Los extranjeros al venir a la Argentina, ¿consiguen sentir la esencia del baile?

No hay extranjeros en baile, el tango se formo con el aporte de todos los inmigrantes en mayor o menor medida y ahora lo devuelve al mundo y en el mundo hay seres humanos con diferentes sensibilidades y poder de expresión. Como dice Manu Chao: “nadie es clandestino”. Por lo tanto, nadie es extranjero de una cultura que se toma como propia, si comprendes el código y lo respetas, no hay fronteras. Hay argentinos que no entienden eso y personas de otras regiones que tampoco.

¿Qué lugar ocupa la política actualmente y cómo influye en el lenguaje arrabalero?

No sé a que política te réferis, la política lo ocupa todo pero es diferente la política del macrismo que arrasa los teatros y espacios alternativos, no contesta los llamados, emails, solicitadas de mas de 500 artistas vinculados al Festival, a la del Ministerio de Cultura de la Nación que se preocupo porque el FC no se hizo el año pasado, nos llamo y a partir de ahí comenzamos a ver la manera de coproducirlo, como finalmente ocurrió. Con respecto al lenguaje arrabalero creo que sería bueno que ocurriese al revés, o sea, que influya en la política.

¿Por qué los tangos y milongas tradicionales siguen formando parte de la identidad colectiva y social?

En gran parte porque hablan del ser humano y sus necesidades esenciales o sea que como cualquier expresión artística verdadera atraviesan los tiempos y las distancias socioculturales. Por eso sigue siendo popular y no por la cantidad de gente q lo escucha o baila.

¿Qué balance podes hacer del festival en estos diez años?

Hoy creo que es sumamente positivo, nos queda seguir tejiendo el trabajo en redes con otras asociaciones e instituciones culturales, sumando gente a la asociación que trabaja todo el año para el festival y producciones artísticas sin fines de lucro y obviamente mucho trabajo para mejorar las condiciones de los artistas que se presentan y ofrecer un panorama cada vez más amplio a todos aquellos tangueros aventureros que se internan por caminos desconocidos con el hilo de Ariadna, atado a la esencia del tango, pero hemos logrado todos los objetivos en esta 10° edición -con el aporte del Ministerio de Cultura- en el año Gardeliano y Tango de mis Amores en coproducción con la Asociación Civil Cambalache: mayor difusión, todas las actividades con entrada gratuita, salas colmadas y como si esto fuera poco que los artistas participantes e integrantes de la organización cobren por primera vez en la historia del festival, era una deuda pendiente que acabamos de cumplir, la calidad de las obras presentadas ha superado el nivel de otros años, lo que demuestra una profundización de las búsquedas y una maduración de los artistas. ¡El balance da 10!

Mariela Verónica Gagliardi

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Creando al que quisiera ser

Daliniana1

Cuatro musas (Luz Despósito, Eleonora De Souza, Laura Montini y Georgina Reynaldi) inspiran al artista Salvador Dalí (Diego Bros), quien aparece en escena para contar momentos conmovedores de su vida. La quinta musa es Gala (Flavia De Luca), aquella que fue durante muchísimos años su gran amor. Estas cinco mujeres, mencionadas como «Dalinianas» (escrita y dirigida por Mariano Taccagni) van paseándose por el escenario, interpretando cuadros surrealistas del autor.

Llama la atención de todos los presentes, el gran acierto de narrar la vida de un pintor a partir del género de comedia musical. Y es que las tres artes se desempeñan a la perfección, por parte de todo el elenco. Hay una figura principal, desde ya, que es Dalí, sin embargo, el grupo deja toda su pasión a lo largo de la historia que va ilando una escena con otra sin titubear, erigiéndose como verdadero protagonista.

Una vida llena de tormentos, de desolación, de injurias, de falsas hipótesis y de fama; solo puede ser transitada con amor y con verdadero amor. Ese es el lugar que ocupa y soporta Gala, quien hace homenaje a su modo de vestir y de desfilar. Claro que no merece otro galardón ya que oculta un pasado realmente triste y perverso.

Daliniana es toda mujer que giró en torno al artista, a su mundo surrealista y cubista, quien además inventó su propio movimiento pictórico. Él fue lo que pudo, cuando supo que jamás podría haber asumido quien era. Intentó sobrevivir de la manera que encontró, descubriendo cada día un motivo diferente, una idea que propulsara una composición determinada, ocurrente, significativa y con la oportunidad de ser descubierta por quien la mire.

Otra de las mujeres importantísimas en su vida fue su hermana, su cable a tierra en medio de tanto vuelo despegado de la tierra.

Un Dalí que captura la esencia del artista, sus tradicionales bigotes, sus pinceladas, sus atuendos glamorosos, su simpleza para transmitir y su complejidad para conformar un universo inteligente y distinguido.

Relojes derretidos, reemplazados en esta puesta en escena por mujeres que expresan quietud sobre la mesa, queriendo significar la esencia del tiempo. Del paso del tiempo y de su precisión en cada uno de estos objetos femeninos.

Los cuerpos con la posibilidad de componer animales, cosas y simbolismos que permiten transitar la intimidad de Salvador, un español que vivió gran parte de su vida en Francia, adquiriendo de ambas culturas lo necesario para conformar una propia.

Todo lo que pintaba lo hacía para reinventarse y no para llamar la atención de sus aduladores. Él era su principal adulador, quien tenía ese narcisismo tan elevado como para atravesar el espacio y el tiempo con destrezas físicas y mentales.

Mariposas posadas en un lugar determinados, mostradas en la unidad de una simple mosca que vuela con pasos de danza, que se convierte luego en Mickey Mouse, demostrando cómo la bandera estadounidense no significó absolutamente nada para él ni para su movimiento. Sino, en todo caso, cómo lo capitalista intentaba destruir lo artesanal, independiente y conmovedor. Lo masivo frente a lo particular, el producto frente al concepto.

Un mundo que incluso en crisis fue saboteado por sus principales detractores-oportunistas y salvado por este artista, entre otros, que causalmente tiene un nombre relacionado. Su larga vida le permitió ser y respirar fragancias de rosas -posadas en bellas mujeres-, manjares en una mesa distinguida y subirse a unos rollers que le daban más impulsos que su caminar.

A su vez, vale aclarar que participó en cine junto a Alfred Hitchcock, Walt Disney y Luis Buñuel, y de ello cuenta su universo superficial montado en ciertos fragmentos de la obra, los cuales no se relacionan con la pureza de su trayectoria.

Manzanas, mariposas, sabores unidos a modos de pensar, de ver, de recrear con colores lo belicoso del mundo, un mundo que era inoportunado por tiroteos y desvanecimientos. Frente a esos años, muchos años de dolor, el arte como herramienta sanadora lo mantuvo cerca y lejos del dolor, para sufrir cuando no le quedara otra posibilidad, cuando perecer sea la muerte.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Prioridades eternas

Tiempo muerto1

Estamos en la era de las comunicaciones, en la era de resolver todo en una inmediatez, a vez imposible, en la era de pretender manejar los sentimientos con un control remoto y cada emoción con una acción diferente.

«Tiempo muerto» (escrita y dirigida por Javier Zaín) no es más que una muestra de todo esto. De la forma ideal en que tres personas deciden vivir su vida después de la muerte. Del modo en que una cuarta está muerta en vida, intentando estar con una del otro mundo.

Tiempo muerto es aquello que sobra, que queda sin poder aprovechar, haciéndonos entender lo imprescindible que resulta programar cada actividad oportunamente.

Dos mujeres y un hombre, junto a una lápida gris, conversan de la vida -sin lograr asumir que ya la perdieron y de una forma un tanto incoherente-. Una de ellas, interpreta a la soledad, a aquel vacío enorme, a la debilidad que se vuelve piedra en cuanto asume su significado.

Un hombre queriendo resolver problemas laborales, llenando cada centímetro con tareas prescindible y un correr del tiempo que jamás retrocederá. Una mujer que se le acerca, importunándolo, y presentándole a la frivolidad sin intentar enmascarar su esencia brutal.

¿Quién es quién? ¿Existe esa división entre el mundo de los muertos y de los vivos?

En esta dramaturgia tan bien construida e interpretada se puede concebir la ilusión de unir ambos mundos, retroalimentándolos y soñando con no despertar dentro de un ataúd.

Ellos no deambulan como zombies, siguen siendo personas que expresan. Aún no entendieron el verdadero significado de la vida y, menos aún, de la muerte. No lograron tener su propio control. Las excusas los siguen invadiendo a pesar de todo.

Pero, cuando el personaje más retraído parece morir, el amor se le presenta. A partir de ese momento su muerte cambia por completo, debiendo elegir qué rumbo tomar: el que se supone o el que desea.

Con respecto a la escenografía, todos los objetos que están presentes cumplen una función específica y se desplazan al igual que los diálogos y movimientos corporales. Teatro El Piccolino es el sitio elegido para que el arte negro cobre vuelvo y haga temer al más temerario.

Nunca se deja de oír el pulso del reloj. El tiempo pasa, es una transición entre ambos universos. El tiempo transcurre sin avisarles. El tiempo como tesoro más preciado y no solo por una inmediatez sino por el valor que significa perderlo.

Todo ser humano debería elegir con quién pasarlo, qué hacer, cómo, por qué. Responder a estas preguntas y a tantas otras. Sin embargo, cuántas veces se acepta una realidad sin planteársela y, peor aún, una realidad que es opuesta a lo que se quiere.

«Tiempo muerto» es un interrogante, un espacio para reflexionar sin presiones, sin antagonismos, sin miserias y sin reproches. Apagando los celulares, silenciando esos chip en ue viene de fábrica una información. Solo así la vida y la muerte tendrán un sentido.

Mientras tanto, las luces enfocarán a quienes tengan la palabra, oscureciéndose para permitir transformar el ambiente en otra escena. Y eso significa la obra: una sucesión de escenas que, en este caso, tienen ilación unas con otras pero podrían no tenerla.

Cuatro personajes bien caracterizados y que, desde un lugar muy diferente, le gritan a la vida quiénes son. Esa ferocidad los convierte en lo que deberían haber sido antes. No es tarde, jamás lo es.

Como un engranaje, ellos no encajan perfecto, solo avanzan. ¿Qué tienen para perder ahora? ¿Quién puede juzgarlos? De hecho, ya fueron llorados, sepultados y olvidados. De a uno tendrán la palabra, dándose cuenta de lo importante que es hablar y escuchar. Como plastilina, ahora son flexibles y le cantan al aire sus convicciones. Las preocupaciones cambiaron y tendrán que buscar compañía.

Lo estricto se disuelve para darle paso a lo espontáneo. Esa quizás sea la gran diferencia entre estar solo en la muerte y poder elegir con quién pasar esa difusa eternidad.

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Mariela Verónica Gagliardi

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La conexión del amor

X Festival tango y cambalache20

Los tiempos cambian, las costumbres también, pero siempre quedamos algunos mirando esa época en que surgía el tango. Originado, en un principio, solo musicalmente en los prostíbulos. Interpretado por grandes músicos e intentando reflejar -al igual que otros estilos- una ideología, un modo de pensar, de vivir, de sentir y de ver al mundo.

Asociado con sectores bajos, luego con una élite, más tarde con ambas. Pretendiendo danzar lo que unos pentagramas, con sus figuras, escribían. Soñando con el amor, con pertenecerle a ese ser tan especial y sufriendo de una manera tan desgarradora cuando no se daba esa posibilidad.

Todas las letras del tango tienen pasión, están cargadas de pasión y desde hace más de diez años que revolucionó al mundo entero. Posicionándonos en la Argentina, hacía falta, era necesario que, al menos una vez por año, existiera un festival que reúna a artistas y a sus seguidores.

Así fue como el abrazo de José Garófalo, Alberto Goldberg, Leonardo Cuello, Hugo Mastrolorenzo e Irina Jabsa produjo un nuevo fenómeno en que el tango, la danza y el teatro se agruparon bajo el Festival Cambalache. En esta oportunidad, la Casa del Bicentenario, se convirtió en el escenario de este despliegue que tendrá lugar del 20 al 29 de marzo, con entrada libre y gratuita.

Sabor a teatro eligió estar el miércoles 25, cubriendo la programación de ese día y vivenciando momentos inolvidables.

A las 18 hs comenzó «Los centinelas del sueño eterno» (una performance de la Compañía Tragicómica Tanguera, dirigida por: Germán Ivancic, José Garófalo y Diego E. Rodríguez). Esta muestra produjo varios cuestionamientos. Primero, miradas desorientadas: la gente no sabía si sentarse en las pocas sillas que había en la planta baja, quedarse parada o caminar por el lugar. Desde ya que lo no convencional de la performance, seguramente buscaba, sorprender, desestructurar e invitar a romper modos tradicionales.

Una pareja que se observa, se busca, se abraza, se separa. Un hombre y una mujer que están vestidos, elegantemente, para danzar. Ellos no bailan tango-escenario ni realizan pasos para que el público se maraville. Estos personajes pretenden, desde la intimidad más profunda, transmitir sus sentimientos. Así comienzan un viaje en el cuales están embarcados en sus soledades y con pequeñas cosas hallarán el modo de reencontrarse. Luego, tomarán el ascensor, dentro del cual habrá una cantante que esbozará siempre la misma estrofa, invitando a participar a quien desee compartir otras performances en un tercer piso.

Al ingresar en este nuevo nivel, encontraremos a otra pareja que será totalmente diferente. Ésta bailará esperando la probación del público, observándolo para obtener su aprobación, desplazándose por todo el salón en un estrecho abrazo ya no tan romántico como la pareja anterior. Las caras de ambos partenaires serán más picarescas y, después, veremos a dos mujeres que tendrán un baile encantador, que se comunicarán desde la sonrisa y la comunicación absoluta con cada persona que las mire un instante. Ellas fueron quienes, desde el melodrama, consiguieron entablar un diálogo con los amantes del tango logrando insertarse, espontáneamente, sin ser juzgadas por alguien.

Vale informar que la Casa del Bicentenario estaba con una muestra dedicada, exclusivamente, al amor; motivo por el cual se produjo un enlace divino entre ésta y el festival.

Al finalizar esta propuesta, ya estábamos dentro de una sala, sentados y esperando lo siguiente que sería una serie de cortos (pertenecientes a Cinefilia Tanguera, con dirección de Leonel Mitre). Fueron muchas las proyecciones que pudimos disfrutar, de diferentes años, estilos y duraciones. A continuación voy a resaltar aquello que tuvo más éxito, medido por aplausos y risas. ¿Qué es lo que busca una película o un espectáculo? Más allá de tener la aprobación del público, conseguir ese enlace que emocione: la empatía. Esa pertenencia que logra el género documental a través de, por ejemplo, una historia de vida de un personaje famoso o no famoso. Este fue el caso de Féliz Picherna, un argentino que fue entrevistado y de quien se consiguió una serie de momentos conmovedores. Un hombre colmado de sabiduría tanguera, fiel conocedor de compositores y musicalizador en milongas. Para él es un arte el de pasar música, lo cual hace a través de cassettes -dejándolos en punta con una precisión impecable-, manteniéndose en un pasado lleno de estos objetos que consiguen una sonrisa de quienes añoramos dichas cosas.

Ese viaje por su vida, fue y es un recorrido por la nuestra, por la de cada uno, una conexión muy especial que solo se consigue si permanecemos abiertos para vernos reflejados en otros seres tan semejantes y diferentes.

El tango es esto, es una esencia, un aroma, un sentir que se mama desde chico, que no se puede explicar del todo con palabras ni con gestos sino con un cabeceo, con una mano, con un giro y con la oportunidad de seguir manteniendo vivo a este género que, por lo visto, cada vez más logra su cometido.

Mariela Verónica Gagliardi

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Fortaleciéndose para morir

Vidé19Los textos de Vicente Muleiro van ventilando todo tipo de intimidad de este dictador -no para convertirlo en un héroe sino para demostrar que, a pesar de todo, era una persona, un ser humano-. Al decir esto no me estoy refiriendo a tomar una posición política determinada aunque jamás podría pronunciarme a favor de un líder-títere que destruyó masivamente a tantos inocentes que pretendían hacer valer sus propios discursos.

«Vidé, la muerte móvil» esboza lo que siente el dictador a momentos de morirse. Es tal el punto de inflexibilidad en su carácter que hasta decide cómo terminar en este mundo, qué le hace falta, qué decir, que callar. A simple vista se lo ve como un hombre con convicciones fuertes pero con una limitación para el amor.

Él (Marcelo D´Andrea) entrena a un soldado (Carlos March) que se aburre con tantos ejercicios y termina haciendo tap. A su vez, consiguen entablar un lazo en el que uno le enseña al otro diferentes cuestiones de la vida.

Cómo morir, eligiendo hacerlo cuando el cuerpo aún responde. Decidiendo fallecer con las mismas convicciones, sin arrepentimientos ni perdones.

Este es uno de los mensajes que más resaltan a lo largo de la dramaturgia que tiene el placer de ser dirigida por Norman Briski (y desplegada en su teatro Caliban), quien le otorga su don artístico junto a las palabras de Muleiro. El dúo convierte a Videla en otro soldado, a sus expresiones en verdades que quisieran implantarse en lo más profundo de la sociedad argentina pero que jamás lo conseguirá.

«Vidé, la muerte móvil» tiene el oportunismo de hacer reír, provocando diferentes reacciones en el público. Por un momento me detuvo a observar frente a mi lugar a una chica que fruncía el ceño, al lado a una pareja que reía a carcajadas y, así, tener la certeza de que la polémica será uno de los frutos más poderosos de la obra: durante y después de la función.

El código grotesco y de clown están presentes en cada diálogo y, la ironía, se encarga de impartir la enseñanza de poder, ahora, ser nosotros quienes tengamos el honor de sonreír frente al sufrimiento del gran represor del siglo pasado.

Si bien se entiende perfectamente esto, es un tema que sigue siendo sensible y lo seguirá siendo por siempre. Quien logre comprender que no es la intención de esta dramaturgia el enjuiciar una época o tipo de gobierno o política; ingresará en un universo en que se mezcla el canto, el baile y la actuación de tal manera que resulta imposible no disfrutar del espectáculo.

Una muerte móvil que lo espera para cuando esté preparado, que continúa impartiendo órdenes, delirando con sus discursos y ocurrencias, presentando un Falcon que marcó las desapariciones y fusilamientos de aquel entonces.

La escenografía no es estática y este factor permite que todo sea más ágil y artesanal, utilizando un placard no solo como tal sino como espacio, una cruz como lugar para confesar las peores miserias, para que su discípulo emita sus pensamientos, para que juntos delineen un esquema tan inverosímil con rebuscado.que

Ritmos musicales, bigotes estáticos, uniformes que marcan tendencias y estereotipan sin dar lugar a interpretaciones diferentes y el uso de la palabra como expresión principal de esta obra. Una palabra que se esboza y repite cada vez más fuerte hasta que ingrese, sin pedir permiso, en las mentes que deambulan por allí.

Cómo ahorrar, qué recursos utilizar, que ideología hacer predominar y no titubear jamás. Ese fue el plan de Videla, un hombre que no era respetado por su familia y que tomó revancha con quienes no lo merecían. Quien abusó de su poder para demostrar una hombría innecesaria.

Muchos personajes (necesarios por el argumento), interpretados por Carlos March, desfilan en esta estupenda historia que refleja un pensamiento, un modo de ver la vida y de cuestionar el pasado, enjuiciando en público a este hombre camuflado y dándole la única lección que se le puede dar en vida o muerte: que la unión hace la fuerza y no la fuerza física sino ideológica, sin resentimiento sino con sabiduría, conservando la memoria intacta y la sonrisa ante cualquier adversidad.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Un atentado al corazón

Miranda10

El 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de Pan Am (compañía estadounidense) sufre un atentado, a partir del cual pierden la vida varias personas de diferentes nacionalidades. Esta noticia, es adaptada para la obra de teatro, informando que sucede en la ciudad de San Pedro.

Ni la vida se compra ni la muerte se compra. Ambas cosas, llegan cuando tienen que llegar, por más rezo o plegaria que hagamos. Ni un Santo ni una oración podrán devolver a quien ya no está o asumir realmente lo que toca cuando esa persona ya no esté presente para escucharnos.

«Miranda» (escrita y dirigida por Ulises Puigrós) no se centra en la muerte aunque sí logra abordarla de algún modo. La sala de Corrientes Azul parece ser el lugar escogido para confesiones tan reales como tristes en que, se diga lo que se diga, las lágrimas nos recorren.

Desde un comienzo, la iluminación tenue y la vestimenta sombría, contextualizan el ambiente: un velorio. Si bien hay un muerto -que jamás vemos-, las culpas, la discriminación y la violencia tienen su espacio para determinara quién es cada uno y qué pretende del otro.

Miranda es una diva glamorosa, actriz protagonista de la novela de la tarde, y un ser que tiene demasiado para decir. Como si las palabras no bastaran, ella está presente y, de a poco, logrará silenciar cada acto de maldad o ignorancia por parte de su familia.

Su hermano, su cuñada y su mamá formarán parte de la sociedad ochentosa que apenas lograba conocer sobre la homosexualidad y cada concepto tan lejano como exasperante. Miranda, por otro lado, argumentará e integrará a los menos escuchados, a ese pequeño sector que pareciera ser -aún actualmente- el más relegado y equivocado. Ridículamente, ya es momento de aceptar que no existe persona que tenga la razón, cada una tiene sus justificaciones y no siempre es necesario darlas. Quien más necesita entender es, seguramente, quien menos definida tenga su vida y quien más pena sienta de sí mismo.

Miranda es el reflejo del sufrimiento, del padecimiento, de la lucha diaria, de la grandeza, del orgullo de tener libertad y una alegría a su propio corazón. Ella no necesita condenar sino ser. No precisa de un manual de instrucciones ni de tener la posibilidad de hacerse notar. Ella, después de mucho tiempo, vuelve, regresa a su casa y es ahí cuando lo olvidado resucita.

Como si se tratara de un baúl lleno de polvo y telarañas, ella lo abre para hacerle notar a su familia lo mal que estuvo.

Admirarla es lo que resulta. Primero por la pantalla chica y después al verla en vivo.

Si siguen existiendo temáticas de género en el mundo artístico es porque las minorías necesitan ser tenidas en cuenta y precisan aprobación de alguna manera. Mínimamente para no sentir que su condición las convierte en minusválidas.

Un gran trabajo de Ulises Puiggrós que le quita el velo al misterio cuestionado por los más impertinentes sectores sociales, aquellos que se creen con derecho de ofender y, la cobardía, de no marchar por sus propias inquietudes.

Entonces, se pueden tener en cuenta -como una sucesión de hechos- varios aspectos: el motivo de la muerte de este padre, el regreso de su hija y el dolor del pasado.

Quién es quién resulta fundamental para observar «Miranda», una comedia dramática que demuestra la delgada línea entre el hoy y el mañana, entre una decisión bien tomada y una mal tomada.

No juzgar se convierte en la acción más solicitada para entender el argumento de esta dramaturgia. Cada uno vive como puede y hasta las declaraciones más rígidas e hirientes por parte de la viuda, son entendibles pero no justificables.

La gran actuación de Tati Martínez, conmueve, emociona y brinda tanto placer que es imposible no emocionarse. Con su embarazo, se desplaza en escena, juega a ser esposa y futura mamá a la vez que le confiesa a Miranda su malestar verdadero.

Como un estallido que irrumpe sin pedir permiso, así quedan marcados estos personajes, quienes interactuarán entre sí desde lo que fueron y, quizás, puedan dejar de ser.

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Mariela Verónica Gagliardi

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La luz de quien en verdad brilla

Errante en la sombra37

Ser o querer ser como, es el tema central en esta obra de teatro que se ubica en los años 30´, en una época regida por los antagonismos de clases. Dentro de ese panorama, Federico Andahazi escribe “Errante en la sombra” -una novela que le da la oportunidad a aquellos artistas no reconocidos, de ser protagonistas-. En esta historia, el cantor Juan Molina es el homenajeado y traído a la fama de una manera original y atrapante.

Juan Molina (Carlos Ledrag) que conoció al morocho del Zorzal, al tan estimado Carlos Gardel (Gastón Biagioni). A un Gardel diferente, que es mostrado como enamoradizo, sensible y humilde en personalidad.

A lo largo de la obra musical (dirigida por Adrián Blanco), surgen muchísimos detalles que permiten que Errante en la sombra reluzca como es debido. El amor de Ivonne (María Lucía Gerpe), disputado por dos hombres que no se odian ni rivalizan entre sí, la violencia impartida por un padre que descarga toda su agresión en un niño, una madre sin la fortaleza suficiente como para defender a su hijo, el tango como motor que impulsa tantos sentimientos pasionales y contradictorios van delineando aquella sombra que le hace el número uno a Molina, sin siquiera saberlo.

Las canciones que ilustran y complementan la trama, son esbozadas por los protagonistas, con coros por parte del resto del elenco. A esto se suma un trío compuesto por tres músicos (Daniel Domino Iacovino, Pablo Germán Sensottera, Juan Schloeder y Leandro Ángeli) que, de principio a fin, van tiñendo con sus melodías cada escena de la dramaturgia.

Errante en la sombra es una historia popular, para que todos puedan disfrutarla por igual, conocer el momento más predominante de esta música y su respectiva danza, sentirse identificados y pertenecientes a una cultura rioplatense tan importante como necesaria. También, es bonita la forma en que se presentan los diálogos, ya que permite que no sea de manera cronológica sino que las escenas comiencen por el final, dándole una intriga mayor a la historia.

Una historia de amor es imprescindible para que el tango tenga éxito. Aquí ocurre, pero la desgracia también es necesaria como para que el amor sea más valorado por ellos y por todos los espectadores.

Sorprende visualizar a presidiarios, desde el inicio, como disparador de ideas y como escenario fundamental para que luego se entienda quién es y fue Juan Molina en esta ficción. Un hombre soñador, que pasaba sus días tocando la guitarra criolla y vocalizando sus propios temas, que intentó confiar en una propuesta de trabajo para salir de su casa -huyendo de tanto maltrato familiar-, pretendiendo ser aquel que siempre quiso, como sea y donde sea.

Cabe destacarse la voz de Gastón Biagioni -quien tiene un matiz diferente para detallar cada situación- al igual que su interpretación actoral, la cual que va pintando un cuadro de antaño y que logra retrotraernos a una época pasada, muy bien descripta en vestuarios, iluminación y códigos del ambiente-.

Una prisión en la que los propios condenados fueron sus oyentes y seguidores, retroalimentándose de una forma tan espiritual como conmovedora. Una actriz devenida en prostituta. Un Gardel que, al menos aquí, no es mostrado como el mejor sino como el segundo mejor. Un Juan Molina que comenzó cantando en coros religiosos y cayó en manos de cuanto chanta se le cruzó. Y, la figura del narrador presente (Pablo Goldberg) que se convierte en el sub-protagonista de Errante en la sombra ya que no solo da el pie a la siguiente escena sino que se compromete con su rol e interpreta tantas sensaciones y vivencias como pudieran transmitirse en un drama semejante.

Otra de las cuestiones a resaltar es la puesta en escena, dentro de la que se pueden visualizar cambios repentinos y ágiles, los cuales permiten que la composición de una situación se suceda de otra en tan solo segundos. Un preso lavando su ropa y fusionándose con el ritmo acontecido. Este preso que resulta ser el narrador y quien presenciará la intimidad de los tangueros que serán motivo de tristezas y melancolías, propias de los suburbios arrabaleros.

Las pretensiones son dejadas a un lado y reemplazadas por la realidad, una realidad que se debate entre la vida y la muerte.

Errar quedando en ese lado sombrío, propio de quien desea ser como, o de ser alguien diferente.

Juan Molina tenía la luz necesaria para brillar. No tuvo la mejor de las suertes pero lo intentó y eso lo convierte, ahora y siempre, en un ícono del tango. Al menos en estos escritos de Andahazi que lo erigen como tal.

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Mariela Verónica Gagliardi

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El juego como opción de cambio

Entre2

Cuatro artistas (Cecilia Blanco, Javier Drolas, Agustín Repetto y Fernando Tur ) que escriben, interpretan y dirigen su propia pieza teatral podría ser un caos total o un verdadero hallazgo.

En el año 2009, este grupo presentó “12 4” y ganó muchos premios y destaques. Después de su gran repercusión, llega la segunda temporada de “Entre”, una obra con sello propio que indaga sobre el tiempo, sobre lo sensorial y sobre la diversión del ser humano -valiéndose de una puesta en escena que dinamiza la historia-. La compañía eligió al teatro El Extranjero para vivenciar su pieza teatral.

Al mejor estilo de una performance -con estética del lejano oeste-, los actores y músicos se desempeñan con destreza en todo sentido. Un sonido producido, de forma espontánea, por uno de ellos, repercute de tal manera en los demás que se logra conformar una melodía tan natural como divertida.

Este es el juego que propone “Entre”, el de utilizar al cuerpo para convertir el silencio en dinamismo, para demostrar que los grupos -que simbolizan en este caso a una sociedad determinada- son importantísimos a la hora de crear.

Son varios los aspectos a resaltar durante la dramaturgia. Por un lado, los instrumentos no convencionales que utilizan estos artistas, consiguiendo sonidos similares a los ya conocidos pero con propias singularidades. Por otro lado, la convergencia que, espontáneamente, logran llevar a cabo mediante cortinas de enrrollar. Y acá me detengo ya que es lo que más me atrapó a lo largo de la función.

Podría tratarse de una empresa capitalista que se especializa en dicho producto -fabricado en serie-, de distintos tamaños y para un mismo uso. El desafío de los operarios vendría a ser buscarle la vuelta a su actividad rutinaria como para que no aborrezcan al mundo. Sus cuerpos cansados, hostiles y desesperanzados; encuentran la manera de crear un submundo en el que reina la fantasía, el deseo, la sensualidad y las notas musicales. Sus cuerpos que no solo sirven para agrupar objetos sino para vincularse entre ellos, rítmica y coreográficamente, pensando en cómo llegar a no aburrirse jamás.

Movimiento identificado, soslayado, integrado y amalgamado. No existe un baile que sea correcto o incorreto. Cada danza les permite accionar de una forma, como si se tratara de un pensamiento o teoría o enunciado. No hay algo definido. La búsqueda es lo que los une y aquello que les permite convivir armoniosamente.

No existe un conflicto que los distancie o desuna. Cada uno de estos seres es mágico, ya que aporta su conocimiento, su sentimiento y esa alegría tan inocente como la infancia.

Jugar a ser quienes pretenden, arrastrarse por un piso, dejarse arrastrar por un espacio físico sin que por ello se sientan usados o enajenados. Jugar como mecanismo de superación y de trazar un camino paralelo al que les toca vivir.

Podrían no tener cortinas y las lecturas serían otras, aunque no opuestas a las que realizo en este momento.

Carlos Matus escribió sobre la teoría del juego social, y de ella se desprende que los individuos son en realidad actores que interactúan de manera creativa y conflictiva. No me detendré a analizar a este interesante autor pero sí a relacionar este punto específico.

Muchas veces se estigmatizan palabras como política y gobierno, endureciéndolas y expulsándolas de nuestras vidas por considerárlas contaminantes. Una institución o persona conforma al actor social y, lo más interesante, es que para que exista un juego social, los integrantes tienen que ser independientes. Esta independencia puede observarse en “Entre”, mientras que el título integra a los participantes, invita a la reflexión y a armar un propio tablero de ajedrez en que no solo los desplazamientos son importantes sino la coordinación.

La audioperceptiva integra y revitaliza a quienes parecían extinguirse. Es la música el motor disparador, aquel que une las piezas que engranan perfectamente. Y no me refiero a la perfección determinada socialmente sino a la que cada uno considere como tal. Así como podría esbozarse la belleza según ciertos parámetros, “Entre” es una inteligente propuesta que, libre de todo prejuicio, se anima a recorrer espacios -sin tener que explicar demasiado con palabras lo que sí pretenden con las distintas expresiones-.

Entre ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Minientrada

Cuando muera del todo, moriré con ella

La deriva1

Un hostel en la Isla de Tigre será el lugar predilecto y escogido por una pareja, en crisis, para despejarse y pasar tiempo al aire libre. Claro que ese aire no será muy puro ni tan libre ya que conocerán a los dueños del sitio -una joven y su padrastro-, los cuales tendrán que ocultar, cada vez más, un secreto que los compromete absolutamente.

Al avecinarse un fuerte temporal, los planes de acampar al aire libre serán dejados de lado y solo podrán hospedarse en dicho lugar inóspito, que los atormentará mucho.

«La deriva» (Andrea Marrazzi) es un thriller psicológico que indaga en dos temas fuertes como lo son: el amor y la muerte. Quizás suene más bonita la primera palabra que la segunda, aunque sabemos que el desamor es un veneno que va matando de a poco.

¿Qué es estar a la deriva?

Una tormenta que, simbólicamente, desata discusiones entre estas personas, que les permiten conocerse, interactuar y debatir -sin siquiera proponérselo- sobre el fin de las cosas, sobre los recuerdos y esa melancolía que los está extinguiendo.

Como si matar ratas fuera la única actividad para una mujer en la isla y como si este animal provocara no solo asco sino repelencia del resto de los humanos.

Inmersos en el suspenso, desde que comienza la obra de teatro y hasta que finaliza, se puede disfrutar de una excelente propuesta, la cual es posible gracias a la dramaturgia, a las interpretaciones y a la impecable dirección. Todos los detalles decorativos, de iluminación y vestuarios existen aquí, al igual que los aromas -gracias a los cuales podemos, como público, recrear imaginariamente cada escena-.

Como un barco que está a punto de naufragar y, sin embargo, no tiene demasiadas esperanzas. Como la vida de cuatro personas que son muy diferentes entre sí y que anhelan aferrarse a algo o a alguien para sobrevivir.

Presos de sus propias rutinas, las cuales no se animan a modificar por miedo, presos tras sus propias rejas y tras ese olvido que nunca llegará.

Los temas de conversación, derivan unos en otros. Sus análisis derivan unos en otros. El hilo conductor nos lleva hacia un lugar, para luego confundirnos y que no prejuzguemos ni a estos seres ni a sus conductas.

Somos animales racionales que acusamos antes de tiempo, con o sin pruebas. Que por temor, corremos desesperados sin rumbo fijo. Esto mismo se ve reflejado en la puesta en escena, en las tonalidades de sus colores, en las luces que se encienden o apagan para mantenernos en vilo.

Y, la muerte, no tiene un abordaje simplista ni obvio, sino una vuelta de tuerca tan profunda que emociona hasta las lágrimas. Violencia y muerte vemos y presenciamos diariamente. Por eso son temas que forman parte de la sociedad y, justamente, nos tocan de cerca ya que reviven a partir de la palabra, de un hecho, de un gesto y de la memoria selectiva.

«La deriva», el terror de dejarse llevar sin evaluar las consecuencias -en contraposición a la deriva inevitable.

Son muchas las lecturas que se pueden hacer de esta pieza teatral que te hace pasar por diferentes situaciones, en tan solo una hora, y utilizando los cinco sentidos para oler la desgracia o intuir que algo malo se está por avecinar.

Colores y texturas transformando un espacio empobrecido en calidez, hasta que las tenues luces marquen lo contrario. El espacio del Teatro El Extranjero que oficia de oyente y testigo de las teorías que se empobrecen con dosis de realidades.

Una isla que absorbe a aquellas criaturas estancadas y sin motivación para construir hacia adelante, permitiéndoles conocer el mundo en lugar de encerrarse en un pequeño segmento en que prima la soledad real y la personal.

Donde apenas puede llegar alguna señal de radio, donde de casualidad los huéspedes ingresan buscando amparo, donde el día y la noche pasan a ser un conjunto de horas intransitables y desgraciadas… allí están ellos, terminando con sus vidas sin, quizás, darse cuenta.

«La deriva» sonoriza y ambienta las desgracias, atenúa los momentos de reflexión e invade de deseos íntimos que incomodan al espectador. Removiendo y escarbando en esos rincones en que solemos acumular sin sentido, solo para no desprendernos de esa suciedad que asquea hasta al menos consciente.

La deriva ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Osvaldo Peluffo

Foto del director

Homenajearnos a las mujeres en nuestro día es muchísimo más que recibir regalos, flores, bombones y una cena.

¿Cómo crees que va modificándose, en el inconsciente colectivo, la manera conceptual de El día internacional de la mujer?

Creo que el concepto de “El dia internacional de la mujer” se va modificando en la medida que tomamos conciencia de que no es un día de festejo. Todo lo contrario. Creo que es un día de reflexión sobre nuestro comportamiento frente a la mujer.

El día 25 de marzo de 1911 murieron 146 mujeres (obreras textiles) por la falta de seguridad en el edificio donde se produjo el trágico incendio. Creo que a partir de ese hecho trágico deberíamos tomar conciencia, cada vez más, sobre la dignidad de la vida. Deberíamos dejar de lado los conceptos y comenzar por las acciones claras y concretas. Es hora de que los hombres dejemos de lado nuestro desprecio (considerando el desprecio al otro como demostración del mal) y nos comprometamos a vivir basados en un compromiso que es la esencia de la condición humana. El mes de marzo no es el único mes de la mujer. Todos los meses del año son El homenaje a la vida de las mujeres.

¿Considerás que existen dos grandes grupos: el de las mujeres que festejan, artificialmente, y el de las mujeres que luchamos por nuestros derechos?

Es posible. No lo sé. Pero creo que las mujeres que luchan por sus derechos, son las que se han tomado conciencia de la importancia que esa lucha tiene y, entonces, sería bueno que pudieran influenciar a las que aún no se han dado cuenta. Creo que de eso se trata la vida, de influenciar en forma positiva a los demás, creando valor sobre las circunstancias. Y me animaría a decir que no solo basta una toma de conciencia. Acaso, ¿ no tenemos conciencia de que el cigarrillo nos hace mal y seguimos fumando? Creo que hace falta una profunda reflexión sobre la vida. ¿Hacia donde vamos, en que nos basamos, para que estamos viviendo este tiempo? Vivenciar las artes, por ejemplo, sería más que auspicioso. Producir arte sobre el tema que nos desvela, es una forma de ver el mundo y eso ayudaría a la reflexión de nuestro diario vivir.

¿La compañía Farö milita en nombre de las víctimas de violencia de género?

La compañía Farö está comprometida con los valores de la paz, la cultura y la educación cuya esencia es el humanismo, y está en desacuerdo con cualquier tipo de violencia ya que ésta atenta contra la dignidad de la vida.

Creemos que el arte trasciende las barreras de nacionalidad, idioma y raza. Es un vehículo activo de paz y entendimiento entre las personas. Nuestro teatro abreva en los valores universales del budismo y en su idea de que solo un corazón despierto puede despertar a los corazones dormidos. Creemos que esa posibilidad está dentro de cualquier individuo que decida enfrentarse a sí mismo.

¿Cómo surge tu necesidad de expresar, artísticamente, lo que tantas mujeres sufren cotidianamente?

Mi necesidad surge desde la decisión de luchar contra la injusticia. En mi caso apelo al teatro. Es una herramienta fantástica. Es un ida y vuelta entre los que hacen y los que contemplan el devenir de las situaciones contadas. Es un aquí y ahora. Es la vida en sí misma. Además fui criado por una abuela campesina y frente al tema de las mujeres, siempre fue muy clara. Son mi espejo. Si frente al espejo hago una reverencia, la imagen me devolverá lo que soy, de lo contrario estallará en mil pedazos y producirá un daño irreparable.

¿Por qué una Fábrica de chicas y conducida por un hombre ausente?

El título “Fábrica de chicas” esconde una forma de pensar el mundo habitado por esos personajes. Lo que me propuse decir es: ¿Qué chicas se están fabricando en este mundo de hoy? ¿Cómo serán en el mañana? Y en cuanto a ser conducido por un hombre ausente, es mi idea central de la obra. Los hombres muchas veces estamos ausentes. Como dice el nano Serrat:.. “siempre llegamos tarde, donde nunca pasa nada…” Benítez, el personal de seguridad que vigila y controla a través de una cámara , el ex marido y el padre de Esther, la pareja de Alma y su padre que murió en un accidente, son todos hombres ausentes pero que tienen una presencia fundamental en la vida de las protagonistas. Son los fantasmas que rigen ese espiral de sufrimiento que es la violencia de género.

Muchas veces escucho a mujeres justificando maltratos ejercidos sobre ellas y justifican aduciendo que lo merecen. El sentimiento de culpa o el miedo a la soledad, ¿qué lugar ocupa en la vida de una víctima?

Es tan triste escuchar de una mujer ese tipo de sentimientos. La culpa, el miedo, la soledad pueden ocupar un lugar preponderante en la vida de la mujer que padece este flagelo. Creo que estamos frente a un ser debilitado. No tiene la energía vital suficiente como para enfrentar las situaciones de riesgo que se le presentan si no es con la ayuda de otra persona o de un profesional que la vaya guiando para superar el trance.

¿Se puede conocer la felicidad sin haber sufrido?

Depende del concepto que tengamos de la palabra felicidad. La mayoría la ven como la ausencia de problemas. En mi caso creo que la felicidad es no ceder ante ningún obstáculo. Sea cual fuere, los problemas que se nos presentan son el combustible ideal para construir una fortaleza tan grande que se transforman en felicidad absoluta. La otra felicidad es relativa. Depende de lo que viene de afuera. Va y viene. Me va bien, estoy contento, me va mal, estoy triste… En la historia de la humanidad hay ejemplos de mujeres formidables: Rosa Parks, Florence Nightingale, Rosa Luxemburgo y siguen las firmas.

¿Hay más Estheres o más Almas?

No lo sé. Creo que nuestra lucha tiene que concentrarse en que cada vez haya menos Estheres y menos Almas. ¡¿Cómo?! Esa es la pregunta del millón.

¿Considerás que la violencia de género es siempre impartida por hombres?

En la mayoría de los casos. Recuerdo casos como el de Tejerina de Jujuy, María Soledad Morales de Catamarca. Otros tantos en la Capital. Pero, también recuerdo el caso Barreda (en ese caso la violencia venía por parte de las mujeres que lo rodeaban, claro que eso no justifica de ninguna manera la solución que el hombre encontró.) Lo lamentable de ese caso es que escucho a muchos decir: Uy, a este le vamos a dar el Barreda de Oro… Lamentable.

¿Cuál es tu deseo para el universo femenino?

El siglo XXI será el siglo de la mujer – así lo afirma un filósofo japonés llamado Daisaku Ikeda (mi maestro de la vida). Y estoy convencido de que así será.

Si las mujeres no ganan esta batalla, la humanidad estará perdida. Lo creo firmemente. Nosotros, los hombres, colaboramos en ese triunfo, no siendo cobardes y enfrentando nuestras propias debilidades. Es hora de terminar con un siglo asignado por la violencia y comenzar con una nueva era de paz Es un proceso muy personal llamado La Revolución humana. Depende de cada uno de nosotros, y esto es lo que hace que la vida sea apasionante.