*** Noviembre 2019 ***

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La luz de quien en verdad brilla

Errante en la sombra37

Ser o querer ser como, es el tema central en esta obra de teatro que se ubica en los años 30´, en una época regida por los antagonismos de clases. Dentro de ese panorama, Federico Andahazi escribe “Errante en la sombra” -una novela que le da la oportunidad a aquellos artistas no reconocidos, de ser protagonistas-. En esta historia, el cantor Juan Molina es el homenajeado y traído a la fama de una manera original y atrapante.

Juan Molina (Carlos Ledrag) que conoció al morocho del Zorzal, al tan estimado Carlos Gardel (Gastón Biagioni). A un Gardel diferente, que es mostrado como enamoradizo, sensible y humilde en personalidad.

A lo largo de la obra musical (dirigida por Adrián Blanco), surgen muchísimos detalles que permiten que Errante en la sombra reluzca como es debido. El amor de Ivonne (María Lucía Gerpe), disputado por dos hombres que no se odian ni rivalizan entre sí, la violencia impartida por un padre que descarga toda su agresión en un niño, una madre sin la fortaleza suficiente como para defender a su hijo, el tango como motor que impulsa tantos sentimientos pasionales y contradictorios van delineando aquella sombra que le hace el número uno a Molina, sin siquiera saberlo.

Las canciones que ilustran y complementan la trama, son esbozadas por los protagonistas, con coros por parte del resto del elenco. A esto se suma un trío compuesto por tres músicos (Daniel Domino Iacovino, Pablo Germán Sensottera, Juan Schloeder y Leandro Ángeli) que, de principio a fin, van tiñendo con sus melodías cada escena de la dramaturgia.

Errante en la sombra es una historia popular, para que todos puedan disfrutarla por igual, conocer el momento más predominante de esta música y su respectiva danza, sentirse identificados y pertenecientes a una cultura rioplatense tan importante como necesaria. También, es bonita la forma en que se presentan los diálogos, ya que permite que no sea de manera cronológica sino que las escenas comiencen por el final, dándole una intriga mayor a la historia.

Una historia de amor es imprescindible para que el tango tenga éxito. Aquí ocurre, pero la desgracia también es necesaria como para que el amor sea más valorado por ellos y por todos los espectadores.

Sorprende visualizar a presidiarios, desde el inicio, como disparador de ideas y como escenario fundamental para que luego se entienda quién es y fue Juan Molina en esta ficción. Un hombre soñador, que pasaba sus días tocando la guitarra criolla y vocalizando sus propios temas, que intentó confiar en una propuesta de trabajo para salir de su casa -huyendo de tanto maltrato familiar-, pretendiendo ser aquel que siempre quiso, como sea y donde sea.

Cabe destacarse la voz de Gastón Biagioni -quien tiene un matiz diferente para detallar cada situación- al igual que su interpretación actoral, la cual que va pintando un cuadro de antaño y que logra retrotraernos a una época pasada, muy bien descripta en vestuarios, iluminación y códigos del ambiente-.

Una prisión en la que los propios condenados fueron sus oyentes y seguidores, retroalimentándose de una forma tan espiritual como conmovedora. Una actriz devenida en prostituta. Un Gardel que, al menos aquí, no es mostrado como el mejor sino como el segundo mejor. Un Juan Molina que comenzó cantando en coros religiosos y cayó en manos de cuanto chanta se le cruzó. Y, la figura del narrador presente (Pablo Goldberg) que se convierte en el sub-protagonista de Errante en la sombra ya que no solo da el pie a la siguiente escena sino que se compromete con su rol e interpreta tantas sensaciones y vivencias como pudieran transmitirse en un drama semejante.

Otra de las cuestiones a resaltar es la puesta en escena, dentro de la que se pueden visualizar cambios repentinos y ágiles, los cuales permiten que la composición de una situación se suceda de otra en tan solo segundos. Un preso lavando su ropa y fusionándose con el ritmo acontecido. Este preso que resulta ser el narrador y quien presenciará la intimidad de los tangueros que serán motivo de tristezas y melancolías, propias de los suburbios arrabaleros.

Las pretensiones son dejadas a un lado y reemplazadas por la realidad, una realidad que se debate entre la vida y la muerte.

Errar quedando en ese lado sombrío, propio de quien desea ser como, o de ser alguien diferente.

Juan Molina tenía la luz necesaria para brillar. No tuvo la mejor de las suertes pero lo intentó y eso lo convierte, ahora y siempre, en un ícono del tango. Al menos en estos escritos de Andahazi que lo erigen como tal.

Errante en la sombra ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El hallazgo del presente

Brillante sobre el mic12

Nada tiene que ver Fito Paéz con esta historia, en que tres comediantes revelan sus preocupaciones sobre: el sexo, el amor y las relaciones humanas.

“Brillante sobre el mic” (protagonizada por Pau Farías y Pali Donato), se suben al escenario para decir sus verdades y, para ello invitan en esta ocasión a Juan Barraza.

Habrá amantes del genero stand up que ovacionarán este tipo de espectáculos y quienes desearán exterminarlo. Debo asumir que no es de mi preferencia pero cuando aparece una propuesta así, intento no prejuzgar al respecto.

Paula Farías tiene una gracia tan especial que demuestra, durante su actuación, la ductilidad de su palabra, dándonos una clase de improvisación en poco tiempo. Ella hila frases suyas, inventadas en el momento, con otras dichas por espectadores. Viene y va, baila y sonríe, sobresaliendo de una manera trascendente.

La sala The Cavern (Paseo La Plaza) es un lugar en que podemos relajarnos y entregarnos a pasarla bien sin esperar ver una obra de teatro ya que no es la temática.

Lo que diferencia a este show de otros es la utilización de recursos más clownescos que permiten les permiten reírse de sí mismas y no ridiculizar a los demás. Si bien emiten ciertas “malas palabras”, no agreden a nadie y eso es más que rescatable.

Tres artistas haciendo tres sketchs diferentes que conforman universos distintos. Dejando esto en claro podríamos cuestionar el título del espectáculo, el cual esboza valentía demostrando que el pudor no existe en sus vidas.

Paula logra hablar sobre la maternidad, sobre sus no ganas de traer un bebé al mundo y su deseo por ser madre de un nene a partir de los tres años. Hilando fino y teniendo en cuenta que se trata de un stand up, es ideal tener en cuenta la posibilidad de adoptar sin traer a colación pretextos o justificaciones que dejen de lado el deseo.

A la vez que Pali se erige como la ex gorda que desea arrasar con todo hombre que pretenda, demuestra cómo es posible reírse de sí misma sin sufrir. Existen muchos temas sobre discriminación que surgen a lo largo de la noche y, además de pintarnos una sonrisa en la cara podemos llevarnos un aprendizaje.

Nadie está exento de nada y ambas se respetan de una manera impresionante, se presentan, se dan los pies necesarios para lucirse y, como gusto personal, traen a un hombre que no habla de machismo sino del cariño que siente hacia su perro.

La humanidad está presente, el humor también y es grata una noche con estas características.

Contar el contenido de sus monólogos no tendría sentido ya que los chistes no surtirían efecto.

Lo que sí les puedo confirmar es que Brillante sobre el mic es una caricia, un modo de ver la vida y a la humanidad. Una manera de respetarse y respetar.

(…) Yo vi tu corazón, brillante sobre el mic en una mano, y ausente de las cosas pensaste en dejarlo y tirarlo junto a mí (…) es uno de los versos que todos recordamos de la canción del rosarino y quienes hayan visto o piensen en acudir a este espectáculo tienen que aceptar que estarán frente a todo lo opuesto a cursilerías y nostalgias. Una parodia sobre el amor y una manera de hacerle frente a esas circunstancias o soledades no siempre elegidas.

Brillante sobre el mic fichaMariela Verónica Gagliardi

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