*** SEPTIEMBRE 2025 ***

De Pablo Viollaz

Ficha Técnica:

Autor: Pablo Viollaz.

Director: Pablo Viollaz

Elenco: Flor Inchauspe, Alejo Robalo, Adrián Tórtora, Susana Beltrán, Néstor Rosendo y José Cremona.

Iluminador: David Rosso.

Prensa & Difusión: Mariano Casas Di Nardo.

Teatro: Taller del Ángel, Mario bravo 1239, C.A.B.A., Argentina.

Funciones: Domingos a las 20:30hs.

Reservas: 4963.1571. Costo de entrada: $50 (descuentos para estudiantes y jubilados $35).

Finalización: 28 de octubre.

 

   Dirigida por Analía Couceyro.

*Desde este 9 de septiembre, todos los domingos a las 17:30hs., en el Teatro Apacheta Sala Estudio, Pasco 623, C.A.B.A., Argentina.

*Reservas al 4941-5669-1530142997 // copiafielreservas@gmail.com

Ficha Técnica.
Dramaturgia: Analía Couceyro, Fabián Díaz, Francisco Sendra, Wenceslao Tejerina y actrices.
Dirección: Analía Couceyro.
Elenco: Maité Ovejero Quinteros, Dominique Maucci, Lola Banfi, María Emilia Ladogana, Eugenia Blanc, María Belén Fernández Díaz, Magalí Mella, Dorina Di Modica, Cecilia Peredo, Julia Garriz, Gisela Scafati, Lara Sol Gaudini, Viviana Ghizzoni, Maiana Vega García, Carolina Fernández Kostoff, Sabrina Dana y Virginia Azzaretti.
Asistentes de dirección: Fabián Diaz, Francisco Sendra, Wenceslao Tejerina.
Diseño de escenografía: Felix Padrón.
Asistente de escenografía: Gabriela Kohatsu, Nazareno Moyano.
Vestuario: Lara Sol Gaudini y Nadyn Sandrone.
Iluminación: Marco Medici.
Sonido: Gustavo Semmartin.
Maquillaje: Daniela Godoy.
Coreografía: Vicky Carzoglio.
Fotografía: Marco Médici.
Tema «Para Vallentine»: Jimena Martínez.
Prensa & Comunicación: Mariano Casas Di Nardo.
Teatro: Apacheta Sala Estudio, Pasco 623, C.A.B.A., Argentina.
Funciones: Domingos a las 17:30hs.
Reservas: 4941-5669-1530142997 // copiafielreservas@gmail.com. Costo entrada $45 ($35 para estudiantes y jubilados).
Estreno: 9 de septiembre.
Finalización: 16 de diciembre.

 

 

¡El suceso del off parisino llega a Buenos Aires!

Desde el lunes 6 de agosto

En Molière Teatro-Concert

 

 El cabaret de los hombres perdidos

de Cristian Simeón y Patrick Laviosa,

sobre una idea original de Jean-Luc Revol

 

Dirección general

Lía Jelin

(Toc Toc,  Confesiones de mujeres de 30, Aryentains, Monólogos de la vagina)

 

Elenco:

Omar Calicchio – Roberto Peloni

Esteban Masturini – Diego Mariani

 

“Mecanismos de erosión para la tempestad de Shakespeare”, está basada en la obra de teatro “La tempestad” de dicho autor.

Esta puesta en escena, dirigida por Francisco Esteban Grassi, nos invita a recorrer las distintas maneras de Poder. Sabemos que el ser humano necesita de éste para, la mayoría de las veces, sentir confianza en sí mismo. En la antigüedad era muy común tener súbditos o esclavos, no solamente para delegar tareas sino para depositar humillaciones en alguien. Actualmente, el hombre modificó la forma de esclavizar a otros seres, pero aún no se abolió.

La simbología se hace presente, a cada instante, durante todo el drama representado por los actores: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.

Una fuerte tormenta acaba de desatarse y, después de distintos métodos para frenarla, el barco en el que viaja una tripulación, naufraga. Pocos son los sobrevivientes que logran llegar a la Isla de Nápoles.

¿Qué significa la tormenta o tempestad? Nos sugiere, sin lugar a dudas: violencia, odio, agresión y sed de venganza.

En cuanto a la Isla, ¿qué importancia tiene dicho lugar? Justamente, el escenario rodeado de aguas, demuestra la vulnerabilidad del hombre y cómo está apto para sobrevivir, aún cuando tema por su vida y lo crea imposible.

Unos fenómenos mágicos se desencadenan continuamente, como si fuesen un conjunto de códigos o un lenguaje, conocido por un solo habitante de la isla. A su vez, la música cobra un papel protagónico, en todo momento, ya que tiene relación con esa metafísica desplegada.

Para comprender mejor de qué se trata, Ariel, es protagonizada por una mujer que es la encargada de llevar adelante todo lo que Próspero le ordene y pida. Ella, es una especie de divinidad, que responde solamente a su amo.

Retomando el sitio de la isla, muchos estudiosos de los textos de Shakespeare, suponen que dicho lugar no es un invento sino que se trataría de las Bermudas ya que en el siglo XVII, naufragó un barco inglés (Sea Venture), haciendo que los sobrevivientes tengan que habitar la isla.

Próspero (antiguo duque de Milán y exiliado de sus tierras) vive en una isla desierta junto a su hija Miranda (campesina). Ambos tienen una mala relación entre sí, ya que él decidió vengarse de una traición pasada. Ella no entiende por qué debe vengarse pero sí descubre que fue el culpable del naufragio. Cáliban (sirviente e hijo de la hechicera Sicorax), intenta satisfacer constantemente a su amo pero comete el error de dejar huellas y, a partir de ellas, los sobrevivientes del naufragio, descubren la isla y su magia.

Por otro lado, Ferdinando (un Noble caballero e hijo del Rey Alonso) se enamora de Miranda y decide, para estar junto a ella, convertirse en esclavo de su padre. La pareja tendrá una sola opción para seguir amándose, que será elegida por Próspero: el casamiento. Así es como Ferdinando abandona su clase social para continuar junto a su mujer, para siempre.

Pero, actualmente, al Rey de Nápoles (Alonso) se le hace muy difícil continuar en su trono ya que su hermano (Sebastián) junto a su mujer (Antonia, hermana de Próspero), planean destituirlo, matándolo. Francesca (la sirvienta), es la única alma bondadosa que se puede sentir en ese mundo tan vacío y tenebroso, lleno de poder.

Además, aparecen otros personajes llamados Tríncula y Estéfano (un borracho empedernido), que intentarán encontrar las pistas para llegar a un tesoro oculto en la isla. Para tal fin deberán ganarse la confianza de Cáliban que los guiaría para tal objetivo. Se preguntarán cómo conoce tal tesoro. Porque las tierras eran de él y un hechicero se las robó, dejándolo sin nada. Para intentar recuperar lo que es suyo, deberá conseguir aliados. ¿Lo conseguirá?

El modo en el que Próspero decide conservar su calma interior, es asombroso. Más allá de los miles de años que tienen los textos originales, el mensaje sigue siendo el mismo: el perdón y la paz.

En cuanto a las roles desenvueltos por los actores, son excelentes. Logran cambiar de un instante a otro, sus personajes y vestuarios, a la perfección.

Se podría denominar una obra de teatro prodigio porque no existe el error humano.

En cuanto a la iluminación y el sonido, ambos cumplen un papel importantísimo ya que los cambios de escenas se determinan por las distintas tonalidades y sus gamas, al igual que la presencia de los espíritus son tenidos en cuenta por la música.

La tempestad, ese torbellino que todos llevamos dentro pero que cuando aprendemos, sabiamente, a domesticar, nos volvemos civilizados y Personas humildes.

Ficha técnica:

Dramaturgia: Francisco Grassi.

Dirección: Francisco Grassi.

Elenco: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.

Coach actoral: Nicolás Barsoff.

Música: Alejandro Attwell.

Iluminación: Luciana Jarez.

Escenografía: Duilio Della Pittima.

Vestuario: Juan José Barocelli y María Mazza.

Prensa & Difusión: Mariano Casas Di Nardo.

Teatro: El Excéntrico de la 18, Lerma 420, C.A.B.A. – Argentina.
Funciones: Sábados a las 22:30hs.

Reservas: 4772-6092 / 4775-1438. Costo de entrada $60. (Descuento para estudiantes y jubilados $40).

Finalización: 27 de octubre.

Mariela Verónica Gagliardi

La condición es no sentarse. Un enfermero/guía, se encargará de que el público vaya acomodándose uno al lado del otro, paraditos y en fila. Comienza la función. Recuerden, nadie debe amagar a acercarse al piso, flexionar las piernas o apoyar la cola, hasta el fin de la obra.

Los pacientes son Los que están sentados, la visita, la visita no. A la izquierda de la sala de recepción, podemos observar a dos pacientes, sentados, por supuesto. Un vendedor de seguros y una adicta a los barbitúricos. A la derecha, una ventanilla donde tres enfermeras se debaten, a modo de reboleo y caos, las historias clínicas y las pastillas de los pacientes. De fondo, la doctora, que no es cualquier doctora, es la suya, la mía, la doctora de todos. Una doctora sin ojos.

Este enfermero/guía irá llevando al público (a la visita) por los diferentes estadíos del tratamiento, siguiendo su luz. Todos nos movemos al unísono para que una de las enfermeras nos cuente un poco más sobre la concepción de algunos medicamentos. Después, continuamos caminando y nos encontramos con la paciente adicta, tirada en el suelo, llena de pastillas, contando tristes episodios de su vida.

 

De repente suena un celular entre el público, un hombre atiende, sale de entre la gente y conversa con un policía. Parece que él también es policía o detective. El diálogo entre los actores y el público, es constante y natural, se da una suerte de teatro descontracturado, lejos del escenario tradicional. Esta obra se presenta en las diferentes salas de la casa, dinamizando la puesta en escena y otorgándole un carácter real a este hospital/manicomio.

Más allá del delirio y de lo cómica que puede resultar esta función, porque los personajes son bizarros y delirantes, los diálogos, con partes tomadas de Dante, Sartre y David Lynch, le dan un carácter serio y filosófico. Se puede leer entre líneas un sentido social, eminentemente humano, los personajes se preguntan por el sentido de la nada, por el dolor. Vuelven al pasado, cuentan momentos, se asustan, quieren escapar. Y es que la vida comienza antes de que uno se dé cuenta. Y tal vez después, sea demasiado tarde.

Una obra dirigida por Guillermo Yanícola y protagonizada por Milena Bracciale, Leandro Llabrés, Fabián Luna, Cecilia Mesías, Julio Palay, Daniela Parrinello, Clara Morlans y Susana Santoro. Sobre textos de Dante, Sartre y David Lynch.

Melisa Morini

 

 

A las 00.30 am finalizó uno de los recitales más sensibles de la historia del rock argentino. Por qué utilizo el término sensible. Porque Nito Mestre junto a Eduardo Gatti, entonaron himnos muy arraigados en nuestros pueblos (el argentino y el chileno). Dos sociedades muy maltratadas, durante varias décadas, pero que, sin embargo, pudieron mantener unidas y vivas sus raíces, gracias a las distintas estrofas que nos caracterizan.

Desde casi las 22 hs, en Boris Club (Gorriti 5568) pudieron dar comienzo a un show increíble y colmado de espectadores que sabían a la perfección cada canción. Escuchamos algunos temas de Sui Generis como «Aprendizaje», «Rasguña las piedras» y «Quizás porque».

También hicieron un recorrido por temas como «La forma de mi corazón» – versión en castellano de «Shape of my heart» (Sting), que proximamente saldrá en el nuevo disco de Nito; «Para qué decir», «Flores en el mar»«Naomi» (de Eduardo Gatti). Tocaron «El fin del mundo», titulada de esa manera ya que hace alusión, justamente, a todas las predicciones que se venían haciendo hace tiempo sobre los últimos momentos de vida en el planeta tierra.

Del disco Colores puros (1999), tocaron: «La verdad»,  «Te adoro desesperación» (Fito Páez) y «Los momentos».

Con respecto a Gatti, se pudo lucir con varias canciones como: «Huecos del sol y de la luna», «Francisca» y «El viaje definitivo», entre otras. Su voz tuvo y tiene una característica especial que conmueve. Su dulzura al entonar cada palabra, acompañándola con su guitarra y cada expresión en su rostro, nos hizo viajar junto a él, descubriendo nuevos paisajes.

«Quiero paz» fue uno de los pedidos más sinceros que se le pueden escuchar a un hombre: «Quiero una pausa, quizás morir de amor en tu mirada. Sin pasado, sin presente que me juzgue».

Es notable cómo el paso del tiempo hace que una tierra que sufrió mucho, desee calma, armonía y siempre: amor.

Y con respecto a esta temática, nos presentaron la canción «Los ojos del pueblo», que grabaron para una película de Puerto Rico. Dicho film tratará sobre el periodo Pre-olímpico. Cabe aclarar que antes de cantarla nos dijeron que podíamos salir corriendo o quedarnos gustosos. Se imaginan que los aplausos no alcanzaron para homenajearlos.

Si bien los músicos no figuran en el afiche principal, son fundamentales sus participaciones porque, no solo le dan sostén al recital, sino que conforman a la música, al arte por interpretar los sonidos y transmitirlos a un público exigente.

Lejos de habernos producido nostalgia, nos llenaron el alma de alegría y asumiendo el pasado, supimos ser felices en nuestro presente llamado: vida.

Músicos que tocaron:

Voz, guitarra, flauta traversa: Nito Mestre.

Voz, guitarra: Eduardo Gatti.

Guitarra y coros: Ernesto Salgueiro.

Teclados y coros: Fernando Pugliese.

Guitarra, bajo y coros: Eduardo Cautiño.

Percusión: Jonatan Szer.

Mariela Verónica Gagliardi

¿De qué hablamos cuando hablamos de esta música? ¿Es tan tolo un ritmo?

¿Es algo que se puede contar, decir, hablar, reír, llorar?

Cada seguidor del Tango podrá dar su parecer y, seguramente, en algunos puntos coincidiremos y en otros no. Es como hablar de sentimientos, ¿quién tiene la verdad?

Desde muy chica me vi interesada por el fenómeno tanguero sin saber bien por qué. Me llamaba la atención y casi nadie en mi familia era seguidor. Hasta que un día mi madre me dijo que su papá, o sea mi abuelo que no había podido conocer, participaba de concursos de baile, amaba esta danza y, casualmente, nos gustaban las mismas orquestas. Pasaron los años, y más allá de haber aprendido figuras, ganchos, sandwichitos, giros y saltos, supe que lo más importante era el abrazo.

Mariano Montes, supo abrazarnos calidamente, a todos con su Voz, con su sentir, con su amor hacia este mundo del Tango. Y lo escribo con mayúscula porque si un país la lleva, esta palabra de cinco letras, también la merece.

Y nos deleitó con su último disco: «TangoDosis». Se pueden imaginar qué significa una dosis, ¿no? Al mejor estilo de tomar un cóctel de alguna bebida energizante, el abanico de temas que eligió para sorprendernos, nos dejaron atónitos.

Algunos de los tangos que se tocaron fueron: «La canción de Buenos Aires», «El último café», «Mimí Pinsón», «La luz de un fósforo», la milonga «Alma de loca», el tan afamado y «Tinta roja», entre otros.

En cierto momento del recital, el cantante nos dijo «Cuídense que quedan pocos», pero lejos de terminar el espectáculo, era simplemente el título de un tango. Menos mal, porque nos hubiera entristecido el alma, si se le ponía fin a semejante show.

El Tango es una comunidad donde una vez que ingresás, querés quedarte para siempre. Es una Familia. Pero una Familia elegida con el corazón. Es como adoptar, a lo largo del tiempo y nunca arrepentirse.

Con respecto a la Orquesta Quinteto Cappz, sonaba a integridad, a viejo (en el mejor sentido de la palabra), a burdel (que es donde comenzó a tocarse esta música, originariamente), a auténtica. Era una caricia, un querer aferrarse a la melancolía y no soltarla más.

Este cantante, provoca piel de gallina cuando entona las melodías, porque es un grande de los de verdad. No necesita convertirse en un personaje para llamar la atención, porque su talento recorre los escenarios y reconoce las caritas de su público con alegría. Él, bien sabe, que sus seguidores merecen cariño y no ser pasivos ante tan apasionante espectáculo. El público necesita aplaudir, necesita saber que Mariano es de carne y hueso y que lo que propone es maravilloso.

Estuvimos en Velma Café, disfrutando, aproximadamente, 2 hs de show y tanto él como la Orquesta Cappz, que lo acompañó, dieron todo desde adentro.

De tanta emoción que se vibraba en cada una de las mesas, no podíamos creer que una bailarina ascendiera al escenario, vestida como un ángel. Ella (Mariana Soler), supo desplegar su danza contemporánea mezclada con tango, realizando un cuadro unipersonal, integrado a la escena arrabalera.

También pudimos contemplar a otra de las bailarinas, María José Martirena, que fue guiada por su compañero Jorge Carroz, en las pistas.

Pero, más tarde, Mariana Soler, se sacó el gusto y le sacó viruta al piso, mostrándonos su baile de pareja con Carroz.

Si tomamos a la distancia el espectáculo, lo podríamos asemejar con una comida de la alta sociedad, donde hay: entrada, primer plato, segundo plato y postre.

¿Cuál fue el postre? A mi criterio, el tango «Berretín» que atrajo a ambas bailarinas a realizar una coreografía simulando estar en una cantina, desplazándose con sillas por el escenario, hasta llegar al cantante quien actuaba también la situación.

La Orquesta Cappz está compuesta por: Richard Cappz (Bandoneón y Dirección), Oscar Pittana (Contrabajo), Agustín Guerci (Guitarra), Hernán Díaz Karich (Violín) y Gustavo Michalik (Piano).

Compañía DNI Tango.

Mariela Verónica Gagliardi

Es cantante, compositora, intérprete y música desde el alma. Nació en un ambiente lleno de magia, donde cada nota, cada corchea y cada silencio fueron componiendo su personalidad desde sus primeros años de vida.

Ella es Sol Mihanovich, quien estará presentándose el jueves 20 de septiembre, a las 21 hs, en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A).

Antes del show, tuvimos la oportunidad de ingresar, por un ratito, en su living musical:

¿Cómo fue tu niñez rodeada de artistas?

Desde muy chica estuve en contacto con la música. Papá es músico, pianista y compositor y me llevaba a todos los recitales. ¡Hasta dormía al lado de los parlantes! Y él y Sandra tocan juntos desde hace muchos años. Yo estaba siempre ahí y me sabía los discos enteros de memoria.  En la familia Mihanovich hay muchos músicos, no todos conocidos, pero siempre es una fiesta cualquier evento familiar porque hay un piano, una guitarra y una fila de gente dispuesta a cantar. Mamá también toca la guitarra y fue ella la que me enseñó a tocar. Así que la música era algo bastante natural para mí.

¿En qué momento sentiste que la música iba a formar parte de tu vida?

Creo que nunca hubo ninguna duda al respecto. Toco la guitarra desde muy chiquita y canto, y siempre me gustó. Así que siempre supe que de una u otra manera la música iba a estar. Cuando fui más grande, después de algunas vueltas, decidí que era lo que mejor me hacía y que no sólo iba a ser parte de mi vida, sino que quería dedicarme a esto.

Estudiaste varios instrumentos pero, ¿cómo te definiste por la guitarra?

Porque es mi instrumento desde siempre, con el que me siento más cómoda. No me despego de la guitarra y es parte de mí, porque cuando toco disfruto mucho, me relajo y la paso bien.

¿Qué tipo de balance podés hacer desde el 2008 hasta la actualidad? ¿Podrías decir que estás cada vez más cerca de concretar tus objetivos?

Yo creo que hacer música es un camino infinito. Los objetivos siempre cambian porque uno siempre quiere hacer más o distinto o probar otras cosas. Estoy muy contenta con mi crecimiento como artista y el crecimiento del proyecto, con la banda que es insuperable y con todo el laburo que le ponemos. Creo que está bueno hacer un camino de hormiga, y sí, creo que todo lo que nos vamos proponiendo, se va concretando y eso está buenísimo. Pero siempre hay cosas por delante.

¿Cómo hacés para repartirte entre la familia, los amigos y la profesión?

Es difícil, porque trabajo bastante. Pero el tiempo uno lo encuentra cuando hace lo que le gusta. Últimamente no tengo ni fines de semana ni mucho descanso porque o estamos ensayando, o editando el disco o haciendo fotos. Pero todo esto es bueno porque es parte de lo que más nos gusta. Hoy priorizo hacer mi música sobre todo. Y me planteo muy bien el tiempo que le quiero dedicar a otras cosas.

¿Sentís que el hecho de haber sido madre, te dio aún más confianza en vos misma para seguir adelante con tus sueños artísticos?

Ser madre te da otra perspectiva. Hay muchas cosas a las que yo le daba importancia que ya no importan. Y otras, adquieren más importancia aún. Creo que es importante ser consecuente con uno mismo y esforzarse y seguir los instintos. Y es verdad que uno hace las cosas por uno. Pero también es verdad, me encantaría que el día de mañana mi hija esté orgullosa de mí, así que eso es un empujón más.

¿Cómo fue conformándose la banda?

Empezamos con Matías Onzari, bajista de la banda y mi marido, hace varios años. Enseguida se sumó Martín Canosa, tecladista y productor de la banda. Y después aparecieron Rodrigo Genni, baterista, y Nico Mu Sánchez, en guitarra. Nati Pellegrinet es la más reciente que hace coros y toca algunos teclados. Es una banda realmente alucinante, somos amigos y la pasamos muy bien tocando.

A la hora de definir el estilo de tu música, ¿te orientaron un poco tu papá, tu tía o fue una decisión puramente personal?

No, fue algo personal que se fue dando por el estilo de música que compongo, que me gusta y con el que me identifico. Pero fue algo que fui adquiriendo con el tiempo, encontrar una personalidad es un proceso, un descubrimiento y una decisión.

¿Podrías decir que el EP del 2008 fue como una entrada para el plato fuerte que va a ser El juego?

Es una buena definición. Creo que Cuadernos Nuevos fue un muy buen comienzo, una muestra de lo que podemos hacer con producción propia y mucho esfuerzo. Pero creo que El Juego plasma un abanico de canciones muy interesante, canciones más simples, más puras, con bastante para decir. Así que podríamos decir que sí.

Con respecto al nuevo disco, El juego, ¿cómo definiste el nombre y a qué se debe dicho título?

El disco se llama El Juego por una canción, que tiene el mismo nombre y habla de una relación de histeria entre un chico y una chica. Cuando pensaba un nombre para el disco, después de pensar un rato, me di cuenta de que todas las canciones del disco eran canciones de amor. De distintos tipos de amor: amor histérico, amor total, amor maternal, amor casual. Y el amor es un juego que jugamos todos de una u otra manera. Y así quedó El Juego.

Ya para las fiestas, la gente tendrá el regalo para el arbolito…

¡Sí, seguro! Espero que para diciembre esté el disco terminado, así que nada mejor que un poco de música que nos alegre la vida ¿no?

Mariela Verónica Gagliardi

Fotógrafo de las dos primeras imágenes: Fran Orive

Fotógrafa de la última imagen: Lucila Bodelón.

 

Mariano Montes (www.marianomontes.com), se presentará junto a su quinteto y artistas invitados en el Velma Cafe a las 21.00 hs.
Su último CD, «Tangodosis» reúne temas como «Cuando tallan los recuerdos», «El último café», «Íntimas», «Berretín», «Lejana tierra mía», «Tinta Roja», «Mimi Pinzón», «Alma de loca», «Perfume de Mujer», «Bien criolla y bien porteña», «Hablame de tu risa Buenos Aires», «A mí no me hablen de tango».
Bonus track: «No te distraigas» (Junto a la Orquesta Color Tango).
En venta en Yenny/El Ateneo, Zival´s, Notorius, etc.

Mariela Verónica Gagliardi

Dramaturgia y dirección: Lucila Mastrini

No Avestruz (Espacio de cultura Independiente), Humboldt 1857-

Funciones: Sábados 20hs.

Entrada General: $50

Reservas al 4777.6956 o mail  reservas@noavestruz.com.ar

Sinopsis:
La obra trata sobre una mujer, Elena, que a lo largo de su vida se fue construyendo un mundo, en el interior de su casa, para no salir, para no enfrentar ningún miedo y para sentirse a salvo, lo que Elena desea es estar en su nido, protegida hasta el final de sus días. Ella vive con su hija menor, Carmen, con la cual comparte este mundo, de encierro y amor profundo. Manuela, la hija mayor, vive en la ciudad hace cinco años. Su regreso,  al pueblo materno y su deseó, de que  estas dos mujeres se animen a salir al mundo hace que sus vidas tomen nuevos rumbos, enfrentando la dificultad para cambiar, por miedo a la incertidumbre, al no saber.Todo esto contado,  por estos tres personajes que utilizan como elemento principal los objetos y la casa misma tomada como objeto fundamental, para poder contar esta historia, también el humor y el juego aparecen como elementos importantes en la obra.
Duración: 60 minutos.

Actúan:
Eleonora Valdez – Lucía Made – Valeria Pierabella
Música en vivo:
Julieta Medina – Hernán Gulla
Titiriteros:
Victoriano Alonso – Florencia Svavrychevsky

Ficha Técnica
Realización de títeres: Sarah Grehan
Realización Escenográfica: Victoriano Alonso
Dramaturgia y Dirección: Lucila Mastrini 

Mariela Verónica Gagliardi