*** Junio 2017 ***

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Las estrellas celosas los mirarán pasar

La novia de Gardel10

(…) Me falta algo y ese algo sos vos, queridita Isabel. Pero no importa: pronto llegaré y será para no separarme más (…).

Solo un enamorado puede dar su corazón, extrañar, anhelar estar junto a ella y prometerle un futuro. Quién podría afirmar que si no hubiera existido el accidente sus vidas permanecerían juntas. Todo es tan incierto, incluso hasta su fecha de nacimiento, cada una de sus amantes y cuál era su verdad. No la que los medios transmitían sino la suya, aquella que le brotaba desde lo más profundo de su ser y que solamente él podría esclarecer.

Un corazón puede ser muy grande o muy pequeño. Puede alojar a un solo amor o a varios a la vez.

Carlos Romualdo Gardés, más conocido como Carlos Gardel y apodado el Zorzal o el morocho del Abasto; eligió la segunda opción. En realidad, los artistas, solían tener amoríos por doquier sin por ello dejar de amar a una en especial.

“La novia de Gardel” (escrita por Ana María Cores, Marisé Monteiro y Pablo Mascareño; dirigida por Valeria Ambrosio) retrata a una italiana que migró a Buenos Aires y, allí, conoció a su cantor, aquel que la embelesó por completo.

Con una escenografía muy bonita, proyecciones audiovisuales y detalles ornamentales; la historia avanza y retroce como lo precise.

Si bien el musical muestra a la joven (Ana María Cores) como una muchacha sumisa e idealista, existen rumores que cuentan otras versiones totalmente diferentes.

De cualquier modo, esta puesta en escena tiene como propósito homenajear a Gardel -quien murió hace ochenta años-, haciendo sonar aquellos tangos más conocidos, popularmente hablando, y que le valieron la fama. Algunos de ellos son: “El día que me quieras”, “El corso”, “Volver”, “Milonga sentimental” y “La canción de Buenos Aires”.

Más allá del dúo vocal, considero que es digna de destacar la elección de canciones que, en conjunto, se encargan de narrar el romanticismo de Carlos Gardel, sus viajes, cada gira, la fama, la desolación y el desarraigo constante que sufría. De esta manera existen dos posibilidades al interpretar la obra: una sonora y, la otra, dialogada. Creo que si se quitaran las conversaciones, el sentido de la historia se comprendería a la perfección; pero, de eliminarse las canciones ya la esencia de Gardel moriría junto a él.

Con respecto a la relación entre él y su amada, ella se llamaba Isabel del Valle. La diferencia de edad era notoria entre ambos ya que con tan solo catorce años se había enamorado del codiciado tanguero quien la doblaba en edad. Este aspecto no se ve reflejado en la obra ya que ocurre lo opuesto: ella es más grande que él.

Como una pieza de baile perfecta, comienza y termina con la misma escena, aquella que sacudió y sacudirá durante la función a todos -tan desgarradora como fugaz-.

La juventud lo marcó, lo proveyó de tanto entusiasmo que le permitió soñar y avanzar. Habiendo sorteado todo tipo de obstáculos, se encaminó a cuanta gira se le presentó, siéndole fiel a su corazón aunque no a su biología.

Su destino lo enfrentó, dejando atónita a su principal mujer, con quien deseaba casarse algún día.

La voz de Gardel (interpretada por Mariano Depiaggi), su voz con esa tonalidad casi imposible de imitar no puede vibrarse en escena y es que las copias no sirven de mucho. Mariano logra capturar su imagen, modismos y esa frescura que lo hizo brillar por siempre. Esto es más interesante que encontrar a un cuasi Zorzal.

Ese zorzalito a quien Isabel hablaba día y noche, a quien le cuestionaba, junto a quien lloraba y de quien aprendía a cantar los más bellos versos.

El Teatro Regio le permitió a la historia del tango, vivenciar momentos de la intimidad de esta pareja. No interesa qué fue verdad y qué mentira. No nos corresponde juzgar si se trató de amor por conveniencia, si fue una pantalla o si realmente se amaban con locura.

Mientras Isabel cose y plancha, los años 30’ parecen establecerse en escena, desde la vestimenta hasta el léxico utilizado. Desde los movimientos de sus cuerpos hasta las palabras esbozadas por sus bocas.

Volver es lo que no pudo y quizás fue lo único que salvó a su mujer del escándalo público, de las conjeturas, de las charlas sobre infidelidad. Tal vez, las palabras y los versos fueron el romance idílico entre ellos. Cada carta y documento podrán hablar a favor o en contra de ella, ensalzando siempre la figura de uno de los más grandes y venerados del reino arrabalero.

La novia de Gardel ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Liliana Barrios en Notorious

Viernes 26 a las 21.30 hs / entrada $70

Presenta El Viaje

La cantante presenta El Viaje, enteramente dedicado a la obra de Homero y Virgilio Expósito, dos grandes innovadores de la música popular entre las décadas del 40 y el 60 del siglo pasado. El espacio musical que navegaron los hermanos Expósito es enorme. En su recital la cantante recorrerá el tango, la milonga, el candombe, el bolero y hasta el pop. Con la participación del pianista Ulises Avendaño.

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Para los amantes del Tango

¿De qué hablamos cuando hablamos de esta música? ¿Es tan tolo un ritmo?

¿Es algo que se puede contar, decir, hablar, reír, llorar?

Cada seguidor del Tango podrá dar su parecer y, seguramente, en algunos puntos coincidiremos y en otros no. Es como hablar de sentimientos, ¿quién tiene la verdad?

Desde muy chica me vi interesada por el fenómeno tanguero sin saber bien por qué. Me llamaba la atención y casi nadie en mi familia era seguidor. Hasta que un día mi madre me dijo que su papá, o sea mi abuelo que no había podido conocer, participaba de concursos de baile, amaba esta danza y, casualmente, nos gustaban las mismas orquestas. Pasaron los años, y más allá de haber aprendido figuras, ganchos, sandwichitos, giros y saltos, supe que lo más importante era el abrazo.

Mariano Montes, supo abrazarnos calidamente, a todos con su Voz, con su sentir, con su amor hacia este mundo del Tango. Y lo escribo con mayúscula porque si un país la lleva, esta palabra de cinco letras, también la merece.

Y nos deleitó con su último disco: “TangoDosis”. Se pueden imaginar qué significa una dosis, ¿no? Al mejor estilo de tomar un cóctel de alguna bebida energizante, el abanico de temas que eligió para sorprendernos, nos dejaron atónitos.

Algunos de los tangos que se tocaron fueron: “La canción de Buenos Aires”, “El último café”, “Mimí Pinsón”, “La luz de un fósforo”, la milonga “Alma de loca”, el tan afamado y “Tinta roja”, entre otros.

En cierto momento del recital, el cantante nos dijo “Cuídense que quedan pocos”, pero lejos de terminar el espectáculo, era simplemente el título de un tango. Menos mal, porque nos hubiera entristecido el alma, si se le ponía fin a semejante show.

El Tango es una comunidad donde una vez que ingresás, querés quedarte para siempre. Es una Familia. Pero una Familia elegida con el corazón. Es como adoptar, a lo largo del tiempo y nunca arrepentirse.

Con respecto a la Orquesta Quinteto Cappz, sonaba a integridad, a viejo (en el mejor sentido de la palabra), a burdel (que es donde comenzó a tocarse esta música, originariamente), a auténtica. Era una caricia, un querer aferrarse a la melancolía y no soltarla más.

Este cantante, provoca piel de gallina cuando entona las melodías, porque es un grande de los de verdad. No necesita convertirse en un personaje para llamar la atención, porque su talento recorre los escenarios y reconoce las caritas de su público con alegría. Él, bien sabe, que sus seguidores merecen cariño y no ser pasivos ante tan apasionante espectáculo. El público necesita aplaudir, necesita saber que Mariano es de carne y hueso y que lo que propone es maravilloso.

Estuvimos en Velma Café, disfrutando, aproximadamente, 2 hs de show y tanto él como la Orquesta Cappz, que lo acompañó, dieron todo desde adentro.

De tanta emoción que se vibraba en cada una de las mesas, no podíamos creer que una bailarina ascendiera al escenario, vestida como un ángel. Ella (Mariana Soler), supo desplegar su danza contemporánea mezclada con tango, realizando un cuadro unipersonal, integrado a la escena arrabalera.

También pudimos contemplar a otra de las bailarinas, María José Martirena, que fue guiada por su compañero Jorge Carroz, en las pistas.

Pero, más tarde, Mariana Soler, se sacó el gusto y le sacó viruta al piso, mostrándonos su baile de pareja con Carroz.

Si tomamos a la distancia el espectáculo, lo podríamos asemejar con una comida de la alta sociedad, donde hay: entrada, primer plato, segundo plato y postre.

¿Cuál fue el postre? A mi criterio, el tango “Berretín” que atrajo a ambas bailarinas a realizar una coreografía simulando estar en una cantina, desplazándose con sillas por el escenario, hasta llegar al cantante quien actuaba también la situación.

La Orquesta Cappz está compuesta por: Richard Cappz (Bandoneón y Dirección), Oscar Pittana (Contrabajo), Agustín Guerci (Guitarra), Hernán Díaz Karich (Violín) y Gustavo Michalik (Piano).

Compañía DNI Tango.

Mariela Verónica Gagliardi

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Bien arrabalero

Las luces disminuyeron su esplendor, el telón se abrió y las melodías de tango comenzaron a sonar.

Al instante ella hizo su aparición…

La cantante, Zully Goldfarb, comenzó entonando “Mano a mano”, “Esta noche me emborracho”, “La vitrina” y “Los pájaros perdidos”. Los aplausos no pararon de sonar y sentí esas cosquillas en las palmas, al borde del dolor gustoso.
El clima de Velma Café iba haciéndonos entrar en calor y el pecho de cada uno estallaba, de alegría y potencia, al escuchar “Por una cabeza”. Tuvimos la suerte de cantar, junto a ella, dicho tema al igual que “Nostalgias” ya que nos dieron, impresas, ambas letras. Luego, la milonga “Se dice de mí”, el tango “Loca” y “El motivo”, produjeron un atmósfera donde el entusiasmo reinaba por completo.

Realmente, es sorprendente, cómo todos estos temas tan conocidos en el mundo del tango por ser clásicos, no cansan, no pasan de moda y en la voz de Goldfarb cobraron vida, nuevamente. Ella, con sus rizos rubios y su sonrisa de niña feliz, nos presentó TangoBA, su nuevo espectáculo que estará hasta fines de septiembre.

Pero, ¿qué tiene ella que no tenga otra? Sin ánimos de comparar, puedo dar fe que, Zully, es especial porque no necesita demostrar lo que sabe, ya que lo transmite. No necesita decir quién es ni cuántos años lleva de trayectoria, porque es un ícono en el ambiente y quienes aún no la escucharon les doy la orden de que lo hagan, porque es increíble su puesta en escena.

A mitad del recital, ella fue a cambiar su vestuario, para deslumbrarnos con otro de sus impresionantes vestidos brillantes y, mientras, tuvimos el placer de ser acompañados por la orquesta, la cual tocó “Verano porteño” y “Libertango”. Pablo Saclis, tuvo la habilidad de acariciar cada una de las notas de su piano, al son de estos tangos tradicionales, mientras dirigía a sus compañeros: Carolina Cajal (Contrabajista) y Rubén Slonimsky (Bandoneonista). Ambos músicos, también tuvieron una actuación muy destacable.

Así fue como el bandoneón marcó las canciones, el piano las llevó de la mano y el contrabajo les dijo a los dos dónde remarcar. Y como si esto fuera poco, también se hizo presente una pareja de bailarines para desplegar sus destrezas de tango-escenario.

Cuando Zully volvió a las tablas, nos deleitó con uno de sus tangos en idish (“In der fintzter”). Nos contó, brevemente, la historia de cómo las personas que migraron a la Argentina, huyendo de la Guerra, compusieron estos poemas. Pablo, se dedicó a ultimar detalles y a hacer los arreglos correspondientes, como para incluir al Bandoneón y que suene más autóctono.

También pudimos escuchar ” Qué buena fe”, “Amurado”, “Besos brujos”, “Siempre se vuelve a Buenos Aires” y una yapa de dos temas más.

El espectáculo fue muy entretenido porque ella, no solo es cantante sino intérprete, lo cual es una fórmula perfecta, para el sentir de ella y nuestro, como público.

Esta Artista con mayúscula, lleva en su corazón el ritmo, desde pequeña: “No vengo de una casa de artistas, no vengo de una casa de cantantes, de músicos. Pero vengo de una casa donde se escuchaba mucho, música. Y, se trabajaba al lado de una radiecita y allá estaban esos tangos, esas novelas y todo lo que se escuchaba en esa época”.

Las localidades cuestan $80.

El show es el domingo a las 20.30 hs.

Prensa: Ayni Comunicación.

Mariela Verónica Gagliardi

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