*** Agosto 2017 ***

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Una dura pero mágica vida

Don´t stop me now - 19 de abril 2017

Ficha Don´t stop me nowEs difícil hablar de alguien que ya no está en este mundo. Más cuando su música y trayectoria marcaron un antes y un después, indefectiblemente. Siempre lamenté no haber podido ir a uno de sus recitales, vibrar en la sintonía de su universo, de sus melodías y agradecerle por su talento inigualable.

Considero que fue el líder del mejor grupo internacional en lo que respecta al rock.

Mariano Zito y Sebastián Prada se aventuran a recorrer la vida de Freddie Mercury (Farrokh Bulsara, su verdadero nombre), sus vínculos amorosos, la relación con su madre, su adicción a las drogas y la música como verdadero cable a tierra.

Porque verlo padecer no es la intención de este musical, titulado Don´t stop me now (con dirección de Sebastián Prada) sino acercarnos a sus canciones, a una historia entretejida a través de las mismas y a sus shows que lo despertaban, mágicamente, ante cualquier adversidad.

Porque un artista es artista en la enfermedad, en el padecimiento, en los mejores y en los peores momentos de su existencia. Y este fue un claro ejemplo de ello.

El primer acierto de este espectáculo es no realizar un tributo. A partir de aquí, todo lo venidero es increíble. Mariano Zito no imita al artista sino que le otorga un propio sello, una impronta personal a través de la cual consigue contar la vida de Mercury, cantando. Porque no hacen falta más palabras que las del artista.

La sala de café concert del Maipo Kabaret se vistió para la ocasión y tanto Zito como Maia Contreras y Melanie Lorenzo pudieron tener todo el espacio a su merced. De esta forma, no existieron mejores o peores ubicaciones para presenciar el espectáculo ya que éste giró en derredor.

Observando la historia familiar, la tensión entre Freddie y su madre, el romance con su mujer y, por momentos, a la banda de músicos (muy power y talentosa) en el escenario; me llevé conmigo la visión de Queen a partir de sus autores.

Con un repertorio de más de 14 canciones, entre las que escuchamos: I want to break free, Under pressure, It´s a kind of magic, Play the game, Save me, Somebody to love, Hard life, entre algunas de las más representativas de la historia (a la que se suman otras tantas más y la que da lugar al título del musical), fue posible tararear o cantar por lo bajo, acompañando a los músicos.

Una noche única e íntima que nos unió en tiempo y espacio durante una hora. Que nos demostró dónde está el límite entre sufrir y disfrutar, entre encontrar el verdadero amor y jugar a esquivar los prejuicios sociales. Porque una adicción, en este caso representada por la droga, quizás responda a la desesperanza. Conseguir que una sustancia, un algo externo, salve y devuelva la paz tan añorada.

Si bien el show plantea un enfrentamiento entre sus deseos, en verdad su vida real giró en torno a su carrera musical y lo demás. Y, me atrevo a decir lo demás, porque cuando sintió que sus días estaban contados no luchó sino que se dio por satisfecho. ¿Qué más podría lograr después de tanto?

Con respecto al presente espectáculo es interesante la manera en que se aborda, en la que la sincronización y agilidad de los tiempos consiguen hilvanar las melodías más exitosas y conocidas, convirtiéndolas en un solo tema. No existen baches ni silencios sino una continuidad perfecta que da la sensación de estar inmersos en una única canción integrada por pequeñas partes. Tres interpretaciones comprometidas, que permiten conformar este recital biográfico y único que dará que hablar.

Una voz diferente, oriunda de África, con un estilo particular que consiguió cautivar a millones de fanáticos en todo el mundo. Aquí, una voz natal que tiene su impronta, que no imita sino que pisa fuerte, que recorre la pista, las tablas, acompañado por luces azules, naranjas (y de varias tonalidades más), el mobiliario y las miradas del público, llevándose los mejores aplausos que pudiera tener.

A su vez, estamos allí, presentes, homenajeando a nuestro ídolo, recordándolo y sintiendo que mientras existan artistas contemporáneos como los creadores de este show, seguiremos teniendo la oportunidad de sentir por nuestras venas que Queen está vivo más que nunca.

Mariela Verónica Gagliardi

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Próximos recitales de Silvina Moreno

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23 DE OCTUBRE, 23 hs, La Capital -Buenos Aires 543, Córdoba Capital, Pcia. de Córdoba-.

24 DE OCTUBRE, 21 hs, en Elvis – Alvear 898, esquina Colón, Río Cuarto, Pcia. de Córdoba-.

30 de OCTUBRE, 21 hs en N8 Show & Bar – Mitre 1709 esquina Godoy Cruz, Mendoza, Pcia de Mendoza-.

6 de NOVIEMBRE, 19:30 hs en Roxy Live – Niceto Vega 5542, CABA-. Invitados Cami & Facu y Voltaire.

 

 

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Pandolfo, de visitante a multifacetico

Palo Pandolfo4“¡Palo, palo, palo, palo bonito, palo es… eh eh eh… Palo Pandolfo otra vez!” Este cántico se escuchaba una y otra vez, sonaba y resonaba. Inmediatamente se puede deducir cuál es la franja etárea del público seguidor.

Un regreso al pasado pintó las caras de los fanáticos, los adolesció, los hizo saltar sin sentir cansancio alguno.

Palo Pandolfo brindó un recital a su estilo. Por un lado, junto a la banda La Hermandad, tocó varios temas. Luego, como solista, también leyó tres poemas escritos por él mismo y pudimos conocer cómo es su vida actualmente.

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El show comenzó con “Pi pa pu” (Los Visitantes, Salud universal, 1993) y esta entrada inspiró a los músicos a un in crescendo, minuto a minuto.

El cantante y compositor, irradió luz durante toda la noche. Su talento al escribir -al transmitir con su cuerpo, con los instrumentos que fue cambiando según la canción-, colmó de energías a la Sala Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A), la cual no está acostumbrada a este tipo de espectáculo. Quizás, se espera, que los músicos más jóvenes sean los que dejen todo en el escenario, por ese gustito a principiantes y a querer ser famosos. Pero Pandolfo, además de llevar consigo 34 años de experiencia en el ambiente, sigue siendo un espíritu alegre, lleno de magia. Un verdadero profesional que no se cansa ni de cantar ni de tocar ni de moverse ni de alentar al público.

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Este recital lo que tuvo en particular fue el recorrido por las distintas épocas de Palo, desde la agrupación “Los Visitantes” hasta “Don Cornelio y la zona”.

Tuvimos el agrado de recordar a “Don Cornelio y la zona” (disco Don Cornelio y la zona, 1987), y movernos al son de “Cenizas y diamantes” y “Ella vendrá”. Llegando al año 1992, de la mano de “Los Visitantes”, escuchamos “Tanta Trampa” (disco Salud universal), “Paloma” (disco En caliente – 1995) y del LP “Maderita” (1996): “Estaré” y “Tapa de los sesos”.

El ritmo creado en el teatro no cesó ni decayó en ningún momento. Hasta los mozos mantenían sus sonrisas y, seguramente, ganas de Palo Pandolfobailar junto a la banda.

Se veían fanáticos, seguidores, personas que probablemente conocían a Pandolfo recién hoy y la felicidad plasmada en cada uno de los livings de la calle Armenia.

De una manera cálida, pudimos apreciar un abanico de temas y de momentos que quedarán en nuestro corazón y en nuestra vida. Que serán transmitidos con palabras, con gestos; quizás en una reunión de amigos o familiar.

Y para los que gustan del material que el músico realiza contemporáneamente, pudimos escuchar del disco “A través de los sueños” (2001), la canción “Te quiero llevar”, del LP “Antojo” (2004) “Antojo” y “Playas oscuras”. Yendo más a lo actual, sonó “A través de los sueños” (disco re-editado A través de los sueños – 2007) y del disco “Ritual criollo” (2008): “Las nenas” y “Canción cántaro”.

Sin lugar a dudas, el fragmento más interesante del show fue la lectura de los poemas de su autoría, a partir de los cuales sentimos su Palo Pandolfo2sentir, su forma de ver las cosas y al amor. Nada más importante en la vida de un artista -y famoso- que el poder compartir su intimidad con el público que lo acompaña a lo largo de toda su carrera.

Si bien aún no se conoce la fecha de lanzamiento del nuevo disco, sí tuvimos el placer de vibrar junto a: “El leñador”, “Milonguita”, “Ando adelante” y “Soy el sol”.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una sonrisa encantada

Silvina Garré

Su pelo largo y rubio, con unos bucles en sus puntas, su vestido negro con una caída impecable y su sonrisa, plagada de dicha, nos dieron –junto a su banda- un recital increíble.

Silvina Garré, se presentó hoy, 10 de enero en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A), a las 21 hs. La iluminación del lugar, al igual que sus decorados, nos invitaron a pasar y, luego de una breve espera, llegó el momento ansiado por todos.

Cuando una artista con tanta trayectoria se sube al escenario, llega un punto en que nos preguntamos con qué nos sorprenderá esta vez. La época en que se hizo famosa, fue la misma en que el momento del país era muy particular, muy desgarrador y cada una de sus canciones, muy profundas.Silvina Garré6

Hizo su entrada con “Yo vengo a ofrecer mi corazón” (Trovas rosarinas, 2012), y lo hizo. A esta introducción le siguió “11 y 6”, también incluida en su última discografía, y el público se animó a entonar, de ahí en más cada una de los temas. Los músicos que la acompañan a Silvina son: Diego Clemente (dirección musical, guitarra y voz), Ignacio Piana (batería), Marcelo Pilotto (piano, acordeón y voz) y Luciano Pallaro Battagliese (bajo).

Silvina Garré4No es de sorprender que comience por Fito, ya que es uno de los compositores rosarios más importantes y prestigiosos de Santa Fe y, por supuesto, de la Argentina. Y tampoco es casual el repertorio escogido por ella, ya que su último disco es una homenaje a sus 30 años de carrera al igual que a los trovadores de su ciudad natal.

Durante toda la velada, además de los temas incluidos en el último LP, tocaron otras canciones muy bien escogidas y que gustaron mucho a sus seguidores.

“No voy a morir, no voy a perder el tiempo, tanto por vivir (…)”… Silvina Garré2así empezó “Sueño de valeriana” de Rubén Goldín (Trovas rosarinas, 2012) y, los sentimientos románticos, fueron aflorando minuto a minuto, en cada una de las estrofas de temas que continuaron -todos de su autoría-; como “Canción del pinar” (La mañana siguiente, 1983), “Para hablar de mi amor” (Silvina Garré, 1990) y “Tréboles de cuatro hojas (Otro cuerpo más, 1987).

Pero hubo un cambio en la atmósfera y los versos de “Tumbas de la gloria” (Trovas rosarinas, 2012), se hicieron presentes y, Silvina Garré, afirmó que es la mejor canción que hizo el cantante en toda su carrera.
Ella no hizo una versión propia sino la original del rosarino y, para los seguidores de Fito, fue y es un tributo en vida, a una letra conmovedora, que logra atravesar el corazón con aquello que más amás y más te duele reconocer. Con la tristeza llevada a cuestas, por más que cambiemos de paisaje.Silvina Garré1

El director musical, amenizó durante todo el show, simpáticamente y atribuyéndose -en broma- la creación de varios temas. Otra de las cuestiones agradables que percibí fue la buena onda que existe entre ellos y el compañerismo. Sus miradas y sonrisas lo reflejaron por completo durante toda la puesta del recital.

“Aquella niña en soledad” (Lalo de los Santos, Trovas rosarinas, 2012), tímidamente, nos contó otra historia de amor y desamparo, que dio pie a “Solo se trata de vivir” (Litto Nebbia, Más que loca, 2010).

El repertorio incluyó 19 canciones y duró aproximadamente una hora y media, la cual corrió más rápido que la luz. Para los que aún no conocen el nuevo disco de Silvina, es una buena oportunidad para que concurran a Velma los próximos jueves de enero.Silvina Garré8

También, tuvimos la oportunidad de es escuchar, entre otros, “En blanco y negro” y “Reinas de pueblo grande”; ambos del disco Reinas de pueblo grande (1986). También nos deleitamos con “Corazón de luz y sombra” (Jorge Fandermole, Trovas rosarinas, 2012) y “El témpano” (Adrián Abonizio, Trovas rosarinas, 2012). Esta última canción refleja el poder y el significado de la vida, lo que se pierde pero, también, lo que se gana.

La banda se despide junto a su cantante pero, sabemos que, el show debe continuar. Luego de varios aplausos y pedidos a gritos de, al menos, un bis, escucho que un señor dice: “cinco más y no jodemos más”. Es que se había logrado un feedback muy interesante entre los músicos y la gente. Ya la confianza, se había conseguido, en un punto.

Silvina Garré3

Los músicos vuelven a las tablas con “Oggi sono Io” (“Hoy soy yo”, Mina Mazzini), interpretada tan naturalmente, que por más que la fue leyendo por momentos de una hoja, bastaba con cerrar los ojos para sentirla como propia de ella.

Y después de tanto esperar la llegada de una de las canciones que tanto la identifican a Silvina Garré, finalmente comenzó a sonar “Se fuerza la máquina” (Gato Pérez, La mañana siguiente, 1983), narrándonos la vida sacrificada de los músicos, hasta desembocar en “Cuándo” (Jorge Fandermole, Trovas rosarinas, 2012) –unas estrofas que dan a conocer lo que se siente después de la muerte, después del dolor y de todo lo vivido en este mundo-.

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Claro que al tocar el último acorde, pedimos que se quedaran más tiempo, iluminándonos la noche con su energía tan bella.

Claro que no se puede pedir siempre, sino que también hay que dar y, en este caso, se merecen descansar hasta la próxima semana. Les damos un gracias gigante por tanto talento, vocación y amor.

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Si de cantar y conmover se trata

En septiembre pudimos conocer el nuevo material de Sol Mihanovich y hasta su video “Una hora más”, su hit del primer LP llamado “El juego”. El show fue maravilloso, pero como siempre, nos quedamos con ganas de más. Hoy, la cantante se volvió a presentar junto a “La selección invisible”, en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A), para deleitarnos con temas de su primer EP “Cuadernos nuevos” y para hacer oficial su disco.

Durante el recital pudimos sentir una cálida velada, con su dulce voz, y los músicos que la acompañan: Martín Canosa -teclados y programaciones-, Mu Sánchez -guitarras-, Matías Onzari -bajo-, Rodrigo Genni -batería- y Natalia Pellegrinet -coros-.

El escenario, en esta oportunidad, se vistió con luces redondas de colores, como anticipando las fiestas. Un hermoso sillón de color petróleo la esperó para cuando sus tacos rosados, super elegantes y altos, comenzaran a cansarla.

Algunos de los temas que tocaron fueron: “Este vals”, “Canción de amor”, “Hoy me acordé de vos”, “Uh uh uh”, “Mis personas favoritas”, “Cuando manejás”, “El juego” y “Una hora más”.

Mientras su pequeña hija, era tomada en brazos de su abuelo, Vane Mihanovich, -ya que intentaba correr hacia el escenario-, el recital continuaba con un calor especial. Ante esa situación de la niña, siempre me pregunto qué sentirá al ver a sus papás actuando. Debe ser muy fuerte para ella -a pesar de su corta edad- saber que son conocidos, que la gente los aplaude y que ella no puede participar correteando por las tablas como seguramente le gustaría.

Sol, con su simpatía y empatía de siempre, no solamente nos cantó sus canciones, sino que nos sorprendió con algunos covers, con una impronta distinta. Ellos fueron: “Tumbas de la gloria” (Fito Páez), “Chasing cars” (Snow Patrol), “Aviéntame” (Café Tacuba), “Whatever” (Oasis) y “Fix you” (Coldplay).

La inocencia que tiene en su rostro, ese respeto por cada una de las personas que la va a ver, hacen que cada una de sus presentaciones sea única.

Es un clima tan familiar y unido, el que se vive, que las estrofas que emite ella y su corista, permiten conformar un espejo en el que nos vemos reflejados como humanos.

Los amigos de Sol, sus abuelos y tíos estuvieron alentando a esta estrella que cada día promete más.

En un momento de la noche, su tía, Sandra Mihanovich cantó junto a su sobrina, “Mis personas favoritas”. No la pudo mirar mucho a Sol a la cara, ya que su voz estuvo a punto de quebrarse de la emoción.

Todo artista, todo profesional, no puede manejar 100% sus emociones. Es un escenario, un pedacito de madera. Pero arriba hay una mujer que no necesita demostrar su talento y vocación por lo que hace. Nació entre artistas y se fue nutriendo de ellos, de la mejor manera. Con humildad, respeto y amor.

“(…) Siempre me parece

que tú solo ves lo que la gente quiere que veas.

¿Cuánto más va a pasar?

Antes de que te subas al bus y no causes alboroto

busca apoyo en ti, no cuesta mucho (…)”

(“Lo que sea – Oasis)

Mariela Verónica Gagliardi

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Amor de Primavera

El apellido Mihanovich es sumamente conocido en el ambiente artístico. No hace falta aclarar demasiado.

Si citamos a Sol, tal vez, algunos se pregunten quién es y empezarán a especular con que es la “nieta de”, la “hija de”, la “sobrina de”. Sinceramente, no me gusta hacer esas conexiones ni vínculos del árbol genealógico porque me pierdo y además le quitamos entidad a la persona.

Sol Mihanovich es una cantautora, que tiene grabado un EP, llamado “Cuadernos nuevos” (canción que, logicamente, hizo sonar) y que, en los próximos meses lanzará, por fin (en tono de súplica) su primer LP titulado “El juego”.

Esta noche se presentó junto a La selección invisible, en Velma Café. Apenas hizo su aparición en el escenario, las palmas comenzaron a sonar y los instrumentos a entonar melodías introductorias.

La banda está conformada por: Sol (Voz y Guitarra), Martín Canosa, (Teclados y programaciones), Mu Sánchez (Guitarras), Matías Onzari (Bajo), Rodrigo Genni (Batería) y Natalia Pellegrinet (Coros).

El escenario nos mostró a una Primavera incipiente, con flores en tonos de blanco, super delicadas. Las luces en tonalidades de rojo y violeta nos invitaron a vivir un show diferente.

“Este vals” fue el ingreso al recital y, de a poco, empezamos a saborear el gustito a romance con “Canción de amor”. Digno de una argentina que tiene bien ancladas sus raíces en el país, interpretó una versión diferente de “Tumbas de la gloria” (Fito Páez) y el corazón me estalló de felicidad ya que, también, es uno de mis temas predilectos del artista rosarino.

“La vida es sueño”, nos guió durante el recorrido y “Hoy me acordé de eso”, fue el pie para lo que estaba por venir.

El show tuvo varias sorpresas: una de ellas fue la participación de su papá, Vane, con quien interpretaron “Parte del aire” (Fito Páez). Y sí, se vibraba ese amor tan leal entre ellos, de tanta sabiduría y entendimiento. Luego llegó “Uh uh uh” e inmediatamente se empezaron a proyectar unas imágenes: fue uno de los regalos de la noche, ya que nos presentaron el video “Una hora más”, que será el hit del disco, seguramente.

En todo momento se sintió un clima muy ameno, de fiesta diría, donde queríamos más canciones y que el los sonidos no paren. Inclusive, Sol quería decir algunas palabras cada tanto, pero el pianista tan emocionado como estaba, continuaba el repertorio.

También, tuvimos el agrado de escuchar a Sandra Mihanovich junto a su sobrina, cantar el tema “Mis personas favoritas”, que Sol le dedicó a su abuela Moca. Es un poema donde su nieta relata cada momento de la infancia en el cual iba a San Pedro, los aromas a campo, los mimos de su nona, cómo la malcriaba cariñosamente.

Continuando por el túnel romántico, cantaron “Real Love” (John Lennon) y uno podría representar en su mente la imagen de encendedores prendidos o velas blancas, acompañando la tonalidad del amor dulce.

Toda la gama de canciones, tiene como tema central al amor: sea de pareja, de amistad, de seducción, de cariño. Es muy lindo sentir un trance,  que se va apoderando de nuestros cuerpos, involuntariamente, para trasladarnos a un paraíso donde solamente hay buenas vibras.

Una de las canciones que también nos dio otra visión del amor fue “Cuando manejás”, ya que trata sobre la apreciación que hace ella como mujer mientras su media naranja toma el mando del volante. Al presentar este tema, nos advirtió que es una canción machista. Lejos de tratar al machismo como se suele hacer, fue muy sutil lo que quiso transmitir.

Tuvimos el agrado de escuchar el tema “Tu amor” (Charly García), “Tres” y prosiguió “Fix you”, de Coldplay.

Cada acorde que se emite es una caricia más a nuestro corazón. Su voz, nos hace imaginar un mundo lleno de Paz, donde no existen los malos sentimientos. ¿Sería una utopía? Considero que no. Es rodearse simplemente de personas que latan en nuestra misma sintonía y nos aporten alegrías pequeñas día a día.

Muchas emociones juntas a lo largo del recital, invadieron a todo el público. Había familiares, amigos y seguidores de la banda.

Llegando casi al final del show, presenciamos “El juego” y, también, la canción del videoclip “Una hora más”.

Sin lugar a dudas, un momento muy tierno fue cuando su beba le entregó un ramo de flores a su madre artista. Con un año y tres meses, puede aplaudir a Sol – y a su papá que es el Bajista, reírse, tomar conciencia de cuando las estrofas iban dedicadas a ella y festejar la vida desde tan pequeña.

Pero no podían escaparse después de tremendo éxito… así que gritamos, aplaudimos y regresaron con un country muy divertido.

¿Seguirá el legado de los Mihanovich?

La música se lleva en la sangre, en los genes, en el alma. Componer no es para cualquiera ni por cualquiera. Con ganas, solamente, no se concretan los sueños.

El de nuestra cantante, hace rato que sigue por un sendero de luminosidad. Pronto tendremos su disco y festejemos la Primavera que es la estación que pega justo con su forma de vestir, de lookearse y de despertar ante el universo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un diálogo entre instrumentos

Seguramente los seguidores y amantes del blues, habrán escuchado nombrar a Mariano Slaimen.

Su armónica, logra definir un estilo muy especial en el cual se mezcla el Funk y Soul, principalmente.

Mariano se presentó, ayer, en Velma Café, junto a la R & Band; la cual está conformada por: Matías Méndez (Bajo), Mariano Sanci (Batería), Silvio Marzolini (Teclado) y Juan Manuel Torres (Guitarra).

Recorramos algunos de sus hitos como músico. Participó en el Chicago Blues Festival USA, Koh Samui Jazz & Blues Festival (Tailandia), John Lee Hooker Anniversary, San Francisco (USA). En Argentina, estuvo en La Trastienda, Teatro el Círculo (Rosario) y en el ND Ateneo.
Posee dos discos propios (Misty Blues, 2001 y Al límite, 2010) e intervino en ocho de  importantes artistas nacionales e internacionales, a detallar: El jazz en las venas (Jorgelina Aleman), Gabriel Cabiaglia, Colors of the blues (Zakiya Hooker), Keep in it reel (Zakiya Hooker), Planeta Mongo (Silvio Bonnet), La Santa Rita (Mariano Gianni), Nasta Super (Tiempo perdido) y Bass Boost (Matías Méndez).

Su último disco solista, “Al Limite”, de Soul y Funk, sale del molde convencional de la armónica donde se prioriza el groove y la melodía – con versiones propias y clásicos de Tom Jobim , Stevie Wonder e Ivan Lins.

Si no pertenecés a este pequeño gran mundo del Blues, tal vez no te interese esta nota. Pero si la estás leyendo, quizás te intrigue lo que está por venir.

Tocaron temas de su último disco “Al Límite”, en el cual intervinieron músicos muy destacados, que a su vez han estado junto a otros grandes artistas: Matías Méndez (Luis Alberto Spinetta), Jota Morelli (Fito Páez, Al Jarreau), Javierv Lozano (Luis Salinas), Álvaro Torres, Ayelén Zuker – con mezcla y masterización de Nacho De La Riega.

Nos trasladamos unas décadas atrás, para vivenciar una noche mágica, llena de swing. Mariano Slaimen no solo tocó la armónica de una manera romántica, sentida y placentera, sino que nos demostró que su voz también está preparada para el canto. De dónde saca tanto aire para no cansarse, es un misterio. Hasta a los cantantes profesionales se les siente la agitación en sus cuerdas vocales, cuando no oxigenan bien… pero este músico es un caso aparte.

Abrieron con el tema que le da nombre a su disco, a modo de introducción. Luego tocaron “Velas” (de Iván Linz) y continuaron con “24 de marzo” (con autoría de Matías Méndez).

Lo sorprendente del recital fue el diálogo que se estableció entre Guitarra y Armónica, super entretenido y dinámico. Esto es un fiel reflejo de que la palabra puede quedar en un segundo plano o silenciarse directamente.

También existieron conversaciones entre el Teclado, el Bajo y la Batería. Y, de esa forma, todos pudieron lucirse. Ninguno de los artistas intentó sobresalir por sobre el resto y eso fue maravilloso ya que un buen equipo precisa de compañerismo y no de competencia escénica.

Juan Manuel Torres, estaba feliz. Eso se le notaba en el escenario. Él y sus 6 cuerdas, establecieron durante todo el show, un vínculo muy estrecho, en el que se sonreían con el alma. Sin lugar a dudas, es el lugar de ambos y lo lograron transmitir al público, quien aplaudió todos sus solos.

Con respecto a Matías Méndez (Bajo), es músico sesionista y participó como artista en Escalandrum, Ernesto Snajer, Lito Vitale, Nico Cota, Santiago Vázquez y el grupo Ramón, Hora Cero, La Sandunguera, Guillermo Klein, Argentos, Las Zarigüellas y Bahiano, entre otros.

Y el Baterista, ¿a que no se imaginan quién es? Mariano Sanci. Quizás lo recuerden en el programa de Susana Giménez o en  el grupo Sabrosas zarigüellas o junto a Soledad Pastorutti, Palito Ortega, Pablo Tamagnini, Puma Rodríguez, entre otros.

Por otro lado, Silvio Marzolini, además de ser un excelente pianista, tocó en Los Piojos y tiene su propia banda llamada Un perro y la vieja escuela del funk, tocó junto a Daniel Alambre Gonzáles, uno de los mejores guitarristas de la Argentina.

La noche siguió avanzando de la mano de “Inutil Paisagem” (una canción con estilo funk y en portugués). Pero un momento muy especial fue cuando Mariano le cantó a su hijo “Juan Cruz”. El pequeño, en brazos de su mamá, estaba dormido, pero la melodía lo despertó y comenzó a aplaudir su homenaje.

También nos deleitó con “Let’s stay together”, “Ta ta you Johnny guitar Watson”, “Let’s get it on” yPlay your game Barry White”.

Tuvimos la oportunidad de estar presentes en un recital instrumental y vocal, muy completo. Como siempre, uno se queda con ganas de más y para eso escuchamos un solo de armónica, luego sonó un tema como del lejano oeste llamado del estilo de  TBone Walker, en el que tuvimos que contenernos las ganas de bailar.

Llegando ya al final, nos dieron la sorpresa de invitar a Adrián Jiménez y Mariano Cabrera (armoniquistas), quienes fueron improvisando entre los tres, acompañados por el resto de los músicos.

Pero, la banda no querían irse y nosotros tampoco queríamos que lo hiciera, así que los sonidos siguieron reproduciéndose como en un mundo mágico, donde todo es bello, al son de “Funky blues” y “Shuffle”.

Lo único que podría decir que le faltó al espectáculo es un espacio para que pudiéramos danzar junto a ellos. El resto, es uno de esos recuerdos para guardar en el cofre de la alegría y satisfacción.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Un viaje por el Jazz

¿Te animás a sacar tu pasaje y disfrutar de la música?

Si sos amante de este género, no vas a poder resistirte a subirte a este avión, donde recorrerás distintos países, de la mano de “Jazz around the world”. Mabel Minuchín (Voz) y Pablo Porcelli (Saxo y Dirección musical), serán nuestros guías.

Un grupo de músicos nos acompañarán durante todo el recorrido: Sergio Pilipec (Piano), Chelo Rodríguez (Bajo) y Claudio Eidler (Batería).

La aventura comienza con dos clásicos de la década del 30: “All of me” (Gerald Marks – Seymour Simons, 1931) y “I got rhythm”  (George Gershwim, con letra de su hermano Ira Gershwin, 1930).

Luego, ingresamos en los años dorados del Jazz con “Makin whoopee” (Eddie Cantor, 1928), para adentrarnos en el clima más tropical de Brasil con la Bossa Nova “Desafinado” (Antonio Carlos Jobim – Newton Mendonça, 1963) y “Blue bossa”  (Kenny Dorham).

Y el itinerario se pone más romántico al escuchar “Quizás, quizás, quizás” (Osvaldo Farrés, 1947) y el ritmo empieza a subir con el tema de la película Bailamos “Sway” (Dean Martin, 1954).

Lo interesante de esta banda es que el repertorio elegido, sea o no del género de jazz, es adaptado – con los arreglos correspondientes – para que suene como tal. De esa manera, los músicos logran salir un poco del esquema tan estricto, y elegir a su gusto todo el abanico de temas que gustan de hacer en el escenario.

Pero querida tripulación, continuemos la travesía… llegamos a España con “Granada” (Agustín Lara, 1932), una versión con letra en castellano e inglés con mucha garra. Y después de esa bella versión, nos espera Francia con un instrumental llamado “Sous le ciel du Paris” (Compositor Jean Dréjac y música de Hubert Giraud).

¿Se están entusiasmando? Próxima parada: Liverpool, tierra de The Beatles. Aquí nos espera “Something”. Al finalizar la tan famosa canción nos vamos a Italia de la mano de “Tu vuo fa l´americano”(Renato Carosone, con letra de Nicola Salerno, 1956).

Y, nos detenemos en Buenos Aires, la ciudad arrabalera, para escuchar dos temas llenos de melancolía y pasión: “Libertango” (Astor Piazzolla, 1974) y “Nostalgias” (Compositor Juan Carlos Cobián y letra de Enrique Cadícamo, 1936). Pero no se pongan tristes que ya estamos por ingresar a Nueva York con “Cabaret”. Sí el tema de la película.

Pero la cantante les pregunta a sus músicos y luego a nosotros: ¿qué es lo más importante del mundo? “W.o.m.a.n.” y “L.ov.e.”.

El tour está llegando a su fin, pero necesitamos una yapa. Y nos regalan “Lady is a tramp”.

De esta manera, nos invitan a que volvamos el 15 de septiembre. El avión saldrá, nuevamente, de Velma Café a las 21 hs. El pasaje cuesta $80. ¿Te lo vas a perder?

Mariela Verónica Gagliardi

 

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El pueblo necesita recordar

A las 00.30 am finalizó uno de los recitales más sensibles de la historia del rock argentino. Por qué utilizo el término sensible. Porque Nito Mestre junto a Eduardo Gatti, entonaron himnos muy arraigados en nuestros pueblos (el argentino y el chileno). Dos sociedades muy maltratadas, durante varias décadas, pero que, sin embargo, pudieron mantener unidas y vivas sus raíces, gracias a las distintas estrofas que nos caracterizan.

Desde casi las 22 hs, en Boris Club (Gorriti 5568) pudieron dar comienzo a un show increíble y colmado de espectadores que sabían a la perfección cada canción. Escuchamos algunos temas de Sui Generis como “Aprendizaje”, “Rasguña las piedras” y “Quizás porque”.

También hicieron un recorrido por temas como “La forma de mi corazón” – versión en castellano de “Shape of my heart” (Sting), que proximamente saldrá en el nuevo disco de Nito; “Para qué decir”, “Flores en el mar”“Naomi” (de Eduardo Gatti). Tocaron “El fin del mundo”, titulada de esa manera ya que hace alusión, justamente, a todas las predicciones que se venían haciendo hace tiempo sobre los últimos momentos de vida en el planeta tierra.

Del disco Colores puros (1999), tocaron: “La verdad”,  “Te adoro desesperación” (Fito Páez) y “Los momentos”.

Con respecto a Gatti, se pudo lucir con varias canciones como: “Huecos del sol y de la luna”, “Francisca” y “El viaje definitivo”, entre otras. Su voz tuvo y tiene una característica especial que conmueve. Su dulzura al entonar cada palabra, acompañándola con su guitarra y cada expresión en su rostro, nos hizo viajar junto a él, descubriendo nuevos paisajes.

“Quiero paz” fue uno de los pedidos más sinceros que se le pueden escuchar a un hombre: “Quiero una pausa, quizás morir de amor en tu mirada. Sin pasado, sin presente que me juzgue”.

Es notable cómo el paso del tiempo hace que una tierra que sufrió mucho, desee calma, armonía y siempre: amor.

Y con respecto a esta temática, nos presentaron la canción “Los ojos del pueblo”, que grabaron para una película de Puerto Rico. Dicho film tratará sobre el periodo Pre-olímpico. Cabe aclarar que antes de cantarla nos dijeron que podíamos salir corriendo o quedarnos gustosos. Se imaginan que los aplausos no alcanzaron para homenajearlos.

Si bien los músicos no figuran en el afiche principal, son fundamentales sus participaciones porque, no solo le dan sostén al recital, sino que conforman a la música, al arte por interpretar los sonidos y transmitirlos a un público exigente.

Lejos de habernos producido nostalgia, nos llenaron el alma de alegría y asumiendo el pasado, supimos ser felices en nuestro presente llamado: vida.

Músicos que tocaron:

Voz, guitarra, flauta traversa: Nito Mestre.

Voz, guitarra: Eduardo Gatti.

Guitarra y coros: Ernesto Salgueiro.

Teclados y coros: Fernando Pugliese.

Guitarra, bajo y coros: Eduardo Cautiño.

Percusión: Jonatan Szer.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Para los amantes del Tango

¿De qué hablamos cuando hablamos de esta música? ¿Es tan tolo un ritmo?

¿Es algo que se puede contar, decir, hablar, reír, llorar?

Cada seguidor del Tango podrá dar su parecer y, seguramente, en algunos puntos coincidiremos y en otros no. Es como hablar de sentimientos, ¿quién tiene la verdad?

Desde muy chica me vi interesada por el fenómeno tanguero sin saber bien por qué. Me llamaba la atención y casi nadie en mi familia era seguidor. Hasta que un día mi madre me dijo que su papá, o sea mi abuelo que no había podido conocer, participaba de concursos de baile, amaba esta danza y, casualmente, nos gustaban las mismas orquestas. Pasaron los años, y más allá de haber aprendido figuras, ganchos, sandwichitos, giros y saltos, supe que lo más importante era el abrazo.

Mariano Montes, supo abrazarnos calidamente, a todos con su Voz, con su sentir, con su amor hacia este mundo del Tango. Y lo escribo con mayúscula porque si un país la lleva, esta palabra de cinco letras, también la merece.

Y nos deleitó con su último disco: “TangoDosis”. Se pueden imaginar qué significa una dosis, ¿no? Al mejor estilo de tomar un cóctel de alguna bebida energizante, el abanico de temas que eligió para sorprendernos, nos dejaron atónitos.

Algunos de los tangos que se tocaron fueron: “La canción de Buenos Aires”, “El último café”, “Mimí Pinsón”, “La luz de un fósforo”, la milonga “Alma de loca”, el tan afamado y “Tinta roja”, entre otros.

En cierto momento del recital, el cantante nos dijo “Cuídense que quedan pocos”, pero lejos de terminar el espectáculo, era simplemente el título de un tango. Menos mal, porque nos hubiera entristecido el alma, si se le ponía fin a semejante show.

El Tango es una comunidad donde una vez que ingresás, querés quedarte para siempre. Es una Familia. Pero una Familia elegida con el corazón. Es como adoptar, a lo largo del tiempo y nunca arrepentirse.

Con respecto a la Orquesta Quinteto Cappz, sonaba a integridad, a viejo (en el mejor sentido de la palabra), a burdel (que es donde comenzó a tocarse esta música, originariamente), a auténtica. Era una caricia, un querer aferrarse a la melancolía y no soltarla más.

Este cantante, provoca piel de gallina cuando entona las melodías, porque es un grande de los de verdad. No necesita convertirse en un personaje para llamar la atención, porque su talento recorre los escenarios y reconoce las caritas de su público con alegría. Él, bien sabe, que sus seguidores merecen cariño y no ser pasivos ante tan apasionante espectáculo. El público necesita aplaudir, necesita saber que Mariano es de carne y hueso y que lo que propone es maravilloso.

Estuvimos en Velma Café, disfrutando, aproximadamente, 2 hs de show y tanto él como la Orquesta Cappz, que lo acompañó, dieron todo desde adentro.

De tanta emoción que se vibraba en cada una de las mesas, no podíamos creer que una bailarina ascendiera al escenario, vestida como un ángel. Ella (Mariana Soler), supo desplegar su danza contemporánea mezclada con tango, realizando un cuadro unipersonal, integrado a la escena arrabalera.

También pudimos contemplar a otra de las bailarinas, María José Martirena, que fue guiada por su compañero Jorge Carroz, en las pistas.

Pero, más tarde, Mariana Soler, se sacó el gusto y le sacó viruta al piso, mostrándonos su baile de pareja con Carroz.

Si tomamos a la distancia el espectáculo, lo podríamos asemejar con una comida de la alta sociedad, donde hay: entrada, primer plato, segundo plato y postre.

¿Cuál fue el postre? A mi criterio, el tango “Berretín” que atrajo a ambas bailarinas a realizar una coreografía simulando estar en una cantina, desplazándose con sillas por el escenario, hasta llegar al cantante quien actuaba también la situación.

La Orquesta Cappz está compuesta por: Richard Cappz (Bandoneón y Dirección), Oscar Pittana (Contrabajo), Agustín Guerci (Guitarra), Hernán Díaz Karich (Violín) y Gustavo Michalik (Piano).

Compañía DNI Tango.

Mariela Verónica Gagliardi

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