*** MARZO 2021 ***

La condición es no sentarse. Un enfermero/guía, se encargará de que el público vaya acomodándose uno al lado del otro, paraditos y en fila. Comienza la función. Recuerden, nadie debe amagar a acercarse al piso, flexionar las piernas o apoyar la cola, hasta el fin de la obra.

Los pacientes son Los que están sentados, la visita, la visita no. A la izquierda de la sala de recepción, podemos observar a dos pacientes, sentados, por supuesto. Un vendedor de seguros y una adicta a los barbitúricos. A la derecha, una ventanilla donde tres enfermeras se debaten, a modo de reboleo y caos, las historias clínicas y las pastillas de los pacientes. De fondo, la doctora, que no es cualquier doctora, es la suya, la mía, la doctora de todos. Una doctora sin ojos.

Este enfermero/guía irá llevando al público (a la visita) por los diferentes estadíos del tratamiento, siguiendo su luz. Todos nos movemos al unísono para que una de las enfermeras nos cuente un poco más sobre la concepción de algunos medicamentos. Después, continuamos caminando y nos encontramos con la paciente adicta, tirada en el suelo, llena de pastillas, contando tristes episodios de su vida.

 

De repente suena un celular entre el público, un hombre atiende, sale de entre la gente y conversa con un policía. Parece que él también es policía o detective. El diálogo entre los actores y el público, es constante y natural, se da una suerte de teatro descontracturado, lejos del escenario tradicional. Esta obra se presenta en las diferentes salas de la casa, dinamizando la puesta en escena y otorgándole un carácter real a este hospital/manicomio.

Más allá del delirio y de lo cómica que puede resultar esta función, porque los personajes son bizarros y delirantes, los diálogos, con partes tomadas de Dante, Sartre y David Lynch, le dan un carácter serio y filosófico. Se puede leer entre líneas un sentido social, eminentemente humano, los personajes se preguntan por el sentido de la nada, por el dolor. Vuelven al pasado, cuentan momentos, se asustan, quieren escapar. Y es que la vida comienza antes de que uno se dé cuenta. Y tal vez después, sea demasiado tarde.

Una obra dirigida por Guillermo Yanícola y protagonizada por Milena Bracciale, Leandro Llabrés, Fabián Luna, Cecilia Mesías, Julio Palay, Daniela Parrinello, Clara Morlans y Susana Santoro. Sobre textos de Dante, Sartre y David Lynch.

Melisa Morini

 

 

Comentarios en: "El sentarse es perjudicial para la salud" (1)

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