*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Hace momentos se inauguró la décima edición del Festival de Teatro de Rafaela con una performance española llamada «Rodafonio». Este show musical y teatral a la vez reunió a toda la población local y, también, de otros lugares nacionales.

La cita fue alrededor de las 18 hs y tanto niños como adultos disfrutamos de esta rueda mágica que contenía a los actores. Para quienes no se imaginan el caudal de gente, podrán notarlo en las imágenes a continuación y les cuento que dicho espectáculo nos hizo entrar en calor desde el Museo histórico municipal hasta el Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano.

Claro, tuvimos que caminar a la par de ellos y correr en caso de no habernos movido con anterioridad. En cuanto a lo sonoro, interpretaron piezas musicales con estilo de jazz, cumbia, rapidez, entre otras. Cantar no cantaron ni hablaron durante la función callejera y es que se les hubiese complicado hacerlo mientras sus cuerpos giraban en las ruedas que los contenían.

Tanto el bajo, como el saxo y la batería alcanzaron para sumergirnos en una impronta diferente, entretenida y suspicaz. Considero que es el tipo de teatro que más une a la población, permitiendo combinar: naturaleza, arte, música y participación.

Sí, por más que uno asista a un teatro y permanezca sentado el tiempo que dure la función, me atrevo a afirmar que apasiona tener contacto y algún tipo de intercambio con los artistas. A ellos, les debe ocurrir de igual manera. Al menos a los que aman su profesión.

No, no me olvidé… una especie de ovni -podría decirse- nos supervisó desde el comienzo y acaparó la atención hasta del más distraído.

Mientras una abuela le decía a su nieta si le gustaría tener una rueda así para jugar,  yo me apuro que sigue rodando.

Ficha artístico-técnica: Autor: César Álvarez y Andrea Cerchiaro.
Por Grupo Factoría Circular Ciudad: España/ Colombia/Argentina
Idea, construcción y dirección: César Alvarez Bayer
Asistente de dirección y producción: Andrea Cerchiaro
Composición musical: Rodrigo Spagnuolo » Pilu» Músicos: Cecilia Gebhard (guitarra), Facundo Vacarezza (trombón), Gonzalo Suarez (batería).
Actores: César Álvarez, Andrea Cerchiaro.
Producción: Rodrigo Pérez – Factoría Circular
Género: espectáculo teatral musical de calle
Duración: 50 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

LAS FOTOGRAFÍAS EN BREVE SERÁN SUBIDAS

Hija de Dios1

¿Qué podría decirse de él que no se haya dicho, qué acotación de amor, pasión o al pasar se afirmaría al verlo en vivo, en la pantalla chica o, con suerte, en persona?

Nuestro país tiene, a particularidad de no ser demasiado nacionalista ni patriota, por eso es que esta gran figura del fútbol argentino se encargó de poner su sello distintivo para que cualquier extranjero identificara a nuestras tierras con el nombre de Diego Armando Maradona.

Para disgusto de varios, Maradona siempre fue polémico y, su sinceridad, sacó más de una careta política, tal vez sin proponérselo.

Su vida, su intimidad y su hija mayor -en este caso- puede disfrutarse, absolutamente, en el Teatro San Martín con «Hija Hija de Dios2de dios» (escrita por Erika Halvorsen y Dalma Nerea Maradona, dirigida por la primera).

Padre e hija logran un acercamiento, conmovedor, feliz, de crecimiento y total evolución; emocionándonos muchísimo a todos los presentes.

Padre e hija que fueron puestos en tantas bocas hipócritas y que, sin inmiscuirse en vidas privadas ajenas, lograron furor, críticas y palabreríos banales. Ambos tienen la particularidad de amar y dar todo por sus seres queridos así como de perdonar.

Dalma, una gran mujer, se pasea por el escenario con total soltura, narrando unas fotos y videos que acompañarán la obra de principio a fin, a la vez que Mariano Bicain hará de interventor para darle el pie a la Hija de dios.

Ella cuestiona el título el cual es una verdad popular pero una ironía personal. ¿De dios?, se pregunta. Él es mi papá, y esa respuesta será la que nos dará a nosotros como público y a cada interrogante planteado en el guión que compone su vida desde que nace hasta la actualidad.Hija de Dios6

Es muy fuerte ser espectador de una verdad, por más ficcionada que esté la pieza teatral. Justamente, ocurre lo que
deseo pase siempre en todas las obras: esa combinación perfecta entre una realidad y sus componentes irreales. Si bien, Hija de dios es autobiográfica, la dosis de ficción esta presente.

Como en The truman show, miramos, observamos y señalamos todo lo que recordamos, vivimos, presenciamos y desearíamos recordar delante de él. Ese ojo que nos permite conocer todo sobre nuestro ídolo, sintiendo orgullo antes que nada por lo que le dio al deporte pero, también, a la vida. Su humildad con que siempre habló, sin tenerle miedo a nada ni a nadie, fue lo que lo convirtió en uno de los más grandes.

Dalma, desde el día que nació fue advertida, no amenazada, sobre lo que sería su entorno, el fanatismo por su padre y la prácticamente nada de intimidad que tendría. Desde su bautismo, quince años hasta el detalle más secreto, se conoció y conoce, pero él, su papá siempre la preservó de todo lo que estuvo a su alcance.

Halvorsen consigue recrear un espacio precioso, colmado de historias, anécdotas y relatos de la mano de su propia actriz, quien se encarna el interpreta a ella misma. Esta apuesta no es sencilla como parece, es un verdadero desafío que no decae en ningún momento, convirtiendo a la sala en un estadio que llora por las injusticias, por los malos momentos y por la valentía del Diez.

Hija de Dios9

Si superar no es cosa de grandes, si alcanzar objetivos no es un mérito y si doblegar a la vida no es una manera de resucitar, ¡¿cómo se podría denominar al mejor jugador de todos los tiempos sin que suene exagerado?!

ficha artístico-técnica Hija de dios

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Ego11

Como si se tratara de la filmación de una película, Tomás Romero (Diego Beares), recrea la supuesta historia de su vida de una manera muy interesante. Nosotros, como público, estamos ahí presentes, viendo desde la selección de los actores en un castigo hasta el desarrollo del film.

Los días más importantes de esta figura son narrados y puestos en conocimiento de los espectadores para disfrutar de una historia llena de momentos graciosos y, también, conmovedores. Las representaciones corporales se hacen presentes para poner en ridículo a diferentes canciones que han liderado rankings musicales y, exprimen, al máximo, sus potenciales. De esta forma logran montar una obra dentro de otra.

Las escenas logran su esplendor gracias a una narradora que podemos ver si tan sólo miramos para el primer piso. Su voz y gracia dotan a Ego de una magia increíble.

Aquellos aspectos más cómicos son justamente los relacionados con el mundo gay. En este caso, burlarse de las situaciones más estereotipadas por la gente son tomadas y apropiadas para «Ego, mi verdadera historia». Y el ego como egocentrismo, como forma de vida y de ser; ingresa en varios de los intérpretes para quedarse.

Ego10

Imposible pasar por alto la participación de Jimena Piccolo quien ha estado durante varias temporadas en Chiquititas y desde el principio de la tira de Telefé. Igualmente, no tiene un rol protagónico sino meramente secundario aunque relevante a nivel argumental.

Un actor principal -quien además oficia de propio director- en su película autobiográfica y en la pieza teatral, es cuestión de ego. Quien no puede o sabe dividir responsabilidades es egocéntrico. En eso se centra Ego y en torno a eso giran los diálogos: personajes perdidos y en busca de identidad, una identidad que Beares se encarga de tallar a su propio antojo y placer. Es la segunda temporada de esta obra y, la sala llena, demuestra sus aciertos.

Ego5Me sentí como en un set de filmación de Hollywood observando y aprendiendo sobre la elaboración de una película importante que marcaría un antes y un después. Otro aspecto fundamental que afirmo como el éxito de la historia es la exageración en cada personaje que llega a concebirse como grotesco sino natural a lo largo de la dramaturgia.

Un adulto simulando ser un niño caprichoso es uno de los que más llamaron mi atención. Vestido con jardinero y sin poder despegarse de su oso de peluche, ganará con ternura su lugar. También sobresaldrán, pero de otro modo, los cuerpos tallados y tanto los ojos femeninos como los masculinos no podrán despegarse de éstos. Y no es un detalle menor la producción del público masculino.

A menudo somos las mujeres quienes intentamos destacados por la ropa, maquillaje y peinados. Olvidense, porque la platea gay nos supera ampliamente. Es una de mis debilidades estar entre ellos. Son más afectuosos, demostrativos y sensibles. Sin lugar a dudas, los elijo. Su pasión se pone en juego desde el comienzo y si existe alguna equivocación u olvido, pasa desapercibido.

Ego12

Me interesa mucho la puesta en escena ya que son solo unas sillas las encargadas de adornar el espacio y alojar a Beares, quien da la espalda a su platea hasta el final de la historia. Así como suele escucharse que un actor jamás debe dar su espalda al público, creo que habría que hacer una corrección: el elige hacerlo, no se confunde con la teoría.

Sus palabras y oratoria no necesitan mostrar el rostro para convencernos. Pero, cuando llega el desenlace de Ego, lo contemplamos y sus ojos justifican todo. En un ambiente hostil como el de un prostíbulo es posible sufrir con un asunto muy delicado como lo es la maternidad y Clara (Denise Bellatti) refleja a cada joven irresponsable o ignorante que asume su error dando a luz. Ella es la contracara del narcisismo y de la posibilidad de amar a otro.

Entre las risas se oculta el llanto pero cada rol se encarga de personificarlo desde su lugar y a su manera.

ficha artístico-técnica Ego

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Permiso20

Y todavía sigo repitiendo en mi mente aquella secuencia que duró alrededor de diez minutos. Una y otra vez se repetía. Sin palabras, sin olvidos, sin sentido al parecer. Todavía recuerdo esas piernas cansadas de moverse, esos pies callosos y cada traslado, al parecer, inútil.

Pero, una breve interrupción en la sala provocó un giro inesperado en “Permiso… ¿puedo hablar?” (de Lucho Cejas). Una de las actrices, haciéndose pasar por público, nos dejó boquiabiertos al expresarse como quiso: pidiendo la devolución del dinero de su entrada. Esta ocurrencia nos relajó un poco ya que, vale aclarar, se estaba volviendo un tanto monótona la danza.

Está bien pedir la palabra, levantar la mano… lo que no está bien es ser silenciado, reprimido, callado, matado en vida. ¿Qué es la libertad de expresión?

El ritmo, el cansancio, la inercia y las ganas -antes que nada- de ser. De ser libre como un ave, de desplegar los brazos Permiso12como si fueran alas, de sentir cada partícula de aire y respirar y oxigenarse. Pero nada de eso es posible, porque hay seres más fuertes que tienen intereses, que no viven ni dejan vivir, que odian y detestan al que ama.

La danza contemporánea es bella de por sí, porque cada cuerpo puede elegir su movimiento y por más que realicen una secuencia o canon, jamás será igual al de otro. Es maravilloso que cada uno pueda moverse a su modo, hablar según su conciencia y sonreír según sus ganas.

Durante toda la obra de teatro-danza puede notarse esto justamente. Mientras unos se expresan otros intentarán frenarlos, atarlos y exterminarlos cual bichos.

¿Estamos en presencia de una dictadura lingüística o corporal?

¿Por qué molesta tanto que otro sea como es, que diga lo que siente y que quiera ser libre?

¿Cómo se puede vivir sin tener una ideología, sea cual fuere ésta?

¿Son, acaso, tan débiles los que digitan el poder que tienen miedo de ser relegados a un costado, a no ser tenidos en cuenta?

Permiso15

Sufrí, me emocioné y quise gritar. A todos nos pasó algo similar y la angustia nos invadió por completo al verlos de más cerca, al notar que los artistas son personas que interpretan sentimientos y que, a su vez, sienten como ellos mismos, que hagan el rol que hagan no dejarán de expresar con cada una de sus partes un sentir grupal.

Es muy difícil comunicar una performance tan deliciosa y amarga a la vez, con tintes de miedo, tensión, alegría y, finalmente, paz.

En cuanto notaron que sus posturas y su caminar no era lo que más querían, optaron por destrezas más grandes como trepar paredes, hacer determinadas figuras de a pares o en conjunto, buscando -una y otra vez- la manera de decir con los sentidos, sin la palabra. Silenciando las letras, el abecedario y dándole protagonismo a los ojos, al rostro, a las Permiso2manos, a las piernas, glúteos, pies, pelo, frente…

Desvanecieron de golpe, se trasladaron de a poco, continuaron como empezaron, intentaron ejemplificar sus dolores y los entendimos.

“Permiso… ¿puedo hablar?”

Quién dijo que se habla solo con vocablos, con las cuerdas vocales, con sonidos?

La música habla, los genitales hablan, el corazón habla, las lágrimas hablan, los pasos hablan, la represión habla, el miedo se transmite, invade, recorre lentamente hasta apoderarse.

“Permiso… ¿puedo hablar?”, iba de a poco escribiéndose en la pizarra que conformaba la escenografía.

El Teatro El Cubo, con la sala llenísima, escuchó a cada artista. Los abrazamos con el alma. Entendimos su padecimiento y aplaudimos estar en democracia.

Permiso33

ficha artístico-técnica Permiso...puedo hablar

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Un bebé en camino, una suegra malvada y un marido ausente son la combinación perfecta para que una mujer embarazada sienta fervientes deseos de desaparecer del mundo.

Es sabido que la dulce espera no tiene demasiada dulzura, sino todo lo contrario. La fealdad se apodera por completo del ser y la pobre femeneidad se oculta detrás de un hombro, asomando solo en sueños.

El cuerpo cambia y el hombre que acompaña deja de hacerlo. Éste siente que su esposa es futura madre y no ya mujer.

Marcelo Iglesias (Director de la pieza teatral) supo escoger a los actores precisos para que la trama pueda desenvolverse de la manera más real y absurda posible.

Zoe (Rosana Boneto) tendrá que soportar hasta las peores humillaciones por parte de su suegra (Graciela Levaggi), sin contar con el apoyo de su compañero de vida Sasha (Ignacio D’ Olivo). Pero, a no desesperar que se trata de un melodrama, con muchos códigos de humor negro y estallaremos de risa hasta al ver caer la panza redonda en la cama sommier.

Hay que aceptar, digerir y disfrutar una buena comedia. Apartar por unos minutos esas rígidas estructuras que nos dicen qué está bien y qué está mal.

Teniendo en cuenta estas condiciones, quien no ría será por falta de comprensión. Nada de decir uy pobre! Sobre tal personaje porque estaremos saliéndonos de la pista humorística.

No existe una gran elaboración en los diálogos y es que la obra «De mi madre» no apunta a eso, sino a las sensaciones surgidas en una familia durante un embarazo y a la crueldad desencadenada por ese periodo.

Todo es producto de la naturaleza pero lo cierto es que Zoe estará viviendo en un cuento de terror hasta que sea dormida para siempre. Blancanieves, La bella durmiente y tantas otras princesas casi pasan por eso.

Pero, el detonante de la pieza teatral, es la aparición de una mujer negra (Claudia Schanzenbach) dentro de una caja. Ella será una especie de cantante que amenizará las situaciones conflictivas de la casa haciendo estallar en ira a la pobre mujer.

Lo más ocurrente será la cantidad de justificaciones que dirá su ama y tanto tortura física como psicológica que parecerá sin desearlo en absoluto.

El final será como la gota que rebalsó el vaso y no hay que buscar similitudes con hechos reales porque cambiaría totalmente la carátula de la historia.

En cuanto a los temas que se abordan no son todos en torno a un bebé y embarazo sino a la miseria humano y su egoísmo. El humor negro es una buena herramienta para evocar y transmitir sin herir, pudiendo elegir una narración como pretexto para, luego, argumentar sobre la vida, la venta ilegal de niños, la desvalorización del otro, la infidelidad, el desamor, el statu-quo y la cobardía que lleva a una persona a decidir por otras -ocultando verdades demasiado desgarradoras-.

De mi madre, de su madre, de cada una de las madres que eligen parir sin saber para qué ni por qué.

De mi madre, puesta en boca de su hijo quien tiene más interrogantes que respuestas y que cualquier.situación le será útil para escapar de la responsabilidad que le corresponde.

Y, de la madre de la negrita privada de su libertad, ocultada en cuatro maderas que no pueden ni saben hablar pero sí recordar el triste pasado.

Mientras el tiempo pasa, el monoambiente albergará risueños momentos y descabellantes situaciones que nos harán reír relajadamente. Hasta que nuestra mente tenga que analizar y para ese entonces la función habrá terminado.

Mariela Verónica Gagliardi

El estadio de arena4

La muerte, más que el nacimiento, suele unir a las personas que estaban distanciadas. Este es un misterio que, al día de hoy, no logro entender del todo. Como si la melancolía fuese la encargada de juntar por un momento a seres que se odian pero que los recuerdos logran superar cualquier sentimiento negativo.

«El estadio de arena» (de Patricio Abadi) logra captar la esencia de una situación muy dolorosa como es la muerte de un padre y, en pocas horas, rememorar aquellos conflictos sin resolver.

Se trata de dos hermanos (Santiago Gobernori y Pablo Seijo) que, infantilmente, se han disputado el amor de una mujer. Pero, después de muchos años sin hablarse ni verse, ese tema no había salido realmente a la luz.

Ellos han encarado sus vidas de manera tan diferente que por más que intentaron diferenciarse el uno del otro, la El estadio de arena1vida se ha encargado de demostrarles que son dos caras de una misma moneda.

Además de esto, uno intenta mostrarse más frío y estructurado, mientras el otro hace renacer su costado más cursi y romántico.

Ninguno se ve demasiado realizado con el camino escogido, pero hay algo que los abrazará para trasladarlos a su infancia, una infancia en que su padre estaba vivo y les enseñaba fútbol.

La aparición de una pelota les permitirá jugar, brevemente, intentando que el poco tiempo que permanezcan en la playa sea inolvidable.

Una mirada al pasado será esta obra -cargada de emociones- y, al finalizar, era imposible que no nos conectemos con parte de nuestra historia.

Abadi logró lo que suele costar tanto: el famoso cuento con principio, nudo y desenlace; sumado al plus de explorar la intimidad más dolorosa al punto de desgarrarse.

La arena, una rambla y el rememorar momentos y lugares de Uruguay, nos sitúan exactamente donde el autor desea El estadio de arena6pararse. Debo asumir que disfruto y admiro el teatro autobiográfico, por más ficción que sea en una parte o en su totalidad. Me voy plagada del sabor a chivito, a mar, a niñez, a la sensación de los pies  cuando rozan la playa, a antes, a tiempos que podremos traer a la fuerza y que, sin embargo, no podremos obligar a anclarlos.

Un profundo dolor se siente y observa en esos rostros inclusive antes de que lloren y la presencia de Jazmín (Marina Glezer) podrá develar el sufrimiento que sienten estos hermanos. De a poco las gargantas se van cerrando hasta que escuchamos el comienzo del dolor. Ese dolor que, desde las entrañas, es imposible tapar u ocultar.

El potrerito, en este caso, es un espacio natural que evoca recuerdos, pases, balones y la simpleza de la niñez.

«El estadio de arena» vendría a ser un pasado revelador, muy similar al común de la gente y, justamente, este aspecto es el que logra empatizar con el público.

Escribir e interpretar roles complicados y retorcidos no siempre tiene sentido. Esta obra justifica lo simple sin desvalorizar el guión. Al contrario, realzando la vida cotidiana, los roces familiares, las palabras nunca dichas y los amores frustrados.

Un estadio, un corazón roto como una ola cuando está llegando a la orilla.

Mariela Verónica Gagliardi

Agridulce8

La guerra y el amor nunca triunfan, dice uno de los actores en cierto momento de Agridulce (escrita por Laura Jozami y dirigida por Sebastián Pajoni).

Esta dramaturgia se erige como comedia dramática, utilizando muchos recursos televisivos. La frescura de Isabel (Silvia De Luca) va marcando la línea de la historia, sin ser el personaje principal. Dicha elección me parece muy interesante ya que el público no debe estar solo pendiente del hilo conductor de la pequeña Teresa (Nicole Grinberg) sino que puede elegir a una segunda narradora.

Los diálogos, a su vez, utilizan lenguaje cotidiano, simple y con gran carga emocional.

Cuántas veces hemos escuchado el dicho agria como el vinagre.

Pero Teresa es una joven sufrida, que no encuentra un hombro siquiera para consolarse. No tiene maldad ni rencor, sino la verdad de cada miembro de la familia y ésta no está preparada para asumirla.

Ser la más joven en un hogar suele relacionarse con la inexperiencia, la falta de madurez, «poca calle» como suele denominarse.

Ella tiene en claro a qué quiere dedicarse, quién es quién, dónde están las flaquezas y debilidades de sus parientes, entre otras cosas.

A medida que avanza la historia se van descubriendo secretos. Unos más tristes y reveladores que otros.

Agridulce1

Pero, lo interesante, es que nosotros como espectadores conocemos toda la información, mientras que ellos no. Algunos tendrán ciertos datos que los otros no y, el desenlace, de Agridulce no es el esperado ni ansiado.

Si bien no somos norteamericanos fuimos creciendo en una sociedad de consumo bastante yanqui, por lo cual los finales felices son los que más anhelamos.

El tema es que para esta historia no se sabría qué desenlace sería el mejor o más alegre.

Los personajes conviven en un mismo hogar pero, todos, son demasiado diferentes y opuestos entre sí.

Solamente el breve regreso de uno de ellos desde la ciudad será el detonador de todos los conflictos que eran aceptados como moneda corriente.

Una familia compuesta de modo no tradicional demuestra que alberga los mismos problemas que una común.

Agridulce3Por otro lado, cada objeto, decoración y detalle de la casa; demostrarán que las penumbras presentes no podrán ser realzadas con velas ni luz artificial. Los problemas llegaron para quedarse y desentrañarlos causará dolor pasado, al igual que una profunda angustia presente.

Un limón es comparado con lo agridulce, ocultando que esta fruta no tiene nada de dulce.

Así es la vida de cada uno de ellos: una total hipocresía, en un pueblo del interior.

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Muy pronto la nota!!

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Mariela Verónica Gagliardi

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» (escrita por Alberto Wainer y dirigida por Jorge Azurmendi) es una obra poética en prosa, en la cual se recopilan fragmentos de las obras más reconocidas de Federico García Lorca -intercalando las diferentes escenas con poemas y canciones del autor -.

Francisco Pesqueira, pone en su voz  las letras de Lorca, convirtiendo su rostro en la máxima expresión de amor.

Entre ellas estarán presentes Yerma, Doña Rosita, Bernarda Alba y Anda Jaleo.

Una joven y una anciana interpretarán una escena llena de angustia, dolor y tristeza.

YERMA. Entonces, que Dios me ampare.

VIEJA. Dios, no. A mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar.

Acá se pone en evidencia el lugar que ocupaba el hombre en aquella época y la debilidad que era depositada en la mayoría de las mujeres de aquel entonces.

Las cinco actrices, vestidas de negro, con ropas holgadas, continúan narrando sus vicisitudes.

Ese niño no tiene cuna… Se escucha de boca de una de ellas y la canción Nana de Sevilla hace su aparición, con toda la dulzura que la caracteriza.

Este galagaguito no tiene mare. Lo parió una serrana, lo echó a la calle. No tiene mare, sí; no tiene mare, no; no tiene mare, lo echó a la calle. Este niño chiquito no tiene cuna. Su padre es carpintero y le hará una.

Los acordes de la guitarra marcan el rumbo de la obra, una obra cubierta de melancolía que suena al compás de la música.

Y en cierto momento, se escucha hablar sobre la esperanza, esa sensación plagada de vacío y un poquito de fe.

Rosita: Ya soy vieja. Ayer le oí decir al ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. No lo pienses. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y… con quien quiero. Todo está acabado… y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacia…, ¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad.? Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez.

No podía faltar una teatralización sobre Bernada alba, enfrentando a dos de las hermanas por el amor de Pepe El romano.

Y tampoco era posible dejar afuera una canción gitana que es para que las palmas suenen de principio a fin: Anda jaleo, jaleo, ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo. En la calle de los Muros mataron a un paloma. Yo cortaré con mis manos las flores de su corona. No salgas paloma al campo mira que soy cazador y si te tiro y te mato para mí será el dolor,para mí será el quebranto.

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» el rostro de cualquier muchacha afligida, con sueños, enamoramientos y flaquezas.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

As you like it4

«As you like it» (Como les guste), de William Shakespeare (con versión y dirección de Jorge Azurmendi) es sorprendente, conjugando melodías y canciones con una excelente puesta en escena.

Un clásico puede representar una época antigua o adecuarse al presente y, en esta oportunidad,  autor y director optan por jugarse, convirtiendo el vestuario y diálogos de antaño con la frescura contemporánea. De esta manera, los diálogos son más que amenos y cada uno de los personajes -muy bien estereotipados- logran una puesta increíble digna de destaque.

As you like it33Este texto no es uno de los más famosos de Shakespeare pero, no por ello se encuentra en un segundo lugar.

La cantidad de personajes, el romanticismo, la traición y la lucha de poder y clases están presentes como siempre, aunque desde otro ángulo.

Un Duque que fue desterrado por su propio hermano, escogiendo su egoísmo y sed de poder, ignorando la sangre, para esconder su fragilidad. A esto se suma la elección de su hija y sobrina -esta última también desterrada- de fugarse para estar lejos de la maldad, sumergiéndose en un bosque donde la aventura y el amor reinarán. 

Rosalina: Entonces, ¿cuál será nuestro juego?

Celia: Sentarnos y reírnos de doña fortuna hasta echarla de su rueda, para que en adelante reparta sus dones con más equidad.

Las primas tienen el don de la justicia y de ciertos valores que no abundaban ni abundan en nuestros tiempos. Ellas As you like it6filosofan, se sientan a recitar poemas y a entablar diálogos profundos que las mantendrán unidas y a salvo de cualquier mal.

Por otro lado, el amor como fruto puro se deleita en sus bocas en presencia de sus amados y, también, con tan sólo recordarlos.

Rosalina, desesperada por lo que pudiera pasarle a su amado, Orlando, le da una cadenita, para que lo proteja.

Señor, lleva esto por mí, esta huérfana de la fortuna, qué más daría si en la mano más tuviera.

Estos enamorados, seguramente, nunca han tenido la intimidad que otras parejas sí han experimentado y es esto lo que les hace brillar tanto los ojos como para jurarse amor eterno.

Claro que antes de llevarse a cabo dicha unión, Orlando tendrá que pasar algunas pruebas de rigor, ideadas por Rosalina, quien decide disfrazarse de hombre haciéndose llamar Ganímedes cuando su propio tío -quien anteriormente desterró a su propio hermano- la echa de su lado por entablar relación con un hombre que considera despreciable al igual que a su progenitor Don Roldán de Boys.

As you like it23

Celia: Extended a mí también vuestra sentencia, señor, pues no sé vivir sin su compañía.

El Bosque de Arden será testigo de todas las promesas de amor y celebrará cuatro casamientos, convirtiendo el paisaje en una revolución de danza y festejos.

Para que queden realmente claros los fundamentos de poder y dinero, existe una frase que lo resume todo «más mueve al ladrón la belleza que el oro» (Rosalina). Pero, como decía anteriormente, la traición existe aunque por parte de quienes tienen el poder económico, que no es el caso de estas jóvenes que luchan por sus ideales -tema que existió en todas las épocas-.

Ganímedes (Rosalina) y Aliena (Celia) harán un trabajo increíble, adoptando posturas, dichos y expresiones masculinas para demostrarle al mundo qué fácil es engañar cuando se posee inteligencia, rapidez y un objetivo bien claro.

Los versos de amor escritos por Orlando y colgados en los árboles no serán suficientes como declaración y el As you like it21muchacho sudará, luchará e intentará convencer a su mujer de que todo lo que siente por ella no son sólo frases bonitas.

Considero que le faltarían cuadros de baile para convertirse en comedia musical y marco este punto no como crítica sino como deseo a considerar. Tiene todo lo que una comedia Shakespeariana debe tener en escena. Por eso no es casual ver una sala llena, feliz y convirtiendo los aplausos en verdadero reconocimiento.

Los personajes son indeseables, entretenidos, amorosos… son personas. No existen los buenos y los malos como grupos antagónicos sino como suplementarios de verdades y rivalidades incoherentes.

Tampoco falta el humor, el cual permite entrelazar las angustias más grandes con las penas sepultadas. Se trata de Parragón, el bufón, quien no se hace problema por nada y aprovecha a realzar más aún su sonrisa cuando lo valoran y enaltecen. Más vale que me case este (refiriéndose a un Cura rural) que otro, pues es fácil que no me case bien y, no estando bien casado, tendré una buena excusa para después separarme.

Este emblemático ser, escurridizo por cierto, le dará un tinte mágico a la obra, provocando hasta alegría en el oscuro Duque: la bufonería es el caballo que le oculta mientras dispara su ingenio.

«Como les guste» es una exclamación a la vida, una posibilidad de mirar, aunque sea por un instante, con los ojos de otro.

«Como les guste», como le guste a cada uno, como elección, como camino, como rumbo a seguir. 

«No es costumbre que la dama haga el epílogo, pero no es más inapropiado que ver al hombre en el prólogo. Si es verdad que al buen vino le sobra el reclamo, también es verdad que a la buena comedia le sobra epílogo. Y, sin embargo, el buen vino se anuncia y la buena comedia mejora con un buen epílogo» (Rosalina). 

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.