*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Todas las voces, todas

En la búsqueda23

Cómo observar una obra que no es una obra, conceptualmente, sino un estilo de performance.

Qué decir sobre una historia que parece comenzar y terminar a pesar de que no tener un eje temático tradicional.

«En la búsqueda» (escrita y dirigida por Néstor Romero) se desarrolla durante una audición de teatro en que un importante director pretende escoger una trama para su nuevo proyecto. De ahí en más, todo lo que estos artistas imaginen e interpreten en escena será una especie de construcción en vivo.

El Teatro La Mueca, con su espacio oscuro, les permitirá crear todo lo que sus mentes les permitan, dando pie a una historia dramática, cómica, absurda, voraz y con todos los ingredientes necesarios como para que el público disfrute, se conmueva y ría durante la función.

Con toda la frescura de sus personajes, cada uno de ellos justificará sus elecciones y argumentos a partir de un escritor famoso del universo teatral. En cuanto a la escenografía, ésta no tendrá sentido de ser, motivo por el cual su ausencia determinará que los actores se apoderen de las tablas.

Causalmente, cada personaje tiene un sentir que se vincula con su misión en la vida, la misma que le permitirá perseguir su objetivo hasta hacerlo valer en lo más alto de la cumbre. Y el hacerlo valer no tiene que ver con un status económico sino con ser escuchado y validado, con tener un lugar en el que se tenga en cuenta su parecer.

Lo que parece ser un intercambio de ideas, se irrumpe con la llegada de un personaje ajeno a la futura obra de teatro. Este personaje hará titubear a todos los presentes con su discurso anecdótico, haciéndolos inclusive hasta temer por sus vidas. Las palabras de esta persona les demostrarán cuánto camino les falta por recorrer y cuán presos están de sus propias reglas.

Quien imparte las órdenes no tiene muy en claro hacia dónde se orienta su misión. Solo pretende encontrar material, indiscriminadamente, apropiándose de verdades ajenas. Su rol se va desdibujando a medida que los “alumnos” encuentran avanzar con los relatos y actuaciones. Estos relatos se van intercalando unos con otros, ágilmente, permitiendo que cada uno tenga su momento protagónico y, a su vez, permitiendo la identificación con los espectadores.

«En la búsqueda», es una pieza teatral que no se puede criticar negativamente porque se constituye como proceso de creación continuo. Entonces, ¿cómo decir si un actor interpreta mejor un personaje que otro o que tal voz tiene más proyección que otra?

El amor, el deseo, la pasión, la muerte y la violencia son algunos de los temas abordados durante esta dramaturgia colectiva que parece haber sido escrita por todos y, sin embargo, lleva un solo autor. Y acá me detengo para resaltar la escritura de Néstor Romero, quien está dotado de una mente abierta -desde la que surgen voces con matices muy diferentes unas de otras-. La obra se disfruta de comienzo a fin y quienes estamos en las butacas podemos dar fe de ello. Nunca vi tantas cámaras de fotos y filmadoras pretendiendo capturar esos momentos e imágenes únicos.

Cada quien se verá allí arriba, se verá reflejado y querrá ver una y mil veces al actor que interpretó su pensamiento. La libertad parece estar y quedarse para que convivan seres tan diferentes, con estilos de vida, vestuarios, modos de expresión e ideologías antagónicos.

Pero, cuando todo parece acabar, el conflicto vuelve a instaurarse, a sacudir a quienes más aferrados estaban a sus monólogos y a abrirse -de verdad- para conectarse desde lo más profundo con sus compañeros. ¿Cómo interpretar desde la razón y sin el sentimiento? ¿Cómo pretender promover un razonamiento sin creerlo con anterioridad?

Una coordinación de movimientos es convertida en coreografía, hasta que la palabra se instaura para quedarse. Buscar, correr, sorprender, demostrar conocimientos, quedarse quieto, transmitir desde lo corporal, desde una simple mirada. Estas son algunas de las acciones que más se visualizan durante la performance. La propuesta queda abierta y no es rígida, permitiendo tener dos lecturas posibles.

¿Será Samanta una persona peligrosa o, desde su ingenuidad, pretenderá convertirse en estrella?

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Mariela Verónica Gagliardi

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Un superhéroe anti caries

Clemente10

La nueva propuesta de Gustavo Salgado invita a los niños -y no tanto- a aprender sobre la higiene bucal, conociendo aquellos detalles necesarios para que las bacterias no encuentren alojamiento.

«Clemente, el diente desobediente» es el título de la obra infantil que narra las travesuras de un niño que optó por no hacerle caso a su mamá. Como consecuencia de ello, tendrá que aprender a corregir su mentalidad, dándole importancia a la palabra de quienes más saben.

La dramaturgia, con un lenguaje cordial y entretenido nos lleva por un camino no abordado, en general, por el mundo artístico.

¿Cómo se le enseña a un pequeño, haciendo que le importe?

Se sabe que no hacer caso o actuar de manera contraria a lo que el adulto pide, es muy frecuente. Entonces, ¿las campañas de salud y preventivas, están cumpliendo con sus propósitos?

Evidentemente, no.

Dientes de leche, dientes definitivos, cepillo de dientes, pasta de dientes, hilo dental, torno y dentista conforman el universo de esta pieza artística. En torno a éstas surgirán canciones y personajes que cumplirán con sus cometidos.

La variedad de colores y el modo en que Clemente aprehende, motivarán a los niños presentes en la sala de NoAvestruz a que aplaudan su evolución y entusiasmo.

¿No podré comer mas cosas dulces? – pregunta el niño en cierto momento de la obra.

Claro que sí, le irá respondiendo el superhéroe de esta obra. Y, llama poderosamente la atención que por fin un hombre profesional y que cura, lleve la capa.

Al ritmo del rock, esta campaña dental irá contagiando de sabiduría a los más chiquitos y recordándoles a los adultos su responsabilidad.

La bacteria estará disfrazada de bruja, para intimidar a este niño-diente y darle una lección. Claro que el dentista lo salvará, aunque no sin pasar por alto la importancia de estar sano y tener conciencia de ello.

No solo un dolor de panza hará reaccionar a Clemente, sino la oportunidad de familiarizarse con un mundo de palabras, el cual le otorgará el tesoro del aprendizaje que no abandonará jamás.

Todos los niños-espectadores estuvieron atentos durante toda la función y, al salir de ésta, adquirieron el disco para escuchar en sus hogares.

Tres actuaciones conducen la historia, una historia muy bien narrada, interpretada y colmada de ese ingrediente tan necesario para los infantes llamada: ingenuidad. No existen insultos ya que la única defensa que tiene uno frente a otro es la información. Ésta se torna fundamental e irremplazable.

Clemente, un diente que disfrutaba de comer golosinas tanto como de jugar y que conoció la forma de seguir haciéndolo pero sin dañarse.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando no veo, todo funciona bien

Coprófagos7

Seis escenas son las encargadas de narrar un panorama que, hace mucho tiempo, aqueja a la humanidad: la libertad de expresión. A partir de esta temática, constantemente, se enfrentarán conceptos democráticos con autoritarios. Aunque, también, se hará notar al espectador cómo lo democrático suele ser egoísta para las minorías.

La compañía de teatro “Comedias negras”, estrenó su nueva obra llamada “Coprófagos en su tinta” en el Teatro El Cubo. Esta nueva propuesta del director Claudio Gotbeter muestra y demuestra la difícil tarea de encontrar y hallar aquel lugar tan soñado.

En tono de humor negro y con diez personajes caracterizados deleitosamente, cada uno de éstos tiene su momento para expresarse a sí mismo y al resto lo que siente, lo que busca y lo que pretende de la vida.

Girando sobre un mismo eje, sin darse cuenta que al finalizar la rueda volverán al punto de partida; ellos siguen y siguen.

Tropezar con un mismo obstáculo pareciera ser la fórmula perfecta y antagónica de estas personas que vendrían a reflejar las conductas, estereotipadas, de una sociedad que se fragmenta, que se erige como distinta a otra u otras hasta verse en el ombligo ajeno, presa de tantas palabras que no consiguen formular un nuevo destino.

Juntos, dormidos, como acampando en un sitio diferente, se despiertan creyendo haber encontrado un nuevo rumbo. Es sumamente interesante ver cómo el director encontró la manera de crear una dramaturgia tan real como ácida, tan verosímil como triste.

«La peor opinión es el silencio” – dice uno de los personajes durante la historia. Irónica y absurdamente, es el silencio lo que menos abunda a lo largo de esta pieza teatral humorística. No es fácil hacer reír y, menos aún, pretender que los espectadores indaguen sobre ciertos asuntos cotidianos.

Un grupo de personas en busca de un mejor destino, dentro del que algunas intentarán cambiar al sistema y, otras, resignarse para no enfrentarse con nuevos modelos que podrían fracasar. El temor al cambio, a lo desconocido, a aquello que convierten en fantasma y huyen moviéndose sin un rumbo elegido.

Esta “familia” quiere manejarse mediante la unanimidad, hasta que se da cuenta que es practicamente imposible llevar a cabo este tipo de mecanismo. Se lo replantean una y otra vez, filosofando, intercambiando opiniones y fundamentando sus propias hipótesis; hasta que algunos concuerdan con que la mayoría tiene razón y la mayoría nunca se equivoca. Esbozado esto, surge la democracia como tipo de gobierno, encontrando que existe una minoría a la que no se tiene en cuenta, de la que solo se pretende modificar su pensamiento para acoplar al grupo predominante.

¿Y si la minoría no está de acuerdo?

El término coprófago está asociado con comer materia fecal. Sin lugar a dudas que se lo relaciona más con animales que humanos, aunque en esta obra se deduce su acepción relacionada enteramente con la política, con los políticos y con el egoísmo reinante en el mundo.

Frases populares que pretenden justificar la irracionalidad de quienes pretenden tener la razón, olvidándose o queriendo simularlo al menos, son las que van decorando las escenas, al igual que sus cantos y deducciones.

Después de tanto hablar, la palabra es repudiada por todos, entendiendo que tanto fervor los agobia, llevándolos hasta el hartazgo. Así, descubren que existen otras formas de comunicarse, como el canto. Y si bien la palabra continúa, no se habla, se la acomoda con melodías en que vocales y consonantes se lucen.

Hay cuestiones que no son tan graves como parecen, hay cosas que se agrandan más de lo necesario. Tal es el ejemplo del famoso mosquito llamado dengue, un insecto capaz de tantas cosas y tan incapaz de otras.

Las obsesiones y la paranoia social se apoderan de los discursos de estos humanos en busca de lo que necesitan y no se atreven a descubrir. Como tantos otros, hacen prevalecer la frase: “muerto el perro, muerta la rabia”.

Están quienes pretenden desalentar con malos augurios a aquellos que se ponen metas, están quienes intentan por todos los medios generar mala onda, infectar con pensamientos negativos los proyectos de los soñadores y están los que definen sus vidas están invadidas de mala suerte. La mala suerte es generada por cada uno, más allá de una cuestión azarosa, al igual que la dictadura versus la democracia, al igual que todo lo que un hombre o mujer elija sin tener que echarle la culpa a alguien, haciéndose cargo de sus pensamientos y acciones.

Coprófagos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a José Garófalo

Con el correr de los años, el tango fue captando nuevo público aunque conservando el tradicional. ¿Qué repercusión fue teniendo el festival cambalache a lo largo de una década? 

El FC, por ser una propuesta original en el formato de festival de tango y, además, por incorporar la fusión con otras artes absorbió público deseoso de novedades no solo del ámbito tanguero. Por ese motivo también tuvimos mucha prensa desde el comienzo, con críticas muy favorables. Podemos decir que el FC hacia afuera no dejo de crecer pero como todo festival autogestivo fuimos teniendo nuestro desgaste interno y dificultades para conseguir fondos para el crecimiento que se estaba desarrollando y el tipo de propuestas que iban creciendo en complejidad y calidad por lo tanto requerían mayor exigencia de producción.

¿Cómo se fue gestando el Festival?

Éramos un grupo de artistas vinculados al tango que nos interesaba investigar y realizar otro tipo de espectáculos, en otros ámbitos que no fueran la milonga o las casas de tango, al menos no exclusivamente, y mejorar las condiciones técnicas y de producción de los mismos. Con el tiempo y el crecimiento del FC creamos la asociación civil cambalache para la promoción del tango danza teatro, la comisión directiva fue cambiando y oxigenando el festival, los únicos q estamos desde el principio somos Alberto Goldberg y yo.

Siglo XX Cambalache. ¿ Y siglo XXI? 

Y en el 2000 también… ¡¡¡ Más que nunca!!!

¿Qué consideras que significa el tango en nuestra sociedad?

Es una forma de vida que representa parte de nuestra idiosincrasia, es una columna de nuestra cultura popular, eso se nota más cuando se viaja al exterior. Bailar tango es un pasaporte mundial. Lamentablemente las instituciones recién ahora lo empiezan a entender así y hay un apoyo incipiente.

¿Quién no siente el abrazo podría considerarse que aún no comenzó el verdadero viaje por este ritmo?

¡¡¡Qué dirán los músicos q no bailan!!! (risas). Hay muchas maneras de sentir un abrazo, lo fundamental es sentir al otro para que no sea un viaje personal, creo q el verdadero héroe del tango no es la pareja, es un viaje colectivo de todos los q participan, sean dos con el espacio, toda la milonga o los integrantes de una compañía que baila en un escenario.

Desde los suburbios hasta la élite. ¿El tango es uno de los estilos musicales que une a las antagónicas clases sociales?

Y a las razas, religiones, culturas, idiomas, países…no hables con extraños: baila con ellos. Al menos por una tanda…

Los extranjeros al venir a la Argentina, ¿consiguen sentir la esencia del baile?

No hay extranjeros en baile, el tango se formo con el aporte de todos los inmigrantes en mayor o menor medida y ahora lo devuelve al mundo y en el mundo hay seres humanos con diferentes sensibilidades y poder de expresión. Como dice Manu Chao: “nadie es clandestino”. Por lo tanto, nadie es extranjero de una cultura que se toma como propia, si comprendes el código y lo respetas, no hay fronteras. Hay argentinos que no entienden eso y personas de otras regiones que tampoco.

¿Qué lugar ocupa la política actualmente y cómo influye en el lenguaje arrabalero?

No sé a que política te réferis, la política lo ocupa todo pero es diferente la política del macrismo que arrasa los teatros y espacios alternativos, no contesta los llamados, emails, solicitadas de mas de 500 artistas vinculados al Festival, a la del Ministerio de Cultura de la Nación que se preocupo porque el FC no se hizo el año pasado, nos llamo y a partir de ahí comenzamos a ver la manera de coproducirlo, como finalmente ocurrió. Con respecto al lenguaje arrabalero creo que sería bueno que ocurriese al revés, o sea, que influya en la política.

¿Por qué los tangos y milongas tradicionales siguen formando parte de la identidad colectiva y social?

En gran parte porque hablan del ser humano y sus necesidades esenciales o sea que como cualquier expresión artística verdadera atraviesan los tiempos y las distancias socioculturales. Por eso sigue siendo popular y no por la cantidad de gente q lo escucha o baila.

¿Qué balance podes hacer del festival en estos diez años?

Hoy creo que es sumamente positivo, nos queda seguir tejiendo el trabajo en redes con otras asociaciones e instituciones culturales, sumando gente a la asociación que trabaja todo el año para el festival y producciones artísticas sin fines de lucro y obviamente mucho trabajo para mejorar las condiciones de los artistas que se presentan y ofrecer un panorama cada vez más amplio a todos aquellos tangueros aventureros que se internan por caminos desconocidos con el hilo de Ariadna, atado a la esencia del tango, pero hemos logrado todos los objetivos en esta 10° edición -con el aporte del Ministerio de Cultura- en el año Gardeliano y Tango de mis Amores en coproducción con la Asociación Civil Cambalache: mayor difusión, todas las actividades con entrada gratuita, salas colmadas y como si esto fuera poco que los artistas participantes e integrantes de la organización cobren por primera vez en la historia del festival, era una deuda pendiente que acabamos de cumplir, la calidad de las obras presentadas ha superado el nivel de otros años, lo que demuestra una profundización de las búsquedas y una maduración de los artistas. ¡El balance da 10!

Mariela Verónica Gagliardi

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Creando al que quisiera ser

Daliniana1

Cuatro musas (Luz Despósito, Eleonora De Souza, Laura Montini y Georgina Reynaldi) inspiran al artista Salvador Dalí (Diego Bros), quien aparece en escena para contar momentos conmovedores de su vida. La quinta musa es Gala (Flavia De Luca), aquella que fue durante muchísimos años su gran amor. Estas cinco mujeres, mencionadas como «Dalinianas» (escrita y dirigida por Mariano Taccagni) van paseándose por el escenario, interpretando cuadros surrealistas del autor.

Llama la atención de todos los presentes, el gran acierto de narrar la vida de un pintor a partir del género de comedia musical. Y es que las tres artes se desempeñan a la perfección, por parte de todo el elenco. Hay una figura principal, desde ya, que es Dalí, sin embargo, el grupo deja toda su pasión a lo largo de la historia que va ilando una escena con otra sin titubear, erigiéndose como verdadero protagonista.

Una vida llena de tormentos, de desolación, de injurias, de falsas hipótesis y de fama; solo puede ser transitada con amor y con verdadero amor. Ese es el lugar que ocupa y soporta Gala, quien hace homenaje a su modo de vestir y de desfilar. Claro que no merece otro galardón ya que oculta un pasado realmente triste y perverso.

Daliniana es toda mujer que giró en torno al artista, a su mundo surrealista y cubista, quien además inventó su propio movimiento pictórico. Él fue lo que pudo, cuando supo que jamás podría haber asumido quien era. Intentó sobrevivir de la manera que encontró, descubriendo cada día un motivo diferente, una idea que propulsara una composición determinada, ocurrente, significativa y con la oportunidad de ser descubierta por quien la mire.

Otra de las mujeres importantísimas en su vida fue su hermana, su cable a tierra en medio de tanto vuelo despegado de la tierra.

Un Dalí que captura la esencia del artista, sus tradicionales bigotes, sus pinceladas, sus atuendos glamorosos, su simpleza para transmitir y su complejidad para conformar un universo inteligente y distinguido.

Relojes derretidos, reemplazados en esta puesta en escena por mujeres que expresan quietud sobre la mesa, queriendo significar la esencia del tiempo. Del paso del tiempo y de su precisión en cada uno de estos objetos femeninos.

Los cuerpos con la posibilidad de componer animales, cosas y simbolismos que permiten transitar la intimidad de Salvador, un español que vivió gran parte de su vida en Francia, adquiriendo de ambas culturas lo necesario para conformar una propia.

Todo lo que pintaba lo hacía para reinventarse y no para llamar la atención de sus aduladores. Él era su principal adulador, quien tenía ese narcisismo tan elevado como para atravesar el espacio y el tiempo con destrezas físicas y mentales.

Mariposas posadas en un lugar determinados, mostradas en la unidad de una simple mosca que vuela con pasos de danza, que se convierte luego en Mickey Mouse, demostrando cómo la bandera estadounidense no significó absolutamente nada para él ni para su movimiento. Sino, en todo caso, cómo lo capitalista intentaba destruir lo artesanal, independiente y conmovedor. Lo masivo frente a lo particular, el producto frente al concepto.

Un mundo que incluso en crisis fue saboteado por sus principales detractores-oportunistas y salvado por este artista, entre otros, que causalmente tiene un nombre relacionado. Su larga vida le permitió ser y respirar fragancias de rosas -posadas en bellas mujeres-, manjares en una mesa distinguida y subirse a unos rollers que le daban más impulsos que su caminar.

A su vez, vale aclarar que participó en cine junto a Alfred Hitchcock, Walt Disney y Luis Buñuel, y de ello cuenta su universo superficial montado en ciertos fragmentos de la obra, los cuales no se relacionan con la pureza de su trayectoria.

Manzanas, mariposas, sabores unidos a modos de pensar, de ver, de recrear con colores lo belicoso del mundo, un mundo que era inoportunado por tiroteos y desvanecimientos. Frente a esos años, muchos años de dolor, el arte como herramienta sanadora lo mantuvo cerca y lejos del dolor, para sufrir cuando no le quedara otra posibilidad, cuando perecer sea la muerte.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Prioridades eternas

Tiempo muerto1

Estamos en la era de las comunicaciones, en la era de resolver todo en una inmediatez, a vez imposible, en la era de pretender manejar los sentimientos con un control remoto y cada emoción con una acción diferente.

«Tiempo muerto» (escrita y dirigida por Javier Zaín) no es más que una muestra de todo esto. De la forma ideal en que tres personas deciden vivir su vida después de la muerte. Del modo en que una cuarta está muerta en vida, intentando estar con una del otro mundo.

Tiempo muerto es aquello que sobra, que queda sin poder aprovechar, haciéndonos entender lo imprescindible que resulta programar cada actividad oportunamente.

Dos mujeres y un hombre, junto a una lápida gris, conversan de la vida -sin lograr asumir que ya la perdieron y de una forma un tanto incoherente-. Una de ellas, interpreta a la soledad, a aquel vacío enorme, a la debilidad que se vuelve piedra en cuanto asume su significado.

Un hombre queriendo resolver problemas laborales, llenando cada centímetro con tareas prescindible y un correr del tiempo que jamás retrocederá. Una mujer que se le acerca, importunándolo, y presentándole a la frivolidad sin intentar enmascarar su esencia brutal.

¿Quién es quién? ¿Existe esa división entre el mundo de los muertos y de los vivos?

En esta dramaturgia tan bien construida e interpretada se puede concebir la ilusión de unir ambos mundos, retroalimentándolos y soñando con no despertar dentro de un ataúd.

Ellos no deambulan como zombies, siguen siendo personas que expresan. Aún no entendieron el verdadero significado de la vida y, menos aún, de la muerte. No lograron tener su propio control. Las excusas los siguen invadiendo a pesar de todo.

Pero, cuando el personaje más retraído parece morir, el amor se le presenta. A partir de ese momento su muerte cambia por completo, debiendo elegir qué rumbo tomar: el que se supone o el que desea.

Con respecto a la escenografía, todos los objetos que están presentes cumplen una función específica y se desplazan al igual que los diálogos y movimientos corporales. Teatro El Piccolino es el sitio elegido para que el arte negro cobre vuelvo y haga temer al más temerario.

Nunca se deja de oír el pulso del reloj. El tiempo pasa, es una transición entre ambos universos. El tiempo transcurre sin avisarles. El tiempo como tesoro más preciado y no solo por una inmediatez sino por el valor que significa perderlo.

Todo ser humano debería elegir con quién pasarlo, qué hacer, cómo, por qué. Responder a estas preguntas y a tantas otras. Sin embargo, cuántas veces se acepta una realidad sin planteársela y, peor aún, una realidad que es opuesta a lo que se quiere.

«Tiempo muerto» es un interrogante, un espacio para reflexionar sin presiones, sin antagonismos, sin miserias y sin reproches. Apagando los celulares, silenciando esos chip en ue viene de fábrica una información. Solo así la vida y la muerte tendrán un sentido.

Mientras tanto, las luces enfocarán a quienes tengan la palabra, oscureciéndose para permitir transformar el ambiente en otra escena. Y eso significa la obra: una sucesión de escenas que, en este caso, tienen ilación unas con otras pero podrían no tenerla.

Cuatro personajes bien caracterizados y que, desde un lugar muy diferente, le gritan a la vida quiénes son. Esa ferocidad los convierte en lo que deberían haber sido antes. No es tarde, jamás lo es.

Como un engranaje, ellos no encajan perfecto, solo avanzan. ¿Qué tienen para perder ahora? ¿Quién puede juzgarlos? De hecho, ya fueron llorados, sepultados y olvidados. De a uno tendrán la palabra, dándose cuenta de lo importante que es hablar y escuchar. Como plastilina, ahora son flexibles y le cantan al aire sus convicciones. Las preocupaciones cambiaron y tendrán que buscar compañía.

Lo estricto se disuelve para darle paso a lo espontáneo. Esa quizás sea la gran diferencia entre estar solo en la muerte y poder elegir con quién pasar esa difusa eternidad.

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Mariela Verónica Gagliardi

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La conexión del amor

X Festival tango y cambalache20

Los tiempos cambian, las costumbres también, pero siempre quedamos algunos mirando esa época en que surgía el tango. Originado, en un principio, solo musicalmente en los prostíbulos. Interpretado por grandes músicos e intentando reflejar -al igual que otros estilos- una ideología, un modo de pensar, de vivir, de sentir y de ver al mundo.

Asociado con sectores bajos, luego con una élite, más tarde con ambas. Pretendiendo danzar lo que unos pentagramas, con sus figuras, escribían. Soñando con el amor, con pertenecerle a ese ser tan especial y sufriendo de una manera tan desgarradora cuando no se daba esa posibilidad.

Todas las letras del tango tienen pasión, están cargadas de pasión y desde hace más de diez años que revolucionó al mundo entero. Posicionándonos en la Argentina, hacía falta, era necesario que, al menos una vez por año, existiera un festival que reúna a artistas y a sus seguidores.

Así fue como el abrazo de José Garófalo, Alberto Goldberg, Leonardo Cuello, Hugo Mastrolorenzo e Irina Jabsa produjo un nuevo fenómeno en que el tango, la danza y el teatro se agruparon bajo el Festival Cambalache. En esta oportunidad, la Casa del Bicentenario, se convirtió en el escenario de este despliegue que tendrá lugar del 20 al 29 de marzo, con entrada libre y gratuita.

Sabor a teatro eligió estar el miércoles 25, cubriendo la programación de ese día y vivenciando momentos inolvidables.

A las 18 hs comenzó «Los centinelas del sueño eterno» (una performance de la Compañía Tragicómica Tanguera, dirigida por: Germán Ivancic, José Garófalo y Diego E. Rodríguez). Esta muestra produjo varios cuestionamientos. Primero, miradas desorientadas: la gente no sabía si sentarse en las pocas sillas que había en la planta baja, quedarse parada o caminar por el lugar. Desde ya que lo no convencional de la performance, seguramente buscaba, sorprender, desestructurar e invitar a romper modos tradicionales.

Una pareja que se observa, se busca, se abraza, se separa. Un hombre y una mujer que están vestidos, elegantemente, para danzar. Ellos no bailan tango-escenario ni realizan pasos para que el público se maraville. Estos personajes pretenden, desde la intimidad más profunda, transmitir sus sentimientos. Así comienzan un viaje en el cuales están embarcados en sus soledades y con pequeñas cosas hallarán el modo de reencontrarse. Luego, tomarán el ascensor, dentro del cual habrá una cantante que esbozará siempre la misma estrofa, invitando a participar a quien desee compartir otras performances en un tercer piso.

Al ingresar en este nuevo nivel, encontraremos a otra pareja que será totalmente diferente. Ésta bailará esperando la probación del público, observándolo para obtener su aprobación, desplazándose por todo el salón en un estrecho abrazo ya no tan romántico como la pareja anterior. Las caras de ambos partenaires serán más picarescas y, después, veremos a dos mujeres que tendrán un baile encantador, que se comunicarán desde la sonrisa y la comunicación absoluta con cada persona que las mire un instante. Ellas fueron quienes, desde el melodrama, consiguieron entablar un diálogo con los amantes del tango logrando insertarse, espontáneamente, sin ser juzgadas por alguien.

Vale informar que la Casa del Bicentenario estaba con una muestra dedicada, exclusivamente, al amor; motivo por el cual se produjo un enlace divino entre ésta y el festival.

Al finalizar esta propuesta, ya estábamos dentro de una sala, sentados y esperando lo siguiente que sería una serie de cortos (pertenecientes a Cinefilia Tanguera, con dirección de Leonel Mitre). Fueron muchas las proyecciones que pudimos disfrutar, de diferentes años, estilos y duraciones. A continuación voy a resaltar aquello que tuvo más éxito, medido por aplausos y risas. ¿Qué es lo que busca una película o un espectáculo? Más allá de tener la aprobación del público, conseguir ese enlace que emocione: la empatía. Esa pertenencia que logra el género documental a través de, por ejemplo, una historia de vida de un personaje famoso o no famoso. Este fue el caso de Féliz Picherna, un argentino que fue entrevistado y de quien se consiguió una serie de momentos conmovedores. Un hombre colmado de sabiduría tanguera, fiel conocedor de compositores y musicalizador en milongas. Para él es un arte el de pasar música, lo cual hace a través de cassettes -dejándolos en punta con una precisión impecable-, manteniéndose en un pasado lleno de estos objetos que consiguen una sonrisa de quienes añoramos dichas cosas.

Ese viaje por su vida, fue y es un recorrido por la nuestra, por la de cada uno, una conexión muy especial que solo se consigue si permanecemos abiertos para vernos reflejados en otros seres tan semejantes y diferentes.

El tango es esto, es una esencia, un aroma, un sentir que se mama desde chico, que no se puede explicar del todo con palabras ni con gestos sino con un cabeceo, con una mano, con un giro y con la oportunidad de seguir manteniendo vivo a este género que, por lo visto, cada vez más logra su cometido.

Mariela Verónica Gagliardi

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Fortaleciéndose para morir

Vidé19Los textos de Vicente Muleiro van ventilando todo tipo de intimidad de este dictador -no para convertirlo en un héroe sino para demostrar que, a pesar de todo, era una persona, un ser humano-. Al decir esto no me estoy refiriendo a tomar una posición política determinada aunque jamás podría pronunciarme a favor de un líder-títere que destruyó masivamente a tantos inocentes que pretendían hacer valer sus propios discursos.

«Vidé, la muerte móvil» esboza lo que siente el dictador a momentos de morirse. Es tal el punto de inflexibilidad en su carácter que hasta decide cómo terminar en este mundo, qué le hace falta, qué decir, que callar. A simple vista se lo ve como un hombre con convicciones fuertes pero con una limitación para el amor.

Él (Marcelo D´Andrea) entrena a un soldado (Carlos March) que se aburre con tantos ejercicios y termina haciendo tap. A su vez, consiguen entablar un lazo en el que uno le enseña al otro diferentes cuestiones de la vida.

Cómo morir, eligiendo hacerlo cuando el cuerpo aún responde. Decidiendo fallecer con las mismas convicciones, sin arrepentimientos ni perdones.

Este es uno de los mensajes que más resaltan a lo largo de la dramaturgia que tiene el placer de ser dirigida por Norman Briski (y desplegada en su teatro Caliban), quien le otorga su don artístico junto a las palabras de Muleiro. El dúo convierte a Videla en otro soldado, a sus expresiones en verdades que quisieran implantarse en lo más profundo de la sociedad argentina pero que jamás lo conseguirá.

«Vidé, la muerte móvil» tiene el oportunismo de hacer reír, provocando diferentes reacciones en el público. Por un momento me detuvo a observar frente a mi lugar a una chica que fruncía el ceño, al lado a una pareja que reía a carcajadas y, así, tener la certeza de que la polémica será uno de los frutos más poderosos de la obra: durante y después de la función.

El código grotesco y de clown están presentes en cada diálogo y, la ironía, se encarga de impartir la enseñanza de poder, ahora, ser nosotros quienes tengamos el honor de sonreír frente al sufrimiento del gran represor del siglo pasado.

Si bien se entiende perfectamente esto, es un tema que sigue siendo sensible y lo seguirá siendo por siempre. Quien logre comprender que no es la intención de esta dramaturgia el enjuiciar una época o tipo de gobierno o política; ingresará en un universo en que se mezcla el canto, el baile y la actuación de tal manera que resulta imposible no disfrutar del espectáculo.

Una muerte móvil que lo espera para cuando esté preparado, que continúa impartiendo órdenes, delirando con sus discursos y ocurrencias, presentando un Falcon que marcó las desapariciones y fusilamientos de aquel entonces.

La escenografía no es estática y este factor permite que todo sea más ágil y artesanal, utilizando un placard no solo como tal sino como espacio, una cruz como lugar para confesar las peores miserias, para que su discípulo emita sus pensamientos, para que juntos delineen un esquema tan inverosímil con rebuscado.que

Ritmos musicales, bigotes estáticos, uniformes que marcan tendencias y estereotipan sin dar lugar a interpretaciones diferentes y el uso de la palabra como expresión principal de esta obra. Una palabra que se esboza y repite cada vez más fuerte hasta que ingrese, sin pedir permiso, en las mentes que deambulan por allí.

Cómo ahorrar, qué recursos utilizar, que ideología hacer predominar y no titubear jamás. Ese fue el plan de Videla, un hombre que no era respetado por su familia y que tomó revancha con quienes no lo merecían. Quien abusó de su poder para demostrar una hombría innecesaria.

Muchos personajes (necesarios por el argumento), interpretados por Carlos March, desfilan en esta estupenda historia que refleja un pensamiento, un modo de ver la vida y de cuestionar el pasado, enjuiciando en público a este hombre camuflado y dándole la única lección que se le puede dar en vida o muerte: que la unión hace la fuerza y no la fuerza física sino ideológica, sin resentimiento sino con sabiduría, conservando la memoria intacta y la sonrisa ante cualquier adversidad.

Vidé la muerte móvil ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Un atentado al corazón

Miranda10

El 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de Pan Am (compañía estadounidense) sufre un atentado, a partir del cual pierden la vida varias personas de diferentes nacionalidades. Esta noticia, es adaptada para la obra de teatro, informando que sucede en la ciudad de San Pedro.

Ni la vida se compra ni la muerte se compra. Ambas cosas, llegan cuando tienen que llegar, por más rezo o plegaria que hagamos. Ni un Santo ni una oración podrán devolver a quien ya no está o asumir realmente lo que toca cuando esa persona ya no esté presente para escucharnos.

«Miranda» (escrita y dirigida por Ulises Puigrós) no se centra en la muerte aunque sí logra abordarla de algún modo. La sala de Corrientes Azul parece ser el lugar escogido para confesiones tan reales como tristes en que, se diga lo que se diga, las lágrimas nos recorren.

Desde un comienzo, la iluminación tenue y la vestimenta sombría, contextualizan el ambiente: un velorio. Si bien hay un muerto -que jamás vemos-, las culpas, la discriminación y la violencia tienen su espacio para determinara quién es cada uno y qué pretende del otro.

Miranda es una diva glamorosa, actriz protagonista de la novela de la tarde, y un ser que tiene demasiado para decir. Como si las palabras no bastaran, ella está presente y, de a poco, logrará silenciar cada acto de maldad o ignorancia por parte de su familia.

Su hermano, su cuñada y su mamá formarán parte de la sociedad ochentosa que apenas lograba conocer sobre la homosexualidad y cada concepto tan lejano como exasperante. Miranda, por otro lado, argumentará e integrará a los menos escuchados, a ese pequeño sector que pareciera ser -aún actualmente- el más relegado y equivocado. Ridículamente, ya es momento de aceptar que no existe persona que tenga la razón, cada una tiene sus justificaciones y no siempre es necesario darlas. Quien más necesita entender es, seguramente, quien menos definida tenga su vida y quien más pena sienta de sí mismo.

Miranda es el reflejo del sufrimiento, del padecimiento, de la lucha diaria, de la grandeza, del orgullo de tener libertad y una alegría a su propio corazón. Ella no necesita condenar sino ser. No precisa de un manual de instrucciones ni de tener la posibilidad de hacerse notar. Ella, después de mucho tiempo, vuelve, regresa a su casa y es ahí cuando lo olvidado resucita.

Como si se tratara de un baúl lleno de polvo y telarañas, ella lo abre para hacerle notar a su familia lo mal que estuvo.

Admirarla es lo que resulta. Primero por la pantalla chica y después al verla en vivo.

Si siguen existiendo temáticas de género en el mundo artístico es porque las minorías necesitan ser tenidas en cuenta y precisan aprobación de alguna manera. Mínimamente para no sentir que su condición las convierte en minusválidas.

Un gran trabajo de Ulises Puiggrós que le quita el velo al misterio cuestionado por los más impertinentes sectores sociales, aquellos que se creen con derecho de ofender y, la cobardía, de no marchar por sus propias inquietudes.

Entonces, se pueden tener en cuenta -como una sucesión de hechos- varios aspectos: el motivo de la muerte de este padre, el regreso de su hija y el dolor del pasado.

Quién es quién resulta fundamental para observar «Miranda», una comedia dramática que demuestra la delgada línea entre el hoy y el mañana, entre una decisión bien tomada y una mal tomada.

No juzgar se convierte en la acción más solicitada para entender el argumento de esta dramaturgia. Cada uno vive como puede y hasta las declaraciones más rígidas e hirientes por parte de la viuda, son entendibles pero no justificables.

La gran actuación de Tati Martínez, conmueve, emociona y brinda tanto placer que es imposible no emocionarse. Con su embarazo, se desplaza en escena, juega a ser esposa y futura mamá a la vez que le confiesa a Miranda su malestar verdadero.

Como un estallido que irrumpe sin pedir permiso, así quedan marcados estos personajes, quienes interactuarán entre sí desde lo que fueron y, quizás, puedan dejar de ser.

Miranda ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La luz de quien en verdad brilla

Errante en la sombra37

Ser o querer ser como, es el tema central en esta obra de teatro que se ubica en los años 30´, en una época regida por los antagonismos de clases. Dentro de ese panorama, Federico Andahazi escribe “Errante en la sombra” -una novela que le da la oportunidad a aquellos artistas no reconocidos, de ser protagonistas-. En esta historia, el cantor Juan Molina es el homenajeado y traído a la fama de una manera original y atrapante.

Juan Molina (Carlos Ledrag) que conoció al morocho del Zorzal, al tan estimado Carlos Gardel (Gastón Biagioni). A un Gardel diferente, que es mostrado como enamoradizo, sensible y humilde en personalidad.

A lo largo de la obra musical (dirigida por Adrián Blanco), surgen muchísimos detalles que permiten que Errante en la sombra reluzca como es debido. El amor de Ivonne (María Lucía Gerpe), disputado por dos hombres que no se odian ni rivalizan entre sí, la violencia impartida por un padre que descarga toda su agresión en un niño, una madre sin la fortaleza suficiente como para defender a su hijo, el tango como motor que impulsa tantos sentimientos pasionales y contradictorios van delineando aquella sombra que le hace el número uno a Molina, sin siquiera saberlo.

Las canciones que ilustran y complementan la trama, son esbozadas por los protagonistas, con coros por parte del resto del elenco. A esto se suma un trío compuesto por tres músicos (Daniel Domino Iacovino, Pablo Germán Sensottera, Juan Schloeder y Leandro Ángeli) que, de principio a fin, van tiñendo con sus melodías cada escena de la dramaturgia.

Errante en la sombra es una historia popular, para que todos puedan disfrutarla por igual, conocer el momento más predominante de esta música y su respectiva danza, sentirse identificados y pertenecientes a una cultura rioplatense tan importante como necesaria. También, es bonita la forma en que se presentan los diálogos, ya que permite que no sea de manera cronológica sino que las escenas comiencen por el final, dándole una intriga mayor a la historia.

Una historia de amor es imprescindible para que el tango tenga éxito. Aquí ocurre, pero la desgracia también es necesaria como para que el amor sea más valorado por ellos y por todos los espectadores.

Sorprende visualizar a presidiarios, desde el inicio, como disparador de ideas y como escenario fundamental para que luego se entienda quién es y fue Juan Molina en esta ficción. Un hombre soñador, que pasaba sus días tocando la guitarra criolla y vocalizando sus propios temas, que intentó confiar en una propuesta de trabajo para salir de su casa -huyendo de tanto maltrato familiar-, pretendiendo ser aquel que siempre quiso, como sea y donde sea.

Cabe destacarse la voz de Gastón Biagioni -quien tiene un matiz diferente para detallar cada situación- al igual que su interpretación actoral, la cual que va pintando un cuadro de antaño y que logra retrotraernos a una época pasada, muy bien descripta en vestuarios, iluminación y códigos del ambiente-.

Una prisión en la que los propios condenados fueron sus oyentes y seguidores, retroalimentándose de una forma tan espiritual como conmovedora. Una actriz devenida en prostituta. Un Gardel que, al menos aquí, no es mostrado como el mejor sino como el segundo mejor. Un Juan Molina que comenzó cantando en coros religiosos y cayó en manos de cuanto chanta se le cruzó. Y, la figura del narrador presente (Pablo Goldberg) que se convierte en el sub-protagonista de Errante en la sombra ya que no solo da el pie a la siguiente escena sino que se compromete con su rol e interpreta tantas sensaciones y vivencias como pudieran transmitirse en un drama semejante.

Otra de las cuestiones a resaltar es la puesta en escena, dentro de la que se pueden visualizar cambios repentinos y ágiles, los cuales permiten que la composición de una situación se suceda de otra en tan solo segundos. Un preso lavando su ropa y fusionándose con el ritmo acontecido. Este preso que resulta ser el narrador y quien presenciará la intimidad de los tangueros que serán motivo de tristezas y melancolías, propias de los suburbios arrabaleros.

Las pretensiones son dejadas a un lado y reemplazadas por la realidad, una realidad que se debate entre la vida y la muerte.

Errar quedando en ese lado sombrío, propio de quien desea ser como, o de ser alguien diferente.

Juan Molina tenía la luz necesaria para brillar. No tuvo la mejor de las suertes pero lo intentó y eso lo convierte, ahora y siempre, en un ícono del tango. Al menos en estos escritos de Andahazi que lo erigen como tal.

Errante en la sombra ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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