
PH: Cristian Holzmann
Los clásicos pueden seguir siendo clásicos, o cambiar ciertas cuestiones para adaptarse a una época y situación determinadas. Los conservadores podrán escandalizarse y quienes sean algo más abiertos, tendrán la posibilidad de sorprenderse ante dicha eventualidad.
Mis 3 hermanas. Sombra y reflejo (escrita por Marcelo Savignone e inspirada en Tres hermanas de Chéjov) se siente como si transcurriera ahora, no en la actualidad sino ya mismo y, sin embargo, está ubicada temporariamente en la década del 70´. Es entonces cuando la propuesta de Savignone se vuelve más estremecedora y provocadora, permitiendo tomar conciencia sobre la dictadura militar y sus vestigios aún presentes en estos tiempos.
Existen varios factores que enaltecen a esta obra de teatro. Una de ellas, la que más me interesó fue el conseguir poner en escena a dos grupos de mujeres (las adolescentes y las adultas) para poder jugar con los tiempos muy fluidamente. Se sabe que los cambios de vestuario, por más rápidos que sean, no siempre consiguen continuar con el timing exigido por un relato. Entonces, en esta ocasión, las seis actrices tienen la soltura necesaria como para ir y venir las veces que la historia lo requiera, unirse ambas generaciones, abrazarse para compartir el sufrimiento, el olvido y aquella añoranza que aún no pudieron alcanzar de abandonar el pueblo en que vivían para irse a la ciudad en busca de algo más.
Y haciendo referencia al timing, se suman la música y escenografía a esta puesta maravillosa y conmovedora en que dicha escenografía está a disposición de los actores, quienes se encargan de conforar una ambientación u otra.
Respecto a la historia original, ésta es respetada en su esencia, así como el antagonismo en las personalidades de estas mujeres que, en un punto, pueden convergir y mostrarse idénticas. Es entonces cuando lo opuesto se vuelve parte del todo y se construye desde ahí.
Una podrá ser más seria y estructurada (Olga), más risueña y feliz (Irina) o más soñadora (María). De lo que se puede estar seguro es que los tiempos pasados para ellas no fueron ni serán mejores que los actuales y, probablemente, jamás alcancen otra dimensión distinta a las que conocieron y vivieron hasta el momento. Ellas son las mismas, por ende, no existirá un panorama demasiado transformado en dicho aspecto.
La escena del pasado es la misma que la del presente y esto es lo que justifica y desde donde se argumenta que no han evolucionado más que en los años cumplidos… como reflejo y metáfora de ello es que se celebra el cumpleaños de Irina (antes y ahora), se baila una coreografía en la que se avanza y retroce, se cuentan anécdotas y se produce la llega de Andrés (el único hermano). El personaje de Andrés es el único que representado por un mismo actor, (que es nada más ni nada menos que por Marcelo Savignone) y esto podría ser justificado desde el punto de vista dramatúrgico: es el que menos ha cambiado con el tiempo. Sus equivocaciones y aciertos son exactamente iguales cuando vivían juntos que ahora.
Todo el dispositivo lumínico cumple un papel muy importante a lo largo de toda la obra ya que la tonalidad roja será para marcar el pasado (en que se narran anécdotas, por ejemplo), un pasado que pretendía ser dejado atrás, realmente, para alcanzar la meta de mudarse.
Si bien todos los actores se lucen, cabe resaltar a Sofía González Gil que desde observarla tendida en su cama cucheta, hasta oírla cantar e interpretar a María produce tanto que consigue suspirar el aire abrumador de su niñez y convertirlo en melodías. También es excelente la labor de Belén Santos, quien realiza una performance increíble con Irina, llena de nostalgia, alegría y exprimiendo al máximo su talento.
Mientras los rituales se repiten, incansablemente, el encierro, la locura, el engaño y la desesperación se van apoderando de estos seres que no alcanzan otra dimensión más que la que les «toca». Como reflejo de una sociedad que no aprende, de un país (Argentina) que no asimila los errores para convertirlos en sabiduría y amor. Para eso es que surge, a mi modo de sentir, Mis 3 hermanas. Como una sombra oscura que confunde a los más ignorantes, no permitiendo construir desde la bondad y el corazón.
Malba: sábados a las 20 hs.
Espacio Incaa Select de La Plata: 18 hs.- 20 hs. FERNANDO DÍAZ PRESENTARÁ LA PELÍCULA ESTE MARTES A LAS 20 hs.
Color /77 min./ 2016 / ARGENTINA/ ATP
Sinopsis
En el año 1996, el Congreso Nacional sanciona la Ley 24.636 que dispone la construcción del «Monumento Nacional a las Víctimas del Holocausto judío».
En el 2009 la Secretaría de Cultura de la Nación llama a un concurso público para presentar proyectos, resultando ganadores los arquitectos Gustavo Nielsen y Sebastián Marsiglia.
MONUMENTO sigue la construcción de la obra arquitectónica en la ciudad de Buenos Aires, transitando distintos relatos para llegar a una certeza: la necesidad de mantener viva la memoria sobre uno de los hechos más atroces de la humanidad.
LA CORPORACIÓN
El nuevo espectáculo de Ramiro Cortez y Federico Fontán (Los Cuerpos)
Hasta fines de agosto, los jueves a las 22.15 hs.en Timbre 4 -México 3554, Boedo- se presenta La Corporación, el nuevo espectáculo de la dupla de talentosos coreógrafos y bailarines Ramiro Cortez y Federico Fontán –creadores de Los Cuerpos- que está cosechando muy buenos comentarios entre la crítica y el público.
Aquí no hay más que un cuerpo que intuye su amenaza. Un cuerpo que muta, reacciona y despliega sus alarmas. La brutalidad, la tensión, la potencia, la rebeldía, la unión. ¿Hay diferencia acaso entre el caos y el aislamiento?
Ramiro Cortez – Federico Fontán
Funciones: Jueves de agosto, 22.15 hs.
TIMBRE 4 – México 3554, Boedo.
Reservas: 4932-4395 / Alternativa Teatral
Entrada general $180 /Desc. Est. y Jub.
Diseño de iluminación: Paula Fraga
Fotografía: Ignacio Cángelo
Registro en video: Ignacio García Lizziero y Federico Perez Gelardi
Diseño gráfico: Julia Moscardini
Asistencia general: Lucía Giannoni
Idea y dirección: Ramiro Cortez y Federico Fontán
El próximo domingo 28 de agosto a las 16.30 hs., en una única función, se presenta en el Galpón de Catalinas (Benito Pérez Galdós 93, La Boca), Tropo, el premiado espectáculo de títeres para toda la familia del grupo uruguayo Coriolis.
Julián y Ramiro toman el camino equivocado y se pierden. Mientras, una gran tormenta azota a los habitantes de su pueblo llevándose consigo alguna parte importante de cada uno. Al volver se encuentran con un pueblo cambiado, donde todos han perdido una parte y están desesperados por volver a ser los que eran. Estos dos amigos se sienten culpables ya que al perderse no llegaron a tiempo para ayudar a sus amigos y son los únicos que cuentan con todas sus partes.
Por ello, en un acto quijotesco, Ramiro decide ir en busca de la tormenta, enfrentarla y hacer que les devuelva todo lo que se llevó; mientras Julián se queda en el pueblo haciendo inventos que solucionan algunos de los problemas de los habitantes a los que le faltan partes.
Una propuesta original, moderna y arriesgada donde dos titiriteros, mediante técnicas mixtas que van del tradicional títere de guante, pasando por las sombras y manipulación a la vista, cuentan una historia de aventura que llevará a los espectadores por el humor, la emoción, el miedo y la reflexión.
Desde uruguay – Coriolis presenta
Tropo
ÚNICA FUNCIÓN: DOMINGO 28 DE AGOSTO, 16.30 HS.
GALPÓN DE CATALINAS SUR -Benito Pérez Galdós 93- La Boca
Entrada general: $70
Informes y reservas: 4300-5707 / www.alternativateatral.com
Compañía de Titiriteros Coriolis se crea en 2012 (aunque sus integrantes trabajan juntos desde 2004 en La Ovidio Titers Band) con la finalidad de investigar, experimentar y producir espectáculos de títeres con perfil teatral. Su primer producción fue «El traje Invisible», versión de “El nuevo traje del emperador” de Christian Anderssen; espectáculo de manipulación directa en mesa de títeres de boca.
En el 2014 se monta su segundo espectáculo “Tropo”, texto original, montaje de teatro de títeres de técnicas mixtas (guante, mesa, sombras, luz negra), sumado a una experimentación en proyección mapping e iluminación inalámbrica de los títeres (ganador del Premio Florencio Mejor Espectáculo de títeres)
En el 2015 se crea y produce el Primer Ciclo Internacional de Títeres de Montevideo presentando espectáculos de Brasil, Argentina y Uruguay.Facebook: Coriolis Titeres Montevideo
Instagram: titerescoriolis
Twiter: @titerescoriolis
Ficha artístico-técnica
Dirección: Gerardo Martínez Gnazzo
Texto original: Cecilia Bruzzone, Gerardo Martínez y Maru Fernández.
Titiriteros: Maru Fernández y Gerardo Martínez.
Técnica: Cecilia Bruzzone/ Trilce Yapor.
Diseño de vestuario: Mariana Dosil.
Selección Musical: Sebastián Pereira y Gerardo Martínez.
Prensa: Luciana Zylberberg.

A veces pienso acerca del mundo de la subjetividad y me encuentro en la gran disyuntiva de si es posible separar un sentimiento de una valoración, o si está bien juzgar sin determinarlo.
Cuando se ve por primera vez un trabajo a cargo de un director, esta tarea se vuelve -a mi entender- más objetiva porque no existen demasiados parámetros para criticar su arte. En cambio, cuando un director está comprometido con el teatro hace mucho tiempo, tiene pasión por lo que hace, tiene una calidad humana increíble e incluso consigue volcar todo eso en una puesta en escena; todo se torna fascinante.
Matías Puricelli estrenó hace pocas semanas Un charco inútil (de David Desola) una historia realmente conmovedora que está atravesada por varios conflictos, siendo el existencial el más importante. Es así como tres personajes, venidos de mundos distintos, por momentos opuestos y por instantes, verdaderamente, idénticos; pretenden vivir a su manera sin ser juzgados.
La locura es entonces la principal herramienta que se erige dentro de la problemática acerca de la existencia humana. Y no significa que estos tres seres debatan o filosofen sobre toda la especie sino que, egoístamente, están ubicados en un lugar desde el que les es imposible correrse sin tener que hacer un giro casi rotundo con el que se verían afectados.
Si tuviésemos la oportunidad de juntar a estos tres personajes y preguntarles varias cosas, posiblemente se nos venga al instante cuestionarles si no prefieren atravesar la angustia que los tiene capturados hace tiempo en vez de padecer tristemente sus días.
Con una esceonografía muy minuciosa, útil y precisa; es como desde el comienzo de la dramaturgia se puede comenzar este oscuro viaje. Y me refiero a oscuro no como algo negativo sino necesario de hacer para conocer la luz o, al menos, unos rayitos de sol.
Mediante dos espacios escénicos que por momentos dividen las situaciones, para luego aunarlas, es como un profesor se reúne con alguien muy importante para él, quien le otorgará una información reveladora. Dicha información será acerca de un nuevo alumno y todo cambiará para siempre. En cuanto corra el tiempo, los días parecerán transcurrir como meses, incluso años, y lo oculto saldrá de la peor forma, tomará sentido desde un lugar e irá reacomodando cada percepción futura.
Uno de los aspectos más notorios de la dramaturgia es el timing utilizado en los diálogos, en cada pausa, en cada instante en que es posible observar un universo plagado de nostalgia, un rostro estupefacto, y la metáfora del charco inútil que será simplemente la piedra angular para continuar transitando la vida de otro modo.
Como escribir en la arena los nombres con un corazón, será posible que esperen la llegada de los patos que alguna vez estuvieron en su hábitat, sabiendo que jamás ocurrirá tal hecho. Sin embargo, la esperanza o, mejor dicho, la ilusión es lo que hará que la depresión encuentro un recoveco no total en un cuerpo.
Existen otros aspectos interesantes de la historia como el suspenso, la duda que queda al final de la historia y un triángulo que podría conformar otra figura geométrica sin necesidad de explicarse en el tiempo.
La imperiosa necesidad de creer en algo, sea un dios o un milagro le permitirán a Irene (Marisa Provenzano) atravesar su soledad, su penosa vida, su largo e infinito luto y la captura de aquello que nunca muere.
Diversos simbolismos surgen y ya nada podrá volver a ser como antes sin angustiar demasiado. En definitiva, podría volverse al planteamiento inicial sobre la locura y el existencialismo. ¿Qué humano en este mundo no llegó a desesperarse por lo desconocido, lo que viene después de la vida propia y aquello que convierte (en algo) a los seres queridos cuando fallecen orgánicamente?
Un muelle será testigo de las largas charlas entre estos dos hombres y un trencito detenido denotará y fragmentará el mundo real del ficcionado.
Resulta imposible no salir emocionado luego de presenciar esta obra en que Marisa Provenzano, Manuel Feito y Gustavo Bonfigli brillan, consiguiendo posicionarse en escena, exprimiendo sus potenciales, para más tarde, delinear sus propios valores.
La inutilidad en esta oportunidad se vuelve pieza intrínseca para resolver los problemas más profundos y pasados en su interior, un interior que no podrá vislumbrarse tan fácilmente sino que precisará del compromiso de cada espectador para inmiscuirse, de verdad, de principio a fin.

Lo interesante de una dramaturga tan versátil como Érika Halvorsen es que nunca para de sorprenderte.
Es muy interesante prestar atención a los comentarios, que a veces por lo bajo, dicen los espectadores antes o después de una función. Y, sin lugar a dudas, que uno de ellos (mujer) comentó a su pareja que creía que iba a abordarse más la historia de las tres protagonistas en cuestión. Suele ocurrir que los propios deseos pretenden cumplirse, hacerse realidad.
Ser ellas es un trabajo extraordinario en el que puede sentirse la esencia (captada por su escritora) de Simón de Beauvoir, Frida Kahlo y Evita Perón. Claro que es una esencia puramente feminista, íntima, plagada de anécdotas (muy al estilo Halvorsen) y que atrapa al público desde el vamos.
Por eso cuando se apagan las luces e ilumina la escena, está cada una de ellas donde debe estar. En el lugar que las mantuvo presas o esclavas de algún padecimiento, o sufrimiento, o letargo. Claro que no se trata de una historia dramática en que predomina la tensión, sino un agradable encuentro entre tres generaciones y entre tres heroínas que no tuvieron el placer de conocerse. Esto es lo que se lamentan desde el más allá o más acá: la no oportunidad de poder entablado una amistad y de haberse nutrido (aún más) una de la otra.
Quizás algunos, desde la platea, puedan observar que las tres actrices no presentan rasgos muy similares a las protagonistas reales, pero no se pretenden convencer desde la imagen sino desde el discurso, desde la palabra, desde la evocación de determinadas temáticas que revolucionaron en el pasado y siguen latiendo en el presente.
Cuando las pelucas son quitadas, aparecen las verdaderas Anabel Cherubito, Ana Celentano y Julieta Cayetina: tres talentosas que encarnan a la perfección a quien le toca, que lucen los principal y destacan lo más significativo, aquello que no debe olvidarse.
Simón esboza en un momento lo grato que habría sido que Evita y Frida pudieran haber hablado de comunismo. Y de aquí en adelante es que la dialética e ironía se apoderan de cada uno de los diálogos de esta preciosa obra.
«La derecha me está jugando una mala pasada» – menciona Kahlo, refiriéndose a su pierna y a su vez a la política.
Detalles acerca de sus deseos como mujeres, como esposas y como madres o futuras madres se ponen sobre la mesa. Así consiguen debatir, extraordinariamente, para que se desenvuelva la idea principal que Anabel Cherubito le planteó a la autora: la de unir a estas tres feministas que no solo fueron feministas, sino íconos importantísimos en sus países y no solo por los hombres a quienes acompañaban. Ser ellas trata, justamente, de centrarse en sus intrincadas y cortas vidas (salvo en el caso de Beauvoir que por ser europea, quizás, consiguió unos años más en la tierra), en la sensibilidad que las marcaba, en sus ideales y en cada pincelada de amor y conocimiento que le otorgaron al mundo.
Sin ellas, desde luego que la historia sería otra. Seguramente más triste y no tendríamos de qué sentir orgullo (sobre todo las mujeres).
Frida y Evita, dialogan sobre sus vidas y llegan al punto en que «nos sobra todo, menos tiempo». Ese tirano que se lleva a quienes deberían continuar.
Y, retomando la línea de esta dramaturgia, se preguntarán cómo se consiguió la unión entre las tres. Particularmente, hubo una cuarta mujer (no presente en escena) que sí tuvo la posibilidad de conocerlas a todas: Aurora Venturini es su nombre y ella sí pudo vivir hasta más de los noventa años, habiendo conseguido la fama desde grande como novelista argentina.
De un modo filosófico, consiguen detener el tiempo -el cual ya no corre como en la vida- y no sienten que éste las apremia. Es entonces el momento para que se autocuestionen quiénes fueron, por qué deberían haber sido madres y cuáles fueron las razones verdaderas de sus vidas. En ninguna de sus voces la respuesta alcanza el nombre de un hombre sino cuestiones realmente conmovedoras y como pueden conocerse a partir de libros, enciclopedias, documentales, entrevistas y demás archivos históricos.
En cuanto a la dirección de Adrián Blanco, es impecable, permitiendo que las artistas se luzcan en escena, brillen, puedan estar relajadas cuando la historia se los permite y luchadoras cuando recuerdan quiénes fueron.
Ser ellas es una historia fragmentada en dos, la ilusión de soñar durante la muerte y de dejarnos la esperanza de que todo lo que viene después quizás no sea tan incierto u oscuro como puede pensarse.
Siempre que el más allá permitan una reunión de este estilo, será un verdadero encanto esperar el fin de los tiempos.

Si bien cada función de ópera y cada obra son muy especiales, con sus atributos, partituras y voces; Ernani se erige como algo diferente. Así fue como sus personajes entendieron el desafío y encarnaron a seres cautivantes que iban a ayudar o impedir el amor de Elvira -la mujer más tierna que se pudo haber visto en el universo lírico-.
Desde la platea, su aparición significó un hallazgo, una voz tocada por la varita mágica, un sufrimiento que podía ser paliado desde otro lugar. Su modo de cantar, de otorgarle a la historia un vuelo distinto y de amar como toda mujer desearía se ame, la convirtieron en la heroína de Víctor Hugo y Giuseppe Verdi sin que pudieran tal vez imaginarlo.
Con más de una década en su haber, el compositor Verdi estrena en 1844 esta ópera titulada Ernani -la cual está basada en el drama homónimo de Víctor Hugo, Hernani- en el Teatro La Fenice de Venezia (Italia). Lo peculiar de su nombre pareciera ser una ironía. ¿Cómo podría un hombre llamarse Honor cuando la mujer de la que se enamoró también es deseada por otros dos? Claro que la joven lo elige y ahí podría estar destinado su reto heroico, aunque no vivirá para contarlo. En esa época de romanticismo (primer periodo), luchas políticas por la Corona, antagonismos y sangre derramada; la figura de Elvira (Doña Sol en el libreto original de Hugo) vendría a ser una bandera de tregua aunque terminará ocurriendo lo mismo que en el mundo político con cada uno de sus intereses debatidos.
Víctor Hugo se inspiró, al escribir esta historia, en la figura del Rey Carlos X de Francia quien era considerado un mal gobernante. A su vez, resulta controversial el momento en que se estrena esta obra (1830), porque unos meses después estallaría la Revolución que sacó del poder a Carlos X y colocó en su lugar a Felipe de Orleans (un Rey más liberal y Constitucional).
Cual desenlace shakesperiano, los amantes se unirán recién en la eternidad sin que ningún Rey o vagabundo se entromezca.
Si hay algo sobre lo que podemos estar seguros es acerca de la temática real (de reyes) que pretendía escribir Verdi. Así fue como osciló entre Rey Lear (Shakesperare), Enrique VIII y su esposa y algunos otros deseos no cumplidos por el autor. Pero, su objetivo pudo cumplirlo al hallar las páginas del gran Víctor Hugo y ponerle su música desde ese momento. Por ello, probablemente, puede vibrarse el presente drama con matices bien tanos y otros al estilo inglés. El contraste logrado entre lo pasional y lo estructurado se fusionan y estallan como un volcan en erupción.
En cuanto al aspecto teatral, considero que la elección de quienes encarnan a los personajes principales (Elvira, Ernani, Don Carlos, Silva, Giovanna, Don Riccardo y Iago) fue esencial para que la historia dramática tenga el vigor que tiene, comprometiendo a sus artistas también en actores que deben comprometerse más que en otras óperas en las que solo contar con su excelentes matices vocales puede hacerlos brillar en escena. Seguramente por esto, entre otros puntos a destacar, es que la ópera Ernani fue aplaudida de pie, felicitada tanto y provocando en nuestras manos un dolor en las palmas de las manos hasta el final.
Silva (un hombre de avanzada edad) está a punto de contraer matrimonio con una mujer que es deseada por otro (Ernani) y a su vez también disputada por el Rey, es lo que conforma este cuarteto no amoroso y convertido en vendetta a lo largo de toda la obra musical. Un Siglo rígido en que la opinión femenina no cuenta y menos aún sus sentimientos.
Mientras Ernani pretende derrocar al Rey cual Macbeth, establece junto a Silva un pacto sobre el que irá avanzando la historia de amor y desamor intrincada. Lo que Silva quizás jamás imaginó es que el propio Rey le quitaría a su prometida para darle la bendición a Ernani. Podríamos juzgar si valía la pena que Ernani cumpla a rajatabla con su palabra, si debía darle el cuerno o si era mejor que hiciera realidad su amor junto a Elvira y se olvide del sonido del cuerno para siempre. Otros tiempos corrían y otros tiempos corren. Deberemos respetar su decisión y llorar el angustioso desenlace en el lecho de amor.
Como siempre, la orquesta de músicos y el coro de Buenos Aires Lírica (dirigidos por Juan Casasbellas), la escenografía (Noelia González Svoboda), el vestuario (María Noelia Tambutti), la iluminación que marca los tiempos y estilos narrativos (Rubén Conde) y la puesta (a cargo de Crystal Manich) hacen de cada pieza artística escogida un universo de placer para disfrutar y sentir.
Para abrir un poquito más este universo romántico, Monserrat Maldonado nos dedicó su tiempo y experiencia. La protagonista femenina de Ernani que tiene una gran trayectoria artística. Nacida en Paraguay, actualmente es integrante del Coro Estable del Teatro Colón, fue solista de coro en Suor Angelica (Puccini), en el estreno mundial de Requiem (Oscar Strasnoy). También llevó adelante varios concierto junto a la Orquesta Académica del Teatro Colón, destacándose en Fünf Gedichte von Mathilde Wesendonck (Wagner), así como el rol de Maddalenna di Coigny el pasado año a cargo de la Juventus Lyrica.

Irradiás un ángel en escena y gracias a eso es posible adentrarse desde el comienzo en el drama. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de este personaje?
Cuando empezamos a hablar acerca de los personajes de esta historia partimos de que las pasiones son las mismas más allá de la época en que pueda estar situado el drama. La impotencia de poder decidir su destino, desata en Elvira lo que puede desatar en cualquier mujer de este tiempo: rabia, desprecio y la más grande repugnancia hacia el hombre que la intenta desposar, y que es encima su familiar, cuando menos un tío lejano y mucho mayor que ella. Ernani representa la oportunidad de cambiar esta suerte y ante su propuesta de huir juntos ella encuentra su motivo, su razón para desatar de una vez sus cadenas. Sin duda, esta temeridad nos pareció con Crystal Manich, un razgo masculino interesante de explorar, por ello Elvira es una dama atribulada y temeraria. Una chica en un mundo de hombres que no dará paso al costado.
Ernani fue la ópera que le dio la fama a Verdi. ¿Considerás que existe un antes y un después en la carrera del compositor?
Es un Verdi joven que en Ernani va empezar a trazar, de a poco, el lenguaje que más tarde nos convertirá en adictos totales de su genio. No van a escuchar una Traviata, van a escuchar la génesis de esta música tan única y universal de Verdi. Y tal invitación, por lo menos a mí, me seduce totalmente.
¿Qué sentís como protagonista? ¿Elvira tiene características tuyas?
Soy muy fiel a mis instintos y una vez que me decido me juego por la mía, en eso creo que nos parecemos. Pero sin dudas, su candor juvenil y su éxito con los hombres no sería mi target… El co-protagonizar este drama es una felicidad total ya que es un rol trabajado como alumna del ISA del Teatro Colón y está estudiado con total convicción y conocimiento de la música. Es una fiesta desde que arranca la obertura.
Hacia el desenlace: ¿Elvira se convierte en una Julieta?
Para mí el desenlace propuesto por la Reggie es un acto de piedad hacia Elvira, quien al ver a su convaleciente Ernani le confirma su decisión primera: sólo seguirte deseo… (como bien se lo canta en el Aria) por tierras inhóspitas te seguiré. Siendo así, la muerte le da la chance de buscar en el más allá la concreción de su amor.

Es difícil aceptar el concepto de vivir el amor con completa libertad ya que por libertad muchas veces se entiende libertinaje. Hay quienes tienen cierto grado de evolución, por llamarlo de alguna manera, transformándose en seres bastante de otro mundo y consiguen estar con alguien al lado, compartiendo la vida y riéndose del resto (la mayoría) que hacemos de todo para controlar, saber los próximos pasos y desesperarnos cuando «algo» sale fuera de lo planificado.
Detectives privados (basada en el libro Private eyes de Steven Dietz, adaptada y dirigida por Hugo Halbrich) nos presenta un mundo artístico en el que el deseo, el compromiso y la vocación se ponen en juego.
Todo comienza con un simple casting y, a partir de allí, nada volverá a ser como antes. El sueño de una joven es entremezclado con el enamoramiento, quien resulta ser el más pedante y miserable se convierte en mártir y cuando todo parece ir en una dirección, se desvanece para dar una lección de vida.
Detectives privados es una comedia en la que prima el humor, el sarcasmo y la exageración. Resulta muy agradable la historia ya que en ningún momento el espectador se tensiona sino que puede estar completamente relajado y sentir que este género teatral no está perdido, sino que basta con juntar a un elenco con características diversas para que pueda explotar lo mejor de sí mismo.
Resalta la excelente performance de Fernando Rodríguez Dabove quien se lleva al público en el bolsillo y consigue deleitar en todo momento, siendo el protagonista de su propia historia de vida.
Y esto es lo que tiene de particular la puesta en escena: que existen dos relatos paralelos. Ambos muestran precisamente cuál es la ficción y cuál la realidad, por momentos convergen y por otros se separan. Así, los detectives podrían ser uno, dos, todos o ninguno.
El título es el encargado de mantenernos en constante búsqueda, pretendiendo cuándo ingresará a escena aquel estereotipo con piloto, lupa y una libretita. Quizás la sorpresa venga cuando se rompa con dicho esquema y deban investigarse otros rumbos.
Mateo (Fernando Rodríguez Dabove) y Lisa (Ligüén Pires) son actores, intérpretes de una futura ficción y de sus propios días, ensayando personajes que podrán ser verdaderos para la obra y tal vez para la dramaturgia. Jugar junto a ellos es el desafío que se plantea y la adrenalina podrá correr por la sala hasta que el final llegue y cada uno de los presentes puedan replantearse qué creer y qué dejar en el olvido.
La figura encarnada por Daniel Miglioranza, con su personaje de Adrián Cory, representa más a un tercero en discordia como prueba a superar que a un protagonista en sí mismo, así como la actriz que interpreta a su esposa (Carolina Alfonsín) y el rol del terapeuta (Alejandro Hodara) que surge en algunos momentos de la obra.
La desconfianza es la desesperanza más gigante que pueda existir en una pareja y cuando todo parezca estable y para siempre, se recordará que eso solo se da en los cuentos de realismo mágico, que el amor no tiene billete de compra y que quien no se abra a sentir solo podrá permanecer en el mismo lugar por los tiempos de los tiempos.





Escrito
en agosto 16, 2016