*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Bien de familia14

Poco a poco, fuimos volviéndonos locos… (Babasónicos)

Es imposible no asociar esta canción con una ficción de la televisión, lo cual -lejos de copiarla- suena amigable ya de entrada. Diego Beares, es una cabeza en busca de ideas inteligentes, con una estética muy particular e intentando llegar a un público heterogéneo.

“Bien de familia” es el nombre de esta obra de teatro que está haciendo, este año, su segunda temporada y función tras función crece más. Bien de familia apunta, lamentablemente, al dinero que un clan debe repartirse en determinado momento. Digo lamentable no por tildar un aspecto negativo de la pieza teatral, sino por destacar cuán conflictiva se vuelve una familia en una ocasión en que deberían primar otros valores y entendimientos.

El público observa, en silencio, una puesta en escena que simula ser un unitario de televisión, por su timing, por la Bien de familia12conformación de sus escenas y el tipo de diálogos que se entablan entre los personajes.

A la vez que dos hermanos discuten en la habitación, la madre permanece congelada para continuar el relato. Y en cuanto ella comienza a hablar, la escena anterior es puesta en pausa. Es sumamente atractivo e interesante contemplar una dramaturgia de estas características.

Así como en la pantalla chica cada secuencia está editada, aquí las pausas marcarían dichos cortes. Solamente tendríamos que imaginar que los personajes congelados no están en escena, lo cual no es complicado suponerlo porque las luces se centran en lo que está aconteciendo y ellos pasan a un segundo plano.

Cuando un familiar muere, en general, aparecen parientes nuevos o secretos muy bien guardados. No me centraré en el desarrollo del argumento ya que perdería total sentido mencionarlo pero sí les cuento que todos los clichés familiares están. Desde las peleas entre hermanos hasta la soledad de una viuda y madre que no sabe qué hacer con su vida, que todo se le va de las manos, hasta la casi nula relación con su hermana. Y acá freno. La hermana de la protagonista es Bien de familia17quien llevará el hilo conductor de toda la historia y a quien habrá que prestarle mucha atención para no perderse ningún detalle.

Los amantes, amoríos, alianzas y desenlaces; conformarán a “Bien de familia” como una dramaturgia atrapante y distinguida. Cada vestuario fino y delicado compone un cuadro determinado y la escenografía permite que entendamos cada sensación, situación y momento de la historia.

Esta obra es un drama que, rápidamente, se pasea por todos los problemas habituales y cotidianos de un clan. Pero, en esta oportunidad, existe el plus de saber cómo contarlos para que no queden anclados, solamente, como conflictos.

Diego Beares estuvo presente en esta función, suplantando a uno de los actores, motivo por cual la sala vibró de otra manera. Tener al autor y director en escena, desarrollando un rol importante pero no protagonista, lo mostró seguro y comprometido a la vez.

No existe crítica negativa que se le pueda hacer a esta obra, más que dan ganas de que continúe con una segunda parte, al estilo de capítulos. Cuando uno como espectador recibe una propuesta de esta índole, además de aplaudirla y volver a presenciarla, exige y anhela saber cómo podría seguir esta familia después de todas las peripecias y tragedias Bien de familia7atravesadas. Luego de tantos mal entendidos, traiciones y desesperanzas.

Cada uno de los artistas tiene su momento para lucirse y destacarse, por más que existan los típicos personajes principales como en toda narración. Podemos reír con un cheto, con un joven gay que comienza a despertar, con una chica rapidita, con el mucamo-masajista y, tensionarnos, con el resto de los actores.

Si Beares no escribe Bien de familia 2, deberemos pensar e idear nuestra propia versión, imaginando cómo quisiéramos que se vengue cada personaje o en qué situación deseamos que se encuentre esa casa que fue testigo de los peores secretos.

El final de la dramaturgia es inesperado y los momentos anteriores al mismo no dan pistas de lo que ocurrirá. Manejar el
misterio, sin dejar huellas, tensiona y apasiona a la vez. Ni bien bajan las luces, todos quedamos estupefactos.

¿Por qué ese desenlace y no el que era predecible? ¿Ni siquiera en una ficción se puede pedir justicia?

Biendefamilia

Mariela Verónica Gagliardi

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Aprendiendo a volar flyerLos humanos no tenemos alas físicas, entonces tenemos que recurrir a la imaginación o a viajar en determinados objetos que nos hagan sentir la altura y la libertad. Un pájaro, en cambio, es feliz planeando, amando, formando su nido, su familia, enseñándole a sobrevivir para que luego, también, sea libre.

«Kowboy» -traducida como Aprendiendo a volar- (escrita por Boudewijn Koole y Jolein Laarman, dirigida por Boudewijn Koole) apunta a la vida de un ave, en comparación a un niño. Jojo (Rick Lens) es un pequeño de alrededor de diez años, que va a la escuela, practica waterpolo y vive con su padre (Loek Peters). Él no es un chico como otros de su edad, ya que debe asumir responsabilidades y roles que no le corresponden. Sumado a esto, su madre está ausente, lo cual le provoca angustia y un profundo dolor. Pero, su tristeza no lo derriba sino que hace hasta lo imposible para sentir la voz de su mamá, escuchar sus consejos y homenajearla hasta en el día de su cumpleaños.

Este ejemplo de niño es el protagonista de un film muy bien realizado, donde predominan los primeros y primerksimos primeros planos, donde podemos apreciar hasta la comisura de sus labios, la lágrima a punto de ser derramada y cada detalle acercado al ojo de espectador.

La película es holandesa y merece ser destacada por su historia, al igual que por los actores que fluyen tan naturalmente como la vida, recreando situaciones cotidianas -perfectamente logradas gracias a la espontaneidad de los diálogos- y momentos duros, difíciles de digerir.

Estoy convencida de que las grandes historias son las más sencillas, pero en esta oportunidad se suma el talento de los actores y de su director. Durante la hora y media de duración, la narrativa nos lleva por situaciones trágicas, cómicas, dramáticas y muy entretenidas. Es un drama, claro está, totalmente disfrutable por lo mencionado anteriormente.

Uno de los aspectos más tiernos es cuando. Encuentra una especie de cuervito caído de su nido. Esta simbología con la vida del pequeño intimida de tal forma que ya el director nos coloca, desde un principio, en un lugar incómodo. Por qué digo esto. Porque este ave no está relacionado con la vida sino todo lo contrario. El niño ríe, pero sabemos con certeza, que luego llorará incansablemente.

 ¿Cómo se aprende a volar?

Él adopta al cuervo, lo considera su hijo y de alguna manera, pretende que su progenitor haga lo mismo con él: que lo cuide, que lo proteja, que lo trata bien y con cariño. Parece inadmisible que un padre no ame a su hijo y es que nadie nace sabiendo ni suponiendo cómo será ser el protector de alguien más débil. Jojo es el sostén de su familia, desde su inocencia, desde su don de amabilidad y desde la sensatez que lo atraviesa de un extremo al otro.

Para volar hay que dejar atrás el pasado -esa mochila pesada y llena de nostalgia- para encarar un presente colmado de aventuras y aprendizajes.

Me pareció acertado que existan pocos movimientos de cámaras en cuanto a travelling y paneos ya que la historia tiene un ritmo bastante lento y de ese modo conserva una coherencia entre argumento y técnica.

Su vida irá tomando un rumbo más feliz en cuanto todo su entorno se estabilice y lo emocional, en todo momento, predominará.

Mientras la música country y diferentes acordes de guitarra acompañan, el ser humano es llevado a sus máximas expresiones para luego dosificar cada uno de los sentimientos, demostrando que una película no es completamente ficción sino fragmentos tomados de la realidad, combinados de cierto modo que queden atractivos.

En cualquier lugar del mundo habrá diversos Jojo’s anhelando tener un espacio para ser niños y aclamando que los adultos sean adultos.

El largometraje es un pretexto para que pensemos quiénes somos, qué queremos ser y tomar conciencia de que cada decisión que tomemos afecta a una persona como mínimo.

 ¿Un compromiso social?

Arte absoluto, inteligencia, magia en los ojos de este pequeño gran actor, sutilezas y pasión para contextualizar cada escena de tal forma que la sentimos cercana.

Aprendiendoavolar

Mariela Verónica Gagliardi

el huérfano feliz1

Nunca estuve como espectadora en un escenario ni imaginé que se podría brindar una función de esa manera.

Una conferencia le da la posibilidad a Antonio Leiva de contarnos al oído toda su vida, su felicidad y sus pesares.

Parece ser demasiado lo que transito hasta ahora y su cuerpo esta realmente cansado, agotado. Él es hijo de padres judíos y el agobio es imposible de contar cuando no se pertenece a una familia de esta colectividad.

Pero, Leiva, intenta hacer al comienzo un juego de palabras y de filosofar acerca del término madre.

Su modo de hablar y reflexionar lo convierten en uno de esos actores de antes, donde cada ademán y gesto le dan ese valor agregado a una obra, donde la mirada no es solo un par de ojos observando a un lado u otro.

Una historia autobiográfica puede ser interesante según de quien se trate y de eso no hay duda. Antonio Leiva tiene una manera de narrar atractiva y conmovedora, produciendo un círculo íntimo aun sin conocernos. Hasta el más mínimo detalle es importante para evocar su pasado, un pasado en el que sus padres -muy al estilo freudeano- son los culpables de su infelicidad al igual que los motivadores del desarrollo de su vocación -sin siquiera éstos proponérselo-.

Por otro lado, el contexto político le otorga también otro interés a este casi unipersonal en el que un memory couch () le da el pie a Leiva para que prosiga con uno u otro tema.

De pequeño su mamá le había hecho un disfraz para hacerlo participar en un concurso. Al ganar, Evita le entregó de premio una bicicleta. Cualquier niño hubiera estado feliz, él sin embargo no ya que era rodado 26 y tendrían que pasar muchos años para que la use.

Leiva no pretende impresionarnos sino contar su vida, eligiendo la niñez como lo más relevante para transmitir.

Hay que matar a la madre, dice en un momento, pero no es ningún asesino ni loco. Solo intenta hacer referencia a la teoría de Freud sobre el complejo de Edipo.

Todo parece tan retrógrado y sin embargo el psicoanálisis sigue consiguiendo victimas que dependan de un profesional en vez de sus padres.

Él, huérfano, quiere mostrarse feliz. Seguro lo es por momentos, al igual que todos. Él necesita dar a conocer su condición pero su padre parece haber sido solo un nombre.

Huérfano en vida y muerte. No es el único ni será el único. Leiva es todo lo que quiere y de nada se arrepiente. Él mismo fue escogiendo aquello que le daba placer. El arte lo formó y convirtió en lo que es y esta puesta en escena, con un espacio poco cargado de objetos, con lo justo y necesario, debería llenarse de un público comprometido y sensible.

Qué importa el qué dirán ni los patriarcados! Uno intenta convencerse y mostrar rebeldía ante una sociedad que siempre fue conservadora, que en todo momento señaló al que tenía padres separados o era adoptado. No hace falta negar esta realidad.

Este artista no solo es un ejemplo de vida sino de posibilidad de cambios, de renovación. El demuestra cómo se puede convertir un pasado muy fuerte y doloroso en enseñanzas y experiencias. El resentimiento como tal, anclado no debería formar parte de un ser humano.

Y volviendo a las anécdotas, son muchas y variadas. Recomiendo que formen parte de esta conferencia abierta donde se irán colmados de amor. Eso es: verdadero amor por lo que se hace. La única sugerencia que con humildad quiero hacer es que todo el escenario sea suyo y nosotros vayamos a las butacas, solo así cada uno estará en el lugar que le corresponde.

Mariela Verónica Gagliardi

Carmen la unica15

La taberna de Lilas Pastia (Francisco Cantó) será el lugar de encuentro entre todos los sevillanos, donde el amor se concretará y la tragedia invadirá las noches de lujuria. No es de sorprender, ya que se trata de Carmen, la única (escrita y dirigida por Juan Carlos Malpeli) -adaptación a pieza teatral de la ópera Carmen de Georges Bizet-.

En esta versión libre, no hay canto lírico constante, ya que Malpeli decidió apoyarse en la palabra tradicional, en los diálogos concretos, en la actuación más que en otra disciplina. A comparación de las funciones realizadas el año pasado, esta Carmen se convirtió en una obra tragicómica, donde tuvieron que suplantar a los actores que ya no están por representaciones expresivas que den cuenta del hilo conductor de la historia.

Esta gran mujer podríamos decir que tiene agallas para hacer todo lo que se le antoje. No existe otra descripción para ella. Es joven, preciosa, audaz, valiente y libre. A partir de su libertad volverá loco a un soldado, quien se enamorará perdidamente.

Todos quieren hablar de ella, estar con ella y que sea su objeto de posesión, aunque Carmen transitará la vida como le plazca.

Frasquita (Fiorella Camji), su esposo Lilas, y ella; harán negocios vinculados con lo prohibido según la ley, provocando que la vida de la protagonista corra peligro. Pero, muchas escenas interesantes transcurrirán y se podrá contemplar cada detalle que Romina González tuvo en cuenta para que su personaje se luzca. Cabe destacar que si bien hablan en español, el acento sevillano no es tan fácil de adquirir sin que suene exagerado; y cada uno de los actores lo logra, sin perderlo en el camino. Son sevillanos de comienzo a fin, recibiéndonos en la taberna como invitados y despidiéndonos al final.

Fiorella realiza un trabajo impecable, improvisando en determinados momentos y manteniéndose sujeta al guión, en otros. Ella busca despertar la risa hasta en los momentos más tirantes, tiene el drama en sus venas y la comedia en su piel. Tanto la temporada pasada como está, demostró ser una actriz completa, atenta hasta en el más mínimo detalle. Y, Mercedes (Rocío Galarraga), su hermana en la ficción; tiene un costado muy llamativo a nivel cómico, sin dejar de lado a la actriz dramática. La versatilidad de ambas artistas, al igual que de Romy González, producen en el público un abanico de emociones tan diversas, dentro de las que se pueden destacar: la risa, el llanto, la angustia y la bronca.

Uno de los momentos más cómicos de la dramaturgia se produce durante un casting que lleva a cabo Camilo (Juan Carlos Capeli) -un director de cine yanqui-. Este hombre, pretende evangelizar de algún modo a la población, considerándola poco evolucionada, bruta y estancada. Él, con su sueño americano, se creerá Dios; provocándole bastante sufrimiento a quienes no alcancen el nivel que pretende. Claro que se trata de una sátira a los guiones de Estados Unidos y no a una valoración positiva.

En cuanto a la música de Bizet, estará presente pero solo como enlace a la situación siguiente, sin hacerse demasiado predominante. Lo que sí cabe destacar es la voz de Céline Latil, quien canta breves fragmentos durante la obra y quien, además, hace de musa, sigue cada acontecimiento producido en escena y le da un tinte distinguido.

Desde ya que la escenografía es muy llamativa y delicada a la vez, adaptándose a la sala de una forma creativa, utilizando todo el espacio, y permitiendo que Carmen, la única no tenga inconvenientes físicos para adaptarse a un lugar u otro. Esta libertad en cuanto a lo escénico es la misma libertad, sin cadenas, que tiene la Carmencita, olé.

Mientras la muerte, como guía, se hace presente -sin hablar-; espera a su próxima víctima, para verla descansar en paz. Al tanto que la situación imperante llega a su punto máximo, anhelo que no haya pasado lo peor y que las lágrimas se sequen para vuelva a existir una obra tan bella, simpática como escalofriante.

Carmen, es aquella mujer que todas soñamos ser -y que por miedo- no lo logramos. Carmen, es esa luz de esperanza, la femeneidad en su esplendor, la fortaleza de soportar hasta el más duro dolor y la oportunidad de cambiar para siempre.

Carmen la unica ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Pasados de Dios1

Un viernes muy frío, una noche espléndida y ese aroma a diversión me permitieron ingresar en Andamio 90, el teatro de la querida Alejandra Boero, donde siempre pueden encontrarse propuestas diversas e interesantes a la vez. «Pasados de Dios» (de y dirigida por Lisandro Penelas) había seleccionado ver a la tarde y, por fin, supe que se trataría de una obra sin religión, a pesar de su título.

De repente una novela policial comenzó a desplegarse sobre el espacio escénico y los actores iniciaron un relato que daría de qué hablar.

Lo que inicialmente parece una charla de oficina, nos va llevando por Eva, una mujer como cualquier otra, con deseos, sentimientos y, también, imperfecciones.

Pero, en cuanto el guión hace foco en una escena, nos distrae y pone el eje en otra. A simple vista parece un conjunto Pasados de Dios7de situaciones que se unen por la existencia de la oficina, un espacio muy tenebroso en el que se llevan a cabo negocios ilegales, utilizando a un superhéroe para el contrabando. A su vez, este juguete novedoso le permite a uno de los personajes, descubrir su verdadera vocación y encontrar al amor de su vida. Así, los actos se suceden, permitiendo descubrir que hasta en lo más placentero puede haber peligro y que la sugestión puede llevarnos a una catástrofe.

Quien haya leído el libro El diario de Adán y Eva (de Mark Twain) podrá comprender la importancia que tiene uno en la
vida del otro. Adán no está presente pero sí en modo figurativo. Existen muchos estilos de Adanes y, ella, tendrá que escoger al que más le guste. Todas las estructuras se desvanecerán y se dará lugar a lo fugaz, premonitorio y filosófico.

Ellos mencionarán un líquido que les cambia el humor y relaja. No se tratará de una droga sino de un brebaje Pasados de Dios3afrodisíaco, pasional, surgido desde la manzana como fruta prohibida. Y siempre sucede y sucederá que lo que esté vedado nos atraerá más que lo que tengamos al alcance de la mano. Este aspecto se verá reproducido en el plano amoroso y laboral.

Cada situación y momento permitirán crearnos la duda sobre si estamos en presencia de: una obra policial, de gangsters o una sátira a lo anterior. Lo magnífico es que se trata de la unión de varios géneros y no es necesario titular Pasados de Dios como algo homogéneo.

Muchas veces se dice que Dios es y luego se coloca un punto. A diferencia de un ser vivo u objeto que es indispensable darle un adjetivo vinculante.

Lo interesante es aquella catástrofe que, supuestamente, se avecinará. En torno a ésta se hablará y discutirá a lo largo de la dramaturgia. ¿Pueden imaginar que pasaría si dejara de existir la tierra? O si siguiera estando, ¿en que condiciones quedaría?

Habrá que tener paciencia y ver Pasados de Dios para descubrir el desenlace.

Los personajes secundarios terminan siendo protagonistas de su propia historia, recreando e investigando el referido contexto, para luego ocupar la escena del crimen -no por ensuciarse con sangre, sino por ocuparse de su propia felicidad.

Quizás una manera de salir ileso de la tragedia sea salir volando como súperhéroe, aunque éstos no existan en la realidad real pero sí en esta gran historia.

¿Cuál es el pasado de Dios, es atemporal?

¿Pasados, revolucionados, fumados?

¿Qué ocurrirá el 5 de abril?

Pasados de Dios13

¿Quién es Dios: el que trafica, el que se cree con poderes, la que predice o la que es culpada de provocar las peores tragedias?

Este todopoderoso no juzga. Vive y deja vivir.

Mariela Verónica Gagliardi

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Perfume de danza1

“Perfume de danza” (espectáculo perteneciente a la Kim Bock Hee Dance Company), se presentó en el Teatro San Martín y el hall se llenó de la comunidad coreana, que sonrió orgullosa por sus artistas. Esta noche, los sentimos nuestros también, compartiendo cada una de sus pruebas.

El título evoca aromas que podemos respirar durante las performances. No porque estén las fragancias en el aire, sino porque se transita por diversos estilos y situaciones que nos permiten sentirlas. No hace falta tener una rosa en la mano para saber a qué huele. De ese mismo modo, no es necesario respirar sobre sus cuerpos o ropa para imaginar sus fragancias.

Una mujer parece ser la misma durante toda la función, sin embargo, al quitarse una máscara o cambiar su vestuario, nos damos cuenta de que son varias en escena. El ilusionismo creado permite lograr esta sensación óptica.

Recuerdo uno de los momentos más llamativos en que el género policial se hizo presente. El compás de la música maró, fuertemente, los pasos de un hombre y una mujer, danzando en un sinfín de movimientos entrelazados. Ella, elevada en un escenario con luces azules brillantes, lograba pasos impactantes que, eran interrumpidos por la secuencia coreográfica de su compañero. Parecían no conocerse y la atracción se fue produciendo espontáneamente. Quentin Tarantino, por mencionar a uno de los directores más famosos que lleva a cabo un estilo bien definido; pareció estar vibrando en la sala.

Aunque, antes y después, se vivenció la danza típica coreana, en la que los pies en puntas se invierten y pasa a ser protagonista el talón. Así logran producir un acercamiento más estrecho entre el modo de bailar y caminar. ¿Quién se desplaza por las calles en puntas de pie?

Romper, por momentos, con la danza clásica occidental, relaja y permite que otros tipos de expresiones con el cuerpo, tengan su lugar protagónico.

Lo contemporáneo, se hace presente, se combina con la danza autóctona de Corea del Sur y se fusiona con la clásica tradicional. El resultado es una secuencia, representada por varios bailarines, que actúan e interactúan entre sí, durante varios cuadros musicales. No utilizan la palabra ni intentan expresarse con movimientos que intenten mencionarla al mejor estilo de un mimo.

Him Bock Hee es la creadora de esta gran compañía de danza, en 1971; después de años de continuas luchas y guerras desatadas por Corea del Norte, intentando otros países como Estados Unidos de ganar una tajada, como siempre, de gobiernos autoritarios… pero en cuanto todo parece estar perdido, el arte surge e invade, armoniosamente, los corazones heridos.

Algo tan sensible como respirar con los ojos cerrados, utilizando una máscara -que oculta sexo, credo, religión, intereses políticos-; permite plagar el cuerpo de una magia diferente. Eso se observó en estos bailarines: ganas de crear un mundo donde predominen los estilos autóctonos orientales, contemporáneos occidentales y clásicos, también.

¿Por qué fragmentar, para qué?

¿Por qué herir en vez de aislarse?

Los velos, lejos de ocultar rostros femeninos, fueron elementos para mostrar destrezas físicas, para comunicarse y conseguir conmover.

De una pequeña escenografía recreada para una secuencia, una mujer disfrazada, se desenvuelve de tal modo que no sabemos cuál es su sexo. Ella consigue adoptar movimientos preciosos y que emocionan, para luego salir de esa atmósfera y continuar desplazándose con talón y punta. Insisto en que esta adecuación del pie es mucho más cómoda y natural.

“Perfume de danza” es como un baile que atraviesa a la humanidad, utilizando distintos recursos, estilos de baile y performances.

Sentir, respirar y vivenciar una danza que incluye a varias, que nos hace lagrimear, sonreír y ser felices, aunque sea durante la función.

Perfume de danza ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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Yacarazo4

Una historia y leyenda -a la vez- se complementan en «Yacarazo», la obra creada colectivamente por el elenco, dirigida por Juan Fiori y Mara Daglio.

Son muchas las asociaciones que pueden surgir en nuestras cabezas al leer o escuchar este título. Un título que hace referencia a un animal pero, también, a una época, a un estilo de vida, a un paisaje que nos rememora a la infancia -con esos aromas tan íntimos y nostálgicos- y a juegos pero, sobre todo, a situaciones mágicas.

La sala pequeña de Ladran Sancho nos transporta a una jungla donde habita este animal. Su especie es mencionada por cuatro mujeres que la nombran. Aunque, a partir de la búsqueda incansable del yacaré, estas jóvenes recordarán momentos pasados, íntimos, se reprocharán unas a otras y sentirán la libertad de mostrarse tal cual son.

Esta puesta en escena, donde se verá mucha vegetación, un pantano y un muelle; lograrán su cometido, el cual claramente es: divertir, emocionar y hacernos vibrar.

Se podrán sentir esas cosquillitas que subirán hasta nuestro rostro esbozando una sonrisa. Claro que las carcajadas también se escucharán por parte del público, pero no se trata de una pieza teatral cómica, sino muy profunda.

Cuando comenzó la obra sentí que estaba viendo una película de terror clase B. Menciono esto no como factor menospreciable sino todo lo contrario. Adoro esos films en blanco y negro donde puede verse un recorrido muy interesante y las escenas de suspenso, trágicas, se pueden exagerar hasta el punto de la risa.

Yacarazo se mezcla con tantas emociones y géneros que consigue hacernos reflexionar. Según las vivencias de cada uno, los resultados serán diferentes. Lo que seguro podrá es difundir un mensaje folclórico, no en el sentido de baile sino de símbolo comunitario.

Los cuatro elementos de la naturaleza están presentes: el agua en el pantano y el río que lo rodea, como símbolo de pureza relacionada a la niñez de cada chica, el fuego en la escopeta que desea aniquilar al animal, quizás como capricho para quitar del camino al protagonista de la historia, aire en el sitio ya que están rodeadas de mucha vegetación y tierra, presente en todo el lugar. Tierra ligada a lo maternal, a la raíz de donde surge la contención y el cuidado.

A su vez, estos elementos se van congraciando uno con el otro hasta conformar una unidad. Dicha unidad está representada por cada joven que quiere ser alguien, aunque luchando contra la otra que no es más que ella misma.

En un lugar tan alejado de la civilización, de lo urbano; ellas conviven y transitan todo tipo de sensaciones, riendo, llorando, llegando en determinadas circunstancias a la desesperación y, también, en otras a la lujuria.

Todo este bagaje cultural no sería posible sin estas grandes actrices, junto al actor y parteneire yaguareté.

Y así como la furia las invade y quieren aniquilarlo, haciéndole pagar todas las muertes que lleva su lomo, olvidan que un animal actúa por instinto a diferencia del hombre. Este factor tal vez es pasado por alto en medio de tantas risas por parte de los espectadores, pero hay que mencionarlo ya que una escena completa está dedicada a este tema.

La obra se convierte en sátira, drama, comedia y hasta por instantes parecemos estar vivencias un género de ciencia ficción al estilo Indiana Jones.

Yacarazo es exageración del nombre Yacaré, esta especie tan linda de reptil. Pero este animal no sólo repta sino que habla y presencia el mundo femenino tan complicado de por sí. Él surge en los momentos clave y se vuelve a vestir con sus pieles ásperas cuando ya dejó el mensaje que quería.

El modo artesanal de la sala, el escenario, los asientos y hasta el modo de apagar las luces, permiten que esta obra se luzca sin pretender de efectos especiales. El elenco mismo los fabrica en el momento, otorgándonos un tipo teatro no frecuente en la actualidad.

Quiero que vuelva a empezar la función, me dijo mi niña interior, aunque la adulta le respondió que es demasiada información para procesar.

ficha artístico-técnica Yacarazo

Mariela Verónica Gagliardi

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Después de nosotros8

Una escenografía sencilla, con colores negros y unas reposeras -con franjas verdes-, nos remonta a los años noventa en Argentina. El vestuario nos rememora una época en que no interesaba demasiado combinar, sino estar cómodo. Desde ese lugar, una familia añora su pasado y contempla un futuro diferente, colmado de sueños y fortunas.

“Después de nosotros” (inspirada en el libro “Tres hermanas” de Antón Chéjov), logra transportarse desde Rusia hasta nuestro país, haciéndonos sentir que no es tan complicado imaginar una tierra tan lejana, convirtiéndola en cercana.

Julieta Abriola (quien escribe y dirige la dramaturgia), merece ser destacada ya que recrea una novela existencialista y del 1900, en contemporánea. Todos los interrogantes y cuestionamientos que tuvieron los personajes de Chéjov, siguen existiendo y existirán en todo el mundo -mientras el hombre siga siendo hombre-.

Y con respecto al título de la obra, ¿qué vendrá después de ellos? Esto, día tras día, se lo preguntan a sí mismos y a su entorno. La respuesta a la que llegan es que siempre será igual. Que por más que pasen generaciones y generaciones, años, siglos, el ser humano siempre filosofará sobre su existencia tratando de creer que alguien algún día podrá encontrar la felicidad.

Para quienes no han leído el libro, brevemente les cuento que tres hermanas: Olga (Romina Padoán), Irina (Julia Gárriz), Masha (María Emilia Ladogana) y, un hermano (Andrei), viven en una casa, tras haber fallecido un año atrás su padre. Esa melancolía que los invade, les imposibilita avanzar y encontrar de verdad una felicidad completa. No idílica sino aquella alegría de disfrutar hasta de lo más simple. Mientras tanto, personas del pasado se reencontrarán con ellos, lo que enfrentará aquellos que fueron y los que son actualmente. La niñez y la adultez serán en cierto punto enemigas. También, la presencia de Natasha (la novia de Andrei) no hará más que crear conflictos y enfrentamientos, innecesarios, en la casa; pretendiendo dirigir como si fuera una tirana madre de familia.

En cierto momento, Natasha, le dice en mal tono a su cuñada Olga (quien se desempeña como directora en un colegio): “tú te ocupas de la enseñana y yo del gobierno de la casa”.

Después de nosotros2

Existen muchos aspectos como para analizar de la pieza original y de la puesta en escena, las cuales convergen en las cuestiones más relevantes. Uno de ellos es el personaje recreado para Romina Almaluez (una niñera y mucama), para quien se unieron dos personajes y se le modificaron algunas características. En el libro ruso, la mucama es una mujer mayor a quien se desprecia bastante. En cambio, en la obra, ella es joven y la única que la menosprecia es Natasha, justamente porque no quiere competencia de ningún tipo. Acá entonces se pone en evidencia la lucha de poder: la mujer de Andrei pretende adueñarse hasta de lo que no es de ella, siendo malvada y despreciable, mientras que Varia se muestra como es, con su bondad y humildad que la convierten en una cuarta hermana para las chicas.

Por otro lado, Masha, lleva un matrimonio de esos eternos, sin amor, que actúan por inercia y quedan suspendidos en el tiempo. Hasta que Vershinin (Juan Ignacio Bianco) reaparece y ella se enamora. En ese momento no es tan importante lo que ella siente por él sino que se anima a decirlo, a expresarse y a dejar atrás a la Masha que decía todo que sí para no enfrentarse a su marido y familia conservadora.

“¡Hoy cuando me desperté, me levanté y me lavé, me pareció de pronto que todo estaba claro para mí en este Después de nosotros15mundo!”, pronuncia Irina al principio de “Después de nosotros”. Esta joven de veinte años, aparece tirada en el piso, recordando cuando se desmayó al morir su padre. Un año después, ella cumple años, pero lo que debiera ser alegría en su rostro, de a poco se va empañando por las reflexiones negativas de su entorno. Irina representa el ímpetu de progreso y de romper con el statu-quo. Mientras, Vershinin, confirma que haber sido lo que pretendía la sociedad, no le trajo más que desdichas: “si tuviera que volver a vivir, no me casaría”.

Como antítesis de fluidez, amor, avance y libertad; se encuentra el personaje de Kuliguin (Julián Marcove), quien repite -en todo momento de la obra y el libro- para auto-convencerse, cuánto ama a su esposa; como para no asumir el dolor que le Después de nosotros16provoca la triste realidad.

Hay algo en lo que las hermanas coinciden y es en que deben irse cuanto antes a Moscú (respecto al libro), ya que viven en un pueblo del interior que no las satisface para nada ya que son muy instruidas y desean poder aplicar sus conocimientos en una ciudad importante. En la pieza teatral, están situadas en Argentina, motivo por el cual su sueño es mudarse a Buenos Aires.

También, Julieta Abriola, adaptó cuestiones importantes para la recreación nacional que nos permitieron un mayor acercamiento con la historia: Andrei, no toca el violín (como sí lo hace en el relato original) sino que la guitarra, el incendio planteado como factor detonante en Chéjov, acá se modifica por una inundación. Pero, lo que ambas situaciones climáticas ejemplifican es que la situación familiar se desborda y ya que cada miembro no emprende un nuevo camino, el afuera lo hace por ellos.

Durante la función, una tormenta real se avecinó y esto nos permitió a los espectadores poder sentir -en vivo y en directo- que una ficción puede volverse realidad.

A la vez que Tusenbach (Fernando Contigiani García) recibe constantes amenazas por parte de Solini (Miguel Sorrentino), el amor de Irina queda desplazado y luchan como si ella fuera un trofeo digno de ganar. Estos hombres no entienden nada del amor y su único propósito es mostrar quién es capaz de derribar al otro, como si fuera una guerra.

Los cuatros actos, transcurren y como separación entre uno y otro, los personajes cambian sus ropas delante nuestro. Desnudan sus almas para vestirse con otras telas e ingresar a escena. Durante esos instantes, las luces bajan y podemos reflexionar sobre lo vivido por cada uno de ellos.

Después de nosotros18

Los momentos tirantes se suceden, pasan, transcurren y lo único que queda es ese retrato familiar congelado en el tiempo.

ficha artístico-técnica Después de nosotrosMariela Verónica Gagliardi

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Que a partir de estos días se incluirán nuevas secciones: las artes audiovisuales serán parte de SAT. Así será como las exposiciones de arte y el cine se anexarán.

7 de agosto Shakespeare

Como todos los años, el foyer del Teatro Cervantes se poblará de stands con material seleccionado que el público podrá conocer entre las 16 y las 21, de miércoles a domingos desde el 6 hasta el 17 de agosto, con entrada libre y gratuita.

Esta edición se realizará en memoria de Alfredo Alcón y estará apadrinada por Agustín Alezzo.  Serán diez días de intensa actividad con una agenda que incluye mesas redondas, un taller en tres jornadas sobre teatro nacional, homenajes al citado actor recientemente fallecido y  a Alejandro Berruti, conciertos, presentaciones de libros, puestas escénicas, entre otras actividades.Participan de la Feria del Libro Teatral 2014 las siguientes instituciones: AINCRIT, Alianza Francesa, Argentores, Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes, Asociación Argentina de Actores, Atina, AYCO Teatro, Biblioteca Nacional, Casa de la Provincia de Mendoza, Casa de la Provincia de San Luis, Casa del Teatro, CELCIT, Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”, Centro Cultural Ricardo Rojas, Complejo Teatral de Buenos Aires, CONABIP, Feria Entrerriana del Libro Teatral, Fondo Nacional de las Artes, Fundación Internacional Jorge L. Borges, Fundación Shakespeare Argentina, Instituto Nacional de Estudios de Teatro (INET), Instituto Nacional del Teatro (INT), Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), Goethe Institut, Instituto Italiano de Cultura, Oficina Cultural de la Embajada de España y Proteatro.

También estarán presentes las editoriales y librerías: Adriana Hidalgo, Artes del Sur, Colihue, Corregidor, De La Flor, Ediciones Documenta/Escénicas – Alción / 2014(Córdoba), Ediciones Condoblezeta, Emergentes, Eudeba, Leviatán, Librería Guadalquivir, Losada, Nueva Generación, Paidós, Revista Funámbulos, Teatro Vivo, Tusquets.