*** Agosto 2017 ***

Carmen la unica15

La taberna de Lilas Pastia (Francisco Cantó) será el lugar de encuentro entre todos los sevillanos, donde el amor se concretará y la tragedia invadirá las noches de lujuria. No es de sorprender, ya que se trata de Carmen, la única (escrita y dirigida por Juan Carlos Malpeli) -adaptación a pieza teatral de la ópera Carmen de Georges Bizet-.

En esta versión libre, no hay canto lírico constante, ya que Malpeli decidió apoyarse en la palabra tradicional, en los diálogos concretos, en la actuación más que en otra disciplina. A comparación de las funciones realizadas el año pasado, esta Carmen se convirtió en una obra tragicómica, donde tuvieron que suplantar a los actores que ya no están por representaciones expresivas que den cuenta del hilo conductor de la historia.

Esta gran mujer podríamos decir que tiene agallas para hacer todo lo que se le antoje. No existe otra descripción para ella. Es joven, preciosa, audaz, valiente y libre. A partir de su libertad volverá loco a un soldado, quien se enamorará perdidamente.

Todos quieren hablar de ella, estar con ella y que sea su objeto de posesión, aunque Carmen transitará la vida como le plazca.

Frasquita (Fiorella Camji), su esposo Lilas, y ella; harán negocios vinculados con lo prohibido según la ley, provocando que la vida de la protagonista corra peligro. Pero, muchas escenas interesantes transcurrirán y se podrá contemplar cada detalle que Romina González tuvo en cuenta para que su personaje se luzca. Cabe destacar que si bien hablan en español, el acento sevillano no es tan fácil de adquirir sin que suene exagerado; y cada uno de los actores lo logra, sin perderlo en el camino. Son sevillanos de comienzo a fin, recibiéndonos en la taberna como invitados y despidiéndonos al final.

Fiorella realiza un trabajo impecable, improvisando en determinados momentos y manteniéndose sujeta al guión, en otros. Ella busca despertar la risa hasta en los momentos más tirantes, tiene el drama en sus venas y la comedia en su piel. Tanto la temporada pasada como está, demostró ser una actriz completa, atenta hasta en el más mínimo detalle. Y, Mercedes (Rocío Galarraga), su hermana en la ficción; tiene un costado muy llamativo a nivel cómico, sin dejar de lado a la actriz dramática. La versatilidad de ambas artistas, al igual que de Romy González, producen en el público un abanico de emociones tan diversas, dentro de las que se pueden destacar: la risa, el llanto, la angustia y la bronca.

Uno de los momentos más cómicos de la dramaturgia se produce durante un casting que lleva a cabo Camilo (Juan Carlos Capeli) -un director de cine yanqui-. Este hombre, pretende evangelizar de algún modo a la población, considerándola poco evolucionada, bruta y estancada. Él, con su sueño americano, se creerá Dios; provocándole bastante sufrimiento a quienes no alcancen el nivel que pretende. Claro que se trata de una sátira a los guiones de Estados Unidos y no a una valoración positiva.

En cuanto a la música de Bizet, estará presente pero solo como enlace a la situación siguiente, sin hacerse demasiado predominante. Lo que sí cabe destacar es la voz de Céline Latil, quien canta breves fragmentos durante la obra y quien, además, hace de musa, sigue cada acontecimiento producido en escena y le da un tinte distinguido.

Desde ya que la escenografía es muy llamativa y delicada a la vez, adaptándose a la sala de una forma creativa, utilizando todo el espacio, y permitiendo que Carmen, la única no tenga inconvenientes físicos para adaptarse a un lugar u otro. Esta libertad en cuanto a lo escénico es la misma libertad, sin cadenas, que tiene la Carmencita, olé.

Mientras la muerte, como guía, se hace presente -sin hablar-; espera a su próxima víctima, para verla descansar en paz. Al tanto que la situación imperante llega a su punto máximo, anhelo que no haya pasado lo peor y que las lágrimas se sequen para vuelva a existir una obra tan bella, simpática como escalofriante.

Carmen, es aquella mujer que todas soñamos ser -y que por miedo- no lo logramos. Carmen, es esa luz de esperanza, la femeneidad en su esplendor, la fortaleza de soportar hasta el más duro dolor y la oportunidad de cambiar para siempre.

Carmen la unica ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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