*** Octubre 2017 ***

Después de nosotros8

Una escenografía sencilla, con colores negros y unas reposeras -con franjas verdes-, nos remonta a los años noventa en Argentina. El vestuario nos rememora una época en que no interesaba demasiado combinar, sino estar cómodo. Desde ese lugar, una familia añora su pasado y contempla un futuro diferente, colmado de sueños y fortunas.

“Después de nosotros” (inspirada en el libro “Tres hermanas” de Antón Chéjov), logra transportarse desde Rusia hasta nuestro país, haciéndonos sentir que no es tan complicado imaginar una tierra tan lejana, convirtiéndola en cercana.

Julieta Abriola (quien escribe y dirige la dramaturgia), merece ser destacada ya que recrea una novela existencialista y del 1900, en contemporánea. Todos los interrogantes y cuestionamientos que tuvieron los personajes de Chéjov, siguen existiendo y existirán en todo el mundo -mientras el hombre siga siendo hombre-.

Y con respecto al título de la obra, ¿qué vendrá después de ellos? Esto, día tras día, se lo preguntan a sí mismos y a su entorno. La respuesta a la que llegan es que siempre será igual. Que por más que pasen generaciones y generaciones, años, siglos, el ser humano siempre filosofará sobre su existencia tratando de creer que alguien algún día podrá encontrar la felicidad.

Para quienes no han leído el libro, brevemente les cuento que tres hermanas: Olga (Romina Padoán), Irina (Julia Gárriz), Masha (María Emilia Ladogana) y, un hermano (Andrei), viven en una casa, tras haber fallecido un año atrás su padre. Esa melancolía que los invade, les imposibilita avanzar y encontrar de verdad una felicidad completa. No idílica sino aquella alegría de disfrutar hasta de lo más simple. Mientras tanto, personas del pasado se reencontrarán con ellos, lo que enfrentará aquellos que fueron y los que son actualmente. La niñez y la adultez serán en cierto punto enemigas. También, la presencia de Natasha (la novia de Andrei) no hará más que crear conflictos y enfrentamientos, innecesarios, en la casa; pretendiendo dirigir como si fuera una tirana madre de familia.

En cierto momento, Natasha, le dice en mal tono a su cuñada Olga (quien se desempeña como directora en un colegio): “tú te ocupas de la enseñana y yo del gobierno de la casa”.

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Existen muchos aspectos como para analizar de la pieza original y de la puesta en escena, las cuales convergen en las cuestiones más relevantes. Uno de ellos es el personaje recreado para Romina Almaluez (una niñera y mucama), para quien se unieron dos personajes y se le modificaron algunas características. En el libro ruso, la mucama es una mujer mayor a quien se desprecia bastante. En cambio, en la obra, ella es joven y la única que la menosprecia es Natasha, justamente porque no quiere competencia de ningún tipo. Acá entonces se pone en evidencia la lucha de poder: la mujer de Andrei pretende adueñarse hasta de lo que no es de ella, siendo malvada y despreciable, mientras que Varia se muestra como es, con su bondad y humildad que la convierten en una cuarta hermana para las chicas.

Por otro lado, Masha, lleva un matrimonio de esos eternos, sin amor, que actúan por inercia y quedan suspendidos en el tiempo. Hasta que Vershinin (Juan Ignacio Bianco) reaparece y ella se enamora. En ese momento no es tan importante lo que ella siente por él sino que se anima a decirlo, a expresarse y a dejar atrás a la Masha que decía todo que sí para no enfrentarse a su marido y familia conservadora.

“¡Hoy cuando me desperté, me levanté y me lavé, me pareció de pronto que todo estaba claro para mí en este Después de nosotros15mundo!”, pronuncia Irina al principio de “Después de nosotros”. Esta joven de veinte años, aparece tirada en el piso, recordando cuando se desmayó al morir su padre. Un año después, ella cumple años, pero lo que debiera ser alegría en su rostro, de a poco se va empañando por las reflexiones negativas de su entorno. Irina representa el ímpetu de progreso y de romper con el statu-quo. Mientras, Vershinin, confirma que haber sido lo que pretendía la sociedad, no le trajo más que desdichas: “si tuviera que volver a vivir, no me casaría”.

Como antítesis de fluidez, amor, avance y libertad; se encuentra el personaje de Kuliguin (Julián Marcove), quien repite -en todo momento de la obra y el libro- para auto-convencerse, cuánto ama a su esposa; como para no asumir el dolor que le Después de nosotros16provoca la triste realidad.

Hay algo en lo que las hermanas coinciden y es en que deben irse cuanto antes a Moscú (respecto al libro), ya que viven en un pueblo del interior que no las satisface para nada ya que son muy instruidas y desean poder aplicar sus conocimientos en una ciudad importante. En la pieza teatral, están situadas en Argentina, motivo por el cual su sueño es mudarse a Buenos Aires.

También, Julieta Abriola, adaptó cuestiones importantes para la recreación nacional que nos permitieron un mayor acercamiento con la historia: Andrei, no toca el violín (como sí lo hace en el relato original) sino que la guitarra, el incendio planteado como factor detonante en Chéjov, acá se modifica por una inundación. Pero, lo que ambas situaciones climáticas ejemplifican es que la situación familiar se desborda y ya que cada miembro no emprende un nuevo camino, el afuera lo hace por ellos.

Durante la función, una tormenta real se avecinó y esto nos permitió a los espectadores poder sentir -en vivo y en directo- que una ficción puede volverse realidad.

A la vez que Tusenbach (Fernando Contigiani García) recibe constantes amenazas por parte de Solini (Miguel Sorrentino), el amor de Irina queda desplazado y luchan como si ella fuera un trofeo digno de ganar. Estos hombres no entienden nada del amor y su único propósito es mostrar quién es capaz de derribar al otro, como si fuera una guerra.

Los cuatros actos, transcurren y como separación entre uno y otro, los personajes cambian sus ropas delante nuestro. Desnudan sus almas para vestirse con otras telas e ingresar a escena. Durante esos instantes, las luces bajan y podemos reflexionar sobre lo vivido por cada uno de ellos.

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Los momentos tirantes se suceden, pasan, transcurren y lo único que queda es ese retrato familiar congelado en el tiempo.

ficha artístico-técnica Después de nosotrosMariela Verónica Gagliardi

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