*** Junio 2017 ***

Bien de familia14

Poco a poco, fuimos volviéndonos locos… (Babasónicos)

Es imposible no asociar esta canción con una ficción de la televisión, lo cual -lejos de copiarla- suena amigable ya de entrada. Diego Beares, es una cabeza en busca de ideas inteligentes, con una estética muy particular e intentando llegar a un público heterogéneo.

“Bien de familia” es el nombre de esta obra de teatro que está haciendo, este año, su segunda temporada y función tras función crece más. Bien de familia apunta, lamentablemente, al dinero que un clan debe repartirse en determinado momento. Digo lamentable no por tildar un aspecto negativo de la pieza teatral, sino por destacar cuán conflictiva se vuelve una familia en una ocasión en que deberían primar otros valores y entendimientos.

El público observa, en silencio, una puesta en escena que simula ser un unitario de televisión, por su timing, por la Bien de familia12conformación de sus escenas y el tipo de diálogos que se entablan entre los personajes.

A la vez que dos hermanos discuten en la habitación, la madre permanece congelada para continuar el relato. Y en cuanto ella comienza a hablar, la escena anterior es puesta en pausa. Es sumamente atractivo e interesante contemplar una dramaturgia de estas características.

Así como en la pantalla chica cada secuencia está editada, aquí las pausas marcarían dichos cortes. Solamente tendríamos que imaginar que los personajes congelados no están en escena, lo cual no es complicado suponerlo porque las luces se centran en lo que está aconteciendo y ellos pasan a un segundo plano.

Cuando un familiar muere, en general, aparecen parientes nuevos o secretos muy bien guardados. No me centraré en el desarrollo del argumento ya que perdería total sentido mencionarlo pero sí les cuento que todos los clichés familiares están. Desde las peleas entre hermanos hasta la soledad de una viuda y madre que no sabe qué hacer con su vida, que todo se le va de las manos, hasta la casi nula relación con su hermana. Y acá freno. La hermana de la protagonista es Bien de familia17quien llevará el hilo conductor de toda la historia y a quien habrá que prestarle mucha atención para no perderse ningún detalle.

Los amantes, amoríos, alianzas y desenlaces; conformarán a “Bien de familia” como una dramaturgia atrapante y distinguida. Cada vestuario fino y delicado compone un cuadro determinado y la escenografía permite que entendamos cada sensación, situación y momento de la historia.

Esta obra es un drama que, rápidamente, se pasea por todos los problemas habituales y cotidianos de un clan. Pero, en esta oportunidad, existe el plus de saber cómo contarlos para que no queden anclados, solamente, como conflictos.

Diego Beares estuvo presente en esta función, suplantando a uno de los actores, motivo por cual la sala vibró de otra manera. Tener al autor y director en escena, desarrollando un rol importante pero no protagonista, lo mostró seguro y comprometido a la vez.

No existe crítica negativa que se le pueda hacer a esta obra, más que dan ganas de que continúe con una segunda parte, al estilo de capítulos. Cuando uno como espectador recibe una propuesta de esta índole, además de aplaudirla y volver a presenciarla, exige y anhela saber cómo podría seguir esta familia después de todas las peripecias y tragedias Bien de familia7atravesadas. Luego de tantos mal entendidos, traiciones y desesperanzas.

Cada uno de los artistas tiene su momento para lucirse y destacarse, por más que existan los típicos personajes principales como en toda narración. Podemos reír con un cheto, con un joven gay que comienza a despertar, con una chica rapidita, con el mucamo-masajista y, tensionarnos, con el resto de los actores.

Si Beares no escribe Bien de familia 2, deberemos pensar e idear nuestra propia versión, imaginando cómo quisiéramos que se vengue cada personaje o en qué situación deseamos que se encuentre esa casa que fue testigo de los peores secretos.

El final de la dramaturgia es inesperado y los momentos anteriores al mismo no dan pistas de lo que ocurrirá. Manejar el
misterio, sin dejar huellas, tensiona y apasiona a la vez. Ni bien bajan las luces, todos quedamos estupefactos.

¿Por qué ese desenlace y no el que era predecible? ¿Ni siquiera en una ficción se puede pedir justicia?

Biendefamilia

Mariela Verónica Gagliardi

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