*** SEPTIEMBRE 2025 ***

criminal

ficha-criminalEn el año 1996, Javier Daulte estrena la obra de teatro Criminal en el Payró. Desde ese entonces la dramaturgia, cargada ironía, exageración, realismo y pasión, se fue apoderando de los espectadores -quienes hallaban un lugar en que sentirse identificados-.

El universo de Freud, muchas veces pareciera ser inalcanzable, escéptico e irreal. Como si se tratara de un sitio en el que siempre se vislumbra un diván, un padeciente y un profesional que, años tras años, hace ir y venir a la persona conflictuada. Esta es la obra ideal para que todos, absolutamente todos los que hemos pisado un espacio de psiconálisis, podamos descargar nuestro dolor al sentirnos identificados con los diálogos de los actores que se irán dando a lo largo de la función.

La estética de esta puesta en escena (dirigida por Samanta Fasson) es simplemente el diván mencionado y dos teléfonos de los de antes. Algún objeto ornamental más que sirve a quien lo tome para, simbólicamente, terminar con su padecimiento.

Una obra intrincada en la que se puede apreciar el trabajo de Patricia Calzada Valle, una española que consigue sobresalir y dar una verdadera clase de actuación, con una expresión sin igual y por la que será felicitada al salir de la sala del Núcleo.

Criminal es una experiencia tan viva como la vida misma. Desde los primeros minutos de diálogo, nos damos cuenta de cuán provocadora resulta la propuesta y cuán preparados deben estar los actores para que la dinámica resulte ágil y estridente.

En este caso es Sigmund Freud quien se recuesta en el sillón, por más que ni siquiera se lo mencione. Es él quien debe ser juzgado como para que quienes se muestren escépticos o resentidos con el psicoanálisis, puedan estar dichosos. Como si se tratara de panzaso de felicidad y una burla al creador de tantas teorías.

Puedo juzgar a Daulte o decirle que es un acierto su vivo relato para estos tiempos en que se busca la cura en un intrincado y lento proceso.

Lo más atrapante de la historia no radica en una crisis de pareja, como se puede observar desde el comienzo y en ciertos momentos, sino en el cómo. Así, resulta efectivo el transitar de las conversaciones y sus intercambios, que irán demostrando quién tiene el poder verdaderamente.

Criminal es mucho más que un juego de detectives y el único dato verdadero es que sigan su intuición y no la lógica para resolver el caso.

Criminal puede ser una separación, una unión interesada o hasta el más propenso asesinato.

Una mujer que asiste a sesiones psicológicas por inercia, buscando algo que le falta o que le sobra, no se sabe. Su marido que acude a otro terapeuta y su matrimonio en boca de quienes se dicen profesionales de la salud mental -una salud de la que ni siquiera pueden gozar-.

Lo que parece ser la sanación, puede llegar a tomar otro rumbo y la transferencia irá en boca de cualquiera, utilizando uno y otro cuerpo en pos de intereses y pasiones personales.

Existe tragedia, existe drama y existe un dinamismo por el que, los espectadores, podemos sentirnos parte interesada. Cuando suene el teléfono podrá ser una llamada que irá cambiando, modificando y transformando (fundamentalmente) a quienes menos se imaginen. Será vital la información que se brinde, el siguiente proceder y el plan que se esté elucubrando por lo bajo.

Escenas que se suceden, unas tras otras, y en las que siempre uno de los intérpretes tendrá el famoso as en la manga para sorprender.

¿Muertes, sospechosos, homicidios?

Un thriller, un policial, un melodrama, mentiras y más mentiras que se enroscan como el cable de un teléfono.

Todo pasa y podrá pasar y la única manera de saberlo es asistiendo a Criminal.

Mariela Verónica Gagliardi

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ficha-yoko-ondaVer a Leticia Torres actuar es un placer y no solamente por su carisma innato sino porque es capaz de interpretar a personajes tan pero tan diversos que dan cuenta de su excelencia como artista.

En esta ocasión vuelve a escena con un espectáculo que gestó siete años atrás y que decidió darle vida nuevamente, al igual que el homenaje a su abuela a quien le dedica parte de la historia, incluyéndola en ésta.

Yoko onda (dirigida por Maximiliano Sarramone) es una joven que está inmersa en la rutina, aquella rutina que agobia, que cansa, que satura y nada positivo da a cambio. Es entonces cuando decide recuperar su libertad y buscar el amor en diferentes situaciones y momentos.

Con música circense y de percusión, cambios de vestuarios constantes, diversas tonalidades lumínicas, proyecciones audiovisuales y muchos personajes será como esta obra resultará multiplicadora de sensaciones para recibir a brazos abiertos.

Una máscara para cada momento, una ilusión para cada soñador y una sonrisa para hacerle frente a cada adversidad. Solo así habremos entendido el gran mensaje de este unipersonal que convida con uno de los mayores manjares de la vida mientras disfrutamos de su pequeño descanso.

Indagando sobre la superstición es como se acerca a esta abuela tan peculiar y con respuesta para todo. Utilizando un Santo, su nombre y significado es como se recrea el universo infantil, llenando la sala de El Ópalo de una fragancia colmada de alegría y satisfacción.

Una súper heroína en busca de la justicia, que vuela con su imaginación hasta llegar a la realidad. Por suerte, dicha realidad es la que construye y no la que la invade sin hacerse cargo. Yoko onda le pone mucha energía y magia a sus días, nos transmite la opción de cambio constante y nos da la mano para salir venturosos de cada situación.

Como un juego de niños, ella crece pero sin abandonar cada uno de sus sueños, riendo y lagrimeando, como cualquier mortal en este mundo. Y si le va no muy bien en el amor, no es motivo para que caiga en la cama deprimida, sino para que continúe en busca de una nueva misión. Nada de esperar el llamado ansiosa, sino de aprender que la espera desespera y que otro jamás debería tener tanto protagonismo.

Yoko onda es un espectáculo para grandes y para chicos, para reír a carcajadas y para lagrimear, para interactuar y aplaudir, para vernos reflejados y sentir que el espacio escénico ocupa absolutamente toda la sala.

Si cada niño creciera con la suspicacia de esta actriz, posiblemente la felicidad llegaría a borbotones y sin faltarle a nadie.

Como todo clown: jamás abandona su frescura de pequeña, la cual esparce, unta, juega y se divierte entusiasmada. Será por eso que este género es necesario con mayúsculas, para recordarnos que nada está perdido mientras se tenga esperanza y pasión.

Que el mundo fue y será… diría Discépolo. Sin embargo, haciendo una introspección cada quien conseguirá ser quien desea y no aparentar para agradar.

Mariela Verónica Gagliardi

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ficha-historias-de-amor-bajo-la-lluvia¡Qué grato resulta comenzar la semana viendo una comedia musical súper entretenida y con sus protagonistas que arrasan con todo!

Historias de amor bajo la lluvia (escrita por Joaquín Stringa, con dirección musical a cargo de Guido Cefaly y dirección general de Marcelo Rosa) es una linda recopilación de momentos y situaciones cursi, atípicas, geniales, divertidas, conocidas e hiper repetidas por todos y todas. Con la particularidad de remitirse a films estadounidenses, este musical comienza con un posible romance, continúa con sketchs de toda índole y al llegar el desenlace, cada una de esas pequeñas narraciones va cerrándose deleitosamente.

Sinceramente, es una pieza artística con un formato que impacta, con dos actores muy buenos (Ángeles Díaz Colodrero y Martín Mazalán), llenos de juventud, gracia y empatía, que consiguen hacer reír en todo momento y pasemos una noche inolvidable.

Con una escenografía llamativa, llena de luces, muchísimos cambios de vestuario -al instante-, proyecciones y efectos visuales, sonoros y música en vivo; permitiendo que cada espectador se sienta identificado con alguna de las escenas, mínimamente, y puede sentir la liviandad de que nada es tan tremendo en el amor.

All you need is love, aparece escrito en uno de los objetos que pueden verse casi al final y este es uno de los argumentos en que se hace hincapié. El amor tendrá matices, será conflictivo, duro, pasional, tierno y demás; pero nadie puede vivir sin él. Al menos, nadie podrá ser feliz sin él.

¿Cuánto tiempo, meses o años tendrán que pasar hasta asumir que una relación no vale la pena? ¿Por qué suele costar tanto olvidar y, a veces, resulta más simple odiar para lograrlo?

Todas las personalidades pueden observarse activamente, rememorar momentos pasados y desear que el futuro sea completamente diferente.

Quizás al esperar un tren que nos llevará bien lejos, creyendo que la distancia es el olvido (como lo dice un famoso bolero) y no teniendo en cuenta que lo no resuelto acá, se transportará allá. Cada enseñanza es transmitida humorísticamente y, por momentos, pareciera que estamos mirando un programa de televisión o una serie en que la heroína de la historia tiene superpoderes y puede utilizarlos para derribar al enemigo, para jugar como se le antoje y transformar la realidad a su manera.

Con o sin glamour, deseando conocer al amor de tu vida, jugando a no enamorarse o comiendo del mismo chupetín; ellos interpretarán con diferentes tonalidades a sus cupidos. Algunos, desgraciadamente, tendrán un flechazo pero no precisamente de amor y otros sellarán con un beso especial.

Siempre hay un roto para un descosido o una media naranja, de eso podremos estar completamente seguros. Quizás el desafío sea asumir que la vida es un juego en el que no solo se sufre o padece sino que se puede reír hasta el cansancio y adorar a quien nos odie.

Y si la muerte se acerca, tal vez pueda cambiar de opinión o no. Todo es posible en Historias de amor bajo la lluvia.

Siempre la música en vivo es un plus que otorga más energía a una dramaturgia, sobre todo tratándose de una comedia musical en que las melodías merecen ser oídas frescamente. Así, un trío compuesto por guitarra, bajo y batería, amenizan durante la función, le permiten a los actores lucirse en todo momento y permitirles brillar con o sin truenos.

Mientras los mejores besos de Hollywood aparecen proyectados, las burbujas caen lentamente, los colores dibujan una escena diferente y todo el elenco se luce, quedando demostrado que cuando un producto artístico funciona, este es el camino.

La frescura y espontaneidad desfilan por las tablas, el aroma a lluvia podemos imaginarlo de inmediato y el tiempo de espera para los enamorados podría llegar a su fin.

El Teatro Sony es así como recibe por primera vez a un elenco musical y todo será brillante en su conjunto.

Canciones en francés e inglés, muy conocidas por todos, serán entonadas por sus artistas a una y a dos voces para, prontamente, continuar con el desarrollo de cada microrrelato. Un honor ser público de un trabajo tan excelente que comienza su segunda temporada y dará mucho que hablar en los medios.

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Que Roma recompense con su amor a los que han sobrevivido, y que los muertos reciban sepultura con sus antepasados!

(Tito Andrónico)

ficha-sangre-sudor-y-siliconasCuando supe que existía Sangre, sudor y siliconas (basada en Tito Andrónico de Shakespeare, escrita y dirigida por Gonzalo Demaría) no dudé un instante en ir a verla. Su título atractivo me cautivó aún antes de saber su argumento, su autor, su estilo y demás cuestiones que hacen a una dramaturgia.

Pero, al conocer que se trataba de una pieza basada en Tito Andrónico (de William Shakespeare) y que Gonzalo Demaría sería su director; me zambullí completamente en Hasta Trilce.

Debo confesar que es una historia sin igual, que divide al público en dos y que, seguro seguro, hará que existan quienes adoren como quienes odien esta versión.

Me coloqué en primera fila, para no perderme ningún detalle y, luego, pude sentir cada sonido repercutiendo en mi cuerpo de una forma tan interna que puedo afirmar cómo el ambiente gauchesco y científico se unieron a la guerra y batalla de cortar cabezas y dar nacimiento a la menos pensada criatura “humana”.

Un gran show de poética, música, canto y coreografías que se van sucediendo cuando menos lo creamos posible.

El emperador romano murió y su lugar fue ocupado por Saturnino. A partir de aquí, quienes conozcan el libro, sabrán como prosigue la acción y su sanguinario desenlace. Hay quienes dicen que es el escrito más feroz de Shakespeare y asiento con la cabeza, sin pretender perderla.

La venganza, el honor, los celos y la sed de poder están presentes durante toda la historia. Ilustrando con objetos pintorescos, diferentes sonidos e iluminación; Sangre, sudor y siliconas merece estar en cartel por mucho tiempo. Así lo grito y así lo siento. Porque los clásicos merecen una vuelta de tuerca y que los espectadores abran sus sentidos, que no piensen en ir a una función donde se transmite literal un libro memorizado. Se trata de asistir como público activo, pensante y teniendo presente el argumento para, después, poder sacar las conclusiones pertinentes. No es requisito saber de qué trata, aunque tener conocimiento otorga un plus muy interesante.

Saturnino y Bassiano (hermanos e hijos del difunto) discuten por los derechos romanos, por el poder. Pero es Marco (hijo de Tito Andrónico) quien defiende a su padre y recuerda toda la sangre derramada en defensa del pueblo.

Hasta aquí pareciera ser solamente un tragedia y drama tradicionales. Aunque, unos instantes después el surrealismo y el grotesco se apoderarán de los encantadores personajes que son encarnados por actores de altísima talla. Solo así este formato puede resultar impactante y permitir la carcajada constante de quienes ingresan (y deciden hacerlo) en el código de Demaría.

Ya en esta escritura de Shakespeare aparece vivo lo que tanto cautiva: esos espíritus que renacen, una y otra vez, reviviendo las culpas y los errores cometidos al respirar: “Dadnos a uno de los prisioneros godos para cortar sus miembros y quemar (…) para que sus espírituds descansen, eternamente, y nosotros no seamos atormentados con sus apariciones”.

Mientras tanto, Tamora (una femenina, temerosa y particular dama) se hará presente con sus boleadores, sorprendiendo a todo instante. El impacto al chocar contra el piso hará resonar la sala e invitarnos a estar de su lado. En verdad, cada personaje tendrá esa misión. Ella cuestiona en un momento: “¿Deben ser descuartizados y quemados mis hijos en vuestras calles por haber defendido a su patria?”

Las mujeres, en esta oportunidad, son puestas como plato principal de disputa, como objetos mercenarios que desean poseer unos y otros sin interesar (o incluso importar) quién es cada una.

Lavinia (hija de Tito) está prometida con Bassiano, sin embargo, es el mismísimo padre quien desea (por cuestiones de negocios) concedérsela a Saturnino. Así resultarán batallas campales, cortes de cabezas como ya se conoce y los órganos de quienes menos pueden defenderse. Pero… es Tamora también escogida por Saturnino como futura emperatriz y, aquí, nos encontramos con dos mujeres que aún no están enteradas de dicha situación, mujeres que pertenecen a estratos diferentes (una a Roma y otra a los godos).

Indios prisioneros que querrán cambiar su suerte y el sentido de los versos que evocarán. Seres subordinados que pretenderán abandonar ese lugar, mientras el sanguinario Tito hará de las suyas en una clínica de estética.

Culturas Incas milenarias que vienen a recordarnos que existen y que no todo, para ellos, está perdido.

Unos a otros irán salvando o hundiéndose, en pos de sus intereses o hermandad. Todo sucederá tan rápido que no habrá tiempo para objetar una u otra decisión, sino para disfrutar de una obra excelente y disparatada, con un elenco increíble que se devorará el escenario. Habrá quien decida sacrificar una extremidad u otra, mientras que la peor trampa se servirá en platos grandes.

¿Será el destierro la mejor oportunidad para salir ileso?

¿Podrán los godos imperar por sobre los romanos? Digo: ¿La cirugía estética por sobre la humanidad? ¿Fue más sanguinario el Imperio Romano o lo es, en la actualidad, todo diseño o la búsqueda hacia una añorada perfección inexistente?

Hijos engendrados con marcas imposibles de borrar, muerte y más muerte. Como una pincelada que pretende tachar lo que no conviene. Todo, absolutamente todo, volará por los aires hasta que lo menos probable suceda ante nosotros.

Asesinar por venganza, asesinar por honor, por dignidad o por temor a ser aniquilado.

Sangre, sudor y siliconas es una obra de teatro surrealista, en la que dos escenarios posibles son fusionados, perpretados en el tiempo y con la grandeza de quienes pueden hacer lo que quieran, como quieran y arrastrando sus cuerpo hasta resurgir en el instante que todo parece calmo.

Mariela Verónica Gagliardi

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ficha-en-boca-cerradaCuando el elenco de una obra es excelente, la historia (sea cual fuere) ya tiene el éxito asegurado. En esta oportunidad, Jorge Azurmendi (a quien sigo frecuentemente) decidió estrenar En boca cerrada (escrita por Juan Carlos Badillo), una dramaturgia realmente conmovedora que te atraviesa de pies a cabeza, sin exagerar. Con una puesta en escena impresionante, impactante, y que permite que se fusione con las acciones llevadas a cabo por los personajes de este drama.

Se sabe que la época de la dictadura militar está presente, que las desapariciones son frecuentes y que el silencio es moneda corriente. Sin embargo, está presente esa sensación de que todos los conflictos -recurrentes- son parte nuestra. Los dramas que giran en torno a problemáticas familiares tienen su razón de ser y, en este caso, En boca cerrada llega a ser eficiente con su mensaje que, tal vez, sea un despertar en las mentes que, por un motivo u otro, aún continúan adormecidas como con ese hormigueo que solo se va con un buen pisotón.

¿En qué se basa la obra?

Puntualmente, es la muerte del padre de una familia el origen de un cúmulo de traumas, olvidos, manipulaciones, angustias, dolores y ocultamientos que salen a la luz durante el llanto más desgarrador de quien acaba de enviudar.

Esto parece ser un argumento bastante conocido, aunque cabe resaltar que la historia se sitúa en el último año de gobierno de Isabel Perón, habiéndose estrenado la pieza artística en 1984. De hecho, fue muy emotivo escuchar -mientras esperaba para entrar al Teatro del Pueblo- a personas que habían visto la primera versión y que rogaban que la experiencia fuera igual de buena. Ese temor, se disolvió al salir de la sala principal. Un señor me dijo que la obra fue tan maravillosa como hace treinta años atrás, que no cambió nada. Realmente estaba conmovido, sobre todo porque su generación fue la que más padeció esa triste época en el país.

Nadie puede permanecer con los labios pegados durante mucho tiempo. Éstos se secan de tal forma que producen muchísima incomodidad, la respiración debe cambiar su curso y todo el organismo se inquieta en pos de acomodar las partes como se merecen. Todos estos detalles corporales, sinceramente, pueden verse manifestados en los actores -quienes asumen que, algo, debe cambiarse-.

Entonces, ¿qué es lo atrapante de esta obra?

Su recurso narrativo, el estilo de jugar con el pasado y presente… hasta sentir que está jugando con el público presente; como tantas veces los políticos hicieron y siguien haciendo. Cuando una madre se desgarra por no tener de quién hacerse cargo, cuando se quita esa máscara que la «protegía» y puede vislumbrarse su rostro sin maquillaje, puro, con años y décadas de soportar lo que, quizás, no tenía por qué.

La crisis política de Argentina se seguía agudizando, y al año siguiente se desataría la dictadura más sanguinaria y exterminante en el país. Si bien el contexto no se apoya en las desapariciones y asesinatos de víctimas por parte de Videla y sus secuaces, el olor a podrido puede impregnarse por completo. Quizás porque ya sabemos que en poco tiempo se desataría lo peor.

Todos los personajes tienen un cúmulo de características bien específicas que les permiten dejar una determinada huella en el presente o en el pasado. Transcurra el tiempo que transcurra, pareciera ser que los acontecimientos y las experiencias no los han cambiado en absoluto. Como si fuera el código familiar, morderse la lengua antes que decir lo que se supone será un error irreparable.

Mientras la sala de costura confecciona diferentes vestuarios, la novela es esperada como espacio que reconforte un poquito, y las mentiras irán saltando como un resorte infinito.

¿Cómo hubiera sido esta familia si decidía hablar en su momento y no guardarse nada?

Quizás nunca se sepa o quizás podría tratarse de la misión imposible de reconstruir el año anterior al Golpe del 76´ en que todo era tan incierto como las muertes, sin piedad, que se desataban.

Un lecho que no es de rosas sino todo lo contrario, un mueble que aloja a un matrimonio que no se quiere en absoluto. Acá radica el origen de la sucesión de problemas futuros que se fueron avecinando como lluvia con granizo.

El elenco es increíblemente poderoso, convincente y con la función precisa de no defraudar a los espectadores que ya conocen la pieza dirigida por Agustín Alezzo. Un doble desafío del que, al parecer, salen ilesos estos grandes artistas.

Después de ver En boca cerrada es posible que no tengas demasiado filtro. Es preferible expresar que callar. Porque se dice que: el que calla, otorga; y si de algo podemos estar seguro es que eso no siempre es tan así.

Mariela Verónica Gagliardi

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El lunes 3 de Octubre, Palomar estará de fiesta ya que el Teatro El Errante (Av. Rosales 1345) abre sus puertas para su proyecto de Biblioteca. Así que si querés conocer y participar de este evento tan solo tenés que acercarte con un libro de poesía o teatro y donarlo al cálido espacio.

Cabe mencionar que dicha jornada será realmente encantadora ya que tendrá invitados de lujo, entre los que podemos mencionar a los escritores Teuco Castilla, Carlos Levy, a la actriz Claudia Lapacó, al cantante Pepo Laupouble y al pianista Claudio Sánchez. Habrá más, pero para que la sorpresa no se termine de develar tendrás que acudir el 3 a las 18 hs y participar de esta nueva magia literaria en Zona Oeste.

 

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Mi lengua se tuerce por no declarar”.

Aprendí a mentir, cualquier sentir, a destrozar la ilusión de un semejante”.

Viva la careta, la burla, el desparpajo y la impunidad, vivan las sonrisas falsas con dientes falsos”.

Voy a decir las primeras y las últimas verdades: ¡la mentira!”

Talento y más talento es lo que hace de ¡Viva la mentira! (dirigida por Aimé Percícula) una obra teatral muy buena, en la que los diferentes matices se complementan, se fusionan, se agrupan y disuelven. Todo es posible cuando la elección de texto es deleitosa, variada y sin producirse altibajos durante la función.

La ironía es el ingrediente principal y fundamental para que nos podamos reír (hasta el hartazgo) de la muerte, hacerle pito catalán, demostrarle que es una pavada temerle por anticipado así como tenerle lástima a los seres más desfavorecidos.

Viva la mentira refortalece una vez más la noción de hipocresía, dejando en evidencia al humano y su complacencia.

Desde los coloridos y específicos vestuarios que luce cada una de las actrices, hasta los objetos que utilizan (no solo para decorar sino más bien para componer sus personajes y remitirse a momentos determinantes) hacen relucir aún más sus dotes.

Cada sketch no es un abrir y cerrar de ojos sino una puerta que se abre lentamente para luego conectarse con la habitación de al lado y hacernos dar cuenta que, en verdad, no estamos observando desde afuera, sino desde el lugar en que se desarrollan tales atrocidades, sentires, gritos, súplicas y sufrimientos.

Resulta que no todo está en la cosmopolita ciudad de Bs.As, sino mucho o casi todo. Quizás sus grandes teatros, espacios artísticos y amplias avenidas cumplan la misión de distorsionar la realidad. Y con esto no quisiera hacer una escala de valores, sino poner en evidencia que en el Conurbano existe un semillero de actores que son súper talentosos, que reman a diario contra viento y marea, que inauguran espacios en diferentes sitios y pueden no solo darse el gusto sino vivir de su amada profesión.

Hace unos meses conocí Ubuntu -un pequeño y gran lugar que se dedica exclusivamente al teatro- en pleno centro de Ramos Mejía. Y lo que sucede con este barrio es que me remite a mi infancia, a mi adolescencia y ahora a mi adultez. Porque es un entorno precioso y en el que tuve la posibilidad de conocer al grupo Las Torcidas, un elenco que actualmente está girando con una obra genial, en la que cuatro actrices (Mara Nievas, Nadia Saade, Mercedes Fittipaldi y Lina Ferrari) interpretan monólogos de Alejandro Urdapilleta: La hija de la mucama, La mamanis, La llorona y Los caminos que conducen a los ataúdes.

Y sí, hay demasiado humor por todos lados, pero el bueno no abunda y, considero que interpretar al genio de Urdapilleta no es nada fácil. Fue así como cada una de las actrices compuso de pies a cabeza un personaje y ocurrió algo sensacional: como si se tratara de cuatro completas desconocidas, se pelearon, se disputaron, se cruzaron, se corrieron del medio y todo en pos de unos segundos más de fama.

No quisiera ponerme a juzgar quién estuvo mejor que quién porque cada una de las mujeres supo transgredir y traspasar la escena para conectarse con lo más profundo de su monólogo y situación. Entonces, en todo caso, sería una crítica injusta ya que por gusto personal podría escoger un relato que me agrade más y eso me derive en señalar a la mejor actriz.

¿Qué sucede cuando un cuerpo expresa desde la voz y lo gestual, completamente?

¿Qué pasa cuando vemos a una niña en el cuerpo de una mujer, a una viejita en el cuerpo de una joven, a una linyera arrastrando la vida y viéndola pasar?

Ahí está Urdapilleta pero un poco más moderado, no tan cruel. Podríamos decir que un tono más familiar, como para que alguien que jamás lo vio y/o escuchó, pueda no salir despavorido.

Sus extremidades se desplazan, se aferran al suelo o separan de él. De repente podemos imaginarnos estar en el sitio al que nos trasladan cada uno de sus recursos aplicados. Pareciera ser que la venganza se fue apoderando, con el tiempo, para no soltarlas jamás.

A su vez, el resentimiento es la gasolina perfecta para que estas locas de atar puedan sacar a flote sus planes macabros, hacernos descostillar de la risa y darnos la oportunidad de sentir al humorista ahí.

Mariela Verónica Gagliardi