*** Noviembre 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Juan Gabriel Yacar’

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Hagamos de cuenta que no pasó nada

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ficha-en-boca-cerradaCuando el elenco de una obra es excelente, la historia (sea cual fuere) ya tiene el éxito asegurado. En esta oportunidad, Jorge Azurmendi (a quien sigo frecuentemente) decidió estrenar En boca cerrada (escrita por Juan Carlos Badillo), una dramaturgia realmente conmovedora que te atraviesa de pies a cabeza, sin exagerar. Con una puesta en escena impresionante, impactante, y que permite que se fusione con las acciones llevadas a cabo por los personajes de este drama.

Se sabe que la época de la dictadura militar está presente, que las desapariciones son frecuentes y que el silencio es moneda corriente. Sin embargo, está presente esa sensación de que todos los conflictos -recurrentes- son parte nuestra. Los dramas que giran en torno a problemáticas familiares tienen su razón de ser y, en este caso, En boca cerrada llega a ser eficiente con su mensaje que, tal vez, sea un despertar en las mentes que, por un motivo u otro, aún continúan adormecidas como con ese hormigueo que solo se va con un buen pisotón.

¿En qué se basa la obra?

Puntualmente, es la muerte del padre de una familia el origen de un cúmulo de traumas, olvidos, manipulaciones, angustias, dolores y ocultamientos que salen a la luz durante el llanto más desgarrador de quien acaba de enviudar.

Esto parece ser un argumento bastante conocido, aunque cabe resaltar que la historia se sitúa en el último año de gobierno de Isabel Perón, habiéndose estrenado la pieza artística en 1984. De hecho, fue muy emotivo escuchar -mientras esperaba para entrar al Teatro del Pueblo- a personas que habían visto la primera versión y que rogaban que la experiencia fuera igual de buena. Ese temor, se disolvió al salir de la sala principal. Un señor me dijo que la obra fue tan maravillosa como hace treinta años atrás, que no cambió nada. Realmente estaba conmovido, sobre todo porque su generación fue la que más padeció esa triste época en el país.

Nadie puede permanecer con los labios pegados durante mucho tiempo. Éstos se secan de tal forma que producen muchísima incomodidad, la respiración debe cambiar su curso y todo el organismo se inquieta en pos de acomodar las partes como se merecen. Todos estos detalles corporales, sinceramente, pueden verse manifestados en los actores -quienes asumen que, algo, debe cambiarse-.

Entonces, ¿qué es lo atrapante de esta obra?

Su recurso narrativo, el estilo de jugar con el pasado y presente… hasta sentir que está jugando con el público presente; como tantas veces los políticos hicieron y siguien haciendo. Cuando una madre se desgarra por no tener de quién hacerse cargo, cuando se quita esa máscara que la “protegía” y puede vislumbrarse su rostro sin maquillaje, puro, con años y décadas de soportar lo que, quizás, no tenía por qué.

La crisis política de Argentina se seguía agudizando, y al año siguiente se desataría la dictadura más sanguinaria y exterminante en el país. Si bien el contexto no se apoya en las desapariciones y asesinatos de víctimas por parte de Videla y sus secuaces, el olor a podrido puede impregnarse por completo. Quizás porque ya sabemos que en poco tiempo se desataría lo peor.

Todos los personajes tienen un cúmulo de características bien específicas que les permiten dejar una determinada huella en el presente o en el pasado. Transcurra el tiempo que transcurra, pareciera ser que los acontecimientos y las experiencias no los han cambiado en absoluto. Como si fuera el código familiar, morderse la lengua antes que decir lo que se supone será un error irreparable.

Mientras la sala de costura confecciona diferentes vestuarios, la novela es esperada como espacio que reconforte un poquito, y las mentiras irán saltando como un resorte infinito.

¿Cómo hubiera sido esta familia si decidía hablar en su momento y no guardarse nada?

Quizás nunca se sepa o quizás podría tratarse de la misión imposible de reconstruir el año anterior al Golpe del 76´ en que todo era tan incierto como las muertes, sin piedad, que se desataban.

Un lecho que no es de rosas sino todo lo contrario, un mueble que aloja a un matrimonio que no se quiere en absoluto. Acá radica el origen de la sucesión de problemas futuros que se fueron avecinando como lluvia con granizo.

El elenco es increíblemente poderoso, convincente y con la función precisa de no defraudar a los espectadores que ya conocen la pieza dirigida por Agustín Alezzo. Un doble desafío del que, al parecer, salen ilesos estos grandes artistas.

Después de ver En boca cerrada es posible que no tengas demasiado filtro. Es preferible expresar que callar. Porque se dice que: el que calla, otorga; y si de algo podemos estar seguro es que eso no siempre es tan así.

Mariela Verónica Gagliardi

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Escribir la vida desde el Paraíso

Hoy El diario de Adán y Eva1

El cometa Halley, pasó cerca del Planeta Tierra el 30 de noviembre de 1835, día en que Samuel Langhorne Clemens nacía.

Más conocido como Mark Twain, es uno de mis autores favoritos desde pequeña, ya que logra acercar sus vivencias personales a las aventuras más sorprendentes y divertidas, en las que es posible ser feliz durante cada una de sus páginas.

Sin lugar a dudas, este genio creó uno de los libros más importantes de la literatura humana: El diario de Adán y Eva. Durante este breve relato, estos personajes bíblicos van autodescubriéndose y conociendo el mundo, sus palabras, sus significados y, asombrándose, con las diferencias entre ambos sexos.

Como un homenaje, en cierta forma, a su esposa Olivia -quien murió un año antes de la escritura del libro-, él entremezcla ficción y realidad, haciendo primar las diferencias y el humor por sobre todas las cosas.

Justamente, esta mujer y este hombre reflejan a tantos otros de su especie. Tanto animal como humana, claro que solo la humana podrá comprender el lenguaje que se utiliza durante la dramaturgia, a pesar de que Miguel Ángel Solá representa muy bien a las diferentes especies anteriores al hombre. Tal es así que Eva tarda en entender la evolución y darse cuenta que es un semejante.

Lo mismo ocurre cuando engendran vidas -la de Caín en primera instancia-, las cuales no logran asimilar como suyas, ni entender de qué razas son -confundiéndolas, incluso, con reptiles-.

Todo el lenguaje poético que se utiliza en esta obra, denominada “Hoy: El diario de Adán y Eva” (escrita por Solá, Oteyza y González Gil; dirigida por Manuel González Gil), goza de una suspicacia y sensibilidad enormes.

Miguel Ángel Sola y Paula Cancio, consiguen retratar a dichos personajes emblemáticos de la religión católica, enaltecerlos y ridiculizar sus conductas a partir de diálogos entretenidos, graciosos y llenos de romanticismo.

La música, a cargo de Martín Bianchedi, ameniza las escenas que transcurren entre pasado y presente. Un pasado en que una emisión radial desarrollaba un radioteateatro sobre este clásico de Twain, un clásico representado por Dalmacio y Eloísa (Adán y Eva). A partir de estas intervenciones en el micrófono, dentro de las que logran desarrollar dotes artísticos, se enamoran. Como era esperado.

Entonces, la pieza artística tiene varios aspectos a destacar: los orígenes de la especie humana a través del libro de este escritor y periodista del Siglo XIX, una historia de amor deleitosamente interpretada en la radio, en la vida ficcionada y la certeza de que todo ocurre, seguramente, en su vida privada.

Una historia, dentro de otra y ésta, dentro de otra… como quien abre una Mamushka y se encuentra con otra y sonríe por saber que existe una aún más pequeña e idéntica.

Así, como la reproducción humana, como las generaciones y como los días recorridos por el Diario que nos esboza otra sonrisa. No existe descubrimiento para nosotros, sin embargo, rememorar los orígenes, sin importar el credo, es una caricia al alma. Imaginar que dos seres, únicos, están solos y no les queda más alternativa que congraciar o ignorarse.

Como Adán cuando ya no soporta escuchar a Eva hablar sin parar, mientras Eva no entiende lo frío que se muestra su compañero.

Los fragmentos escogidos para representar están muy bien tomados y esta elección les permite intercalar lo fiel del teatro leído con la memoria que los caracteriza.

Y, con respecto al presente -que aparece, una y otra vez-, un programa radial, con mobiliario moderno, lo entrevista a Dalmacio. Un Dalmacio ya anciano, con problemas de salud que intenta disimular y con una ternura y terquedad como toda persona mayor. La entrevistadora (Adriana) es la pieza fundamental de toda la obra y quien irá conduciendo el programa para llevar a este personaje por diferentes momentos de su historia. Será de vital importancia el objetivo que ella persigue y el cual éste niega rotundamente con evasivas.

Mientras, los actores se cambian en visibles camarines -que se encuentran en ambos extremos del escenario-, la música no solo nos y los acompaña en esos breves instantes, sino que no dejan de narrar y esbozar sus identidades. Todo el vestuario es asombrosamente práctico y bello, lo que les permite a los intérpretes hacer los cambios en escena y que, desde el público, se pueda observar.

Casualmente, aunque no creo demasiado en las casualidades, el gran Mark Twain fallece el 21 de abril de 1910 -un día antes de que el cometa Halley volviera a pasar por la Tierra-.

ficha Hoy El diario de Adán y Eva

Mariela Verónica Gagliardi

Hoy: “El diario de Adán y Eva”, de Mark Twain

El diario de Adán y Eva

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