*** Abril 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Rita Terranova’

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Los martes orquídeas, en Mar del Plata

los martes orquídeas

Dentro del marco del festejo de los 10 años de la reapertura del Centro Cultural 25 de Mayo, se estrenará la versión teatral de “LOS MARTES, ORQUÍDEAS” con libro de Jorge Maestro sobre el argumento de Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari y producción de Tronera Producciones y Jupah.

Esta obra de dos escritores exitosos de nuestro teatro y cine nacional, tiene su origen en una película emblemática en la que hizo su debut cinematográfico Mirtha Legrand interpretando a la joven Elenita Acuña, papel que representó notoriedad y prestigio para el comienzo de su carrera.

El film tuvo un éxito arrollador y cosechó grandes críticas, reconocimientos y premios. Un año después de su estreno en Argentina, el libro fue adquirido por una prestigiosa productora de Estados Unidos que realizó su versión para Hollywood con Fred Astaire y Rita Hayworth que se llamó “Bailando nace el amor”

La obra está protagonizada por Mario Pasík, Rita Terranova, Felipe Colombo, Candela Vetrano y un gran elenco; bajo la dirección de la multipremiada Lía Jelín.

Saturnino, esposo, atento y amoroso padre, tiene cuatro hijas. Pero su debilidad es la más chica, Elenita, que a diferencia de sus hermanas siente que no genera atracción en los hombres.

Entonces Saturnino decide inventarle un admirador. Contrata a un muchacho desempleado para que se haga pasar por el hombre que la admira y le envía, en su nombre, todos los martes un ramo de orquídeas.

Pero todo se complica cuando el amor nace de verdad entre Elenita y el muchacho, y Saturnino decide desarmar la mentira escribiendo una carta de amor y despedida como si la escribiera el amor de Elenita. Y se enrieda más aun cuando todos creen que Saturnino le escribe cartas de amor a su secretaria y es echado de su casa.

Cuando todo parece haberse arruinado, el muchacho enamorado confiesa la verdad a Elenita y ésta, demostrando su gran inteligencia y el verdadero amor, decide aceptarlo tal como es, pobre pero honrado. Todos perdonan a Saturnino y la felicidad vuelve al hogar.

Ficha artístico-técnica

Adaptación: Jorge Maestro

Actúan: Ariadna Asturzzi, Florencia Cappiello, Agustina Cerviño, Felipe Colombo, Santiago Otero Ramos, Rita Terranova, Mario Pasik, Matias Strafe, Candela Vetrano

Diseño de vestuario: Daniela Taiana

Diseño de escenografía: María Oswald

Diseño de luces: Matías Canony, Mario Gómez

Música original:

Martín Bianchedi

Stage Manager:

Agustina Bouzo, Sabrina Rado

Fotografía: Fuentes Fernández Fotografías

Comunicación: Varas&Otero

Diseño gráfico: Lucila Gejtman

Asistencia de escenografía: Rocío Telecemian

Asistencia De Producción: Giuliana Betta

Asistencia de vestuario: Analía Manouelian

Producción ejecutiva: Roni Isola

Producción: Lucas Sánchez, Analía Thiele

Producción general: Tronera Producciones, Jupah

Coreografía: Lucila Sanles

Dirección musical: Martín Bianchedi

Director asistente: Matías Strafe

Dirección: Lía Jelín

Duración: 70 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

TEATRO PAYRO DEL COMPLEJO AUDITORIUM

Boulevard Marítimo 2380 (mapa)

Mar del Plata – Buenos Aires – Argentina

Entrada: $ 250,00 – Domingo, Viernes y Sábado – 21:00 hs – Desde el 04/01/2019

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Hagamos de cuenta que no pasó nada

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ficha-en-boca-cerradaCuando el elenco de una obra es excelente, la historia (sea cual fuere) ya tiene el éxito asegurado. En esta oportunidad, Jorge Azurmendi (a quien sigo frecuentemente) decidió estrenar En boca cerrada (escrita por Juan Carlos Badillo), una dramaturgia realmente conmovedora que te atraviesa de pies a cabeza, sin exagerar. Con una puesta en escena impresionante, impactante, y que permite que se fusione con las acciones llevadas a cabo por los personajes de este drama.

Se sabe que la época de la dictadura militar está presente, que las desapariciones son frecuentes y que el silencio es moneda corriente. Sin embargo, está presente esa sensación de que todos los conflictos -recurrentes- son parte nuestra. Los dramas que giran en torno a problemáticas familiares tienen su razón de ser y, en este caso, En boca cerrada llega a ser eficiente con su mensaje que, tal vez, sea un despertar en las mentes que, por un motivo u otro, aún continúan adormecidas como con ese hormigueo que solo se va con un buen pisotón.

¿En qué se basa la obra?

Puntualmente, es la muerte del padre de una familia el origen de un cúmulo de traumas, olvidos, manipulaciones, angustias, dolores y ocultamientos que salen a la luz durante el llanto más desgarrador de quien acaba de enviudar.

Esto parece ser un argumento bastante conocido, aunque cabe resaltar que la historia se sitúa en el último año de gobierno de Isabel Perón, habiéndose estrenado la pieza artística en 1984. De hecho, fue muy emotivo escuchar -mientras esperaba para entrar al Teatro del Pueblo- a personas que habían visto la primera versión y que rogaban que la experiencia fuera igual de buena. Ese temor, se disolvió al salir de la sala principal. Un señor me dijo que la obra fue tan maravillosa como hace treinta años atrás, que no cambió nada. Realmente estaba conmovido, sobre todo porque su generación fue la que más padeció esa triste época en el país.

Nadie puede permanecer con los labios pegados durante mucho tiempo. Éstos se secan de tal forma que producen muchísima incomodidad, la respiración debe cambiar su curso y todo el organismo se inquieta en pos de acomodar las partes como se merecen. Todos estos detalles corporales, sinceramente, pueden verse manifestados en los actores -quienes asumen que, algo, debe cambiarse-.

Entonces, ¿qué es lo atrapante de esta obra?

Su recurso narrativo, el estilo de jugar con el pasado y presente… hasta sentir que está jugando con el público presente; como tantas veces los políticos hicieron y siguien haciendo. Cuando una madre se desgarra por no tener de quién hacerse cargo, cuando se quita esa máscara que la “protegía” y puede vislumbrarse su rostro sin maquillaje, puro, con años y décadas de soportar lo que, quizás, no tenía por qué.

La crisis política de Argentina se seguía agudizando, y al año siguiente se desataría la dictadura más sanguinaria y exterminante en el país. Si bien el contexto no se apoya en las desapariciones y asesinatos de víctimas por parte de Videla y sus secuaces, el olor a podrido puede impregnarse por completo. Quizás porque ya sabemos que en poco tiempo se desataría lo peor.

Todos los personajes tienen un cúmulo de características bien específicas que les permiten dejar una determinada huella en el presente o en el pasado. Transcurra el tiempo que transcurra, pareciera ser que los acontecimientos y las experiencias no los han cambiado en absoluto. Como si fuera el código familiar, morderse la lengua antes que decir lo que se supone será un error irreparable.

Mientras la sala de costura confecciona diferentes vestuarios, la novela es esperada como espacio que reconforte un poquito, y las mentiras irán saltando como un resorte infinito.

¿Cómo hubiera sido esta familia si decidía hablar en su momento y no guardarse nada?

Quizás nunca se sepa o quizás podría tratarse de la misión imposible de reconstruir el año anterior al Golpe del 76´ en que todo era tan incierto como las muertes, sin piedad, que se desataban.

Un lecho que no es de rosas sino todo lo contrario, un mueble que aloja a un matrimonio que no se quiere en absoluto. Acá radica el origen de la sucesión de problemas futuros que se fueron avecinando como lluvia con granizo.

El elenco es increíblemente poderoso, convincente y con la función precisa de no defraudar a los espectadores que ya conocen la pieza dirigida por Agustín Alezzo. Un doble desafío del que, al parecer, salen ilesos estos grandes artistas.

Después de ver En boca cerrada es posible que no tengas demasiado filtro. Es preferible expresar que callar. Porque se dice que: el que calla, otorga; y si de algo podemos estar seguro es que eso no siempre es tan así.

Mariela Verónica Gagliardi

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El triunfo de la bondad

La loca de Chaillot

“Somos los últimos hombres libres, la época de la esclavitud llega y no tardará mucho”.

(Jean Giraudoux).

Una sátira muy distinguida, que se vale y apoya de y en varios recursos literarios y teatrales para conseguir que este clásico francés de Jean Giraudoux se convierta en una pieza artística digna de ser vista y apreciada en todo momento. La loca de Chaillot (escrita por Jean Giraudoux y dirigida por Francisco Javier) no es solo la historia de una mujer sino de varias mujeres que se unen para tramar un plan. Dicho plan será muy estratégico y girará en torno a una problemática de aquel entonces que no podía ser quitada con un simple pestañear de ojos: la invasión de Alemania a Francia.

Durante la cuarta escena de esta dramaturgia (que tuvo su única función en la Alianza Francesa), Francisco Javier utilizó al teatro como máxima expresión, haciendo que cada actor se destaque con su personaje -tanto si fuera secundario como protagónico-. Y es que este director tiene tanto conocimiento acerca de las artes escénicas y del presente autor que pudo hacer una puesta en escena magnífica, montando un fragmento extraordinario y en que se puede comprender a la perfección el argumento de la obra sin necesidad de conocer las escenas restantes. Claro que tuvimos, como espectadores, el plus de escuchar a Francisco Javier quien hizo un recorrido acerca de la vida y obra de Giraudoux y de La loca de Chaillot.

Casualmente, el dramaturgo, un año antes de morir escribe en 1943 la presente sátira -momento en que Francia había sido derrotada en la Segunda Guerra Mundial-. Ese es el contexto de la obra, la cual tiene un doble giro para hacer pensar al público y también para que éste pueda hacer su análisis sobre la historia que bien podría entenderse como un triunfo de Francia por sobre Alemania.

En cierto momento menciona que “los personajes expresen lo que les ocurre, lo que sienten, lo que les pasa en relación a los acontecimientos de la época, los acontecimientos”. Y, ciertamente, es así. Seis personajes finamente caracterizados, con un andar que refleja quién es quién, con un trabajo tanto corporal como vocal en el que se logra vislumbrar hacia dónde se conduce cada uno y qué es lo que pretende.

Dicha escena se centra en el conflicto del petróleo. Pareciera ser que debajo de una casa, en un sótano más exactamente, se encuentra este hidrocarburo que pretenderá ser extraído por un grupo de personas interesadas. Como contrapartida, Aurelia y sus amigas (Constanza, Gabriela y Josefina) emprenderán un plan para darle la lección a quienes suelen fijarse en el dinero más que en la humanidad.

Lo más interesante es que la escalera que conducirá a estos hombres al subsuelo, no les permitirá retornar a la superficie ya que un abogado -designado por ellas- se encargará de celebrar un juicio para que eso ocurra.

Una figura noble de abogado es fabricada por este grupo de mujeres que pretenden hacer el bien por sobre todas las cosas y la designación del hombre de la ley tendrá mucho que ver con esta cuestión.

Todos los actores consiguen lucirse deleitosamente y en casi una hora desfilar por el escenario, haciéndonos sentir en París -con proyecciones fílmicas-, con palabras en francés, con la delicadeza y suspicacia para conseguir esa templanza en que es posible decir y hacer sin correr velozmente. A su vez, un vestuario que ilustra a cada personaje y lo dota de la apariencia que, junto a la destreza de cada quien, logra desenvolverse muy bien.

Buenos y malos (puramente hablando) se enfrentan y prevalecen unos por sobre otros. Según palabras de Javier, la Loca de Chaillot y quienes la rodean, conforman una especie de “Corte de los milagros, parecen personajes de la picaresca española”.

Realmente un extracto que llega al alma, muy tierno, bien logrado y que, seguramente, continuará reuniendo a esta “nobleza” relegada de la sociedad parisina.

ficha La loca de Chaillot

Mariela Verónica Gagliardi

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Un hechizo que rompe con el amor

Prueba de amorUn romance, compuesto por Frida (Renata Marrone) y Guinter (Santiago Stieben), es el que tiene como principio esta obra de teatro llamada “Prueba de amor” (escrita por Roberto Arlt y dirigida por Rita Terranova). Dicha dramaturgia, en palabras del propio autor, es un boceto teatral irrepresentable ante personas honestas.

Ya teniendo en cuenta esto y contextualizando la época, se puede garantizar que se trata de una ironía y ridiculización hacia quienes “gobernaban” en ese entonces como conservadores y estaban a favor de ciertas prácticas tiranas y a quienes en vez, delibremente, se condenaban con un estado de sitio.

Frida quiere casarse con Guinter y todas las escenas que podrán verse girarán en torno a palabras que pretenderán convencerla de que solo continúe con ese deseo si realmente lo ama, al igual que que él continúe a su lado si obtiene alguna prueba determinada.

En un solo acto, integrado por tres escenas -las cuales transcurren en el living de la mansión de Guinter- los parafraseos serán recurrentes, uno querrá ser más vivo que el otro, inclusive utilizando mecanismos no imaginados.

Una mujer enamorada que desea tener total certeza de que él es el indicado. Un hombre que no confía demasiado en ella y pretende hacerle notar cómo lo único que le interesa de él es su fortuna. Él se cuestiona si Frida lo amaría sin ningún billete y ella, pretendiendo evadirlo, le contesta que lo conoció rico.

Esta obra es una pieza teatral perfecta por su texto, los dos actores y la dirección de la talentosa Rita Terranova. Acompañan este universo mágico, la iluminación y efectos sonoros -junto a la música reproducida, la cual marca suspenso- consiguiendo un resultado óptimo y notable.

Si pensamos cómo eran las señoritas de aquella época, que debían casarse vírgenes, contentar siempre al hombre en todas sus ocurrencias, no ser rebeldes sino sumisas; este personaje que vemos resulta una oposición, una manera de hacer notar que no siempre los hombres tenían razón y que todas las mujeres tenían derecho de negarse a hacer lo que no estaban a gusto.

Aunque los derechos fueron arrebatados por los inoperantes y violentos de siempre, aquellos que no saben escuchar sino aniquilando.

Frida es un ejemplo de feminismo, sin extremos, de una delicada mujer que sabe decir que no cuando lo precisa, que cuestiona lo necesario para no equivocarse gravemente y que el amor no la enloquece ni cega.

Guinter, es el reflejo de tantos hombres que incluso hoy siguen existiendo, que suponen que con una fortuna pueden manipular decisiones y futuros supuestos.

Es increíble la literatura de Arlt en cada uno de sus libros, en su pensamiento inagotable y en su intelecto que busca por lugares sorprendentes.

Por momentos sentí que estaba en el cine, donde no existen equivocaciones porque el material ya está editado y unido a la perfección. Donde las equivocaciones son a drede o involuntarias.

Los años 30´ fueron inolvidables: por el proceso militar como gran aspecto negativo, pero por su música, vestuarios, peinados y estilos del lenguaje insuperables.

Como un retrato en la mesita de luz, ahí queda él, con un objeto que su dinero compró. Sin nada más. Quizás solo con lo que se merecía por engañar, por intentar ser más que. Ella, de igual manera, siente la traición, y solo prestando verdadero atención podrá conocerse quién es más culpable si de culpas se trata.

Así, con un primer plano que cualquier mirada puede imaginar, mientras las luces se apagan tenuamente y los aplausos avivan la sala.

Domingos 19 hs. Andamio 90´.

Mariela Verónica Gagliardi

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La nostalgia nos convierte en prisioneros

El jardín de los cerezos2

Es invierno. Hace mucho frío y un conflicto se avecina…

“El jardín de los cerezos” (adaptada y dirigida por Nicolás Pérez Costa) es una puerta para conocer a la familia protagonista de una historia, llena de melancolía, tristeza, valores y diferencias sociales. Durante el año 1904, Anton Chejov escribe esta pieza teatral, la cual está basada en el declive de la aristocracia rusa y el ascenso de la clase más baja.

Durante las dos horas que dura la obra se puede ver reflejada la política -en la voz de cada uno de sus actores, quienes logran contarla de un modo ameno, prolijo y llevadero-.

La casa en que viven sus miembros, está por ser rematada y ese será el puntapié inicial del relato. Cómo lograrán mantenerla, como harán para que su pasado continúe vivo, recordado?

Un hombre, Ermolái Alexéievich Lopajin (Damián Iglesias), los asesora para que realicen un complejo vacacional, ignorando y pasando por alto el valor afectivo que tiene la propiedad. Él les intenta justificar lo poco que interesan los cerezos, ya que cada dos años dan su fruta y el resto del tiempo, nada.

Este espacio no vale como objeto sino como cuna por la cual han pasado varias generaciones. El jardín no es cualquier jardín. Es lo que fue, lo que paralizó a esta familia, lo que hizo que jamás continuaran sus vidas con un propósito o fin motivador. Las personas que habitaron esta casa, pudieron mudarse, regresar y deshacerse de su vivienda -por más lágrimas que corrieran por sus rostros-; ya que sus días son semejantes, rutinarios y estáticos.Héctor Giovine y Rita Terranova en El jardin de los cerezos

Dentro de las mismas paredes conviven los ricos junto a sus sirvientes. Tal como suele suceder entre las clases acomodadas, sus siervos son los mismos a lo largo de la vida, quienes conocen los secretos de la familia, sus pormenores y cada una de sus frustraciones.

Liubov Andréievna Ranévskaya (Rita Terranova), tiene dos hijas: Ania (Renata Marrone) y, la otra adoptiva, Varia (Iara Martina). La señora, quien regresa de París para estar al tanto del futuro de la residencia y sus espacios verdes, comienza a tomar conciencia de varios aspectos y, éstos, transforman pequeñas partes de su temperamento. Por otro lado, su único hermano: Leonid Andréievich Gáyev (Héctor Giovine), intentará -pero no muy convincentemente- evitar el remate de la casa.

Ania, es una muchacha joven que está terminando sus estudios y la inocencia la caracteriza. Ella es una de las figuras más evocadas a lo largo de la narración ya que a partir de su juventud se puede notar cómo es posible lograr un cambio en la familia o en su vida, de a poco; rompiendo con el statu quo reinante. Por otro lado, Duniasha (Cecilia Barlesi) demuestra sus dotes para interpretar su personaje a la perfección. Ella es delicada, cuidadosa, sabe transmitir lo que siente y piensa, sin temor alguno.

También, se puede hacer énfasis en Firs (Leonardo Odierna), realiza una interpretación excepcional como sirviente de esta familia. Todos saben que existe pero no lo tienen en cuenta mucho que digamos. Es que como muchas veces ocurre, la vejez produce el alejamiento de las personas de menos edad. Él dice que no está viejo, que “hace mucho tiempo que vivo”.

Son varios los personajes que se van sucediendo durante la obra pero merecen -sin menospreciar a los demás- un destaque, algunos de ellos.

Semión Panteléievich Epijódov (Agustín Pérez Costa) es otro de los que resaltan por su actuación y composición. Este personaje es muy interesante y es el enamorado de Duanisha. A su vez, Agustín interpreta a un borracho que nos hace reír durante toda la función. Éste es torpe, se cae, desafina al cantar, toca la guitarra y en medio de tanto “talento” intenta seducir.

En cuanto a la institutriz de la familia, Charlotte Ivánovna (Valeria Ruggiero), esboza “tener tantas ganas de hablar y no tener con quién”. Esta mujer esbelta y distinguida, habla lo justo y necesario. Solo decide emitir palabra en el momento preciso. Pero cuando su voz se escucha, se nota su disconformismo para con la familia.

Las muertes son contempladas, los recuerdos, encendidos; pero no hay un factor que los entusiasme como para cambiar y realizar un giro interesante.

El blanco otorgado a los vestuarios y escenografía, demuestra que la riqueza está presente pero a punto de ser abandonada. Ellos no hacen nada para conservar su casa y jardín. Lo dejan ir, como a sus propias vidas. Así es como notamos que la resignación es otro de los puntos a destacar en cada uno de estos personajes.

Liubov acepta la perdida de la casa porque asume haber pecado. Dice haber derrochado mucho dinero. Además, las tragedias seguidas de muertes, aparecen una y otra vez. Como la de su hijo, quien se ahogo y ella, sin poder aguantar tanto dolor, se fue a vivir a Europa. Como si la distancia lograra cicatrizar tremenda herida. Pero así es como se maneja esta familia: haciendo valer su condición de aristocracia.El jardin de los cerezos3

El único que, posiblemente, salve las tierras familiares, es Leonid. Un préstamo sería la única posibilidad y, en torno a este, girará gran parte de la obra.

También está presente el simbolismo de progreso junto a Piotr Serguéievich Trofímov (Juan Guilera). Él es un estudiante de menos de treinta años, muy inteligente. Este personaje, también, es interesante ya que sus diálogos estarán relacionados a la actualidad del país y sus condiciones. Piotr menciona a la clase obrera y a la correspondiente servidumbre, en contraposición a la alta sociedad. “En la vida real solo hay vulgaridad”. No causalmente es Piotr quien se acerca más a Anita e intenta hacerle ver la realidad por la que está pasando el país en su totalidad. Él, se anima a decirle que su propia familia tiene esclavos en la casa. Ella no se enoja, pero su personalidad no se toma muy en serio las cosas; aunque sí esto hace que comience a decidir por sí misma.

Las luces cambian sus colores, según el estado de la situación que se esté representando. La música clásica -a cargo de Nazarena Mastronardi-, acompañan cada cambio de acto en el escenario. También, los artistas cuentan con sonidos y música a lo largo de la historia, que los ayudan a sumergirse, mejor aún, en la época narrada.

“El jardín de los cerezos” es un clásico que en esta versión logra lucirse y demostrar que con buenos actores es posible narrar una pieza teatral lenta, con un ritmo un poco más ágil.

Mariela Verónica Gagliardi

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