*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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«Cachafaz», en Escenarios de Verano – Mar del Sur

Cachafaz1

En el Teatro del Pueblo tuve la posibilidad de ver tremendo musical y, en el Festival vigente, repetí mi asistencia.

Dos escenarios completamente diferentes, públicos bastante similares en cuanto a edades y una vibra muy especial, acompañó a “Cachafaz”.

¿Qué agregar, qué comentar y qué decirles en cuanto a la comedia musical de Copi? La historia es la misma, los actores, bailarines y músicos, también. Sin embargo, el marco de un festival modifica, indefectiblemente, el foco y las sensaciones que recorren nuestros cuerpos.

La emoción al hacer la fila en el teatro, las charlas espontáneas que se dan en un lugar del Interior de Bs.As -donde las oportunidades son otras, donde cualquier Cachafaz4suceso importante es acompañado, donde una sonrisa es contagiada al instante y cada mirada significa algo diferente-.

Para quienes no conocen la dramaturgia, se basa en el bien y el mal básicamente. En una pareja que decide afrontar las adversidades que se les van presentando y que -ciegamente- avanzan sin retroceder.

La Raulito y el Cachafaz conforman la dupla amorosa de esta historia y ella, más enamorada que él, da todo por su hombre -a quien considera honrado-. Los conflictos comienzan a sucederse en cuanto las mujeres del conventillo, vecinas de ellos, cantan sobre las tragedias que no tienen descanso alguno. En definitiva, hacen visibles las atrocidades cometidas por el más carismático de la historia, a quien nadie logra frenar y quien tiene un final tal cual se merece.

Analizando la trama, por un lado contamos con la justicia que cumple un rol primordial y, por otro lado, a la transgresión. El Cachafaz es quien transgrede y La Raulito quien lo acompaña y le presta su hombro para descargarse.

Esta obra, además de ser excelente, cuenta con tres músicos -que acompañan toda la pieza artística- y un elenco de bailarinas y bailarines impecables -que se convierten en el personaje que interpretan de una manera admirable-.

Los cuerpos de los bailarines parecen flotar, conformándose en gacelas y luciendo estéticamente perfectos. Cada uno logra un movimiento similar pero diferente y eso es lo que más emociona.

Con respecto a Claudio Pazos, ya sabemos de su destreza para la danza y en “Cachafaz” se luce idealmente, al lado del protagonista Emilio Bardi -quien por momentos Cachafaz3tiene que bailar una milonga-.

Las vecinas se quejan o muestran a favor, cantando. Los vecinos, de igual modo. La Raulito entona diferentes versos, conformando -entre todos- un musical agradable a nivel sonoro.

Mientras esperábamos para ingresar a la sala, no faltó quien hiciera referencia a Bardi, diciendo que lo conocían de la tele. Esa es la magia del teatro: la de poder reconocer a un grande en pantalla pero saber, a ciencia cierta, que su lugar es el del verdadero arte.

En cuanto al infierno, ¿qué se puede añadir? Que allí, supuestamente, van quienes cometen errores en esta vida… y, ¿quién lo dispone?

¿Quiénes juzgan? ¿Dios, la gente, los vecinos, la vida?

El Cachafaz es un hombre más pero, su principal error, se centra en comportarse por su instinto. Sin pensar en las consecuencias, esas consecuencias que se suelen condenar o considerar inapropiadas.

Así transcurrieron sus días: intentando zafar hasta que la parca lo fue a buscar.

Cachafaz2

Lo importante de esta historia es que tiene una doble lectura, mínimamente: la de reírse sobre el mal – haciéndole burla- y, la más profunda, basada en el buen humor sobre la tragedia.

Para pasar un buen rato, pueden asistir, llevándose canciones, coreografías y sonrisas. Pero, si desean reflexionar, les recomiendo tomar nota escrita y en sus corazones.

Cada letra los hará pensar, asociar con algo determinado y unir a algún momento de sus vidas. Tal vez puedan modificar algo o, quizás, seguir por el mismo camino que hasta ahora. Pero, lo más importante, es darse la oportunidad de cambio.

En toda sociedad, en todo grupo, en todo clan o familia existe un Cachafaz. Es interesante identificarlo para, luego, decidir si seguimos o no a su lado. Puede ser que seamos una Raulito o puede ser que -si tenemos convicciones y confianza en nosotros mismos- tomemos otro rumbo.

El conventillo del barrio se convirtió en el depósito de todos los secretos de esta pareja que, a su modo, pudo y supo ser feliz. Eso no podría juzgarse demasiado ya que, cada quien, hace lo que está a su alcance.

Ficha artístico-técnica Cachafaz

Mariela Verónica Gagliardi

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«¡A la obra!», en Escenarios de Verano – Mar del Sur

A la obra2

Las formas, los colores y aromas son característicos en Pipetuá, -un grupo de payasos que se dedica a producir piezas artístico-infantiles-.

“¡A la obra!” es su nuevo espectáculo (dirigido por Osqui Guzmán), el cual plantea el armado de una casa -con sus correspondientes instalaciones-.

Durante la construcción de la misma, irán apareciendo obstáculos en las cañerías, en la iluminación… pero ellos (Sebastián Amor, Diego Lejtman, Maxi Miranda y A la obra1Feto Sellés) le encontrarán la vuelta a cada uno de éstos y la imaginación emprenderá su curso.

Caños con movilidad, pinturas esbozadas en proyecciones multimedia, escaleras plagadas de acrobacias aéreas y un despliegue digno de destacar.

La sala se llenó y rebalsó, la magia no tardó en aparecer en los rostros de los artistas y espectadores. No faltaron las rutinas tradicionales para niños como el juego con burbujas que siempre les hace abrir los ojos gigantemente, como si fuera una sorpresa inesperada.

No es fácil entretener al público infante y no es fácil hacer reír -como muchas veces se cree-. Grandes y chicos aplaudimos y, me incluyo, porque realmente me sentí parte de tremenda creación.

A la obra5

Cada paso que intentaron avanzar con su construcción fue distraído por un truco diferente, dotado de diversión y buena onda. Ese es uno de los factores que predominaron en la función: la buena relación entre ellos, transportada al público.

Tampoco faltaron los momentos de “maltrato” entre ellos, como verdaderos amigos que se burlan entre sí –A la obra4pintándose las caras con colores llamativos y riéndose de algún aspecto del otro- y uniéndose para pasarla bien, originando cuadros como el tan venerado por la mayoría de unos muñecos negros, delineados con colores en flúor.

También estuvieron presentes los instrumentos y canciones celebradas por el equipo, conformando una obra en la que se destacaron distintos puntos, brindando una opción muy completa a la hora de escoger un infantil.

Los adultos, no se quedaron atrás, admirando “¡A la obra!”, con risas, aplausos, gritos de felicidad y una gran euforia.

Con respecto a los artistas, lo positivo es que cada uno tiene su propio sello que lo diferencia del otro, tanto estética como creativamente hablando. Cuentan con el personaje más adulto que se ofende fácilmente, el acróbata y los animadores -que también desarrollan otros papeles-.

Cada uno tiene su lugar y espacio sin opacar a ninguno de sus compañeros.

A la obra3

“¡A la obra!” es una propuesta original, mágica y llena de creatividad que otorga energía. Muy entretenida y con ganas de más, podemos quedarnos con aquella partecita que más nos haya impactado.

Los malabares, están presentes en las alturas, dándole una dimensión diferente al espectáculo. ¿Quién dijo que sería difícil poner en orden una casa e instalando todo lo básico de la misma?

Si tienen alguna duda, llamen a estos emprendedores que con sus travesuras -de a poco- irán lográndolo.

Ficha artístico-técnica A la obra!

Mariela Verónica Gagliardi

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«Don Quijote de Las Pampas», en Escenarios de Verano – Mar del Sur

Don Quijote de Las Pampas1

“Don Quijote de Las Pampas” es una obra dirigida al público infantil pero con gran caudal de aplausos entre los adultos, como suele ocurrir.

Esta pieza teatral humorística (actuada y dirigida por Martín Salazar), nos presenta las andanzas de Don Adolfo -quien aburrido de celebrar solo su cumpleaños- decide emprender otros rumbos. Su vida es aburrida, silenciosa y se dedica a leer, constantemente, para adentrarse en las aventuras de otros seres, Don Quijote de Las Pampas5sin caer en cuenta de que, aún, está a tiempo de cambiar la suya.

De esta manera, para uno de sus cumpleaños, recibe una torta hermosa llamada Dulcinea. Él, confunde la marca de la repostería con su amor idílico por la mujer -que lleva el mismo nombre-. Así es como empieza la historia y durante toda la trama podremos conocer diferentes paisajes de la Argentina, sus habitantes, el modo de comunicarse entre ellos y el entendimiento al que deciden llegar -burdamente- en cuanto a la ocupación de las tierras por sus pueblos originarios.

Don Alfonso será convertido, entonces, en caballero y su compañero-caballo Rocín (Gabriel Wolf), -con un acento difícil de entender y unos gestos totalmente grotescos y exagerados- irán atravesando diferentes poblaciones hasta hacernos acordar de un tema no gracioso como fue la conquista de América. En el camino se unirán a Sancho Panza (Gustavo Monje), quien nos hará vivir momentos inolvidables.

Por la hora en que se realizó la función, no hubieron demasiados niños, pero los que estuvieron presentes prestaron atención, rieron y aplaudieron. Claro que los Don Quijote de Las Pampas3mayores, también, acompañaron a los actores con palmas y risas.

En cuanto a la narración, muy entretenida, y para reflexionar a la vez; pudo llegar al corazón de los espectadores de manera eficaz.

Qué difícil es contar historia que aprendimos en el colegio, en general, aburridamente, donde los aborígenes eran tratados como los salvajes, hasta que llegó un pueblo más evolucionado e hizo con ellos lo que quiso.

El guión de Martín Salazar es muy interesante ya que tiene el tinte de su estilo Macoco y, además, lo hace atrapante la participación de los otros intérpretes -tan talentosos y originales- (Laura Silva, Gustavo Monje, Lucas Ferrara y Rocío Sanjurjo Ábalos).

Esta sátira pampera se plantea y nos plantea quién está errado: si los habitantes de una tierra o los que la invaden. Llega a la conclusión de que será mejor crear buenas migas para que no haya sangre derramada. Dicho mensaje no es para pasar por alto sino una moraleja muy importante. Si los niños, desde que aprenden, pudieran saber que con amor no existe posibilidad de guerras, este mundo sería capaz de aspirar a ser mejor y con más paz.

Don Quijote de Las Pampas2

La música en vivo, tocada por los mismos actores, es un valor agregado para el espectáculo y modo de involucrarse con el producto creado por ellos. Escuchamos instrumentos bien autóctonos, entre los que puedo mencionar la guitarra criolla, el bombo, la melódica, xilofón, etc.

Con respecto a la escenografía, los paisajes que son ilustrados con telas pintadas, van cambiándose a medida que avanza la historia. Los vestuarios están bien caracterizados y complementan, perfectamente, lo acontecido.Don Quijote de Las Pampas4

Mientras ellos recorren, conocen y viaja; pasa un año. El tiempo les pasó demasiado rápido y Don Alfonso ya no es como antes. Ahora cumplió los tres deseos que tanto anhelaba se le hicieran realidad, dentro de los cuales se encontraba el de tener amigos.

Una platea llena, lo abrazó con aplausos y él pudo continuar soñando.

Como final de la historia, una copla en guaraní, será entonada por Gustavo Monje; dándole a la obra una sensación de buenos augurios.

Ficha artístico-técnica Don Quijote de Las Pampas

Mariela Verónica Gagliardi

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«Barlovento», en Escenarios de Verano – Mar del Sud

Barlovento1

Las aguas abiertas presentarán una historia que tendrá como figura principal a una nave -la cual reunirá a sus pasajeros, muy similares y diferentes, a la vez, entre sí-.

Cuatro tripulantes (Ana Clara Manera, Federico Galván, Juan Ignacio Rey y Martín Umerez) zarparán en una aventura llena de alegría, imprevistos, desventuras y un desenlace muy romántico.

Así será “Barlovento”, una puesta en escena circense, tradicional y con ingredientes que suman (dirigida por Alan Darling).
Cada uno de ellos hablará en su idioma, mezclándolo -por momentos- con el castellano. De esa manera lograrán comunicarse, eficazmente, y hacerse amigos.
Pero, lo más importante, es que se irán complementando con sus destrezas acrobáticas -las cuales serán aplaudidas, constantemente, por los espectadores-.
Las pruebas realizadas por los artistas no solo serán las clásicas, llevadas a cabo por un circo, sino que tendrán el valor agregado de originalidad. Barlovento2Dicha originalidad estará basada en la música y se apoyará en ésta.

Las pausas en las melodías serán pausas en sus movimientos y podrán conjugar ambas disciplinas -acrobacia y actuación- a lo largo de la obra.
Uno de los objetos más utilizados será el caño, que recibirá a los atletas para abrigarse con todas sus secuencias coreográficas.
En cuanto a la escenografía, podremos ver una embarcación con velas, en color blanco, que se irán ondulando como las olas del mar.
Las desventuras, como les decía, irán apareciendo pero no serán más que anecdóticas -ya que ellos tendrán tan buena onda que nada podrá separarlos ni derribarlos-.

Vale destacar la profesionalidad en cuanto a los idiomas escogidos para narrar la historia y el acento correctamente utilizado.
Entre un italiano, un ruso, un jaque árabe y una francesa, irán uniéndose hasta que sus vidas formen como piezas que encajarán armoniosamente. Destaco el tema del lenguaje ya que es importante hablar y transmitir de forma clara. Ellos lo consiguen, inclusive, teniendo en cuenta que el francés e italiano difieren bastante entre sí. Pero sus fonéticas son tan prolijas que no importa qué dicen sino la entonación y expresión que utilizan para lograrlo.

Por otro lado, Barlovento3no faltarán los chistes típicos en los que intervendrán los golpes, al estilo de Los tres chiflados. La cuestión será hacer reír y lo conseguirán al instante. La sala de la Fundación Teatro del Sur se vio colmada y, sentados, parados, de costado o de frente; todos los que quisimos estuvimos presentes.
“Barlovento” es un viaje de ida hasta la tierra firme en que los tripulantes se reencontrarán con sus seres queridos. Pero sus personalidades ya no serán las mismas. Ellos se llevarán la riqueza más grande llamada amistad.

Como toda aventura que llega a su fin, sus pasajeros-protagonistas- se despiden, pero no con un adiós sino, con una coreografía muy divertida de danzas árabes.

Seguramente, en otro puerto, se los podrá volver a ver.

Ficha artístico-técnica Barlovento

Mariela Verónica Gagliardi

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«El loco y la camisa», en Escenarios de Verano – Mar del Sud

El loco y la camisa2

Dentro de una humilde casa, las paredes serán testigos de gritos, explicaciones y golpes. Mientras un matrimonio sigue su rutina -por inercia-, dos hermanos intentan darse a entender.

Desde la óptica de un “insano”, se pueden proyectar las peores miserias y fracasos, que intentarán desequilibrarlo, hasta desaparecerlo en su propia casa.

Una persona es tomada como responsable del qué dirán, de lo que no debe ser y de lo terrible que es ser él.

¿Por qué el ser humano tiende a desvalorizar al “diferente”?

¿Es más valioso ser igual que distinguirse de algún modo?

“El loco y la camisa” (escrita y dirigida por Nelson Valente) se posiciona en la mente de un joven con inconvenientes psiquiátricos y, a partir de allí, es que podemos inmiscuirnos en su manera de sentir y ver la vida.

Beto (Julián Paz Figueira) es la oveja negra, el que no debería integrar a esta familia tan disfuncional. Sin embargo, simbólicamente, es el único que logra desenmascarar la violencia e hipocresía llevada a cabo por sus padres y hermana.

En un mundo invadido por agresiones físicas y mentales es una obra necesaria, como para demostrarle al espectador dónde están los límites verbales y corporales como para no matar lo que -aún- vive.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de la razón. El loco y la camisa1¿Por qué está explícita la necesidad de hacer válida una visión propia?

Los personajes, muy bien caracterizados, logran transmitir su forma de ser y arraigarse -en todo momento- a los parámetros sociales. Bajo esta estructura, un hijo y hermano loco debe ser encerrado literal y emocionalmente hablando.

Un joven que sufre de obsesión y delirio no es apto para interactuar en grupo… Y su entorno, acaso, ¿sí lo es?

¿Desde que lugar se forja una verdad absoluta sino desde la insistencia de un pensamiento?

Si Beto decide revelar la realidad real, ¿por qué habría que silenciarlo? ¿Por qué “arruinarle” la vida a su familia cuando, callándose, todo sigue igual?

Este joven será la pieza fundamental para mantener unido a su clan, el cual no le pertenece en absoluto y, ni siquiera, mantiene los mismos valores. Pero, cuando decide -en el peor momento- dar a conocer todos los secretos de cada integrante, todo se disgrega, todo termina y en vez de convertirse en un calvario, su madre lo acaricia dándole la razón.

También existe otro asunto delicado que es el de la discriminación y de la auto-discriminación.

María Pía (Soledad Bautista), es cómplice de maltratos, hasta el punto tal de sentir que el propio hermano no merece de su compañía mientras esté su novio. Estas relaciones de dependencia, conseguidas gracias al temor de perder a la otra persona, no permiten ver correctamente. El único que logra descifrar, la personalidad y misterios ocultos, es el tildado de loco.

El loco y la camisa3

Este loco que tiene como padres a dos personas tradicionales y conservadoras (Lide Uranga y Ricardo Larrama). Entre ellos existirá la violencia y desvalorización al punto de enceguecerse -creyendo justificaciones que, ni siquiera Beto, podrá considerar como ciertas-.

¿A qué lugar interior conduce una mentira o el mismo silencio? ¿Tan perversa puede ser la incertidumbre como para no arriesgar y, tal vez, lograr una mejor calidad de vida?

Por suerte, el delirio es el juicio más sano y toda conducta considerada normal es rebajada a los sinsabores más hirientes.

Pero Mariano -el novio de María Pía (José Pablo Suárez)- nos demuestra cómo, un extraño, es capaz de romper el statu-quo de un hogar, al cual esta palabra le queda demasiado grande. Cómo intenta desarraigar a quien tendría que amar noblemente y cómo, ante el primer obstáculo, pide huir.

Zona norte y zona sur son representadas por las dos partes: la familia versus Mariano. Las diferencias entre ambas zonas son mostradas, estereotipadamente, y los diálogos irán recorriendo diversos temas delicados durante esta pieza teatral dramática, con un tinte de humor.

En cuanto a cuestiones de guión, me parece muy coherente con el tema central a tratar que es la locura. Desde allí se nutre y retroalimenta cada personaje-eslabón con un “otro” y, también, con el conflicto que vendrá.

Las lágrimas en el rostro de Beto no tardarán en llegar e irán apareciendo al igual que su furia y sus ganas de gritar, a vivas voces, lo equivocados que todos están. Él es como un niño sin tabúes ni tapujos, que solo desea ser feliz.

¿Tanto pide? ¿Tan poco merece?

Ficha artístico-técnica El loco y la camisa

Mariela Verónica Gagliardi

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«Villa Argüello», en Escenarios de Verano – Mar del Sur

Villa Argüello1

Los códigos nos permiten comunicar y entendernos. Cuanto más nos conocemos, menos se utiliza el lenguaje de la palabra y más las miradas, cadencias, gestos y movimientos.

En Villa Argüello (Córdoba) ocurría eso y, seguramente, sigue ocurriendo. Una mujer (Teli Ortiz), nos lleva de la mano por un recorrido hacia los mejores momentos de su infancia en ese lugar. Las mágicas situaciones se desenvolverán a través del baile, como su principal herramienta de disfrute. Tanto ella como sus amigos nos enseñarán a seducir, conquistar, discutir y enfrentar todo tipo de problemáticas; sabiendo poner un freno cuando sea necesario. Siempre, dicho freno, será logrado gracias a la danza.

Esta obra -que forma parte del género danza-teatro- sorprende, entusiasma y emociona. A través del arte podemos observar con ojos diferentes. Podemos sentir de modo distinto, tomarnos de las manos, girar, guiñar un ojo, abrazarnos… eso es “Villa Argüello”: un conjunto de sensaciones que se transforman según el ritmo y la canción reproducida, haciéndonos partícipes de un mundo maravilloso.

Villa Argüello4Al comienzo de la obra nos van enseñando, con señas, cómo se dice un barrio u otro de Córdoba. Esto nos permite saber el rumbo de la obra. Podría terminar en ese mismo instante que, en cuestión de minutos, habríamos podido captar su esencia. Qué mejor resumen que ese. Luego, nos transmiten para qué usan dichos gestos y, más tarde, los llevan a cabo.

Es increíble la fluidez de esta pieza artística, de su argumento tan simple, y de la estética que se le da de principio a fin. En cuanto a las actuaciones, cada actor logra plasmar su personaje -dándole un sello diferente-, que se diferencia de los demás. De esta manera, se torna muy entretenida la trama, los diálogos y cada reacción lograda en el espectador.

También, los amigos, van recreando diferentes sketchs -que representan situaciones cotidianas- y, consiguiendo, en todo momento, la aprobación del público. Así consigue, “Villa Argüello”, su esplendor: a través de lo

Esta es la segunda obra desarrollada, en el marco del “Festival Escenarios de Verano”, y se llevó a cabo en la Casa del Bicentenario (Calle 50 y 9 – Miramar). Si bien el espacio no fue el adecuado para los artistas -por el gran despliegue físico que precisan- pudieron resolverlo satisfactoriamente, darle a sus movimientos otra faceta, adaptarse a un nuevo sitio de la mejor manera y sentirse cómodos. Su alegría fue compartida con nosotros. Villa Argüello2Sus expresiones nos pintaron una sonrisa en la cara que continuó hasta el desenlace de la historia.

Cada paso nos permitió viajar hacia nuestro pasado. Un pasado, en que siempre recordamos lo mejor -olvidando las penas y malos augurios-. La obra representa esto: una buena memoria pero basada en lo mejor vivido. El foco se centra ahí y no tiene sentido correrlo hacia otro lado.

Me asombró, gratamente, la energía de los actores-bailarines, que -sin lugar a dudas- durante cada función rememoran su niñez. Sus rostros lucen como de infantes y, siendo adultos, no es fácil de conseguir.

Cuando era pequeña intentaba encontrar mi lugar en el mundo. Para ese entonces tendría unos doce años. La película de Almodóvar estalló en mi cabeza y corazón, hasta joderme por completo. El lugar lo hallé de alguna manera, pero hasta ahora no pude trasladarme. La diferencia entre nuestro lugar y un lugar es gigante. Generalmente nuestra niñez siempre es recordada con amor y quisiéramos detener el tiempo para ser felices tan sencillamente. De lo que, en muchos casos no somos conscientes, es que es posible jugar siendo grandes, sonreír siendo mayores y transmitir siendo ancianos.

La melancolía es positiva para hallar un rumbo pero no para instalarnos para siempre. Sino seríamos como esos humanos que observan, desde una ventanita, cómo los demás consiguen lo que ellos no. La acción es lo único que nos salva y mantiene vivos de verdad.

Quizás, estos cordobeses, puedan seguir haciendo eco de sus palabras por el tiempo de los tiempos, uniéndose para recordar pero, también, construir hacia adelante.

Villa Argüello3

¿Por qué abandonar un lugar que anhelamos?

Teli Ortiz, evidentemente, tuvo que buscar otro horizonte pero llevará en su corazón esas vivencias tan gratas: “Por ahora sigo acá. Tengo un gato que se llama Argüello. Así no me olvido y me recuerda que soy de allá”.

La canción de La Mona Jiménez es la encargada de darle cierre a esta pequeña y gran historia, danzando, gestualmente, “Por qué te vas, por qué te vas”.

Ficha artístico-técnica V.Argüello

Mariela Verónica Gagliardi

 

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«Rompiente», en Escenarios de Verano – Mar del Sud

Rompiente4

Después de haberla visto en No Avestruz (Palermo – C.A.B.A.), no tuve dudas de asistir nuevamente en el Festival Escenarios de Verano, el cual tiene como anteúltima estación a la bella Mar del Sud.

En ocasiones no sé qué escribir respecto a un mismo espectáculo visto por segunda vez, pero Silvia Aguado sorprende, crea, desarma, confecciona arte y transmite su talento.

Rompiente1Es una realidad que ocurrieron algunos desperfectos técnicos antes de la función pero fueron tantas las ganas de ver “Rompiente”, y de darle rienda suelta al encuentro, que, entre todos, hicimos fuerza para que todo tuviera un lindo desenlace. Así fue y más tarde comenzó  una hermosa función del unipersonal de clown.

Por si quieren saber detalles de la crítica teatral, pueden visitar el siguiente enlace ya que en esta oportunidad me voy a detener en otros aspectos.

Fue increíble la sonrisa pintada en las caras de las criaturas que veían a una payasa en escena. Por el horario en que se desarrolló la obra, tuvo buena recepción por parte de los niños. En Buenos Aires había ocurrido a la inversa ya que la función fue de noche.

Rompiente3

Quizás por estar a metros del océano y rodeada de pequeños, pude focalizarme en lo que siente Ruda al tener que abandonar una etapa -tan importante- para evolucionar. Ojo que no me estoy refiriendo a que la adultez es superior a la niñez sino a que, indefectiblemente, para crecer hay que aprender a soltar. Rompiente2Y en eso se centra la vida de Ruda y su historia: en dejar todos sus juguetes y objetos que tanto le pesan -en sentido físico y emocional-.

Al llegar a la costa con su gran mochila se dio cuenta de que, así, no podría continuar viaje. Fue entonces cuando se topó con un faro y consideró que, entre ellos, crearían un código que la ayudaría.

A medida que el tiempo transcurrió pudo conocerse más, saber qué rumbo tomar y dejar la melancolía a un lado.

La luz del faro, por fin, quedó encendida, marcándole los pasos a seguir. Esos pasos que ella misma, sin darse cuenta, estaba dispuesta a dar.

Ficha técnica Rompiente

Mariela Verónica Gagliardi

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Apertura de la Estación de Verano en Mar del Sud

El Instituto Nacional del Teatro (INT), está llevando a cabo desde el 20 de febrero “Escenarios de verano” -una propuesta interesante- y que se propone unir a centros turísticos importantes de la Argentina.

Lo relevante de este programa es que se exhibirán 56 obras, en total, paseando por diferentes géneros, para conformar a todo tipo de espectador.

La primera estación fue Salta, luego Córdoba y ahora le toca el turno a Mar del Sud (ciudad balnearia ubicada 17 km al sur de Miramar) que desde hoy y hasta el domingo 16 del corriente mes, albergará a 15 obras. En esta localidad se da otro punto a resaltar que es la pre-inauguración de la sala de teatro, perteneciente a la Fundación Teatro del Sur -con Alberto Félix Alberto a la cabeza-.

En esta emocionante apertura del espacio, se dio lugar a una Conferencia de Prensa -integrada por representantes del INT, Secretaría de Turismo y Cultura, de la mano del creador del teatro-, colmada de medios de comunicación locales y, también, de sitios un poco más alejados como es el caso de Sabor A Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

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Nadie está a salvo

La prueba de lo contrario2

Un pueblito escondido, en las afueras de la ciudad, es el foco a través del cual girará la historia dramática, que durará poco más de una hora.

Como en todo lugar pequeño, cada vecino se conoce con el de al lado, aunque no siempre se tenga la certeza de lo que se sabe sobre el mismo. En base a esto, también, se hará referencia en «La preuve du contraire» -traducida al castellano como «La prueba de lo contrario» (escrita por Olivier Chiacchiari y dirigida por Melina Marcow)-, con una puesta en escena muy atrapante y el timming que la hará posible.

En cuanto a las casas, las mismas estarán representadas por unas prácticas e interesantes estructuras de madera, que se irán rotando según lo que se quiera contar. Ese avance y retroceso, también estará conectado con los diálogos de los actores, quienes demostrarán lo verosímil que puede resultar una historia. Indefectiblemente, el vestuario, complementará y realzará la dramaturgia, haciendo lucir a los actores una ropa y calzado muy característicos de la zona rural que se hace referencia, al igual que a la estación del año escogida.

Pero, vayamos analizando por partes. Por un lado, lo principal, es el nombre, el título. Sin conocer la trama, es imposible sacar conjeturas. Sí es cierto que a los pocos minutos de conocerla, sabemos que se refiere a lo legal, a juntar pruebas para algo determinado.

De repente notamos cómo el protagonista (Marcos Ferrante) está tranquilo en su casa hasta que le tocan a la puerta. Son cinco La prueba de lo contrario3vecinos, armados, (Javier Pedersoli, Fernanda Pérez Bodria, Eduardo Iácono, Natalia Olabe y Martín Speroni) que buscan algo muy específico de él: su complicidad. Aunque él no entiende qué es lo que pasa, ni en qué puede ayudar, termina aceptando -ya que no le dejan otra alternativa-. Desde un primer momento le comentan que están buscando a Teo y necesitan hallarlo urgentemente. Diez hipótesis serán las encargadas de ir mareando y sacando de las casillas al protagonista.

Lo irónico es que este buen hombre es una víctima y a quien se desea unir a todo el sistema orgánico, implacable y -por lo visto- efectivo, que fueron armando sin siquiera proponérselo. Se dice que la unión hace la fuerza y en esta dramaturgia se ve reflejado como uno de los puntos más destacados por el guión.

En segundo lugar: ¿quién es Teo? Cada vecino dará su declaración según el punto que más lo favorezca pero dicha declaración no será en un tribunal sino en la casa donde se irán sucediendo las escenas -pruebas- una y otra vez.

Justamente, el modo de narrar, no permite que el espectador se pierda -ya que se trata de tener cuenta mucha información en poco tiempo- y que aproveche al máximo la historia. Me sentí una detective, intentando juntar pistas para dilucidar el conflicto. Y es que no es tan sencillo saber cuál es.

Teo es el joven buscado por estas personas pero le adjudican una violación. Este hecho no se logra demostrar que sea cierto, pero cada uno intentará -desde su lugar- desdecir la versión del otro para que no salga a la luz el íntimo secreto de cada uno. Y acá llegamos a la resolución del caso: la vergüenza que sienten todos por lo que fueron haciendo en sus vidas y cómo intentaron tapar con un dedo la sombra más oscura.

La narración es perfecta e intrigante, de principio a fin. Pueden existir varias lecturas por parte del público. En lo que a mí respecta, encontré dos desenlaces. El más visible sería la muerte de un inocente que se intentó usar para tapar las calumnias e injurias adjudicadas a su persona. El otro final, más espiritual y filosófico, sería: la posibilidad de combatir, extinguiendo las palabras que perjudiquen y suplantándolas por aquellas que cierren correctamente, como para no dejar expuesta a la versión oficial.

La prueba de lo contrario1

Es que «La prueba de lo contrario» se apoya en la lengua, en la palabra, en el cómo, en la reiteración, en la repetición y en la.posibilidad de encontar la manera de sustituir lo que estorbe.

Teniendo en cuenta todo esto, claramente Teo, no era un joven distinguido sino alguien a quien se le arrebató la vida en un abrir y cerrar de ojos.

Este vecino, irá recibiendo la visita de estos victimarios que lo intimarán hasta inculcarle sus valores, sus modos de pensar y sus razonamientos. Está en él decidir y elegir a quién creerle y está en él desenredar las versiones para armar su propio rompecabezas… deberá hacerlo rápido como para no perder la razón y su cordura.

Una noche a las 20 horas, irá narrando Teo, -el mismo que momentos después pedirá ayuda-. Quizás nadie lo escuche o, tal vez, a nadie le importe.

Esa noche marcará un antes y un después en la vida de los integrantes del pueblito. Ellos tendrán la posibilidad de arrepentirse, aunque parece prevalecer en sus interiores el egoísmo. Ese sentimiento tan impuro e ingrato que los sellará como lo que son: seres incapaces de amar al prójimo.

Cabe aclarar que en un momento de la obra, la empresa que brinda la electricidad decidió cortarla. Este corte dejó a la sala en una oscuridad absoluta, quedando como un efecto a drede, y, al retomar con unas luces pequeñas de emergencia, la historia se sintió más íntima, permitiendo que disfrutemos, aún más, de La prueba.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una puntada, un cuento

El ojo detrás de la aguja2

Desde pequeños nos van y vamos acostumbrando a escuchar y leer historias. Cuentos clásicos, fábulas, poemas, poesías y, de esa manera, de grandes extrañamos esos momentos mágicos.

Cada tarde o noche necesitábamos adormecernos con esas narraciones que, como buenos oyentes, memorizaríamos hasta el más mínimo detalle.

Ana Padovani, recrea esa intimidad entre el orador y, en este caso, su público, para transportarnos a diferentes épocas y estilos de historias. Nos lleva por un recorrido único, pintándonos sonrisas de infantes y, permitiéndonos, sentir cada diálogo.

Con una voz cautivadora y el acento e idioma requerido por cada historia, nos empapamos de amor y ternura, al igual que de risas virtuosas, durante la función.

En ocasiones, decidí cerrar los ojos y la concentración fue más profunda. Logré sentir esa fragancia a niñez, ese abrigo de una cálida caricia y la brisa al apenas estar corrida una ventana.

Intenté no prestar atención a la desconcentración de quienes no estaban respirando mi mismo aire y el placer fue aumentando. De repente, no me sentía en una sala de teatro sino en un espacio más chico en el que, solo yo era la que vivenciaba cada cuento.

«Detrás del ojo de la aguja» dirigida por (Christian Fortezza), nos dio la posibilidad de escuchar historias tradicionales entre una madre y su hija, los consejos que ella intentaba darle de alguna manera -pero sin decírselos-; breves relatos; cuentos con una lengua inventada, introducciones muy bien logradas que permitieron interpretar mejor las historias; Hansel y Gretel con dos finales El ojo detrás de la aguja1distintos y una creatividad que transmitió Ana muy cautivadoramente.

Ella es psicóloga y cuentista. Puede utilizar su profesión para saber cómo llegarle a cada público, qué cosas modificar y cuáles conservar.

La oratoria no consiste en pararse y hablar. Ni en hacer mil movimientos para demostrar algo. La oratoria se basa en ganar la confianza del público, un grupo de personas que puede ser muy similar o diverso entre sí en muchos sentidos.

En cuanto al material utilizado durante el unipersonal, la artista incluyó textos de: Horacio Quiroga, Laura Devetach, Luis Pescetti, Ana María Shua y propios.

Un aspecto que me llamó la atención fue el modo en que transcurrían los cuentos, intercalando los de mayor con los de menor duración y, también, el hecho de que no existió un hilo conductor entre cada uno. Solamente se concluyó la obra con el final de la primera dramaturgia.

Esta decisión nos permitió tener la libertad de prestar atención a la narración que nos interesaba sin tener que recorrer, obligatoriamente, un camino con una única dirección.

Ana Padovani nos explica que las historias son contadas a partir de una mujer que cose, que observa a través de ese diminuto agujerito y que, a su vez, aprovecha el tiempo para armar diálogos entretenidos.

En esta ocasión, la palabra se vuelve fundamental y determinante. Hay que cuidar el valor de la palabra, dice la actriz al terminar los relatos.

Será cuestión de pensar y repensar el lenguaje, lo que queremos transmitir, el cómo lograrlo y, sobre todo, cuando no sepamos qué decir citar al silencio. El mismo que acompañó a esta puesta en escena para servir de separador entre uno y otro relato.

Ficha artístico-técnica Detrás del ojo de la aguja

Mariela Verónica Gagliardi