*** Agosto 2017 ***

A la obra2

Las formas, los colores y aromas son característicos en Pipetuá, -un grupo de payasos que se dedica a producir piezas artístico-infantiles-.

“¡A la obra!” es su nuevo espectáculo (dirigido por Osqui Guzmán), el cual plantea el armado de una casa -con sus correspondientes instalaciones-.

Durante la construcción de la misma, irán apareciendo obstáculos en las cañerías, en la iluminación… pero ellos (Sebastián Amor, Diego Lejtman, Maxi Miranda y A la obra1Feto Sellés) le encontrarán la vuelta a cada uno de éstos y la imaginación emprenderá su curso.

Caños con movilidad, pinturas esbozadas en proyecciones multimedia, escaleras plagadas de acrobacias aéreas y un despliegue digno de destacar.

La sala se llenó y rebalsó, la magia no tardó en aparecer en los rostros de los artistas y espectadores. No faltaron las rutinas tradicionales para niños como el juego con burbujas que siempre les hace abrir los ojos gigantemente, como si fuera una sorpresa inesperada.

No es fácil entretener al público infante y no es fácil hacer reír -como muchas veces se cree-. Grandes y chicos aplaudimos y, me incluyo, porque realmente me sentí parte de tremenda creación.

A la obra5

Cada paso que intentaron avanzar con su construcción fue distraído por un truco diferente, dotado de diversión y buena onda. Ese es uno de los factores que predominaron en la función: la buena relación entre ellos, transportada al público.

Tampoco faltaron los momentos de “maltrato” entre ellos, como verdaderos amigos que se burlan entre sí –A la obra4pintándose las caras con colores llamativos y riéndose de algún aspecto del otro- y uniéndose para pasarla bien, originando cuadros como el tan venerado por la mayoría de unos muñecos negros, delineados con colores en flúor.

También estuvieron presentes los instrumentos y canciones celebradas por el equipo, conformando una obra en la que se destacaron distintos puntos, brindando una opción muy completa a la hora de escoger un infantil.

Los adultos, no se quedaron atrás, admirando “¡A la obra!”, con risas, aplausos, gritos de felicidad y una gran euforia.

Con respecto a los artistas, lo positivo es que cada uno tiene su propio sello que lo diferencia del otro, tanto estética como creativamente hablando. Cuentan con el personaje más adulto que se ofende fácilmente, el acróbata y los animadores -que también desarrollan otros papeles-.

Cada uno tiene su lugar y espacio sin opacar a ninguno de sus compañeros.

A la obra3

“¡A la obra!” es una propuesta original, mágica y llena de creatividad que otorga energía. Muy entretenida y con ganas de más, podemos quedarnos con aquella partecita que más nos haya impactado.

Los malabares, están presentes en las alturas, dándole una dimensión diferente al espectáculo. ¿Quién dijo que sería difícil poner en orden una casa e instalando todo lo básico de la misma?

Si tienen alguna duda, llamen a estos emprendedores que con sus travesuras -de a poco- irán lográndolo.

Ficha artístico-técnica A la obra!

Mariela Verónica Gagliardi

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