*** Junio 2017 ***

Villa Argüello1

Los códigos nos permiten comunicar y entendernos. Cuanto más nos conocemos, menos se utiliza el lenguaje de la palabra y más las miradas, cadencias, gestos y movimientos.

En Villa Argüello (Córdoba) ocurría eso y, seguramente, sigue ocurriendo. Una mujer (Teli Ortiz), nos lleva de la mano por un recorrido hacia los mejores momentos de su infancia en ese lugar. Las mágicas situaciones se desenvolverán a través del baile, como su principal herramienta de disfrute. Tanto ella como sus amigos nos enseñarán a seducir, conquistar, discutir y enfrentar todo tipo de problemáticas; sabiendo poner un freno cuando sea necesario. Siempre, dicho freno, será logrado gracias a la danza.

Esta obra -que forma parte del género danza-teatro- sorprende, entusiasma y emociona. A través del arte podemos observar con ojos diferentes. Podemos sentir de modo distinto, tomarnos de las manos, girar, guiñar un ojo, abrazarnos… eso es “Villa Argüello”: un conjunto de sensaciones que se transforman según el ritmo y la canción reproducida, haciéndonos partícipes de un mundo maravilloso.

Villa Argüello4Al comienzo de la obra nos van enseñando, con señas, cómo se dice un barrio u otro de Córdoba. Esto nos permite saber el rumbo de la obra. Podría terminar en ese mismo instante que, en cuestión de minutos, habríamos podido captar su esencia. Qué mejor resumen que ese. Luego, nos transmiten para qué usan dichos gestos y, más tarde, los llevan a cabo.

Es increíble la fluidez de esta pieza artística, de su argumento tan simple, y de la estética que se le da de principio a fin. En cuanto a las actuaciones, cada actor logra plasmar su personaje -dándole un sello diferente-, que se diferencia de los demás. De esta manera, se torna muy entretenida la trama, los diálogos y cada reacción lograda en el espectador.

También, los amigos, van recreando diferentes sketchs -que representan situaciones cotidianas- y, consiguiendo, en todo momento, la aprobación del público. Así consigue, “Villa Argüello”, su esplendor: a través de lo

Esta es la segunda obra desarrollada, en el marco del “Festival Escenarios de Verano”, y se llevó a cabo en la Casa del Bicentenario (Calle 50 y 9 – Miramar). Si bien el espacio no fue el adecuado para los artistas -por el gran despliegue físico que precisan- pudieron resolverlo satisfactoriamente, darle a sus movimientos otra faceta, adaptarse a un nuevo sitio de la mejor manera y sentirse cómodos. Su alegría fue compartida con nosotros. Villa Argüello2Sus expresiones nos pintaron una sonrisa en la cara que continuó hasta el desenlace de la historia.

Cada paso nos permitió viajar hacia nuestro pasado. Un pasado, en que siempre recordamos lo mejor -olvidando las penas y malos augurios-. La obra representa esto: una buena memoria pero basada en lo mejor vivido. El foco se centra ahí y no tiene sentido correrlo hacia otro lado.

Me asombró, gratamente, la energía de los actores-bailarines, que -sin lugar a dudas- durante cada función rememoran su niñez. Sus rostros lucen como de infantes y, siendo adultos, no es fácil de conseguir.

Cuando era pequeña intentaba encontrar mi lugar en el mundo. Para ese entonces tendría unos doce años. La película de Almodóvar estalló en mi cabeza y corazón, hasta joderme por completo. El lugar lo hallé de alguna manera, pero hasta ahora no pude trasladarme. La diferencia entre nuestro lugar y un lugar es gigante. Generalmente nuestra niñez siempre es recordada con amor y quisiéramos detener el tiempo para ser felices tan sencillamente. De lo que, en muchos casos no somos conscientes, es que es posible jugar siendo grandes, sonreír siendo mayores y transmitir siendo ancianos.

La melancolía es positiva para hallar un rumbo pero no para instalarnos para siempre. Sino seríamos como esos humanos que observan, desde una ventanita, cómo los demás consiguen lo que ellos no. La acción es lo único que nos salva y mantiene vivos de verdad.

Quizás, estos cordobeses, puedan seguir haciendo eco de sus palabras por el tiempo de los tiempos, uniéndose para recordar pero, también, construir hacia adelante.

Villa Argüello3

¿Por qué abandonar un lugar que anhelamos?

Teli Ortiz, evidentemente, tuvo que buscar otro horizonte pero llevará en su corazón esas vivencias tan gratas: “Por ahora sigo acá. Tengo un gato que se llama Argüello. Así no me olvido y me recuerda que soy de allá”.

La canción de La Mona Jiménez es la encargada de darle cierre a esta pequeña y gran historia, danzando, gestualmente, “Por qué te vas, por qué te vas”.

Ficha artístico-técnica V.Argüello

Mariela Verónica Gagliardi

 

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