*** Mayo 2018 ***

Cachafaz1

En el Teatro del Pueblo tuve la posibilidad de ver tremendo musical y, en el Festival vigente, repetí mi asistencia.

Dos escenarios completamente diferentes, públicos bastante similares en cuanto a edades y una vibra muy especial, acompañó a “Cachafaz”.

¿Qué agregar, qué comentar y qué decirles en cuanto a la comedia musical de Copi? La historia es la misma, los actores, bailarines y músicos, también. Sin embargo, el marco de un festival modifica, indefectiblemente, el foco y las sensaciones que recorren nuestros cuerpos.

La emoción al hacer la fila en el teatro, las charlas espontáneas que se dan en un lugar del Interior de Bs.As -donde las oportunidades son otras, donde cualquier Cachafaz4suceso importante es acompañado, donde una sonrisa es contagiada al instante y cada mirada significa algo diferente-.

Para quienes no conocen la dramaturgia, se basa en el bien y el mal básicamente. En una pareja que decide afrontar las adversidades que se les van presentando y que -ciegamente- avanzan sin retroceder.

La Raulito y el Cachafaz conforman la dupla amorosa de esta historia y ella, más enamorada que él, da todo por su hombre -a quien considera honrado-. Los conflictos comienzan a sucederse en cuanto las mujeres del conventillo, vecinas de ellos, cantan sobre las tragedias que no tienen descanso alguno. En definitiva, hacen visibles las atrocidades cometidas por el más carismático de la historia, a quien nadie logra frenar y quien tiene un final tal cual se merece.

Analizando la trama, por un lado contamos con la justicia que cumple un rol primordial y, por otro lado, a la transgresión. El Cachafaz es quien transgrede y La Raulito quien lo acompaña y le presta su hombro para descargarse.

Esta obra, además de ser excelente, cuenta con tres músicos -que acompañan toda la pieza artística- y un elenco de bailarinas y bailarines impecables -que se convierten en el personaje que interpretan de una manera admirable-.

Los cuerpos de los bailarines parecen flotar, conformándose en gacelas y luciendo estéticamente perfectos. Cada uno logra un movimiento similar pero diferente y eso es lo que más emociona.

Con respecto a Claudio Pazos, ya sabemos de su destreza para la danza y en “Cachafaz” se luce idealmente, al lado del protagonista Emilio Bardi -quien por momentos Cachafaz3tiene que bailar una milonga-.

Las vecinas se quejan o muestran a favor, cantando. Los vecinos, de igual modo. La Raulito entona diferentes versos, conformando -entre todos- un musical agradable a nivel sonoro.

Mientras esperábamos para ingresar a la sala, no faltó quien hiciera referencia a Bardi, diciendo que lo conocían de la tele. Esa es la magia del teatro: la de poder reconocer a un grande en pantalla pero saber, a ciencia cierta, que su lugar es el del verdadero arte.

En cuanto al infierno, ¿qué se puede añadir? Que allí, supuestamente, van quienes cometen errores en esta vida… y, ¿quién lo dispone?

¿Quiénes juzgan? ¿Dios, la gente, los vecinos, la vida?

El Cachafaz es un hombre más pero, su principal error, se centra en comportarse por su instinto. Sin pensar en las consecuencias, esas consecuencias que se suelen condenar o considerar inapropiadas.

Así transcurrieron sus días: intentando zafar hasta que la parca lo fue a buscar.

Cachafaz2

Lo importante de esta historia es que tiene una doble lectura, mínimamente: la de reírse sobre el mal – haciéndole burla- y, la más profunda, basada en el buen humor sobre la tragedia.

Para pasar un buen rato, pueden asistir, llevándose canciones, coreografías y sonrisas. Pero, si desean reflexionar, les recomiendo tomar nota escrita y en sus corazones.

Cada letra los hará pensar, asociar con algo determinado y unir a algún momento de sus vidas. Tal vez puedan modificar algo o, quizás, seguir por el mismo camino que hasta ahora. Pero, lo más importante, es darse la oportunidad de cambio.

En toda sociedad, en todo grupo, en todo clan o familia existe un Cachafaz. Es interesante identificarlo para, luego, decidir si seguimos o no a su lado. Puede ser que seamos una Raulito o puede ser que -si tenemos convicciones y confianza en nosotros mismos- tomemos otro rumbo.

El conventillo del barrio se convirtió en el depósito de todos los secretos de esta pareja que, a su modo, pudo y supo ser feliz. Eso no podría juzgarse demasiado ya que, cada quien, hace lo que está a su alcance.

Ficha artístico-técnica Cachafaz

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: