*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un estacionamiento de ideas

Sistema garage2

Las luces se apagan y, luego, hacen foco en un hombre sentado el cual realiza un movimiento tras otro. Sus manos, brazos, piernas y pies -al igual que su rostro-; comienzan a desenvolverse de una manera peculiar.

Damián Dreizik  (dirigido por Alfredo Allende) es Raúl Ricoletti, el portavoz de una idea súper original y divertida. Se llama «Sistema garage» a este invento que, no necesariamente, lo tiene como creador.

Vale aclarar que no conocemos cuál es el propósito de la obra hasta bien adentrada la misma. Este profesor está presentando su libro y en las butacas estarán sus alumnos -aquellos que lo marcaron en algo- y las anécdotas se irán sucediendo. Como una película, él recorrerá todo el escenario y nos incluirá como espectadores. A nosotros nos hablará y narrará dónde y cómo originó este proyecto tan interesante.

Beatriz será una de las personas que asistirá al evento, al igual que otros amigos y algunos profesores que, no lo hicieron, por un motivo en especial.

Pero, ¿qué es el sistema garage? Ricoletti, indispensablemente, debe contarle al público cierta información a tener en cuenta para que lo comprendan. Él deseaba dedicarse a la actuación y, a su vez, ser mecánico. Claro que mecánico de autos y no dental -como, lamentablemente, tuvo estudiar por mandato familiar-.

Aunque, nunca pudo abandonar el sueño de unir ambas disciplinas para sentirse pleno.

Este unipersonal, realmente, fue increíble y digno de destacar. Desde la idea, interpretación, iluminación,vestuario, hasta la puesta Sistema garage1en escena; convierten a la obra en un producto artesanal y bien construido.

Teniendo en cuenta, entonces, las dos disciplinas que este hombre quiso combinar; el resultado fue una oportunidad de asimilar las partes de un auto con las del cuerpo humano, al igual que los movimientos del combustible y demás mecanismos con el sistema corporal.

¿Qué otro fetiche podría representarse en la vida de un hombre que ama los coches y el arte?

Qué mejor unión podría producirse y representar la carcajada que, sonoramente, acompaña toda la historia. Una narración impecable, bien actuada, sentida y con mucho humor.

A medida que el monólogo avanza, sus palabras parecen entrar en diálogo con esos otros seres que nunca conocemos en persona pero que sí lo hacemos a partir de los recuerdos del profesor y de todas sus ocurrencias.

El unipersonal termina de la misma manera que empezó pero, esta vez, tenemos detalles que nos permiten comprender la personalidad de este profesor de teatro, el cual intentó no caer en la tentación de tomar prestado un proceso que ya tenía otro autor.

Raúl Ricoletti movió todos sus contactos para saber en qué lugar se hallaba ese señor que tanto le había enseñado. Lo encontró, pero las palabras que el anciano tuvo para decirle, no fueron las ansiadas por el plagiador.

Él quería reconocimiento, pleitesías y un premio por el hallazgo. Quizás, fue un capricho para retomar lo que quiso -con el alma- desde niño. Un niño que seguía existiendo tanto interior como exteriormente, el cual le sirvió para sentirse seguro de lo practicado a diario.

Arrancar un motor-discurso, frenar, cargar combustible-memorizar textos… de esto se trata. Las asociaciones siempre existen en el cerebro humano. En esta ocasión, la diferencia esta en la creación de un modelo de aprendizaje para todos y compartido globalmente.

No me atrevería a decir que puede no funcionar en algún momento, aunque un chasis, una palanca de cambios o un pedal pueden romperse por completo. Será cuestión de averiguar e ir implementando este modelo, apostando nuestros sentires emocionales que podrían sustituirse por mecánicos.

Manos a la obras y a experimentar el Sistema garage. 

Ficha artístico-técnica Sistema garage

Mariela Verónica Gagliardi

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La impotencia clandestina

Potestad2

Un hombre (Jorge Lorenzo) presenta un día en su vida inolvidable. Un día que marcará, lamentablemente, su destino y el de su familia.

Durante sesenta minutos, seremos testigos de la desaparición de su joven hija llamada Adriana y del dolor que siente como padre.

“Potestad” de Eduardo Pavlovsky (dirigida por Christian Forteza) es un reflejo de cómo, de un instante a otro, puede -todo-, tomar un giro rotundo sin anestesia. Potestad, terminológicamente hablando, se refiere al poder, al derecho y al deber. A la necesidad, imperiosa, de determinar quién es el titiritero y de qué manera debe manejar los hilos para su provecho.

Desde un comienzo lo vemos al actor inquieto, haciendo una serie de movimientos repetitivos y coherentes con los que, luego, nos narrará. Él nos muestra cuál es su silla, qué lugar ocupa en su casa y en la vida. Qué rol, en definitiva, cumple en su familia. Después, nos da a conocer las características de su esposa y la fría relación que tienen hace tiempo. Lo mal y desolado que se siente, sobre todo, un día domingo como el que transcurre en la obra. Por último, le toca el turno a su hija. La única mujer de la casa que logra pintarle una sonrisa y la única que le da afecto.

En ese contexto se desarrolla la pieza teatral hasta que, lo reiterativo desaparece y se hace presente el monstruo camuflado, que roba lo que cree que necesita solo por deshacer lo que no sabe construir.

Potestad se divide en dos partes, de este modo: primero, en la que conocemos los detalles de cada personaje y, luego, en la que estamos frente al conflicto. Esta división Potestad1me pareció impactante en cuanto al efecto que provoca dicho modo de contar la historia.

Al hacer hincapié en lo corporal -propio y ajeno-, indefectiblemente, los espectadores nos enfocamos en eso. Pero la liviandad del comienzo termina en una angustia que nos va cerrando de a poquito la garganta. No sabemos a dónde conducirá su puesta en escena, su descripción ni su problema matrimonial. Pero la inflexión en su voz nos permite, de a poco, entrar en el mundo de la dictadura. Ese espacio en que todo es oscuro y rojo. Incoherente y triste. Opaco  y doloroso.

Jorge Lorenzo representa a un padre que perdió a su hija para siempre. Un padre, como tantos otros, que nunca más pudo abrazar a su pequeña. Un ser que nunca pudo comprender el por qué. Que nunca tuvo la posibilidad de conocer a los autores del hecho y que jamás pudo decirles algo.

Su hija se convirtió en un fantasma sin nombre. En una estudiante que, seguramente, por pensar diferente, fue preferible eliminar.

¿Cómo es la potestad de un padre a quien se le quita este poder, a quien se le impide ser quien es?

El delirio y la paranoia se hacen presentes en su mente y la de su mujer, quienes no podrán deshacerse de ambas patologías sin caer en una tragedia.

Ese delirio que le hace realizar -en su propio cerebro- el mismo tipo de crimen que cometieron los militares. De esta manera, la obra tiene un doble mensaje: la impotencia que siente una persona al perder al amor de su vida y, por otro lado, las consecuencias que se desencadenan de ese infortunio.

Ficha artístico-técnica Potestad

Mariela Verónica Gagliardi

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Conquistar el mundo con amor

Poeta en Nueva York2

Federico García Lorca es el autor de Poeta en Nueva York -uno de sus importantes y reveladores trabajos-. Este libro incluye poemas, los cuales escribió durante su estadía en dicha ciudad y que recién se publicó una vez muerto el escritor.

Durante su residencia, de casi un año, en Estados Unidos, pudo expresar diferentes sensaciones en cuanto a lo que le producía y provocaba la sociedad neoyorkina. Además, le tocó permanecer allí entre 1929 y 1930, siendo que se sucedieron conflictos económicos críticos que afectaron no solo a este país sino a los que dominaba.

Mariano Dossena decidió dirigir el unipersonal -que lleva el mismo nombre que la obra de Lorca-, protagonizada por Gustavo Pardi e impresionarnos con problemáticas del amor, de la sociedad estadounidense -de lo superflua y efímera que resulta-.

El actor interpreta, deliciosamente, cada sensación en su rostro y cuerpo. Su voz acompaña al relato y cada inflexión en la misma connota sufrimiento, bronca, aversión, amor, sutileza, entre otros.

Pardi se mete en la piel del poeta y se siente él. Desde allí, desde ese lugarcito, explota al máximo su creatividad y don para el teatro. Logra captar la esencia de lo más relevante durante la sucesión de metáforas.

El gran Lorca paso casi un año en la ciudad de Nueva York y, durante ese tiempo, escribió el libro que lleva el nombre de esta obra. Poeta en Nueva York2En sus poemas destacó todo lo referido a la sociedad estadounidense, a la miseria económica y espiritual, al egoísmo y a la división del trabajo.

Gustavo Pardi se moverá en una escenografía de color negra, con cadenas y un banquito. Ese será su lugar y, a través de ella, nos dará a conocer la literatura comprendida durante uno de los declives más importantes de la historia norteamericana.

(…) “No es extraño este sitio para la danza, yo lo digo. El mascarón bailará entre columnas de sangre y de números, entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados que aullarán, noche oscura, por su tiempo sin luces, ¡oh salvaje Norteamérica! ¡oh impúdica! ¡oh salvaje, tendida en la frontera de la nieve!” (…)

Como si se tratara de una historia sencilla de asimilar, el poeta -reencarnado en nuestro actor-, emitirá sus sentimientos, representara su historia, las penurias de dicha década y los modos de intentar resolver las crisis económico-políticas.

(…) “El olvido esta expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo, el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra. Medulas y corolas componían sobre las nubes un desierto de tallos sin una sola rosa”. (…)

Uno de los puntos a destacar de esta dramaturgia es la transición escogida para relatar los poemas y la ilación entre uno y otro. Quien no conociera al autor podría, igualmente, sumergirse en un texto muy rico y perfectamente interpretado; con vaivenes y una mirada profunda sobre lo esencial en la vida del hombre: su don de humildad.

Hay que tener en cuenta que muchos de los escritos de Lorca están dedicados a diferentes personas, con lo cual, si nos basamos estrictamente en ellos, no es posible la unión entre los diversos relatos como para narrar una historia con principio y fin. Pero, si utilizamos los poemas del libro Poeta en Nueva York, como material adjunto de la pieza teatral, surte un efecto diferente.

Cada verso cobra un valor distinto, un gesto acorde y un sentimiento desde lo más sincero de su corazón.

Lo notorio de la escenografía es que las cadenas enormes que lo abrigan, son las encargadas de mostrarlo como vulnerable ante la muerte:

(…) “Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. Poeta en Nueva York3Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, abrieron los toneles y los armarios, destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. Ya no me encontraron.” (…)

La sangre derramada no es en vano, no fue en vano. Sus palabras plasmaron y predijeron lo que vendría y que, jamás, podría revertirse en la mentalidad capitalista. Su propia sangre tampoco pudo olvidarse ni ocultarse. Transcurrieron 78 años desde la aniquilación del cuerpo de Federico García Lorca pero los autores del hecho jamás podrán matar las ideas y recursos intelectuales de un pueblo que tenga memoria.

Ni tampoco dejar de lado el daño moral y físico que le provocó el nazismo y fascismo a la religión -netamente católica- que fue vinculada con los poderosos, con los que tienen la vocación de destruir en vez de construir, con los que deciden por ellos y por una sociedad entera.

(…) “Yo tenía un hijo que era un gigante, pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo. Si mi niño hubiera sido un oso, yo no temería el siglo de los caimanes, ni hubiese visto el mar amarrado a los árboles para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos.” (…)

Los tiempos, hoy en día son otros, pero lo esencial sigue en pie. El poder sigue en manos de las mismas instituciones. Lo primordial renace con fuerzas, hasta que el amor -con una caricia-, intenta apagar los escombros del dolor. Hasta que el amor, con una caricia, intenta dar fe de una práctica que -desde el corazón- es benévola para la salud.

Ficha artístico-técnica Poeta en Nueva York

Mariela Verónica Gagliardi

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No existen los imposibles

Mireya2

En los suburbios de Barracas, junto al tango de arrabal, se encuentra una joven (Gabriela Bevacqua) en busca de su felicidad. Ella sueña con ser artista y deleitar al público con su canto. Su nombre es Mirella (pronunciado Mirel) pero es bautizada por el ambiente como Mireya.

Su hermosa cabellera rubia y su paupérrima condición social, al igual que la tediosa convivencia con la familia, la hacen estallar en llanto hasta abandonar su lugar de residencia.

A pesar de que es adulta, conserva intacta su ingenuidad, la cual le impide darse cuenta quien pretende abusarse de la misma y quien la amara de verdad.

Es interesante el recorrido que decidieron hacer Cibrián y Mahler, en el cual predomina la sencillez frente al glamour, en el que se enfrentan la pobreza con la aristocracia y, sobre todo, la dosis de realidad plasmada en los diálogos que nos permiten dar fe de esto.

Los ricos tendrán el poder y siempre fue así. Siempre y cuando poder sea sinónimo de dinero. Pero, el amor, no se compra ni se ruega, surge y muere si se lo maltrata.

Existen varias escenas violentas que supieron definir de un modo original: bailando, danzando cachetadas con efectos sonoros y permitiendo que disfrutemos de una historia trágica pero bien resuelta.

La comedia musical es estrictamente tanguera y con un repertorio creado especialmente para esta obra. Prevalece el amor, la amistad y el deseo; dejando a la violencia como lo que es: una práctica irracional, hiriente y que no conduce a ningún camino positivo.

Como una cenicienta, humilde y vulnerable, deberá superar varios obstáculos que serán imprescindibles para que forje su personalidad y se convierta en artista.

Ella dirá en todo momento que una estrella no es imposible de alcanzar. Con esta frase hace alusión a su carrera como cantante, claro que en un principio no tenía la fortaleza para sentirlo en su corazón.

La rubia Mireya se llevará los aplausos y ovación del público, quien será testigo de su vida, sufrimiento, padecimiento y felicidad.

Ella terminara viviendo un sueño de princesa, sin serlo en realidad. Un sueño en el que oscilará entre Manuel (Martín Repetto) y Alfredo (Damián Iglesias).

Mireya1

Como un cuento clásico, la blonda será la protagonista y luchará hasta conseguir una cierta armonía. El sentimiento de culpa no la invadirá y vivirá según la corriente del viento. Un viento que a veces la hará feliz y otras, una desdichada.

La suerte está echada y su gran amigo Miguel (Leandro Gazzia), la ayudará y acompañará en todo momento.

Mientras tanto, los adoquines de Buenos Aires serán testigos de las peores miserias que tendrá que vivir Mireya, hasta quedarse sin nada. Solo con los recuerdos de los mejores momentos transitados y la melancolía de lo que no pudo ser.

Las parejas de tango amenizarán durante la función y los brillos y glamour se desplegarán por el Alvear.

Las canciones harán mención a todos los temas tratados durante la obra y vivenciaremos situaciones alegres, tristes y conmovedoras.

Mireya es aquel ser tímido que todos llevamos dentro y, a partir del cual, podremos superarnos. Mireya es mujer, pero no viene al caso el género sino la enseñanza que se trae entre manos llamada identidad. El nombre, que por más que se nos modifique, no será condición necesaria para cambiarnos la esencia.

Mireya tiene aroma a tango, a sensibilidad y a melodrama. Como la danza, como sus melodías, como el amor.

Mariela Verónica Gagliardi

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Los Arcanos del Desierto presentan Le Temple Mishki

Los arcanos del desierto

La orquesta de guaracha santiagueña, que propone llevar el ritmo popular de la guaracha a nuevos horizontes, presenta su primer trabajo discográfico Le Temple Mishki, el jueves 27 de febrero a las 21 en el Teatro del Viejo Mercado (Lavalle 3177). Los Arcanos del Desierto despliegan un espectáculo cargado de energía, alegría y mucho ritmo. 

Los Arcanos del Desierto es una orquesta que renueva la guaracha, un ritmo oriundo de Santiago del Estero que fusiona la música tropical con una base rítmica similar a la chacarera. El género deviene de una mezcla de ritmos afros desembocados en el norte de nuestro país a principios de los ochenta. La agrupación presenta su primer trabajo discográfico Le Temple Mishki (Epsa Music – 2014), un material que aborda elementos sonoros de percusión cubana; ritmos latinoamericanos; improvisación desde el jazz; y exceso de ritmo guarachero santiagueño. El álbum contiene versiones de temas de Kalama Tropical y El Vislumbre del Esteko, grupos de música popular santiagueña.   Los Arcanos del Desierto está conformado por Mariano “Conejo” Sarquiz en contrabajo y dirección musical, Gónzalo Velazquez en guitarra, Jerónimo Iasarrualde en batería, Carlos Salas en congas y bata, Marcos Barrio en timbaletas, Martín Tata Coronel en bongo, Agustín Raubian en congas, Juan Olivera y Jeanette Nenezian en trompetas, Lautaro Schachmann en trombón, Mauro Bianchinelli en saxo barítono, Sebastián Álvarez en saxo tenor y Hernan Weinsetel en saxo alto.    El nuevo álbum -grabado, mezclado y masterizado en MCL Records por Juan Armani y Mario Breuer- cuenta con la participación de Santiago Suárez en voz, Demi Carabajal en batería, Mauricio Deambrosi en saxo tenor, Carlos River en trompreta, Nelson Flacon en voces y otros grandes músicos invitados. El Arte de tapa fue realizado por Flores Aguirre.

Prensa y Comunicación

Belén Ruiz

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Algo de mí en tu corazón

Amor sin barreras3

Una línea de tren será la encargada de unir cuatro historias de amor apasionadas. Claudio Pazos representará distintos perfiles masculinos con estilos totalmente diferentes uno del otro.

Las mujeres, también, opuestas entre sí -física y mentalmente- empezarán a ser felices durante un simple y cotidiano viaje.

Las canciones (a cargo de Rony Keselman) y coreografías (realizadas por Mecha Fernández) -originales, pegadizas y divertidas-, ayudarán a narrar la dramaturgia. Los diálogos son muy dinámicos y permiten seguir el hilo de las historias, las cuales confluirán en un momento de la obra.

Para quienes asocien el libro «Amor sin barreras» o «Romeo y Julieta», con esta pieza teatral (dirigida por Héctor Presa), les confirmo que dista mucho de su contenido. No se trata de una remake ni de la utilización de fragmentos literarios. Esta obra se apopia solo del nombre y realiza un juego de palabras -entre el amor y el ferrocarril-, interesante y atractivo. Así son ellos, sus enredos, sus pareceres y cambios de rumbo.Amor sin barreras4

¿Qué otra cosa puede ser más importante que el amor, que encontrar a aquella persona ideal? ¿Cómo será esa barrera u obstáculo que nos impida conocerla?

Si no tuviéramos preconceptos, frases armadas y estructuras rígidas en nuestra cabeza, ¿estaríamos en condicones de vivir según nuestro corazón?

Su corazón es enorme y podrá dar amor por doquier, encantando cada rinconcito femenino -descuidado por otros-.

Ana Padilla encarna el papel de una bibliotecaria muy religiosa, Guillermina Calicchio el de estudiante de psicología bastante inocente, Sol Ajuria el de una abogada de personalidad distinguida y extrovertida y Andrea Mango representa a una modelo muy avasallante. Las cuatro mujeres viven en Gran Bs.As y tienen que tomar la línea Roca para llegar a sus trabajos. Entre ellas no se conocen, pero las circunstancias de la vida harán que un día, como cualquier otro, sus caminos se crucen.

La comedia musical, de este modo, transita por los momentos amorosos más significativos de cada pareja; destacando los estereotipos de cada dama y el rol de su novio. Por cuestiones de clima, esta función se realizó en la sala cerrada del Larreta y fue el debut del elenco en ese espacio. A pesar de ello, se adaptaron sin inconvenientes y nadie podría haber notado el cambio de escenario a uno más pequeño.

Amor sin barreras2

Cuando se trata de coreografías, es difícil la cuestión, pero al existir tanto talento, podrían escoger el lugar al azar que se sentirían igual de cómodos y habituados.

Algo llamativo pero no sorprendente -por tratarse de quien se trata- fue la rapidez, delicadeza y estilo con que Claudio Pazos cambiaba su vestuario. Con giros y pasos de danza, aparecía con su nuevo personaje -al mismo tiempo que su léxico y modismos-.

Existen tantos artistas ocultos o no descubiertos, así como otros no valorizados, que no tienen la posobilidad de aparecer en una portada de revista por no pertenecer al circuito comercial, que sería grandioso que el público resalte y elija -mínimamente- a quienes se presenten en teatros locales.

Tener un nombre famoso puede ayudar pero hacerse de ese nombre es más importante, como crecimiento.

Cada ademán y frase esboza por estos intérpretes, hacía notar el profesionalismo con que se manejan y el entusiasmo con que fueron construyendo a su personaje. El cariño es uno de los ingredientes más importantes a la hora de mostrarse. Puede ser un rol pequeño o gigante, pero de nada sirve si se deja de lado el amor con que se va trabajando.

Amor sin barreras1

La historia es muy divertida y ocurrente. Los actores impecables y su unión en escena extraordinaria. Así da gusto estar en primera fila y aplaudirlos de principio a fin, acompañarlos y sumergirnos en la propuesta de Amor sin barreras.

Cuando los trenes pasan a horario, toda planificación es posible; pero en cuanto exista algún desperfecto todo se puede revertir.

 Mariela Verónica Gagliardi

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¿Cuál es el momento para crecer?

Cuando las olas se avecinan hay que estar preparado… para enfrentarlas o para dejar atrás el pasado. Lo vivido es una parte importante, pero para crecer hay que superar.

Silvia Aguado personifica a Ruda (una mujer aniñada, muy dulce y simpática), la cual llega con una mochila enorme -llena de recuerdos-. Le pesa tanto el bolso que apenas puede caminar sin tambalearse.

«Rompiente» (creada por: la protagonista, Lila Monti y Agustín Flores Muñoz; y dirigida por este último), es la interpretación de una faceta sobre una persona y el cómo avanza o retrocede.

Sus objetos materiales no la dejan evolucionar. Ella está de viaje, pero no a nivel turístico, sino espiritual.

Ruda, que ningún matiz tiene de ese adjetivo, crea un lazo muy fuerte con el público, empatiza y crea chistes -en el momento- según las circunstancias que se van desatando.

Por otro lado, habrá una luz que iluminará cada acto de desapego: desde el abandono de su muñeca hasta un grabador para niños. Cada situación emocionará y logrará crear una atmósfera realmente conmovedora.

Pero no piensen que todo el unipersonal gira en torno a desprenderse de lo antiguo, sino que existirán muchos momentos de risas -logrados espontáneamente por la gran payasa-. Uno fue cuando no encontraba una cinta de cassette para reproducir. Luego de varios vaivenes la encontró en el lugar más insólito. A partir de allí, la rutina clownesca toma otro rumbo. Uno mucho más improvisado sin demasiado sentimentalismo. La niña estaba siendo dejada atrás y la conexión con los espectadores comenzaba a tomar forma.

De este modo, su parte más picaresca logró mostrarse por completo, burlándose de ciertos ruidos -asociándolos con otros escatológicos-, grabando sonidos de personas elegidas al azhar y divirtiéndose con nuestra compañía. Como quien dice: riendo con ellos y no de ellos.
Silvia Aguado es una artista que puede plasmar con cuerpo y mente una historia tan real como ficticia, que sumando o restando determinados elementos y detalles se puede conseguir una u otra.

Una de las lecturas que realizo en cuanto a la interacción entre Ruda y quienes la observamos es que decide llenar los espacios vacíos de su mochila con vivencias actuales, con muestras de afecto, con sonrisas y con amor; intentando suplir el materialismo.
«Rompiente» se refiere a cortar algo para dar lugar a algo nuevo. Si ella siguiera aferrada a su pasado, posiblememte, no encontraría la manera de conocernos. Posiblemente seguiría siendo una nena, quien está al cuidado de sus juguetes.

Pero, nada es un punto y aparte, terminantemente hablando. Nosotros somos los únicos que podemos dictaminar nuestra vida, en el momento que consideremos como oportuno. Entonces, ¿cómo identificar la etapa justa? Solo nuestra intuición nos avisará. Esa voz interior que tantas veces, por miedo y/o nostalgia, acallamos.¿ Acallamos?

Causalmente, su nombre, se refiere a la dificultad para percibir algo. Ese algo es lo que vendrá, es el famoso golpe a la puerta. Es la posibilidad de conocer cosas nuevas, abriéndonos a ellas.

Mientras tanto, ella reposará -hasta quedarse dormida- en la playa y un faro le dirá que ya es tiempo de cambios. Para esto, encenderá o apagará su luz hasta que la joven entienda el mensaje.

Cada uno podrá hacer su propia lectura y justificarla de acuerdo a su manera de ser -ese rasgo que nos distingue a unos de otros-.
Para unos será una simpática puesta en escena y, para otros, una introspectiva.
Su ágil rutina permite entretenernos a lo largo de los sesenta minutos, llevándonos de paseo por cuadros imaginarios, pintados por su voz y vocación.

Ella recrea anécdotas, a partir de los objetos que nos da a conocer y, asume, que nada es para siempre. Que el mar deberá refrescarla con nuevas aventuras y aprendizajes.

Mariela Verónica Gagliardi

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Me río de Janeiro

Juliana Yaconis, Alejandro Curlane y Natalia Álvarez, conforman un trío. Pero no es cualquier trío, sino uno con códigos y valores muy distantes del amor.

Ellas son amigas pero circunstancialmente. Si la vida las hubiera cruzado antes, seguramente habría sentido rechazo una por la otra. Pero en esta historia de Eduardo Grilli (dirigida por Pablo Rodríguez Albi), les toca unirse para luchar por un mismo propósito. Ese objetivo no es este galán, sino lo que éste representa para sus egos.

Lu y Ro fueron estafadas, emocinalmente, con un viaje a «Río» de Janeiro. La ida a Brasil tampoco es el quid de la cuestión. Ellas no son demasiado rebuscadas ni vengativas. Solo quieren que se las respete y por eso harán pasar al pobre hombre por una serie de pruebas escalofriantes.

Pero, ¿qué sería de él sin ellas y de ellas sin él?

Los enriedos y escándalos están presentes sin disimular absolutamente nada. Lo que en un momento se supone como verdad, al rato se modifica; dejándonos atónitos hasta el último minuto.

Existen varios recursos utilizados en la obra pero el que más resalta, sin lugar a dudas, es el del juego de palabras. A partir de río, se va y viene en el tiempo, se define otra palabra por asociación y se logra descontracturar tremenda tensión en la casa -en que se desarrolla toda la narración-.

No sorprende la naturalidad con que Juliana interpreta su papel, pero también caben destacarse las otras dos actuaciones -quienes, naturalmente logran transmitir mucho vigor y simpatía-.

Esta pieza teatral es una excelente propuesta para reír, distender y sentirnos identificados -por qué no-, con algún fragmento o personaje de la historia.

La ironía y el humor negro hacen su aparición en gran parte del relato. Y es que de eso se trata: de burlarnos de nosotros mismo cuando estamos frente a un hecho «trágico».

En cuanto está por empezar la función, vemos a Curlane maniatado con unas hermosas sogas en tonos flúo. A partir, de este sutil detalle, se nota en torno a qué girará todo.

Es posible que un hombre ame a dos mujeres, tan singulares y diferentes entre sí? Debe ser considerado como traidor o puede llegar a afirmarse que tiene un corazón demasiado grande?

Igualmente, él deberá pagar por cada uno de sus pecados, hasta que le toque su turno para hablar. Cuando eso ocurra, notaremos la ductilidad y gracia de Curlane para desarrollar un monólogo. Una forma de escape para su actualidad, a través del cual demostrará que la monogamia es ridícula cuando el corazón expresa otra cosa.

«Río» es una vuelta de tuerca a las estructuras y convenciones sociales, al autodescubrimiento… a la magia de una relación.

¿Hasta dónde es capaz de llegar una mujer -y en este caso, dos mujeres-, con tal de salirse con la suya? ¿Cómo logrará dormirlo para abusarse de su confianza?

Con respecto a la estética y a la puesta en escena, contienen todo lo necesario para ambientarnos y adentrarnos en el relato. Yaconis pasa de un vestuario a otro, identificándose como femme fatal y, también, como relegada a «la segunda».

Los diálogos de los tres actores confluyen en el momento en que se sinceran uno con el otro. Ahí se resuelve la incógnita y, una vez más, lo que triunfa es la coherencia.

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Tres miradas sobre la sociedad argentina

Eduardo Rovner es el autor de tres cuentos que conforman la puesta en escena de «Fotografías de un concierto de ilusiones», una obra que engloba un sentido del humor muy inteligente e irónico.

3xRovner1A lo largo de una hora y media pudimos presenciar tres historias, diferentes entre sí, escritas en distintas décadas pero con factores en común.

Durante ¿»Una foto?», conocimos los conflictos de un matrimonio ante la imposibilidad de lograr que su bebé salga con un gesto bien marcado ante el click de la cámara. Para conseguir la sonrisa harán todo lo que se les cruce por sus cabezas, pero algo insólito les impedirá lograrlo.

Las peripecias y ocurrencias que plasman en sus diálogos y, corporalmente, demuestran la cruda realidad real de una familia tradicional: el deber ser, las metas por cumplir, los logros que debe alcanzar y la máscara que tiene que ponerse frente a situaciones desagradables.

Si bien uno de los fines es la risa en el público, no hay que dejar a un lado el análisis (y sobre todo teniendo en cuenta el año en que fue escrito el cuento original).

Luego, al instante, se sucede «Viejas ilusiones». 3xRovner2Esta dramaturgia es la que esboza en el escenario la mayor carga emocional, acompañada por el cuerpo -como un todo orgánico-. En ella logramos angustiarnos con la relación, enfermiza, entre madre e hija. Ambas son viejitas pero siguen viviendo gracias a la retroalimentación que existe entre ellas. Sabemos que este vínculo, de por sí, no es sano pero muchas veces viéndolo representado es que logramos concientizarnos.

Las dos se «usan». Una por ser cobarde y la otra por egoísta. Una combinación tan graciosa como explosiva, en la cual se notará quién tiene el poder y cómo lo ejerce.

Por último, «Concierto de aniversario», nos hizo disfrutar de la música clásica -entendida como rígida, estructurada e insensible-. A lo largo de esta narración, descubrimos los secretos más íntimos de los concertistas y cómo sus ensayos los terminan abstrayendo de lo que más deberían conservar: su sensibilidad.

3xRovner3

Las tres piezas conforman mosaicos de nuestra identidad social y cultural. Cada actor, interpreta los textos de Rovner, hasta asimilarlos como parte suya, logrando tomar la esencia.

Con respecto a la iluminación, no ilumina; sino que resalta los momentos en que debemos sí o sí observar detenidamente.

En cuanto a la escenografía, sencilla pero eficazmente, cumplió su cometido: el de ambientar cada situación, centrándose en la teatralización. Podría resumir esto diciéndoles, inclusive, que si ésta no hubiera existido, habríamos comprendido todas las tramas. Ver a tan buenos actores, emociona, reconforta y entusiasma a la hora de tomar el papel y el lápiz.

Más allá del prestigioso dramaturgo que estamos analizando, las actuaciones acompañan las ideas y propósitos de los textos, permitiéndonos reflexionar acerca de los mismos y sacando las conjeturas que consideremos pertinentes.

El humor negro es un estilo que en varias ocasiones le gusta al espectador argentino, pero es difícil de conseguir. En este caso, me agradó mucho el camino que abordaron y los elementos que usaron para transmitirlo oportunamente.

Un matrimonio frustrado, un vínculo desgastado y una esposa moribunda en medio de los ensayos; son los escenarios que se van recorriendo. Cada cuento empieza y termina. No se entrelazan ni los guiones ni los personajes. Pero, quienes logren prestar mucha atención, notarán cómo el factor conflicto va en aumento, cómo la paciencia cumple su ciclo y cómo el amor logra disolverse hasta la llegada de la muerte.

Sin lugar a dudas, el factor sorpresa es lo que provoca risas y un click, en este caso no de un flash, sino de un cambio de rumbo. Un giro rotundo que nos permita respetar y amar lo diferente, contemplar lo bello pero, también, lo desagradable.

Teniendo en cuenta la existencia del bien y del mal, ¿a dónde conduce el poder desmedido del hombre? El arrepentimiento, ¿llega en algún momento o siempre un daño fue y es irreparable?

No podemos dejar de lado al contexto político en tres momentos claves de la historia nacional. Contar y representar suele ser, estéticamente más bello y pacífico que combatir con armas y fuego.

«Fotografías de un concierto de ilusiones» nos identifica culturalmente. No a todos sino a los sucesos llevados a cabo por diferentes oligarquías. ¿Qué otro mensaje podríamos pedir que la justicia social? El arte es la mejor bandera y símbolo para sentirnos orgullosos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Pablo Ángeli

Él es actor y, actualmente, se dedica al género Stand up. El Complejo La Plaza es su segundo hogar y le va genial en todas sus presentaciones. Tiene varias obras en cartel, con temáticas diferentes pero que toman a la pareja como eje central.

¿Qué cosas tenés en cuenta a la hora de crear un monólogo?

La identificación personal. Tratar temas que la gente sienta que también le pasan.

El stand up, ¿te permite improvisar más que otros géneros de la actuación? ¿Por qué?

En realidad el género que me permite improvisar más es, justamente, el de la improvisación. Con la impro lo que logro es que cada vez que digo el monólogo tenga la frescura de la primera vez.

¿Considerás que cada función es diferente y única?

Sí. Nunca una función es igual a la otra. La comunión entre actor- espectador es algo mágico que es siempre diferente en cada función.

¿Sentís que la temática te elige a vos o vos a ella?

Estoy en una época en que quiero ser lo más libre posible a la hora de hablar o crear. Trato de dejarme llevar. Es parte de la evolución del artista.

En «Suegra», jugás mucho con el humor negro y la ironía. ¿Crees que ambas cosas son necesarias en la vida de una persona?

Y sí. La gente que logra reírse de las cosas de la vida, que no son tan amenas, supera mucho más rápido esos probelmas y sale adelante más rapido que las personas que se abrazan al dolor.

Cuando empezás uno de tus shows, ¿qué sensaciones invaden tu cuerpo al ver a los espectadores?

La misma que el primer día. Una mariposa en el estómago de «Uh!, qué pasara?!». El día que no pase más eso, veré qué hago.

Tu nuevo espectáculo se llama «Convivencia». ¿Ir a verlo sería como haber superado los traumas del nivel anterior («Suegra») o posterior?

(Risas). Ponele. No, pero, no lo escribí pensando así. Es el show que con más libertad me expresé. Me dejé llevar artísticamente como nunca. No me importó nada.

Como hombre, ¿qué consejo podrías darnos respecto a nuestro rol de nueras?

El luchar por dejar que los de afuera invadan las pareja. Los mandatos familiares son muy fueretes y luchar para que eso no entre en el medio es muy bueno.

¿Qué lugar ocupa la adrenalina en tu vida?

Todo. Sin eso, ya fue.

¿Tenés pensado algún tema relacionado al divorcio?

En «Convivencia», hay un personaje que es un divorciado; ya creo que con eso es suficiente. Seguramente mi próximo show no tendrá que ver con la vida cotidiana en pareja. Se viene algo más absurdo y bizarro próximamente.