Estoy convencido de lo que pasa en mis obras podría suceder en cualquier parte, en cualquier momento, en cualquier lugar, a pesar de que los hechos pudiesen no parecer familiares a primera vista. Si me obligaran a dar una definición, diría que lo que pasa en mis obras es realista aunque lo que estoy haciendo no es realismo. Yo no estoy comprometido como escritor, en el sentido habitual del término ni religiosa ni políticamente y tampoco soy consciente de tener ninguna función social en especial. Escribo porque quiero escribir. No creo regirme por determinados carteles, ni porto estandartes. A la postre desconfío de rótulos definitivos.
Estoy convencido de lo que pasa en mis obras podría suceder en cualquier parte, en cualquier momento, en cualquier lugar, a pesar de que los hechos pudiesen no parecer familiares a primera vista. Si me obligaran a dar una definición, diría que lo que pasa en mis obras es realista aunque lo que estoy haciendo no es realismo. Yo no estoy comprometido como escritor, en el sentido habitual del término ni religiosa ni políticamente y tampoco soy consciente de tener ninguna función social en especial. Escribo porque quiero escribir. No creo regirme por determinados carteles, ni porto estandartes. A la postre desconfío de rótulos definitivos.
Miércoles 21.00 hs.
La ausencia dura, insoportable, de un otro que se presenta como referente. Cinco historias que se entrelazan. Distorsiones de un presente angustiante. Este tiempo difícil debe ser manipulado, accionado,para no abismarse. Los amigos como nexo para reencontrarse, sentir, sentirse importante, ser alguien.
Actúan: Gustavo Anastasio, Nubecita Vargas, Josefina Pazzaglia, Laureano Corvalán, Violeta Parodi, Cecilia Bustos, Inés Sagastume.
Escenografía y vestuario: Pablo Graziano.
Iluminación y fotografía: Joni Lee
Asistentes de dirección: Jonatan Morel, Cynthia Prado Escalante.
Música Original: Jonatan Morel.
Dramaturgia y dirección: Claudia Marocchi.
Reservas: 3972-7626.

«ARRABAL SALVAJE»
Un recorrido por la obra del Tata Cedrón
Sábado 20 hs.
Dirección general: ANDREA CASTELLI
Arrabal Salvaje es un recorrido por la obra del Tata Cedrón.
Un elenco de bailarines junto al Tata y al Cuarteto Cedrón, se desliza entre los episodios cotidianos y fantásticos del mítico suburbio.
Traficantes, modistas, marineros y fabriqueras merodean el bajo fondo, hermanados por el amor y la muerte. “Finolis y gronchos” se unen para el baile con tarjeta de cartón pero también para buscar el cuerpo del ahogado antes de que el río lo arrastre hacia el mar, al son de un candombe estremecedor como la voz del Tata cuando lo interpreta.
El recorrido incluye obras de Raúl González Tuñón, Celedonio Flores, Homero y Acho Manzi, Luis Alposta, Juan Gelman, Mario Paoletti, Evaristo Carriego, Mario Clavel, Bertolt Brecht entre otros, que forman el ecléctico corpus poético.
Festejo íntimo de lo cotidiano, algarabía de los cuerpos en la celebración colectiva:
perfume de arrabal, fuera del tiempo. Universo perdido en uno de los tantos profundos Buenos Aires.
SÁBADOS de OCTUBRE y NOVIEMBRE 20 hs
Teatro El Popular (Chile 2080, C.A.B.A)
Reservas por http://www.alternativateatral.com/obra41264-arrabal-salvaje
Entradas $250 y $200 ( desc.para jubilados y estudiantes)
http://arrabalsalvaje.blogspot.com.ar
Elenco:
Tata Cedrón
Cuarteto Cedrón: Miguel Praino, Josefina García, Miguel López, Daniel Frascoli.
Bailarines: Andrea Manso Hoffman, Aurora Lubiz, Sabrina Castaño, Patricia Herrera, Florencia Garesio, Sabrina Salvatore, Florencia Curatella, Carolina Viturro, Federico Santucho, Marcelo Demarchi, Julián Gutiérrez, Gastón Gatti, Julio Maidán, Claudio Fleischer.
Asistencia de Dirección Carina Mele.
Asistencia Coreográfica: Sabrina Castaño. Federico Santucho.
Vestuario: Andrea Castelli. Abril R. Bonetto
Diseño de Iluminación: Alberto Lemme.
Fotografía: Gerardo Azar – Carlos Vizzotto.
Video: Gerardo Azar.
Diseño: Carlos Vizzotto.
Producción Ejecutiva: Florencia Agrazo.
Asistencia de Producción: Mauro Ibarra.
Prensa: Laura Castillo / Producción: PerformArtes.
Dirección : Andrea Castelli.
Viernes 23 hs. en El Portón de Sanchez
GURISA
Una obra de Toto Castiñeiras
GURISA, de Toto Castiñeiras, presenta las últimas 4 funciones del año los viernes a las 23 hs. en El Portón de Sánchez, con las actuaciones de Pablo Palavecino, Nicolás Deppetre, Francisco Bertín, Marcelo Estebecorena, Frederico Raposo y Juan Azar. El equipo técnico artístico, que viene consolidándose desde los trabajos anteriores de Castiñeiras, se completa con Omar Possemato en iluminación, Daniela Taiana en vestuario, Valeria Narváez en coreografía, sumándose en esta oportunidad la música original de Javier Estrin.
GURISA es la parodia de un romance.
Un romance que sucede dentro y fuera de la cabeza de unas mujeres argentinas.
Nos encontramos en La Pampa. En ella una estancia, y en esa casa decorada con brocados una hija de terratenientes se debate entre su educación y sus instintos. Es atraída por uno de sus peones: un gaucho sucio y sin escrúpulos. El triángulo se completa con una pobre gurisa que en su pubertad es raptada y abusada repetidamente por un indio. Completan la trama una india vieja, una esclava negra y una inglesa. Todas ellas enredadas y trenzados en una historia de intereses cruzados y de amores sin freno.
Muchachas embarradas en los límites del género y la inmensidad de sus fronteras.
Dice Toto Castiñeiras sobre la obra: “GURISA viaja entre lo solemne y lo vulgar generando cierta contradicción que obliga al espectador a meterse en el argumento para ir resolviendo la historia creada por los cuerpos en continuo contacto. Sus temas aparecen fragmentados y plasmados en la acción. El texto subraya, aporta elementos y ajusta el sentido. Se trata de una dramaturgia del cuerpo. Personajes femeninos habitando cuerpos masculinos”.
El espacio principal de la obra es La Pampa del siglo XIX, pero no se trata de La Pampa que conocemos. En GURISA la llanura no es la planicie chata con un horizonte azul celeste, no se trata del mundo verde rodeado por un cielo azul como el cristal, el suelo no es suave. La Pampa que nos convoca es una Pampa eléctrica.
La luz va y vuelve tanto es así que, en este pedazo de Pampa electrificada, los hechos que se encienden se iluminan siempre distintos.
GURISA de Toto Castiñeiras se presenta los viernes a las 23 hs en El Portón de Sánchez – Sanchez de Bustamante 1034 – Teléfono 4863 2848.
El viernes 2 de diciembre no habrá función.
Localidades: General $180 – Estudiantes y Jubilados $120 en venta en el teatro y por Alternativa Teatral.
Elenco
Juan Azar, Francisco Bertín, Nicolás Deppetre, Marcelo Estebecorena, Pablo Palavecino, Fred Raposo.
Ficha Técnica
Música original: Javier Estrín.
Coreografía: Valeria Narvaez.
Iluminación: Omar Possemato.
Aparatos lumínicos: Valeria Junquera.
Vestuario: Daniela Taiana.
Asistente de Vestuario: Eli Di Bussolo.
Prensa: Debora Lachter.
Producción ejecutiva: Karmen López Franco, Valeria Casielles.
Fotos: Lucas Schlott.
Diseño gráfico: Chiappa.
Asistente técnico: Enzo Bonardi.
Asistente de dirección: Maqui Figueroa.
Dirección: Toto Castiñeiras.
BICENTENARIO
Ciclo de Teatro Semimontado
ENTRADA GRATUITA
El ciclo “Bicentenario” de teatro semimontado programado por el Teatro Nacional Cervantes como homenaje a los doscientos años de la Declaración de la Independencia por el Congreso de Tucumán, presentará a partir del próximo viernes a las 20 horas la obra Hidalgo escrita y dirigida por María Marull, con la colaboración artística de José Escobar y Juan Carlos Prudencio.
Hidalgo se ofrecerá los viernes y sábados a las 20 horas, y los domingos a las 19.30 horas, hasta el 27 de noviembre. Integran el elenco Agustín Daulte y Paula Marull. Sobre esta obra basada en el episodio “Bartolomé Hidalgo” -poeta uruguayo vinculado a la cultura popular- María Marull cuenta: “Una mujer que trabaja en una inmobiliaria. Un adolescente dormido. Un poeta revolucionario de hace docientos años. La mujer espera a los clientes que no llegan. El adolescente repite de año. El poeta vende sus cielitos por las calles. Hay que vender el departamento. Hay que pasar de año. Hay que ganarle al olvido. Tal vez juntos lo logren. Un encuentro puede hacer que se rompan todas las cadenas.»
El ciclo “Bicentenario” se inició el 9 de septiembre en la sala Trinidad Guevara y se extenderá hasta el 18 de diciembre, de viernes a domingos, con entrada gratuita. Ocho episodios relacionados con la época y la temática del Bicentenario, seleccionados por un equipo de historiadores encabezados por los profesores Irene Cosoy y Javier Trimboli, fueron los disparadores para que ocho dramaturgos/directores realizaran sus creaciones con total libertad formal y conceptual.
El Ciclo tuvo como curador a Gabriel Cosoy, el director de arte es Carlos Di Pasquo, con asistencia de Mariana Díaz; Patricia Baamonde y Ana Riveros son productoras, y la asistencia de dirección está a cargo de Mónica Quevedo.
A continuación, la programación hasta el final del Ciclo:
Matria
Dramaturgia y dirección Mariela Asensio
Sobre el episodio
“Indisciplina y relajación moral en el Ejército del Norte”
Viernes 2 a domingo 11 de diciembre
Republiquetas (1816 año terrible)
Dramaturgia y dirección Francisco Civit
Sobre el episodio
“Republiquetas”
Viernes 16 a domingo 18 de diciembre
Sala Trinidad Guevara (Libertad 815) – Entrada gratuita

Estoy convencida de que un título es el que produce acercamiento o alejamiento. También considero que esto es un arma de doble filo ya que entraría en juego el prejuzgar sin conocer de qué se trata la propuesta.
Me acerqué a la última función de La vagina enlutada (en el Teatro El Tinglado) sin ser atraída por su título. Tuve en cuenta a ciertas actrices del elenco para saber que dicho encabezamiento no tendría que ver con su contenido verdaderamente. De hecho, antes de ingresar a la función estuve intercambiando unas palabras con alguien del público y ambos coincidimos en que si nos dejábamos llevar por dicho título, podríamos imaginarnos al instante un producto de la Av. Corrientes.
¿Qué decir de las cinco breves historias femeninas que componen e integran a un grupo de amigas?
Ellas muestran cómo, cada una, sufre a su modo, conserva el dolor y lo suelta cuando está preparada. Como si se tratara de un momento preciso para decir adiós o perdón o piedad.
De ninguna manera esta obra es sobre feminismo sino sobre el costado más tierno, vulnerable, gracioso, doloroso y angustiante que puede tener cada mujer. Que podemos trasladar nosotras a lo largo de nuestras vidas porque, tantas veces, queremos demostrar que somos el sexo fuerte y eso es algo que a estas alturas se sabe.
Un libro escrito por Walter Ghedin y adaptado para el teatro, para cinco actrices se distinguen por sus interpretaciones, que vuelan con sus historias, que las sueltan al aire para que nos las apropiemos y sintamos que no estamos solas. Pero, como decía anteriormente, no es una obra feminista sino sobre mujeres. Así que los hombres presentes podrán conocer un poco más sobre nuestro universo y no sentir bronca cuando en verdad precisamos una caricia o un abrazo o un beso.
Ahora bien, el argumento se centra en el velorio de uno de los maridos. A partir de dicha despedida, saldrá a la luz un secreto muy bien guardado. Y, a partir del mismo, podrá descubrirse que quien simulaba ser la más notable tiene una sensibilidad para compartir y compadecerse del dolor ajeno. Porque no siempre se hace lo que se quiere sino lo que se puede, y en La vagina enlutada esto es una gran verdad. Porque nunca es tarde para remendar un error y no siempre es necesario contar todo para sanar. Quizás estar en el momento indicado es un gran aliciente y una valentía que demuestra el valor brillante.
Si la dramaturgia fuera sobre el mundo de los hombres, quizás algunas matices diferentes podríamos encontrar. Claro que no puedo hablar de hipótesis ni supuestos sobre algo que no es. Solo confesarles que el próximo año cuando vuelva esta obra a la cartelera porteña, vayan sin dudarlo. Y no porque sea una orden imperativa de mi parte sino porque es un refugio en el que todos podemos sentirnos reflejados, ya que los sentires y sentimientos surfean sin aguas y caen por su propio peso en una estación de tren, en la espera que se hace eterna y la angustia que se convierte en motivo de explayarse hacia el pasado, hacia mentiras que posiblemente no hayan sido por maldad sino por la necesidad de hacer algo por impulso, por el deseo de sentirse únicas.
¿Qué mujer no quisiera tener el lugar que desea o se merece?
Sin llevar una bandera que diga cuáles son nuestros derechos, éstos se dan por sentado. Porque vivimos en un mundo ¿civilizado?
En un mundo donde, al menos en esta oportunidad, los hombres no se ven en materia física, ni se escuchan más que por los retazos de recuerdos que ellas esbozan. Es posible entrecerrar los ojos y sentir más cercanamente. Vincularse con los diálogos y monólogos, pedirles permiso para escuchar y emocionarnos durante la estadía en el pueblo del interior donde transcurre el acontecimiento. Imaginar cada paisaje, cada cuarto, cada escena y colocar, entonces, los objetos necesarios en nuestra mente caprichosa.
La vagina enlutada es la reconstrucción que merecemos las mujeres, las heterosexuales y las homosexuales, las que nazcan y las que escojan. Con una dirección impecable (a cargo de Gastón Marioni) y la oportunidad de ver a actrices con una gran trayectoria y talento, allí, quietas y latentes, movedizas e inquietas. Así son y así tendrán que ser para todo aquel que las observe recuerde que un silencio no es vacío sino una necesidad.

La vagina enlutada es un libro escrito en el 2010 por Walter Hugo Ghedin.
En la sinopsis del mismo se hace alusión al duelo, a la muerte de algo importante, a la soledad, a la desesperanza y al amor fundamentalmente.
Gastón Marioni, toma el argumento original y lo convierte en movimiento, llevando a escena a cinco actrices de renombre y muy talentosas. Ana Padilla es la elegida para esta breve entrevista.
Ella tiene una larga trayectoria en las artes escénicas, tanto como intérprete, coreógrafa y directora, en televisión y en teatro. Ha actuado en televisión: Amas de casas desesperadas, Locas de amor, Los simuladores, Son Amores entre otros. También, en teatro: Melodías de Diván, Casi Tennessee, Córnea y Oxímoron por citar algunos de ellos. En lo que respecta a dirección de obras: El pájaro azul, Y se nos fue de gira, son dos títulos que caben mencionar.
¿Cómo debería ser tu hombre perfecto?
No sé si existe el “Hombre Perfecto”, tampoco La “Mujer Perfecta” Para mí a esta altura de la vida tiene que ser compañero, libre, que le guste reírse, que me divierta, que le guste tomarme de la mano, que se deje amar, que ame lo que haga, que sea confiable, amable y sobre todo buena persona.
¿Existe una edad para cerrarse al amor?
No, no existe una edad. Hay determinadas circunstancias en cualquier momento de la vida que hacen que nos cerremos temporariamente al amor. Después esas puertas se vuelven a abrir cuando volvemos a creer.
¿Qué factores crees que inciden para que las mujeres no creamos, muchas veces, en la palabra de un hombre?
La mentira, la infidelidad.
¿Qué expresan estas cinco mujeres en escena?
Estás mujeres sacan sus miserias a la luz y cuentan sus historias. Por eso uno entiende porque están momentáneamente cerradas al amor.
¿Se ven muchos espectadores masculinos? Qué opinan al respecto?
Se ven varios hombres en la platea y lo pasan muy bien. Se ríen a la par de las mujeres y nos entienden un poquito más.
La vagina enlutada… Si hablara, ¿qué le diría al universo masculino?
Que nos amen, que nos respeten, que no somos objetos, que somos sensibles, vulnerables, que amamos amarlos.

Con una escenografía que nos ambienta inmediatamente en los años 50´, es que comienza esta historia. Una historia que fue real, pero será narrada brutalmente cómica por momentos para que podamos digerirla sin oponernos. Como saboreando un helado de chocolate al que no podríamos jamás decir que no.
La Revolución Libertadora le abre las puertas a un grotesco sin igual, muy bien interpretado por los cuatro artistas en escena, con un libro punzante como debe ser y con la fina pluma de una gran directora que los sabe llevar por cada uno de los recovecos de esta era.
Así es como “Fanny y el almirante” (dramaturgia de Luis Longhi y dirección de Tatiana Santana) nos invita ser espectadores de un íntimo y desagradable encuentro entre este personaje funesto de la historia argentina y la delicada actriz-amiga de Evita.
La iluminación cumple un rol central en la obra porque, gracias a ella, seguimos (al igual que en una película) lo que se quiere perseguir. Los relatos tienen mucho del séptimo arte y también de lenguaje teatral, una combinación perfecta para lograr la inmediatez y efectividad en cada una de las escenas desarrolladas.
En menos de una hora de reloj se puede conocer la síntesis y fragancia de lo que fue ese año 1955 en el país, de lo que había que callar y omitir para subsistir y de lo que había que aferrarse cuando se trataba de defender ideales hasta el hartazgo.
Nacida en 1920, Fanny Navarro (Rosario Albornoz) tuvo la suerte y desdicha de haber sido muy afín a la gran Evita. ¿Por qué digo esto? Porque podría haber dejado de existir en cuestión de segundos si el almirante (Luis Longhi) lo hubiera así ordenado. Porque con tan solo observar su dedo, habría visto relucir un anillo que su amiga le regaló en cierta ocasión y que no quiso quitarse jamás. Porque bastó que el autoritarismo se le plantara con graciosa voz, para que ella estuviera más segura que nunca de permanecer fiel a su sentimiento -sabiendo que no estaba cometiendo ningún crimen-.
Un cierto día, ella es llamada para una reunión (recibida por el secretario y Marino, interpretado por Lalo Moro). Su madre (Karina Antonelli) la acompaña totalmente temerosa y es así como se desarrollan unos diálogos deleitosos. A través de éstos, podremos reír a carcajadas burlándonos irónicamente del submundo recreado por estos uniformados, para ingresar en el código del grotesco y terminar lagrimeando -prácticamente en shock-.
Gracias Tatiana por dejarnos pasar una noche tan realista, tan cargada de todo lo que hace falta para no titubear entre lo que fue y será. Porque la excelencia de esta directora en todo lo que hace, permite que la política se escabulla sin que (quienes no son amantes de ésta) la sintamos. Si no se supiera de lo que se está hablando, bien podría tratarse de una reunión durante la cual un hombre intenta y pretende seducir a su presa. Una presa ingenua que reposará hasta dar el primer paso. Ahora, adentrándonos en el plano político, Fanny pudo haber tenido una mejor carrera en la que brillar pero escogió la que su corazón le dictó. ¿Existe acaso mejor elección?
¿Se puede borrar una amistad, un orgullo, una creencia, solo por temor a?
Como si fuera poco, tuvo una relación estrecha con Juan Duarte (hermano de Eva), la cual desencadenó en una casi tragedia desde el momento que apareció muerto.
Y en lo que respecta a los inicios de la vida política de Fanny, en 1949 se afilió al Partido Peronista, logrando militar a diario. Lo más curioso fue que cuando se enteró Evita, le otorgó un puesto: «La felicito. Desde hoy es la presidenta del Ateneo Cultural». Desde este lugar, claro que ella conseguía transmitir el mensaje del partido pero de una manera más “elegante”.
De ahí en más, los días de Navarro fueron potencialmente cargados de pasión, adrenalina, amor y tristeza al ser descubierta. Como si se tratara de una rata que apesta. Así fue juzgada por Próspero Fernández Alvariño, este hombre que como todos los de su clase creían que podían hacer titubear a cualquiera que no los obedeciera a estos ladrones de patria.
Pobre, devastada, sin trabajo, viviendo con su madre, sin el amor de su Juan y sin Evita; Fanny acudió a esa charla ingrata. Claro que el golpe bajo tuvo que ser dado y el remate de la obra se da de tal modo que nos deja atónitos.
Para quien conozca la cronología de los hechos podrá saber de qué trata, aunque lo mejor es presenciar la puesta en escena despojados de tanta información. Sumergiéndonos en el lenguaje que se plantea, absorbiendo aquellos momentos de escalofríos -pudiendo sonreír al comienzo de la dramaturgia, para luego quedar en el letargo-.

En un pueblo de la Patagonia Argentina hay un hotel en el que se hospeda todo aquel transeúnte que visite la zona o esté de paso. Allí, hay una foto de Ceferino Namuncurá, como referencia al santo de los milagros. De hecho, todos los años, un gran caudal de personas acuden para orarle, recordando a la primera mujer que sanó de cáncer.
Nuevamente, Gonzalo Demaría, sorprende con una de sus propuestas en que el grotesco se apodera de la historia para darle un revés totalmente inesperado.
Como si se tratara de un cacique que viene a transmitir la palabra de Dios, a dar pena, a crear sentimiento de culpa y a otorgarle a cada creyente la ilusión perdida en sus vidas.
Muy al estilo de la película Nueva Reinas, todo irá in crescendo hasta que la mentira se convierta en algo imposible de sostener y le explote en la cara al más perverso.
Don´t cry Ceferino (con dirección de Alejandro Giles) es la posibilidad de convertir una realidad en ficción y de otorgarle a los más débiles un mensaje publicitario.
Se dice que la publicidad se encarga de manipular y crear necesidades que no son en verdad tales. Este vendría a ser parte del argumento de la presente dramaturgia: el pintarle lágrimas a Ceferino y, así, sentirlo más vivo que nunca.
Hay quienes solo creen en lo que ven…quizás por eso es que resultará tan verosímil esta puesta en escena y cada uno de sus diálogos.
Mientras un sacerdote y un médico se alojen en este hotel del interior, todo podrá suceder y la última acción hará cambiar el comienzo.
Ya no habrá, entonces, más víctima que la ignorancia y rifle que pueda matarla.
Habrá quien se enamore de lo fugaz, quien elucubre con tal de llenarse los bolsillos de dinero y quien trame historias por doquier.
En cuanto la música se haga presente, una ola de frescura podría apoderarse de los más ingenuos y despertar la conciencia de los adormecidos.
¿Qué decir del elenco?
Realmente vale la pena prestarle atención a artista, a su alto nivel de actuación y a la esencia que consiguen interpretar de comienzo a fin.
Con respecto a este género, sabemos que no abunda y que lo bueno es mínimo en el teatro.
Es como si ingresáramos de lleno a un sitio detenido en el tiempo, en el que la quietud es lo primordial, al igual que la serenidad y, de un momento a otro, la locura y cada exabrupto le darán un sacudón de bienvenida.
Los habitantes pasarán de conformarse con poco a ponerle pimienta a sus días. Así, el regocijo y la satisfacción los harán notablemente distintos, al menos por un tiempo.
En cuanto al motor que mueve toda la historia, como mencioné anteriormente, se basa en la fe. Esta necesidad de pedirle a un superior, se torna más importante que cualquier bien material. Entonces, Demaría viene a demostrar que realmente el vil metal sigue predominando por sobre todo acto de suplicio a Dios.
Así, el deseo sobrepasará a cualquier copa de alcohol y el ser buen anfitrión ya no será tan frecuente como solía serlo.
Un ser superior a otro y la cura en manos de depredadores. Esto será el nuevo motor de cambio que, como se sabe, no siempre será lo mejor y más positivo. ¿Revolución?

Escuché hablar sobre esta obra a una señora mayor, muy entusiasmada. Me la recomendó. No me agrada demasiado decir «soy periodista», «soy crítica» ni mostrar una credencial; sino estar abierta a escuchar a la gente, al público, que es quien tiene la real certeza y convicción de que una obra sea o no exitosa.
Escrito
en noviembre 15, 2016