*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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«El diccionario», continúa en teatro El Tinglado

eldiccionario.jpgGanadora Premios ACE 2015/2016: Espectáculo teatro alternativo / Actriz teatro alternativo: Marta Lubos

Nominada Premios ACE 2015/2016: Actor teatro alternativo: Daniel Miglioranza / Director teatro alternativo: Oscar Barney Finn

Nominados Premios Florencio Sánchez 2016: Mejor actriz protagónica: Marta Lubos / Actor de reparto: Daniel Miglioranza

Ganadora Premio María Guerrero 2016: Mejor actriz protagónica: Marta Lubos

Nominada Premio Trinidad Guevara 2016: Mejor actriz protagónica: Marta Lubos

Destacados Premios Teatro del Mundo 2016: Actrices: Marta Lubos / Vestuario: Isabel Zuccheri

Una obra del español Manuel Calzada Pérez, con las actuaciones de Marta Lubos, Daniel Miglioranza y Roberto Mosca, dirigidos por Oscar Barney Finn. Voz en off: Osmar Núñez

¿De qué nos habla verdaderamente la obra?

Acceder a su significado requiere de insistentes lecturas que vayan iluminando el camino hacia la esencia de un pensamiento que está más allá de la anécdota.

Manuel Calzada para este opus uno de su dramaturgia se inspiró en la vida de María Moliner. Una mujer reconocida y admirada por su «Diccionario del uso del español»: una obra homérica con la que se atrevió a enfrentar a la dogmática y misógina Real Academia en tiempos del Generalísimo Franco.

La acción comienza cuando María visita a un neurólogo porque tiene problemas de memoria. El médico la quiere derivar a otro profesional pero de a poco el relato de su paciente lo va fascinando. En los diálogos con el médico, ella recuerda su pasado, su matrimonio, el nacimiento de los hijos, la depuración a la que fue sometida por los jueces franquistas por su Plan de Bibliotecas para la República, su decisión de hacer un diccionario y sus problemas matrimoniales generados por ese “hijo adicional”.

Funciones: viernes a las 20 hs. y domingos a las 18 hs. / Localidades: $ 330.- Estudiantes y jubilados: $ 280.-

El Tinglado Teatro – Mario Bravo 948 – 4863.1188

Crítica:

https://saborateatro.com/2016/11/13/el-significado-de-la-vida/

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El significado de la vida

el-diccionario1

ficha-el-diccionarioEscuché hablar sobre esta obra a una señora mayor, muy entusiasmada. Me la recomendó. No me agrada demasiado decir «soy periodista», «soy crítica» ni mostrar una credencial; sino estar abierta a escuchar a la gente, al público, que es quien tiene la real certeza y convicción de que una obra sea o no exitosa.

Pasaron unos meses y finalmente me tocó el día de ver esta maravillosa pieza artística llamada El diccionario (de Manuel Calzada Pérez). No había leído material alguno con antelación ni opiniones acerca de la dramaturgia. Así fue como salí cautiva por el texto, las actuaciones, la dirección y cada uno de los detalles que se tienen en cuenta a lo largo de la función.

Marta Lubos interpreta a una ex bibliotecaria (casada con un hombre, encarnado por Roberto Mosca) que tiene el afán de hacer su propio diccionario. Embarcándose en esta gran aventura profesional, irá atravesando momentos de juego, otros de tensión y sin darse cuenta habrán pasado varias décadas. Durante tantos años ella cambió, envejeció, maduró y tuvo la pasión infinita de ser a través de su profesión. No todos los humanos tienen la oportunidad de entregarle su vida a un proyecto, y más aún cuando se encuentran solos para llevarlo adelante.

Unas palabras y definiciones precisas que cobran sentido solo en su boca, en sus movimientos y expresiones; que le otorgan nuevos significados al enfermar pero jamás le indican que renuncie a su sueño -el único que la mantiene viva en mayúsculas-.

A través de los diálogos es posible analizar tantas cosas, aunque algunas quedarán más grabadas que otras según quien observe.

Por un lado estará Daniel Miglioranza desempeñando a un médico súper científico que se verá en la encrucijada de estudiar el caso de su paciente según la medicina o quitarse un poco del camino y conocer bien sus propósitos.

Recuerdo cuando era chica que suponía que solo los ancianos morirían y no imaginaba tragedias de sus desenlaces. Acá entonces se suceden situaciones que angustian muchísimo que nos permiten acercar a la muerte y nos dan la mano para que conozcamos ciertas enfermedades degenerativas que palidecen a quienes brillaron en cierto momento.

El diccionario es una obra de teatro dramática para sentir con el corazón y secar las lágrimas con un pañuelo de tela bordado. Porque un matrimonio tendrá que salir adelante como sea, porque está solo y sin la ayuda de otros, porque el rol del médico no será un mero rol sino la conexión entre el sentido y la realidad de su paciente.

Porque el olvido podrá ser del cerebro pero nada más. Y aunque la memoria falle y todo parezca oscurecerse, el deseo es aquello que salva en la adversidad.

Morir en soledad o en compañía no es lo mismo, aunque tantas veces el que queda sí debe asumir su propio fallecimiento. Una muerte sin dolor o con éste, sentida o extinguida.

Un diccionario que pareciera haberse convertido en enciclopedia después de tanto tiempo de búsquedas, análisis y dedicación. De dejar asuntos importantes de lado y focalizarse en lo que más le importaba. ¿Porque quiénes somos para juzgar lo que una persona debe hacer?

Cabe resaltar la delicadeza y profesionalismo de Lubos para interpretar la esencia de esta mujer que va sufriendo muchísimas mutaciones a lo largo de los años y que consigue plasmar en cuestión de minutos.

Cada vez que recuerdo esta historia se me nubla la vista, recuerdo el verdadero significado del amor y el gran deleite que tuve al presenciar el arte en escena. Porque eso es El diccionario: arte en toda su dimensión, con tres actores que marcan excelencia, que emocionan y se convierten en las piezas fundamentales para que esta dramaturgia tenga el verdadero sentido de la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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La sonrisa más macabra

La herencia de Eszter2

Ficha La herencia de EszterNo hace falta mencionar que los temas de bienes siempre crearán conflictos, de una parte o de otra. Más cuando se trata de una persona que ha fallecido y que no tiene voz presente para decir: ¡basta!, cuando todo esté a punto de descontrolarse por completo.

La herencia de Eszter (novela escrita por Sándor Márai, adaptada por María de las Mercedes Hernando, con la eximia dirección de Oscar Barney Finn) vuelve a confirmar cómo lo más inesperado puede apoderarse del más débil y cómo la ambición puede volverse más enfermiza que cualquier tipo de dolor real y verdadero. Una novela que se escribió en el año 1939 (comienzos de la Segunda Guerra Mundial) y con muchas luchas de clases, conflictos e intereses que harán convertir la quietud en un acto belicoso, hasta reposar en el más confortable «paraíso».

Un texto en el que será posible reposar en la más exquisita y apacible paz llevada adelante por el personaje de Eszter (Thelma Biral), quien le otorgará a la dramaturgia ese brillo especial que tiene una actriz de esta trayectoria y nivel como ella. Así será posible recorrer su casa y jardines de una manera relajada, pudiendo prestar atención a los extensos diálogos de Márai. Claro que una protagonista necesita de un elenco encantador como el que le tocó para hacer posible todo este éxito ya en su debut.

Pero, ¿por qué la presencia de Lajos (Víctor Laplace) hará sucumbir con su visita?

Pasaron dos décadas desde la última vez que se miraron a los ojos y jamás se comunicaron a lo largo de los años. Aunque parece que el tiempo podría ser tan relativo como un amor que no ha culminado o que jamás ha surgido como se merecía.

Aquí es entonces cuando surgen algunos interrogantes y conceptos. Por ejemplo: la valentía. ¿Podría haberse modificado el destino si Eszter recibía la supuesta carta que le envió Lajos? ¿Realmente esas palabras volcadas en un papel fueron robadas por su hermana para impedir el romance? ¿O Lajos pretende salirse con su cometido poniendo todas las cartas sobre la mesa sin tener algo de bondad en su accionar?

Este drama es realmente exquisito y si bien el ritmo de los relatos es bastante lento, dichas pausas permiten que el disfrute sea aún más profundo. En tiempos en que todo «debe» resolverse con un chasquido de dedos, es importante que existan piezas artísticas puestas en escena con estas características y que la ambientación signifique parte del argumento y la fusión con el mismo.

Quienes conozcan la novela sabrán que el hilo conductor está puesto sobre Eszter y Lajos, pero en el pasado. Es cierto que la historia se narra en presente pero es un presente gastado y con aroma a viejo, como huelen aquellas cosas no resueltas. Así, esta pobre mujer transcurre sus días en calma pero sin ningún sobresalto, junto a una amiga de siempre. Posiblemente, ninguna de las dos imaginó cómo terminarían ni por qué.

Aunque Eszter no es una persona que tenga en mente combatir a su ex amor ni mucho menos contradecirlo. Su nobleza la convierte en un ser apacible y con una sonrisa tan inmensa como el jardín que disfruta, contemplando cada una de sus flores y árboles. Por momentos pareciéramos estar en El jardín de los cerezos (Chéjov), en que la naturaleza y su gran casa entran en disputa familiar. Es cierto que resulta, a veces, hasta absurdo pensar por qué sus huéspedes debieran «abandonar» el lugar en el que viven porque otro así lo dictamina.

Colores verdes, la vegetación inundando las lágrimas de las soñadoras y encrudeciendo a los más astutos y mordaces. Con unas interpretaciones que completan la fascinante trama, puede vislumbrarse cómo los personajes secundarios no son más que eslabones fundamentales para ir armando, a medida que avanza la obra, un perfecto tapiz.

La perfección que puede notarse en el vocabulario, en los modismos, en el lenguaje protocolar, en el vestuario épico y conservador, en un escenario estático como el lento avance de la historia política en que fue escrita la novela de Sándor Márai. Un contexto que vale la pena conocer y explayarse. El dramaturgo también fue poeta y vivió en lo que actualmente se conoce como Eslovaquia (anteriormente, Hungría). Su vida no fue fácil y su manera combativa de defender sus ideales lo expuso de pies a cabeza. Así lo deseó y así lo llevó adelante. Pero eran tiempos del nazismo y su entereza para expresarse al líder de este movimiento lo hizo enfermar de tal manera hasta terminar con su propia vida. Huyendo de su país hacia 1948 (ya que el ejército soviético había invadido su tierra natal), estuvo viviendo en Italia y Estados Unidos (entre algunos de los lugares por los que transitó). Él se consideraba burgués, pero no como se lo suele entender vulgarmente, sino como un estilo de vida, como un modo de hacerle frente a la misma y de pelear por propósitos.

Lo irónico de todo esto fue que una vez fallecido, cayó el Muro de Berlín y, posiblemente, su historia hubiera sido muy distinta de haberlo podido vaticinar.

Entonces es como al ver la figura de Lajos, un hombre completamente carismático, también podemos ver a Hitler. Y no quiero decir con esto que se trate del movimiento nazi, sino de una actitud hacia la sociedad (que es, de algún modo, la propia familia o lo que queda de ésta). Un líder que es apoyado por una mayoría, una mayoría que ignora -quizás- cómo la confianza puede ser utilizada y convertida en la peor pesadilla.

Mariela Verónica Gagliardi

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El diccionario, dirigida por Oscar Barney Finn

El diccionario

 

Luego de su estreno en España y Chile, llega a la Argentina

Desde el 13 de mayo

 

El Tinglado Teatro

Presenta la obra del español Manuel Calzada Pérez

Con
Marta Lubos
Daniel Miglioranza
Roberto Mosca

Funciones: viernes a las 20 hs. y domingos a las 18 hs.

Localidades: $280.-

El Tinglado Teatro – Mario Bravo 948 – 4863.1188