*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Música"

Artistas en plena guerra

Ay Carmela1

«Ay Carmela!» (escrita por José Sanchis Sinisterra) es una obra que se ubica en la Guerra Civil Española y puede tener una mirada u otra según la adaptación de cada director.

Más trágica o menos trágica, más o menos risueña; esta dramaturgia tiene la suspicacia de mostrar cómo se vive, artísticamente, durante una guerra, qué postura conviene tomar o cómo transitar la rivalidad interna entre lo que se quiere y lo que se debe.

Una pareja conformada por Carmela (Elena Roger) y Paulino (Diego Mariani), dirigida por José Luis Arellano, nos lleva de la mano por un mundo de sensaciones en el cual es posible reír a pesar de la desgracia.

Cabe resaltar el vestuario de los dos, con tonalidades verdes, grises y rojas; unas tonalidades que se notarán aún más con el manejo de la iluminación. Respecto de ésta, es notorio su rol, que resalta una escena como sello final -permitiendo que Carmen y Paulino posen hasta la siguiente secuencia-.

Dos personajes dotados de sentido del humor, de calidez humana, de pasión por el arte y de una ternura que nos invade por completo durante toda la historia.

El mundo de los muertos frente al mundo de los vivos, separados por una delgada línea, la misma que provoca intrigas y sinsabores constantemente.

De un lado, ella y, del otro, él. Dos apasionantes actores de varieté, que tienen que formar parte de determinadas presentaciones para ganar algo de dinero. Dos seres que se aman pero son totalmente opuestos, que no se entienden pero que se aprecian desesperadamente; hasta que la censura se hace presente para exterminar al que no “sirva”.

Toda la puesta se compone de escenas que oscilan entre el presente y el pasado, entre ensayos y conversaciones, entre reproches y placeres. Paulino, solo, desdichado y soñando con el regreso de una Carmela que jamás volverá a ser la misma. Porque ella era una mujer de convicciones firmes, aunque no tanto como la mano dura de Franco.

Al tiempo que Paulino se desespera por silenciar a su amada, ella no puede contener sus palabras que le salen una tras otra como bocanada, sin mediar las posibles consecuencias.

Lamentablemente, ya conocemos qué ocurre en el desenlace aunque lo más importante no es éste sino la mirada sobre la vida que puede tener una persona.

¿Es preferible actuar de acuerdo a la propia ideología o ser un cobarde que sobrevive por miedo a represalias?

Estilos de vida que se cruzan y separan -por diferentes circunstancias-, demostrando que el teatro es un escenario donde confluyen experiencias distintas.

La política marcando tendencias, importunando a quien pretende vivir sin sobresaltos. Una dictadura que impregna el aire con sangre, que lo vuelve contaminante y difícil de sobrellevar. La política que solo sirve para declarar la guerra de los armados en contra de un presidente elegido democráticamente por la mayoría. Así, estos amantes eternos irán desapareciendo para darle lugar a las incesantes torturas que ocurrirían durante décadas, produciendo un asco tan grande como difícil de disimular.

Dos actores argentinos que se sumergen en las venas españolas, para interpretar una realidad que jamás se olvidará ni en allí ni acá -por similitudes, por convicciones y por amor a la verdad-.

Un escándalo que es tomado como tal por aquellos oficiales del ejército que están inundados de maldad y locura, por un ejército que no da tregua y que utiliza a la sociedad sin piedad.

Mientras la dulzura de Carmela se hace presente, los chistes groseros de Paulino hacen reír a menudo. Separados pero unidos, unidos por el amor y por la comprensión que deberán tenerse el uno al otro para continuar viviendo.

En cuanto el espectáculo distraiga a los franquistas, las luces encandilarán a los artistas, hasta confeccionar sus destinos con un apagón.

ficha Ay Carmela

Mariela Verónica Gagliardi

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Su voz, su vida

Oye1

Francisco Pesqueira es uno de los poetas contemporáneos que logra encauzar sus conocimientos, homenajeando a grandes escritores como Federico García Lorca, a quien admira notablemente. Su nuevo espectáculo «Oye (los poetas… mi voz» lo coloca en un lugar diferente y distinguido.

En «Oye», Francisco no solo cita a Lorca sino a otros grandes como Antonio Gala, Marcos Ana, Mario Benedetti y Alfonisa Storni, entre algunos de los aparecidos en escena.

Con sus ojitos claros, recordando la infancia, aromas, impresiones y anécdotas; consigue transmitir no solo conocimientos teóricos sino poemas en forma de canciones, en su formato clásico y, se da el lujo de leer cartas escritas para algunos de sus escritores favoritos. Les responde a modo de cuestionamiento, los felicita, los enaltece.

«El cielo, en flor azul y niño, se admiraba. De un vuelo tan en flor que no se oía» (Volé contigo, Antonio Gala) fue la primera melodía que sonó al iniciarse la velada, una velada que tuvo más espectadoras que espectadores, las cuales formaron fila luego de terminada la función para obtener una fotografía junto a su artista favorito.

Nanas de la cebolla (Miguel Hernández) parece ser el pretexto de describir sentimientos, a partir del universo culinario, como si se tratara de una novela: “Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea”.

Otro de los momentos más lindos y conmovedores de la noche fue cuando apareció la cita de Alfonsina Storni, su historia, sus padecimientos y el modo que tiene Pesqueira de respetarla: “Y una noche triste, cuando no me quieras, secaré los ojos y me iré a bogar por los mares negros que tiene la muerte, para nunca más”.

El recorrido poético continúa, con un repertorio escogido e ideado por el mismo autor, quien humildemente pareciera ser un embajador de textos evocados por otros, a los cuales les suma, ahora, su vocación.

Mi casa y mi corazón (Marcos Ana), Intentalo encontrar (Mayte Martín), Memento (García Lorca), De tiempos y océanos (Mario Benedetti), En paz (Amado Nervo) y Para cuando me vaya (Amaury Pérez); completan la línea argumental de este cálido show, el cual se conjuga con el lugar, un lugar como La botica del ángel que presenta a diferentes íconos del mundo artístico.

Como si se tratara de un climax creado a drede, que seguramente lo sea, la melancolía aumenta y por más que intentemos dibujar una sonrisa en nuestros rostros, las lágrimas no tardarán en caer del mismo.

Observé a mi alrededor y pude ver reflejado esto: sonidos de congoja, mezclas de emociones, recuerdos y una manera de enlazar nuestras vidas con estos versos tan bien escogidos.

Quien no sienta un nudo en la garganta y una presión en el pecho, al leer o escuchar esta frase, posiblemente no esté vivo: “Para cuando me vaya no habrá amanecido ni para el amor, ni para el olvido. Para cuando me vaya la vida nos premia, poniendo los sueños de penitencia”.

Pero, para los que sufrimos como parte de la vida, a lo largo de esta profunda presentación, Pesqueira tuvo preparado un broche de oro súper divertido y con el que tuvimos la oportunidad de cantar los estribillos.

Al ritmo de esa canción, que no tendría sentido que revele para que no pierda sentido, la noche cerró sus puertas para abrir otras más: las de aquellas reflexiones que tenemos que tener en la intimidad, sobre el amor, el dolor, la tristeza y las buenas elecciones.

El arrepentimiento no tiene lugar en esta puesta en escena, ¿acaso qué sentido tendría?

Oye fichaMariela Verónica Gagliardi

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Pintando una realidad soñada

Tosca1

17 de junio de 1800, Roma (Italia).

Napoleón Bonaparte está luchando contra el Austria y su triunfo es tergiversado (erróneamente), motivo por el cual los romanos creen que ha sido derrotado en vez de haber vencido. Tiempo después se conoce la verdadera historia.

En 1800, invade Italia, a pesar del patrullaje austríaco, el Gran San Bernardo y ocupa Milán. Gana la batalla de Marengo y expulsa a los austríacos de Italia.

Dentro de este contexto político en el que primaba el poder del más poderoso por encima de cualquier acto humanitario y de una religión católica que, si bien predominaba, iba perdiendo peso por culpa de Napoleón (quien invadía incansablemente el imperio romano), Giacomo Puccini junto a Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (basados en la novela original de Victorien Sardou) delinean una de las óperas más importantes y trascendentes tanto de dicho país, como del teatro musical y del mundo: «Tosca» (dirigida musicalmente por Javier Logioia Orbe).

La estructura de la ópera está dividida en tres actos que, excelentemente, ambientados, caracterizados e interpretados; nos sumergen tanto en el Siglo XIX como en la intimidad de una pareja que, pretende ser, el puntapié inicial para desarrollar simbolismos relevantes de aquel entonces. Tan reales como insospechados, tan justificados como irascibles.

Dentro de la Iglesia Sant´ Andrea della Valle, se refugia César Angelotti -ex cónsul de la República Romana-, quien desea escapar con la ayuda de su hermana la Marquesa Attavanti, la cual le facilita una llave para lograr su cometido. Ya desde el comienzo, la acción se apodera de la historia, otorgando una adrenalina difícil de frenar.

Angelotti, tiene la suerte de contar con su amigo Mario Cavaradossi (interpretado por el tenor Enrique Folger), un gran pintor en ascenso, que lo ayuda y alimenta, arriesgando su propia vida.

A partir de aquí, todas las desgracias, malos entendidos, ocultamientos, hipocresías, celosos, egoísmos y maldades se desatan como piezas de dominó sin importar quién precisa ayuda, quien está en peligro ni quien es el causante de tanto horror.

Floria Tosca, cantante lírica, (interpretada por la soprano Mónica Ferracani) es la amante del artista y en ella se pueden ver reflejados tantos sentimientos antagónicos, difíciles de convivir en un solo cuerpo. Si bien lo ama, se debate entre sus propios deseos y el peligro que conlleva tomar determinadas decisiones que no podrá volver hacia atrás. Es ella quien toma la determinación del destino de Mario, a quien llama con sus cantos y de quien pretende total atención y admiración. Sus celos no solo son enfermizos sino imposibles de cambiar. Ya es así su personalidad, tal cual lo indica su nombre el cual es atriubuido a la grosería y poca sabiduría.

Dios y la Iglesia no merecen el respeto de estos hombres que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

La mismísima María Magdalena, pincelada por esos trazos de pasión que siente el pintor por una mujer tan distinta a su amada, debatiéndose entre el deseo y el amor. Sin poder explicar una sensación tan bonita a su celosa mujer que intenta conquistar y convencer a todo momento: “Quale occhio al mondo può star di paro all’ardente occhio tuo nero? È qui che l’esser mio s’affissa intero. Occhio all’amor soave, all’ira fiero! Qual altro al mondo può star di paro all’occhio tuo nero!… (¿Qué ojos pueden compararse a tus ardientes ojos negros? Es en ellos donde mi ser se mira. ¡Ojos de tierno amor, de ira fieros…! ¿Qué ojos pueden compararse a tus ojos negros…?)”.

En un segundo acto, es el Palazzo Farnese aquel lugar que será testigo de las atrocidades llevadas a cabo por los protagonistas reales y ficticios de la dramaturgia.

El Barón Scarpia, jefe de la policía, está enamorado de Tosca, aunque sabe que su amor no es correspondido ni mucho menos. Este temerario hombre pretende convencerla, utilizando a Mario como anzuelo -haciéndole pensar que lo liberará a cambio de tenerla en sus brazos-. Ilusa y soñadora, cae en su trampa más mortal que ninguna y antes de acceder a su propuesta le hace firmar el salvoconducto en el que, supuestamente, debe figurar su promesa de liberarlo.

Este segundo acto se ve plagado no solamente de torturas físicas sino psicológicas, además de traiciones innegables. Pensar en el otro o por el otro podría ser un lema a seguir durante las escenas de esta intrincada historia. Mario siente la traición de Floria y, posiblemente, ésta reciba lo que se merece -si bien él no es culpable de la elección de su amada “heroína”-.

El nivel de esta versión es sumamente alto, permitiendo que tanto la Orquesta de Buenos Aires Lírica, su coro como los protagonistas de la puesta en escena se vean tan reales como la tragedia desplegada a lo largo de casi tres horas.

Esas tonalidades vocales que suenan al unísono, que tienen sus espacios de solos y que precisan de las melodías para conformarse como una pieza artística tan elevada como el Ángel y el Cristo que pueden disfrutarse en las composiciones escénicas, como los colores que van marcando el paso del tiempo y que exaltan -junto a la iluminación- aquello que merece la atención de los espectadores.

Cabe resaltar que la figura de Tosca, a pesar de ser la protagonista de la ópera, no se erige como tal. Lo más relevante es lo que ocurre a nivel territorial en aquel 17 de junio , una jornada plagada de tantas atrocidades, engaños y mala fe; difíciles de pasar por alto. Tosca es una figura femenina que existe para disimular la guerra entre religión y usurpación, entre el poder de la policía y el de Dios, entre las pinceladas que pretenden dibujar bellezas estáticas y cambiar la realidad triste y tirante que les toca vivir.

Como desenlace, el Castel Sant´Angelo abre sus puertas para, en tonos rojizos y de anochecer, dar pie al tercer y último acto. Un acto en que toda la angustia de Tosca por lo acontecido se disuelve cuando se quita la vida antes que entregarse a los brazos de aquel tirano: O Mario… morto… tu.. così… Finire così!! Così?… povera Floria tua! (¡Oh Mario!¿Muerto? ¿Tú…? ¿Así? ¿Terminar así…? ¿Tu pobre Floria!)”.

ficha Tosca

 

Mariela Verónica Gagliardi

Un poema griego

La oscuridad de la razón1

En una tierra donde todo está permitido o no prohibido, vive una familia que -para nuestra sociedad actual- es disfuncional. Amores desenfrenados, deseos cautivos, una memoria cautelosa y la necesidad de sentir, de que el cuerpo se exprese; son algunas de las acciones que pueden verse durante «La oscuridad de la razon» (escrita por Ricardo Monti y dirigida por Virginia Innocenti).

Esta pieza teatral tuvo su origen en 1993, una década infame en que el uso de la razón pareció someterse a intereses de poder, a la venta de un país tan rico como el nuestro y a la necesidad de los gobernantes por pretender cultivar la ignorancia para manejar, a los más débiles, como rebaño. Sumada a dicha realidad, cobra protagonismo el mito de Electra, a través del cual se explica la relación entre víctima y victimario.

Ingeniosamente, es dicho mito el encargado de conseguir que tanto la tortura, la opresión y la censura; se difundan de un modo más artístico y menos ácido.

Si bien las escenas transcurren en Argentina, con la vuelta de Mariano (Juan Luppi) de su viaje por Europa, se produce una interesante fusión entre estereotipos, vestuarios y conceptos de la antiguedad.

Alma (Daniela Salerno) es, simbólicamente, Electra. Un personaje emblemático que se enfrenta con el de su madre Clitemnestra (Ana Yovino); aunando sus fuerzas y consiguiendo dos excelentes interpretaciones que hacen relucir aún más la adaptación de Virginia y la puesta en escena.

Al comenzar la historia presente, es inevitable sentir el aroma shakesperiano –vinculando algunas de sus obras como Hamlet y Macbeth- de tragedias griegas como el Mito de Electra y la crisis del liberalismo vigente en nuestro país –durante la divulgación de dicha obra de Monti-.

Resulta extraña esta amplia combinación de géneros, estilos y escrituras de antes y ahora. Pero, el dramaturgo logró hallar esa esencia para cautivarnos.

Se puede trasladar el mito a muchos casos policiales de la actualidad, esos casos en que personas toman la decisión de matar a sus padres o miembros directos de la familia. Estas situaciones que provocan escalofríos en mentes y corazones sanos, incentivan en otros seres una serie sentimientos que, supuestamente, podríamos deducir lo harían para culminar con sufrimientos tan agobiantes. Eliminar al que produce dolor, en vez de cambiar la actitud ante la vida sería el modo en que accionan esas personas. Esto se plasma en “La oscuridad de la razón”, una obra que tiene de protagonistas a todos los actores en escena, ya que cada uno de ellos consigue representar un simbolismo o persona trascendente, que sirven para explicar conceptos a veces olvidados.

Nunca es tarde para ser feliz, escuchamos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, al llegar a la adultez, no siempre se consigue. Es así como observamos a Clitemnestra, a Lady Macbeth y a Gertrudis convivir en una misma mujer, aquella mujer que arde en deseos carnales y que no logra pensar con la mente. Esta mujer que simboliza a tantas otras que transitan su camino, egoístamente, e hiriendo a quienes les impidan ser felices o lograr su cometido.

Por otro lado, se encuentra Electra, una joven que ama a su padre (Pablo Mariuzzi), el rey Hamlet, el rey Agamenón y el rey Duncan. Un padre que es reemplazado por “otro” (Luciano Suardi). Asombrosamente, el espectador -según sus conocimientos- podrá contemplar una escena u otra, podrá recrear estos clásicos o disfrutar de una historia que trata sobre los valores de la vida, sobre lo mas inspirador -acompañado por la música, en vivo, de Maia Mónaco- quien crea una atmosfera mágica que puede contemplarse con los ojos cerrados.

Y esto es lo que tiene el teatro bien concebido, en que todo el elenco despliega sus alas para volar por ese espacio enorme que existe entre la vida y la muerte. Un espacio sobre el que no podremos reflexionar cuando no estemos en este mundo.

La oscuridad existe en la razón y en el corazón del humano. Sin ésta, nadie podría saber lo que es la luz ni cómo alcanzarla. Sería como hablar de alegría cuando no conocimos la tristeza. O de aprovechar el tiempo en que nuestros ojos están abiertos para hacer que cada ilusión se transforme en realidad.

¿Por qué no mostrarse sin tapujos, sin máscaras, sin pretensiones?

Esta gran pieza artística demuestra que cada hora que transcurre, sin modificarnos, es una pérdida irrecuperable, un lapsus que no tendrá sentido.

La sociedad es de los poetas, de los que sueñan, de los que anhelan un mundo diferente. Mariano, recorrerá su camino hasta descubrir, de la mano de la Mujer (Lorena Szekely), cómo alcanzar su senda. Aquella que le dará la calma necesaria para su alma.

ficha La oscuridad de la razón

Mariela Verónica Gagliardi

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Un baño de juventud

Forever young1

La música como herramienta fundamental para alegrar corazones y demostrar cuán necesaria resulta en la vida. La música como disparadora de ideas renovadoras, como trampolín para montar la obra, en vida, más sensacional.

«Forever Young» (escrita por Eric Gedeon y dirigida por Daniel Casablanca) es una obra de teatro musical que representa a un grupo de ancianos, muy particulares, los cuales viven en un geriátrico que se debate entre lo que debe ser y lo que es. Paco Mir, Joan García, Carles Sans, Pablo Kompel, Sebastián Blutrach y Daniel Casablanca; son los responsables de esta adaptación que permite sentirla más local que la original. Una enfermera, a diario, intenta poner orden a estos viejitos -tan simpáticos- que pretenden rejuvenecer, constantemente, a partir de las melodías interpretadas por el pianista Gaby Goldman.

Las jornadas transcurren de un modo lineal y reiterativo, en que los ancianos toman sus medicinas, hacen ejercicios para estirar las articulaciones y coordinar movimientos. Pero, en cuanto la puerta se cierra, comienzan la fiesta cotidiana en que unos bailan, otros posan, otros demuestras quiénes son y, los demás, acompañan con sonrisas. Cada uno tiene su momento de lucidez, en que recuerda el pasado de la mejor manera, cuando las canciones de los setenta -en adelante- surgen en el aire, para mimetizarse con sus estados de ánimo, sus costumbres, sus raíces y sus identidades. Se puede disfrutar de Belén Pasqualini y Mariela Passeri, quienes lookeadas de una manera tan excéntrica, consiguen las carcajadas del público desenfrenadamente. De un Walter Canella, envejecido y travieso. De un rockero como Germán Tripel que demuestra cómo aún crecidito puede seguir siendo ordinario. De un marido correcto como Christian Giménez y de una enfermera piadosa como Andrea Lovera. Todos, absolutamente todos, conforman un dream team fenomenal, consiguiendo personajes distintos e interpretaciones bien logradas. Esto es un éxito y no solo por la sala que aplaude sino por la unidad entre ellos, por la pasión dejada en el escenario y la mascarilla de oxígeno olvidada de usar. Imposibles anotar todos los nombres de tantas canciones que suenan a lo largo del musical, evocadas naturalmente por estos personajes que se compran nuestros corazones y de quienes deseamos aprender ciertas cosas para disfrutar llegado el momento. Pero, algunos de los más conocidos y que resuenan en el ambiente son: I love rock & roll, Roxanne, Sweet dreams, Get up stand up, Smells like teen spirit, Bridge over troubled water, Barbie girl, I will survive y Forever young.

Canciones del género pop y rock, enteras, fragmentadas, amadas antes y ahora. Necesarias para que los dolores físicos no los traumen, copitas de vino para calentar esos músculos entumecidos y castigos oportunos para que sientan el rigor en algún plano de sus vidas. Un rigor que, desde ya, es solo a modo de aprendizaje.

Cabe resaltar uno de los mejores momentos de la historia que ocurre cuando montan una obra, espontáneamente, con diálogos y todas aquellas acciones que quieren darse el gusto de llevar a cabo. Una torre humana que se desvanece como sus pieles suaves, como la fragilidad de sus huesos al caer, como el tirano paso del tiempo que les avisa sobre su vejez -una vejez innecesaria-.

El pasado no podrán recuperarlo, pero sí todo aquello que los enorgullecía y que les permitía seguir adelante.

Una muestra de cómo exprimir la vida al máximo, a pesar de cualquier enfermedad que se pueda tener, valorizando cada minuto y haciéndole sentir al corazón que son por siempre jóvenes, por siempre bellos y por siempre vivos.

Entre el idioma inglés y el castellano, se va dibujando un mural de colores en que estos artistas se convierten en los protagonistas de sus propias vidas. Como deberíamos serlo todos. Quizás, por haber vivido demasiado, ya no le teman al ridículo, al papelón ni al qué dirán.

Del orden, al desorden, de la rigidez al desdoblamiento, de la seriedad a la risa eterna y de la vejez a la juventud.

Ellos son más jóvenes que cualquiera porque han aprehendido y ahora están de vuelta. El geriátrico es lo que menos les importa. Ese lugar es su casa, como podría serlo cualquier otro espacio. Lo relevante es que supieron absorber las fragancias y melodías para nunca sentirse solos.

ficha Forever young

Mariela Verónica Gagliardi

Lo no perdonado

Tamorto1

«Tamorto» (está basada en la obra Arlequín de pies ligeros, Quito – Ecuador) originada en el teatro de comedia del arte italiano del siglo XVIII, con tintes tradicionales y otros vanguardistas, los cuales consiguen romper con lo estéticamente correcto y darle al público un tirón de orejas.

Detrás de las máscaras se ocultan rostros humanos incapaces de expresarse sin éstas. Los humanos estamos acostumbrados a omitir por diferentes cuestiones. Esta historia demuestra que es posible hablar y cantar todo aquello que nuestra alma precisa.

Arlequín (Jorge Costa) es el personaje principal y el eje central de esta historia que consigue llevarnos a un universo musical en que se conjugan canciones originales con mensajes ideológicos, sin anestesia.

Este personaje tan querido por el mundo artístico, está enfermo y solamente puede ser salvado por su amigo y, a la vez, contrincante Pierrot (Emiliano Larea). La fidelidad es uno de los aspectos que más resaltan a lo largo de la obra, demostrando que los sinsabores amorosos pueden ser dejados a un lado en ciertos momentos de la vida.

«Tamorto», suena antes de la función para impregnar sus melodías y versos en nuestros seres. Tamorto, continúa una y otra vez hasta que las luces se atenúan para dar paso a lo que está por acontecer sobre las tablas.

Está muerto, como tantas personas, como tantas ideologías y placeres. Arlequín es un niño que disfruta al máximo cada instante, deseando no perecer. Así es como goza al máximo de su desfachatez consiguiendo el corazón de Colombina (Romina Mónaco). Aunque no sucede todo de manera tan libre. Una doctora (Julia Muzio) es la encargada de revisar al enfermo, de diagnosticarlo y de decirle cuánto tiempo le queda. No hay lugar para el llanto así que lo que podría ser un mar de lágrimas, es desplazado para que lo verdaderamente importante sea comunicado: la política vigente.

Esta dramaturgia entrelaza discursos y mensajes de casi todos los que pasaron por el poder, jugándose de lleno a tomar partido por la coherencia.

Mientras Colombina sonríe tras su máscara, Arlequín se debate entre la vida y la muerte y Pierrot descubre todo el amorío detrás de sus espaldas. A la vez que Zanne Músico (Fernando Pérez) consigue desplegar melodías diferentes durante todas las escenas y deleitarnos con cada sonido; llega ella.

El destino no puede cambiarse en esta historia que oscila entre la comedia, el drama y la aventura desenfrenada. En cuanto las piruetas de Arlequín consiguen conmover a sus pares, las agujas del reloj son atrasadas, para luego adelantarse y darle la despedida.

Nadie se «salva» en esta obra, que vendría a ser una suerte de murga argentina. Una murga que no quiere callar y que no le teme a la verdad.

Burlarse de la muerte (Julia Muzio) y no temerle es la propuesta de la trama y, posiblemente, el deseo que todos tenemos al pensar en ella. Hacerle pito catalán a esa parca negra que, en esta ocasión, no es tan así.

Cómo no desperdiciar la vida durmiendo, sobre todo cuando los minutos están contados y no podrán recuperarse al día siguiente. Una forma de hallar y hallarse, de efectivizar aquello que se merece nuestro tiempo y aquello que tiene que deshecharse por completo.

¿Un amorío, quién no lo ha tenido o, al menos, pensado?

Tamorto refleja las conductas humanas, haciéndose cargo de todas las elecciones. Estos personajes tan adorables, permiten que la crudeza de sus palabras resuenen en el ambiente hasta aceptar que lo espontáneo es más aceptable que las frases armadas.

Arlequín tiene pies ligeros, es ágil y sagaz. No le teme a nada ni a nadie, solo que desearía quedarse con su amada y continuar con sus andanzas.

Tamorto ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El caribe en Buenos Aires

Timbalaye1

Un martes por la noche me proponen ir a ver una banda de rumba, pero antes tomar una clase de baile. Suena atractivo aunque hace tiempo que no danzo con un partenaire ni en ronda. Tomo la decisión de ir a la Sala Siranush para hacer la experiencia. Timbalaye es el espectáculo que se hará esperar hasta las 23 horas.

Cuando comenzó la clase opte por escabullirme como una alumna mas y vivenciar los tips, códigos y movimientos. Lo que iba a ser una practica para principiantes, termino siendo un intensivo de alrededor de dos horas, motivo por el cual mi cuerpo dijo basta. A lo largo de una hora pude rescatar varias cosas: ninguno de ellos era principiante, el grupo ya se conocía de otros lugares y había quienes llegaban para lucirse al ritmo del son cubano.

La rumba y la salsa como fieles amigas y compañeras se disputaban pasos con tal de sobresalir. A su vez, los nombres de pasos y secuencias coreográficas -que según el profesor pueden variar- continuaban una y otra vez. Pretendían que novatos se empapen de ron hasta descubrir figuras ocultas, llenas de gracia y conexión con los demás.

Cada estilo de baile tiene una vestimenta determinada, motivo por el cual se pudo ver a hombres y mujeres inmersos en la isla, con ropa de verano e inclusive gorras para el sol. El escenario, de repente, pareció fusionarse con la arena y los zapatos de plataforma femeninos lucirse a lo largo del espacio sin caída alguna.

Pudo ser una clase mas, un profesor mas… sin embargo, la perfección de una bailarina rompió, de cierta forma, con la tradicional lección de baile.

Con una sonrisa de punta a punta, sentía la rumba y salsa en su cuerpo. Cada una de sus partes Timbalaye2respondían a las canciones caribeñas. No parecía ser una mas. Su determinación, femineidad, gracia y soltura no eran propias de una aprendiz. Y, efectivamente, no lo era.

Cuando finalizo una de las canciones, la aplaudí y felicité. Casi a modo de orden, le dije que tenia que ir ya mismo a algún casting para comedia musical. Ella también comento que cantaba, motivo por el cual era una candidata a estar en un musical. Su único defecto fue no tomar conciencia de su don y de esa magia que la paseo de un extremo al otro, tocándola con una varita. Lamente no haber sido directora o dramaturga. Solo le prometí poner mi granito de arena para que alguien la descubra y le de esa oportunidad de brillar en las tablas.

Este fue el momento mas lindo de toda la noche. La banda, claro que también, pero esa alegría de una joven llamada Magalí González, con una personalidad humilde y un corazón abierto me brindaron todo lo que se precisa para que la pluma no se agote.

Me están llamando, Padrino, Timba cubana, Ayer, Agua pa yemayá, Quimbara, Ven morena, Rebelión, Vivir lo nuestro, Señor sereno, ¿Y qué tu quieres?, Chera mía, La Luna; fueron las canciones que sonaron a lo largo de la noche, una noche en que los seguidores del grupo bailaron frente al escenario y, quienes aún no lo conocíamos, tuvimos la posibilidad de hacerlo.

Instrumentos de viento, de percusión y de cuerdas supieron conformar una atmósfera para los amantes de estos estilos de música y fanáticos sus hits.

Pasos para un lado y otro, Timbalaye y una manera de acercar a almas solitarias que quieran conocer gente o vincularse a través del baile.

¿Podría un salsero o rumbero escuchar y cantar sin que sus pies dibujen figuras?

Timbalaye ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando no veo, todo funciona bien

Coprófagos7

Seis escenas son las encargadas de narrar un panorama que, hace mucho tiempo, aqueja a la humanidad: la libertad de expresión. A partir de esta temática, constantemente, se enfrentarán conceptos democráticos con autoritarios. Aunque, también, se hará notar al espectador cómo lo democrático suele ser egoísta para las minorías.

La compañía de teatro “Comedias negras”, estrenó su nueva obra llamada “Coprófagos en su tinta” en el Teatro El Cubo. Esta nueva propuesta del director Claudio Gotbeter muestra y demuestra la difícil tarea de encontrar y hallar aquel lugar tan soñado.

En tono de humor negro y con diez personajes caracterizados deleitosamente, cada uno de éstos tiene su momento para expresarse a sí mismo y al resto lo que siente, lo que busca y lo que pretende de la vida.

Girando sobre un mismo eje, sin darse cuenta que al finalizar la rueda volverán al punto de partida; ellos siguen y siguen.

Tropezar con un mismo obstáculo pareciera ser la fórmula perfecta y antagónica de estas personas que vendrían a reflejar las conductas, estereotipadas, de una sociedad que se fragmenta, que se erige como distinta a otra u otras hasta verse en el ombligo ajeno, presa de tantas palabras que no consiguen formular un nuevo destino.

Juntos, dormidos, como acampando en un sitio diferente, se despiertan creyendo haber encontrado un nuevo rumbo. Es sumamente interesante ver cómo el director encontró la manera de crear una dramaturgia tan real como ácida, tan verosímil como triste.

«La peor opinión es el silencio” – dice uno de los personajes durante la historia. Irónica y absurdamente, es el silencio lo que menos abunda a lo largo de esta pieza teatral humorística. No es fácil hacer reír y, menos aún, pretender que los espectadores indaguen sobre ciertos asuntos cotidianos.

Un grupo de personas en busca de un mejor destino, dentro del que algunas intentarán cambiar al sistema y, otras, resignarse para no enfrentarse con nuevos modelos que podrían fracasar. El temor al cambio, a lo desconocido, a aquello que convierten en fantasma y huyen moviéndose sin un rumbo elegido.

Esta “familia” quiere manejarse mediante la unanimidad, hasta que se da cuenta que es practicamente imposible llevar a cabo este tipo de mecanismo. Se lo replantean una y otra vez, filosofando, intercambiando opiniones y fundamentando sus propias hipótesis; hasta que algunos concuerdan con que la mayoría tiene razón y la mayoría nunca se equivoca. Esbozado esto, surge la democracia como tipo de gobierno, encontrando que existe una minoría a la que no se tiene en cuenta, de la que solo se pretende modificar su pensamiento para acoplar al grupo predominante.

¿Y si la minoría no está de acuerdo?

El término coprófago está asociado con comer materia fecal. Sin lugar a dudas que se lo relaciona más con animales que humanos, aunque en esta obra se deduce su acepción relacionada enteramente con la política, con los políticos y con el egoísmo reinante en el mundo.

Frases populares que pretenden justificar la irracionalidad de quienes pretenden tener la razón, olvidándose o queriendo simularlo al menos, son las que van decorando las escenas, al igual que sus cantos y deducciones.

Después de tanto hablar, la palabra es repudiada por todos, entendiendo que tanto fervor los agobia, llevándolos hasta el hartazgo. Así, descubren que existen otras formas de comunicarse, como el canto. Y si bien la palabra continúa, no se habla, se la acomoda con melodías en que vocales y consonantes se lucen.

Hay cuestiones que no son tan graves como parecen, hay cosas que se agrandan más de lo necesario. Tal es el ejemplo del famoso mosquito llamado dengue, un insecto capaz de tantas cosas y tan incapaz de otras.

Las obsesiones y la paranoia social se apoderan de los discursos de estos humanos en busca de lo que necesitan y no se atreven a descubrir. Como tantos otros, hacen prevalecer la frase: “muerto el perro, muerta la rabia”.

Están quienes pretenden desalentar con malos augurios a aquellos que se ponen metas, están quienes intentan por todos los medios generar mala onda, infectar con pensamientos negativos los proyectos de los soñadores y están los que definen sus vidas están invadidas de mala suerte. La mala suerte es generada por cada uno, más allá de una cuestión azarosa, al igual que la dictadura versus la democracia, al igual que todo lo que un hombre o mujer elija sin tener que echarle la culpa a alguien, haciéndose cargo de sus pensamientos y acciones.

Coprófagos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a José Garófalo

Con el correr de los años, el tango fue captando nuevo público aunque conservando el tradicional. ¿Qué repercusión fue teniendo el festival cambalache a lo largo de una década? 

El FC, por ser una propuesta original en el formato de festival de tango y, además, por incorporar la fusión con otras artes absorbió público deseoso de novedades no solo del ámbito tanguero. Por ese motivo también tuvimos mucha prensa desde el comienzo, con críticas muy favorables. Podemos decir que el FC hacia afuera no dejo de crecer pero como todo festival autogestivo fuimos teniendo nuestro desgaste interno y dificultades para conseguir fondos para el crecimiento que se estaba desarrollando y el tipo de propuestas que iban creciendo en complejidad y calidad por lo tanto requerían mayor exigencia de producción.

¿Cómo se fue gestando el Festival?

Éramos un grupo de artistas vinculados al tango que nos interesaba investigar y realizar otro tipo de espectáculos, en otros ámbitos que no fueran la milonga o las casas de tango, al menos no exclusivamente, y mejorar las condiciones técnicas y de producción de los mismos. Con el tiempo y el crecimiento del FC creamos la asociación civil cambalache para la promoción del tango danza teatro, la comisión directiva fue cambiando y oxigenando el festival, los únicos q estamos desde el principio somos Alberto Goldberg y yo.

Siglo XX Cambalache. ¿ Y siglo XXI? 

Y en el 2000 también… ¡¡¡ Más que nunca!!!

¿Qué consideras que significa el tango en nuestra sociedad?

Es una forma de vida que representa parte de nuestra idiosincrasia, es una columna de nuestra cultura popular, eso se nota más cuando se viaja al exterior. Bailar tango es un pasaporte mundial. Lamentablemente las instituciones recién ahora lo empiezan a entender así y hay un apoyo incipiente.

¿Quién no siente el abrazo podría considerarse que aún no comenzó el verdadero viaje por este ritmo?

¡¡¡Qué dirán los músicos q no bailan!!! (risas). Hay muchas maneras de sentir un abrazo, lo fundamental es sentir al otro para que no sea un viaje personal, creo q el verdadero héroe del tango no es la pareja, es un viaje colectivo de todos los q participan, sean dos con el espacio, toda la milonga o los integrantes de una compañía que baila en un escenario.

Desde los suburbios hasta la élite. ¿El tango es uno de los estilos musicales que une a las antagónicas clases sociales?

Y a las razas, religiones, culturas, idiomas, países…no hables con extraños: baila con ellos. Al menos por una tanda…

Los extranjeros al venir a la Argentina, ¿consiguen sentir la esencia del baile?

No hay extranjeros en baile, el tango se formo con el aporte de todos los inmigrantes en mayor o menor medida y ahora lo devuelve al mundo y en el mundo hay seres humanos con diferentes sensibilidades y poder de expresión. Como dice Manu Chao: “nadie es clandestino”. Por lo tanto, nadie es extranjero de una cultura que se toma como propia, si comprendes el código y lo respetas, no hay fronteras. Hay argentinos que no entienden eso y personas de otras regiones que tampoco.

¿Qué lugar ocupa la política actualmente y cómo influye en el lenguaje arrabalero?

No sé a que política te réferis, la política lo ocupa todo pero es diferente la política del macrismo que arrasa los teatros y espacios alternativos, no contesta los llamados, emails, solicitadas de mas de 500 artistas vinculados al Festival, a la del Ministerio de Cultura de la Nación que se preocupo porque el FC no se hizo el año pasado, nos llamo y a partir de ahí comenzamos a ver la manera de coproducirlo, como finalmente ocurrió. Con respecto al lenguaje arrabalero creo que sería bueno que ocurriese al revés, o sea, que influya en la política.

¿Por qué los tangos y milongas tradicionales siguen formando parte de la identidad colectiva y social?

En gran parte porque hablan del ser humano y sus necesidades esenciales o sea que como cualquier expresión artística verdadera atraviesan los tiempos y las distancias socioculturales. Por eso sigue siendo popular y no por la cantidad de gente q lo escucha o baila.

¿Qué balance podes hacer del festival en estos diez años?

Hoy creo que es sumamente positivo, nos queda seguir tejiendo el trabajo en redes con otras asociaciones e instituciones culturales, sumando gente a la asociación que trabaja todo el año para el festival y producciones artísticas sin fines de lucro y obviamente mucho trabajo para mejorar las condiciones de los artistas que se presentan y ofrecer un panorama cada vez más amplio a todos aquellos tangueros aventureros que se internan por caminos desconocidos con el hilo de Ariadna, atado a la esencia del tango, pero hemos logrado todos los objetivos en esta 10° edición -con el aporte del Ministerio de Cultura- en el año Gardeliano y Tango de mis Amores en coproducción con la Asociación Civil Cambalache: mayor difusión, todas las actividades con entrada gratuita, salas colmadas y como si esto fuera poco que los artistas participantes e integrantes de la organización cobren por primera vez en la historia del festival, era una deuda pendiente que acabamos de cumplir, la calidad de las obras presentadas ha superado el nivel de otros años, lo que demuestra una profundización de las búsquedas y una maduración de los artistas. ¡El balance da 10!

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Cuán creativo puede ser un niño?

Locas canciones7

María Elena Walsh, fue y será la autora para niños más importante. Desde el contenido de sus canciones hasta su intentiva, la posicionaron en el lugar que se merecía. Habiendo tenido que exiliarse del país, durante una de las dictaduras militares, su originalidad y valentía le dieron el don de propagar su voz por todo el mundo; depositando su ideología una y otra vez.

Muchas de sus canciones se continúan escuchando en diferentes espacios -públicos y privados-, analizando cada letra y apropiándose el argumento.

María Elena es nuestra y basta con oír un verso para recordar el título de la poesía o poema, para desear que continúe por siempre la melodía.

«Locas canciones» es un musical (escrito y dirigido por Hector Presa) que transita por algunos de los trabajos más interesantes de la autora argentina, otorgándole el plus de cuestionar varios de los aspectos concernientes a éstos.

Una reunión con María Elena les permite a tres niños descubrir un nuevo mundo en el que predomina la creatividad personal, sin fronteras ni lineamientos que determinen lo que está bien o mal. Mientras exista una aproximación a la rima, pueden inventar lo primero que se les cruce por la cabeza.

(…) Contemos un cuento, uno, dos, y tres, que acabe al principio y empiece después (…). Este verso que pertenece a Canción de títeres fue difundida, al igual que Manuelita, en el año 1962. Durante plena dictadura militar, Walsh supo, cautelosamente, escribir mensajes entre líneas para que la voz del pueblo jamás sea silenciada. Títeres los muñecos que transmiten palabras de otros, gobiernos de facto que pretendían, con la fuerza, desfigurar al país. Buscando y deseando que todo termine de una vez para reescribir la historia soñada por la mayoría.

(…) Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres (…).

Sin duda que Canción de tomar el té es una de las más celebradas y aplaudidas por los pequeños ya que dentro de la misma ellos, también, pueden recrear ese contexto y jugar con sus amigos. Además, son varias las películas infantiles que tienen personajes a vajilla de la cocina entre sus predilectos, lo cual permite que la identificación y el simbolismo trasciendan espontáneamente.

Haciendo una lectura más adulta, las costumbres inglesas podrían estar siendo juzgadas por María Elena, al igual que ciertas ridiculeces que son tildadas así con ejemplos durante la canción. Lo que está bien y lo que está mal. La ironía como primer recurso para demostrar qué innecesario resulta copiar a otras culturas en lugar de evolucionar con la propia.

Entre coreografías entretenidas, un vestuario muy colorido al igual que vistoso y nuevas versiones -sobre los clásicos de la autora- surge una pieza teatral magnífica que permite a los espectadores disfrutar del aire fresco del jardín en el Teatro Larreta. La mirada de un niño se cruza con la de un grande para imaginar universos similares, opuestos o paralelos. De lo único que podemos estar seguros todos los admiradores de María Elena Walsh es que su gran capacidad para crear le dieron la oportunidad de vivir en un mundo diferente, por momentos, al real que se debatía entre uniformados e insensatos, entre perseguidores de un sillón y provocadores. Gracias a ella todos pudimos ser más felices y transmitir, siempre, un lindo mensaje.

Estos personajes de la obra musical intentan no preguntar demasiado, sin conformarse por ello, e inventar respuestas propias.

¿Quién dijo que acaso un adulto tenga la razón?

La verdad está en cada corazón que late y resuena en busca de certezas, las cuales -se evidencia- no existen; son inventos para los más dubitativos que no pueden seguir respirando si se les quita el manual de rigidez social.

Locas canciones merece un aplauso tras otro. No sólo por la temática central sino por enseñar sin limitar, sin condicionar e invitando al auto-aprendizaje.

Locas canciones ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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