*** Noviembre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Diego Mariani’

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La infamia tiene cara de mujer

Juegos de amor y de guerra1

Ficha Juegos de amor y de guerraGonzalo Demaría es uno de los mejores dramaturgos que existen. Lo afirmo y confirmo sin soberbia sino con total honestidad. Él es capaz de contar un hecho, un acontecimiento o su propia versión de un escritor y darle una impronta como para convertirla en historia.

En esta oportunidad, Juegos de amor y de guerra, nos narra una época recordada como Infame por el Golpe de Estado del 43 en que se pone fin a la presidencia de Ramón S Castillo (1940-1942). La acción se ubica en 1942.

Pero lo más interesante de la obra de teatro no se basa en los detalles políticos y militares, sino en una historia de amor en la que queda inmersa una familia entera. Una familia que dará qué hablar de principio a fin.

Por eso, el elenco con Luisa Kuliok y Diego Mariani a la cabeza podrán ir sacando los trapitos al sol de los personajes que caracterizan y contando las miserias que tienen bien adentro. Porque esta mujer y este hombre representan clases sociales opuestas que lucharán, incansablemente, arriesgándolo todo. ¿Por amor?

Militares, ideas demasiado conservadoras, tiranía, persecusión por ser “diferente”, más dolor y más uniformes por doquier pretendiendo ocupar los cuerpos inocentes en pos de la homogeneidad.

Asco y más asco a esa sociedad que a veces quisiera replicarse sin que “nadie” se de cuenta. Ideas que solo producen rupturas inexplicables y que pretenden demostrar quién tiene el poder.

Una mujer que quiere casar a su hija con un Teniente, dejando de lado los escrúpulos y dejando en evidencia quién es en verdad. A ella parece no importarle demasiado si avanza hacia una u otra dirección porque lo que la mantiene en pie es su condición de millonaria, de señora de clase. Y nada más.

Sus tapados y ropa fina le permiten seducir a quien desee, aunque no convencer como quisiera con sus pobres argumentos.

Una hija (que no está en escena), un hijo manipulado a gusto y piacere de quienes manejan sus hilos, un artista francés que por lucir no tan masculino es perseguido y maltratado. Sangre, muertes y un modelo empecinado en convertir las desigualdades en un molde único.

Espanto y más espanto para quienes se creen con derecho a invertir su tiempo, energía y dinero en utilizar el poder en algo tan mafioso y perverso.

No puedo dejar de pensar en el gran personaje que encarna Sebastián Holtz, en su forma de desplazarse en escena, en su interpretación y canto. Es único, es perfecto. Realmente un rol exquisito para degustar cada vez que interviene.

En cuanto a Luisa Kuliok resulta encantador tener a la diosa de las telenovelas actuando frente a nosotros porque sigue demostrando que una simple mirada, un tenue movimiento o un grito inesperado significan un antes y un después. Ella se luce deleitosamente bien sola o acompañada. Apasionada o ultrajada.

Es atrapante la dramaturgia y la forma en que Oscar Barney Finn la dirige, otorgándole un ritmo muy a su estilo y las pausas en los momentos oportunos. Así se puede disfrutar de Juegos de amor y de guerra sin perder detalle alguno. Contemplando cada diálogo, cada instante… como haciendo que todas las escenas perpetúen en el tiempo.

El resto del elenco acompaña realmente bien y, entre todos, conforman una novela dramática. Con respecto a la escenografía (a cargo del talentoso Alejandro Mateo), es sutil y minimalista, permitiendo fusionar las actuaciones con la misma y no dejándola como parte de un decorado. A esto se suma un vestuario divino que ubica en tiempo y espacio al espectador, junto a la iluminación impecable que recorre el pasado y presente sin inconvenientes.

La sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación le calza justo a esta obra y se observa a cada uno de los actores desde el lugar que se esté. Una historia para reflexionar, para sentir que el tiempo venidero no tiene por qué repetir el pasado. Porque todo lo pasado no siempre fue mejor y el futuro puede construirse con otros ladrillos más imperfectos, únicos, y elegidos por seres que aman la vida; no que quieren destruirla.

¿Alguien que se ama puede aniquilar?

¿Alguien que se respeta puede faltar el respeto?

¿Alguien que tiene una familia puede decidir por ella?

Años después llegaría la Guerra, El Golpe de Estado, la sucesión de gobiernos de facto y una ideología que junta más polillas que sabiduría. Una ideología que mató, mata y matará mientras se la siga repitiendo como verdad.

Mariela Verónica Gagliardi

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Elena Roger regresa al teatro con Lovemusik

lovemusikCon la música inolvidable de KURT WEILL

ESTRENO 1 DE MARZO DE 2016

Elena Roger regresa al escenario de Buenos Aires – luego de su aclamada consagración con “Piaf” – para protagonizar LOVEMUSIK con música de Kurt Weill y libro de Alfred Uhry, bajo dirección de Jonathan Butterell (“La Novicia Rebelde”) y producción general de Pablo Kompel y Ricardo Hornos. El estreno será el 1 de marzo de 2016 en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza.

LOVEMUSIK es la verdadera y conmovedora historia de Lotte Lenya y Kurt Weill; y la música que amaron y compartieron. A través de la memoria de Lenya descubrimos esta relación tormentosa, apasionada y despareja, que transcurrió en la vertiginosa primera mitad del siglo XX entre Berlín, París, Hollywood y New York. LOVEMUSIK cuenta a la vez la historia de la prolífica y revolucionaria colaboración entre Kurt Weill y Bertolt Brecht, y por tanto la génesis de obras emblemáticas como “La Opera de los Tres Centavos” y “Mahagonny”; la huida de ambos de la Alemania Nazi, y sus vidas posteriores en Estados Unidos. LOVEMUSIK recorre las maravillosas canciones de Weill que van desde lo romántico a lo dramático, lo cínico a la comedia, incluyendo clásicos como “Mack the Knife”, “Alabama Song,” “September Song,” “Speak Low,” “Je ne T´aime Pas”, entre muchos otros.

Además de Elena Roger en el rol de “Lotte Lenya”, el elenco está integrado por Esteban Meloni (“Kurt Weill”), Diego Mariani (“Bertolt Brecht”), Luciano Bassi; Ana Fontán, Rosana Laudani, Belén Pasqualini, Mariano Taccagni y Néstor Sánchez. La dirección musical está a cargo de Gerardo Gardelín.

Las funciones de LOVEMUSIK se realizarán de martes a domingo en el Paseo La Plaza.

Martes a Jueves 20.30 hs. / Viernes 21 hs. / Sábado 20 y 22 hs. / Domingo 20 hs.

Entradas desde $ 500.

Una producción de PABLO KOMPEL y RICARDO HORNOS

ELENA ROGER

LOVEMUSIK

Libro de ALFRED UHRY Música de KURT WEILL

Versión de RICARDO HORNOS y PABLO KOMPEL

Sugerido por la correspondencia entre Kurt Weill y Lotte Lenya

Dirigida originalmente en Broadway por HAROLD PRINCE

DIEGO MARIANI como Bertolt Brecht

LUCIANO BASSI ANA FONTAN ROSANA LAUDANI

BELEN PASCUALINI MARIANO TACCAGNI NESTOR SANCHEZ

GERARDO GARDELIN (Piano y Dirección)

EZEQUIEL FINGER (Teclados y Percusión) VANESA QUARLERI (Cello)

MIGUEL ANGEL TALLARITA (Trompeta y Flugelhorn) INTI NICOLAS SABEV (Clarinete)

Prensa: SMW Press.

 

Artistas en plena guerra

Ay Carmela1

“Ay Carmela!” (escrita por José Sanchis Sinisterra) es una obra que se ubica en la Guerra Civil Española y puede tener una mirada u otra según la adaptación de cada director.

Más trágica o menos trágica, más o menos risueña; esta dramaturgia tiene la suspicacia de mostrar cómo se vive, artísticamente, durante una guerra, qué postura conviene tomar o cómo transitar la rivalidad interna entre lo que se quiere y lo que se debe.

Una pareja conformada por Carmela (Elena Roger) y Paulino (Diego Mariani), dirigida por José Luis Arellano, nos lleva de la mano por un mundo de sensaciones en el cual es posible reír a pesar de la desgracia.

Cabe resaltar el vestuario de los dos, con tonalidades verdes, grises y rojas; unas tonalidades que se notarán aún más con el manejo de la iluminación. Respecto de ésta, es notorio su rol, que resalta una escena como sello final -permitiendo que Carmen y Paulino posen hasta la siguiente secuencia-.

Dos personajes dotados de sentido del humor, de calidez humana, de pasión por el arte y de una ternura que nos invade por completo durante toda la historia.

El mundo de los muertos frente al mundo de los vivos, separados por una delgada línea, la misma que provoca intrigas y sinsabores constantemente.

De un lado, ella y, del otro, él. Dos apasionantes actores de varieté, que tienen que formar parte de determinadas presentaciones para ganar algo de dinero. Dos seres que se aman pero son totalmente opuestos, que no se entienden pero que se aprecian desesperadamente; hasta que la censura se hace presente para exterminar al que no “sirva”.

Toda la puesta se compone de escenas que oscilan entre el presente y el pasado, entre ensayos y conversaciones, entre reproches y placeres. Paulino, solo, desdichado y soñando con el regreso de una Carmela que jamás volverá a ser la misma. Porque ella era una mujer de convicciones firmes, aunque no tanto como la mano dura de Franco.

Al tiempo que Paulino se desespera por silenciar a su amada, ella no puede contener sus palabras que le salen una tras otra como bocanada, sin mediar las posibles consecuencias.

Lamentablemente, ya conocemos qué ocurre en el desenlace aunque lo más importante no es éste sino la mirada sobre la vida que puede tener una persona.

¿Es preferible actuar de acuerdo a la propia ideología o ser un cobarde que sobrevive por miedo a represalias?

Estilos de vida que se cruzan y separan -por diferentes circunstancias-, demostrando que el teatro es un escenario donde confluyen experiencias distintas.

La política marcando tendencias, importunando a quien pretende vivir sin sobresaltos. Una dictadura que impregna el aire con sangre, que lo vuelve contaminante y difícil de sobrellevar. La política que solo sirve para declarar la guerra de los armados en contra de un presidente elegido democráticamente por la mayoría. Así, estos amantes eternos irán desapareciendo para darle lugar a las incesantes torturas que ocurrirían durante décadas, produciendo un asco tan grande como difícil de disimular.

Dos actores argentinos que se sumergen en las venas españolas, para interpretar una realidad que jamás se olvidará ni en allí ni acá -por similitudes, por convicciones y por amor a la verdad-.

Un escándalo que es tomado como tal por aquellos oficiales del ejército que están inundados de maldad y locura, por un ejército que no da tregua y que utiliza a la sociedad sin piedad.

Mientras la dulzura de Carmela se hace presente, los chistes groseros de Paulino hacen reír a menudo. Separados pero unidos, unidos por el amor y por la comprensión que deberán tenerse el uno al otro para continuar viviendo.

En cuanto el espectáculo distraiga a los franquistas, las luces encandilarán a los artistas, hasta confeccionar sus destinos con un apagón.

ficha Ay Carmela

Mariela Verónica Gagliardi

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La corona menos deseada

La noche en que Fortimbrás se emborrachó1

Al ingresar al Teatro Sarmiento se puede notar cómo una arquitectura con profundidad de campo y perspectiva, nos permite viajar hacia varios siglos atrás. Una escenografía en tonos grises, con luces tenues que acompañan la fría noche en que transcurre la historia, una tragicomedia en que se conjugan el drama, la comicidad, el absurdo y todo el despliegue que corresponde a una verdadera puesta en escena antigua.

Agustín Alezzo es el responsable de la puesta en escena y dirección de esta obra y a él debemos agradecerle por todo lo que puede apreciarse durante la función, deleitándonos con las caracterizaciones de los personajes y riéndonos de un Rey que permanece en su trono aún muerto, despertando la intriga de su figura y de las escenas que lo incluirán como objeto que debe estar rigurosamente donde está.

Estaremos en presencia de dos textos similares y opuestos, en algunos puntos, entre sí. Como si se tratara de un ring de titanes, Shakespeare y Glowacki se disputan erigirse como mejores literatos. Un inglés y un polaco que no se conocieron por haber nacido en distintos momentos de la historia pero que, en el caso del segundo, tiene la ventaja de conocer todas las obras del primero como para hacer lo que quiera con ellas.

En esta ocasión, Glowacki, toma a la novela de Hamlet como puntapié para narrar una dramaturgia realmente diferente en que se mezclan distintos géneros y estilos artísticos.

Por un lado, Fortimbrás (sobrino del rey de Noruega e hijo del rey Fortimbrás, que murió durante una batalla contra el rey Hamlet) deberá hacerse conocer por el pueblo noruego sin que por ello sea asociado con su padre ni juzgado por acciones o pensamientos que no le corresponden. Las asociaciones o encasillamientos no tienen lugar en esta versión recreada por el polaco, donde priman las genialidades y el modo de juzgar el statu-quo y todas las herencias que giran en torno a la corona.

Justamente, la original dramaturgia titulada “La noche en que Fortimbrás se emborrachó” (originalmente “Fortinbras gets drunk”, escrita por Janusz Glowacki) enfrenta a Hamlet (Dinamarca) con Fortimbrás (Noruega), un enfrentamiento que no es casual sino que está fundamentado entre dos países limitados por una estrecha frontera.

En la historia de Hamlet, éste lucha contra Fortimbrás (ambos padres), disputándose los territorios y quedando en evidencia sus propósitos. Hamlet es quien gana y, luego, muere sin saberse el motivo de su deceso. Este misterio es el hilo conductor y lo que mueve a toda la historia épica por parte de un bando y del otro.

La ironía presente en los diálogos y las ejecuciones de aquel entonces confirman que las cabezas decapitadas están guardadas como muestras de poder, un poder sin inteligencia y del cual Fortimbrás (hijo) ni siquiera pretende formar parte. Él mismo se ríe de su vida, del descontrol y de las tradiciones monárquicas a las que no les encuentra sentido.

El fantasma del fallecido Rey Hamlet, se supone aparece y es tema de preocupación y delirios por parte de sus familiares y conocidos. De hecho, el espíritu le informa a su hijo quién y cómo lo han asesinado.

Con respecto a la versión de Fortinbras gets drunk, los noruegos envían a Dinamarca un fantasma del rey Hamlet que es en verdad un espía encubierto, es así como nadie sospecha de Fortimbrás por su gran adicción a las bebidas alcohólicas.

Si bien, es de temer una posible invasión por parte de Fortimbrás, este muchacho se sumerge en el alcohol y las mujeres, descontrolándose como un adolescente. Esto se puede observar en tan solo unos minutos en que se desploma en la cama sin fuerzas para luchar, absorbido por sus deseos involuntarios.

En esta oportunidad, la mirada es puesta del lado noruego y varias cuestiones del relato son modificadas por Glowacki. Una de ellas es la que se refiere al sucesor del trono en dicho país. En Hamlet (de Shakespeare) se puede ver casi llegando al final, que éste antes de morir pide que lo ocupe Fortimbrás; mientras que en la presente historia ocurre a la inversa.

Son muchos los interrogantes, la ausencia o falta de identidad y los propósitos personales que tanto Fortimbrás como Hamlet pretenden llevar a cabo. Esto puede relacionarse con la Noche de 400 años, que se basó en la unión, casi obligatoria, que tuvo que llevar adelante Noruega -por su debilidad como país- con Dinamarca desde fines del siglo XIV, motivo por el cual ni todas las bebidas del mundo podrían ahogar las penas sufridas por este reino, aunque no hayan tenido la figura de un Rey (al fallecer Hamlet) que tome las riendas, e intentando manejarse de manera absolutista para exterminar a cualquier costo a quienes sí se suponía eran hostiles y capaces de tener el mando.

La noche en que Fortimbrás se emborrachó fichaMariela Verónica Gagliardi

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