*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un baño de juventud

Forever young1

La música como herramienta fundamental para alegrar corazones y demostrar cuán necesaria resulta en la vida. La música como disparadora de ideas renovadoras, como trampolín para montar la obra, en vida, más sensacional.

«Forever Young» (escrita por Eric Gedeon y dirigida por Daniel Casablanca) es una obra de teatro musical que representa a un grupo de ancianos, muy particulares, los cuales viven en un geriátrico que se debate entre lo que debe ser y lo que es. Paco Mir, Joan García, Carles Sans, Pablo Kompel, Sebastián Blutrach y Daniel Casablanca; son los responsables de esta adaptación que permite sentirla más local que la original. Una enfermera, a diario, intenta poner orden a estos viejitos -tan simpáticos- que pretenden rejuvenecer, constantemente, a partir de las melodías interpretadas por el pianista Gaby Goldman.

Las jornadas transcurren de un modo lineal y reiterativo, en que los ancianos toman sus medicinas, hacen ejercicios para estirar las articulaciones y coordinar movimientos. Pero, en cuanto la puerta se cierra, comienzan la fiesta cotidiana en que unos bailan, otros posan, otros demuestras quiénes son y, los demás, acompañan con sonrisas. Cada uno tiene su momento de lucidez, en que recuerda el pasado de la mejor manera, cuando las canciones de los setenta -en adelante- surgen en el aire, para mimetizarse con sus estados de ánimo, sus costumbres, sus raíces y sus identidades. Se puede disfrutar de Belén Pasqualini y Mariela Passeri, quienes lookeadas de una manera tan excéntrica, consiguen las carcajadas del público desenfrenadamente. De un Walter Canella, envejecido y travieso. De un rockero como Germán Tripel que demuestra cómo aún crecidito puede seguir siendo ordinario. De un marido correcto como Christian Giménez y de una enfermera piadosa como Andrea Lovera. Todos, absolutamente todos, conforman un dream team fenomenal, consiguiendo personajes distintos e interpretaciones bien logradas. Esto es un éxito y no solo por la sala que aplaude sino por la unidad entre ellos, por la pasión dejada en el escenario y la mascarilla de oxígeno olvidada de usar. Imposibles anotar todos los nombres de tantas canciones que suenan a lo largo del musical, evocadas naturalmente por estos personajes que se compran nuestros corazones y de quienes deseamos aprender ciertas cosas para disfrutar llegado el momento. Pero, algunos de los más conocidos y que resuenan en el ambiente son: I love rock & roll, Roxanne, Sweet dreams, Get up stand up, Smells like teen spirit, Bridge over troubled water, Barbie girl, I will survive y Forever young.

Canciones del género pop y rock, enteras, fragmentadas, amadas antes y ahora. Necesarias para que los dolores físicos no los traumen, copitas de vino para calentar esos músculos entumecidos y castigos oportunos para que sientan el rigor en algún plano de sus vidas. Un rigor que, desde ya, es solo a modo de aprendizaje.

Cabe resaltar uno de los mejores momentos de la historia que ocurre cuando montan una obra, espontáneamente, con diálogos y todas aquellas acciones que quieren darse el gusto de llevar a cabo. Una torre humana que se desvanece como sus pieles suaves, como la fragilidad de sus huesos al caer, como el tirano paso del tiempo que les avisa sobre su vejez -una vejez innecesaria-.

El pasado no podrán recuperarlo, pero sí todo aquello que los enorgullecía y que les permitía seguir adelante.

Una muestra de cómo exprimir la vida al máximo, a pesar de cualquier enfermedad que se pueda tener, valorizando cada minuto y haciéndole sentir al corazón que son por siempre jóvenes, por siempre bellos y por siempre vivos.

Entre el idioma inglés y el castellano, se va dibujando un mural de colores en que estos artistas se convierten en los protagonistas de sus propias vidas. Como deberíamos serlo todos. Quizás, por haber vivido demasiado, ya no le teman al ridículo, al papelón ni al qué dirán.

Del orden, al desorden, de la rigidez al desdoblamiento, de la seriedad a la risa eterna y de la vejez a la juventud.

Ellos son más jóvenes que cualquiera porque han aprehendido y ahora están de vuelta. El geriátrico es lo que menos les importa. Ese lugar es su casa, como podría serlo cualquier otro espacio. Lo relevante es que supieron absorber las fragancias y melodías para nunca sentirse solos.

ficha Forever young

Mariela Verónica Gagliardi

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Un grito a toda marcha

La mala fe4

Año 1951, un año en que uno de los líderes más carismáticos del ámbito político, era derrocado por fuerzas militares. Un año en que Perón era desplazado por intereses de otros sectores empresarios que pretendían llevar al país hacia otro destino.

La Iglesia que tanto apoyo le había otorgado a Juan Domingo, se hacía a un lado. Ahí, en ese momento, un cura muy bonito (Walter Bruno), sube a un tren con destino a Rosario y sus palabras y acciones se convierten en enseñanzas para un pueblo que, predominantemente, era católico, que se confesaba ante una persona vestida de embajador de Dios, y que pretendía limpiar sus culpas con tan solo expresarlas en voz alta.

Una madre (Lorena Vega) y su hija (Tamara Garzón Zanca), viajando, tensionadas, desesperadas por un futuro incierto y lleno de oscuridad. Un tren que es detenido, también por la fuerza, por una huelga de trabajadores cansados de pedir lo que les corresponde. Una formación que no continúa su recorrido para hacer pensar al espectador, para inducir al diálogo interior y para replantearse tanto la historia argentina como la vida.

La iluminación tenue que va creando climas de suspenso e íntimos, hasta focalizar en la acción y el drama.

Durante el viaje surgirán temas controversiales entre los tres personajes de “La mala fe” (escrita por Leonel Giacometto y dirigida por Alejandró Ullúa) y, de ahí en más, los años cincuenta nos invadirán, hasta sentir -de algún modo- que el presente y pasado se mezclan en varios aspectos.

Cada quien sacará sus propias conclusiones de acuerdo a su ideología e inclinación política. Pero, lo más
importante es que los protagonistas dan su visión, la cual difiere de por sí bastante entre ellos; La mala fe2permitiendo que el final sea abierto. Por un lado, está clarísima la última acción llevada a cabo por el cura, aunque la moraleja y análisis no.

Como un texto que invita a la reflexión, el peronismo siempre tuvo aliados y fieles como la Iglesia y, otros, que lo repudiaron tanto a su movimiento como a sus ídolos.

El Santo envuelto en un rollo de papel, supuestamente muy valioso a nivel económico y espiritual, será el verdadero protagonista de la dramaturgia -frente al que se tramarán diferentes teorías y planes-. Mientras tanto, el sonido del ferrocarril dará cuenta del transcurso del tiempo, un tiempo que se frenará cuando el paro se despliegue sobre las vías.

Genialmente, la madre dirá que no hay de qué preocuparse ya que Evita pegará unos gritos y, como siempre, resolverá los conflictos.

Un grito o varios gritos serían necesarios para asustar, de algún modo, a quienes intentan obstruir el paso de estos viajeros.

Y, este es uno de los puntos que más resaltan durante la obra. El egoísmo de unos que prima sobre los derechos de otros. Siempre es y será lo mismo porque, la historia, como se dice: es cíclima. No existe nada nuevo, solo otros rostros que repiten versos como aprendices de sus maestros, aquellos que ya no están para atemorizar a quienes solo se esfuerzan por avanzar, por seguir, por continuar y sacar a la luz esos secretos tan bien guardados por quienes con diferentes uniformes esconden de alguna manera.

¿Matar al culpable?, puede llegar a ser una solución aunque no del todo eficaz porque, como recién mencionaba: la historia es cíclica. Podríamos buscar qué es lo que sigue a la desaparición de un líder.

¿Puede haber peronismo sin Perón? ¿Y Evita?

Los sindicatos apoyaron a éste aunque por intereses. Como siempre y como todo.¿O acaso se puede rezar una oración que no convenza?

Tentarse con lo prohibido, tenderle una trampa al más débil y continuar con un negocio fraudulento; son algunas temáticas que surgen en “La mala fe”.

Una mala fe que no solo se relaciona con el catolicismo, sino con el accionar humano. Hacer algo de mala fe, orientado a no tener principios o lealtad. Una lealtad que no siempre se puede sostener, o sí.

Eso es lo que verdaderamente, cada hombre en esta tierra, debería resolver: si continuar un mandato o rebelarse ante el sistema.

La mala fe

Mariela Verónica Gagliardi

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Un castigo que no vale la pena

Vivan las feas12

Un mundo de plástico, artificial, confeccionado para unas pocas y sobresalientes mujeres que nacieron con el don de la belleza, de una belleza que se supone y erige como tal o que tienen los medios como para lograrlo en la sala de operaciones.

La belleza seguida del éxito es lo que marca la tendencia de llevarse el mundo por delante. Mientras tanto, las no agraciadas deben ser simpáticas, cordiales y esforzarse más de la cuenta por caer bien al resto y por intentar demostrar que, también, tienen un don especial para compartir.

«Vivan las feas» (escrita y dirigida por Mariela Asensio), es una obra que pretende no serlo. Es un conjunto de testimonios que se gritan sin piedad ni miedos. “Vivan las feas”, tiene la particularidad de contar con Mariela en escena para coordinar todo desde allí. A la vez que pedalea durante toda la función, notamos como su cansancio no la extenúa y su palpitar no la abandona.

Son cinco artistas, de distintas generaciones, que esbozan monólogos y diálogos entre ellas. Parece desaparecer aquella división entre público y actrices. Todo se convierte en unidad, como si se tratara de una performance -no para admirar sino para concientizar-.

No hay cifras vigentes que determinen cuántas personas mueren como causa de la bulimia y anorexia, pero en los últimos años la ONU determinó que Argentina era el segundo país en este ranking, después de Brasil. Actualmente, nuestra sociedad sigue haciendo apología al consumismo, a los talles diminutos, a alcanzar liderazgos gracias a una imagen determinada o a triunfar por unas piernas esbeltas.

¿Quién determina que una mujer sea linda o fea?

Existen muchas leyes de talles grandes en el país pero, lo cierto, es que la minoría de los negocios de indumentaria cumplen con las reglamentaciones.

A su vez, vale considerar que el 85% de profesionales de la salud son mujeres. Sí, psicólogas y, este dato, no debe ser pasado por alto; como tampoco que muchas a los cuarenta deciden estar sin un hombre o no les queda otra alternativa.

Nuestra sociedad sigue fijándose qué mujer está sin un hombre, analizando los motivos y cuestionando por qué no quiere tener un hijo. Estos mandatos añejos, inciden en todas nosotras. Pero, de lo que podemos estar seguras es que las “feas” suelen estar casadas y con varios niños; mientras muchas de las “lindas” están desamparadas y sin procrear.

Es hora de que nos apoyemos, al menos, ente nosotras, que no naturalicemos la violencia contra nuestro género y que quienes tienen el “poder” lo usen para fijarse en lo profesional e intelectual en vez de ver cómo luce lo que no se puede cambiar sin operación.

La historia continúa con su trayecto, escuchando las vivencias y recuerdos de Ana María Castel y anhelando no tener que esperarlo con la comida recién salida del horno, con la ropa limpia y planchada, con la casa en orden. Puede ser que los hombres vean esto como una rebelión pero tuvimos tantas décadas de esclavitud que recobrar la libertad no solo nos une sino que nos reconforta.

Nadie sentiría antes, que prepararle la comida a diario era un acto de servidumbre. ¿Pero, por qué él no lo hacía? Claro, antes los hombres salían a trabajar y las mujeres quedaban al cuidado de los niños y de los quehaceres domésticos. Pero, esas mujeres de antes, ¿eligieron ese puesto?

Nadie les preguntó si preferían una u otra cosa. Los tiempos, por suerte, han cambiado y existen muchos hijos que, por diferentes circunstancias, viven con los padres.

El mundo se ha dado vuelta, sí. Y por suerte. Por un camino recorrido por muchas mujeres emblemáticas, cojonudas, inteligentes y capaces de enfrentarse a aquello que no les parecía.

Más que nunca, hoy y siempre, las mujeres debemos estar unidas, escucharnos, darle una mano a aquellas que se consumen con ejercicios físicos para gustarles a otros, a las que no pueden más por hacer una dieta que a nada las conduce.

A pesar de todo esto, los hombres se suicidan más y con cifras realmente escalofriantes, lo que indica que algo en el interior femenino indica que no quieren tirarse al vacío sino ser aceptadas.

La del cuerpo privilegiado habla, la ama de casa habla, la desafortunada habla, la que prepara los tragos (con frutas y sin alcohol para no engordar) habla y la que hace ejercicio calla.

ficha Vivan las feas

Mariela Verónica Gagliardi

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No consigo olvidarte

Estas igual6

Generalmente, cuando pasa mucho tiempo en que no vemos a alguien, sentimos la imperiosa necesidad de decir algún cumplido o comentario al respecto. No haber cambiado, en ningún aspecto, a lo largo de diez años mínimamente resuena en el aire.

“Estás igual” (escrita, protagonizada y dirigida por Gabriela Izcovich) demuestra esta hipótesis al igual que el deseo que tenemos todos por anhelar cambios en los demás. Junto a Fabián Arenillas, llevan adelante esta comedia dramática que tiene lugar en No Avestruz.

Estás igual, en esta dramaturgia, es como decir: los años, lamentablemente, no te hicieron cambiar. Pretendiendo, buscando, indagando sobre las conductas humanas; es como la pieza teatral, a modo de pequeñas escenas, argumenta sobre éstas al igual que sobre la violencia psicológica.

No solamente podemos observar a una pareja con problemas comunes de convivencia, del paso del tiempo, de acostumbramiento y del recuerdo de viejos amores; sino que estos dos grandes actores interpretarán -a lo largo de la historia- a otras parejas, a otras personas y establecerán diferentes vínculos que permitirán completar una serie de ejemplificaciones sobre un tema central que es el amor.

El amor como fuente de energía, como padecimiento, como única opción a estar con alguien, como transición a un lugar desconocido, como encuentro con un ser especial que reconforta, como excusa para recordar el pasado, como sanación a viejas heridas.

Estás igual, demuestra y confirma el talento de Gabriela, su modo de narrar lo cotidiano de una manera tan natural que se convierte en el famoso cuentito que tiene o debería tener toda expresión artística en un escenario.

Mientras tanto, Fabián se convierte en marido, ex, psicólogo, médico y persona que intenta hallarse a sí mismo. Todas sus interpretaciones lo erigirán como ser con debilidades, y por eso será útil mostrarlo con cierta autoridad, aquella que lo escudará como para que pueda manipular a sus diferentes mujeres.

Distintos hombres que encajan o no con otros estereotipos de mujeres. Variedades para definir estilos de vida y, en la mayoría de los casos, el deseo dormido o mutilado.

Una terapia que saca a la luz lo que no pudo ser, la inoperancia de un médico para tomar determinadas decisiones, el pasado que vuelve y perturba el presente desestabilizando lo que se suponía estable -y no por ello feliz- son algunas de las problemáticas que se desarrollan. La coincidencia que hay entre todas es la parte sensible del ser humano. Inclusive hasta el más fuerte, tiene su costado melancólico, motivo por el cual es posible emocionarse durante la risa y el trauma.

La acidez de una naranja es esbozada como anzuelo para recuperar aquello que se desea idílicamente. Esa acidez que no permite un amor dulce, suave y comprometido.

Junto a la práctica escenografía que se utiliza de una y otra forma, es posible que los propios actores construyan sus lugares, guardando hasta el mínimo detalle que retrata una u otra situación.

La calidez de sus miradas, retratan vidas de unos y de otros, de vos, de mí, de todos; uniendo sinsabores con música de un charango y de una guitarra -trayendo lo autóctono como cable a tierra a estas personas que se asemejan en procederes- evitando el dolor con atragantamientos y alegrías con esperanzas.

Estás igual ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Lo no perdonado

Tamorto1

«Tamorto» (está basada en la obra Arlequín de pies ligeros, Quito – Ecuador) originada en el teatro de comedia del arte italiano del siglo XVIII, con tintes tradicionales y otros vanguardistas, los cuales consiguen romper con lo estéticamente correcto y darle al público un tirón de orejas.

Detrás de las máscaras se ocultan rostros humanos incapaces de expresarse sin éstas. Los humanos estamos acostumbrados a omitir por diferentes cuestiones. Esta historia demuestra que es posible hablar y cantar todo aquello que nuestra alma precisa.

Arlequín (Jorge Costa) es el personaje principal y el eje central de esta historia que consigue llevarnos a un universo musical en que se conjugan canciones originales con mensajes ideológicos, sin anestesia.

Este personaje tan querido por el mundo artístico, está enfermo y solamente puede ser salvado por su amigo y, a la vez, contrincante Pierrot (Emiliano Larea). La fidelidad es uno de los aspectos que más resaltan a lo largo de la obra, demostrando que los sinsabores amorosos pueden ser dejados a un lado en ciertos momentos de la vida.

«Tamorto», suena antes de la función para impregnar sus melodías y versos en nuestros seres. Tamorto, continúa una y otra vez hasta que las luces se atenúan para dar paso a lo que está por acontecer sobre las tablas.

Está muerto, como tantas personas, como tantas ideologías y placeres. Arlequín es un niño que disfruta al máximo cada instante, deseando no perecer. Así es como goza al máximo de su desfachatez consiguiendo el corazón de Colombina (Romina Mónaco). Aunque no sucede todo de manera tan libre. Una doctora (Julia Muzio) es la encargada de revisar al enfermo, de diagnosticarlo y de decirle cuánto tiempo le queda. No hay lugar para el llanto así que lo que podría ser un mar de lágrimas, es desplazado para que lo verdaderamente importante sea comunicado: la política vigente.

Esta dramaturgia entrelaza discursos y mensajes de casi todos los que pasaron por el poder, jugándose de lleno a tomar partido por la coherencia.

Mientras Colombina sonríe tras su máscara, Arlequín se debate entre la vida y la muerte y Pierrot descubre todo el amorío detrás de sus espaldas. A la vez que Zanne Músico (Fernando Pérez) consigue desplegar melodías diferentes durante todas las escenas y deleitarnos con cada sonido; llega ella.

El destino no puede cambiarse en esta historia que oscila entre la comedia, el drama y la aventura desenfrenada. En cuanto las piruetas de Arlequín consiguen conmover a sus pares, las agujas del reloj son atrasadas, para luego adelantarse y darle la despedida.

Nadie se «salva» en esta obra, que vendría a ser una suerte de murga argentina. Una murga que no quiere callar y que no le teme a la verdad.

Burlarse de la muerte (Julia Muzio) y no temerle es la propuesta de la trama y, posiblemente, el deseo que todos tenemos al pensar en ella. Hacerle pito catalán a esa parca negra que, en esta ocasión, no es tan así.

Cómo no desperdiciar la vida durmiendo, sobre todo cuando los minutos están contados y no podrán recuperarse al día siguiente. Una forma de hallar y hallarse, de efectivizar aquello que se merece nuestro tiempo y aquello que tiene que deshecharse por completo.

¿Un amorío, quién no lo ha tenido o, al menos, pensado?

Tamorto refleja las conductas humanas, haciéndose cargo de todas las elecciones. Estos personajes tan adorables, permiten que la crudeza de sus palabras resuenen en el ambiente hasta aceptar que lo espontáneo es más aceptable que las frases armadas.

Arlequín tiene pies ligeros, es ágil y sagaz. No le teme a nada ni a nadie, solo que desearía quedarse con su amada y continuar con sus andanzas.

Tamorto ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Prisión perpetua

Los hijos de Eva1

Los manicomios son lugares tan fríos y desesperanzadores que, en general, parecen figurar en extremos de un mapa, aislados de cualquier mente capitalista.

Ellos necesitan recibir ayuda para estar mejor, para sentirse mejor; pero los intereses de quienes ocupan puestos políticos parecen girar hacia otros lados, en busca de sus propios bienestares.

Es la tercera temporada de “Los hijos de Eva” (escrita y dirigida por Diego Doello) una obra que indagó sobre esta problemática social, en el terreno de la salud, rescatando aquellas cuestiones tan íntimas de los “enfermos” que pudieron esbozar en diálogos la cotidianidad del Borda, específicamente de un pabellón. La obra eligió al Auditorio Losada como espacio para seguir transmitiendo esta pieza teatral y social tan importante.

Juan (Ulises Puigrós) es el protagonista de esta historia, un joven que dice ser el hijo de Evita. Nadie se anima a cuestionárselo ni a decir lo contrario o su parecer. Él está conforme con su historia, sea esta verdad o mentira. Y de eso se trata estar encerrado, de encontrar el modo de llenar aquellos vacíos y heridas abiertas con recuerdos nuevos -sin importar su procedencia-.

La dramaturgia está llena de códigos vinculados a la comedia y al drama, motivo por el cual podrían convertirla en una u otra. En esta ocasión se entrelazan ambos géneros dada la veracidad de los hechos.

Si se deja de lado, por un momento, la realidad; el espectador puede disfrutar de relatos y diálogos muy entretenidos y originales. Sin embargo, la dosis de realidad es imposible descartar y esto provocará un viaje humanitario en que cada persona sentirá algo relacionado con su identidad.

Personajes que son personas, que están en un cuarto intentando sobrevivir, imaginando un aire puro y renovado, una rutina y un modo de ver la vida muy conformista pero necesario. Seres que buscan sorprenderse a sí mismos con palabras, gestos y conductas; que recrean el mundo externo en una pieza.

¿Pueden imaginar qué siente una persona que jamás ha conocido el afuera?

No por ser mejor un espacio que otro, sino por no poder comparar, por no saber qué ocurre del otro lado, por tener la imposibilidad de ver un noticiero, escuchar la radio, saber. Eso es lo que se le quita a uno, a varios, a todos los internos.

Ellos transmiten, están, cumplen con sus necesidades básicas y duermen temprano para que nada malo les pase. Aunque lo malo es lo que se oculta, lo que se tapa con todas las fuerzas como para no sufrir.

Ellos son tildados de locos para quitárselos de encima, para que no preocupen al resto de los mortales que precisan ver con otros ojos.

Quitados del camino y encerrados, ya no existe perturbación posible al sistema, a un sistema voraz, egoísta y feroz que aniquila a cualquier idealista.

Una caricia, una canción, un sector privilegiado, un abrazo, ese aroma a encanto que se transforma en apego necesario para no perecer en el intento. Lo más noble y cariñoso puede observarse a lo largo de “Los hijos de Eva”.

Evita o Eva. Cualquiera de ellas, la escogida por cada uno de ellos. Una más importante que la otra, más histórica o noble. Más real o imaginaria, como las historias, como las anécdotas, como el plato de sopa sin nutrientes y el mordisco a una manzana que rueda cual pelotita por el piso de una habitación -que día tras día revive, se llena de alegría y muere al apagarse la luz-.

Un sistema sanitario en debacle total, con personal médico totalmente inoperante es lo que se pretende mostrar -traspasando el escenario-. Quien sienta incomodidad al internalizar las escenas de la obra, podrá sentirse satisfecho y humano. La barrera o el límite o fragmentación entre actores y público, desaparece dándole paso a lo solidario.

La complicidad es el factor más importante, aquel que despierta una sonrisa en el que estaba triste y una frase alentadora cuando sea oportuno. Claro que todas las desgracias no pueden evitarse ni todos pueden lidiar con esos fantasmas tan fuertes, aquellos que son capaces de convertir un juego en tortura.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Todas las voces, todas

En la búsqueda23

Cómo observar una obra que no es una obra, conceptualmente, sino un estilo de performance.

Qué decir sobre una historia que parece comenzar y terminar a pesar de que no tener un eje temático tradicional.

«En la búsqueda» (escrita y dirigida por Néstor Romero) se desarrolla durante una audición de teatro en que un importante director pretende escoger una trama para su nuevo proyecto. De ahí en más, todo lo que estos artistas imaginen e interpreten en escena será una especie de construcción en vivo.

El Teatro La Mueca, con su espacio oscuro, les permitirá crear todo lo que sus mentes les permitan, dando pie a una historia dramática, cómica, absurda, voraz y con todos los ingredientes necesarios como para que el público disfrute, se conmueva y ría durante la función.

Con toda la frescura de sus personajes, cada uno de ellos justificará sus elecciones y argumentos a partir de un escritor famoso del universo teatral. En cuanto a la escenografía, ésta no tendrá sentido de ser, motivo por el cual su ausencia determinará que los actores se apoderen de las tablas.

Causalmente, cada personaje tiene un sentir que se vincula con su misión en la vida, la misma que le permitirá perseguir su objetivo hasta hacerlo valer en lo más alto de la cumbre. Y el hacerlo valer no tiene que ver con un status económico sino con ser escuchado y validado, con tener un lugar en el que se tenga en cuenta su parecer.

Lo que parece ser un intercambio de ideas, se irrumpe con la llegada de un personaje ajeno a la futura obra de teatro. Este personaje hará titubear a todos los presentes con su discurso anecdótico, haciéndolos inclusive hasta temer por sus vidas. Las palabras de esta persona les demostrarán cuánto camino les falta por recorrer y cuán presos están de sus propias reglas.

Quien imparte las órdenes no tiene muy en claro hacia dónde se orienta su misión. Solo pretende encontrar material, indiscriminadamente, apropiándose de verdades ajenas. Su rol se va desdibujando a medida que los “alumnos” encuentran avanzar con los relatos y actuaciones. Estos relatos se van intercalando unos con otros, ágilmente, permitiendo que cada uno tenga su momento protagónico y, a su vez, permitiendo la identificación con los espectadores.

«En la búsqueda», es una pieza teatral que no se puede criticar negativamente porque se constituye como proceso de creación continuo. Entonces, ¿cómo decir si un actor interpreta mejor un personaje que otro o que tal voz tiene más proyección que otra?

El amor, el deseo, la pasión, la muerte y la violencia son algunos de los temas abordados durante esta dramaturgia colectiva que parece haber sido escrita por todos y, sin embargo, lleva un solo autor. Y acá me detengo para resaltar la escritura de Néstor Romero, quien está dotado de una mente abierta -desde la que surgen voces con matices muy diferentes unas de otras-. La obra se disfruta de comienzo a fin y quienes estamos en las butacas podemos dar fe de ello. Nunca vi tantas cámaras de fotos y filmadoras pretendiendo capturar esos momentos e imágenes únicos.

Cada quien se verá allí arriba, se verá reflejado y querrá ver una y mil veces al actor que interpretó su pensamiento. La libertad parece estar y quedarse para que convivan seres tan diferentes, con estilos de vida, vestuarios, modos de expresión e ideologías antagónicos.

Pero, cuando todo parece acabar, el conflicto vuelve a instaurarse, a sacudir a quienes más aferrados estaban a sus monólogos y a abrirse -de verdad- para conectarse desde lo más profundo con sus compañeros. ¿Cómo interpretar desde la razón y sin el sentimiento? ¿Cómo pretender promover un razonamiento sin creerlo con anterioridad?

Una coordinación de movimientos es convertida en coreografía, hasta que la palabra se instaura para quedarse. Buscar, correr, sorprender, demostrar conocimientos, quedarse quieto, transmitir desde lo corporal, desde una simple mirada. Estas son algunas de las acciones que más se visualizan durante la performance. La propuesta queda abierta y no es rígida, permitiendo tener dos lecturas posibles.

¿Será Samanta una persona peligrosa o, desde su ingenuidad, pretenderá convertirse en estrella?

En la búsqueda ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Un superhéroe anti caries

Clemente10

La nueva propuesta de Gustavo Salgado invita a los niños -y no tanto- a aprender sobre la higiene bucal, conociendo aquellos detalles necesarios para que las bacterias no encuentren alojamiento.

«Clemente, el diente desobediente» es el título de la obra infantil que narra las travesuras de un niño que optó por no hacerle caso a su mamá. Como consecuencia de ello, tendrá que aprender a corregir su mentalidad, dándole importancia a la palabra de quienes más saben.

La dramaturgia, con un lenguaje cordial y entretenido nos lleva por un camino no abordado, en general, por el mundo artístico.

¿Cómo se le enseña a un pequeño, haciendo que le importe?

Se sabe que no hacer caso o actuar de manera contraria a lo que el adulto pide, es muy frecuente. Entonces, ¿las campañas de salud y preventivas, están cumpliendo con sus propósitos?

Evidentemente, no.

Dientes de leche, dientes definitivos, cepillo de dientes, pasta de dientes, hilo dental, torno y dentista conforman el universo de esta pieza artística. En torno a éstas surgirán canciones y personajes que cumplirán con sus cometidos.

La variedad de colores y el modo en que Clemente aprehende, motivarán a los niños presentes en la sala de NoAvestruz a que aplaudan su evolución y entusiasmo.

¿No podré comer mas cosas dulces? – pregunta el niño en cierto momento de la obra.

Claro que sí, le irá respondiendo el superhéroe de esta obra. Y, llama poderosamente la atención que por fin un hombre profesional y que cura, lleve la capa.

Al ritmo del rock, esta campaña dental irá contagiando de sabiduría a los más chiquitos y recordándoles a los adultos su responsabilidad.

La bacteria estará disfrazada de bruja, para intimidar a este niño-diente y darle una lección. Claro que el dentista lo salvará, aunque no sin pasar por alto la importancia de estar sano y tener conciencia de ello.

No solo un dolor de panza hará reaccionar a Clemente, sino la oportunidad de familiarizarse con un mundo de palabras, el cual le otorgará el tesoro del aprendizaje que no abandonará jamás.

Todos los niños-espectadores estuvieron atentos durante toda la función y, al salir de ésta, adquirieron el disco para escuchar en sus hogares.

Tres actuaciones conducen la historia, una historia muy bien narrada, interpretada y colmada de ese ingrediente tan necesario para los infantes llamada: ingenuidad. No existen insultos ya que la única defensa que tiene uno frente a otro es la información. Ésta se torna fundamental e irremplazable.

Clemente, un diente que disfrutaba de comer golosinas tanto como de jugar y que conoció la forma de seguir haciéndolo pero sin dañarse.

Clemente, el diente desobediente ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando no veo, todo funciona bien

Coprófagos7

Seis escenas son las encargadas de narrar un panorama que, hace mucho tiempo, aqueja a la humanidad: la libertad de expresión. A partir de esta temática, constantemente, se enfrentarán conceptos democráticos con autoritarios. Aunque, también, se hará notar al espectador cómo lo democrático suele ser egoísta para las minorías.

La compañía de teatro “Comedias negras”, estrenó su nueva obra llamada “Coprófagos en su tinta” en el Teatro El Cubo. Esta nueva propuesta del director Claudio Gotbeter muestra y demuestra la difícil tarea de encontrar y hallar aquel lugar tan soñado.

En tono de humor negro y con diez personajes caracterizados deleitosamente, cada uno de éstos tiene su momento para expresarse a sí mismo y al resto lo que siente, lo que busca y lo que pretende de la vida.

Girando sobre un mismo eje, sin darse cuenta que al finalizar la rueda volverán al punto de partida; ellos siguen y siguen.

Tropezar con un mismo obstáculo pareciera ser la fórmula perfecta y antagónica de estas personas que vendrían a reflejar las conductas, estereotipadas, de una sociedad que se fragmenta, que se erige como distinta a otra u otras hasta verse en el ombligo ajeno, presa de tantas palabras que no consiguen formular un nuevo destino.

Juntos, dormidos, como acampando en un sitio diferente, se despiertan creyendo haber encontrado un nuevo rumbo. Es sumamente interesante ver cómo el director encontró la manera de crear una dramaturgia tan real como ácida, tan verosímil como triste.

«La peor opinión es el silencio” – dice uno de los personajes durante la historia. Irónica y absurdamente, es el silencio lo que menos abunda a lo largo de esta pieza teatral humorística. No es fácil hacer reír y, menos aún, pretender que los espectadores indaguen sobre ciertos asuntos cotidianos.

Un grupo de personas en busca de un mejor destino, dentro del que algunas intentarán cambiar al sistema y, otras, resignarse para no enfrentarse con nuevos modelos que podrían fracasar. El temor al cambio, a lo desconocido, a aquello que convierten en fantasma y huyen moviéndose sin un rumbo elegido.

Esta “familia” quiere manejarse mediante la unanimidad, hasta que se da cuenta que es practicamente imposible llevar a cabo este tipo de mecanismo. Se lo replantean una y otra vez, filosofando, intercambiando opiniones y fundamentando sus propias hipótesis; hasta que algunos concuerdan con que la mayoría tiene razón y la mayoría nunca se equivoca. Esbozado esto, surge la democracia como tipo de gobierno, encontrando que existe una minoría a la que no se tiene en cuenta, de la que solo se pretende modificar su pensamiento para acoplar al grupo predominante.

¿Y si la minoría no está de acuerdo?

El término coprófago está asociado con comer materia fecal. Sin lugar a dudas que se lo relaciona más con animales que humanos, aunque en esta obra se deduce su acepción relacionada enteramente con la política, con los políticos y con el egoísmo reinante en el mundo.

Frases populares que pretenden justificar la irracionalidad de quienes pretenden tener la razón, olvidándose o queriendo simularlo al menos, son las que van decorando las escenas, al igual que sus cantos y deducciones.

Después de tanto hablar, la palabra es repudiada por todos, entendiendo que tanto fervor los agobia, llevándolos hasta el hartazgo. Así, descubren que existen otras formas de comunicarse, como el canto. Y si bien la palabra continúa, no se habla, se la acomoda con melodías en que vocales y consonantes se lucen.

Hay cuestiones que no son tan graves como parecen, hay cosas que se agrandan más de lo necesario. Tal es el ejemplo del famoso mosquito llamado dengue, un insecto capaz de tantas cosas y tan incapaz de otras.

Las obsesiones y la paranoia social se apoderan de los discursos de estos humanos en busca de lo que necesitan y no se atreven a descubrir. Como tantos otros, hacen prevalecer la frase: “muerto el perro, muerta la rabia”.

Están quienes pretenden desalentar con malos augurios a aquellos que se ponen metas, están quienes intentan por todos los medios generar mala onda, infectar con pensamientos negativos los proyectos de los soñadores y están los que definen sus vidas están invadidas de mala suerte. La mala suerte es generada por cada uno, más allá de una cuestión azarosa, al igual que la dictadura versus la democracia, al igual que todo lo que un hombre o mujer elija sin tener que echarle la culpa a alguien, haciéndose cargo de sus pensamientos y acciones.

Coprófagos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Patricio Orozco

Patricio OrozcoCientos de años pasaron desde la muerte de Shakespeare y jamás pasó de moda. ¿A qué factores crees que se deba esto?

La obra de William Shakespeare describe el alma humana como nadie. El alto nivel poético y la precisión con la que llega al nervio del hombre para develar los más secretos sentimientos, es única. Es por esto que sigue vigente y es un clásico universal. 

¿Cómo se originó el Festival Shakespeare en Argentina y por qué motivo decidiste que las entradas sean libres y gratuitas?

Soy un apasionado de la obra de Shakespeare y Beckett. Siempre he tenido una profunda admiración por estos dos autores que han descripto la condición humana y su contexto existencial como nadie.

Desde 2006 dirijo un festival reconocido mundialmente en honor a Beckett, y siempre tuve pendiente la cuenta con Shakespeare. En junio de 2010 comencé a trabajar en la producción de lo que luego sería el 1er. Festival Shakespeare de Buenos Aires. Finalmente, después de muchos meses de trabajo, en febrero de 2011 pude darle forma a la primera edición.

El éxito fue inmediato, con todas las funciones con localidades agotadas y gran repercusión en la prensa. Se gestó así un festival que es único por su temática en Latinoamérica. Así se estableció una cita anual entre el público argentino y artistas e investigadores nacionales y extranjeros apasionados por la obra de este autor.

Quiero agradecer especialmente a las personalidades de ámbito de la cultura que desde un primer momento se acercaron y nos brindarnos su apoyo: Kive Staiff, Duilio Marzio, Carlos Kaspar, Oscar Barney Finn, Beatriz Sarlo, Jorge Dubatti, Salo Pasik, María Comesaña, Mónica Maffía, entre otros.

A las pocas semanas de finalizado el 1er. festival, luego de una reunión en el  Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se cristaliza la posibilidad de realizarlo en 2012 en la modalidad de co-producción junto a empresas privadas que también deciden apoyarme. El Festival toma una nueva dimensión y se presenta con una amplia oferta de espectáculos, talleres y actividades recreativas que se ofrecen de manera gratuita. Prestigiosas instituciones internacionales suman su apoyo como la Royal Shakespeare Company, La Shakespeare Birthtrust Foundation, LAMDA, Universidad de Florida (USA), y personalidades como Harold Bloom o Stanley Wells, entre otros.

Así, todos los años puedo concretar mi idea de incluir diferentes disciplinas en la programación del Festival, como danza y música renacentista, cine, ópera, bicicleteadas y el recreacionismo medieval; además de los talleres y la master class, que aportarán una mirada más amplia y enriquecedora sobre la obra de William Shakespeare y su contexto histórico.

En 2014 ya tenemos la capacidad de poder producirlo íntegramente desde Próspero Producciones. Sumamos nuevas instituciones que nos brindan un importante apoyo: la Embajada Británica en Buenos Aires y el British Council. El Gobierno de la Ciudad deja de co-producir y pasa a ser auspiciante de este evento y de esta manera sigue garantizando que sea gratuito para todos los vecinos.

Es enorme la emoción y el orgullo que siento al ver cómo mi iniciativa ha tomado vuelo y ahora puede ser disfrutada por  mayor cantidad de vecinos posible. Como porteño, amante de esta ciudad y del teatro, estaré por siempre agradecido a todos los entusiastas que año a año se suman. 

Inglaterra y Argentina, dos mundos muy diferentes y, sin embargo, se pueden adaptar perfectamente los escritos.

Shakespeare nos propone un mundo en sí mismo, más allá de los límites geográficos o políticos que se impongan. Culturalmente, su universo atraviesa a toda la humanidad. 

¿Considerás que a partir de Shakespeare es posible transmitir verdades que de otro modo serían «mal vistas»?

Creo que todos los buenos dramaturgos abren un espacio del alma humana que permite conocernos y reconocernos en el otro. Esas «ventanas» del alma suelen ser grandes transmisoras de verdades.

Existe un público amante de los clásicos en el teatro y otro que los repudia de algún modo. ¿A qué crees que se deba esto más allá de a un gusto personal?

No conozco gente que repudie a los clásicos, quizás algunas personas hayan tenido malas experiencias con algunas puestas. A veces se tiene un poco de prejuicio con los clásicos y se los cataloga como obras «viejas», pero los clásicos son clásicos porque son excelentes no por viejos.

Muchas funciones a sala llena demostraron el éxito del festival que tenés el honor de haber fundado.

Sí, es una alegría enorme ver que año a año acercamos la obra de Shakespeare a cada vez más gente. Ese es el objetivo del festival.

¿Cómo es el proceso de selección de obras y qué parámetros tenés en cuenta, junto al resto del equipo, al momento de elegir aquellas que formarán parte de la nueva edición?

Todos los años contamos con un jurado compuesto por artistas y académicos que selecciona las obras. 

Uruguay también forma parte a partir de este año de la gran movida cultural protagonizada por William Shakespeare.

Sí, desde este año dirijo también el festival en Uruguay. Hemos tenido un gran recibimiento y apoyo del público. Es muy emocionante ver cómo este pequeño sueño va tomando cada vez más impulso en la región.

¿Qué sentimientos van confluyendo en tu ser cada vez que ves una dramaturgia o adaptación del autor?

Me gustan las adaptaciones, me gustan las representaciones más clásicas. Siempre siento alegría cuando veo un nuevo estreno shakesperiano. Incluso las representaciones en las que me aburro mucho, ahí también encuentro algo para aprender. 

¿Por qué Shakespeare y no otro?

Desde el año 2006 dirijo el Festival Beckett de Buenos Aires. Comparto también la pasión por este gran autor irlandés.

Shakespeare es el autor de las palabras y Beckett el de los silencios, así que tengo bien balanceadas mis pasiones.

Mariela Verónica Gagliardi