*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La cultura es un derecho y no un accesorio

Fanfarria Da Vinci16

En Buenos Aires no toleramos a aquellos políticos que destinan los fondos a satisfacciones personales o a egoísmos extremos o a circunstancias que los dejan en evidencia. Siempre, quienes nos dedicamos al ámbito cultural, deseamos que haya presupuesto para las diferentes ramas del arte, de la educación y, quién más quisiera, de las artes escénicas.

En Rafaela (Santa Fe), ocurre lo contrario. Muchos vecinos, critican negativamente al ámbito cultural por promover la cultura y por seguir avanzando año tras año. Por recuperar una construcción tan simbólica como la del Viejo Mercado y convertirla en Centro Cultural, por hacer que la ciudad cada día esté más bonita, artísticamente, y por lograr aquello que se dice y no siempre se siente: que la cultura sea un derecho, no algo para una élite.

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Así, quedó demostrado, en la Apertura del 11° Festival de Teatro de Rafaela -que comenzó hoy- cómo la sociedad rafaelina necesita del teatro, necesita de la cultura, cómo se la apropia ya no como accesorio sino como parte de su vida y cómo desde el desfile en el microcentro hasta la última función en La Máscara, colmó de vecinos felices cada butaca y cada espacio.

Y no existe pretexto para afirmar que la función gratuita tuvo más público que las pagas, porque todas tuvieron éxito.

La fiesta comenzó con Fanfarria Da Vinci (con la intervención del artista Víctor “Tomate”Ávalos, de Buenos Aires), un grupo de músicos cordobeses que desfilaron junto a un dragón enorme, armado con globos, de distintas formas y tonalidades: rosa, blanco y negro -que son los colores elegidos para la artística de este año por el Festival-.

De esta forma, a las 18 hs pudo disfrutarse de pura música, ejecutada por actores circenses que al ritmo de instrumentos de viento y percusión, consiguieron la adhesión del público a lo largo de las calles. Niños de diferentes edades, muchísimos adultos y varios perros que querían escuchar el espectáculo sin ser pisados.

Estamos en invierno y, sin embargo, se sintió verano, en medio de un corso en el que todos esperaban mirar al dragón, tocarlo y sacar cuantas fotos puedan.

Luego, una larga fila nos esperó en el Teatro Municipal Manuel Belgrano para escuchar tanto al Secretario de Cultura (Marcelo Allasino) como al Intendente de Rafaela (el Arquitecto Luis Castellano).

Secretario e Intendente Rafaela

A diferencia del año pasado, esta vez, sus discursos estuvieron más cargados por la emoción y la firmeza de que están por el camino indicado y lucharán contra todo tipo de boicot.

Fue, realmente, una inauguración conmovedora y caben resaltar algunas frases dichas por ambos íconos de la Cultura rafaelina.

«El bien común está en boca de todos (…) Hay quienes se resisten al cambio y hay quienes lo abrazan. Este Festival es una muestra contundente de ese cambio que estamos viviendo como comunidad, es un ejemplo de transformación. Para algunos, el arte sigue siendo un espacio de regocijo elitista, un lujo para pocos o un accesorio prescindible; para otros, una forma de abrir puertas, generar vínculos, un espacio para reconocernos, repensarnos, encontrarnos» (Marcelo Allasino).

También hizo hincapié en que el festival llega a quienes pueden y a quienes no, a los que están en el centro y en los barrios, a las localidades con salas y a los que no las tienen.

Luego, tuvo la palabra el intendente Luis Castellano: “El Festival es una fiesta popular en la Ciudad de Rafaela (…) La cultura y el teatro nos ayudan a encontrarnos.

Popular, encuentro, derechos, cultura y arte; fueron algunas de las palabras que circularon en ambos discursos y que desean quedarse impregnadas en el imaginario social. Como quien sopla el molinillo de viento con un aire de esperanza a que todo cambie a favor o a que, al menos, todo el esfuerzo de más de una década no sea en vano.

También, el Licenciado, se refirió a los inmigrantes -haciendo un breve recorrido por la historia- y recordándonos que fueron ellos quienes colocaron las primeras semillas cuando la tierra era tierra y quisieron crear cultura para ellos y para el futuro.

Ya llegada la noche, el grupo La Pipetuá (de Buenos Aires) hizo su aparición en escena con
La Pipetuá 13 añosun show increíble, aplaudido de pie por los espectadores y demostrando el talento que lo caracteriza desde siempre.

La edad del pavo es el nombre de su espectáculo (dirigido por Teresa Duggan y La Pipetuá), que con un sello se distingue de otros de su género. Mezclando y fusionando el clown, circo, música y destrezas físicas; consiguen un éxito arrollador que puede verse plasmado en cada uno de sus números -los cuales llaman la atención por su lenguaje cotidiano y de fácil llegada al público, por su feedback, por el carisma que tienen de principio a fin y por la excelencia y perfección de todo lo presentado en el show-.

Utilizando la música como principal soporte, a partir del que surgirán pruebas físicas y tradicionales del mundo circense, jugando entre ellos como verdaderos pavotes, realizando chistes sonsos y que, sin embargo, despiertan las carcajadas del público y recreando el universo infantil y para todo público en que justifican cada una de sus elecciones.

Burbujas pequeñas, medianas y gigantes que sirven como contenedoras de cuerpos. Saltos a través de diversos objetos, canciones diversos estilos que logran describir paisajes y sensaciones. Instrumentos de viento, de percusión y todo aquello que escojan para sacarle sonido; ocurrirá a lo largo de este evento.

Los cuatro artistas, cada uno en lo suyo y en lo que mejor sabe hacer, generarán distintas situaciones cómicas y dignas de ser admiradas. Cómo con lo simple y desde lo simple se puede crear algo enorme y de calidad. Fruto del tiempo que permanecen juntos, de su perfeccionismo y de la vocación que con solo mirarlos segundos podemos confirmar.

Caños móviles, que cobran formas, desplazamientos que inundarán de alegría esta función, consiguiendo identidad. Aquí, allá, y en cualquier lugar por el que pase La Pipetuá; es un fenómeno que garantiza pasar un fantástico momento, un delirio tras otro y esa esencia que nos traslada a esos momentos en que éramos chiquitos -como los niños que venían gateando en la oscuridad para verlos cada vez más de cerca-.

Al finalizar esta obra, comenzó en el Teatro Lasserre, Muñeca (de Armando Discépolo,
Muñecadirigida por Pompeyo Audivert y Andrés Mangone). Este drama exhibe al amor en todo su esplendor. Al capricho como sensación irreparable y a la fortuna como la explotación más deshonrosa.

¿Quién es muñeca? Una mujer hermosa que con sus palabras y calidez, se desplaza como si sus pies patinaran y su cuerpo no le pesara en absoluto. Como un objeto que es adquirido, expropiado y utilizado a merced de Anselmo -un hombre espantoso, millonario y con una personalidad ambigua-.

Salida de un placard, se une a la aventura de un grupo de amigos que se debaten entre carreras de caballo, drogas, alcohol y algo de música. Apoyados por un cellista que, además, les hace la ambientación sonora en vivo, estos hombres no recorren la vida sino que la atraviesan. Desean comprar escenas y evitar otras. Hallar a la muñeca que huyó y volver a plasmar la vida tal cual era. No importa quién es ella en verdad sino lo que significa para Anselmo y para su débil situación.

Entre disfraces, glamour y un desfile de bebidas; las noches pasan una tras otra sin interesar nada más. Intentando que el titiritero haga sus jugadas y cada uno de sus caprichos se satisfaga, haciendo aparecer la política (como en todo texto de Discépolo) y utilizando a Uriburu para demostrar que ni un militar ni un radical podrán cambiar la situación en que se vivía y vive. Que todos son parte de lo mismo y, quizás por eso, ellos se encierren en la mansión para disfrutar, de algún modo, aquellos “placeres” de la vida.

Muñeca es una figura, una imagen, un fantasma que se pierde y aparece cuando lo invocan y todo lo que desearían otorgarle.

Cuando no está, los amigos parecen estallar de ira, de dolor infundado y de delirios cada vez más grandes.

La traición es aquello irreparable que surge en esta dramaturgia y que no tendrá más remedio que la tragedia a flor de piel. Como aquel sol que no saldrá jamás y aquellas sábanas que no volverán a alojar a la deseada.

Con actuaciones realmente impecables y una dirección majestuosa, esta versión consiguió crear interrogantes en cada uno de nosotros.

Esta obra fue estrenada por primera vez en 1924 y transcurridos noventa años, hay cuestiones que siguen iguales, otras que se han podido modificar y algunas más que reinarán en todos los humanos.

Mientras tanto, la muñeca de porcelana, ese adornito insignificante para unos e importantes para otros podrá recorrer cada minuto de las vidas de estos patriotas sin patria y la alienación que los invade, hará que no puedan descubrir cuando están despiertos, dormidos, viviendo o muriendo.

Para cerrar la noche, una comedia dramática llamada Doberman (escrita y dirigida por Azul Lombardía), se encargó de materializar muchas risas como al principio de la tarde.

Doberman

Mónica Raiola y Maruja Bustamante, consiguieron formar una dupla exquisita en que demostraron sus dotes para interpretar a unas amigas, más bien conocidas, que tienen algunos asuntos que solucionar.

La primera, una mujer ama de casa, con una sencilla vida; y, la segunda, una madre de seis hijos y un esposo decadente; conformarán la escena de Doberman. Una única escena que se desarrollará en la cocina de una de ellas, mediando la palabra como principal argumento.

¿Qué buscan dialogar tanto?

Con un lenguaje burdo, grosero y súper real en nuestros tiempos; ambas se debaten entre la ironía y la violencia verbal. No cabe revelar el asunto de sus charlas ya que la dramaturgia llegaría a su fin pero sí mencionar los dos personajes tan bien conformados por Mónica y Maruja.

Mónica, luciendo como tímida, sencilla e introvertida; mientras Maruja se va convirtiendo en esa raza de perro tan temida por algunos.

La agilidad en la manera de hablar de una, y la lentitud en la forma de esbozar la palabra de la otra, van delineando la trama de Doberman -una pieza artística que no solo genera tensión y expectativa sino que convierte el drama en comedia y la comedia en drama de un momento a otro-.

Azul Lombardía consigue esta ambigüedad y moldea cada uno de los diálogos para que las actrices sientan comodidad y puedan generar la sorpresa en el público.

Sentadas alrededor de una mesa, durante casi toda la obra, no precisan moverse si lo que tienen para decir pasa por otro lado.

Una llamada en el contestador, una visita inesperada, una enfermedad utilizada para manipular y toda la ferocidad de una mujer que se siente despechada y minusválida. En cuanto esto sea creído y justificado, el peor ataque podría aparecer.

La composición del perro conmueve, permitiendo que veamos cada detalle -desde sus ojos, su expresión en el rostro, su manera firme y convincente al caminar, al moverse- y esa delicadeza en que se escoge qué decir y en qué momento. Como si un animal pudiera hablar, que de hecho lo hace pero con otro lenguaje. Quizás más expresivo como el que puede notarse sobre todo al llegar el final de esta gran puesta en escena.

Tres estilos de obras totalmente diferentes, con vestuarios bien caracterizados y ambientaciones que permiten delinear la historia en cada una de ellas; fueron las primeras en pasar por este Festival que, una vez más, está generando muchísimas expectativas en los vecinos y en público de provincias aledañas que se traslada, al igual que Sabor A Teatro; para observar de cerca este fenómeno.

Mariela Verónica Gagliardi

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Paradise city

The human sacrifice

Una escenografía de todos los colores invita a conocer esta historia que simula un mensaje opuesto al real. Tal es así que nos dejaremos obnubilar por luces, por una decoración extremadamente sobrecargada y un universo que deberemos ir desmenuzando si es que queremos ingresar en el código propuesto por Roberto Corvatta (quien escribe y dirige The human sacrifice).

La estética de los personajes también los vuelve atractivos y éstos pueden interpretar -al extremo- sus propósitos.

Esta historia se desarrolla en la terraza de una casa de clase alta que es tomada por un grupo de personas. Este grupo está conformado por dos familias enfrentadas -al igual que los Montesco y Capuleto- pero de los años setenta en Argentina.

Una época controversial en nuestro país que, aún en nuestros tiempos, sigue provocando discusiones inentendibles y provocando la piel de gallina en aquellas personas que  tienen memoria.

Ambas familias están integradas por matrimonios e hijos que se buscan, se desean, juegan -como cualquier niño- y se conectan todos tanto racional y como irracionalmente.

¿Cuál es el simbolismo de estas personas? ¿Qué propósito argumental tienen?

Suceder en el poder al líder que acaba de morir y, dicha sucesión, estará íntimamente relacionada con Videla. A éste no se lo menciona pero sí se hace alusión a su gobierno de facto, a integrantes de su familia y a determinados detalles como para comprender con exactitud que la política -sobre todo durante el proceso militar- estuvo a cargo de personajes indeseables que solo buscaban salirse con la suya sin importarles las consecuencias.

Esto se siente, se percibe, se huele aún sin aroma real. Todo abuso está presente, se palpa sin tocar y se consuela sin importar. Los actores son los encargados de ejemplificar todos los cliché que están plasmados en cada una de las escenas que se van esfumando, al igual que en el cine, como fade out, hasta fusionarse con la siguiente. Varios recursos del séptimo arte están presentes y puede disfrutarse tanto a nivel visual como sonoro. De hecho, las canciones que se esbozan en ciertos momentos de la obra, son súper pegadizas y conocidas por todo el público.

«The human sacrifice» es una comedia satírica que surge y se zambulle en el código kitsch (movimiento barroco de los que se destacan Pierre Commoy y Gilles Blanchard), que realza todo lo que se desea subrayar.

Un niño (Román Tanoni) que no es tenido en cuenta, que representa a alguien trascendente para la historia pero que no tendría sentido revelar. Este joven que no consigue la libertad ni ser alguien que desea -como ocurría antes de la democracia-.

Es muy importante resaltar estas cuestiones ya que no pueden ignorarse por más escalofríos que produzcan. Mientras los colores y lo absurdo de la dramaturgia intentan narrar, relajadamente, tantos acontecimientos, tragedias, lucha de poderes, faltas de códigos, ignorancia, maldad, egoísmo, caprichos, abusos de poder y artilugios sanguinarios; un golpe -en este caso no de Estado- cuasi trompada estalla en vivo.

El momento de cobardía es dejado de lado por el público, quien decide seguir absorto. Después, al finalizar, los comentarios fueron y serán muy distintos -como cada uno-, sin demasiada explicación. Cada quien siente lo que su cuerpo y fuerzas le permiten, en cuanto el ring lo permita, el día más feliz se termine o los roces transgredan todo oportunismo.

La sonrisa de ellos y nuestras se esbozan, permanecen… hasta que el líder nuevo se retrata para abolir, como todo. La vida sigue igual, como un carnaval inexplicable de emociones en que se puede digerir todo lo surgido.

Sea como fuere, en todo circo siempre habrá payasos que intenten llevar las miradas cuestionadoras hacia la diversión. Como un chapuzón en el agua fría o un fiesta premeditada.

Esta historia no termina como Romeo y Julieta aunque existen varias similitudes.

No existe sacrificio cuando el egoísmo está en la cima, ni modo de entender lo injusto e indeseable.

ficha The human sacrifice

Mariela Verónica Gagliardi

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No hay que juzgar antes de conocer

Shrek

Los cuentos de hadas, princesas, príncipes y demás personajes tradicionales para niños; no tienen el mismo lugar ni la misma enseñanza.

Aquellos pobres pequeños que se sienten muchas veces obligados a vestirse de una manera, con un color que se supone femenino o masculino, a frecuentar determinados lugares y a utilizar ciertas palabras por mandatos sociales; no tienen espacio en esta comedia musical que está basada en la película Shrek (la cual se origina gracias a la novela de William Steig).

En el año 2001 se lanza el film que tino de verde la historia del ogro, el prejuicio de lo que se consideraba como desagradable, poco estético, anti-heroico y feo. No es en “Shrek, el musical” (dirigida por Carla Calabrese) que un príncipe rescata a la princesa que se halla prisionera desde los siete anos.

Una puesta en escena con todo lo que tiene que tener un musical para brillar y destacarse, para entretener a chicos y grandes, para hacer revivir el film estadounidense, sus momentos más tensionantes y dignos de disfrutar en familia.

Los cuatro protagonistas: Shrek, Fiona, Burro y Lord Farquaad; son increíbles. Con un carisma sorprendente, con talento único y con esa gracia que se precisa para llevarse al público en el bolsillo enseguida.

Así es Shrek que cuenta su sufrimiento, como sus padres le dieron libertad y el sintió abandono; el Burro que tiene mucha suspicacia y necesidad de tener un amigo; Fiona que desea todos los días de su vida poder vivir como quiera, terminando con el hechizo que le hicieron de niña; y Lord que solo necesita una esposa para cumplir con su egoísmo y convertirse en Rey.

Pablo Sultani consigue plasmar y proyectar una voz impostada que realmente se asemeja al mundo animal. Sin siquiera hacer esfuerzo, así se percibe y desde sus manos gigantes hasta su brutalidad, le otorgan el poder para rescatar a la mujer que ningún caballero valiente consiguió.

Mela Lenoir, interpreta a una princesa muy suave, delicada y con una belleza que se plasma tanto en su rostro como en su gracia.

Esta dupla se fusiona deleitosamente y, juntos, logran cantar como humanos y ogros, venciendo todo tipo de fronteras y encontrando lo que buscan.

Sin lugar a dudas, quien se gana el corazón de todos es el simpático burro, quien con ternura, paciencia y humildad puede obrar de mediador y ganarse el lugarcito que tanto necesitaba. Talo Silveyra, con una sonrisa y desplazándose de un lugar a otro del pantano, demostrando que toda cobardía puede ser superada con amor y confianza tanto en sí mismo como en los demás.

Y, con respecto a Roberto Peloni, considero que lleva a cabo el personaje más difícil ya que no debe solamente hacer valer su propio cuerpo sino el de un títere, motivo por el cual los movimientos y acciones que se observan, pertenecen a otro ser, movido por sí mismo. Esto se torna muy atractivo ya que puede bailar coreografías, saltar, montar a caballo y sorprender con sus habilidades.

Es justo destacar a todo el elenco ya que, en conjunto, es como se consiguen tan buenos resultados. Pero, debo resaltar algunos momentos ya que sino la nota seria eterna.

Una de las escenas más lindas se produce cuando se encuentran los aldeanos con Shrek, se conocen, se odian y, pasadas ciertas circunstancias logran entenderse. Los aldeanos buscaban lo mismo que todos los integrantes de esta historia: ser libres y felices.

Son muchos los valores que están impregnados, fuertemente, a lo largo de la dramaturgia y en cada una de las canciones vocalizadas. Justamente, las letras de dichas canciones son las que llega al imaginario social y que quedan guardadas den el corazón. La animación llevada a escena, también, consigue su objetivo de conmover y dejar grabadas imágenes en cada uno de los espectadores.

Los personajes de cuentos clásicos ya no sirven, quedaron obsoletos y, sus dueños, se quieren deshacer de ellos. Pero, al igual que otras historias, Pinocho, la Bruja, el Hada madrina, entre algunos de los que aparecen: tienen voz y voto. Saben lo que quieren y no van a darse por vencidos. Como una rebelión en la granja, esta manifestación les surge desde lo más profundo.

En cuanto a otra escena importante y fabulosa, se encuentra la del trío conformado por tres Fionas: la niña, la adolescente y la adulta. Las tres mujeres son una misma y lucharan hasta poder salir de ese castillo en que se encuentran prisioneras. Sobre todo, la adulta, cantara con su ukelele y, añorando, cumplirle a la mas niña.

Son muchos los títeres de varillas que se ven en escena, durante breves momentos y muy bien confeccionados.

La dragona, tildada como un animal feroz, que tira fuego y rodea el gran castillo, también tiene su lado débil y frágil. Esta dragona, además, está interpretada a nivel físico por un animal enorme que es movido por tres artistas y, a nivel vocal, por Maia Contreras que con su canto cautiva enormemente.

El juzgado juzga y, esto, es más común ver de lo que se pueda creer. Es así como Fiona le dice a su nuevo amigo: «No está bien juzgar antes de conocer».

Shrek y Fiona se comportan infantilmente y Burro puede unirlos diciendo lo que piensa: “voy a buscar leña para avivar el fuego”.

Dos seres que son diferentes, que tuvieron vidas muy distintas pero que los une el sufrimiento y las ganas de estar bien. Que buscan y viven sin maldad. Dos infancias que se comparan bajo la canción “Lo mío fue peor” y gracias a las melodías tan sentidas se enamoran.

«Shrek, el musical» tiñe de verde los rosas y celestes, con gamas de todos los colores, con simpatía, talentosos artistas, una dirección impecable y el sello de Gaby Goldman.

De Broadway a Buenos Aires, para demostrar que el limite geográfico es simplemente eso y que el amor puede estar en el lugar menos pensado.

Mariela Verónica Gagliardi

ficha Shrek el musical

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Hoy tengo que creer

¿Eres mía todavía?
Necesito tu amor, yo…
necesito tu amor.
Dios me manda tu amor (lo acelera hacia mí)

Ghost foto

Probablemente al mencionar esta película, la primera imagen que se les venga a la mente sea la del cuenco que Molly estaba fabricando. Una imagen que sensibilizó a millones de espectadores.

En el año 1990 se estrena el film estadounidense: “Ghost, la sombra del amor” (con libro y letras de Bruce Joel Rubin, y música y letras de Dave Stewart y Glen Ballard). La misma, recorrió durante todos estos años, una y otra vez, las pantallas de los hogares -enamorando a más de una pareja-. El sueño del amor eterno pareció y parece llegar para quedarse, creyendo que quien muere solo lo hace físicamente pero que su alma deambula en busca de aquello que aún necesita.

Llamado fantasma para provocar miedo en aquellos que cometieron crímenes y compañía en Molly (Jennifer Schomberger) que amaba a su hombre (Matías Mayer), reprochándole palabras y cosas que, en definitiva, no servían demasiado.

Esta adaptación del guión original (a cargo de Marcelo Kotliar), dirigida por Marcelo Rosa, con Gerardo Gardelín en la dirección musical; no pretende ser una copia de la película sino rescatar los momentos más trascendentes, con dos protagonistas (Jennifer y Matías) que se lucen de principio a fin y que no se parecen ni a Patrick Swayze ni a Demi Moore.

Es un acierto. Toda copia, sobre todo tratándose de una del país del norte, con otro idioma, podría resultar un verdadero dilema al momento de la representación.

Durante la función pude observar al gran público adolescente que no comprendía bien el argumento. De por sí, supongo que la mayoría que se acercó a ver Ghost, sabe al menos la sinopsis, pero, comprender lo que siente Molly al perder a Sam, cómo cambia su vida, cómo se desespera sin entender por qué no fue ella la elegida, cómo puede hacer para creer en aquello que no ve; no puede ser asimilado por aquellos jóvenes que creen que sus vidas son infinitas.

Distinta fue la actitud de los adultos que se emocionaron, lloraron, sonrieron desde el alma, recordaron cada una de las escenas de la película y aplaudieron por la Whoopi Goldberg (interpretada por Natalia Cociuffo) que hacía de Oda Mae Brown -la vidente que operaba de puente entre los dos amados-. La figura de esta actriz, tan talentosa, trajo humor a la desgracia y su soltura a lo largo de la historia demostró que inclusive en los momentos más angustiantes es posible sentir esperanza.

Un Matías Mayer que sigue evolucionando en el género de comedia musical, dejando todo en las tablas, interpretando a Sam conmovedoramente, proyectando su voz a partir de las partituras en las que se apoyan los grandes músicos -los cuales hacen vibrar, aún más, la tensión de la dramaturgia-.

Resumiendo la parte argumental, esta comedia dramática se basa en una pareja que acaba de mudarse a un departamento, en pleno corazón de Brooklyn (Estados Unidos) y vive su amor como el primer día. Un día, como cualquier otro, un delincuente le quita la vida a Sam y, de ahí en más, la historia se divide en dos: por un lado en el amigo heredado de Sam, Carl que intenta conquistar a Moly; y, por otro lado, en el thriller que surge deleitosamente, convirtiendo las escenas en un policial.

Considero que es una apuesta muy jugada el adaptar una película al teatro y, sobre todo, convertirla en comedia musical. Sobre todo porque el canto podría quitarle cierto grado de drama -lo cual por momentos ocurre- y está bien que así sea ya que la propuesta pretende esbozar el amor que trasciende todo tipo de batallas y fronteras, enfrentándose a la cantidad de obstáculos necesarios como para conseguir que el sentimiento continúe lo más puro posible.

Existen personajes que son, más allá de los protagonistas, quienes ilustran y le dan el sello distintivo a la historia: el Fantasma del subte (Marcos Gorosito) y Oda Mae Brown (la cual mencioné anteriormente). Ellos dos consiguen mostrar que existe otra “vida” después de la muerte en la que se puede continuar lo que no se llegó a finalizar en esta vida.

Marcos Gorosito es el encargado de mover objetos y desplazarlos en el aire, al igual que enseñarle estas acciones a Sam para que logre atravesar aquella línea delgada y se haga “presente” de algún modo. Él no era visto, ni escuchado, ni sentido y es, a partir de este fenómeno, como comienza a hacerse oír, utilizando todo tipo de estrategia para realmente intervenir y evitar más daños a su amada.

Rodolfo Valss, vestido de blanco, es el antecesor del fantasma mencionado y con el que aprende algunos códigos. Códigos que tendrá que utilizar cuando precise para no meterse en problemas. En definitiva, el otro mundo, aquel que imaginamos a veces como oscuro y amorfo, nos enseña que es igual a este y que las personas malas y perversas solo caminan por otro sendero siendo lo mismo que eran.

Escenas de acción, de amor, de angustia, de peleas, descriptivas, analíticas; todas acompañadas por efectos visuales, música en vivo, canciones que dan cuenta lo que se está transitando y un escenario que se convierte en pantalla -recordándonos que el cine también puede verse en el teatro-.

ficha Ghost, el musical

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Antonio Leiva

Antonio Leiva

Es actor, autor, intérprete, director, productor y uno de los íconos visibles del Teatro Empire. Su ternura, profesionalismo y vocación permiten que todo lo imposible se vuelva posible.

El ambiente de la música clásica sigue siendo muy selecto, no solo por los precios de sus localidades sino por sus melómanos. ¿Cómo lograste armar este año una temporada de ópera en el Teatro Empire?

El teatro desde el 1999 incluye dentro de su programación espectáculos de ópera. A lo largo de los años hemos ido desarrollando distintas estrategias con el fin de seguir recibiendo propuestas de compañías de ópera independientes. Con este fin recuperamos el foso de la orquesta y hemos ido desde la sala acompañando a las compañías.

Dentro de nuestra temporada hay compañías como Lyric Soul, Sol Lírica y Ópera Joven, que vienen trabajando con nosotros hace varios años.

Desde hace tres años le damos formato de temporada, ofreciendo espectáculos de calidad de abril a noviembre.

Es verdad que a la música clásica se la asocia con un público muy selecto, pero lo cierto es que hay un montón de amantes de la ópera que pertenecen a una clase media que disfruta de distintas propuestas en la Ciudad, a precios accesibles e incluso busca las oportunidades de poder ver obras en el Teatro Colón o el Avenida.

Nuestra política ha sido siempre sostener precios accesibles y ofrecer distintas promociones con el fin de poder permitir el acceso a todos.

Compositores europeos, con propuestas totalmente diferentes unas de otras. ¿Cómo fue la selección de las piezas? Qué cuestiones tuviste en cuenta al momento de seleccionar a los elencos?

La selección de la pieza es responsabilidad de las compañías, nosotros armamos la temporada en función de las propuestas que recibimos de estas. En esta primer etapa, nos esforzamos en consolidar al Teatro Empire como espacio donde la ópera es parte importe de nuestra programación. Nuestro objetivo es que el público operístico recuerde que todos los años tiene propuestas de calidad en el Empire.

Las compañías por lo general eligen títulos que saben que el público gusta ver, pero también hacen propuestas de obras poco conocidas y eso nos llena de orgullo.

A la hora de seleccionar las compañías tenemos en cuenta su trayectoria, todas la compañías que están trabajando tienen un amplio recorrió en la producción de espectáculos.

Lyric Soul, Estudio de Opera Bs. As., Sol Lírica, Clásica del Sur, Ópera Festival Bs As. tienen en común de contar entre sus integrantes excelentes profesionales, gente muy talentosa, que ha logrado a lo largo del tiempo sostener la producción de uno o más espectáculos en el año, con criterios de producción racionales, responsables, y eficientes.

Vi la Bohéme en mayo y me sorprendieron varias cuestiones: una de ellas es la referida a las orquestas que se simplifican en un músico. ¿Qué repercusión está teniendo esta decisión por parte del público?

Varios títulos han sido representados al piano. El público que asiste a ver producciones de ópera independiente sabe que seguramente la música será ejecutada al piano y no con orquesta debido al costo que a veces la orquesta representa.

En estos últimos años vemos que varias compañías están articulando con orquestas jóvenes que se encuentran en la misma situación y en conjunto logran resultados muy buenos, este año El Murciélago, La Flauta Mágica, Il Signor Bruschino, Cosi Fan Tute van con orquesta y, posiblemente, Cármen y La Traviata también lo sean.

¿Considerás que los espectadores que se están acercando a esta programación pueden llegar a ser en un punto algunos de los que acuden al Colón o al Avenida?

Sí, claro. El espectador de ópera circula por la ciudad, y sabe de las distintas propuestas, si bien el Colón y el Avenida tienen su público cautivo que solo asiste a ese lugar, hay muchos espectadores que disfrutan viendo distintas propuestas.

La ciudad cuenta con varios grupos de ópera independiente que, lamentablemente, no tienen acceso a realizar sus producciones en teatros como el Avenida y que no cuentan con apoyo oficial -ya sea con fondos u espacios oficiales para la representación-.

Estas compañías han logrado que el público pueda contextualizar los distintos formatos de producción, ofreciendo espectáculos de calidad.

Creo que estás dándole una oportunidad única a los elencos independientes. ¿Sos conciente de esto?

Sí, claro. Somos conscientes de eso y es nuestro principal objetivo. El éxito de programación se basa , justamente, en haber reconocido que los elencos independientes necesitaban un espacio, acompañarlos, aconsejarlos, motivarlos, incluirlos.

Nos pone muy contentos cuando vemos que una compañía logra crecer, cuando de pronto incorpora una orquesta, cuando con pocos recursos logra, de manera creativa, hacer puestas dignas, estéticamente impecables, con altísima calidad vocal y musical.

A lo largo de estos años hemos invertido mucho dinero para poder sostener el espacio de programación destinado a la ópera. Estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos.

Este es uno de los teatros más importantes, del Siglo pasado y que continúa de forma no comercial. ¿Qué sentimientos te produce esto?

Nos produce una enorme satisfacción. Si bien tenemos un amplio recorrido como gestores de salas independientes (nuestra primera sala fue Theatron en Santa Fe y Pueyrredón), haber logrado recuperar el Empire como teatro barrial y no comercial nos llena de orgullo.

Hemos invertido muchas horas de trabajo para lograr la recuperación edilicia y artística. Nos faltan muchas cosas por hacer, pero lo importante es que hemos logrado una estructura de trabajo sólida y perdurable en el tiempo.

Actuás, dirigís el Empire, sos talentoso y tenés varias obras en cartel. ¿Cuáles son tus próximos sueños?

Ya con poder sostener lo que tengo considero el sueño cumplido.

Por otro lado, me gustaría incluir más música clásica en la programación, ya sean conciertos de solistas, orquestas, cuartetos…

Es claro que la programación teatral o musical es el resultado de cómo está la sociedad a nivel cultural y social. Quizás sea tiempo de subir la vara, de apostar a la música clásica como un género viable para cualquier espectador, independientemente de la clase social a la que se pertenezca o el nivel cultural que se tenga.

La Ciudad de Buenos Aires tiene un abanico gigante en cuanto a espectáculos. ¿Cuál es la visión y misión de esta temporada de ópera?

La visión es a largo plazo y está encuadrada dentro de nuestro objetivo de consolidar al teatro Empire como referente de ópera.

Este año hemos aparecido en agenda junto al Teatro Colón, al Argentino de La Plata y al Teatro Avenida. Nuestra misión es posicionarnos y aumentar la cantidad de espectadores en relación al año pasado.

La temporada 2014 fue muy buena: presentamos 11 títulos con 26 funciones. Este año nos propusimos crecer en cantidad de espectadores. Hasta el momento lo vamos logrando, para ello hemos reforzado nuestras estrategias de comunicación y difusión.

Este año presentaremos La Bohème, de Puccini (Lyric Soul), Orfeo en los Infiernos de Offenbach (Estudio de Ópera de Bs.As.), El Murciélago de Strauss (Ópera Joven), La Flauta Mágica de Mozart (Ópera Festival Bs.As), Il Signor Bruschino de Rossini (Sol Lírica), Cármen de Bizet (Clásica del Sur), Cosi Fan Tutte de Mozart (Lyric Soul) y La Traviata de Verdi (Clásica del Sur).

¿Cuál es tu compositor favorito, tu ópera preferida y por qué?

Mi compositor favorito es Giaccomo Puccini, y mi ópera preferida “Turandot”.

Considero que Puccini es creador de una propuesta totalmente lúdica en lo que respecta a la música,  y los momentos de tensión, los momentos de drama o de ternura, los frasea de una forma excepcional, que me conmueve profundamente.

También me gustan mucho óperas como “Elektra” y “Salomé” de Richard Strauss, piezas también muy “teatrales”.

¿Es posible lograr una resistencia cultural haciéndole frente a la violencia social?

Es posible siempre y cuando esa resistencia se proponga como propuesta hacia el afuera de manera inclusiva, sino se transforma en resistencia cultural para sobrevivir.

La resistencia cultural es una herramienta para hacerle frente a la violencia social, pero si esta no va acompañada de otras acciones es difícil de lograr cambios masivos y realmente efectivos.

La música clásica es una muy buena herramienta y está más que probado que sirve para atenuar la violencia social y genera inclusión, pero eso solo no basta. Si el Estado no posee políticas amplias que aseguren la inclusión educativa, social, territorial, laboral, etc; las acciones artísticas terminan siendo solo paliativos temporales.

Mariela Verónica Gagliardi

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2 x 4 = cuarteto

Tango corrupto

El tango empezó siendo un género musical para una clase baja y discriminada en varios aspectos. Con el correr del tiempo alcanzó a los sectores más altos y desde hace décadas que recorre el mundo fascinando con parejas de bailarines y orquestas a toda persona que no lo conocía o sabía demasiado.

Acá, en Buenos Aires, resulta imposible no tener algún acercamiento ya que los adoquines, los nombres de algunos pasajes y estaciones llevan los nombres de quienes fueron escribiendo la historia desde los suburbios, las pulperías y el for export.

Este espectáculo denominado “Tango corrupto” me lo apropio y considero que todo extranjero que lo vea y escuche no podrá sentir lo que, localmente, se siente.

Casi todas sus canciones parecieran recrear el folklore de una tradicional fiesta de cumpleaños o casamiento en nuestra sociedad. Con solo mirar el folleto del show podemos notar que se tratará de algo diferente y con una impronta, nuevamente, para los sectores más relegados. No con esto considero que se base en algo de mala calidad sino todo lo contrario. Un espectáculo que fomenta, a mi parecer, la inclusión social en un lugar como Molière que podría no considerarse para tal fin.

Así como la política corrompe, traspasa límites y llega un momento en que solo le importan sus propios intereses: esta pieza artística ideada por Oscar Lajad y Julio Panno (dirigida por éste último) yirará por diversos lugares. Al menos eso es lo que se percibe mientras se desarrolla Tango corrupto.

El cantor Oscar Lajad no solo interpreta canciones sino que narra anécdotas de su Salta querida, comparándola con la Ciudad Porteña, creando una atmósfera propicia para que la velada sea única e increíble.

Se trata de un recital no convencional que incluye en su repertorio canciones como: “Fiesta” (Raffaella Carrá), “Devórame otra vez” (Azúcar Moreno), “Lo mejor del amor” (Rodrigo Bueno), “Chindolele” (Xuxa), “El firulete” (Julio Sosa), “Hola Don Pepito” (Fofó y Miliki), “No me arrepiento de este amor” (Gilda), “Don” (Miranda), “Sobreviviré” (I will survive – Gloria Gaynor), “Mentirosa” (Ráfaga), “Como bolita” (Ktrask), “Corazón con agujeritos” (Chiquititas), “Ciega, sordomuda” (Shakira) y “A quién le importa” (Thalía), entre algunas de las que sonaron durante la noche.

Así se puede notar un gran trabajo por parte de Gustavo Calabrese (quien hizo los arreglos musicales) y de Romy Terzo (la pianista y directora musical); quienes en conjunto consiguieron un resultado conmovedor para todo amante del tango.

Hay que tener en cuenta que Tango corrupto no es para un público susceptible ni conservador, sino para quien desee innovar, conocer algo diferente y luego juzgar según ciertos parámetros personales.

Lo que no se puede negar es que tanto Oscar como Sandra Guida, brillan en escena, cantan a la vida, deambulan por melodías que van desde la cumbia hasta el pop y todo suena a tiempos de antaño. Para esto se precisa de un equipo talentoso como este y de una orquesta que acompañe. La Falsa Orquesta de Señoritas como decidieron denominarla, está integrada por: Julia Peralta (bandoneón ), Carolina Rodríguez (violín) y Federico Salgado (contrabajo).

Esta gran simulación del Siglo XIX nos hace vivenciar momentos muy agradables en que las palmas homenajean no solo a ellos sino a los creadores del tango, a quienes dejaron su huella, a quienes aportaron su granito de arena y a quienes continúan otorgándole -siempre- su corazón.

Mientras la señora con quien compartí la mesa, me decía que soy muy joven para conocer la canción de Hola, Don Pepito; mi alma estallaba de felicidad por el recorrido musical en que reviví mis primeros años de vida, el globo que bauticé con el nombre de dicha canción y toda mi adolescencia unida a las milongas de Buenos Aires en que gasté y rompí zapatos hasta el amanecer. Esto es mágico, es energía en movimiento y la suspicacia para inventar un producto sofisticado valiéndose de todo lo existente. Como si se tratara de un reciclaje cultural que pretende abrazar a todos por igual, a la vez que Sebastián Colavita se desplaza por la pista de baile y configura un baile de a dos o de a tres, según la ocasión.

Rompiendo con las estructuras tradicionales es posible fomentar espectáculos como Tango corrupto, un espectáculo en el que se siente alegría en el corazón y una sonrisa cada vez más grande.

Observando a mi alrededor pude confirmar que el público diverso tiene que ver con la propuesta. Jóvenes, adultos y adultos mayores, de diferentes clases sociales estuvieron felices de ser parte de esta transgresión.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Apasionadamente libre

 

La Traviata balletLa música clásica y el ballet no son consumidos masivamente en nuestra sociedad argentina. Sin embargo, no siempre se analizan los motivos de este fenómeno. Considero que quien no conoce sobre estos grandes músicos -de los cuales se valieron otros para continuar el linaje- puede sentirse ignorante o despreciado. No son melodías que puedan llevarse con el cuerpo al igual que otros estilos populares; aunque sí han surgido en sus países para el consumo de todos.

Quien tenga la posibilidad de acercarse, de oír, de cerrar los ojos y sentir; nunca más se alejará y jamás podrá igualar ese sinfín de emociones que produce el escuchar a una orquesta junto a un elenco de bailarines que con sus cuerpos expresan dicha música. Unas notas que componen melodías y que son representadas por instrumentos.

El cuerpo como instrumento de un bailarín, que pretende acercar su sentimiento sin decir palabra alguna.

Iñaki Urlezaga es uno de ellos, es uno de los elegidos, es un conjunto de expresiones artísticas que recorre el escenario de un extremo al otro y que, en esta ocasión, brinda la posibilidad de ofrecer ocho funciones totalmente gratuitas bajo el programa de Danza por la inclusión que fomenta junto al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

La Traviatta (término que en italino significa la extraviada) cuenta con la música de Giusseppe Verdi y es la obra escogida para que un grupo de talentosos bailarines representen en escena (con la coreografía del propio Urlezaga).

Dicha música, la creó Verdi en 1853 basándose en la novela de Alexandre Dumas (hijo) llamada La dama de las camelias. Dicho argumento está relacionado con la vida de este autor francés, quien mantuvo un romance con Marie Duplessis (la cual sufría de tisis, como Violeta) y quien se caracterizaba por derrochar dinero, organizar muchas fiestas, vivir la vida libremente y sin ataduras a un hombre. Más allá de estos datos, tanto Marie como Violeta optan, en un momento, por sentar cabeza.

Al tratarse de una adaptación que se realizó para la danza, su duración es menor a lo que sería la ópera tradicional. Aproximadamente una hora y media tuvimos al conmovedor Alfredo (interpretado por Iñaki) que enamoró a Violeta (Eliana Figueroa), haciéndonos suspirar, temer, llorar y estremecernos hasta el triste desenlace.

Luciendo un vestuario a cargo de la diseñadora Verónica De La Canal en que la época y su estilo reluce encantadoramente, permitiendo que hasta el último detalle sea importante en la trama teatral.

Antes de ver a los artistas en escena, el preludio nos introduce en la dramática historia que tendrá un gran despliegue, tanto a nivel musical (a cargo de la Orquesta Sinfónica de San Juan, dirigida por Gustavo Plis-Sternberg) como de baile.

Violeta Valery brinda una fiesta en su mansión de París y el amigo de un invitado es Alfredo Germont. Ellos se conocen y sus corazones se unen y separan varias veces.

Separada la dramaturgia en dos actos (de dos escenas cada uno), puede comprenderse toda la trama sin precisar de diálogos convencionales, dejando que las sensaciones se apoderen de nosotros.

Si bien Violeta está muy enferma, quiere seguir siendo libre, y ese deseo la caracteriza en todo momento, también anhela estar junto a su amor. Aunque el padre de Alfredo se hace presente en su casa para intentar separarlo, hostigándola hasta provocarle remordimiento y conseguir su cometido. De esto no se entera Alfredo a tiempo y solo puede leer una carta que ella le dejó explicándole que no seguirá junto a él.

Es así como la enfermedad de Violeta, junto a la separación de Alfredo, los secretos ocultados y la pena que siente por estar muriéndose; conmueven muchísimo en el segundo acto.

Cuando ella yace en su lecho, sin tener fuerzas para levantarse, él la sujeta y logra danzar. Ese baile es el que más estremece ya que se trata del anterior a su definitivo adiós.

Recordemos que la sociedad europea del 1800 era muy conservadora y no veía con buenos ojos a una mujer con las características de la protagonista de este ballet. Más allá de esto, es una de las tres piezas artísticas que le valió la fama y distinción a Giusseppe Verdi (junto a Rigoletto e Il Trovatore).

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Mariela Verónica Gagliardi

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El arte en las venas

La comedia de los herrores

Nosotros queríamos hacer un espectáculo que pudiesen disfrutar todos, que no sea un espectáculo para chicos que tenga guiños para adultos, sino que la pasen bien todos juntos.

Estaría bueno generar siempre situaciones en que pueda compartir: a veces en el arte, en el cine, en el teatro. Son pocas las oportunidades que uno tiene de compartir con el chico la experiencia y disfrutarlo por igual.

Soy fanático del cine mudo, entonces quería buscar algo que tenga que ver con coquetear con el teatro clásico de Shakespeare, con el cine clásico de Chaplín y Buster Keaton y Harold Lloyd; y de una mezcla así como de una batidora salió la propuesta”.

Estas palabras fueron dichas por Emiliano Dionisi durante el Festival de la Palabra el 22 de marzo, el cual tuvo lugar en Tecnópolis.

Emiliano Dionisi es un talentoso director que no deja de sorprender con su amplia creatividad y puestas en escena.

Desde el año pasado está llevando a cabo “La comedia de los herrores” (basada en la Comedia de las equivocaciones de William Shakespeare) -habiendo recibido muchos premios y ganado el concurso propuesto por La Comedia de Buenos Aires- una de las obras más entretenidas del autor inglés, con más intrigas, ironías y en tono burlesco de principio a fin. Estas características la convierten en una pieza artística maravillosa que es para disfrutar en familia, orientada a todas las edades.

En marzo asistí por primera vez a una función y quise aguardar a una segunda para realizar algunas comparaciones. La primera fue en Tecnópolis, con entrada gratuita y a sala llena. De hecho, hubo gente que se tuvo que quedar afuera porque no cabía ni un alfiler más en la sala, que de por sí era grande.

Esta segunda vez, en un teatro como La Comedia, que oscila entre independiente y comercial, no tuvo el mismo resultado. Con entrada a un precio normal, no colmó la platea. Aquí está el primer rasgo: esta obra quiere ser vista por toda persona que se entere ya que cuenta con una propuesta innovadora que mezcla teatro con cine mudo, con un vestuario en blanco, gris y negro que guarda dicha coherencia con la época y un elenco de actores muy carismáticos, profesionales y que interpretan sus personajes deleitosamente.

Y, no es cierto que una función gratuita sea sinónimo de sala llena, ya que eso sería subestimar al espectador, que de por sí demuestra que tiene criterio para elegir qué ver.

La trama gira en torno a una familia que se separa por un naufragio. Dicha familia estaba compuesta por un matrimonio (Emilia y Egeón) y dos gemelos (llamados ambos Antífolo), a la vez que dos sirvientes también gemelos (y llamados Dromio). Al ocurrir este accidente, Egeón junto a uno de sus hijos y sirvientes, quedan juntos y, su mujer, unida a su otro hijo y sirviente.

Al ser los niños iguales a sus hermanos, este es uno de los factores que provoca a lo largo de toda la dramaturgia, muchísimas confusiones que despiertan el humor infrenable.

Valiendo de y apoyándose en la música, se disfruta de un espectáculo que entrelaza proyecciones visuales (con estilo de film) en que están los mismos personajes que en vivo, ingresando y saliendo de escena como si fuera un efecto en que la fusión del séptimo arte se fusiona con el arte dramático.

Es llamativamente interesante observar este paralelismo ya que tienen que realizarlo sincronizadamente, tanto a nivel de diálogos como de movimientos. Y, de hecho, los compases musicales, los pasos de baile y cada palabra tienen su firmeza y suspicacia para demostrar la excelencia de todo el grupo.

Las equivocaciones entonces, generan conflictos momentáneos, enamoramientos que parecen de antemano frustrados, regalos que no llegan a manos de la persona deseada e inclusive la prisión del erróneo.

Shakespeare delineó esta entramada historia a fines del Siglo XVI pero se publicó recién en 1623. Él se basó en relatos de diversos autores como Plauto, Geoffrey Chaucer y Philip Sidney, entre algunos de los más citados según fuentes históricas. De hecho, Plauto menciona a una pareja de gemelos y Shakespeare doblega la apuesta.

Siracusa estaba condenando a muerte a mercaderes de Éfeso que no contaban con dinero para pagar la fianza. Así es como Éfeso adopta una medida similar en cuanto a los mercaderes de Siracusa. La tirantez de la medida es otro de los motivos por los cuales se origina un conflicto ya que Egeón (antiguo mercader de Siracusa) se encuentra en esas tierras para hallar a su esposa y a su otro hijo.

De ahí en más, la serie de escenas, escándalos y situaciones graciosas consiguen una impronta súper agradable que serán aplaudidos por todos los presentes.

«La comedia de los herrores» es un reflejo sobre cómo de una palabra se puede conformar un universo tremendamente delirante, justificado en todos sus aspectos y utilizando el drama, la comedia, la farsa y todos los recursos necesarios para demostrar que, de un momento a otro, se puede esbozar una idea u otra, un reflejo de la sociedad o una contraposición a la misma. Para reír a carcajadas, que los niños aprendan, disfrutan y todos los adultos tengamos la excusa para revivir momentos únicos.

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Mariela Verónica Gagliardi

Los notables

Don Pasquale2

Una ópera picaresca, para toda la familia y con una historia que tiene su moraleja, no es algo fácil de hallar. Por suerte, Gaetano Donizetti escribió, tanto el libreto (junto a Giovanni Ruffini) como la música, de Don Pasquale. Esta pieza artísica y musical es una comedia cómica, como bien se denomina “bufa”, para hacer alusión a algo gracioso. Tiene el agrado de estar dirigida musicalmente por Juan Casasbellas, quien con suma perfección y talento convierte este clásico italiano en tres horas de pasionales sensaciones.

El eje central es un hombre anciano, avaro, rico y egoísta que pretende hacer cualquier cosa con tal de no dejarle su herencia a su sobrino Ernesto (Santiago Ballerini) ya que no está de acuerdo con que éste se case con su enamorada Norina.

Para darle una lección a Don Pasquale (Hernán Iturralde), sus afectos más cercanos planean una estrategia para que aprenda a respetar a los demás y de el brazo a torcer respecto a la decisión de su sobrino.

Es así como entre el doctor Malatesta (Homero Velho), Norina (Oriana Favaro) y un escribano (Enzo Romano) trucho le hacen creer que tienen para él a la mujer perfecta. Dicha mujer es nada más ni nada menos que Norina disfrazada de una señora de su casa que sería bien vista por el codicioso hombre.

Retrotrayéndonos en el tiempo, esta ópera bufa fue la última que se escribió en aquella época, siendo que había dejado de existir hacía rato el género. Donizetti y Ruffini, el 3 de enero de 1843 la estrenan en París. La historia está basada en el libreto de Angelo Anelli para la ópera Ser Marcantonio de Stefano Pavesi (la cual era una ópera bufa, se estrenó en 1810 y estaba compuesta por dos actos solamente).

Dicha ópera está compuesta por tres actos, los cuales son muy entretenidos, llenos de glamour y variados colores en sus escenas.

Durante el primer acto se puede ver a Don Pasquale esperando al médico -quien, supuestamente, le presentaría a su futura esposa para desheredar a Ernesto-. Será tarea súper sencilla el engañar al anciano por la suma confianza que se tienen el uno al otro. Es así como la mujer, Sofronia, sería hermana de Malatesta. Claro que uno de los conflictos de la historia presente es que Ernesto no está al tanto de que se trata de una emboscada a su tío y, durante todo el tiempo, cree que el doctor -quien, además es su propio amigo- lo está, de algún modo, traicionando.

En cuanto a los personajes encarnados por los actores, todos los protagonistas deslumbran al público, de comienzo a fin, con sus proyecciones vocales las cuales -en general- se pueden comprender sin necesidad de leer su traducción en pantalla.

La pareja que se ama, sorprendió el año pasado en Romeo y Julieta y ahora lo hace, nuevamente, en Don Pasquale, mirándose a los ojos y viéndose reflejados en sus corazones. Ambos tienen una magia sorprendente que los convierte en profesionales del arte.

El coro de Buenos Aires Lírica no tiene demasiadas intervenciones en escena, sino hasta el desenlace de la historia en que podemos disfrutarlo, como siempre; al igual que sucede con la Orquesta que suena deleitosamente.

Ingresar al Teatro Avenida es sumergirse en una aventura perfecta en que sonidos, actuaciones e instrumentos se fusionan de un modo y otro hasta combinar las melodías y llegar a ese climax en que ya no es posible utilizar palabras. Las sensaciones nos esbozan sonrisas, lágrimas y una satisfacción que abarca el infinito. Estaríamos en presencia del famoso trance, un trance divino y sin límite.

Uno de los momentos más entretenidos ocurre cuando Norina, junto a Malatesta, va creando a su nueva dama Sofrina. Durante esos minutos se produce un dúo entre ellos dos, realmente digno de destacar tanto vocal como actoralmente.

En referencia a la puesta en escena, la arquitectura con sus puntos de fuga, convierte un espacio en ciudad, con edificios pequeños, en que sus personajes deberán agacharse como si fueran diminutos. Y en cuanto al vestuario, reluce en variedad de tonalidades el que corresponde a los actores más importantes y en colores más apagados o claritos los que corresponden al coro y a cuatro figurantes que se desplazan e intervienen muy bien.

Luego, un segundo acto, nos permite disfrutar del escándalo que pretende armar Ernesto cuando ve que su amada está a punto de contraer matrimonio con su tío. Menos mal que llega a tiempo su amigo para detallarle el plan y que no eche a perder toda la simulación.

Y, al llegar el final, todo se resuelve favorablemente para Norina y Ernesto, quienes logran terminar juntos como tanto deseaban, sin amenazas ni desvalorizaciones por parte del tirano Don Pasquale.

Es imposible no sentir admiración por los artistas que, a medida que avanza la ópera, su talento va in crescendo, como si sus voces pudieran atravesar cualquier tipo de muro.

El dueto los une para tener la fortaleza de afrontar al viejo temido.

Malatesta ed Ernesto: La morale è molto bella, don Pasqual l’applicherà. Quella cara bricconcella lunga più di noi la sa. (La moraleja es muy buena, Don Pasquale la aprenderá. Y a la querida bribonzuela nunca más la olvidará).

Don Pasquale: La morale è molto bella applicarla a me si sta. sei pur fina, o bricconcella, m’hai servito come va. (La moraleja es muy buena y la aplicará a mí. Si por fina o bribonzuela, me ha servido como está).

Norina: La morale di tutto questo è assai facil trovar. Ve la dico presto presto se vi piace d’ascoltar. Ben è scemo di cervello chi s’ammoglia in vecchia età; va a cercar col campanello noie e doglie in quantità. (La moraleja de todo esto es muy fácil de encontrar. Se la digo en un momento si les place escucharla. Tiene muy poco juicio el que se casa de viejo, va a buscar a propósito, disgustos y fastidios en cantidad).

ficha Don Pasquale

 

Mariela Verónica Gagliardi

 

Imperio de artistas

Imperio1

De la Dinastía Julio-Claudia, se conocen a tres de los emperadores más conocidos de Roma: Tiberio, Calígula y Nerón. Ellos son los principales hilos conductores de esta obra de teatro denominada como “Imperio”. A su vez, son tres las mujeres que se relacionan, principalmente, con ellos: Agripina, Drusila y Julia. Agripina es la madre de Nerón, Drusila es la hermana de Calígula y Julia la esposa de Tiberio. Son varias las uniones -no sanguíneas- que se producen en esta enorme familia. Principalmente, Augusto adopta al hijo de Livia, Tiberio, a quien se lo obliga a adoptar a Germánico, quien contrae matrimonio -por conveniencia- con Agripina, la nieta preferida de Augusto. Al producirse esta unión, según documentos históricos, Germánico es envenenado en uno de sus viajes militares y sacado del medio por parte de Tiberio. Pero, Agripina, quien tenía un fuerte caracter y convicción, se enfrenta a Tiberio para averiguar qué ocurrió con su marido recientemente fallecido.

Respecto de la historia adaptada para esta pieza artística, aparecen en escena, entonces, seis personajes importantísimos del Imperio Romano.

Calígula (hermano de Drusila y Nerón), llamado así por las sandalias militares que usaba de chico (caligae) sucedió en el poder a su tío-abuelo Tiberio, desde el 37 al 41 D.C. Hijo de Germánico y Agripina, sin lugar a dudas, fue quien tuvo más carisma.

Calígula, que de pequeño sufría ataques de epilepsia, que no podía conciliar el sueño y que utilizaba las noches para realizar estrategias sanguinarias; fue asesinado.

Nerón (gobernó del 54 al 68 D.C.) y se lo acusaba de homosexual. Fue quien intentó esclarecer varias cuestiones en el Senado y sin poder conseguirlo, se terminó suicidando.

Tres emperadores que utilizaron la fuerza, la avaricia, las riquezas, y sus puestos para conseguir objetivos de una manera demagógica, tirana y absolutista. Tiberio (14 al 37 D.C.), Calígula (37 al 41 D.C.) y Nerón (54 al 68 D.C.); son ejemplos de cómo gobernar desde la no consideración y el linaje. Uno más carismático como Calígula, pero no por eso menos temido por el pueblo y sus propios hermanos.

«Imperio», es el nuevo espectáculo de la Compañía Codanz, que plantea un varios conflictos de antes y de ahora. Escrito por Rolo Sosiuk y dirigido por Juan Cruz Argento; toma como puntapié inicial a los tres emperadores romanos más sanguinarios: Tiberio, Nerón y Calígula.

Como dos obras de teatro, una de danza y la otra de actuación, se fusionan en ciertos momentos para complementarse y demostrar cómo lo secundario cobra vuelo y protagonismo en la historia principal.

Con tres emperadores que interpretan muy bien sus roles: Tiberio (Gustavo De Filpo), Calígula (Rolo Sosiuk) y Nerón (Julio Chiorazo); cada discurso estará embestido de violencia de género, posesión, poder y ambición.

Mientras sus mujeres, que no necesariamente son esposas, representan la belleza, la calidez y templanza, se desenvuelve una continuidad de escenas en las que se puede visualizar que ellas no valen más que lo que ellos quieren y que puede prescindir de sus compañías en cuanto den la orden.

El incesto es una de las prioridades de esta obra, que deja en evidencia la necesidad de contacto físico con una mujer sin importar de quien se trate. La lucha de poderes entre unos y otros, demuestra la vanidad de los poderosos por sobre las femeninas que intentan, por todos los medios, de convencerlos sobre decisiones a tomar.

La obra entrelaza textos con coreografías en que se puede disfrutar de un gran despliegue artístico, a la vez que de diálogos presididos por las diferentes alegorías que se refieren al descontrolado poder por sí mismo, por el deseo enardecido de controlar todo y a todos.

Entre tantos discursos cargados de sangre y despotismo, se erige uno que hace referencia a la actualidad de nuestro país y al gobierno vigente: la inseguridad es una sensación, se esboza de boca de uno de estos emperadores y, el silencio, se apodera de la historia.

Agripina (Jess Rolle), Drusila (Vanina Bercovich) y Julia (Laura Pagés), firmes en escena, se hacen notar y logran desenvolverse como verdaderas mujeres que saben lo que quieren. Corren riesgos, como cualquier mortal y, sobre todo, como toda persona que tiene convicciones fuertes y precisas.

Se resaltan las interpretaciones de los actores principales y de la joven bailarina Martina Loyato -quien danza con su cuerpo y alma, quien vuela en busca de nuevas experiencias en aquella Dinastía sanguinaria-.

Antes de Cristo, en el Siglo presente y, siempre, los ideales existirán y -como suele decirse- la historia será cíclica, repitiéndose. Solo modificando a sus actores y, conservando, los ejes centrales que ilustran aquella necesidad de tener todo as dentro de la manga para demostrar determinadas acciones.
ficha ImperioMariela Verónica Gagliardi